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Benzema y el Barça…juego de arte y confección

Mircoles, 11 Enero 2012

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Martí Perarnau dijo ayer en un chat de MARCA que si pudiera fichar a un jugador del Madrid para el Barça de Guardiola sería Benzema. Viniendo de uno de los tíos más indicados para diseccionar las entrañas de nuestro fútbol, la respuesta es la más acertada por encima de una mera cuestión de gustos. Porque Benzema entiende la definición que un día Guardiola hizo de Messi…”Es como un ‘nueve’, pero no de rematar centros o mirar siempre a portería. Leo construye jugadas con la fijación del gol”. El ariete del Madrid también es de esos ‘culos inquietos’ que no soporta rascar balones dentro del área; se siente más cómodo en la elaboración de jugadas, descubriendo espacios para sus compañeros y buscándose huecos para sí mismo en el último cuarto de campo. Ésa, quizá, fuese la razón de su fichaje hace dos años y también vale a Mourinho como argumento del delantero único. Es una tendencia que aparentemente el Madrid ha copiado del Barça.

En la tertulia de COPE del pasado viernes sobre la génesis del Barcelona, Josep María Minguella explicó que la llegada del legendario ‘Rinus’ Michels al banquillo azulgrana a principios de los setenta cambió para siempre las nociones del fútbol. En aquella época cada futbolista tenía demarcación y función concreta; ninguno se salía de su casilla.  Las teorías de Michels, adelantadas a su tiempo, moldearon un nuevo Barça en el que Charly Rexach, el estilista del grupo, tenía que ser el primer en defender porque era quien más cerca estaba de la pelota cuando la tenía el contrario. Se había acabado la ley de los defensas para defender y los delanteros para golear…todos corrían y hacían de todo. De ahí que Rexach soltase la mítica frase de “correr es de cobardes”. La evolución del Barcelona estuvo marcada por la escuela holandesa: primero, con Michels detrás de la línea de cal y Johan Cruyff en el césped; después, el Cruyff técnico y un alumno aventajado, Pep Guardiola; a finales de los noventa, Van Gaal, luego Rijkaard y ahora el propio Guardiola vestido con corbata. Todos han asimilado ese nuevo estilo que deja al 4-4-2 como una táctica desgastada y parece que antediluviana.

Si Perarnau opina que él se llevaría a Benzema para este Barça, no dudéis que a Guardiola le gusta el francés. Pero él tiene a un Cesc reconvertido en lo que la prensa ha denominado un ‘falso nueve’. Q      uizá sea una posición engañosa para el fútbol español, pero no para el Barça, y tampoco para el Madrid de Mourinho. Por eso, Fábregas siempre se centra en dos tareas concluyentes: ayudar a preparar un buen ataque y amartillar la pistola en caso de remate. Sucede lo mismo con Benzema, sólo que el francés prefiere arrancar desde la banda. De ese modo, tiene tiempo de elegir la mejor opción: el inicio de una jugada, el entendimiento con otro compañero o el desenlace egoísta de la misma. El caso es que ataca disponiendo de un amplio abanico de opciones. Así lo practicó en el Olympique de Lyon y hubo un sector del madridismo que no entendió por qué Florentino se decidió por un delantero que apenas alcanzaba veinte goles por temporada. Benzema se está aprovechando de la inercia goleadora de su equipo para mejorarse a sí mismo, renovar el arsenal ofensivo del grupo y únicamente un cambio abrupto en la pizarra podría desenchufarle. El Madrid comenzó la temporada muy a gusto en el contraataque y en ese perfil Higuaín parecía más adecuado. Pero la primera fase de la Champions descubrió a un equipo que también sabía construir fútbol con pases rápidos y precisos, y entonces Benzema reclamó protagonismo. El debate pervive desde esa disyuntiva: al argentino le gusta que el balón corra con espacios libres por delante, mientras que Karim prefiere un juego más de arte y confección, más de Barça. 

La tormenta perfecta

Jueves, 27 Octubre 2011

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“El huracán Grace se dirige hacia el norte desde la costa atlántica, es enorme y va en aumento. En segundo lugar, hay un ciclón en la isla de Sable a punto de explotar. Y, a la vez, surge un frente frío del Canadá, el condenado viaja sobre la corriente y se abalanza sobre el Atlántico, donde confluirán los tres. Puedes trabajar en esto toda tu vida y no ver nada igual…sería un acontecimiento de proporciones épicas, sería la tormenta perfecta”.

