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Cartas de recomendación

Mircoles, 21 Septiembre 2011

Samuel Eto’o cuenta en una autobiografía, editada por el diario Sport, que un buen día de abril de 2004, su entrenador del Mallorca, Luis Aragonés, le sacó de un corrillo de entrenamiento y le espetó: “Negro (así le interpelaba cariñosamente el míster), creo que hay un club perfecto para tu carrera. Tal como está ahora mismo, te necesita y creo que ganará mucho con tu fichaje. Te estoy hablando del Barcelona”. Eto’o no pudo contener la sorpresa y le replicó: “¿qué estás diciendo?”. “Sí, pero primero tienes que marcar quince goles aquí, en el Mallorca, y yo me encargaré del resto”, concluyó Luis. Una semana después, Miguel Ángel Nadal, entonces compañero del camerunés, le desveló que Txiki Beguiristain le había llamado interesando por él, pero que el Barça también barajaba otros candidatos y el delantero de la Juventus, Trezeguet, era el prioritario. ¡Qué mejor asesor que el Sabio de Hortaleza!, debió preguntarse Eto’o; su fichaje venía con una de las mejores cartas de recomendación posibles.

Esta semana Neymar ha vuelto a primera plana; supuestamente (porque el Madrid no debe confirmarlo) pasó un reconocimiento médico secreto con un médico blanco, a pesar de que el presidente del Santos se obceque en publicar que continuará en Brasil después de los Juegos Olímpicos de Londres. Pero su elección ha sido concertada en fase embrionaria, pues el empeño de Florentino Pérez es pulir un estrella futura. El brasileño lo es en Sudamérica, pero le falta el rodaje que exige Europa. Los blancos se han dado prisa en garantizar un fichaje que ellos, precisamente, pusieron en órbita; quizás, para no reeditar otro Robinho con ínfulas de Balón de Oro, deberían probarlo en un campeonato de fogueo tipo Francia u Holanda. Allí se soltaron Ronaldinho y Ronaldo (Nazario): el primero necesitó dos temporadas en el Paris Saint Germain para demostrar que su talento aborrecía retos de baja alcurnia; Ronaldo, por su parte, aterrizó en Eindhoven como un ciclón, arrasó con treinta goles el primer año y, aunque una lesión le truncó el segundo, no necesitó reválida. En ambos casos y a pesar de sus credenciales ‘menores’, el Barcelona estaba dispuesto a darles camiseta; con Ronaldinho, hubo que esperar a que Florentino se obsesionara con Beckham y se desentendiera del brasileño.

El propio Neymar ha salido al paso de tanto deshoje de margarita (Madrid-Barça-Madrid-Barça….) con una sinceridad inopinada….”No sería titular en ninguno de los dos. En el Madrid todos son cracks, igual que en el Barcelona”. Un alarde de franqueza que habrá gustado a Mourinho, quien ha desviado todas las preguntas directas de Neymar y sólo ha esgrimido que ficharían en diciembre en caso de lesión importante. Pero los ‘elegidos’ del Madrid traen intrahistorias trufadas en comisiones (la que se va a llevar Ronaldo y su agencia de representación Ine ‘9 con su cliente Neymar’) y un casting de asesores que aprovechan la buena ola para intentar promocionarse con el Madrid o consigo mismo. Por ejemplo, Maradona, quien desde Qatar está divulgando todo el making-of del frustrado fichaje de Agüero. “Hace tiempo aconsejé a Mourinho el fichaje del Kun, pero el Madrid no siguió mi consejo y ahora el Barça tiene mucha ventaja”, soltó ayer ‘El Pelusa’. Días antes había comentado que recomendó a su yerno jugar en un equipo que le ayudase, donde pudiera jugar Champions. Le faltó sugerirle que escribiese el ‘sí, quiero’ en una servilleta como Zidane; hubiese pataleado como hizo Ronaldo con el presidente Moratti en el Inter o fichado sibilinamente, sin verborrea de por medio, al estilo de Figo. Lejos de esas intrahistorias, Neymar cumple las directrices de Madrid: pero si ha sido sincero una vez, podría serlo dos recomendando, por una parte, al comprador que le dejen coger fuelle en otra parte de Europa y, por otra, a su ‘tutor’ Ronaldo que el negocio puede ser más próspero si cuidan la mercancía. Tal vez, entonces, el Madrid sí estaría macerando un jugadorazo. Eto’o sabía que lo era pero confiesa que aquella reflexión de Luis Aragonés fue decisiva para su estrellato en Barcelona.

