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No es otro cuento chino

Mircoles, 21 Enero 2015


Jingxin Li es una periodista china que habla perfectamente español. Su talento para hablar y escribir en nuestro idioma escasea en un país de más de 1.300 millones. Y el gigante inmobiliario Wanda lo supo cuando le contrató el año pasado para sus proyectos internacionales educativos. Ella conoció una vez al flamante accionista del Atlético de Madrid, Wang Jianlin, en una reunión empresarial donde hacía de intérprete y su impresión es que, como buen amante del fútbol europeo, todavía sueña con apadrinar una promesa china que en un futuro pare las rotativas de los grandes diarios deportivos europeos. Li fue contratada por el grupo Wanda para instruir a niños chinos en conocimientos de fútbol: palabras tan manoseadas como ‘gol’, ‘fuera de juego’, ‘chut’ o ‘regate’ fueron repetidas una y otra vez por alevines y cadetes que hoy forman la primera escuela del Atlético de Madrid en China. Ella se encargó del trabajo teórico y varios entrenadores pusieron en práctica esos conceptos con los chavales. Y el magnate Jianlin supervisó personalmente todo el proceso: desde las clases en español de Li en Pekín hasta la llegada de los canteranos a España. Concretamente, ahora hay noventa en nuestro país: treinta en Madrid, treinta en Valencia y otros tantos en Villarreal. Li vive ahora en Barcelona y trabaja en el portal de noticias generalistas Sina.net, también propiedad de Wanda, que no sólo se dedica a la adquisición de inmuebles, sino que también ofrece hostelería, espectáculos como cine y teatro, y posee un grupo audiovisual importante.

“Hablar de Wang Jianlin en China es como hablar de Amancio Ortega en España”. Jingxin Li ha filtrado innumerables noticias del grupo Inditex para el mundo chino. “La noticia impactaría igual si Zara (Inditex) invirtiera en un equipo tipo Guangzhou Evergrande o Beijing Guoan”. El Evergrande ha sido campeón asiático con Marcelo Lippi de entrenador y ahora lo dirige Fabio Cannavaro; el Guoan tiene inquilino español en el banquillo, Goyo Manzano. Quizá la serie animada de Oliver y Benji no sea tan ficticia para Jianlin, obsesionado con moldear un crack chino que compita en las grandes ligas europeas. Y para un empresario tan metódico que nunca arriesga con sus operaciones, el primer paso es educar a las generaciones venideras desde la infancia. De ahí que se haya implicado tanto en persona con la cantera china del Atlético. La compra del 20 por ciento de acciones del club colchonero, o sea 45 millones de euros (en realidad alcanza los 50), sólo es el comienzo de las grandes experiencias que le esperan a Miguel Ángel Gil Marín. El consejero delegado llevaba tiempo negociando un acuerdo con Jianlin porque, tras batir otros mercados emergentes, Wanda ofrece al Atleti la oportunidad de entrar en el selecto club de los ricachones europeos. “De momento son 45 millones, pero dicen que irá invirtiendo más y más en los próximos años”, cuenta Li por conversaciones telefónicas con colegas especializados en periodismo económico.

Jianlin tanteó la Premier sin convencerle las presas disponibles, en concreto el Southampton de Ronald Koeman, y el histórico pero modesto Sheffield Wednesday.  No debió ver negocio en estos clubes y, después de un flirteo con el Valencia antes de que llegara a las manos de Peter Lim, se ha decantado por invertir en el Atlético de Madrid. El Partido de las 12 contó esta semana que las intenciones del multimillonario chino (fortuna 101 en la revista Forbes y cuarto hombre más poderoso de su país) son comprar a la larga la totalidad del club por una cifra aproximada a los 200 millones; es decir, la parte que correspondería a Gil Marín (52% del accionariado) y Enrique Cereo (20%). Lógicamente y hasta que las inversiones no generen riqueza, Jianlin arrastrará la permanente sospecha de la masa social atlética. El miedo a lo desconocido. “Con Wanda metido en el Atlético, a nadie le sorprenderá en mi país que el Atlético tenga más publicidad que el propio Leo Messi, icono futbolístico de las grandes ciudades”. Li no es la única que cree que Jianlin tiene la llave para que algún día, cuando Hacienda y el Atlético resuelvan la vasta deuda, Gil Marín o el propio dueño de Wanda actúen por una vez como Florentino Pérez y extiendan un cheque con interminables ceros por una estrella de relevancia mundial. “Si el Manchester City o el Paris Saint Germain tienen dueños extranjeros, ¿por qué no el Atleti?”. Buena pregunta que se responde con miedo y demasiada dudas a tenor de los extravagantes casos de Dimitri Piterman, el indio Alí Syed o el amago de estafa de un grupo inversor árabe en el Getafe.

