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Habladurías institucionales

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Florentino Pérez no concede entrevistas porque “no tiene nada que decir”. Ha implantado en el Real Madrid el modelo estructural de multinacionales como Repsol o Telefónica, en las que sus presidentes tan sólo rinden cuentas en las juntas de accionistas, y apenas preparan alguna intervención esporádica cuando la opinión pública les atosiga con rumores (o noticias). Desde hace semanas, la prensa sabía que Florentino iba a lanzar su discurso paternalista sobre Mourinho en un acto, el de los socios, los supuestos dueños del club. Supuestos porque quienes mantienen el estatus de alto standing del club son la televisión, en primer lugar, y los patrocinadores. Las intuiciones no fallaron y el presidente salió al paso de ‘divorcios’ (vía Marca) alegando otra vez que su entrenador “es el mejor del mundo” y para él su “reconocimiento, confianza en el trabajo y cariño”. Ninguna alusión futura, ni al 2016 (fecha en la que expira el contrato actual del portugués) ni a la próxima temporada; el presidente habló de carril con un discurso perogrullesco.

Pero la defensa de Florentino a favor de su acusado fue tan etérea, que deja un abanico de interpretaciones demasiado grande; sobre todo, porque los precedentes traicionan al presidente. En 2003, Florentino se tiró dos faroles en dos medios diferentes: uno, seguramente, porque las negociaciones lo exigían y el otro, porque todavía no había diseñado junto a Valdano el plan B.  El 30 de abril de 2003 Florentino salió al paso de los incesantes rumores sobre el fichaje de David Beckham soltándole a la BBC aquel famoso ‘never, never, never’; pero es que el día 10 del mismo mes, en un acto de Radio Nacional de España, preguntado por la continuidad de Vicente del Bosque, el máximo mandatario tiró de hemeroteca y recordó sus propias palabras la noche en que el Madrid ganó su última Champions.: “Del Bosque es nuestro Ferguson…al menos, catorce años más”. Eclipsados por semejante declaración de intenciones, los periodistas se encontraron de sopetón con el despido del técnico salmantino dos meses después. La disyuntiva estaba clara: o al presidente le gustaba jugar al despiste con la prensa o, ciertamente, no era de fiar. Jorge Valdano, entonces mano derecha de Florentino, también aclaró una vez en público que el Madrid “nunca se había debatido la continuidad del entrenador. Ese fue un tema de la prensa”. La afirmación de Valdano es entendible desde un contexto incomparable: la efervescencia de la ‘Novena’.

Cuestionado por su soberbia desde que aterrizó en Madrid, a Mourinho le enorgullecen los actos del presidente con sus socios. Florentino repite la misma puesta en escena cada año para intentar atajar los rumores que suelen poner al portugués lejos de aquí y cerca de la Premier. En la Asamblea de 2010, la primera que coincidía con Mou en el banquillo, no dudó en alardear de “la pasión incontenible del entrenador por los triunfos, que le hacen ser el mejor entrenador del mundo”; en marzo del 2011 lanzó un mensaje en consonancia con las quejas de Mourinho por el calendario “injusto y arbitrario” respecto al Barcelona. La doctrina mourinhista exige una actitud única y firme en sus opiniones y, precisamente, Florentino no iba a interpretar a la oveja negra…para eso estaba Valdano y así acabó.  En la siguiente asamblea, correspondiente a la temporada 2011-2012, la sintonía seguía su curso: “Mourinho defiende al club como nadie. No tengáis ninguna duda de que esto es así”. Siempre mentando a Mourinho con el madridismo, ése era el leit motiv de sus discursos. El penúltimo alegato se produjo, cómo no, en la asamblea del pasado 30 de septiembre. “Es un orgullo tener al mejor entrenador del mundo, José Mourinho”

Desde que Florentino es presidente, el posicionamiento público del club nunca deja en mal lugar a sus entrenadores. Sucedió mientras Del Bosque fue entrenador, y también con Pellegrini, a quien se le agradeció los servicios prestados y punto. Pero desde aquella rueda de prensa, en la que el presidente confirmó el despido del chileno, para él Mourinho ya era “el mejor entrenador del mundo” (26 de mayo de 2010).  Las pistas dejadas por Florentino y la nostalgia permanente de su subordinado por Inglaterra delatan que el club no confirmará la salida de Mou hasta que haya firmado el finiquito. De momento, la prensa tendrá que contentarse con las habladurías institucionales.

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