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Figurantes a escena

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Karanka nunca sería un buen representante de futbolistas. Minutos después de la exhibición de Özil en Valladolid, salió a la rueda de prensa y, preguntado por el partidazo del alemán, no se detuvo ni un instante en aplaudir la jugada del empate a dos…”Özil ha hecho lo que se le exige: un trabajo sin balón espectacular”. Quizá la reflexión iba dirigida a gente que sabe demasiado de fútbol, pero el gran público le pide al ‘Besugo’ partidos con balón, a ser posible como el de anoche. Si es uno de los mejores mediapuntas del mundo, actuaciones así no deberían sorprender ni siquiera a Mourinho. Sin embargo, el portugués andaba mosqueado con él por sus repentinas abulias sobre el césped (en el Pizjuán y Villamarín le cambió al descanso) y, últimamente, había usado a Modric como método de espabilamiento. Özil es un jugón y, como tal, se gusta cuando no está encorsetado en tácticas férreas. Si su entrenador no le ata en corto, aparece en cualquier palmo del campo para inventar bestialidades tan inimaginables como su primer gol. Por eso, Mourinho tiene razón enrabietándose con su versión inerte, que suele ser habitual; es una pena que Özil no entre en simbiosis casi nunca con Benzema, quizá el delantero más inteligente que existe.

Este Madrid ha demostrado que ya no está teledirigido por Cristiano Ronaldo. La temerosa dependencia del portugués se ha esfumado durante esta temporada; sí, sus cañonazos resuelven entuertos, como el derbi, pero otros futbolistas que parecían figurantes por fin han se han atribuido el protagonismo que exigen sus expectativas y, por qué no decirlo, su PVP. El Valladolid se convirtió en un sparring puñetero pero imprescindible para darse cuenta de que Özil sin Benzema apenas sirve, y viceversa. Lo sabe Mourinho y le alivia en caso de que CR7 se ausente: al menos, lo ha comprobado en las faltas directas. Con esto, el Madrid se evita declarar el estado de alarma que ha montado el Barcelona con la contusión de Messi.

Pero en el vestuario del Madrid se ha encendido un código rojo contra los goles anulados. Sergio Ramos advirtió después de la victoria que, en caso de no haber ganado, las cagadas son repetitivas, y no se refería a las calamidades defensivas de los goles de Manucho. Un gol legal de Benzema en el Villamarín, otro clarísimo del sevillano anoche…los jugadores han entendido el mensaje unívoco de Mourinho: o se quejan o los errores arbitrales acabarán devorándoles. Pepe reconoció que “son muchas cosas en contra”; no hay más alternativas. Así que, con la opinión pública clamando contra el entrenador y estas críticas en consonancia con el discurso mourinhista, queda claro que “Mou y sus guerreros siempre tienen razón, aunque no la tengan en absoluto”, tal como explica el director de A Bola, Vitor Serpa, en la última biografía del portugués, Mourinho ‘El único’. Y es obvio que The only one necesita reforzar sus bastiones con compromisos dialécticos como los de Pepe y Ramos. Falta el de Iker Casillas y, entonces, Mourinho volverá a ser en su vestuario “un rey absoluto, aunque su reino no sea democrático y ande lejos de tal condición”.

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