Blogs

Sueño de una noche de verano

kaka-cr7-benzema.jpg

Florentino evocó por un momento aquel sueño (sí, sueño) de una noche de verano. Volvió como Luke Skywalker para devolverle a la galaxia el equilibrio fusilado por el ominoso Ramón Calderón, e imaginó al Madrid del futuro con Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema levantando Copas de Europa y, sobre todo, excitando a un Bernabeu que, con el permiso de Casillas, reclamaba ídolos. Ya desde la rentrée del presidente, a Cristiano se le atribuyó el estigma de líder, no en el vestuario pero sí por la gracia de sus goles; las victorias del equipo dependían del talento del portugués por la friolera de casi cien millones de euros. Arriesgado, pero una “bendita locura”, tal como dijo Lorenzo Sanz cuando se le preguntó en su día por el fichaje de Nicolas Anelka. En definitiva, un puñado de partidos evidenció que los nuevos éxitos de Florentino se convertirían en los de CR7: así sucedió en la final de Copa contra el Barça y la Liga pasada. Por contra, a Kaká y Benzema se les concedió el beneficio de la duda: habiendo sido los mejores en Milan y Olympique, el Madrid representaba el estrellato definitivo, sobre todo para el brasileño, cuyo merecido Balón de Oro no admitía dudas en sus credenciales. Desgraciadamente, aquellas presentaciones cósmicas de verano crearon una quimera demasiado frustrante para el presidente.

Hacía mucho tiempo que el Madrid no brillaba con la segunda versión galáctica en toda su plenitud. Sí, toda porque Kaká ha olvidado para siempre por qué Florentino incordió a los bancos para pedir el crédito de su fichaje, y ahora se ha reseteado en un jugador bueno, que no sublime, y sobre todo generoso en el esfuerzo. Su salida está cantada, y quizá sea en estos meses cuando desentumezca las piernas y evite ser nombrado gran pufo del siglo XXI. El caso de Benzema sí tiene un diagnóstico claro: aterrizó en Madrid como el paracaidista que lo hace en la selva ,sin saber dónde está el norte, y sólo la tutela de Zidane, más una urgente puesta a punto de su físico en una clínica, le enchufó a la inercia goleadora de sus compañeros. La pena es que esta temporada ha vuelto el personaje de monsieur empané y Mourinho no lo ha pasado por alto: está en proceso de recuperarse a sí mismo y con la chamba del vía crucis que sufre Higuaín desde su lesión. Benzema debe ser consciente que batallas como la del United no pueden ser libradas sólo por Cristiano…o a lo mejor sí.

El Sevilla fue el sparring perfecto que necesitaban los blancos para afilarse. Y no sólo eso: Mourinho usó el partido como banco de pruebas para testar al equipo y comprobar cuáles son sus límites. Por de pronto, sorprendió que sacara toda la artillería imaginable (es noticia porque nunca ocurre) a sabiendas de que la Liga se ha convertido en su pretemporada particular para afrontar Champions y la vuelta copera del Camp Nou. Quiso probar a Benzema e Higuaín para que se batieran el cobre y, a tenor del resultado, es el francés quien parte con más posibilidades de ser titular el miércoles. Y, definitivamente, mosqueó el regreso de Pepe…¡al centro del campo! El portugués justificó su extraña presencia en la medular por la expulsión de Higuaín; sin embargo, al entrenador le encanta la incertidumbre táctica para desorientar tanto al rival como a la prensa. ¿Quién no recuerda a Pepe conteniendo el centro del campo en el rally de los clásicos del primer año de Mou? Por si acaso, la duda queda ahí, aunque lo lógico es que se vuelva a unir a Sergio Ramos como central. Mourinho le necesita y el equipo más.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , , , ,

Una respuesta a “Sueño de una noche de verano”

  1. pronosticos deportivos dice:

    Kaká generoso en el esfuerzo? por favor! no he visto un jugador con menos compromiso en todos los años que llevo viendo futbol. Lo quiero fuera ya!

Deja tu respuesta