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La ingenuidad de Gago

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“Os habéis equivocado destituyendo a Pellegrino. A partir de diciembre no contéis conmigo”. Los calentones repentinos de Fernando Gago comienzan a ser habituales. El periodista Hugo Ballester, de COPE Valencia, adelantó el pasado lunes el pataleo del argentino instantes después de que Manuel Llorente comunicase al vestuario el cambio de entrenador. Gago aterrizó en el Real Madrid con ínfulas de futbolista endiosado y, seis años después, aún cree que su actitud ácrata le va a reportar portadas en MARCA, AS o Superdeporte. Desde luego, su entorno, perpetrado por el avispado representante Marcelo Lombilla, nunca ha dejado de armar mucho ruido para enchufar a Gago en clubes donde su fútbol ha dejado mucho que desear. Precisamente, Lombilla organizó un mitote a escala nacional cuando el Madrid se fijó en el mediocampista de Boca Juniors a finales de 2006. Entonces, Gago era otra de esas promesas fabricadas en serie por el fútbol argentino y vendidas al público como los ‘nuevos Maradonas’. En el caso del xeneize, su presidente Mauricio Macri le puso el cartel del ‘nuevo Fernando Redondo’; y para ir más lejos y encarecer el producto, comentó que Boca “prefería a Gago y no a la plata”, es decir, que desechaba veinte millones de euros redondos.

La sagacidad de Lombillla le llevó a negociar a dos bandas el fichaje de Gago. Tan sólo había jugado una temporada completa en Boca, pero los títulos del Apertura y Clausura sirvieron de coartada al agente para seducir a Madrid y Barça. Fue al comienzo de la 2006-2007 cuando MARCA publicó el interés merengue por el volante argentino; curiosamente, pocas semanas después, el diario Sport anunciaba un viaje del entonces director deportivo Txiki Beguiristain para ver el ‘superclásico’ River-Boca y una información todavía más morbosa: una cena entre Macri y Joan Laporta para negociar la venta de Gago al Barça la siguiente temporada. Finalmente, el redoble de tambores acabó con Lombilla diciendo que “no se puede decir no al Madrid si quiere a Gago ahora”. Y ese “ahora” suponía una jugosa comisión por la transacción de los veinte kilos. Pero el problema de Gago es que llegó a Madrid con el puesto de titular asignado, sin haberlo jugado. A priori, el pack argentino Gago-Higuaín incluía un producto bueno (el de Boca) y otro con muchas sospechas, el ‘Pipita’. Sin embargo, un puñado de partidos fue la prueba irrefutable de que Boca había logrado uno de los negocios más rentables de su historia: el ‘5’ argentino nunca pasó ni siquiera del 4 sobre el césped.

Fabio Capello siempre prefirió a Emerson; Schuster alternó entre el argentino y Mahamadou Diarra; Juande Ramos puso en sus onces a Lass, fichaje exprés de mercado invernal y Pellegrini comprobó que Gago era muy limitado en comparación con Xabi Alonso. Harto de tantas suplencias y los silbidos del Bernabeu, Gago anunció que quería irse. Lejos de animarse a mejorar e intentar adaptarse al estilo que proponía el fútbol de Cristiano, Kaká y Benzema (los tres ases de la reentré de Florentino), la versión barata de Redondo pataleó para volver a Boca, de donde salió para vivir un “futuro provechoso”. A partir de entonces, el Madrid buscaría la astucia que utilizó Macri en su día para quitárselo de encima, empezando por sus dos millones y medio de sueldo.

Y como ningún club se atrevió a pagarle la ficha, el año pasado fue cedido a la Roma no sin antes descolgarse con unas declaraciones de futbolista resentido en la ESPN argentina…”El Barça es el mejor equipo de la historia, muy por encima del Madrid, y la afición no se quiere dar cuenta”. Mourinho no le quiso desde un principio y Gago, despreocupado totalmente por salirse de la doctrina mourinhista, no le importó soltar que “los madridistas pensaban que se le podía ganar al Barça y eso era imposible. No querían admitirlo”.

La penúltima parodia de Gago sucedió en su puesta de largo como fichaje estrella del Valencia. En época de pocos dispendios, el Valencia batió el mercado intentando localizar talentos desaprovechados por otros equipos…o por sí mismos, como en el caso del argentino. Además, éste aceptó rebajarse el sueldo casi a la mitad, indicio de que quizá Gago había cambiado. Sin embargo, su carta de presentación recordó su versión más soberbia: “Vengo con el objetivo claro de ganar títulos. Toda mi carrera he ganado títulos”. Al menos, tiene a su lado gente como Albelda, que sugieren a tipos como Gago coger la puerta si no están comprometidos. Es obvio que el ex madridista fue, es y será aquel chaval que salió de Buenos Aires demasiado confiado en comerse el mundo.

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2 respuestas a “La ingenuidad de Gago”

  1. Belu dice:

    Por favor q nota mas …. se canso de luchar para jugar en el madrid y aunque estaba mejor q otros siempre lo tiraron abajo, habia un problema culpa de gago, pasaba algo culpa de gago… claro como era mas facil pegarle a el q a otros… y ahora hay problemas en valencia y toda la culpa la tiene gago por no ser simpatico… por favor! menos mal q lo importante era jugar al futbol

  2. gabriel dice:

    andaa gallego no sabes nada de futbol gago es crack lejos por algo es el 5 d la seleccion argentina la misma q ha ganado 2 mundiales y tiene muchas mas historia q la d tu pais

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