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Men in Black

Jueves, 2 Febrero 2012

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Era irremediable. El jefe de los árbitros tuvo que salir a la palestra para apaciguar el fuego cruzado entre los dos clubes que, precisamente, gozan de bula arbitral indefinida. Sánchez Arminio defendió a su gremio ante la avalancha de obuses que se le avecinaba: alguno, directo a la cara como el de Mourinho en el parking del Camp Nou esperando a Teixeira Vitienes y otros menos macarras pero igual de intencionados: “En lo que llevamos de año no pinta bien para el Barcelona”. insinuó Sandro Rosell esta semana. Pero la película de los ‘Men in Black’ todavía guardaba un actor por sorpresa para la escena ¿final?; el Valencia también se aprovechó de luces y taquígrafos para quedarse a gusto y reivindicar que ellos, quizá no al nivel de la bicefalia del fútbol español, también pueden dirigir un lobby muy potente contra las cagadas arbitrales. “Está claro que hay que hablar de los árbitros”…la cara de Manuel Llorente era la de un presidente harto de tanto vacile y que, encima, paga el pato para que el resto se quede satisfecho. Habría que preguntar a Rosell cuando decidió no atender al micrófono de Mónica Marchante: si justo después del ‘resbalón’ de Pinto o al término del partido, consciente de que en el resumen no aparecería ninguna moviola descarada en contra del Barça.

Manuel Llorente armó el arpón con premeditación: su queja nada vehemente puede que sea tomada a broma o, a lo mejor, tiene el recorrido que un antecesor suyo, Jaume Ortí, jamás habría esperado por otro pataleo. El 15 de febrero del 2004, más o menos a la hora que estalló anoche Llorente, el entonces presidente ché  se resignó a decir en el antepalco del Bernabeu “la Liga ya tiene dueño y no hay nada que hacer”. Ortí pasó de acusar directamente el ingenio de Tristante Oliva, cuando a pocos minutos del final se inventó un penalti a favor del Madrid de un forcejeo entre Marchena y Raúl. Por si colaba, Ortí decidió reventar el micrófono también de Canal Plus y esperar concesiones. Aquella liga la acabó ganando el Valencia, no por designios arbitrales sino por el ‘galacticidio’ de Carlos Queiroz, y muy a pesar del diario AS, que diseñó una cortina de humo con la famosa llave de judo ushiro nage para justificar las dádivas al Madrid.

Quizá Sánchez Arminio pase por alto la declaración de intenciones del presidente del Valencia, al fin y al cabo tampoco fueran demasiado ofensivas. En cambio, Roberto Soldado no dudó en morder en la yugular…”(el árbitro) no se ha atrevido a pitar la mano de Pinto tan pronto”. Suerte que el contexto era un partido de Copa, porque si Soldado suelta que un árbitro no ha pitado una jugada aposta delante de la UEFA, el castigo podría haber sido un puñado de partidos. España es más dócil en asuntos arbitrales: la rajada del delantero podría ser examinada por el propio Sánchez Arminio para que éste sugiriese al Comité de Competición una multa con dinero. Sin embargo, los antecedentes indican que Competición archivaría el caso y punto final. Es obvio que todos los clubes pían; si Guardiola utiliza una rueda de prensa para explicar que su equipo saldría perdiendo si hablase de los árbitros, ya está hablando de ellos, aunque sea para amortiguar las declaraciones de Rosell. El Madrid tiene una ventaja: el cañón Bertha de Mourinho. Florentino ha encontrado en su entrenador el altavoz perfecto para atizar a los árbitros…lógico que el portugués se queje de estar sólo ante el peligro. Que se lo digan a Valdano.

Off the record

Sbado, 28 Enero 2012

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Al periodismo deportivo sólo le faltaba otro obstáculo más en busca de su credibilidad perdida. El Barcelona investiga quién filtró a los medios la incendiaria opinión de Xavi Hernández sobre que el Madrid “no sabe perder”, comentada distendidamente con dos periodistas de Barça Tv después del último clásico del Camp Nou y fuera de antena. Era un charla off the record, pero algún espía no se resistió a filtrarla: la resaca mediática de los Barça-Madrid ponen patas arriba los kioscos y suben como la espuma la audiencia televisiva; en consecuencia, una buena ración de declaraciones morbosas es un plato demasiado suculento como para mantenerlo embargado, aunque transgreda el código deontológico de un periodismo demasiado vulnerable ante la nueva praxis del ‘vale todo con tal de vender’. Pudiera parecer un accidente, pues en ocasiones las televisiones reciben grabaciones que incluyen conversaciones mudas, las que no salen a la luz. O sea que, ¿algún editor pudo haberse equivocado mandado íntegro el audio de la entrevista? Una casualidad excesivamente caprichosa en estos tiempos en los que Madrid y Barça delatan un periodismo de camiseta bastante descarado con su parte interesada.

Y como la era tecnológica permite retwittear hasta la saciedad cualquier comentario o difundirlo en un pispás desde la estepa rusa hasta la Patagonia chilena, la codicia por sacar a la luz declaraciones políticamente incorrectas (vamos, las verdades de Mourinho) no tiene precio, ni aunque la ética profesional esté por medio. Ayer volvió el fuego cruzado, como era de esperar: ese ‘no saber perder’ fue pregunta obligada a Aitor Karanka, quien en su discurso mimético de su jefe se está convirtiendo en The Special Two. ”Sabemos perder, pero no así”, respondió Karanka con insinuación velada al árbitro Teixeira Vitienes. Pero el caso es que Xavi nunca debió espetar nada del rival, ni aun con el pilotito rojo de la cámara apagado; nuestro periodismo deportivo está demasiado alborotado como para que los futbolistas se fíen del todo. Obviamente, vulneraciones como la de Xavi dejan a los reporteros con contactos dentro de los vestuarios a la altura del betún. Y aunque suene a rollo de universidad, la confianza con las fuentes desaparece de un plumazo desobedeciendo el off the record.  

