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Archivo de la categoría ‘Courtois’

Ni siquiera el Madrid sabe a quién quiere

Lunes, 28 Marzo 2016

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Thibaut Courtois fue protagonista sorpresa en las oficinas del Santiago Bernabéu durante unas semanas. Su padre y representante, Thierry, llamó varias veces a José Ángel Sánchez, director general, para sugerir su contratación. Consciente de que el Real Madrid todavía no había garantizado a Keylor Navas un dorsal fijo para la próxima temporada, y que el fax de De Gea quizá vuelva a llegar tarde, o directamente ni lo envíen, el portero del Chelsea necesita un equipo ganador y el Madrid asegurar unos guantes para un puñado de años. Courtois fue la primera opción del presidente Florentino por unos instantes, hasta que la COPE informó que el club mejorará el sueldo a Keylor en junio por méritos indiscutibles. El Madrid de hoy sobrevive por las paradas del costarricense y los goles de Cristiano, recordando aquella apoteosis galáctica de Iker y Ronaldo (el brasileño). El guardameta merengue trabaja hasta la extenuación en Valdebebas, partido a partido como el Cholo, sin alzar todavía su mirada a la planta noble. Y aunque no lo sepa, su profesionalidad alivia a la directiva de otros casos embarazosos, como los de Özil y Di María. El padre del alemán forzó su venta al final de la era Mourinho, después de que su hijo mezclara en un cóctel molotov vaguería y falta de compromiso. Sus mejillas rollizas con la camiseta poca empapada delataban sus vicios nocturnos. Di María retó a Florentino y le pidió un contrato desorbitado; pensó que había sido el héroe de la Décima (desde luego, se echó el equipo a la espalda) y que merecía cobrar como la élite.

Keylor y su agente, Ricardo Cabañas, saben que el Madrid no negocia renovaciones a mitad de temporada, pero Zidane ya ha comunicado a sus superiores que le gusta su portero para el próximo proyecto. Courtois se quiere ir del Chelsea sin esperar a que Antonio Conte, próximo entrenador blue, le intente convencer en cinco minutos o con más ceros en la cuenta bancaria. A De Gea aún le retumban las palabras de Jorge Mendes la medianoche del 31 de agosto, justificándole con resignación que un problema burocrático había frustrado su fichaje. Él lo ha tenido que aceptar reivindicándose en Old Trafford con paradas imposibles ante una afición que le adora y ansía que José Mourinho le retenga en Manchester. Su destino no se jugará al Monopoly, porque no se trata de quien ponga más pasta, sino que es un misterio de Cluedo. De Gea no quiere seguir con Van Gaal; Mourinho no le soltará al Madrid con ligereza, y Zizou no se va a desvivir por él.  Ni siquiera el Madrid sabe a quién quiere la próxima temporada. La sombra del mejor Casillas sigue siendo demasiado alargada. Empecemos por ahí.

El portero que pronto será rey

Mircoles, 4 Junio 2014

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Peter Cech tiene rango de eminencia por los túneles de Stamford Bridge. Su jerarquía en el vestuario del Chelsea sólo es comparable a la de John Terry o Frank Lampard. Lo saben el dueño Abramovich, su técnico Mourinho y, por supuesto, la estruendosa grada que rinde pleitesía a su portero con huevera. Tal es la autoridad del checo, que ni siquiera Mourinho ha podido meter con calzador a su polémico entrenador de porteros, Silvino Louro: Cech fichó por el Chelsea hace una década procedente del Stade Rennais francés y, al formar parte de la guardia pretoriana del portugués, entendió que podría imponer ciertas normas compatibles con la autoridad de Mourinho. La principal fue traer a Londres a su antiguo preparador de porteros del Rennais, Cristophe Lollichon. Ocho años después, el subordinado de Cech sigue siendo intocable y Silvino Louro ha pasado a ser primer asistente de Mourinho junto a Rui Faria. Pero tal como le acaba de suceder a su amigo Frank Lampard, su retirada del Chelsea se aproxima a causa de una lesión de hombro casi crónica y, razón más imponente, la llegada de un ferrari llamado Thibaut Courtois.

