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Héroe y villano

Jueves, 28 Abril 2011

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¡Estudiad Derecho!, Madrid y Barça han abierto bolsa de trabajo. Es la conclusión chistosa que se deduce del galimatías jurídico en el que se han embolicado ambos clubes. Porque la expulsión de Pepe ha desatado un asunto casi de Estado en el que, por supuesto, Mourinho es héroe y villano. El fuego cruzado entre los entrenadores tan sólo encendió el seísmo que se espera en las próximas horas y  tanta crispación sólo contempla una solución: que se acabe de una vez el dichoso rally de los clásicos. Los telediarios no se cansan de emitir la rueda de prensa del portugués; los periódicos encontraron en el ‘ ¿por qué?’ la coartada perfecta para no hablar del partido, que dicho sea de paso, fue el peor de los tres jugados….¿y las aficiones? Pues los azulgranas relamiéndose con aquella final de Roma contra el United y los otros sopesando si Wolfgang Stark es un instrumento más de la supuesta conspiración UEFA que denuncia Mou o si éste debió plantear algo más que no perder en su Bernabeu.

El dilema de la roja de Pepe cambió el partido (eso es indiscutible); si fue acertada o no depende de la interpretación arbitral: Stark dudó y sólo le echó por la determinación de su asistente. Pero mal haría el Madrid en simplificar la derrota en ese lance; el trasfondo subyacente describe a un equipo simplón que se fió de la Copa para jugar con las mismas cartas la Champions. Y eso que la actitud no fue ni mucho menos la de Mestalla; más bien se asemejó a la del clásico liguero. No es opinión, es la evidencia que delató Cristiano Ronaldo cuando a los diez minutos se hartó de la táctica férrea de su entrenador y reclamó presión en campo contrario. Sus aspavientos no fueron la única prueba… “No me gusta jugar con ese estilo pero tengo que adaptarme”, la resignación del crack era demasiado descarada. El problema es que la dimensión arbitral eclipsó todo lo demás y Mourinho se salió con la suya: fue raudo para soltar su perorata ante las cámaras y se convirtió (como él planeó) en el pim,pam, pum de la opinión pública, no por su calamitoso planteamiento, sino por la ristra de ‘verdades en el mundo hipócrita’ que hoy ha denunciado el Barça.

Tampoco el Barcelona mereció un premio tan goloso: Messi suspiró cuando Pepe enfiló la bocana de vestuarios y, entonces, sacó su geniecillo para matar la eliminatoria. El resto, menos Xavi, cayeron en la bronca continua y alguno, como Pedro, inventó. La hipótesis más lógica si el Madrid hubiese mantenido a los once es una obcecación desesperante por el 0-0, tal como reconoció Mou. El mister ha conseguido cambiar las prioridades del club que pregona la excelencia cada vez que se encienden los micrófonos…y eso es peligroso para las intenciones ‘cortoplacistas’ de Florentino. Obviamente, esto sobraría si el Madrid hubiese sorprendido con una segunda victoria consecutiva, pero ése es el riesgo que ha propuesto el portugués: ganar de cualquier manera justifica todo, perder descubre las penurias, y ayer hubo muchas. Como, por ejemplo, desaprovechar el talento de Özil alineándole solo y perdido en la delantera. Un dato: el alemán no ha jugado más de cuarenta y cinco minutos en cada clásico, y supuestamente venía como un proyectil. Su ostracismo dio el relevo a Adebayor, no sé con qué propósito. El togolés es un buen delantero que necesita de compañeros que le conciban como un pivote de balonmano. Es una pena que Benzema e Higuaín, que volatilizaron al Valencia la pasada jornada, no encajen en la fundición de Mourinho. Quizá ahora que el Madrid viaja al Camp Nou descompuesto y sin presión, haya margen para los ‘jugones’, incluido Kaká.