Hace unos años el gran Shaquille O’Neal también fue traicionado por un micrófono sin escrúpulos: la ex estrella de la NBA estuvo charlando con un grupo de periodistas después de una comparecencia pública; se trataba de una charla distendida de persona a persona, en confianza. Y de repente, Shaquille, en una de sus innumerables metáforas de la vida aplicadas al baloncesto, les comentó: “si contratas a un asesino, déjale que haga su trabajo. Yo no puedo ser Shaq tirando sólo seis veces a canasta”. Un reportero presente publicó la frase y la opinión pública acribilló al lenguaraz jugador, dada la susceptibilidad que el pueblo estadounidense tiene con sus ídolos. A pesar del descuido, a Xavi no se le poner en el disparadero: dijo lo que pensaba en un entorno de confianza del que no esperaba grietas. Y el filtrador de turno pudo meditar si usar la opinión de Xavi para tertulias futboleras o desnudarla, tal como hizo.  Precisamente, los off the record sirven para que los periodistas no sean personas que se pasan media vida escribiendo de lo que no saben y la otra media sin escribir lo que saben, como dijo un periodista holandés llamado Robert St. Bosschart en un artículo en El País. Por ejemplo, MARCA se llevó la gloria el domingo pasado cuando publicó la bronca entre Mourinho y Sergio Ramos: utilizó  una fuente fidedigna que le chivó una información que fue noticia. Las conversaciones en los campos de fútbol también son mérito de los micrófonos que lo captan, como suele hacer Canal Plus: quién no recuerda los reproches de Fernando Hierro a un linier en un Real Sociedad-Real Madrid del 93 gritándole ‘¡Ya no sabes cómo jodernos! o el ‘¡Va a jugar tu puta madre’ que le profirió otro Fernando, Morientes, a su entrenador Vicente Del Bosque cuando éste le iba a conceder un puñado de minutos en un Madrid-Dortmund de Champions.

En definitiva, los periodistas tenemos que intentar lidiar sin romper las reglas. De lo contrario, que no nos sorprenda que el público adopte la definición de periodista que el personaje de Jack Lemmon, el implacable reportero Hildy Johnson, suelta en la película Primera Plana…. “Un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué?. Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto“. Quizá no de manera tan grotesca, pero sí puede ser una descripción válida.

Mourinho en el laberinto

Jueves, 26 Enero 2012

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“Sabía que el Madrid no haría un palo y un chut a puerta como en la ida”. Pudiera parecer una perogrullada la explicación de Guardiola al lifting que Mourinho propuso a su vestuario, pero en realidad era una premonición cargada de lógica. Porque la noticia, aparte de que el Madrid cambiara su rácana versión, fue que el propio madridismo se sorprendiera del juego de un equipo que tiene potencial ilimitado para ser valiente ante el Barça. Su osadía dejó demasiadas lecturas, unas para el futuro y otras para la posteridad. Por ejemplo, la gran pregunta que barrunta prensa y afición es si Mourinho le quitará la correa a su Madrid en caso de que la Champions les vuelva a juntar. Anoche no tenía nada que perder; si acaso, empeorar su imagen y, por ende, la del equipo. Y, por eso, el portugués copió la obsesión que había perseguido a su colega de enfrente en la víspera…”jugar, jugar y hartarse a jugar”. Así se ganan títulos o, al menos, se aproxima a ellos, y así se convence a una afición descreída. ¿Punto de inflexión? Los próximos clásicos darán o quitarán razones. El caso es que el Madrid sale animado a por la Liga y ve un resquicio de luz dentro del laberinto en el que Mou lo metió sin avisar.

Aquel 5-0 de la pasada Liga dejó a Mourinho con un enigma diabólico: pensó que si sacando a los mejores, el Barça le bofeteó hasta la saciedad, jamás volvería a desnudar a su equipo para llevarse otro rapapolvo. De ahí que el protagonismo pasase a los cerrajeros: Lass y Khedira asumieron una responsabilidad importante, pero el Pepe reconvertido caló muy hondo, tanto como para recordarle al entrenador los mandamientos universales del club. Pero si el futuro inminente ya no pinta apocalíptico para Mou, el pasado sí exige explicaciones: ¿por qué la actitud del Madrid no fue la misma hace una semana?…¿por qué, siendo líder de la Liga, no intentó noquear al Barça para dejarle moribundo el resto del campeonato? Son cuestiones que aflorarán en pocos meses, cuando conozcamos el botín definitivo del año II. El poso que queda en el fondo lo resumió Manolo Lama en Tiempo de Juego…”¡Qué curioso que la gente se sorprenda por cómo le está jugando el segundo mejor equipo del mundo al primero!” Simplón pero con todo el sentido del mundo.