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El elegido fue Benzema

Martes, 18 Octubre 2011

Finales de julio de 1994 en Nyon (Suiza). Pretemporada del flamante Real Madrid del técnico Jorge Valdano. La comidilla de la prensa, tanto allí como en España, era averiguar si el mister argentino contaba o no con Iván Zamorano, una estrella cada vez menos rutilante en la Liga. La temporada anterior tan sólo marcó once goles, por lo que Ramón Mendoza meditó hacer negocio con su venta…Stuttgart y Olympiakos se postularon como sus mejores pretendientes. Pero ‘Bam Bam’ tenía entre ceja y ceja  el Calcio, por entonces la mejor liga del mundo, o bien quedarse en el Real Madrid e intentar convencer a su nuevo entrenador. Las noticias de Italia fueron poco alentadoras y Zamorano se tomó aquella pretemporada como un reto: su carrera había llegado a un punto de inflexión demasiado crucial y debía hacer méritos si no quería echar por tierra todo el curre que se había pegado en el Sevilla para atraer a los clubes grandes.

A Valdano le gustaba jugar como uno más en aquellas intensas pachangas; obviamente, todos querían ganarse su favor. El propio Zamorano contó que en una sesión el balón llegó al entrenador y Zamorano rebañó el balón tumbando al argentino. Desde el suelo, Valdano le preguntó…”¿Siempre entrenas así, o sólo cuando odias a tu entrenador?”. Aquel mensaje alteró al delantero, que desde el primer día de pretemporada se entrenó como si le fuera la vida en ello. En pocas semanas, Zamorano había pasado de ser repudiado como cuarto extranjero (Laudrup, Redondo y el malogrado Peter Dubovsky partían con ventaja…Prosinecki directamente se marchó al Oviedo) a consolidarse con goles como el delantero centro titular del decisivo proyecto de Mendoza. Paradójicamente, ni el chileno ni Amavisca eran de la cuerda del nuevo mister en un principio; acabaron siendo los mejores de la Liga junto a Laudrup. Incluso, años después Valdano llegó a confesar que se equivocó…”Mi gran error fue declarar ante los periodistas que yo tenía cinco delanteros y que Zamorano siempre sería el quinto. Con esa afirmación rompí todos los puentes con el jugador”.

David Gistau escribió en El Mundo de ayer, lunes, que fue testigo directo de la eclosión de Gonzalo Higuaín en un River Plate-Boca Juniors del torneo Apertura 2006. El ‘Pipita’ marcó dos goles, uno de ellos escandaloso, y eclipsado por el acontecimiento, Gistau preguntó a sus amigos porteños qué pinta tenía ese delantero. La respuesta fue escueta: ‘Pseé’’. Blanco y en botella: Higuaín era uno más del montón. Esa incertidumbre le persiguió en Madrid, más cuando Ramón Calderón pagó trece millones y medio por él. En su primer año, el de Capello, marcó goles vitales (el de la remontada al Espanyol) y en la primera liga de Schuster se afianzó. Sin embargo, su sambenito permaneció a pesar de un buen puñado de goles y derroches físicos extenuantes…”Higuaín necesita disparar varias veces para marcar un gol”, era el cliché más habitual de la afición. Muchos en el Bernabeu todavía recuerdan su garrafal fallo a puerta vacía ante el Lyon en los octavos de la Champions en los que el Madrid de Pellegrini descabalgó contra todo pronóstico. Aquella pifia no se ha olvidado, aunque Higuaín haya mejorado sus explosivas cualidades, hasta el punto de hacer dudar a Mourinho. El portugués se refirió al debate Higuaín-Benzema con un guiño irónico a la prensa…”No os voy a decir quién jugará ante el Lyon, así no se os acabará el debate”. El elegido fue Benzema, que respondió con la única credencial que le vale…el gol; así que la renuncia al argentino se debía traducir como un método de motivación poco ortodoxo o una intención táctica muy bien pergeñada. Fue esto último, a tenor de la explicación técnica de Mou tras el partido.