“Wang Jianlin nos ha convencido por su seriedad”. Primeras palabras del presidente Cerezo tras rubricar el acuerdo la pasada madrugada en China. Emilio Gutiérrez, hombre fuerte de Gil Marín en el club, habrá suspirado de alivio: por fin una ‘pequeña’ ayuda para encontrar vías de explotación comercial en China y el Sudeste Asiático. Jingxin Li lo tiene claro: “Wanda controla la mayoría de las salas de cine en todo el territorio chino y con lo que les gusta el cine, los goles de Fernando Torres aparecerán más veces antes de las películas que en la propia televisión”.  Harto de estar siempre cuadrando balanzas de pagos para rascar un millón de una venta y regatear otro de un fichaje, Gil Marín necesitaba este acuerdo de magnitud estratosférica. Quizá sea el principio del fin para el consejero delegado, pero en apariencia es el comienzo de la multinacional Atlético de Madrid S.A con acento chino mandarín.

 

 


 

 

 

 

 

Atleti, vender y retener

Lunes, 21 Julio 2014

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“Somos un club comprador, no vendedor”. Enrique Cerezo nunca ha desaprovechado cualquier ocasión delante de las cámaras para sacar pecho de su gestión. Harto de por vida de que a su Atlético lo tomaran como el club graciosete de España, siempre se empeña en compararlo con las dos grandes potencias que controlan la Liga. El ‘cholismo’ ha roto el pesado duopolio deportivo pero la misma directiva, que desde hace tiempo se sacudió el apodo de ‘gilifato’ con fichajes acertados a coste razonable, ha asumido que en este mercado y con sus capacidades salariales el Atleti campeón está siendo el mejor escaparate de la Quinta Avenida del fútbol. Desde el momento que la Federación Española y la Confederación Brasileña casi provocan un conflicto diplomático por Diego Costa, Miguel Ángel Gil entendió que su delantero sería top en ventas. Y como a Mourinho le encantan los futbolistas top, agradeció a su querido colega Simeone (literal) que le diera el pienso adecuado para alimentar a esa mole ricachona llamada Chelsea y que él describió como “pequeño poni”. Costa ha emigrado y Filipe Luis se ha encontrado de bruces con la oportunidad de su vida: mejorar su cuenta bancaria. Porque en lo deportivo será complicado que en Stamford Bridge arramble con tantas copas como en el Atleti. El eterno problema es que gane la Liga o se quede a un minuto de levantar la Champions, siempre habrá un puñado de clubes que dupliquen o tripliquen la guita que pueden ofrecer los rojiblancos. Y eso, en este negocio, no es de equipo grande.

La afición necesita un santo y seña que no encontró en Fernando Torres (“Me voy para ganar títulos”), Kun Agüero (los petrodólares le atrajeron demasiado después del desplante de Florentino) ni en Falcao (jugar en el Real Madrid aunque le esté costando el marrón de vivir en Mónaco). Por eso, el capitán Gabi defendió desde la concentración de San Rafael a los comprometidos, los que se han estudiado la historia de aquel equipo que se codeaba con el Madrid en los auténticos derbis, luego cayó en la odisea del ‘pupas’ y ha logrado levantarse, primero con Quique Sánchez Flores (sería injusto omitirle) y sobre todo a la vera guerrera del ‘Cholo’. Ellos, empezando por Koke, podían haber firmado los contratos de sus vidas pero decidieron no dejar en la estacada a un vestuario que se reía maliciosamente con aquella verdad absoluta (me incluyo yo) del ‘Ya caerán’. Rubén Uría, compañero de profesión, que no de camiseta, lo recordó socarronamente durante 38 episodios, y lo ha dejado en el tintero para la próxima temporada. Ésa en la que Koke, nuevo ídolo del Calderón, podría haber vestido la camiseta del Barça; Godín la del Bayern de Guardiola en el proyecto más ambicioso que recuerda la Bundesliga, y Miranda haber concluido el desembarco de Normandía en el Chelsea: el central brasileño se dejó persuadir por Simeone cuando dijo durante el Mundial a la ESPN que tenía ofertas y su cláusula era “negociable”. Sin embargo, se han quedado en Madrid y suya es la responsabilidad de seguir peleando en las grandes veladas y no en combates de teloneros. Quizá sea el único atajo para hacer realidad la cínica declaración de intenciones del presidente Cerezo.