‘Simplemente gracias, Mister Rafa’ (Liverpool parte II)

Viernes, 4 Febrero 2011

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Cualquier final de Champions justifica una temporada y así lo entendió Rafa Benítez para escudarse en un buen año 2007. El Liverpool había copiado el guión del 2005 dejando al Chelsea en la cuneta otra vez para regodeo de su afición. Aquella semifinal mitificó a un español, Pepe Reina, que se creció en los penaltis y metió a su equipo en la final de Atenas. El saldo era inimaginable: dos finales, una de ellas ya ganada, en tres temporadas: la divinización de Mister Rafa era casi obvia.

Sin embargo, la revancha fácil del Milan evidenció definitivamente que había que sacar la chequera. La delantera de aquel 2006-07 no daba para más : el holandés Kuyt arreglaba un buen puñado de partidos, pero no era decisivo ; al gigantón Peter Crouch le venían grande las exigencias del entrenador. Un año antes se habían ido Morientes y el francés Cissé. Sopesándolo bien, Rafa reconoció que le faltaba talento para golear. La disyuntiva era clara : Eto’o o Fernando Torres.

A Benítez le tiraba mucho el camerunés, pero las credenciales del Liverpool no podían compararse con las del Barça. En España, Eto’o era venerado por el Camp Nou, a pesar de sus ‘lindezas’ verbales contra  Ronaldinho. La primavera del 2007, cuando Benítez ya había activada la búsqueda del ‘9’, fue dura en el vestuario azulgrana ; el polvorín que habían originado Eto’o y Ronaldinho debía reventar por algún lado, y ahí estaba el Liverpool a la caza. Pero Mister Rafa había creado un ‘Spanish Liverpool’ en el que la convivencia de los jugadores era, sencillamente, envidiable, y el temperamento volátil de Eto’o la podía inflamar. Ya no había dudas : Fernando Torres alcanzaría su madurez en Las Islas.

El periodista Miguel Ángel Méndez, entonces en Onda Madrid, desveló el interés del Liverpool por el ariete madrileño. El resto de la película es archiconocido : el Barcelona sonrojó la historia del Atlético de Madrid con un 0-6 en la penúltima jornada de Liga y la operación se agilizó. Torres quería jugar finales de Champions y el Liverpool le permitiría abanderar nuevos retos más suculentos. Su aclimatación no iba a costar mucho, obvio ; su salida sí: 32 millones de euros. Con Torres también vino Arbeloa, fogueado en el Depor y a la espera de una oportunidad en el Madrid. En consecuencia, Benítez había quedado satisfecho por el esfuerzo de los nuevos dueños, los norteamericanos Tom Hicks y Goerge Gillet.

La temporada del remozado ‘Spanish Liverpool’ no fue tan mala como indicaron los cero títulos. Torres encontró la horma de su zapato en Steve Gerrard y sus goles batieron récords personales : superó al queridísimo Michael Owen con más de treinta goles (en todos los torneos), optó al trofeo de mejor jugador del año (se lo llevó Cristiano) y lo más importante, estuvo a la altura en estadios como San Siro o Stamford Bridge. Aunque, memorable fue su actuación en cuartos de Champions ante el Arsenal con unas cuantas jugadas sublimes, golazo por la escuadra incluido.