Mourinho sabe que a sus vacas sagradas se les acaba el tiempo y espera de ellos un último acto de servicio por la camiseta blue. Y como en la escena de Un domino cualquiera, Cech es el magullado quarterback Cap Rooney que se ha dejado la vida en el campo y entiende que el entrenador Tony D’Amato debe cambiarle por el joven y talentoso Willie Beamen. Courtois no esperaba actuar de Beamen tan pronto; al contrario, después de los cuartos de final contra el Barcelona, su intención pública fue la de renovar con el Chelsea para quedarse en el Atleti en calidad de cedido otra temporada. Sin embargo, las semifinales entre ambos equipos lo cambió todo: Mourinho no abrió la boca ante la titularidad del belga en los dos partidos y ha estado esperando su momento para cobrarse la ‘traición’. La UEFA permitió a ‘Tibito’ jugar la semifinal y el portugués no se atrevió a rechistar delante de la prensa, quizá temeroso de otra sanción como aquella que sacudió el rígido fair play de la organización con el famoso “Stark, Ovrebo, Bussaca, De Bleeckere..¿por qué?”. Sin duda, Mou supo desde el instante que Simeone anunció a Courtois en la portería que todo tenía un peaje, y más si es el Chelsea quien se encarga de las transferencias bancarias del belga.

“Mou me llamó antes de partido de Liga contra el Barça”, comentó Courtois a un periódico belga esta semana. No desveló la conversación pero, a raíz de la resignación del espigado portero, dista mucho de parecerse a la de justo hace un año. Entonces, Courtois confesó a Mourinho que le gustaba su vida en Madrid y había encontrado a una chica, su actual novia; le pidió que le dejara foguearse un año más en el Atlético y volvería a Londres para quedarse. Ese año ha pasado y, lejos de querer cumplir la promesa, el arraigo de Thibaut en la capital ha aumentado exponencialmente: es uno de los grandes ídolos del Calderón, si no el que más con la inminente salida de Diego Costa precisamente el Chelsea. Mourinho necesita un portero este verano y, caprichos del destino, se ha encontrado en nómina al mejor del momento. Y como dice un periodista portugués del entorno de Mourinho, “a estas alturas Cech entenderá la llegada de Courtois. Se trata de servir a un interés común”. El ‘poni’ que es este Chelsea, tal como lo calificó su entrenador, necesita comer del mejor pienso, y la construcción del nuevo imperio faraónico de Abramovich comienza con un hombre que pronto será rey.

La Peineta merece una grada Simeone

Domingo, 18 Mayo 2014

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El porterazo de balonmano y atlético confeso, José Javier Hombrados, supo tocar la fibra del planeta colchonero con su tweet de medianoche: “La Peineta merece una grada con el nombre de Simeone y Luis Aragonés”. Es el sentimiento de una historia centenaria, de ese fútbol popular que se ha trabajado un puñado de currantes obedientes a su capataz. Desde que el Atleti, en plena era Gil de los noventa, dejara a solas a Madrid y Barça en su particular club elitista, sólo el doblete y la UEFA de Quique Sánchez Flores motivaron a una hinchada harta de tantas coces institucionales y sobre el terreno. Radomir Antic comentó en varias retransmisiones que la Liga tendría más gracia que todas las ‘UEFAS’ pasadas porque dieciocho años se podían hacer demasiado largos. Simeone le ha tomado la palabra y ha desafiado las estadísticas del mismísimo Pep Guardiola. Vino, vio y venció, no en plan arrollador como el barcelonista, pero sí partido a partido, trofeo a trofeo, hazaña  a hazaña.

Este Atlético nació del ‘cholismo’, una filosofía sólo apta para gladiadores en el arte de matar o morir y soldados seal con su código de no abandonar jamás al compañero. La influencia mesiánica de Simeone quizá sea la más decisiva en un equipo de fútbol moderno, no hay más que contrastar un hecho muy revelador: el último Atlético de Goyo Manzano (predecesor del ‘Cholo’) fue eliminado por el Albacete en Copa en el Vicente Calderón con una alineación formada por Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Gabi y Koke. Pues bien, estos mismos futbolistas se proclamaron campeones en el Camp Nou, ¿cuestión de talento? parece más bien un cambio drástico de actitud y, sobre todo, autoestima; del tema físico se encarga en exclusiva el despacho del profe Ortega, que ha puesto a toda la plantilla como motos. Así es el ‘Cholo’: entrenador, estratega, motivador y delegado excepcional en las áreas que no domina. Si hace unos meses el técnico invitó a Irene Villa a impartir una charla motivacional delante del vestuario, a nadie del club le extrañaría que Google, Apple o Coca-Cola contratase a Simeone para dar una clase magistral del fútbol y la vida a altos ejecutivos. Es la impresión de un directivo rojiblanco, también feligrés del ‘cholismo’ y que espera la jura de amor eterno del técnico. Porque el Atlético no se puede entender sin su líder; no sólo ha sido el mejor entrenador de la Liga, casi también el mejor jugador.