Gil Marín está negociando por Fernando Torres, le tiene en la recámara como su ‘galáctico’ particular y a pesar de que sea Koke el reclamo para vender camisetas. No en vano, Mourinho no confía en él, aunque Abramovich no le soltará por pocos ceros en el cheque. Antes del Mundial, el plan A era Lukaku y Negredo, mientras que el plan B contempló a Roberto Soldado si Negredo no salía de Manchester (esto es información, no opinión). Pero de repente a Simeone no le convenció la tanqueta belga; el City pedía los mismos millones o más de lo que le costó Negredo, y Soldado fue repudiado por la grada colchonera. Del plan A de equipo grande se pasó a un ‘C’ improvisado pero no peor: Mandzukic. El croata se cansó del galimatías táctico de Guardiola y se decantó por un equipo de ideas sencillas: centros al área y balones el delantero centro. Falta un compañero de gol y, a expensas de Torres, el italiano Alessio Cerci del Torino es una moneda al aire: igual gusta o no.

Como el portero Jan Oblak, un esfuerzo muy caro (16 históricos ‘kilos’) por evitar la nostalgia que deja Courtois. No obstante, y aunque Oblak acabase imbatido en los siguientes 38 episodios, siempre habrá otro club fardando de un fajo de billetes más grueso. Aún falta tiempo para que una estrella confiese que siempre soñó con jugar en el Atleti.

David Villa, nombre estelar de precio vulgar

Lunes, 8 Julio 2013

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Muy poca gente se dio cuenta de lo que Enrique Cerezo le dijo a Leo Baptistao la mañana de su presentación: “Te deseo mucha suerte, que la vas a necesitar”. Medio vacile, medio en serio, nunca se sabe cuál es su intención real, el presidente describió al ex delantero del Rayo la esencia del Atleti de forma lacónica: breve y concisa, como les gusta escribir a los poetas. Quizá embriagado por las quejas de Simeone al otro lado del Atlántico, Cerezo le mandó un recado a su director deportivo, Caminero, pidiéndole con su habitual cachondeo ”que viniese alguno más”. Es obvio que la escena no estaba teatralizada, a lo mejor Cerezo sabía de una inminente reunión de Caminero y Gil Marín en Asturias con el siguiente fichaje, pero llevaba una carga de pólvora que no ha estallado de milagro; en concreto, el de haber fichado a David Villa sin apenas dinero en metálico para pulir. Pero Gil Marín, siempre con la sospecha a cuestas por su aparente falta de liderazgo, se ha vuelto a revelar como un mago de las finanzas.

Su jugada perfecta es haber contratado a Villa como quien compra un coche con financiación leasing: una entrada y después diferentes cuotas a medida que transcurran los años. Si el Atlético le encuentra sustituto el segundo año, entonces le habrá costado 2 millones; si es el tercero, cuatro ‘kilos’ y si acaba su contrato en 2016, un milloncejo más hasta sumar esos irrisorios 5,1. Al menos, eso habrá pensado Manuel Llorente, ya desde su retiro como ex presidente del Valencia, que lo vendió al Barça en un regateo más propio del Gran Bazar por 40 millones, un P.V.P propio de un top mundial. Pero, entonces, el ’Guaje’ se había ganado el derecho a codearse en la élite después de salvar la vida a su selección dos veces en el Mundial de Sudáfrica. Sandro Rosell se fijó en él como reclamo electoral para compensar la frustración popular con Ibrahimovic y el efecto fue inmejorable: campeón de Liga y gol en la final de Wembley contra el Manchester United. Sin duda, el asturiano cuajaba bien a la vera de Leo Messi, respetando su jerarquía, por supuesto.

Pero la fatalidad truncó la rentabilidad de un fichaje que hasta año y medio después había sido increíblemente solvente. Un mal movimiento en el Mundialito de clubes de Japón le dejó sin tibia y a partir de ese instante, aparecieron los miedos de cualquier futbolista que retoza en el éxito más absoluto. La recuperación fue prolija y delicada, y a pesar de que el Camp Nou esperaba su vuelta con los brazos abiertos, el hueco por la titularidad estaba más caro que nunca con una pierna casi biónica. Esta última temporada ha sido la del ‘casi’: Villa ha recordado en Can Barça a Kluivert en su última versión: muchas ocasiones pero con la mirilla del fúsil apuntando fuera de la portería. Es ley de vida: una lesión tan grave arrastra incluso al mejor de los mejores, como le sucedió al brasileño Ronaldo en el Inter. Sin embargo, la devoción de Ronnie por el balón le brindó una segunda juventud en el Mundial de Japón y Corea; el caso de Villa y la confianza casi ciega de Del Bosque es similar. Pero Villa es Villa y Ronaldo fue de otra galaxia.