Sin haberla ganado en 2008, The Kop se dio cuenta de que la Champions se había convertido en su torneo fetiche : las noches de los martes y miércoles desataron la locura de una afición que por fin reconoció las intenciones de su club : volvían a estar en primera línea, donde nunca debieron marcharse. Mister Rafa y sus ‘Beatles’ españoles habían entrado en una historia centenaria. Hasta Torres se ruboriza aún de su cántico al unísono, ‘Fernando Torres, Liverpool’s number nine’. Lástima que se haya borrado de un plumazo esta semana.

Pero el éxtasis popular escondía inquietudes : los dueños habían amagado con vender sus acciones a los pocos meses de comprarlas. Las habladurías habían trascendido tanto que el cabreo de Benítez fue monumental. Hicks y Gillet ansiaban resultados inminentes, tanto deportivos como en la balanza de pagos. Y la carencia de títulos disparó otro rumor : el del supuesto sustituto de Benítez, Jürgen Klinsmann. El alemán, que residía en Estados Unidos, tenía un perfil más mediático y marketiniano. En definitiva, un gancho muy apetecible para los dueños. Todo quedó en humo, a pesar de que la desavenencia fundamental entre los propietarios y el entrenador era la renovación de este último. Ciertamente, a Benítez lo único que le preocupaba era hacer competitivo al equipo y que los de arriba no se inmiscuyeran en su cometido.

La renovación llegó, al fin, en marzo del 2009. Benítez pasaría a cobrar salario de ‘top’ (como dice Mourinho) y el club se garantizaba un plan deportivo para un lustro más. Además, el segundo puesto en la Premier del 2009 intuía que también había fuelle para acometer un campeonato de regularidad, justo lo que se le había achacado al ‘Spanish Liverpool’. Pero el estatus quo cambió ese verano: a Xabi Alonso le sedujeron los cantos de sirena de Florentino Pérez y su salida descuajeringó la columna vertebral del Liverpool. Hubo otras fuga colateral: Arbeloa también acabó en el Madrid, como él siempre había querido. Y aunque a Benítez le estaban desmontando la plantilla, el problema es que los números rojos de la caja obligaban a un ahorro máximo. Por ello, Hicks y Gillet intentaron contentar al entrenador con Aquilani, un romano que dejaba muchas dudas. Había llegado el principio del fin.

La esencia del ‘Spanish Liverpool’ se desvanecía en los albores de la temporada 2009-10, a pesar de que Torres y Reina intentaron tirar de un carro en el que el líder fáctico, Steve Gerrard, estaba más pendiente de apañar su futuro que de sus propias responsabilidades ‘reds’. La liga fue un calvario y en la Champions el equipo no tuvo la chispa que le había devuelto al pedestal de los mejores. Las insinuaciones de compras accionariales eran tan descaradas, que Benítez se percató de que su renovación había sido un espejismo. Su ruptura con los directivos era irreversible, y la huida de Mourinho del Inter le valió de coartada para no enfurecer a la afición. Ahí acabó la grandiosa aventura de Benítez y de su inolvidable ‘Spanish Liverpool’. Meses después, la salida de Fernando Torres al Chelsea estaba cantada (el equipo no da para más) y en breve Reina también se despedirá de The Kop. Allí quedarán recuerdos sempiternos, allí nació y murió una leyenda. Y como los británicos son agradecidos, siempre repetirán lo que Michael Robinson dijo pasmado tras la proeza de Estambul 2005 : ‘’Simplemente gracias, Mister Rafa’’.

Mourinho tiene su coartada

Martes, 24 Agosto 2010

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Pues de momento Mourinho no parece ese orgulloso y testarudo Luke que tan magistralmente interpretó Paul Newman en la La Leyenda del indomable. Insiste en un delantero para apuntalar, de una vez por todas, la próxima plantilla campeona…no sé de qué, pero Valdano le insinúa que ya basta: los fichajes, unos inciertos y otros más creíbles, deben ser suficientes para zancadillear al Barcelona. Aunque, a tenor de lo visto en la supercopa, Mou va a tener que inventarse alguna perorata motivadora para cumplir con el recado. Es que este Barça sigue siendo buenísimo.

