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La vuelta de un grande

Jueves, 13 Mayo 2010

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Pues sí, la vuelta de un grande que nunca debió desvanecerse…o inmolarse, como le ha sucedido esta década. Pero eso es historia; el presente, éste, aguarda un futuro muy jugoso para la entidad que dejó de creerse importante. Hasta anoche todo eran desarraigos, resignaciones y harturas. Quizá suene exagerado, pero la final de Hamburgo ha cambiado la contemporaneidad del Atlético o, por lo menos, es un grato indicio. También lo fue el ‘doblete’, aunque aquello vivió y murió en un solo año. Y no lo digo por la victoria en sí, una UEFA maquillada, sino por la sensación de que con buen gusto y a conciencia, los mandamases pueden armar un equipo con cositas para pugnar por más Copas, Ligas Europeas o puestos de Champions.

En un santiamén Quique Sánchez Flores ha inculcado sus chicos un nuevo talante, el de unos jugadores que debieron ver hace tiempo vídeos de Enrique Collar, Adelardo, Gárate, Futre o el gran Kiko Narváez. No lo hicieron y nadie se ha molestado en explicarles por qué todas las vitrinas de la sala de trofeos del Calderón rebosan de metales. Puede que los héroes de anoche cuenten batallas a las generaciones venideras que pisan fuerte en la cantera de Majadahonda. Para empezar, ya tienen una historia fascinante con la que deleitar a futuros colchoneros: la de su nuevo idilio con Europa veinticuatro años después.

Y con un hombre herido que se alzó sobre el resto. El que tenía que marcar los goles, cumplió y con creces. Se había dudado de su compromiso con el club por ciertos gestos imprudentes, pero Diego ‘U-RU-GUA-YO’ Forlán se ha empeñado en marcar goles agónicos en los últimos partidos. El de Anfield fue la pista que condujo al de anoche. Y como en el Atleti no hay dos sin tres, las casas de apuestas han bajado por los suelos la cotización de un supuesto gol postrero en la final de Copa de la semana que viene. Deberían contemplar otra apuesta que incluya cuántos regates hace Agüero en un metro cuadrado, ¡qué bárbaro! Los defensas del Fulham todavía no se ha bajado del tiovivo al que les montó el Kun: una, dos, tres y casi cuatro fintas cerradas intentó varias veces. La buena fue la última, la que permitió asistir a Forlán.

Claro que, jamás se entendería al Atleti sin las emociones de sus aficionados, angustiados por las constantes vicisitudes de sus ídolos. No, nunca se podrá obviar al número doce que lloró desconsolado aquella fatídica tarde de mayo del 99 en Oviedo; el mismo que se ilusionó viendo salir al ‘Mono’ Burgos de una alcantarilla un año después; que clamó contra el cielo cuando Fernando Torres dijo ‘basta’ y que hace unas horas, justo en el momento en el que Forlán mató el partido, sintió que merece la pena eso de ser del Atleti. Hasta Sabina lo ha cantado: ‘qué manera de perder,…. qué manera de ganar’. Hamburgo ha descubierto la nueva manera. Enhorabuena, atléticos.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

¿Para quién es el fútbol de los lunes?

Martes, 2 Febrero 2010

Pues ya tenemos fútbol dentro de un par de lunes. La Liga había negociado en secreto con la Federación dar un revolcón a los horarios de nuestro campeonato y lo ha conseguido. La resaca del fin de semana nos dejará un partidito el lunes por la noche, que, por lo general, no parece que  vayan a copar Madrid y Barça este año. El argumento de siempre es la explotación de los derechos audiovisuales, aunque menuda gracia le va a hacer la gente tragarse (con perdón) un Almería-Sporting o Espanyol-Valladolid en franja horaria exclusiva.

El fútbol de los lunes incluye un matiz al que la LFP no le ha dado mucho pábulo: los equipos que jueguen Champions o Europa League estarán excluidos. Es decir, que los ocho mejores de nuestra Liga casi nunca jugarán en lunes hasta final de temporada. Así de desolador pinta el panorama. Precisamente, el gancho que tiene España son los Cristiano, Messi, Kaka, Villa, Agüero,…o sea que los partidillos que no ve casi nadie (comprobado con estadísticas) nos los encasquetarán los lunes. Esta medida tendrá sentido si los grandes se prestan ella. Pero tendrían que ir cayendo en sus competiciones europeas para poder afrontar este formato de Liga.

Vengo diciendo desde hace años que el modelo de explotación de la Liga está obsoleto. La mayoría de los clubes están asfixiados por las deudas o, sencillamente, en bancarrota. Aquí no hay oligarcas rusos ni jeques untados en petrodólares, sino constructores ignorantes que compran equipos por capricho o dueños que sólo lucen palmito cuando llega Mister Marshall. Las sociedades anónimas precisan de inyecciones económicas atractivas para reactivar sus balances, primero, y tentar a los aficionados, después. Imaginaos al Mallorca con Huntelaar,  Van der Vaart, Marcos Senna y Canales en la misma plantilla, más de uno se pondría delante de la tele los lunes para verlos.

El mejor ejemplo lo ha protagonizado el Manchester City con Adebayor, Tévez, Petrov, Robinho, etc. Hace año y medio el City era un club mediocre cuya repetitiva aspiración era salvar el cuello en la Premier. Hoy opta con garantías a un puesto de Champions. Otra muestra: el Chelsea siempre ha sido equipo de UEFA hasta que el señor Abramovich lo convirtió en una tienda gourmet. Desde entonces, es invitado imprescindible en el baile de Champions. Y lo mejor es que estos clubes, además de Liverpool, Arsenal y United, también juegan los lunes.

Insisto, este nuevo horario será un filón de oro siempre y cuando sus actores sean principales. Porque Liga y Federación, por igual y con sus respectivas artimañas, se han encargado de defenestrar a diecisiete equipos de Primera, incluidos Sevilla, Valencia y Villarreal. El Atlético camina por un hilo muy fino entre su entretenida idiosincrasia y el descrédito que sigue acumulando domingo tras domingo. Además, no entiendo la obsesión por jugar el lunes cuando todavía no se ha arreglado la franja de las cinco de la tarde. Desde hace varias temporadas, el fútbol de las cinco sirve para que los modestos se repartan las migajas. Ningún estamento se ha preocupado  en incentivar el share televisivo de esa hora.

También he escuchado con insistencia el inconveniente de la asistencia a los estadios. Obviamente, es una broma de mal gusto sentarte en tu localidad a las diez de la noche de un sábado invernal, o las nueve de un domingo o ahora lunes. Por eso, los estadios (quitando Bernabeu, Camp Nou y Mestalla) aparecen semivacíos. Sin ir más lejos, el Getafe se jugaba el otro día meterse en la semifinal copera y acudieron mil quinientas personas. Su presidente, Ángel Torres, se quedó estupefacto, pero así es este negocio: valen los telespectadores, no los aficionados.

Por último, a quienes sí satisfará la noticia son a los  entrenadores. Jugar un lunes les posibilitará organizar ciclos completos de entrenamientos con descansos incluidos. Afrontar un partido un sábado puede ser precipitado porque obliga a preparar a los jugadores en cinco días hábiles, uno o dos días más nunca sobran. Además, los equipos que jueguen Champions una semana y a la siguiente no compitan, agradecerán jugar el lunes. Atentos a cómo queda la historia.