Y justo ahora, cuando la Premier le había tentado, el asturiano ha preferido la opción del Atlético, quizá por el temor de no alcanzar el ritmo vertiginoso del fútbol inglés. Tiene 31 años y,, mirando siempre de reojo a la tibia, la Liga todavía puede darle una oportunidad que culmine en Maracaná, quién sabe. Puede que ahora, liberado del hermetismo del vestuario azulgrana, sepamos el porqué de las broncas con Messi; si se centraban en un pase mal tirado o, realmente, había dosis de recelo. Pero eso es morbo. Villa ha dicho ’sí’ al Atleti porque se ve capaz de organizar mejores festines goleadores (o al menos igualarlos) que Forlán, primero, el Kun Agüero, después, y por el último el inolvidable Radamel Falcao, éste aún con la etiqueta de mejor rematador de la Tierra. De lo contrario, ningún opositor al gilifato podrá achacarle a la directiva otro dispendio absurdo. ¿Qué son cinco puñeteros millones en este mundillo? El problema no es ése, sino los 5 millones limpios de polvo y paja que cobra el delantero. Pero seguro que Gil Marín tiene otro plan estratégico.

El incunable de Enrique Cerezo

Jueves, 22 Diciembre 2011

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El mausoleo de entrenadores del Atlético vuelve a abrir sus puertas. La cabeza de Goyo Manzano, especial para coleccionistas que no pudieron conseguirla en 2004, quedará exhibida en una vitrina dentro de pocas horas: es obvio porque ha perdido dos de las tres vidas que le concedió el club después de los ominosos veinte minutos ante el Espanyol. Y como anoche la afición salió del campo encabronada por enésima vez, urgía sofocar otro motín popular; así que Enrique Cerezo, quien sabe si teledirigido por la dirección de comunicación del club, fue forzado a hacer la tournée por las radios. Su coartada fue la de siempre: ellos (Gil Marín y el presidente) ponen el dinero y esta vez no han escatimado gastos “para hacer un equipo campeón”. Tal argucia no funcionó con Luis Enrique, quien prefirió la aventura romana, ni con Caparrós, que intuyó que al Atlético no le seduciría su filosofía de trabajo lenta pero provechosa…o sea que, por descarte, Caminero tiró de rango y entre tanta incertidumbre eligió a Manzano. Con un descaro ya muy típico en este club, Cerezo sólo pronunció una frase durante la presentación del entrenador el pasado junio…”buenos días y buenas tardes a todos”, le falto añadir el buenas noches de Jim Carrey en El Show de Truman. Salió a la palestra en calidad de presidente y posó delante de las cámaras esperando a que terminase el suplicio. El propio Manzano le había pedido un esfuerzo para retener a alguna estrella…pero el Kun ya había pataleado para largarse y a Forlán le horrorizaba el panorama, más cuando su sublime Copa América evidenciaba que no pintaba nada en Madrid, si no era para el Real.

Cerezo adelantó que el club tomaría decisiones drásticas, o sea, otro ingenuo al banquillo para comerse un marrón más. Pero cuando le apuntan a él directamente, le sale la vena folclórica…”¿Por qué no me voy? Llevo 18 años en este club y no se me ha pasado vender mis acciones”. Jesús Gil soltaba crochets más contundentes, pero también más respetados que el eterno discurso grouchiano de su predecesor; si el tema versaba sobre cambios en el banquillo, se le ocurría decir…”para mí, echar a un entrenador es como tomar una cerveza. Puedo echar a veinte en un año. Hasta cien si hace falta”. Así, sin titubeos ni ambages. En cambio, la estrategia de Cerezo nunca ha sido tan exagerada, pero sí mucho más incongruente; tan pronto pide “respeto por Manzano que es nuestro entrenador” como, dos días después y quizá pensando que no tendría largo alcance, espeta en una radio argentina que Simeone es “amigo y siempre ha estado presente en el club”.