El desenlace, como decía al principio, trasciende del tapete. El Barça quiere empurar a Mourinho por injurias y calumnias contra su historia; el Madrid también ha movilizado a sus abogados para reprender la actitud de algunos barcelonistas (dedúzcase Pedro por fingimiento, Pinto por bruto y Alves por liarla todo el partido) y la UEFA ha declarado al portugués enemigo perpetuo. No recuerdo un combate tan cruento y serio (las demandas lo corroboran) ni siquiera en los tiempos de Núñez y Mendoza, en los que las provocaciones no pasaban de pura guasa. Esto va en serio. Y, por cierto, en medio de la deflagración el héroe y villano espetó que están eliminados y sólo irán a Barcelona por respeto…Bernd Schuster exclamó que era imposible ganarle al Barça después de perder 3-4 con el Sevilla (07/12/08)  y Ramón Calderón le sentenció. No ocurrirá lo mismo en este caso: el actual mister, para bien o para mal, es necesario para este Madrid. Pero, ¿hasta cuándo?

P.D: el diario AS ha publicado una encuesta digital con la pregunta ‘¿Sientes que empieza a decrecer el fervor por José Mourinho?’…con casi 150.000 votos, el 61% de los internautas cree que sí, ¿algo está cambiando?

Fantasías manchegas

Jueves, 7 Abril 2011

Su inspiración basta para matar partidos, pero lo que más le engrandece es su extraordinaria polivalencia. Cuando Messi y Villa están aciagos, aparece Iniesta para marear la pelota y encumbrar a otros compañeros no tan ‘killers’; extraña que anoche ninguno de los goleadores fuera delantero, poco importa: la segunda línea de batalla es tan demoledora que Guardiola ni se preocupa por la pólvora mojada de sus arietes. La inercia es exageradamente abrumadora..¡más de diez goleadas por cinco o más tantos en la actual temporada!, y el entrenador angustiado porque las últimas victorias habían sido pírricas. Obviamente no se puede abusar cada partido, ni siquiera el propio Iniesta o Xavi se esmeran por asombrar siempre; sobra con  mantener el nivel y salirse en ocasiones pintiparadas. Y desde luego que la de anoche lo era.

Porque el Barça enfilaba el partido con el runrún del 4-0 del Madrid y con las sospechas de que las advertencias de Guardiola en la previa pintaban un panorama traicionero. Nada de eso barruntó el Barça cuando Iniesta se percató que no tenía un perro de presa pegado a su cogote. El manchego abrió la grieta desde su banda  y los demás le siguieron el ritmo. Me encanta verle crear desde el lado porque los equipos rivales pierden los papeles en defensa: no saben si descuidar a Xavi para pararle a él, o sacrificar tíos ofensivos para taponar a ambos. Precisamente, Xavi tuvo una noche plácida porque fue su compañero quien decidió poner patas arriba al Shakhtar. Es una flipada ver cómo una serie de combinaciones y triangulaciones al primer toque provocan la histeria de un rival cuya única misión era evitar una derrota dolorosa para exprimirse en su campo.

Fantasías manchegas al margen, Dani Alves también apareció en los primeros créditos, para lo mejor y lo peor. Le sucede como a Roberto Carlos en su última etapa: confía demasiado en su físico  y no siempre le da para estar omnipresente. Lee mejor que nadie las subidas al ataque (el míster Xabier Azkargorta sólo las entiende por su efecto sorpresa), véase en el tercer gol, y en contraste descuida su tarea primera de cubrir el lateral. En noventa minutos Alves sacó su mejor virtud y su peor vicio.

Pero entre tanto virtuosismo, Cruyff tenía algo de razón en su artículo del pasado lunes: el Madrid lo iba a tener más fácil. Y a tenor de lo que el Shakhtar falló en el Camp Nou, no cabe duda que el 5-1 no fue tan irrisorio para los ucranianos como lo fue el 4-0 para el Tottenham. Últimamente Valdés y la suerte se aplican más de la cuenta porque la sombra de Puyol es demasiado alargada. Busquets es un jugadorazo al que le cuesta recular cuando juega de central; se siente más cómodo por delante de su zaga. Por eso, Guardiola habrá tomado nota para el año que viene: hace falta un central de garantías para suplir al capitán. Aunque con el antecendente de Chygrynskiy…