Por momentos el partido recordó a la fatídica noche de Eindhoven de la Copa de Europa del 88. La ‘Quinta del Buitre’, en su máximo apogeo, acorraló al PSV, pero ni por tierra, mar y aire pudo cortarle los tentáculos al ‘paralotodo’ Van Breuckelen. Aquel Madrid no venció pero convenció: estaba preparado para conquistar un cetro que jamás consiguió. El Madrid de anoche también se reivindicó a sí mismo: son de lo mejorcito del mundo y derrochan talento a espuertas para tutear a cualquiera, incluido un Barça más humano al que quitarle el balón es como enseñarle su ‘kriptonita’. Poco se le puede reprochar al Barcelona; “no siempre se puede golear por cuatro a cero”, justificó Xavi Hernández cuando le preguntaron por la mejora del Madrid. El problema del Barça es el mismo que le sucede al tenista Roger Federer: cualquier resultado que no sea ganar títulos es un fracaso y eso es simplemente durísimo. Porque al Barça no está acostumbrado a atrincherarse en su campo y menos ser maniatado con contraataques que le obligan a mirar para atrás, hacia su portería. Así que el Madrid, una vez que ha demostrado de qué pasta puede estar hecho, debe exigirse un deber más: no ser mejor que el Barça, sino ganarle. Por lo menos, Mourinho ya puede despistar a Guardiola…un Madrid con gusto para jugar a lo que sus estrellas saben o el repelente de los últimos tiempos; en cambio, el técnico azulgrana no engaña, fútbol y nada más.

El clásico…sigue siendo un clásico

Jueves, 19 Enero 2012

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El 20 de noviembre de 2005 se intuyó apocalíptico para el madridismo. Ronaldinho había logrado un hecho sin precedentes: llevarse los aplausos de un Bernabeu rendido a la evidencia de un talante sin parangón. El primer proyecto faraónico caía en barrena en lo que se llamó el ‘galacticidio’ y la solución que buscó el club, a expensas de la huida del presidente, fue resetear el modelo mediante diferentes propuestas electorales. El caso fue que, a pesar del mandato verbenero de Ramón Calderón, el Madrid buscó una alternativa para sacudirse la nueva versión del Dream Team ideada por Rijkaard. Aquel 0-3 del Bernabeu volatilizó para siempre a los Zidane, Ronaldo, Beckham, etc…y engendró de la nada un equipo ansioso por comerse el mundo siguiendo el librillo de estilo de La Masía, es decir, jugando al fútbol. Lástima que los malditos egos de dos estrellas devoradas por el éxito, Ronaldinho y Eto’o, destrozaran prematuramente lo que se antojaba un nuevo ciclo triunfal en Can Barça. Pero ese Madrid murió dando la cara; sí, los ‘galácticos’ habían dejado de preocuparse por el equipo años antes, pero el balón seguía siendo la única forma de reivindicarse. Más que nada, porque era inimaginable que el equipo más mediático de la tierra se hiciese una lobotomía y plantease los clásicos como los que la afición merengue sufre aterrada en estos tiempos.

Es una pena que en España la opinión pública no sondee encuestas de popularidad como suelen hacer los americanos. La Supercopa del pasado agosto aumentó el optimismo social con Mourinho; ‘su’ Madrid se había dejado de planes antichoque y había cocinado una estrategia no para evitar perder sino para alzarse con el título. Entonces, el portugués cambió la pizarra y propuso un dibujo valiente, quizá mortificado por el famoso ‘trivote’ de la Champions que tantas críticas le había supuesto. La batalla estuvo en el alambre y sólo la enésima genialidad de Messi decantó el partido. Sin embargo, fue una derrota dulce para el Madrid: había descubierto la fórmula para acabar de una vez por todas con su némesis. El precedente convenció a Mourinho para plantarle cara al Barça en Liga; no saldrían agazapados, pero sí a contraatacar, su arma fetiche para matar rivales. De nuevo, fracasó el intento y el técnico pensó ‘nunca mais’. Incluso, en la víspera de anoche, Mou espetó en rueda de prensa que no, no había sabido dar con la tecla en los clásicos….¿lo dijo en serio o era una respuesta premeditada que escondía un plan? Al menos, consiguió mantener en vilo a todos los periodistas: sin declaraciones incendiarios ni fuego cruzado Madrid-Barcelona, el morbo lo ponía la presunta alineación del Madrid.

El periodismo deportivo se había devanado los sesos apostando por el once titular…que si ‘trivote’, Lass o Coentrao como escudero de Xabi Alonso o, incluso, la osadía de tres centrales con la que amagó el Madrid de Mallorca. Todas las conjeturas se rompieron en mil pedazos cuando Canal Plus adelantó la alineación: Altintop, que apenas había jugado media hora en Liga, se ocuparía del lateral derecho y Pepe-Lass sería el coche escoba que barriese a Xavi Hernández o quien se atreviese a pasar por ese desfiladero. Claro que si está Pepe, la recomendación es ir protegido hasta con una coquilla. Mourinho consiguió que las críticas a Javier Clemente dejasen de ser para siempre un hecho sin precedentes. Lo curioso es que este Madrid se rocía con ácido sulfúrico cada vez que pone al Barça en un pequeño aprieto; poco le beneficia adelantarse en el marcador porque a partir de ahí se inmola. Y eso que ayer tenía el camino limpio, por lo menos la banda derecha que descuidó Dani Alves para regocijo de Cristiano Ronaldo. Ése fue el único descuido del Barça, que ya no necesita a Messi en plena apoteosis. Está ganando a menudo en el Bernabeu por inercia y eso es, simplemente, porque le tiene comida la moral a Mourinho, primero, y al vestuario, después, aunque Iker Casillas lo niegue tajantemente.

“Las victorias tienen muchos padres y la derrota sólo uno, yo”. La declaración de condolencias de The Special One no le va a eximir de la somanta de palos que se está llevando. Y lo peor no es que Florentino pierda cualquier coartada para defenderle con vehemencia, sino que detrás hay una masa social descreída que ya asume un Madrid segundón y un Barcelona estratosférico. ¿El Madrid tiene jugadores para dar guerra? Puede, aunque los tendría mejores si en vez de Lass y Pepe, Xabi pudiese ceder el balón a Silva o Mata. Porque al Barça se le ganará un día jugando al fútbol, no siempre suena la flauta como le sucedió a Mou con su Inter acorazado del Camp Nou, Mientras tanto, Xavi Hernández lo advirtió después del Barça-Betis…”¿Dudas? No siempre podremos ganaremos, pero dudas jamás”. Ésa es la película.     