La disyuntiva, por cierto, bastante sana (así lo ha entendido Mourinho), va para largo. Por un lado, los últimos ‘hat-trick’ de Higuaín le han descubierto como el delantero perfecto para el Madrid del contragolpe. Es rápido y se siente a gusto con el balón en carrera, justo como le llega de sus compañeros. Pero la sensación es que aún necesita reivindicarse con una cifra redonda de goles; de lo contrario, tendrá que convivir con la sospecha del Bernabeu. Benzema se ha consolidado como un ariete más elegante y cómodo con pocos metros delante. Alfredo Relaño describe en su editorial de AS de este martes que el francés “se abre espacios para el disparo en una baldosa”. Claro que el Madrid de esta noche sí que jugó la pelota e insistió en el toque para acabar con el calamitoso talante de los franceses. El Madrid en dos versiones…la volátil para Higuaín y la más tradicional con Benzema; Mourinho sabe elegir a quién poner dependiendo del partido. Falta por saber si hoy ha meditado jugar al pase corto o el Lyon se lo ha dejado en bandeja.

P.D: unas cuantas más así de Khedira y montamos otra discusión: Lass o él. Porque pensar en Granero para jugar con Xabi Alonso es definitivamente inimaginable.

Sin el complejo de David contra Goliat

Lunes, 15 Agosto 2011

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Chapó a la portada del MARCA…’Puro fútbol [y todavía queda la vuelta]’ y aparecen dos instantáneas decisivas, la del gol de Messi en la parte superior de la primera plana y el de Özil en la inferior. Pero el diario podía haber agudizado más su ingenio dedicando también la primera página a los zambombazos de Villa y Xabi Alonso. Porque Madrid y Barça jugaron un epílogo inmejorable de pretemporada: defensas poco rodadas, asistencias sorprendentes y hasta algún eslalon versallesco (Thiago en su estado natural). Sin duda, un cúmulo de detalles, que eclipsados por el talante táctico de Mourinho, dibujaron el mejor partido del año, el que deja a la altura del betún el ‘rally de los clásicos’ (MARCA dixit). Precisamente, después del nuevo Madrid de anoche, es incomprensible por qué el mismo equipo no fue capaz de plantarle cara al campeón hace unos meses sin el complejo de David contra Goliat; el secreto de la presión asfixiante habría sido un aliado incuestionable para los blancos en las semifinales de Champions.

Y es que durante los primeros treinta minutos de la Supercopa, el Bernabeu se enorgulleció de las intenciones de su entrenador, frotándose las ojos con un Xabi Alonso que manejaba a sus compis a ritmo de rock and roll; no obstante y en defensa de Mou, el planteamiento no fue una jugada de póker, pues la prensa había vaticinado en la previa un ‘ataque total’ al Barça con Özil, Benzema y Cristiano; el orden  está escrito adrede en sentido de mayor a menor porque el francés siguió dándole publicidad al endocrino que ha afilado su cuerpo, el alemán se ha apoderado de esa sensación de ¡peligro! cuando coge el balón y CR7 arrastró a la defensa azulgrana con galopadas infinitas, aunque no sacase provecho de ninguna. Se le veía que no estaba a gusto y, por eso, tal como dice el periodista Manuel Saucedo en su twitter…”el portugués no debe estar feliz, poca participación, ni le buscaban ni le encontraban. Y golito de Messi”. Otro más del argentino a Casillas en un arrebato de bestialidad que acalló a quienes le criticaban su inopia (leí varios tweets que decían con sorna ‘Tierra llamando a Messi’).