El Atlético vendió el último doblete (Europa League y Supercopa) como el punto de inflexión para recuperar la grandeza mancillada por pésimos proyectos, jugadores verbeneros y una intervención judicial que, incluso, algún accionista oteaba de lejos. Quique Sánchez Flores engendró un equipo competitivo que no tuvo continuidad de títulos, pero al que ni Gil Marín ni Cerezo tampoco se esforzaron en dársela. Como siempre, lo más importante eran ellos y cualquier decisión deportiva quedaba supeditaba a las sucesivas aprobaciones del presupuesto del club: si llegaban copas, mejor, si permanecía el ostracismo, pues igual de bien.

Al menos, la entidad consiguió fingir su caché hasta no hace mucho: en concreto, 2005. Entonces, Carlos Bianchi fue el elegido para acabar con la sangría de entrenadores; sus cuatro Libertadores, tres Intercontinentales y un palmarés único en Argentina fueron el reclamo publicitario que usó el Atlético para anunciar que todavía podían traer a los mejores del mundo. La puesta de largo de Bianchi, en junio de 2005, fue una retahíla de loas. El propio Cerezo presumió de haber traído entrenador de prestigio internacional y confesó que, de una vez por todas, tenían “grandes esperanzas en el entrenador para lograr éxitos”. Poco tardó Bianchi en percatarse de los extraños mecanismos de su nuevo club. Al principio, justificó que llevaría tiempo amoldar a los jugadores a su sistema y después se rindió…”hay que cambiar jugadores o el esquema, porque algo no funciona”; después, entendió que sus jefes no aguantarían su estilo demasiado tiempo y tras un desastroso empate ante el Alavés con varios goles encajados de cabeza, sugirió que “a lo mejor había que fichar a Michael Jordan”. Al final, los resultados le fueron adversos y en enero de 2006 toda la ilusión del proyecto más ambicioso y mediático de la década se fue al garete…”Siempre hemos tenido fe en Bianchi, pero lo mejor para el Atlético es que no continuara”. Otro capítulo imperdible del incunable de Enrique Cerezo.        

Manzano y Reyes…Luis y Futre

Mircoles, 2 Noviembre 2011

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16 de enero de 1993…el Atlético empata contra el Real Madrid en el Vicente Calderón. Luis Aragonés alinea titular a Futre en la última oportunidad para reivindicar su compromiso con el club. La actuación de la estrella portuguesa no pasa de grisácea y la grada esboza silbidos cada vez que toca el balón. Luis concluye que el mejor Futre se consumió hace tiempo y que sus flirteos con el Benfica son perniciosos para el vestuario. En el siguiente partido, no juega y el equipo pierde 1-0 en La Romareda…la salida de Futre es irreversible.

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Mitos del fútbol moderno

Viernes, 29 Julio 2011

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El maestro Santi Segurola explica en el libro Fútbol, pan y circo. La metáfora patriótico-deportiva de España, de José Antonio Ruiz, cómo ha devorado el deporte a sus ídolos…”El héroe se ha hecho corpóreo, ha perdido su elemento sentimental y legendario, se la ha arrebatado su condición homérica para trasladarlo a un terreno más prosaico. Y la idea del mito, esencial en el deporte, se ha desfigurado”. Esta definición lacónica resuelve una vez más, la última en el caso del Kun Agüero, por qué el fútbol crea efigies tan rápido como las tumba. Ese terreno “más prosaico” no es sino la “mitología del contrato sideral que une los fugaces destinos de los mercenarios de la pelota a la cuenta de resultados de las marcas deportivas multinacionales”, tal como señala el propio autor del libro. Y en esa  moda, lejos del sentimentalismo filial de Raúl con el Madrid, Guardiola y el Barça o Tamudo con el Espanyol, ha caído Agüero de forma entendible en el fondo que no en las formas. Él quería jugar en el Madrid y así lo supo el club blanco; pero entre el incomprensible pacto de caballeros Real-Atlético y la obsesión de Florentino con Neymar, el ex rojiblanco se ha tenido que ‘conformar’ con una cuenta corriente rebosante de millones y un destino que no imaginaba en un principio. No obstante, sin ostentar un currículum histórico digno para un crack, el Manchester City ofrece al Kun un proyecto con chicha en el que los títulos menores ya están al alcance (ganó la pasada Copa inglesa) y la Premier es un reto, como en su día planteó exitosamente Arsene Wenger en el Arsenal.