César Luis Menotti, poco amante del fútbol colchonero por su huella bilardista, explica sobre Simeone que “un entrenador se ve bueno cuando sus futbolistas mejoran ostensiblemente”. Los casos no se pueden contar con los dedos de una mano, ni siquiera con las dos. Courtois vino cedido del Chelsea como aprendiz y en tres temporadas ha alargado sus tentáculos hasta convertirse en el portero más fiable de Europa. A la vera del ‘Cholo’, el portero belga se ha adueñado del juego aéreo, una virtud de la que casi ningún colega puede presumir en el fútbol europeo; Juanfran fue fichado como extremo y Goyo Manzano le probó de lateral derecho. Simeone vio oro en aquel cambio y le ha dado una continuidad que puede valer una convocatoria mundialista; Filipe Luis era un lateral poco potable antes de aprender ‘cholismo’. Hoy la torcida brasileña se tira de los pelos después de que Scolari le dejase fuera de la lista definitiva; Miranda y Godín intimidan por detrás y por delante. El primero va al quite y el uruguayo ejerce de mariscal al estilo Fernando Hierro. Sus letales cabezazos se han hecho famosos en la Premier, donde a Godín le ha salido una buena ristra de pretendientes.

Gabi comentó una vez que cualquier centrocampista soñaba con ser Xavi Hernández. Ahora podrá presumir que durante una temporada él copió la mejor versión del barcelonista. Pero la gran creación de Simeone ha sido Koke Resurrección: su técnico le recomendó que tuviera paciencia desde el banquillo en el año que Diego Ribas fue titular.“Dejándotelos, tú llegarás a crack”, le dijo el ‘Cholo’; la profecía se ha cumplido. Y qué contar de Diego Costa, la esperanza de Del Bosque y todo un país. Cuando terminó su cesión al Rayo Vallecano, vino para entrenar en silencio y jugar entre bambalinas. El Atlético había fichado a Adrián como promesa goleadora a rebufo de Falcao. Pero Costa fue uno de los primeros en aprender al dictado las bases del ‘cholismo’. Le gusta pelear en el barro enfangándose hasta la médula, provocar a los defensas y ha mejorado tanto su control en velocidad y remate cruzado que no existe un delantero mejor con esas recomendaciones, quizá el uruguayo Luis Suárez. Son los elegidos del ‘Cholo’, héroes de hoy y defenestrados en el pasado. Menotti no se equivocó.

Desangrarse en el campo

Lunes, 14 Abril 2014

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Final a final. El discurso plomizo del ‘partido a partido’ pasó a mejor vida en Getafe. El ‘Cholo’ licenció a su Atleti con toga y birrete, y le nombró oficialmente candidato a la Liga. Cumplió su palabra y metió todas las fichas en el mismo tablero que Real Madrid y Barça, con el pequeño gran matiz de que merengues y culés se lo juegan todo a un color, y los líderes todavía pueden tirar dos veces. John Benjamin Toshack contaba en COPE que cualquier aficionado extranjero simpatiza con el Atleti este año; es el triunfo del diferente, del equipo del pueblo cuya filosofía dista galaxias de los poderes fácticos del fútbol. John Carlin escribió ayer en El País que Real, Bayern y Chelsea, los semifinalistas de Champions, son al fútbol lo que Google a la web, Goldman Sachs a la banca de inversión, Nike al deporte y Apple a la informática….”son grandes moles cuya razón de ser consiste en perpetuarse en el poder”. El cuarto en discordia ha hipnotizado a medio mundo con su cuento de hadas; porque el Atleti empezó siendo una anécdota, continuó como una historia bonita que ocuparía un folleto y, peleándose contra todos los niños del patio, se ha ganado un pupitre en la primera fila de la clase. Ahora habla, levanta la mano y el resto le presta atención.

La conjura de Simeone con su vestuario se explica con la imagen de Diego Costa empotrado en el poste de la portería. Su boquete en la tibia amplifica por mil el compromiso de cualquier jugador con la causa ‘cholista’. Es un aviso para navegantes: quien no se desangre en el campo (casi literal) no merece vestir la camiseta por la que un día se desvivió el entrenador. El día que el argentino debutó en el banquillo del Calderón (3-0 al Villarreal), Simeone comentó a  su ayudante ‘Mono’ Burgos que llegaría el momento en que el estadio se dejara la vida por alguno de sus futbolistas como se la dejó por él la noche mágica contra el Albacete, en la que el Atleti culminó el ‘Doblete’. De aquel comentario apenas han pasado dos años, y entre medias una Europa League, otra Supercopa de Europa y la inolvidable machada del Bernabéu. Un botín demasiado preciado para un club cuyos ingresos por venta de estrellas (Torres, Kun y Falcao) se destinaron a evitar la quiebra financiera. Pero, aún sin liquidez, Simeone ha moldeado una plantilla a su imagen y semejanza, con un Costa de pasado mamporrero y presente estrella de rock; y un Courtois que se rifan todas las marcas de guantes y, por supuesto, medio mercado europeo.