El caso es que el Madrid tiene fuelle y talento para dominar el juego contra cualquier rival que se le antoje; otra historia es que Mourinho persevere en esa valentía. Sin embargo, el empate también deja un poso inquietante para los blancos…si su  mejor fútbol no ha tumbado a un Barça experimental, difícilmente podrá doblegar al once fetiche de Guardiola, si es que logra hacerse con uno en una temporada larga y prolija por la cantidad de títulos en disputa. De esas rotaciones, sale por la puerta grande Thiago (¡que hábil fue el club renovándole este verano!). El hijo de Mazinho recordó a su padre en tareas organizativas; templaba el balón y abría el campo para que sus compañeros se desahogaran de la contunde presión del Madrid. La diferencia entre ambos es que Thiago ha nacido para mimar el balón y así lo hizo con el detalle del eslalon que dejó a tres merengues boquiabiertos. Quien tampoco sucumbió a las expectativas fue Alexis, batallador y al que le gusta jugar al choque; habría sido más excitante un cara a cara entre Pepe y él, que no con Marcelo. Sin embargo, la intentona Mascherano-Abidal no resultó: no se entienden y, sobre todo y más importante, no se sabe quién ostenta la jerarquía; sin duda, al Barça le urge la vuelta de Puyol. Por el contrario, el Madrid sí tiene claro que Pepe es su jefe: ordena, corrige a sus colegas de demarcación, aunque aún no se atreve a sacar el balón desde atrás al estilo del antiguo ‘jefe’, Fernando Hierro. Pero anoche el central no estuvo en su línea: se cayó de bruces en el gol de Messi en un fallo defensivo de patio de colegio y tampoco estuvo acertado en el penalti de Marcelo a Pedro. Dos desaciertos puntuales, sin más.

Y hoy se presenta un viejo camarada de La Masía. Cesc cumple su sueño frustrado de los últimos veranos y entra en un vestuario donde el talento creativo abunda, que no sobra. Porque el Barça de anoche careció de frescura y Guardiola ha meditado engrasar a la plantilla durante el transcurso de la temporada; no así el Madrid, que ya rueda a la velocidad de un Sputnik. Así que, aunque Cesc huela a carne de banquillo, el míster volverá a sacar la política de rotaciones que en su día empleó su antecesor, Fran Rijkaard. Sólo de ese modo, el Barça será competitivo en diciembre contra ¿el Santos de Neymar? y llegará sin agarrotamientos a la primavera definitiva.

Postdata I: Agradecimientos a Mourinho por entender que el Madrid debe coger el pincel y no un martillo neumático, y al Barça por ser competitivo tanto en versiones apoteósicas (las de casi siempre) como ‘empanadas’ (anoche).

Postdata II:  Un tirón de orejas a Karanka, porque, aún teniendo que dar la cara en público, le hace un flaco favor al 2-2 entreviendo que “hay cosas que no han cambiado” sin explicar el motivo del dardo. Teixeira Vitienes fue salomónico en sus errores: penalti para cada bando no pitado, punto.

‘Fichajes retóricos’

Martes, 15 Marzo 2011

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Os recomiendo que cada lunes leáis el prodigio literario de David Gistau en El Mundo. El último, titulado El rey y el valido, y referido al panegírico que Florentino tributó a Mourinho, argumenta la necesidad del continuismo. “Al Real Madrid no le conviene autodestruirse cada verano para volver a empezar…si se le permite, Mou terminará haciendo un equipo campeón, sólo que tal vez no este año en el que todavía no declina el Barça”. Exacto. Con el nuevo gurú, el Madrid asumió que tendría que  atenerse a las consecuencias motivadas por el temperamento de Mourinho y su visión exclusiva del establishment futbolístico; el presidente comprendió que el madridismo no toleraría más experimentos de año en año y Valdano, hasta hace poco escudero verbal de lo que gusta y no gusta en el Bernabeu, se ha encontrado inesperadamente con un marrón menos: Mou incendia las ruedas de prensa y, además, se encarga de apagar fuegos…cuando lo cree conveniente. El descaro de tanta excusa (o verdad) contempla un trasfondo obvio: sembrar títulos para evitar que “el dominio abrumador del Barcelona alimente frustraciones que Florentino sólo alivia con despidos y carne fresca en los fichajes retóricos”.

El discurso del presidente dilapida cualquier suspicacia, si es que la había, entre directiva y entrenador; con Valdano arrumbado en tareas más fútiles, el apoyo unánime a las diatribas del portugués cobran validez hasta que llegue la primera copa. Y como en cualquier relación de confianza debe haber reciprocidad, ahí Mourinho se siente imponente: tiene claro que va a ganar algo. Ésa es la esperanza última del madridismo, su ‘clavo ardiendo’.  Por eso, él insistía en un parapeto que viniese de arriba y Florentino se lo ha dado con creces. Tan inédito fue el gesto, que Gistau no lo concibe como noticia sino que lo atina como un ‘acontecimiento’.