Pero, insisto, Mou todavía no ha emulado a ningún general Patton que comanda a sus tropas con obediencia ciega por la causa. A Benzema le ha tolerado su abulia casi toda la pretemporada, hasta que el otro día se hartó y le mandó espabilar ante el Hércules; tampoco ha montado un cirio a la directiva  por su laxismo con la marcha de Raúl. Éste confesó que Mou le quería de consigliere en el vestuario, pero la petición no ha sido secundada en las oficinas. Y, por último,  el capricho por Maicon pudo resolverse hace semanas con un jugoso cheque, pero el club dejó de insistir cuando el Inter se puso farruco.

En definitiva, a Mourinho le han traído los aperos que el club ha visto necesarios. De otro modo, pocos entendemos que el portugués se resigne a contar sólo con Marcelo y Arbeloa reconvertido para custodiar el lateral izquierdo (Drenthe está más fuera que dentro). Habida cuenta de que al técnico le obsesiona la seguridad, ese flanco podría ser un suplicio en caso de que otra plaga de lesiones asole a la plantilla. Si a estas alturas ya están fuera de combate Pepe, Garay y Albiol, a saber cuántos más visitarán al médico.

También es cierto que, reflexionándolo bien, Mou nunca ha sido un pedigüeño exasperante. El Inter, el suyo, arrasó la temporada pasada con despojos de otros clubes: Sneijder fue despedido del Madrid; Diego Milito venía casi de retiro desde Génova; el Barça se deshizo de Eto’o para evitar contagios y la defensa era una auténtica reliquia con Lucio, Walter Samuel y Zanetti. Vamos, que los más cotizados eran Julio César, el portero, y Maicon. Otra prueba palmaria fueron los antojos de Abramovich por Shevchenko y Ballack, cuando Mou no contó con ellos para casi nada. Él ya tenía su once fetiche que manejaba como quería

Bueno, por lo menos y en el caso casi inimaginable (siempre en tono irónico, claro)  de que el Madrid vuelva a pifiarla,  Mourinho tendrá una buena coartada: “Sólo me trajisteis a Carvalho”.

Uno de los suyos

Lunes, 17 Mayo 2010

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No hace falta que felicitemos al Barcelona, lo llevamos haciendo todo el año. Y la verdad es que se lo merece, tanto como el Madrid no haber ganado la Champions. Precisamente, el madridismo se había encomendado hipócritamente a ‘San Clemente’ por si sonaba la flauta, supongo. Pero, ¿de verdad alguien creía que el bueno de Javi aguaría la verbena del Camp Nou? Si ni siquiera el Madrid cumplió con sus deberes, aunque es entendible cuando Cristiano Ronaldo bajó los brazos tras echar varios vistazos al videomarcador de La Rosaleda. Por eso y por todo lo que ha sucedido en nueve meses,  esta Liga baja el telón con un Barça estratosférico en fútbol y puntos, y un Madrid que no lo ha hecho mal, pero tampoco bien.

Por el lado del campeón, la pena fue la estratagema que urdió Mourinho hace un mes y que privó a los azulgranas de jugar en el Bernabeu el próximo sábado. No obstante, la apuesta de Guardiola va para rato y, por tanto, tendrá un buen puñado de ocasiones para ganar más Champions. Amén de los títulos (doce se lleva Laporta consigo), el club sólo puede congratularse por haber encontrado una continuidad irrefrenable al estilo de Johan Cruyff. Claro, hay un matiz importante entre ambas tendencias: la de Pep la marca La Masía. Sólo había que ver a todos los chavales abrazándose a Guardiola y bromeando con él durante los fastos del césped. Es obvio: el míster es entrenador porque así lo ha elegido, pero sus alumnos le consideran uno de los suyos, otro más que ha sido diseñado maravillosamente en la cantera.