Y si tanto idolatra Simeone a Mourinho, no le dolerán prendas en pedirle un año más a Courtois para el Calderón. La coartada del ‘Cholo’ es que Mou tiene a Cech y, mientras le dure, Tibito puede seguir agigantándose en España al tiempo que el técnico, por qué ocultarlo, irá fabricando a su próximo portero. Eso, en caso de que declare amor eterno al Atleti, como Bill Shankly en Liverpool o Sir Alex Ferguson al Manchester United. Porque la borrachera de éxitos está siendo tan prematura, que la Federación Argentina ya está preparando un borrador con un contrato irrechazable. “Simeone acabará en un grande”, dijo un protagonista del ‘Doblete’. Quizá le traicionó su inconsciente o quizás no consideraba a su ex club un grande. Para que no le acribillen en twitter, mejor no desvelar su nombre. Pero el sentimiento colchonero es unánime: ¿El ‘Cholo’ a un grande? Si él mismo ya lo ha creado.

P.D: el entrenador del Atlético también marca moda y no sólo por sus ‘Armanis’ negros y sobrios. Ayer demostró que no es ajeno a los inventos de Silicon Valley. El ‘Mono’ Burgos se puso unas gafas Google Glass y, con la apariencia animada de Vegeta de Bola de dragón, escrutó todas las estadísticas online del partido. Fue una iniciativa de la Liga, pero el ‘Cholo’ está abierto a cualquier sugerencia…luego él hará lo que le convenga, claro.

El portero de los mil tentáculos

Mircoles, 2 Abril 2014

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El Tata Martino tuvo olfato con la guerra de trincheras que se le avecinaba. Su mensaje a la plantilla fue contundente: “Si no vamos con todo, nos ganan”. Cristalino. El vestuario entendió la teoría pero tardó en ponerlo en práctica, el tiempo que don Andrés Iniesta se puso la camiseta del New Team de Oliver Atom. Porque hasta que llegó la inspiración manchega, el Atlético fue la pesadilla que Martino había definido con la habitual grandilocuencia argentina, “es el equipo que maniata a las individualidades”. Tal cual. Simeone jugó al despiste con Diego Costa en la previa pero no vaciló en su pizarra táctica: sacó su bloque de cemento armado para que Messi se pegara cabezazos contra el muro. El secreto estaba en la masa; no sólo se trataba resquebrajar la zaga rojiblanca, el Barça tenía que lograr una gesta todavía más homérica: batir al portero más en forma del mundo.

Thibaut Courtois sacó sus mil tentáculos delante de la portería sacando balones de todos los colores. Elástico por abajo y volador por arriba;  el meta belga se doctoró en un santuario más. Precisamente, en el Camp Nou tenían informes cum laude sobre Courtois, pero éste anunció anoche en COPE que su futuro inmediato se limita a Atlético y Chelsea. Es decir, que renovará su contrato con el club londinense pero le pedirá a Mourinho que le mantenga un año más en el Calderón. No en vano, el pasado verano ‘Tibito’ pidió al técnico portugués que le dejase continuar en Madrid para foguearse. Ésa fue la razón deportiva; había otra personal y era su novia. Mourinho fue flexible con él consciente de que aún podría disfrutar de los últimos coletazos del pétreo Peter Cech. Pero Courtois ya se ha hecho mayor y sólo una súplica con inmensas contraprestaciones le puede retener en España. En su decisión, que hará pública en unos días, pesa la continuidad del guardameta checo la próxima temporada. Tal es la jerarquía de Cech en el Chelsea que Mourinho aceptó que su asistente Silvino Louro dejase de ser entrenador de porteros para convertirse en primer ayudante del entrenador (así reza en la web del club); el francés Cristophe Lollichon se mantiene como entrenador de porteros desde que Cech fichó por el Chelsea.

