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Urge psicólogo con titulación académica

Domingo, 25 Octubre 2009

El gesto de Quique Sánchez Flores es esclarecedor: el Atlético de Madrid es una abominación de los pies a la cabeza. Cuando creíamos haber visto todo tipo de esperpentos en el Calderón, los rojiblancos se marcaron contra el Mallorca otra función gloriosa. Las circunstancias del partido dejaron a huevo la segunda victoria atlética, pero sólo este equipo tiene la capacidad de cagarla cuando parece imposible. Raro es que sólo una minoría de la afición haya manifestado su hartazgo de una vez por todas. El resto sigue aguantando estoicamente.

Eché de menos la opinión de Quique después del partido. Si le hubiesen entrevistado, seguro que habría dicho que viene para inculcar a los jugadores confianza en ellos mismos, que ya es mucho. Lo que habría pensado, sin atreverse a confesarlo,  también es fácil de adivinar. El ex técnico del Getafe se ha metido en la boca del lobo, ¡ ni Capello revive este muerto ! Lo peor es que esta ruina no parece cambiante y todavía no ha tocado fondo. Gil Marín dice ahora que se desentenderá de la parcela deportiva, aunque eso no se sabe si es bueno o malo porque el problema continúa sin extirparse. El director deportivo, García Pitarch, no acierta con ningún fichaje y sigue llevándoselo crudo. Pero la culpa no es suya, sino de quien se lo permite. Y ahí, aparte de Gil Marín, entra Cerezo.  

Las estadísticas son demoledoras y el fantasma de la Segunda ha reaparecido a la fuerza. La diferencia es que hace una década el Atlético descendió con una plantilla lustrosa (Hasselbaink, Valerón, Baraja, Solari,…) y en esta época sólo el dúo Forlán –Agüero puede sacar pecho, aunque hoy no mucho. No sabemos si la dirección está ojeando posibles contrataciones o espera a su descomposición definitiva, quizá lo segundo. Lo que es seguro es que seis o siete nuevos no vendrán en navidades.

Hay gente en el club que se frota las manos con el talento de Quique para acabar con el totum revolutum. Que nadie piense que el flamante entrenador planteará cambios radicales, va a entrenar a los jugadores que la han pifiado con Abel. Simplemente extrañaría que los mismos que no han jugado a nada, sorprendan para bien a partir de ahora. Entonces, convendréis conmigo en que al Atlético no le urge entrenador, sino un psicólogo titulado por enésima vez.  

¡Houston, tenemos un gran problema!

Domingo, 20 Septiembre 2009

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Se cocinaba una goleada de escándalo antes del partido porque es lo que tocaba, sencillamente eso. Ni el Atlético iba al Camp Nou con ánimo de engañar a nadie, ni parecía probable que el Barça tuviese el día tonto. Los azulgranas sólo necesitaron un trallazo de Henry al larguero para asustar al novato Roberto y su calamitosa defensa. A partir de ese instante comenzó la orgía goleadora que, por otra parte, cualquiera en su sano juicio habría previsto. Y no es que los colchoneros salieran a hacer el ridículo, que sí lo hicieron, es que cada vez es más obvio que a Abel se le debe exonerar de cualquier responsabilidad. Él pidió algún capricho en verano, Pitarch no se lo concedió alegando que no había dinero en caja y encima la venta de Heitinga estrujó  a una plantilla ya de por sí muy mermada.

A tenor de este panorama asolador, bastante tiene el técnico rojiblanco con justificar las innumerables meteduras de patada de su defensa. Pablo y Ujfalusi se entienden en chino: ni se cubren las espaldas mutuamente ni tapan el pase al hueco del rival. Para colmo, sólo hay que ver el meneo de Messi a Pablo en el cuarto gol. Por poco el central atlético se disloca la cadera. Pero lo peor es que por mucho que se enajene Abel desde la banda, si se da la vuelta hacia su banquillo no va a encontrar nada mejor.