Bendito problema…

Mircoles, 6 Abril 2011

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‘’Era imposible jugar con diez tanto tiempo’’. De poco le sirvió a Harry Redknapp el consuelo de Mourinho, más cuando su abatimiento en la rueda de sugirió que ya estaba todo dicho. El míster del Tottenham se resignó a la mastodóntica superioridad del Madrid y sólo tuvo que esmerarse  en justificar ante sus paisanos la idiotez de Peter Crouch. El partido dio un vuelco a los quince minutos, aunque para los ingleses (siempre según su entrenador) el apocalipsis se adelantó con retirada del escurridizo Lennon en el calentamiento. Su idea era jugar agazapado y montar el contraataque con el propio Lennon para buscar la rapidez de Bale y el olfato de Crouch. En un pispás el plan saltó por los aires.

Y eso que el Madrid, quizá por no faltarle al respeto a ‘Juanito’, salió a devorar. Lo hizo con la seguridad que Xabi Alonso otorga en el centro del campo ; su vuelta es la mejor noticia y eso es peligroso, porque una lesión inesperada del donostiarra hará temblar los cimientos de todo el club. Es el riesgo (o el nulo ojo clínico) de contar con un solo jugador de ese corte. Pero anoche jugó y sus compañeros lo agradecieron, sobre todo Khedira, al que le gusta animarse al ataque para rapiñar balones aéreos. Pero, a pesar de esa curiosa polivalencia, sigo prefieriendo a Lass para cumplir la función de ‘jugador-escoba’, y me da que Pepe y Carvalho también. El francés es rápido en el corte y nunca se despista en las coberturas, dos requisitos imprescindibles para ser escudero de Xabi.

La medular del Madrid vale como barómetro para calibrar el ritmo del equipo: si Lass (o Khedira) pasa el balón a Xabi y éste mueve el balón con rapidez a Özil y Di María, asunto cerrado. Ellos ya se entienden arriba con Cristiano Ronaldo y muy a menudo le hacen un guiño a las internadas de Marcelo por la izquierda. Quién iba a pensar que este Madrid le necesitaría tanto por la banda….ya dijo Mou después de pretemporada que Marcelo había sido la sorpresa más grata, y no ha bajado el nivel. Sí lo ha hecho la estrella portuguesa, pero tiene coartada por su meteórica recuperación: jugó sin forzar, se notó porque no intentó quiebros imposibles ni echó mano del reprís con el que deja tirados a los defensas. Al menos, fue constante y su gol lo demuestra (bendito gol que evitó otra rabieta pueril). Y bendito problema el que se le presenta a Mourinho: con Benzema KO e Higuaín buscando sus sensaciones, el último actor demostró que no ha venido de comparsa.

Adebayor es un gigante cuya presencia en el área pequeña requiere el vistazo de dos centrales. Dawson y Gallas no supieron cómo quitárselo de encima, y el portero Gomes, anoche más de discoteca que de cancerbero, se aterrorizaba cada vez que el togolés asomaba la cabeza. Así fue como el Tottenham cayó a la lona. Y así es como el Madrid debería atacar cuando juegue con ‘Manolito’. Porque el empecinamiento de insistir por el centro cansa. Adebayor no entiende de asistencias al hueco, a él le gustan las pelotas templadas desde las bandas. Que tomen nota Di María y Marcelo. No obstante y aunque sea por estética, cuesta ver que el Madrid percuta con un delantero estilo pivote de balonmano, cuando se había acostumbrado al ingenio de Raúl, a la explosividad de Ronaldo y ahora a Benzema.

También molaría ver a Gareth Bale en nuestra Liga. Se contagió de la impotencia de los demás pero dejó un par de destellos con una galopada made in Roberto Carlos y un desmarque ante Sergio Ramos que recordó al traje que le hizo Henry al sevillano en aquel 2-6 del Bernabeu. El Tottenham le queda muy pequeño, más que a Agüero el Atleti, y su salida ya se está preparando al mejor postor, entre ellos el propio Madrid. De las tarjetas poco que decir: Pepe estuvo avispado, no así CR9, Carvalho, Ramos y Di María. O sea que las quejas de Mou son injustificables, porque no es lo mismo provocar rojas como el día del Ajax, que forzar una amarilla con pillería. Ahora tendrán que estar pendientes de no meter la pierna más de lo debido hasta la próxima Champions… la supuesta eliminatoria contra el Barça no permite escaqueos y menos la final.