Agüero explicó, ya como nuevo jugador celeste, que sus agentes hicieron todo lo posible para venir al Manchester. La declaración se entiende como una urgencia después de la frustración por no haber fichado ni por Madrid ni Barça, y sobre todo por sus continuos pataleos públicos. “No sé que hemos al Kun para que nos trate así”, se preguntó Enrique Cerezo anoche en la COPE. Demasiados “no quiero seguir” han ennegrecido una salida que podía haber resultado más cordial. Porque, incluso, la hinchada rojiblanca entiende que sus estrellas quieran aventuras más suculentas y entretenidas que la que plantea el club año tras año, inmerso en la búsqueda eterna de una hoja de ruta. Fernando Torres creyó que el Atleti se le quedaba pequeño y fue seducido por Rafa Benítez, aunque la penuria en títulos todavía le acompañe; Forlán también podría haber dicho adiós, pero no se precipitó y la Copa América le ha motivado para acometer otra intentona con el Atlético. También David Villa quiso irse al Madrid hace dos años y aguantó un año más en Valencia a la espera de otra gran oportunidad, la que le ha brindado el Barça. Son ejemplos que podía haber copiado el Kun en sus maneras; desgraciadamente, ha elegido la menos decorosa, la que ha encabritado al Vicente Calderón.

Culminado su fichaje, el morbo lo pone la intrahistoria: el Madrid dijo desde el primer momento que no le interesaba, que el suyo era el brasileño con cresta; habría que saber cómo de curioso fue el Barça con el delantero, toda vez que la solicitud por Alexis estuvo en la mesa desde el primer momento. Quizá Rosell indagara en la situación del Kun para buscarle las cosquillas al Madrid; la Juventus sí fue de cara desde que se abrió la veda y el City le ha pescado después de tantear al resto de pretendientes y pagar sin discusión previa los 45 millones de cláusula. El caso del Kun ha durado demasiado, bien por amagos en negociaciones o porque, verdaderamente, el jugador estaba convencido que Florentino se decantaría por él, dado que Neymar y el Santos se están haciendo los remolones. Lo cierto es que habría sido más sencillo y excitante que el Kun hubiese elegido club al estilo americano; como en la escena de la película The Blind Side, en la que el amateur de fútbol americano, Michael Oher, da a conocer su elección cogiendo una de las tres gorras que correspondían a sendas universidad que le habían hecho ofertas formales. Imaginaos gorras con escudos bordados del Madrid, Barça, City y Juventus…la decisión habría sido sencilla, mal que le pese al jeque del Manchester, si es que le preocupa haber fichado un jugador a disgusto.

Verdades a medias

Mircoles, 29 Junio 2011

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Ayer habló Enrique Cerezo en Sportyou…..”Si el Kun va al Madrid, mala suerte”; hoy ha vuelto opinar en Telemadrid…”¿Traición? Preguntádselo a Agüero”. La reunión de altas esferas del jueves pasado barruntaba un nuevo modelo en el club: los sainetes públicos del presidente cambiarían por opiniones cualificadas (Caminero y Manzano). No ha transcurrido ni una semana y el segundo máximo accionista del Atlético ha tirado de galones; lógicamente y sin reproches de Gil Marín por medio, Cerezo no se avendría a las quejas del tercer máximo accionista, Fernando García Abásolo. Es su club, su dinero y, obviamente, el rol que le da fama y popularidad. Quizás, una entidad seria no consentiría que ni siquiera el presidente manche la hoja de ruta pergeñada para un futuro más prometedor.

Precisamente, esa hoja se va esclareciendo. Obviamente, De Gea se ha despedido, pero lo ha hecho fríamente y con incógnitas. Ha dicho que la oferta del Manchester United le llegó la semana pasada, cuando el runrún mediático indicaba que jugaría en Old Trafford sí o sí. No en vano, el periodista Javier Ares de Onda Cero adelantó la noticia el pasado 12 de marzo; desde entonces, el portero siempre ha echado balones fuera hasta que finalizase la temporada. Puede que sea cierto que el disparate de las sábanas de los empleados del centro médico del United le pilló “por sorpresa”, pero su viaje a Inglaterra olía a rúbrica de contrato. Aunque, en su última declaración sí ha desvelado que el Atlético le había propuesto la renovación en octubre, después de su memorable actuación en el 1-2 del Calderón contra el Barcelona. Él estaba llamado a tomar el testigo de Fernando Torres y así lo ha entendido, sólo que De Gea se ha hartado mucho antes de lo que lo hizo ‘El niño’. La fuga de estrellas es otro problema del club; puede que no más importante que el galimatías institucional que marea a jugadores, técnicos y, sobre todo, masa social. Pero, en definitiva, se está convirtiendo en el peligroso trasfondo que impide la competitividad de la plantilla. 