La coartada de la Liga

Sbado, 14 Enero 2012

¿Champions o Liga?…”La prioridad es la Liga, por eso el partido de Mallorca es fundamental”. La coartada de Mourinho del año pasado continúa activada; sus segundos años son los mejores (los de la consolidación) porque el campeonato nacional es su obsesión capital. Así lo argumentó en el Oporto, con el que ganó la Liga en su segunda temporada, y, sobre todo, en Londres después de golear al Manchester United un sábado de abril de 2006 y proclamarse campeón de la Premier. Entonces, Mourinho acabó el partido visiblemente emocionado y lanzó al público la medalla que le galardonaba como campeón de Inglaterra por segunda vez consecutiva. “Ya tenía una del año pasado y, por eso, el  público se merecía otra. Ha sido clave en Stamford Bridge”, espetó el portugués, quien también obsequió a los aficionados con su americana. Durante toda la temporada estuvo recalcando que la Liga era crucial para asentar el proyecto de Abramovich, pues sólo la regularidad de resultados daría empaque a un equipo fabricado con petrodólares y con la misión de arramblar títulos.

Pero Mou también aprovechó aquella tarde primaveral para reivindicar la ‘justicia’ que la prensa no había querido concederle…”Estoy feliz de de quedarme porque es un placer trabajar con este club, pero la sensación siempre es negativa. Debería ser el técnico más feliz del mundo y no lo soy”. Su gremio había sido ingrato con él, con sus jugadores, con sus victorias: dos Ligas seguidas habían acabado con el monopolio de Sir Alex Ferguson, pero no pareció suficiente para la opinión pública. Tal era su fijación por el campeonato que meses antes, en uno de sus habituales fuegos cruzados contra colegas, atizó con sorna a Rafa Benítez, entonces manager del Liverpool…”¿Tres años sin ganar ninguna Premier? No creo que yo todavía tuviese trabajo”. Hace justo una semana las tertulias futboleras se encontraron con una jugosa declaración de intenciones que sorprendió en España, pero no Inglaterra a tenor de aquella Liga del 2006: “Lo que más me gustaría es ganar la Liga. La Champions es ‘El Dorado’, todos quieren ganarlo y tenerlo en su currículum, pero algunas veces se gana sin merecer”. La hoja de ruta de Mourinho quedó meridianamente clara; su palmarés necesita de otra liga diferente para que pueda decir en otro club lo que reclamó en una entrevista de Gol Televisión a los dos meses de empezar en Madrid…”El Real no puede tener un entrenador sin palmarés. Ahora hay uno con 2 Champions League, 6 campeonatos en países diferentes, copas y genera tantas dudas que si llega aquí un pobre, por muy bueno que sea, si no tiene títulos lo matan”.

Más alla del debate del ‘Mou resultadista’ (las estadísticas goleadoras de este año despejan todas las dudas menos la némesis del Barça), la Liga sí le daría un respiro en sus embates contra la prensa detractora, incluso aunque tampoco gane la vuelta del Camp Nou. El propio Guardiola no deja de repetir que van segundos porque delante hay un líder, que está siendo mejor; es una  evidencia simplona, pero que el portugués podría utilizar como fuego de artillería en caso de que aparezcan los ‘sí, pero…’. Sin embargo, la moneda tiene otra cara y es que la dimensión estratosférica  de los clásicos reduce el mérito del Madrid a ganar al eterno rival, no caben más lecturas posibles. Y aunque la tendencia del técnico madridista indica que, de conquistar la Liga, la salud del equipo será óptima, quizá Florentino le exija algo más en caso de que continúe la inercia perdedora en los clásicos. Obviamente, para el madridista de la calle no es lo mismo vencer sin obligar al Barça a hincar la rodilla, igual que Muhammad Alí no podría haber fardado de seguir siendo el mejor si no hubiese noqueado a George Foreman en aquel combate de Kinshasa . Por eso, la coartada de la Liga  no es tan válida como siempre pregona The Special One.

Pochettino conocía la historia

Lunes, 9 Enero 2012

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Mauricio Pochettino siempre guardará un grato recuerdo del último Espanyol-Barcelona de Sarriá. Sucedió en la temporada 96/97 y el desafío perico se intuía más importante, si cabe, que el meritorio cuarto puesto conseguido en la liga anterior. El Barça afrontaba el derbi en plena persecución del Madrid de Capello y lo que debía pasar como otro trámite a la espera del gran clásico, se convirtió en una pesadilla táctica para el entonces técnico azulgrana, Bobby Robson. Su colega en el banquillo local, Vicente Miera, había preparado el partido a conciencia, temeroso de que todo el plan garabateado sobre la pizarra pudiera irse al garete si al brasileño Ronaldo le daba por copiarse a sí mismo con otra jugada estratosférica made in Compostela o algún arrebato de potencia sin control como la que sufrió Zubizarreta cuando ya era portero del Valencia. El problema es que detrás de la obsesión por Ronaldo, asomaban Figo, Luis Enrique y Guardiola. Por eso, Miera ordenó plegar líneas e incordiar al propio Guardiola para cortocircuitar sus pases a la estrella brasileña. Pochettino vivió aquella gesta en primera persona; no en vano, él fue uno de los dos centrales, el otro fue Herrera, que consiguieron frenar aquella ‘manada de búfalos’ que acuñó Valdano para referirse a Ronaldo en el momento de coger el balón. El brasileño acabó empotrado en el muro que había levantado Pochettino y el Barça no sólo perdió el partido, sino que, por segunda vez (la primera fue el Madrid en el Bernabeu), otro equipo tuvo la osadía de reñirle la pelota. No obstante, el 2-0 tampoco afectó demasiado a Ronaldo, pues nada más pitar el árbitro, salió disparado de Sarriá rumbo al aeropuerto de El Prat…los Carnavales de Río le esperaban.