Invocando a Juanito

Martes, 5 Abril 2011

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’No sé si soy un símbolo, eso lo tienen que decir los demás. Lo que soy es madridista hasta la médula, por las incomprensiones de este equipo y por el cariño que me dan’’. Siempre que la Champions asoma por el Bernabeu, al madridismo le gusta invocar a Juanito. Su ‘espíritu’ todavía es un consuelo para quienes confían que el Madrid vuelva al pedestal del que se escurrió hace años. El otro eterno siete (Raúl lo pemite) nunca ganó la Copa de Europa, pero su carácter caló en la grada hasta el punto que las grandes noches europeas eran pura testosterona. Entonces, se sabía que el Madrid ganaría o remontaría porque sí, por ‘huevos’, no quedaba otra ; el fútbol esperaba que tarde o temprano surgiese la épica…Bayer, Anderlecht, Inter, muchos rivales llegaban acojonados a Chamartín. Temían que allí les esperase un Madrid caníbal de una voracidad extrema. Aquel espíritu desapareció con la hegemonía del Barça en los noventa y resurgió en la ‘Séptima’. Luego llegaron dos Champions más y la volea de Zidane puso un epílogo de película a las fantasías en Europa. Desde entonces, el Madrid ha deambulado como uno de tantos, y eso es lo peor que se le puede achacar a un equipo que presume de una mística exclusiva.

Los cuartos de este año han rememorado al difunto Juan. Y aunque el Tottenham no parezca un enemigo siniestro para conjurar otra noche prodigiosa, el Madrid necesita tenerle presente hasta el final. Porque la pesadilla de los últimos años sigue latente y el Barça espera en el horizonte (con todo el respeto al Shakhtar). La grada no clama por nuevos ‘Juanitos’, se aferra a Mourinho para recuperar el éxtasis que antes surgía incomprensiblemente y ahora tiene garantía, la del curriculum del entrenador. Si Oporto e Inter fueron campeones de la nada, ¿por qué no este Madrid? Antes el Bernabeu creía por un dogma de fe y ahora porque tiene a un alquimista que, con métodos más o menos ortodoxos, moldea campeones sí o sí.  Quizá por ello Cruyff asegurase ayer en El Periódico de Catalunya que el Madrid pasará a semifinales sobre seguro, no tanto el Barça. Aunque, pensándolo bien, no sé si la lectura subliminal se refiere a Mou o de veras tiene miedo al equipo ucraniano.

El caso es que el Madrid compite hoy sobreexcitado porque su inmaculada Champions ha creado un halo de optimismo, que no euforia. Este equipo no es el de los ‘galácticos’ que, como atinó el maestro Santi Segurola, sabía manejar el tempo de la Champions. Sencillamente, casi ninguno de los presentes ha jugado unos cuartos de final. Sólo Casillas, Cristiano y Xabi Alonso conocen de primera mano lo que se avecina y de ellos, el portugués es el único que aún tiene reciente las finales del Manchester. O sea que estos tres son los que tiene que atemperar el ánimo del resto, aunque seguro que el entrenador les habrá soltado un discurso psicoemocional al estilo de Al Pacino en Un domingo cualquiera. La proeza no es ganar al Tottenham en sí, ni siquiera vérselas contra el eterno rival en semis…la gracia es devolver al Bernabeu la confianza que hace veinticinco años les dio Juanito. Así es como quiere ganar el madridismo: es su equipo y juega en su coto, su torneo fetiche. Ayer eché de menos que algún periodista preguntase a Mourinho por el míto del minuto siete. La respuestas podría haber sido sensacional.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

Un patio de colegio

Jueves, 16 Septiembre 2010

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El Bernabeu se convirtió un patio de niños…algunos de ellos mimados. Es entendible que todos ellos quieran deleitar a una afición ávida de gloria; también es sano que quieran emular al Barcelona que, aún pifiándola con el Hércules, tres días después es capaz de maniatar al Panathinaikos como si jugase con un joystick de videoconsola. En resumen, que el Madrid no quiere ser menos que los culés, a pesar de que la consigna de Mou sea que el equipo tiene su propio copyright. Y en esa comparativa, más  bien contraste, al Madrid le falta sorprendentemente pólvora. Quién lo iba a decir del equipo que menos adolece de gol y más falto está de atractivo.