Pero volviendo al partido, sólo Iniesta se puso el disfraz de superhéroe para poner balones imposibles, como la asistencia made in Laudrup en el gol de Neymar. La jugada fue tan espectacular como el misil tomahawk de Diego Ribas. El brasileño regresó a Madrid en loor de multitud y hasta anoche no devolvió los agradecimientos. Desde luego, su gol compensa su fichaje. Tal fue la barbaridad de su gol que más de un compañero lo comparó con la volea de Zidane en la ‘Novena’. Francamente, ambos fueron bestiales y con ejecuciones complicadísimas. El de Zizou ha quedado inmortalizado y el de Diego también es apto para un museo, siempre que el Atlético remate la faena en el Calderón. Tampoco sería una sorpresa porque los rojiblancos se han quitado la piel de cordero; son tan duros de pelar como los boinas verdes. Razón: portería de Simeone.

Cada partido agiganta el talante del argentino en el banquillo, porque sólo gracias a él su Atleti ha cambiado los decadentes derroteros que había tomado su centenaria historia. En las charlas de barra de bar siempre se ha comentado que cualquier ignorante podría entrenar a las plantillas millonarias de Madrid y Barça, más que nada porque juegan solos. En el Atlético es diferente: Simeone es un motivador nato y casi infalible en el ajedrez táctico que plantea cada rival. Anoche sólo falló en la sustitución de Villa por un ingenuo y tierno Sosa (al argentino le queda grande este Atlético). En la otra acera, la resaca del empate deja un fuerte aplauso a Martino por inyectar un buen chute de intensidad a sus jugadores, pero en el horizonte otea una verdad injusta e hiriente para el barcelonismo: el Barça de Guardiola y el de ahora son como la noche y el día. Nada tienen que ver en su fútbol. Es más, si Iniesta no hubiese actuado de mago improvisado, el partido se habría parecido a las peleas cancheras de la liga argentina. Así que, gracias, Iniesta de mi vida.

El portero de los mil tentáculos

Lunes, 27 Enero 2014

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‘El Atleti es un ejército con artillería pesada contra un Rayo tribal con flechas y piedras. Los pintas a todos de azul y parece Avatar’. Lo tuiteó un periodista de Goal.com cada vez que los rojiblancos perforaron la portería rayista. La lectura es muy ocurrente, pero el equipo de Simeone comienza a entrar en una inercia demasiado peligrosa: sus últimas victorias recuerdan al Madrid galáctico que dependía de los goles de Ronaldo y las paradas imposibles de Casillas. Y aunque el debate es inevitable, el discurso exclusivo y tostón del ‘partido a partido’ funciona como un reloj suizo. En gran parte porque estamos asistiendo a la maceración de un portero de escala mundial. Hace tiempo que Courtois dejó de ser el enternecedor ‘Tibito’, ahora es Thibaut, un Benji ‘paralotodo’ en acto (que no en potencia) y, sobre todo, un muchacho sensato y serio si le preguntan por su futuro. A Mourinho le puede salir la jugada del siglo: contar en sus filas con uno de los mejores guardametas del mundo. Su dueño es el Chelsea y el viejo Petr Cech ya se ha hecho un plan de pensiones.

Courtois habló personalmente con Mourinho el pasado verano y le propuso quedarse un año más en el Atlético para madurar sus habilidades y a sabiendas que, con Cech, no jugaría mucho. El técnico accedió y ahora se frota las manos con el portero de los mil y un tentáculos. Y si el Atlético le quiere, clin clin caja: 26 millones más la decisión definitiva de Courtois. No obstante, acabe en Londres o Madrid, no habrá club que no quiera alguna copia del belga, porque cualquier versión mínimamente lograda salva medio partido. Desde luego, la trilogía de Diego Costa enchufado, Villa reencontrado consigo mismo y Courtois en plan bloque de hormigón, mantendrán el punch del Atlético.

Y en ese combate de grandes púgiles, el Barcelona gana sin enamorar pero sigue siendo el favorito. Y aquí entra la relatividad de Einstein: el Madrid va como un cohete Sputnik y a estas alturas por fin juega como debió hacerlo hace un puñado de meses (¡noticia!). No sólo eso, si no que un mes atrás estaba empatando en Mestalla a falta de diez minutos y a siete puntos virtuales de azulgranas y colchoneros. Sin embargo, el Barça también tiene argumentos para ver el vaso medio lleno: se mantiene en lo más alto habiendo sobrevivido a la lesión de su mejor jugador, vamos, del mejor con permiso de Cristiano, y con el KO del portero más en forma del continente, Víctor Valdés. Todo eso quedó atrás porque hoy blancos y culés cuentan con todas sus armas de destrucción masiva. Así que en esta Liga de gigantes y liliputienses, de incontables partidos de trámite, sólo esa ‘mini liguilla’ aclarará el campeonato. Ahí está la chicha del torneo, el resto es bacalá ; de lo contrario, ¿por qué anoche apenas fueron cincuenta mil socios al Camp Nou?