Ese vídeo le habría valido a Pochettino entrenador como una especie de máster acelerado para su vestuario; sin embargo y a tenor del empate de anoche, tampoco les habría hecho falta. Partidos como el de la Real Sociedad o Getafe eran una buena guía para aprender cómo buscarle las cosquillas al Barça. Pero el Espanyol ha ido más allá y ha editado un libro todavía mejor. Los requisitos: muchos huevos y saber tirar contraataques, a pesar de que a los blanquiazules les urja un delantero centro, no ya que golee, sino simplemente que remate a portería. Al menos, Álvaro Vázquez, condenado al banquillo los últimos partidos por su nulidad en ataque, supo leer un gol de ratilla, de esos que tanto gustan al eterno Raúl González. De todos modos, anoche el Barça no pinchó por su a veces peligrosa autocomplacencia; una estadística fue demoledora: ochenta y ocho balones perdidos por los azulgranas. Es decir, ni a Xavi le funcionó su ordenador de a bordo ni Iniesta pudo usar esa visión nocturna que le permite encontrar resquicios donde el resto sólo ve defensas. La consecuencia fue el hartazgo de un Messi tan cabreado como el gran Ronaldo del 97.

Quizá Guardiola también recuerde aquel último derbi de Sarriá. El Barça salió trastabillado, pero no claudicó en su lucha por el liderato. El Espanyol había puesto al Madrid la Liga en bandeja…ocho puntos parecían demasiados, aunque aún faltaba casi toda la segunda vuelta, aquella que resolvió por sorpresa el Hércules. “De vez en cuando la afición perica se merece un alegrón como éste, y si es para fastidiar al rival, pues bueno”, dijo el actual entrenador blanquiazul aquel 09 de febrero del 97. La ventaja del técnico espanyolista es que imparte cátedra a una pléyade de chavales curtidos en la cantera y que han sido educados para jugar a mil revoluciones los derbis catalanes. “Me alegro que le hayamos quitado dos puntos al Barça de cara a la Liga”….Álvaro Vázquez comprende la esencia de su club, ésa que no trasciende de una rivalidad auténticamente deportiva. El problema para el Barça no es el amago de ‘fin de ciclo’ que quiso atajar anoche Sandro Rosell sino, como dice el bloguero futbolero Borja Pardo, el abuso de “los automatismos de salón de té” de un Barça al que le falta sacar registros que no sean ‘tiki-taka’.  

El origen del Barcelona

Sbado, 7 Enero 2012

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Joseba Larrañaga planteó anoche en El Partido de las doce de COPE una tertulia sobre la verdadera génesis del Barça. El título concedido a Guardiola como ‘mejor entrenador del mundo’ invitó a nuestros contertulios en asuntos del Barcelona a discutir cómo nació un equipo que no deja de arramblar títulos y cuál es el secreto que le mantiene en la punta del iceberg. Miguel Rico, José María Minguella, Emilio Pérez de Rozas y Tomás Guasch desmenuzan en esta apasionante charla la idea primigenia del modelo azulgrana….

Miguel Rico: Diría que Stefan Kovacs, Rinus Michels, Cruyff, Van Gaal, Rijkaard y Guardiola han sido trascendentales para llegar a este Barcelona. Y menciono a Kovacs porque se le conoce como el verdadero inventor del ‘fútbol total’; no en vano, él fue quien instruyó a Cruyff en el Ajax en unos conceptos bastante vanguardistas y diferentes al fútbol de entonces. No obstante, Michels llegó al Barcelona a principio de los setenta, cambió la preparación física de los equipos y aplicó un nuevo estilo de fútbol de ataque, hecho que Cruyff perfeccionó como entrenador, incluyéndolo en La Masía.  

Minguella: el cambio de sistema (marcajes al hombre, poco movimiento, laterales y extremos fijos, posiciones determinadas, etc) empieza en el Ajax de Rinus Michels. Éste lo recreó en la naranja mecánica  del Mundial de 74. Luego, Michels llega al Barça en el año 71 y las cosas que decía no las entendía casi nadie, sobre todo, Charly Rexach: el nuevo entrenador les explicaba que el jugador más cercano al balón era el primero que tenía que defender. A ciertos jugadores como el propio Rexach o Marcial les costó asimilar cambios tan brutales, y no fue hasta la llegada de Cruyff en el 73 cuando el cambio se implementa del todo. La consigna importada por Michels era que todos los jugadores podían hacer de todo en cualquier momento. 

Miguel Rico: cuando llega Cruyff, se habla de un juego de posición en el que todo cambia. El 2 ya no era el lateral derecho, el 4 no era central, ni siquiera el 10 era el que mejor la tocaba.   

P. de Rozas: Rexach cuenta que le costó tanto aprender la doctrina Michels que un día dijo que ”correr era de cobardes”. Para jugadores finos estilistas sonaba a chino. Por eso, cuando decimos que Guardiola llega a la excelencia no es tanto por el fútbol en sí sino por la valentía de apostar por la prodigiosa cantera. Y, por fin, el embrión ha estallado y podrá tener continuidad en el futuro. 

Miguel Rico: es importantísimo haber apostado por un estilo de juego desde que Laureano Ruiz se involucró en La Masía. Esto ha permitido al Barça criar este tipo de jugadores para jugar este fútbol.  