Y fue Cristiano, paradojas de la vida, el que evidenció el primer problema de la nueva era con un descaro inusitado por meter un golito. Como ya ocurriese ante Osasuna, lo volvió a intentar de todos los colores y siempre encontró el lamento. Hasta pasó del juego de equipo para marcarlo él y sólo él. En consecuencia, el Madrid falló una veintena de ocasiones delante del portero del Ajax, que anoche salió más internacional que nunca. Ha quedado claro que hasta que Cristiano no la clave, Higuaín, Canales y…¿Benzema? no van a oler ni un pase.

El ‘Pipita’ ha sacado la recortada como a él le gusta: disparando a todo lo que se mueve. No es de extrañar que acabe la temporada con treinta goles, aunque sus verdaderos exámenes llegarán con el Barça y a partir de octavos de Champions. Entonces, veremos si Higuaín puede matricularse en estudios superiores.

Y luego está el flagrante caso de Benzema. Y digo flagrante porque Mourinho se ha encargado de airear un asunto que desde fuera sólo parecía el de un muchacho marginado que busca integrarse en la nueva clase. El míster le  advirtió hace unos días que se desperezara y anoche recalcó su abulia y pocas ganas de trabajar. Será mejor que Benzema se ponga las pilas porque un tercer toque podría ser fatal. Y a esta plantilla no se le pueden hacer retoques gratuitos y menos en la delantera, donde Mourinho clama por un goleador.

Pero siendo justos, sí hay que remarcar la buena disposición de la defensa y la rapidez de la medular. Abajo, el único que me sigue flaqueando es Marcelo, más prolífico de interior izquierda que en el lateral. Mientras el rival sea un mirlito como el Ajax (¡qué lástima de equipo, con lo que ha llegado a ser!) todo será orgiástico, pero el día en el que un buen extremo derecho se plante delante de Marcelo, el brasileño va a pasar las de Caín.

Por último, Xabi Alonso y Khedira comienzan a entenderse con ese muro de hormigón que colocan en primera línea defensiva, pero quien gusta de verdad es Özil. Bajito, resbaladizo y clarividente en el último pase , el alemán se lo va a pasar bomba este año. Claro está que mientras el resto le sigan el juego.  

Siempre fútbol, sólo fútbol

Lunes, 26 Julio 2010

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Os confieso que no me ha gustado nada la despedida. No esperaba tanta frialdad y tan poca emotividad en su adiós. Parecía que el club había forzado el acto del Bernabéu, como si tuviese que cumplir con Raúl y a otra cosa.  Su salida se ha montado rápido y mal; hasta el propio jugador ha desvelado que Mourinho sí le quería a su lado de consigliere. Pero quizá el capitán no haya encontrado buen talante arriba, en los que mandan. He escuchado atentamente a Florentino y ha soltado el mismo discurso de siempre: el de los valores universales del Madrid y toda esa parafernalia. Incluso, Raúl se ha preparado un agradecimiento muy lineal, sin una pizca de pasión ni improvisación. Porque el sempiterno siete podía haber cautivado a todos sólo con un par de anécdotas, que seguro que guarda un buen puñado de ellas. No en vano, él ha sido el protagonista de la regeneración europea del club; él le devolvió la dichosa universalidad y él calló a los cachondos que se reían con aquel amable viejecito que preguntaba con inocencia lo de “¿El Madrid qué, otra vez campeón de Europa?”.