La Liga acabó ayer para el Barcelona. Hoy toca pensar en la carrera electoral, aunque Laporta gestionará un par de fichajes antes de levantarse de la poltrona. David Villa está esperando la llamada definitiva de Beguiristain y a Cesc le traicionó el subconsciente la semana pasada con unas declaraciones que tuvo que contradecir. El capitán del Arsenal quiere volver a Can Barça, así lo ha confesado, y no le importaría que fuese este verano. Es evidente que los títulos nunca llegarán a Londres al no ser que Wenger se deje de pócimas y experimentos en busca del canterano perfecto y fiche a golpe de talonario.

Y si Villa o Cesc, o quizá los dos, se mueren por unirse al proyecto modélico de Guardiola, Henry sale por detrás sin haberlo entendido. Es una pena que el mejor jugador de lejos en la Premier durante varias temporada no haya disfrutado del festín de este Barça. Aunque, el fiasco de Ibrahimovic aterra más al barcelonismo, por aquello de su desorbitado precio. El sueco está pendiente de una reunión en los despachos para que le confirmen una segunda oportunidad o el destierro final. A Ibra le ha sucedido como a Kaká: vino con ínfulas de rey y se ha quedado en un vasallo inútil. Aún así, sus credenciales no merecen ir a la papelera por una mala aventura. Pep aguantó a Eto’o cuando le quería perder de vista, ¿por qué no iba a ser tan paciente con Ibrahimovic?

La trampa de Mourinho

Jueves, 29 Abril 2010

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Al final Mourinho perpetró la más maquiavélica de sus estrategias y con once tíos colgados del larguero reventó al Barcelona en un Camp Nou exasperado. Sí, volvió a posta el catenaccio para reafirmar que el antifútbol a veces puede marchitar el fútbol. El Inter demostró un aguante pétreo, aunque no sobrehumano. No hizo falta porque el Barcelona no sabe tirar de épica ni embriagar a su gente con halos de remontada. Seguramente, el barcelonismo echó de menos una quinta velocidad, un resorte que agotase todas y cada una de las vías para acabar con el Inter; el poso que deja el Barça es que podía haber intentado algo diferente al toque y más toque. Porque no siempre basta con querer la pelota, mimarla y cuidarla; Mourinho conminó a sus chicos a que se despreocuparan del balón y atosigaran a las cabezas pensantes del Barça. Xavi acabó con la vista cansada, harto de ver jugadores blancos multiplicados en los treinta metros decisivos. El planteamiento del Inter era aterrador: parecían once futbolistas mas once holografías de los mismos. Hasta Eto’o acabó achicando espacios en el lateral izquierdo.

No obstante, para quien no viese el partido (me da que muy poquitos), podría parecer que el Barcelona se conjuró en un acoso y derribo de la portería de Julio César. Pues nada más lejos de la realidad, porque Messi probó una vez al portero brasileño (¡Dios mío, qué parada!); Ibrahimovic lanzó desde lejos un obús que no iba mal encaminado, y Bojan tuvo en su cabecita media final. No sé si estaba escrito que el Barça perecería por su propio estilo, el de pegar puñetazos a una roca con la mano desnuda, pero a buen seguro que Mourinho intuía que un buen catenaccio culminaría su obra. Lo que me pregunto es qué habría pasado si el Barça hubiese salido vivo de San Siro. Quizá el Inter habría salido con el mismo diseño, pero le habría tocado el gordo. Hay quien nace suertudo y ‘Mou’ es de esos.

Quien no ha tenido demasiada fortuna y tampoco la ha buscado es Ibrahimovic. El gol de Piqué difícilmente lo habría firmado por él, por lo menos en el Barcelona. Su presencia ralentiza el ataque del equipo y al no ser que se encuentre con alguna ocasión, las defensas no tienen por qué cercarle. Y más los del Inter, que solventaron plácidamente la escasísima faena que les dio el sueco. Cuando acabe la Liga, Guardiola tendrá que resolver la preocupante disyuntiva: quedarse con Zlatan o elegir un ariete con más actitudes y aptitudes, o sea David Villa.