P. de Rozas: a partir de esa época, los entrenamientos se volvieron mucho más específicos en cada categoría. Prueba de ello es que Guardiola no dio instrucciones a sus jugadores en la última final de Wembley contra el United porque ellos sabían cómo se jugaba ahí, no en la final sino dentro de ese club. 

Minguella: La base está en los conceptos de selección de jugadores. No puedes tener estos jugadores si en la selección previa, con doce o trece años, no buscas unas características determinadas. Además, desde Cruyff y siguiendo con Van Gaal, nunca ha habido problemas en dar salida a jugadores del primer equipo….recuerdo una oferta del Real Madrid a Luis Milla, el Barça intentó retenerle y no pudo, así que Rexach rebuscó en el filial y se fijó en Guardiola.  

P. de Rozas: cuando hablamos de perfil Barça nos referimos a un término que no se usa en casi ningún equipo. La gente sabe qué significa ‘perfil Barça’…la maquinaria de los observadores va con la idea de buscar jugadores con perfiles muy concretos. 

Miguel Rico: todos han tenido una importancia sustancial en la progresión del equipo. Y como suele defender Tomás Guasch, el holandés Edgar Davids tuvo una aportación decisiva: fue una evolución del sistema porque apareció la presión que tan maravillosamente bien hace este Barça de Guardiola. 

P. de Rozas: durante estas décadas destaco una frase de Cruyff…”los mejores de la cantera y los tres mejores del mundo”. Cruyff le dijo al presidente Núñez…”El dinero no debe estar en el banco sino en el césped”. 

 Tomás Guasch: Davids es una figura básica porque le dio al equipo un aceite imprescindible para el funcionamiento de ese Barça. En la política del club también figura el dinero: cantera y cartera. En el 97, el Barça ficha a Rivaldo por 4.000 millones de pesetas porque era un proyecto descabezado por la salida de Ronaldo. 

Miguel Rico: Tomás, lo que ha hecho al Barça campeón no lo ha comprado. Sólo fíjate en la actual plantilla del Barça: Valdés, Piqué, Iniesta, Xavi, Messi, etc. 

 P. de Rozas: respecto a Davids, no sólo cae en paracaídas, sino que, desde el 2003, todavía vale su ejemplo para decir que en el mercado de invierno se puede pillar a alguien provechoso. Y respecto a Alexis, el estilo del Barça convence al chileno para venir,  porque tenía mejores ofertas económicas. 

Tomás Guasch: un Calcio serio habría retenido a Alexis; un Milan o Juventus serio, no esta broma de ahora. Fíjate cómo está la Roma. 

P. de Rozas: la aportación de buena parte de los mejores del mundo supone que los canteranos crezcan al lado de estos tipos. Haber visto a Romario, Ronaldo, Ronaldinho, Deco, etc, les supone entrenar de otra manera. Por otra parte, antes habéis aludido a Van Gaal y creo que el mundo ha sido muy injusto con él, y yo el primero. 

Miguel Rico: y Van Gaal consigo mismo.  

P. de Rozas: la aportación de Van Gaal en ese Barça embrionario habría sido brutal con otro carácter, distinto asesoramiento y mano izquierda.  

Tomás Guasch: Seguramente aún estaría ahí. 

Minguella: todos esos procesos están muy bien, pero luego hay que ganar. Da la tranquilidad necesaria para subir jugadores sin arriesgar demasiado. 

P. de Rozas: estoy seguro que Guardiola dirá mañana (por hoy) en rueda de prensa que se ha llevado el premio al mejor entrenador del mundo porque gana, no por ser el mejor. 

Tomás Guasch: ganar lo puede hacer cualquiera en un momento determinado. La ventaja que tiene un club, una coral o un ballet es si tiene un manera de trabajar, un esquema y objetivo claro. Messi pudo haber fichado por el Espanyol por 15 millones de pesetas.

Minguella: disiento porque he vivido de cerca los avatares de Messi: ha recibido ofertas de cadete hasta que firmó su primer contrato profesional y todas eran de clubes muy importantes en Europa, con todo mi respeto al Espanyol. 

Tomás Guasch: son historias, como que el padre de Xavi, cabreado con el Barça porque a su hijo no lo querían en unas pruebas de pequeñito, se lo ofreció al Espanyol y estos tampoco le quisieron. 

Miguel Rico: Xavi estuvo a punto de irse al Milan…y como un fichaje fuerte. 

Tomás Guasch: también hay que tener suerte. Yo he visto a un Barça con Maradona y Schuster incapaz de ganar una Liga. Pero, sí, hay que regar el bonsai para que crezca. 

Miguel Rico: Guardiola trabaja para el club, no para engrandecer su curriculum o lucrarse con contratos largos. La continuidad de ese proyecto es el gran reto.  

Tomás Guasch: si hacen eso, será genial; si no, una coña…¡menos Uzbekistán y más Hostafrancs!

Miguel Rico: de Uzbekistán ya no queda nadie pringado.

Tomás Guasch: todos somos Uzbekistán…¡Uzbekistán son països catalans! Y el domingo 3-1, ¡Pochettino, todos para atrás!       