Uno de esos ‘fichajes retóricos’ de los que habla el columnista empieza a comprender que de nada vale haber venido con galones galácticos. Sí, Benzema se ha desperezado y ha mudado ese gesto pavisoso cuando la zancada de Adebayor barruntaba su ostracismo más absoluto. No sabemos si en el cambio ha influido una de esas soflamas mitad didácticas mitad agresivas de Mou o el propio francés se ha asomado al precipicio de una hipotética salida, la misma que martillea los oídos de Kaká, a quien no le vendría mal la terapia que se ha autoimpuesto su compañero. El caso es que Benzema, por encima de su progresión meteórica (un febrero y marzo estratosféricos), ha dado la tranquilidad suficiente para que su entrenador no esté mirando de reojo la recuperación de Higuaín; cuando llegue el argentino, bienvenido y a batirse el cobre por el codiciado puesto. Los goles de Benzema han revalorizado la delantera y lo que fue un capricho de Florentino se está convirtiendo en menester.

También va siendo una obligación que el Madrid apueste más por el talento (Granero) que por el músculo (Lass/Khedira), una vez que Mourinho se ha cerciorado de que su equipo también sabe hilvanar jugadas. Precisamente en la Liga española la apuesta por Xabi Alonso y Granero es, cuanto menos, divertida si el madridismo quiere pasar el buen rato de Santander. En esa tesitura, el centrocampista donostiarra agradecería la compañía de otro constructor, aunque el antojo implique mayores riesgos en la retaguardia. Lass y Khedira no aportan ningún extra a sus coches-escobas y de ahí el peligro de concentrarlo todo en Xabi. Y como éste es demasiado necesario tanto para rondos de entrenamiento como para finales, por fin Mourinho ha decidido apostar por Granero, que ha pasado de figurante a secundario al estilo de Steve Buscemi. Su concurso dota a los partidos de incertidumbre sana, pues el chaval tiene el arrojo suficiente para intentar genialidades de crack. El Bernabeu siempre aplaude la intención, salga o no; a ver cómo le mima su mister, Granero tampoco fue un ‘fichaje retórico’.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

Jugada maestra

Sbado, 15 Enero 2011

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El jueves pasado planteamos en COPE el debate sobre quién ganaría el pulso del ‘9’ : Mourinho o Florentino. El primero no se ha cansado de repetir que urge delantero desde el preciso momento en que Higuaín hizo crack en el Camp Nou (y ya ha transcurrido mes y medio) ; por contra, Florentino se había obcecado con su supuesto gran figurante y la cantera, claro. Ese figurante, que vino con ínfulas de estrella hace dos veranos, no ha funcionado y Mourinho tampoco le augura grandes progresos en un futuro inminente. No, definitivamente Benzema no es apto para este Madrid, al que sólo se le pide goles para ganar, al menos, un título (emular al Barça será asunto para otro año).

Hasta el derbi, a Benzema aún le disculpaban sus empachos repentinos en sainetes orgiásticos tipo Auxerre o Levante, pero tales demostraciones no son fiables, ni por asomo, para afrontar la Champions o mantenerse a rebufo del Barcelona. Desde luego, al francés le ha superado la exigencia mediática y, lejos de estresarse, sigue aparentando una abulia desesperante. Dan ganas de que Mou le espabile con un par de gritos o dobles raciones de entrenamiento., pero creo que ni con ésas.

El caso es que Valdano disipó las dudas del affaire y el club ha comenzado la batida del mercado. En el Bernabeu les consta que sería un delantero itinerante, un préstamo de medio año para parchear la ausencia de Higuaín hasta que éste vuelva a pillarle el tranquillo a marcar goles. Resuena Van Nistelrooy, que sigue impasible al paso de los años en el Hamburgo. Su inercia goleadora le convierten en el mejor candidato ; luego aparece Adebayor, pero Mourinho no puede perder el tiempo con los desmanes personales del togolés a pesar de su extraordinario talento ; también ha salido a la palestra Klose, goleador siempre cumplidor, pero que no podría jugar Champions, así que no vale ; el bosnio Dzeko era una alternativa competitiva, al estilo de la que fue Huntelaar, pero el Manchester City ha estado más avispado; Mario Gómez es otro nombre, aunque su lentitud desentonaría en el juego volátil de Cristiano y Özil, y finalmente también se ha hablado de Luis Fabiano. Seguramente el brasileño aporta más caché que los anteriores, pero ahí estaría Del Nido para encrudecer las negociaciones e intentar sacarle a Florentino una buena ristra de ceros en el precio.