Y a quién no le mosqueó que Pep acabase con Bojan, Jeffren y Maxwell para solucionar en un rato lo que Xavi, Messi y Pedro no pudieron en un parte y media. Resulta que no era ninguna estupidez achacar al club la pobre gestión de fichajes del pasado verano. Pero Guardiola se emperró en que no necesitaba más vestuario y puede que un par de retoques de alto standing no hubieran molestado. Habrá varios en los próximos meses.

Por último, suena a coña el asunto de los aspersores con los ganadores celebrando su pase a la final en el césped. Da mala imagen del Barça, a pesar de que hubiera podido ser un resquemor de algún directivo o quién sabe si de un jardinero. Peor fue el arrebato que le dio a Valdés cuando quiso agarrar del cuello a Mourinho. Ese penoso gesto demuestra que el portero cayó en la trampa de ‘Mou’, la trampa que empezó a maquinar cuando el bombo de la Champions deparó el Barça-Inter. Es evidente que el ‘showman’ portugués le tiene pillado el truco al Barcelona y a lo mejor en un futuro le da más gustillo hacerle la puñeta desde Madrid. 

‘Mou’, siempre ‘Mou’

Mircoles, 21 Abril 2010

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¡Qué calladito se lo tenía el lenguaraz Mourinho! Detrás de esa facha arrogante y de su verborrea chulesca e impertinente, hemos descubierto a un estratega genial. Su pátina de entrenador amarreta y simplón se esfumó en setenta minutos, el tiempo que duró el baño del Inter al Barça. Y no fue porque los italianos mareasen la pelota; tampoco porque encañonasen la portería de Valdés cada dos por tres, sino porque los ‘peloteros’ azulgranas fueron maniatados hasta la desesperación. Xavi no se encontró a sí mismo porque ‘Mou’ le colocó un perro de presa como Pandev, apoyado por Cambiasso, otra tanqueta que arrasa con todo a su paso. Sin Xavi, debía ser Messi quien volviese a dar el do de pecho, pero Sneijder en primera línea y el eterno Javier Zanetti en retaguardia desmontaron todas y cada una de sus arrancadas. O sea que, con los dos mejores jugadores anulados, el Inter encontró por fin el único método para cargarse al campeón: rezagados atrás y a buscar la contra. Que no es estiloso que un campeonísimo italiano se agarre a ese juego, vale; pero que alguien se atreva a pedirle cuentas a Mourinho. Su fin siempre justifica lo que sea y punto.

Entonces, ahora el Barcelona tiene que volver a hacer un partido estelar en el Camp Nou. En la primera fase ya ganaron 2-0, aunque aquel Inter llegó pasota a Barcelona. Quizá en aquel momento Mourinho estuvo más preocupado en consolidar el liderato del Calcio que en gastar fuerzas en el inicio de la Champions. La próxima semana sí que será la definitiva para el Inter y su entrenador. Si quiere convencer a Florentino, el portugués debe culminar el magnicidio.

Además, la hombrada de ‘Mou’ es más loable si tenemos en cuenta que ha armado un equipo sólido como una roca con vestigios del pasado y jugadores repudiados de otros grandes. Del once titular de San Siro, sólo Maicon y Julio César preservan un caché premium. El primero es el mejor lateral del mundo (titular en Brasil en detrimento de Dani Alves) y el portero está de moda. Es decir, que Eto’o juega en el Inter porque Guardiola no quería aguantarle más; Diego Milito está aprovechando su segunda juventud; Sneijder ha demostrado que le echaron del Madrid por un borrón en el expediente, y luego están los de la ‘tercera edad’: Zanetti, Motta, Samuel y Lucio, que no se cansan de dar guerra. Está claro que Mourinho no es Capello; él no pide a los mejores para ganar, sino que adapta su estilo según los jugadores que le van cayendo. A su Chelsea le encantaba correr detrás del balón para ganar por empuje físico, mientras que a este Inter le da igual si lleva el balón, como si sólo lo toca en un contraataque. Me da que en el Madrid no le valdrá todo.