Argumentos ‘antigripales’

Jueves, 5 Enero 2012

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Jerry Sloan, entrenador de Utah Jazz, planteó un hipotético partido sin Michael Jordan en el quinto encuentro de la final Jazz-Bulls de 1997. Entonces, la estrella de Chicago había terminado el cuarto partido con mareos y algunas décimas de fiebre; sin duda y a pesar de que fue el máximo anotador del equipo, no fue su mejor actuación. Por eso, saltaron las alarmas y Phil Jackson, técnico de los Bulls, dudó si exprimirle dos días después, consciente de que una nueva derrota habría dejado a Utah a una sola victoria del anillo. La franquicia de Chicago convirtió en un búnker el hotel donde se alojaba a la espera del quinto partido; no en vano, la noticia de la semana era averiguar si el mejor jugador de todos los tiempos estaría apto para la crucial cita. Pero los Bulls tan sólo soltaron información a cuenta gotas y el estado de salud de Jordan era enigmático. Hubo que esperar minutos antes del partido (en la NBA no es obligatorio publicar la convocatoria con horas de antelación) para conocer la decisión: Jordan sí jugó ese quinto partido, y lo hizo con fiebre, dolor de estómago y hasta deshidratado. El resultado fue otra noche otra sublime con 38 puntos y 7 rebotes que permitió a Chicago viajar a casa para proclamarse campeón delante de su afición. Karl Malone, el líder de Utah, declaró después de la derrota que “Michael no estaba tan enfermo como se había dicho en los días anteriores” y que, por tanto, sobraba “comedia”. Años después, el propio Jordan desveló que, durante la tarde del partido, le dijo a su entrenador “traedme el chándal que voy a jugar”, después de haber vomitado varias veces en su habitación del hotel.

La prudencia del departamento de comunicación de Chicago Bulls fue la que no tuvo el Barcelona. A veces los comunicados oficiales juegan malas pasadas, quizá porque por la inmediatez con la que se difunden. En ese sentido, el Barça podría haber actuado éticamente bien al despiste anunciado que Messi estaba griposo pero que su convocatoria dependía de su evolución en las siguientes horas. Por eso, con ejemplos como el de ayer, los comunicados oficiales se están convirtiendo en un mecanismo más para el chismorreo, de dimes y diretes, y sin ningún rigor informativo. Guardiola es de los pocos entrenadores que utiliza con maestría los resquicios que deja el reglamento: nunca adelanta una convocatoria en la previa y sólo un rato antes de los partidos elige a sus jugadores de entre todos los que se han entrenado. De este modo, el equipo rival no sabe a ciencia cierta contra quiénes se va a enfrentar. Pero el propio Guardiola justificó la pantomima en rueda de prensa explicando que Messi le llamó por la tarde para decirle que podía contar con él. Sin embargo, el crack ayudó poco a dar consistencia al argumento ‘antigripal’ de su entrenador cuando espetó al salir del vestuario que “le dolía la panza”. La deducción lógica fue que Pep había sido negligente con Messi, y más por forzarle en un partido que pintaba a goleada por la sorprendente rendición de Osasuna delante de los micrófonos.

Patxi Izco fue listo al tomarse a cachondeo la goleada…”Si a Messi le dolía la panza, a mí los huevos”, dijo en El Partido de las doce de COPE. Al menos, siguió al dedillo su discurso derrotista de la eliminatoria: había declarado que estaba perdida de antemano al “noventa y ocho por ciento” y, tras el 4-0, rindió pleitesía al fútbol de salón del Barça, “juegan como dibujos animados”. Menos gracia le hizo a Mendilibar, pero su “imposible ganarles” de la víspera desnudó sus intenciones. O sea que al técnico de Osasuna no se le debe conceder la venia por lloriquear cuando dijo que Messi se había descojonado al preguntarle en el césped si tenía gripe o que “igual anuncian que se presentan con el Barça ‘B’ y luego juegan con el primer equipo”. Al fin y al cabo, lo que vale es la convocatoria final y reglamentaria, a partir de la cual Osasuna debió plantear su partido, perdón, su derrota.   

Aquella Intercontinental de Tokio

Martes, 20 Diciembre 2011

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“Lo que más me duele es pensar que posiblemente nunca más lleguemos a disputar otra Intercontinental”. Guardiola nunca ha ocultado que la derrota del 92 ante el Sao Paulo fue un bofetón para el mejor equipo de aquel momento. La visita a Tokio debía ser la rúbrica del proyecto más elegante jamás inventando en Barcelona; el fútbol de primer toque necesitaba popularidad y la final en tierras asiáticas brindaba a Cruyff la ocasión de reivindicar un estilo vanguardista. Enfrente, el Sao Paulo de Raí se presentaba con dos credenciales puramente brasileñas, virguerías e imponente físico, pero sobre todo con el hermano pequeño de Sócrates quien, por entonces, era el brasileño de moda. El propio Cruyff nunca lo utilizó como coartada, pero el cansancio acumulado por el jet lag y los escasos tres días de preparación atenazaron al Barça a medida que Raí fue soltándose. Y eso que los azulgranas se adelantaron con gol de Stoitchkov, quién sabe si más preocupado por llevarse el Balón de Oro por delante de Van Basten que por seguir rindiendo pleitesía al mandato más prolífico del presidente José Luis Núñez.

Lo peor de aquella derrota no fue haber sido inferior al Sao Paulo, a pesar de que Cruyff comentase que perdieron “no porque el rival fuese mejor sino porque por el Barça había estado irreconocible”. La digestión de la decepción se alargó 27 horas, tiempo que duró la odisea de aeropuertos de Tokio a Barcelona. Cuando la expedición aterrizó en El Prat el 14 de diciembre de 1992, Guardiola apareció extasiado, atontado por el viaje más molesto e inútil de su carrera…”sólo puedo decir que toca cambiar el chip y a otra cosa. Fue casi bonito cuanto duró”. Nunca se lo he escuchado públicamente pero quizás esta última expresión le vino a la cabeza justo hace dos años, cuando sobreexcitado por su primer Mundialito de clubes, rompió a llorar de alegría. Sin duda, aquella remontada ante Estudiantes de La Plata desbordó el estado de ánimo de Guardiola, no por el título en sí, sino por la dificultad de llegar a competirlo,  como reconoció en Abu Dabi en ese 2009 y ha repetido esta semana en Yokohama. Entonces, Guardiola culminó el mejor ciclo de un novato en el banquillo, aunque lo único que espetó entre tanto llanto fue un “no soy el rey del mundo, sólo una persona feliz y cansada”. Y precisamente por eso, “mientras haya felicidad, el entrenador continuará”, tal como lo ve Cruyff.

