Blogs

Archivo de la categoría ‘Butragueño’

“El Sadar es una batalla para valientes”

Sbado, 31 Marzo 2012

176241hp2.jpg

La Liga 91/92 encontró un desenlace muy diferente al que todo el fútbol español había augurado meses antes. El Madrid fue desperdiciando puntos durante la segunda vuelta, quedaban tres jornadas y el líder ya olía la presencia del Barça en su cogote con una exigua ventaja de dos puntos. Y eso que Juanjo Maqueda había salvado el derbi madrileño en la jornada anterior merced a un gol de rebote in extremis. Durante la semana, Leo Beenhakker, entonces técnico merengue, insistió que la visita a El Sadar era la llave que casi garantizaba el título. El partido se intuía complicado no sólo porque Pamplona fuera considerado territorio hostil ni por la provocadora presencia de Buyo, quien un año antes había recibido un petardazo que le tumbó en el césped; el 0-4 de la liga anterior en el Bernabeu todavía escocía y, por eso, el vestuario blanco había hecho piña aquella semana con una comida de hermanamiento. El Barcelona había cogido velocidad de crucero y jugaba en Zorilla, partido que el Madrid daba por hecho la goleada culé, tal como así fue…¡0-6!. Pero al perseguidor le tocaba turno de domingo, el Madrid era quien abría fuego el sábado.

Como era de esperar, el ambiente para el Madrid fue insoportable: botellas de plástico, bolas de papel, banderines incluso un taper con garbanzos…cualquier artimaña valía para amedrentar al líder. El Osasuna planteó un juego romo, atropellado y fiado al balón parado. Y aunque el fútbol de los rojillos era el previsto por Beenhakker, el Madrid se amilanó, quién sabe si por el empuje de la grada o porque verdaderamente se le habían esfumado las ideas. Buyo tuvo que sostener al equipo con varios intervenciones prodigiosas hasta que Larrainzar puso patas arriba el estadio en la segunda parte. Ni siquiera el gol espabiló a un equipo que deambulaba por el campo como si los insultos de la afición le hubieran acobardado. Quedaban cinco minutos y la sensación era que el Madrid tiraba a la basura ocho meses de una competición que había liderado desde el principio. El Sadar celebraba la victoria y algo más: su talento para achantar a todo un Real Madrid. Sin embargo, cuando los blancos sólo pensaban en enfilar el vestuario, coger un avión y olvidarse de Pamplona, el rumano Gica Hagi se sacó un disparo diabólico de treinta metros que el meta Roberto no supo blocar para regocijo de un Butragueño, quien volvió a sacar su instinto de buitre. El ‘7’ fue el único que interpretó la cagada de Roberto y aprovechó el rebote para igualar aquel suplicio: el botín no era del todo malo, pero dado que el Barça no iba a dejarse ningún punto, el Madrid debía ganar al Valencia en el Bernabeu y al Tenerife de Valdano que se desvivía por la permanencia.

El propio Butragueño había comentado tras la derrota de Oviedo, dos semanas antes de El Sadar, que estaban haciendo ‘demasiado el tonto’. El ‘buitre’ también habló en Pamplona, aunque sólo para decir que el campo del Osasuna era una “batalla para valientes”, y ellos “no lo habían sido del todo” (23/05/92). El plan de Beenhakker salió mal porque el técnico holandés había marcado en rojo esa visita: si ganaban allí, cualquier adversidad se quedaría diminuta en comparación a El Sadar. Veinte años después, el poso ‘bélico’ todavía pervive…el Madrid se vuelve a jugar una Liga.