La venganza de Mourinho

Mircoles, 17 Marzo 2010

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A este ritmo la Champions va a ser coser y cantar para el Barça. Anoche cayó el Chelsea, el coco del torneo, el único que tosió a los azulgranas la temporada pasada y que le habría echado en semifinales de no ser por aquel nefasto árbitro Obrevo. Así que se apea Abramovich y sigue como un tiro Mourinho. El portugués, siempre en el ojo del huracán, amado por los suyos y odiado por los demás, ha ganado de una estacada el suficiente crédito para acabar en el Bernabeu este verano. Decían  que su Inter era un despilfarro de talento; una plantilla perfilada para dar guerra en la Champions pero que, por deméritos propios, le pasaba como al Madrid, que la pifiaba en octavos. En Stamford Bridge el talante de ‘Mou’ dio un vuelco asombroso: cuando sólo debía afanarse en lo que más le apasiona, defender un cero a cero, de repente se lanzó inopinadamente a por la eliminatoria. La osadía fue recompensada por Eto’o, siempre Eto’o, que sufre un Calcio aciago pero que la clava cuando urge (si Higuaín hiciese lo mismo…).

El llanto lo vuelve a entonar el multimillonario ruso, cuyos petrodólares están más depreciados que el peso mejicano cuando toca hablar de Champions. Año tras año se lleva sopapos de todos los colores: desde las batallas encarnizadas contra el Barça con injusticias divinas y terrenales por medio, hasta una final perdida por un resbalón de Terry, el supuesto culpable de la deriva de los ‘blues’. Fue desatarse su lascivia y el Chelsea no ha vuelto a dar una a derechas. No sabemos cuánto durará la bula papal de Ancelotti, aunque si Abramovich sigue emperrado en la Champions sí o sí, me da que el Chelsea va a tener más entrenadores que césares reinaron durante el ocaso del imperio romano.

Y si en Londres esperaban con miedo a Mourinho, la ciudad de Sevilla estaba acicalada con guirnaldas y pasacalles para dar la bienvenida histórica a los cuartos de final. Tendrán que posponerla para otra temporada porque el equipo evidenció, y es reincidente, que sufre vértigo cuando la Champions se pone seria. El CSKA es un grupo de rusos aplicados mas Honda, el japonés rubio que le pega a la pelota como si ésta le debiese dinero. Y por supuesto que a Palop no se le puede reprochar nada: una cantada entre doscientos paradones es aceptable. A quien ya no acepta de buen grado la afición hispalense es a Manolo Jiménez. Está por ver si el ojo clínico de Monchi con los fichajes vale también para los banquillos.

 

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

A lo tonto es el Barça quien se la juega

Domingo, 22 Noviembre 2009

No me negaréis que la mezcla resultante de este Madrid poliédrico va a ser, sin duda, morbosa. A falta del aprobado definitivo en el Camp Nou, el ya memorable ‘Alcorconazo’ ha espabilado a un equipo que todavía persigue la táctica ansiada. Anoche se gustó a ratos durante de la primera temporada, sobre todo porque Pellegrini se quitó ese corsé amarreta que tantos disgustos le ha costado entre la prensa y puso a Xabi Alonso como único administrador del balón. Así es como debe jugar el Madrid, lejos de pivotes, trivotes o estúpidos cuadrados mágicos al estilo Vanderlei Luxemburgo, ¿os acordáis?

Y claro, si al centrocampista donostiarra se le ha encargado hilar fútbol de abajo a arriba, Kaká debe dibujar el ataque  a espaldas de Benzema, Raúl o  de un Higuaín que seguirá dando codazos hasta conseguir la titularidad indiscutible. Para eso ha venido el brasileño y así le vio  Valdano en sus highlights de youtube. Lo más cachondo es que,  después de la somanta de palos que se ha llevado este Madrid por su simpleza y desidia, hoy es líder y visita al Barça con un Cristiano Ronaldo ávido de fintas, autopases electrizantes y goles, muchos goles.