En contraste con las verdades a medias de De Gea, el Kun sí ha ido de cara confesando su deseo de irse cuanto antes. Tanto es así que mi compañera de COPE Arancha Rodríguez contó ayer que la Juventus es la ‘novia’ más insistente y va en serio por 35 millones y un sueldo estratosférico. Además, los agentes del argentino comunicaron al Atlético que el jugador no va a empezar la pretemporada como rojiblanco; o sea que el pataleo no era un farol (por la posibilidad de que se quedase finalmente en Madrid y no el Madrid). La nebulosa de salida se prolongará durante la Copa América, la excusa perfecta para seguir tanteando sugerencias. Y sí sería importante que Forlán se quedase…para no exaltar más a la hinchada. Ahora está metido en una catarsis con Uruguay que le haga olvidar a Quique Sánchez Flores y recuperar su deuda con el club. Quedarse en el Atleti es un gesto de confianza en una apuesta todavía anodina. Pero si el curso sale agraciado, el uruguayo habrá sido el adalid de la nueva tendencia, la de ‘jugar en ese club vale para algo’.                   

Atlético lampedusiano

Jueves, 23 Junio 2011

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“Cambiar todo para que nada cambie”…el autor de El Gatopardo,  Giuseppe Tomasi di Lampedusa, bien podría haber escrito el incierto devenir del Atlético de Madrid. Su máxima afloró ayer en los despachos del Vicente Calderón, en otra reunión estrambótica cuyas conclusiones todavía enredan más la gestión del club. A Enrique Cerezo se le pide que deje de salir a la palestra por convertir cada charla en un pitorreo y su misión pública se ajustará  a actos institucionales tipo RFEF, UEFA y si cae alguna audiencia de Zarzuela, mientras que Gil Marín ostentará todo el poder, tendrá la última palabra en fichajes, ventas y el negocio general del club. Así que sólo Caminero y Manzano aparecerán en los medios, junto a los jugadores. El planteamiento es limpio, pero es poco creíble que Cerezo se vaya a alejar de las cámaras y micrófonos; obviamente, siendo el dueño número dos, la fama del mundillo es demasiado tentadora como para desaparecer sine die.

Al menos, la reflexión vino de dentro: el tercer máximo accionista del club, Fernando García Abásolo, habló claro en la COPE después de su pequeña subversión en el consejo de administración….”propuse que Gil Marín o Cerezo, uno de los dos, asumiese todo el poder”. Sin bicefalia. Porque aunque Cerezo se lo toma como una chorrada, la opinión pública y, sobre todo, la afición, dudan si el presidente lo es sólo por cargo honorífico o realmente pinta algo en el mando ejecutivo. La sensación es que Gil Marin actúa con o sin sentido en la sombra, y Cerezo vale para intentar justificar los eternos despropósitos del Atlético: el problema es que casi nunca los aclara porque, sencillamente, casi nunca sabe nada o eso dice. Po eso, Tomás Guasch, con su atinado gracejo siempre le saca lo de “Pero, ¿usted es presidente del Atlético de Madrid o del Orihuela? Y como todo huele a sainete allí dentro, al presidente pues no se le toma en serio. Quizá por eso, Abásolo amagó con dar un puñetazo en la mesa. Puede que no sea el último, aunque sí ha sido el primero. Buen indicio, pero con el Atlético siempre hay que estar en guardia.

Y después viene la traca de las salidas…Ujfalusi se ha esfumado en un pispás, Reyes y Forlán seguirán recibiendo ofertas tan tentadoras como la del Galatasaray y el efecto Kun ha perdido la chispa con la que encendió este mercado veraniego. Al final, puede que Agüero se marche a la Juventus en reconstrucción, ya que el Madrid se ha enomarado de Neymar, el Barça ignoró al argentino hace tiempo y el Manchester City tiene preparado el talón los ceros de los 40 millones por Alexis Sánchez, éste tan cerca y tan lejos del Barça. O puede que Agüero tenga que tragar quina y voltear demasiados ‘me quiero ir’. Caprichos del fútbol. El trasfondo del batiburrillo es curioso: ¿por qué el Atleti intenta deshacerse de sus estrellas? La urgencia de tesorería es evidente, pero si la consigna errónea continúa siendo la de vivir como el tercer equipo de España, no se entiende el poco mimo a los jugadores diferentes:

-Pretemporada de 1998…..Christian Vieri empieza su segundo curso colchonero después de haber sido pichichi el año anterior. El problema es que el Atlético ficha a Arrigo Sacchi de entrenador y su disciplina militar no contempla los desmanes del delantero italiano. Al final y a pesar de la sintonía entre Jesús Gil y Vieri, éste se marcha al Lazio previo pago de 4.200 millones.