Sinceramente, al Madrid le convendría un banquillero de lujo tipo Henrik Larsson del Barça o el mismo Negredo. Pero que sean jugadores para arreglar entuertos, porque  sigo pensando que la jugada maestra de Mourinho sería colocar a Cristiano de delantero centro a la espera de que Özil, Di María y Kaká le surtan de balones por tierra, mar y aire. El míster tiene la solución ahí dentro…y si fallan los creativos, entonces ya se montará CR la jugada él solito. Eso es lo único indudable en el Madrid.

¿Forlán al Madrid? No creo que quiera él

Mircoles, 10 Noviembre 2010

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¿Forlán al Madrid? Lo que les faltaba a Higuaín, Benzema y Agüero. MARCA anuncia hoy el posible fichaje del uruguayo, que llegaría … para jugar en el banquillo, intuyo yo. Tiene gracia la historia porque el Madrid sí ha confesado más de una vez que Forlán fue un objetivo preferente durante el verano en el que acabó viniendo Benzema. Pero el uruguayo se ha hecho mayor y, a pesar de su extraordinario físico, su pegada ha envejecido; quizá sea por el estrés que le provoca arreglar casi siempre los entuertos de sus compañeros. Encima, todavía no le ha cogido el gustillo ni a la temporada ni a su compi Agüero. Es por ello, que el equipo está dando bandazos considerables en este arranque.

Forlán acabó empachado de Mundial. Tanta loa acabó extenuándole hasta el punto que no pudo disfrutar de un verano relajado. Obviamente, debía atender a los ‘ofertones’ del mercado. Pero no insistió mucho con sus pretendientes, debió pensar que la Europa League era la premonición de una etapa trufada de copas. Quienes no pensarán lo mismo serán los directivos, que habrán visto la oportunidad de equilibrar un poquito la balanza de pagos a cambio de un tío del que no esperan mucho más. Claro, les queda el Kun, otro que necesita espabilar con inminencia. Porque, aunque parezca extraño, la fragilidad del equipo este año viene de la delantera, no de sus defensas, que también han hecho de las suyas.

Entonces, supongamos que Forlán termina en el Madrid. Allí el cupo tiene overbooking. Cristiano es el delantero centro fantasma: juega inclinado en la izquierda, pero se atiborra a goles como si fuera el último jugador. Higuaín ha aprendido a marcar en partidos con cierta enjundia, como el de San Siro, y pronosticará más de veinte. Y Benzema merece el indulto de Mourinho; ha jugado más avispado en un puñado de partidos que en toda la temporada anterior. En el Madrid confían en él, de momento.

O sea que dudo que Forlán quiera exprimir sus últimos resuellos desde un banquillo. No obstante, a lo mejor vuelve a engatillar unos cuantos balones más y coge la racha estratosférica que le obsequió con la Bota de Oro. Aún así, debería agotar su carrera en un club que le prometiera de inicio ciertas bulas. En el Madrid podría desesperarse. Y no lo digo por la edad, porque si existe un émulo de Van Nistelrooy, quien marcó de todos los colores cumplidos los treinta, es precisamente el uruguayo. Pero en aquel Madrid, Ruud fue fichado para golear por delante de Raúl y Robinho. Hoy nada es igual.

¿A la horca?

Mircoles, 27 Octubre 2010

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A la horca con los diez (exculpamos, como siempre, a Casillas) que jugaron en Murcia, o ¿no iban por ahí las amenazas de Mourinho? Lo que nadie intuía es que las cruces serían para los penitentes que la cagaran al estilo ‘Alcorconazo’. Y como tampoco fue exagerado y el Madrid no abochornó a la afición (o eso creo), no hay que ajusticiarles. Un insípido empate a cero no copará muchas portadas morbosas, por eso ahora entiendo que Mou se refería a cagadas exponenciales (4-0, 3-0, 2-0, etc).