Por su parte, el Barça sigue al estilo de Atila el huno: machaca a cualquiera en el Camp Nou, aunque con más piedad que la del año pasado (si es que mostraba algo) . Fueron cinco goles pero debieron ser siete u ocho. Por criticar alguna cosilla, lo único que se le puede achacar es su exagerada autocomplacencia. Anoche el Atlético le pudo recortar a 4-2 si hubiera estado más atinado en jugadas claras y tal relajación no le gustó nada a Guardiola. El problema es que los azulgranas se ven a años luz del resto, hoy por hoy incluido el Madrid. Y eso quizá pueda minar la tensión que requiere dibujar el fútbol que practica, el que nos tiene hipnotizados.      

 

Kaká, Guardiola…y la defensa atlética

Viernes, 21 Agosto 2009

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Genial el Madrid, prometedor el Atlético y remolón el Barcelona. Los tres grandes nos ofrecieron versiones variadas e interesantes en la entretenidísima noche del miércoles. Es verdad  que sólo los rojiblancos apostaban por algo serio, pero no es menos cierto que los blancos necesitaban un subidón para remendar su imagen veraniega y los culés debían responder al merecido homenaje que le iba a tributar un Camp Nou casi abarrotado.

El Atlético superó el infierno cenizo del Panathinaikos. Dada la simpleza del rival (los griegos juegan a un fútbol más simple que un cubo),  cualquier resultado que no hubiese sido victoria, habría significado una metedura de pata considerable. Cerezo y Gil Marín henchirán el pecho por haber podido retener a Forlán y Agüero. Ambos arietes prometen un buen saco de goles este año. Pero claro, si el ataque está bien afilado, a la defensa le urgen clases teóricas de colocación y entendimiento. A los erráticos Ujfalusi y Juanito hay que añadir la nula aportación de Heitinga y Antonio López. Se salvó el portero Asenjo con una parada meritoria aunque en el primer gol salió a destiempo y en el segundo se pudo esforzar más. Cuando Abel se quite de la cabeza colocar a la zaga tan adelantada, quizá el Atlético deje de ser un coladero. 

Por su parte, el Madrid reventó por los aires el centenario del Borussia Dortmund, otrora temido en Europa. Necesitaba Pellegrini una exhibición para acallar a los escépticos y vaya si lo consiguió. Kaká se está amoldando a la perfección y sus filigranas son el preludio del circo que se prepara en el Bernabeu esta temporada. El brasileño hace bailar a todo el equipo a su compás. Bueno, no a todos: a Cristiano se le ve poco atrevido. Apenas intenta el regate y se borra cuando se aposta en las bandas. A tenor de lo visto este verano, quizá debería compartir más protagonismo con Kaká en el centro del ataque. Quien pide la titularidad a gritos es Granero, el mayor descubrimiento de este grupo. El chaval toca la pelota de vicio, busca pases entre líneas y hasta marca goles. Otro que está opositando con fuerza para entrar en el once es Robben. El holandés fue repudiado cuando llegó la nueva directiva pero su indiscutible talento es su gran valedor. Si Pellegrini logra el titánico objetivo de que sea más solidario con sus compañeros y alce la vista cuando conduzca el balón, Robben se va a divertir como un enano.

Por cierto, no me olvido de Negredo. El club le ha vuelto a cerrar las puertas, no por falta de calidad o entrega, sino porque sencillamente no hay sitio para él. Parece que hay ‘overbooking’ en la delantera, pero como Van Nistelrooy no responda cuando tenga minutos o cuando Benzema y Raúl estén en horas bajas, más de uno recordará que Negredo era el idóneo para asumir ese rol secundario.

Por último, Guardiola se equivocó al alinear a un equipo desconocido para el Gamper. Falló o a lo mejor lo hizo a propósito para reclamar fichajes. El Barça aspira a seis títulos, y por más que Pep se empeña en subir canteranos a tropel, hacen falta un par de retoques. Laporta intentará esta semana otra acometida por el central-lateral Chygrynskiy pero el Shakhtar no lo va a poner fácil. Del debut de Ibrahimovic, dos pinceladas y poco más. El picante lo pusieron Messi y el jovencísimo Jonathan dos Santos, quien se reivindicó como una promesa a tener en cuenta. Al final, a los azulgranas se les escapó su trofeo y cada vez es más obvio que sin Iniesta y Xavi este equipo es invertebrado.