-02 de septiembre de 1999 …Juninho, que deslumbró en el primer año hasta que Míchel Salgado le rompió el tobillo, pide salir del club…”Me voy con la idea de quedarme en el Middlesbrough. No pienso regresar al Atlético para vivir el mismo culebrón. No pienso vivir otro año sin jugar”. Tal fue la huella de Sacchi en Vieri y Juninho, los dos grandes activos que harían olvidar las reminiscencias de Futre y Schuster.

- Verano del 2007…El caso de Fernando Torres fue diferente. Se marchó porque el club de sus amores no aspiraba a nada. Y también porque no tenía acompañantes de cartel.

Ni siquiera el Atlético sabe si Agüero y Forlán vestirán de rojiblanco la primera jornada. Por el momento, la dirección se ha preocupado más de fichar gente trajeada que de traer a Borja Valero o guardar en la recámara un delantero que pueda mitigar la posible salida del Kun. Pues eso, otra reunión en la cumbre para el mismo Atlético lampedusiano, todo cambia…para nada. 

¡ Atleeeeeeeeetiii ! (corea el Madrid)

Lunes, 15 Febrero 2010

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Favor hecho. Enrique Cerezo no se ha cansado de repetir en los últimos días que el Atleti siempre le da al Madrid nueve puntos, los seis del derbi y los tres que le gana al Barça en el Calderón. No le faltaba razón. Anoche al acabar el partido, Laporta intentó consolarse diciendo que siempre que pierden en el Calderón, el Barça gana la Liga. Pues no es verdad: hace dos temporadas el Barça salió goleado del Manzanares (4-2) y la Liga se la llevó de calle el Madrid de Schuster. O sea, que ni las estadísticas intuyen quién puede ganar la Liga, a la que el Atlético le ha metido una buena dosis de testosterona.

La justificación más lógica es que el Barça tenía que perder algún partido y ya está. Ha tenido que pasar más de medio campeonato para que hayamos sido testigos de la vulnerabilidad del mejor equipo del mundo. Y tiene bemoles que el héroe haya sido uno de los Atléticos más calamitosos que se recuerdan en Liga, con los mismitos jugadores que han avergonzado a su afición jornada tras jornada. Pero, por alguna razón ininteligible, el Calderón se sobreexcita cada vez que recibe al Barcelona y se achanta cuando el eterno rival asoma por allí.

Anoche fue evidente que no jugó, ni siquiera se presentó, el mismo Atleti. Guardiola tampoco revolucionó el once a pesar de la plaga de lesiones en la zaga: el canterano Jeffren fue la gran novedad en el lateral derecho y no fue peor que Puyol, Maxwell o el recién recuperado Gabi Milito. Una de las claves pudo ser la lesión prematura (al primer minuto) de Keita, la versión mejorada de Lass Diarra. Para colmo, si Xavi e Iniesta juegan con su computadora central sobrecargada, al equipo no le puede pasar nada bueno. Y así fue.

Pero al Barça le debería aliviar que su traspié, que no batacazo, fuera consecuencia de los méritos del otro y no de sus desaciertos. Por primera vez, y no sé si servirá de precedente, el Atlético se rigió por el abecé del fútbol: defensa ordenadita y expeditiva, un centro del campo coherente con Tiago apoteósico y Reyes descomunal, y unos arietes que no aflojaron arriba. En esta ocasión a Agüero le tocó el trabajo sucio de buscar espacios y fabricarse jugadas aisladas, mientras que Forlán fue el referente de los pases del mediocampista utrerano, quien recordó a aquel jovencillo del Sevilla que convenció al Arsenal para llevárselo a Inglaterra hace más de un lustro.

Y ahora, en plena Liga dicotómica,  se ha lesionado Xavi para dos semanas. Quizá,  el ímprobo esfuerzo que han exigido los seis títulos esté pasando factura, cuando va a comenzar el tramo clave de la temporada. De otra forma, es inexplicable por qué al Barça se le caen los jugadores como si se tratase de un ejército en primera línea de fuego. A lo mejor, si hubiesen fichado más y mejor en verano…