“Sin comentarios”

Lunes, 26 Marzo 2012

mourinho-izquierdaok.jpg

La NBA se atrevió a multar a Michael Jordan durante las series finales de 1997, cuando la entonces estrella de Chicago Bulls respondió a los periodistas con dos ‘sin comentarios’. Chicago acababa de ganar a Utah un quinto partido que arrastraba demasiado morbo: Jordan terminó el cuarto partido con fiebre y vómitos, y su presencia en la siguiente cita se antojaba complicada. Por eso, los Bull transformaron su hotel de concentración en un búnker y ningún periodista consiguió información alguna sobre el estado de salud del mejor jugador de todos los tiempos. Fal Justo después de ese quinto encuentro, Jordan fue preguntado a la salida del vestuario si todo había respondido a una farsa…”No comments”, respondió. La siguiente pregunta discurrió por el mismo asunto: “¿Ha sido milagroso que te hayas recuperado tan rápido para este partido?”. El segundo “no comments’’ atajó cualquier réplica de los reporteros. Pero los comisarios de la NBA entendieron que la fiebre de Jordan se había convertido en un asunto de estado; por eso, no dudaron en emplumarle con una sanción de diez mil dólares. Los aficionados querían respuestas y él debió haber sido convincente. Al final, la noticia que trascendió fue que a la organización no le tembló el pulso ni para sancionar a su gallina de los huevos de oro: cualquier medida en aras de preservar ese eslogan tan pegadizo de ‘NBA: I love this game’.

La UEFA también amenaza con una vara a cualquiera que ose manchar una competición cuasi-perfecta como la Liga de Campeones. Las sanciones del comité de disciplina contemplan cualquier negligencia: desde el césped hasta el micrófono (quién no recuerda el antológico ‘¿por qué?’ de Mourinho posterior a la ida de semifinales contra el Barça). Es lógico que el Madrid no quiera buscarse más lecciones ‘ejemplarizantes’ y, por tanto, Mourinho sí se siente esta tarde delante de los medios para hablar de la previa contra el Apoel de Nicosia. Y salvo orden expresa de la UEFA o del propio entrenador, habrá algún enviado especial que ignore el partido y dispare contra el silencio autoimpuesto en el club. Porque las declaraciones de Butragueño a Canal Plus el pasado sábado dejaron un reguero de incógnitas: 1) ”El Madrid no habla de los árbitros”…le faltó matizar que desde el partido de Villarreal; 2) “La decisión de no hablar la consideramos buena”. ¿Habría causado algún cataclismo que los capitanes hubiesen mandado un mensaje de ‘fuerza y honor’ al madridismo, como el de Rusell Crowe a sus leales tropas en Gladiator? Y 3) “Llevo 25 años en el fútbol y el del miércoles fue un partido extraño”. El aprendiz de Valdano intentó usar el arte de no decir nada con eufemismos para opinar que el árbitro Paradas Romero fue el protagonista. Así lo entendió la prensa.

Entonces, a tenor de las valoraciones de Butragueño y si el liante del empate de Villarreal fue el árbitro, ¿por qué ningún futbolista ni entrenador hablaron después? Al menos, Butragueño dejó claro que esta vez los medios no habían sido cómplices del delito. Quizás, en el trasfondo del nuevo enredo se adivine un vestuario al que le das mil patadas hablar en público por miedo a echar gasolina y no agua a las ya chamuscadas relaciones prensa-equipo. De todos modos, sondeando twitter y facebook, uno se da cuenta que hay aficionados a los que les importa poco escuchar a los protagonistas. Pero también los hay que les mola ver a Cristiano Ronaldo sobreexcitado y sudoroso delante de una cámara en el césped o a Casillas en una entrevista amable de esas que sacan mil y una carcajadas. Al menos, los periodistas seguirán intentando satisfacer a estos últimos.     

 

Crisis de modelo periodístico

Sbado, 5 Noviembre 2011

336128.jpg

Cuentan Luis Miguel González y Juan Ignacio Gallardo en su libro Las mejores anécdotas del Real Madrid  que a principio de los setenta tan sólo un periodista de MARCA y otro del diario AS cubrían a diario los entrenamientos del equipo de Miguel Muñoz. Un día uno de los periodistas llegó tarde y el entrenador blanco retrasó la sesión porque faltaba uno de los reporteros; cuando  apareció por la Ciudad Deportiva de Castellana comenzó el entreno. Naturalmente, la complicidad entre futbolistas y periodistas cobraba cada vez más normalidad, dado que esa nueva vertiente del periodismo deportivo iba arraigándose en España.

(more…)