Aún así, tiene delito que con Cristiano Ronaldo, quien todo lo magnifica, no sean capaces de marcar un golito a un Segunda B. Quizá fuese porque a CR7 no le ponía el partido, o que jugadores como Granero, Pedro León y, sobre todo, Benzema se acojonaron desde un principio. Ésta era su oportunidad decisiva y no la aprovecharon. Aunque no estoy tan seguro. Mou me despista con sus indirectas y sagaces sarcasmos. No sé si anoche estaba satisfecho cuando dijo que lo estaba o alguno tiene que ir sondeando el mercadillo de diciembre.

Entre ellos, Benzema o el affaire Benzema (lo último suena mejor) roza lo patológico. Siempre que el equipo tira de fondo de armario, su nombre resuena a modo de ultimátum. Y no es que este chaval pavisoso viva estresado, peor: da la impresión que todo se la trae al pairo. Él va a lo suyo: si marca, genial, que no, pues puede que a la próxima. Los treinta y cinco millones de su fichaje son su chaleco salvavidas y a eso se agarra. Incluso en la forma de expresarse, diría que tiene horchata en las venas. Pero, precisamente, esta temporada Benzema sí tiene quien le espabile.

De todos modos, no quiero ser yo muy criticón con el partido de anoche. A mí la Copa me pone menos que a los jugadores. Me pregunto qué pensara Dudek: a lo mejor tampoco le motivaba mucho jugar el torneíllo. Últimamente acude a muchos eventos golfistas. Y cuando digo golfista, me refiero a que juega con el ‘perro gordo’ o el ‘hierro ocho’. Bueno, vosotros ya me entendéis… 

¿Los partidos? Importan poco

Mircoles, 29 Septiembre 2010

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La idea de crear una fonoteca exclusiva de Mourinho no era ningún disparate. Pensé hacerla antes de Liga y a día de hoy ya he almacenado un buen puñado de declaraciones entre insinuaciones, advertencias, chulerías e ironías. Mou da para mucho y prueba de ello es que su gracejo (para quien lo comparta) agita los mentideros del mundillo. Lo de antes de ayer no era más que una rueda de prensa previa a un partido de Champions, pero quiso montarla; bastaba con responder que Pedro León no iba convocado porque no y punto, pero le puso en el disparadero con humor ácido; podía haberse callado la alineación de Benzema y/o Higuaín, y nos sorprendió con una cátedra de altanería y soberbia. Pero no penséis que a Mou le importa: sabe cuándo y dónde tiene que echar carnaza a la prensa. De otro modo, ¿de qué creéis que se sigue hablando hoy?

Porque el partido de anoche no merece muchos comentarios: otro tostón mayúsculo que anima a apagar la tele y coger un buen libro. En serio, el Madrid es un suplicio con poca pinta de mejorar. Y comienza a ser preocupante. Como también lo es Cristiano, al que sigue sin salirle nada; quizá estemos confundidos y el año pasado fuese demasiado perfecto. En fin, todavía se le espera.

Y puede que parezca una locura, pero a este equipo le urge Kaká, no en su mejor estado, pero sí un poco atinado. No sé, alguien que se atreva con un pase entre líneas o una jugada inverosímil. Pero, claro, con Lass y Khedira embutidos la zona de creación es difícil creer que uno está viendo al Circo del Sol. Total, que Mourinho quiso innovar con músculo para acabar con el Auxerre por asfixia  y, sin embargo,  al rato se encontró con una guerra de guerrillas: los defensas, pendientes de frenar los contraataques franceses; los trotones mas Xabi Alonso, obsesionados con mantener la pelota y arriba, casi en el destierro, Cristiano, Higuaín y Benzema. Aunque, a tenor de lo visto, dio lo mismo que jugaran juntos el francés y el argentino: el experimento habría salido igual de mal con uno de los dos o ninguno en el campo.  

Al final será cierto que Mou lo tiene todo calibrado al milímetro: el show alza el telón en la rueda de prensa de la víspera. El problema es que la función se acaba cuando el portugués se levanta de la silla, ¿los partidos? Como los teloneros pero, en vez de antes, después de la actuación estrella. Importan poco.