Por otra parte, quien haya aventurado un plácido paseo del ‘tricampeón’ hasta primavera, cuando se decide todo, se habrá quedado boquiabierto con la cruda tesitura en la que se encuentran los chicos de Guardiola. Su preocupante autocomplacencia le jugó una mala pasada en San Mamés, y con Messi entre algodones, acecha el mortífero Inter de Mourinho. Los italianos son expertos en jugar a empatar y el Barça está obligado a darlo todo, aunque le deje secuelas para el clásico del domingo. Encima, vuelve Eto’o, de quien no descartéis un gol con posterior mirada desafiante al banquillo azulgrana  o al palco en busca de regodeo.

Así que pintan bastos para el Barça,  al que, por otro lado, las circunstancias le brindan una nueva ocasión para reivindicar su superioridad en Liga y Champions. Aquí, en España, le cuesta hacer goles fuera del Camp Nou y si además Ibrahimovic no está presente,  la referencia atacante desaparece por completo. En Europa, dos partidos aciagos contra el Rubin Kazan han puesto su clasificación para octavos en el alambre y a merced de los italianos, expertos como nadie en manejar situaciones límite. Pero apuesto por este Barcelona cuasi-perfecto, se ha ganado de sobra un amplísimo margen de confianza.  

Cuando Ronaldinho dejó de ser ‘Ronnie’

Jueves, 8 Octubre 2009

El diario L`Equipe publica en su edición de hoy que Ronaldinho estuvo de fiesta en París la noche del domingo pasado. Hasta ahí todo más o menos correcto, tratándose del brasileño. La gracia de la historia es que pocas horas antes (a las tres del domingo), su equipo se jugaba contra el Atalanta parte de sus opciones de este Calcio. El nefasto comienzo de temporada del Milan había puesto en guardia a toda la plantilla, la cual no puede permitirse el lujo de repetir la calamitosa temporada pasada. Pero ‘Ronnie’ es único. Desde que culminó aquel glorioso año en el Barça con la segunda Champions y su majestuosa exhibición en el Bernabéu, su estrella cayó en barrena estrepitosamente.

Ronaldinho ha sido el protagonista por antonomasia de los mentideros de Barcelona durante bastante tiempo. Las causas de su bajonazo físico, unido al ensanchamiento de su silueta, han apuntado con o sin razón a su entorno y sus dudosas amistades. La Ciudad Condal fue un cachondeo continuo para el jugador, justo en el momento en el que el vestuario azulgrana se chamuscaba sin que Rijkaard pudiera sofocarlo. Sus innumerables pataletas para renovar su contrato cada pocos días le distrajeron de su único cometido: reír y hacer sonreír a sus compañeros en el campo de fútbol.

Pero ‘Ronnie’ dejó de ser el verdadero ‘Ronnie’ cuando su sonrisa desapareció y empezó a penar por el césped un domingo sí y otro también. Él, que siempre había mostrado una actitud jovial, solidaria y embelesadora, llegaba a los entrenamientos con el ceño fruncido, cabreado con Eto’o, primero, y después con el resto. Sabía que su ciclo en el Barça había caducado, así que se entregó a la juerga nocturna, a la espera de cambiar de aires.

La nueva aventura comenzó hace año y medio en un Milan esperanzado en erigir un émulo de Kaká. Berluconi y Ancelotti no sólo debían estilizar la imagen fiestera de Ronaldinho sino también su cuerpo. Y esto último ha resultado imposible: ‘Ronnie’ ha intentando dietas de cualquier tipo  pero han caído en saco roto. Quizá piense que ya ha rendido todos los tributos posibles al fútbol. La noche lombarda le esperaba con los brazos abiertos y Ronaldinho ha respondido con efusividad.

Ahora ha tocado París, igual mañana es Roma y la semana que viene Berlín. Fiestas exprés para millonarios las hay en cualquier lugar. Pero insisto, Ronaldinho se apagó cuando dejó de ser feliz con una pelotita en los pies. Ojalá que sólo esté en stand by, aunque me da que alguien, o él mismo, desconectó el enchufe para siempre.