Pues sí, Raúl nos hizo flipar con tres Champions en un lustro. Los entendidos siempre han concluido que ni chutaba fuerte, ni tenía reprís, ni cabeceaba de maravilla, ni siquiera era un aventajado en el regate. Daba igual: él siempre marcaba. Se inventó la famosa cuchara, le salió el gol del ‘aguanís’ en Tokio y abusó de su pillería, la que le ha convertido en el tío más mediático en tertulias periodísticas y charlas de barra de bar. Después, me quedo con sus vastos números, ¡qué exageración de títulos, goles y premios individuales! No obstante, prefiero recordarle por destellos, momentos gráficos…vamos, sus goles.

Y por encima de todo, ha aceptado estoicamente sus amarguras. Cuando se ha visto obligado a bajar la marcha, lo ha asimilado; intuíamos que su primera suplencia supondría un cataclismo en el Madrid, pues la entendió y se entrenó para evitarla; salió de aquel modo de la selección española y nunca ha armado bulla. Precisamente, Luis Aragonés se hartó en una rueda de prensa del “Raúl sí, Raúl no; Raúl sí, Raúl no…”. El madridista se desmarcó, no entro al trapo y no ha hecho otra cosa  que pensar el fútbol, fútbol y más fútbol. Por algo sigue siendo su profesión.

Deduzco que su precipitada marcha culminará en un fastuoso homenaje cuando acabe su periplo alemán. Pero es que cada detalle en él evidencia que le ponen los desafíos, que son lo suyo. Ahora está a punto de fichar por el Schalke, que jugará la próxima edición de la Champions. No es una osadía decir que a Raúl le queda poca cuerda, aunque si él asegura que le sobran ganas, aún puede liar algo gordo. En Madrid lo ha hecho durante dieciséis años. Insisto, flipad con lo que ha hecho… y lo que le queda.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

La trampa de Mourinho

Jueves, 29 Abril 2010

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Al final Mourinho perpetró la más maquiavélica de sus estrategias y con once tíos colgados del larguero reventó al Barcelona en un Camp Nou exasperado. Sí, volvió a posta el catenaccio para reafirmar que el antifútbol a veces puede marchitar el fútbol. El Inter demostró un aguante pétreo, aunque no sobrehumano. No hizo falta porque el Barcelona no sabe tirar de épica ni embriagar a su gente con halos de remontada. Seguramente, el barcelonismo echó de menos una quinta velocidad, un resorte que agotase todas y cada una de las vías para acabar con el Inter; el poso que deja el Barça es que podía haber intentado algo diferente al toque y más toque. Porque no siempre basta con querer la pelota, mimarla y cuidarla; Mourinho conminó a sus chicos a que se despreocuparan del balón y atosigaran a las cabezas pensantes del Barça. Xavi acabó con la vista cansada, harto de ver jugadores blancos multiplicados en los treinta metros decisivos. El planteamiento del Inter era aterrador: parecían once futbolistas mas once holografías de los mismos. Hasta Eto’o acabó achicando espacios en el lateral izquierdo.

No obstante, para quien no viese el partido (me da que muy poquitos), podría parecer que el Barcelona se conjuró en un acoso y derribo de la portería de Julio César. Pues nada más lejos de la realidad, porque Messi probó una vez al portero brasileño (¡Dios mío, qué parada!); Ibrahimovic lanzó desde lejos un obús que no iba mal encaminado, y Bojan tuvo en su cabecita media final. No sé si estaba escrito que el Barça perecería por su propio estilo, el de pegar puñetazos a una roca con la mano desnuda, pero a buen seguro que Mourinho intuía que un buen catenaccio culminaría su obra. Lo que me pregunto es qué habría pasado si el Barça hubiese salido vivo de San Siro. Quizá el Inter habría salido con el mismo diseño, pero le habría tocado el gordo. Hay quien nace suertudo y ‘Mou’ es de esos.

Quien no ha tenido demasiada fortuna y tampoco la ha buscado es Ibrahimovic. El gol de Piqué difícilmente lo habría firmado por él, por lo menos en el Barcelona. Su presencia ralentiza el ataque del equipo y al no ser que se encuentre con alguna ocasión, las defensas no tienen por qué cercarle. Y más los del Inter, que solventaron plácidamente la escasísima faena que les dio el sueco. Cuando acabe la Liga, Guardiola tendrá que resolver la preocupante disyuntiva: quedarse con Zlatan o elegir un ariete con más actitudes y aptitudes, o sea David Villa.