La soba al Santos no fue tan emotiva para Guardiola, al menos mientras las cámaras le escudriñaron durante la entrega del título y la posterior rueda de prensa. Ni siquiera para Raí, a quien el 4-0 no le ha sorprendido aunque lo haya calificado como una “provocación al fútbol brasileño”. Curiosamente, el Sao Paulo del 92 idolatró a Raí tanto como este Santos a Neymar; pero hace dos décadas la estrella paulista quedó flipado porque Cruyff no le puso ningún marcaje durante todo el partido y el pasado domingo su joven compatriota de la cabeza gacha y la cresta alta pidió a Guardiola, como un niño enrabietado, que le fichase para participar en la juerga futbolística. El título número 13 de 16 puede quedar en anécdota si la voracidad no se agota, pero durante aquel 13 de diciembre de 1992 Guardiola se marcó un reto…”hemos tenido mucho tiempo para pensar”, comentó resignado a la vuelta de Tokio. Y puede que con el tiempo le doliese no volver a ganar una Intercontinental en el césped; no obstante, el destino le ha premiado con ese reto agigantado hasta el infinito.  

Cuando la táctica lo es todo

Domingo, 11 Diciembre 2011

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A las nueve de la noche se desveló el secreto que había puesto en jaque al universo…los 500 millones de telespectadores (dato portada MARCA) conocían las alineaciones y la del Madrid se pudo interpretar como una amenaza fantasma: Mourinho había decidido acabar con su némesis con valentía, ignorando el trivote y alineando a Özil y Benzema para fabricar fútbol; pero, en contraste, eligió el día menos indicado para alardear con experimentos personales, porque  Coentrao, ni vale para este Madrid y ni mucho menos para lateral derecho. El caso es que la apuesta del portugués recordó una escena de la película Enemigo Público, en la que Will Smith pretende engañar a la CIA citándoles sin saberlo con un capo mafioso y Gene Hackman, rehén de la propia CIA, se percata del plan y le susurra: “Ahora sabremos si eres muy tonto o muy listo”. Porque la osadía del entrenador blanco contra el mejor equipo sólo permitía dos lecturas: ganar honrando a la grandeza del Madrid o perecer en la batalla con el orgullo de un soldado espartano. Pues ninguna de las dos. A tenor de lo sucedido, quizá el Madrid habría sacado tajada con un talante rácano, como en el de la pasada semifinal de Champions, cuando Pepe se colocó en la medular para hacer de coche-escoba.

El baño, reconocido hasta en las altas instancias por Sandro Rosell, evidenció que Guardiola tiene fe ciega en su estilo. Un gol tan sorprendente en un templo como en el Bernabeu y contra el Madrid más perfecto que se recuerda en años habría deshecho a cualquier equipo, menos a uno que porfía en jugar al fútbol. Así de claro. El Barça no se amilana ante ningún contratiempo; es más, son sus rivales los que deben sudar hasta que la presa deja de moverse. Y anoche el Madrid bajó los brazos cuando todavía iba ganando: fue fallar Cristiano el 2-0 cantado y el equipo olvidó la presión asfixiante que hasta entonces había anulado a Xavi. Hete aquí la primera clave del resurgimiento azulgrana, porque la imagen del centro del campo a veces era descarada: Xabi Alonso y Lass contra la maraña que poco a poco iban tejiendo Busquets, Xavi, Iniesta y en menor presencia Cesc….dos contra cuatro. Lógicamente, Mou había perdido la batalla de la creatividad e inexplicablemente, ni siquiera amagó con enmendarlo. Por eso, entre tanta parafernalia mediática, los detractores del portugués tienen carnaza fresca para achacarle su torpeza táctica y su nula reacción. Todo lo contrario que Guardiola, quien también se jugaba mucho confiando en Alexis por delante de un campeonísimo como David Villa: la decisión fue acertadísima por el gol del chileno y porque él solito agitó como una coctelera a la defensa del Madrid. Le ha bastado un puñado de partidos para demostrar las credenciales de un currículum de cuarenta millones de euros. Ni Eto’o ni Ibrahimovic ni Villa tienen el desparpajo de Alexis para pegarse mamporros con tíos más altos que él; eso, precisamente, es lo que le flipa a Guardiola, quien por fin cuenta con un jugador que baja al barro para jugar al choque y, además, remata bien.

Al final, habría dado igual que el Barça hubiese empezado con cuatro atrás o con la comentada defensa de tres: cuentan los jugadores y la intención del grupo. Y, evidentemente, el Barcelona podrá humanizarse en campos como Getafe o San Sebastián, pero a estas alturas y con una colección de cabelleras tan codiciada, a este equipo le pasa como a Usain Bolt, que sólo se excita en citas inolvidables, a las que, por cierto, nunca debe ni puede faltar Iniesta. Todavía el Madrid no puede presumir de lo mismo: necesita dejarse la vida cada fin de semana (ya lo hace), reivindicar un estilo y, sobre todo, saber variarlo cuando el resultado lo exige. Por eso, Xabi Alonso pidió auxilio muy pronto e Higuaín salió demasiado tarde…errores que un entrenador de altísimo calibre no puede soslayar. La imagen de Guardiola en la banda diciéndole a Xavi que jugaran con tres defensas bien alineados demuestra que ése debe ser el cometido de un técnico…la comedia de gestos y aspavientos está bien para los resúmenes televisivos.