Y a quién no le mosqueó que Pep acabase con Bojan, Jeffren y Maxwell para solucionar en un rato lo que Xavi, Messi y Pedro no pudieron en un parte y media. Resulta que no era ninguna estupidez achacar al club la pobre gestión de fichajes del pasado verano. Pero Guardiola se emperró en que no necesitaba más vestuario y puede que un par de retoques de alto standing no hubieran molestado. Habrá varios en los próximos meses.

Por último, suena a coña el asunto de los aspersores con los ganadores celebrando su pase a la final en el césped. Da mala imagen del Barça, a pesar de que hubiera podido ser un resquemor de algún directivo o quién sabe si de un jardinero. Peor fue el arrebato que le dio a Valdés cuando quiso agarrar del cuello a Mourinho. Ese penoso gesto demuestra que el portero cayó en la trampa de ‘Mou’, la trampa que empezó a maquinar cuando el bombo de la Champions deparó el Barça-Inter. Es evidente que el ‘showman’ portugués le tiene pillado el truco al Barcelona y a lo mejor en un futuro le da más gustillo hacerle la puñeta desde Madrid. 

Entre castillos en el aire y el miedo

Lunes, 5 Abril 2010

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Seis días y ni uno más. Suficiente tiempo debatir hasta el color de las botas que lucirán Cristiano y Messi. El caso es que en la calle se barrunta que puede ser el partido definitivo, cuando lo que sería increíble es que Madrid y Barça ganasen sus siete partidos respectivos que habrán de jugar después del sábado. Además, si el Arsenal no perpetra un  descalabro azulgrana mañana en el Camp Nou, un supuesto muy ficticio,  a buen seguro que los chicos de Guardiola se irán sobreexcitando a medida que avancen líneas para la toma del Bernabeu el próximo 22 de mayo. Es lo que tiene ser competitivo en los dos torneos punteros y encima poder humillar al eterno rival en su propio estadio dos veces consecutivas, con y sin Madrid.

Al Madrid le va la vida el sábado, es su último cartucho para  evitar otro golpazo morrocotudo de un apuesta que en verano se antojaba ganadora sí o sí. Los blancos han pasado el trámite de echar de su camino a quien le ha tocado ponerse delante jornada tras jornada. Unas veces los han masacrado (Villarreal, Zaragoza, Getafe, Valladolid) y otras los han dejado desangrar, como sucedió ayer contra el Racing. Pero victorias tan baratas como la de El Sardinero afean las credenciales de Pellegrini,  y al chileno se le cambiará el primero, en caso de que el club decida dar un nuevo estilo a la próxima temporada. Parece obvio que lo hará, si es que Florentino no quiere otra vergonzosa noche de Champions en el Bernabeu.

Insistía hace semanas en que el Madrid sale al campo atontado, como si se estuviera desperezando de la siesta. No pasa de ser una mala costumbre si delante hay equipos que se resignan a pasar el mal trago de un partido y seguir a sus quehaceres. Pero esta semana comparece el Barcelona y, sí, es Liga porque así ha tocado en el calendario, pero para el Madrid trascienden muchos más matices que el liderato. Ganarle al mejor del mundo le borraría esa impronta de incompetente entre los grandes. Cabe recordar que la última gran victoria que ha vivido Chamartín fue precisamente contra el Barça en el partido del pasillo azulgrana del Bernabeu al final de la 2007-08.  Desde entonces, un par de remontadas épicas contra Valencia y Sevilla, y nada más.

Además, las circunstancias se han avenido de tal forma que hacer claudicar al hexacampeón despuntaría cierto optimismo en el nuevo proyecto faraónico de Florentino. Si ganan al Barça y después la Liga, entonces quizá puedan excusar esta Champions. Pero hasta el sábado todo será un gigantesco contraste imaginario entre castillos en el aire y el miedo terrible a un último desastre de dimensiones sobrehumanas.