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Archivo de la categoría ‘Falcao’

El Rey Leónidas sigue reinando

Mircoles, 25 Marzo 2015

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“O me sigues, o no me sigues; el liderazgo no se puede explicar”. Un dogma de fe con el que Simeone justificó su hueco en el fútbol en una entrevista en Jot Down Magazine. Y como el esfuerzo no se negocia, cada atlético sabe que, con más o menos talento, debe entrar todos los días al vestuario con el mismo alma de espartano; la falange es crucial para que el equipo no se desplome, porque si un solo futbolista no baja a defender, si uno de ellos no mantiene rígido el escudo, el enemigo puede clavarle el puñal hasta el esternón. Aquel sábado de enero de 2012 su primer Atleti empató a cero en Málaga y Radamel Falcao acabó el partido jadeando: “Ni en el Oporto corrí tanto”, dijo el tigre colombiano en La Rosaleda. El efecto ‘pupas’, coartada facilona para ahogar las penas de la sufrida afición, tenía sus días contados: el ‘Cholo’ no era otro producto volátil de esa empresa de compraventa de entrenadores que había devorado días antes a Goyo Manzano. No, el club necesitaba un carisma como el de Luis Aragonés y sólo Simeone estaba preparado para captar feligreses. Gil Marín le eligió sin contemplaciones, así lo habría querido don Jesús.

El rey Leónidas no ha traicionado a su pueblo. El club se ha volcado en él porque sin el ‘Cholo’ se olían el fatalismo. Todavía no ha nacido un digno sucesor; alguien que abra un cajón desastre y aplique una terapia de choque brutal. “No hay lugar para la debilidad. Sólo los recios…sólo los fuertes”, el resto no merece adoctrinarse en el ‘cholismo’.  Un ejemplo reciente fue el italiano Cerci, de gran cartel en Italia pero que no supo embarrarse lo suficiente para pelear por ese sentimiento de pertenencia en la plantilla. Simeone le amenazó con ignorarle si no perdía cuatro kilos y la estrella del Torino no se creyó el órdago del entrenador. En una comida el ‘Cholo’ saca su guasa, pero con el trabajo nunca bromea. Y menos de las sugerencias del ‘profe’ Ortega. Se fue Falcao y la prensa se echó las manos a la cabeza; ¿quién más en el mundo remataría un microondas con la cabeza? Nadie, ni siquiera Diego Costa, aunque tampoco hizo falta. De suplente del Rayo Vallecano a martillo pilón del Real Madrid. El hispano-brasileño entendió el fútbol arrabalero de Simeone y jugando a tumba abierta (requisito imprescindible) se ha convertido en estrella mundial. Es la verdadera gracia del ‘Cholo’, rey Midas de las causas perdidas. ¿Acaso Godín parecía un émulo de Fernando Hierro en el Villarreal? Su compañero de batallas, Miranda, tenía más pinta de Pablo Ibáñez o Luis Amaranto Perea que de central suplicado por media Europa. Razón: miren al banquillo.

Raúl González siempre agradecerá a Valdano aquella oportunidad imposible y Koke Resurrección se atrevió a darle un portazo al Barcelona el pasado verano sugestionado por Simeone. Su disyuntiva era evidente: ganar dinero y fama en Can Barça con el riesgo de marchitarse a la sombra de Iniesta, o mirar de reojo a la banda del Calderón y encontrar a su confidente. No se ha arrepentido porque esos cuartos de final ante el Madrid los habría firmado el mismísimo Adelardo. “Va a arder Troya”, dice un peso pesado del vestuario colchonero. Desde luego, con Simeone los derbis se han disfrazado en duelos Nadal-Federer en los que Federer es el mejor de la historia, pero en los que Nadal casi siempre tumba a la historia. Ahora el gigante no puede con el liliputiense. Disculpas al Atleti, hablaba en pasado. Precisamente, el ‘Cholo’ ha necesitado pocas sesiones para convencer a sus acólitos que la grandeza volvía a ser posible. Pero su aspiración no es ser tercero de España. De eso no presume Simeone, sí lo hacía la familia Gil; tampoco de títulos como su admirado Mourinho. “Hay un refrán que dice que si el 49% de la gente te sigue, date por satisfecho. Cuarenta y nueve, eh, ni siquiera el cincuenta”, cuenta el ‘Cholo’. No ha calculado bien porque ha reinventado el refrán: dejémoslo en un 99%.

¿Quién divierte más?

Domingo, 4 Noviembre 2012

“Podemos y debemos jugar mejor”. Mourinho entiende el malestar del Bernabeu porque no es la primera vez que reconoce el bajonazo futbolístico de su equipo. Si la temporada pasada cada partido era una orgía de goles y jugadas al primer toque estilo Dream Team de Cruyff, en este curso liguero los rivales parecen ser un marrón que apenas motiva al Madrid. En el caso de ayer, la grada agradeció que se presentara un sparring valiente, pero en esta liga, la española, basta que el grande pegue dos guantazos para acabar con cualquier atisbo de incertidumbre. El Zaragoza sirvió como prueba de fogueo para la trascendental visita del Dortmund: los jugadores lo sabían y el público se lo temía, de ahí que el Madrid volviese a mostrar su versión más somnolienta y, por eso, los silbidos de la segunda parte. Y sin que urgiese Xabi Alonso, siempre se nota su ausencia; a pesar de los ímprobos esfuerzos de Essien, el ghanés vale como coche-escoba pero le falta la perspectiva de un centrocampista nato: Alonso es imprescindible porque sólo él sabe otear el fútbol desde su atalaya. En cambio, Modric sí se agradece porque le gusta jugar con el balón, aspecto que hace poco no era primordial en la tácticas de Mourinho.

Por cortesía profesional, Mourinho debería ofrecer a sus seguidores algún argumento con gracia: por ejemplo, Kaká. Con 2-0 y el Zaragoza sorprendentemente volcado al ataque, al brasileño le venía el partido como anillo al dedo. Si su entrenador se ha propuesto recuperarle, ocasiones como la de ayer son las más recomendables para que Kaká intenté recuperar alguna migaja de aquel talento que fascinó a Berlusconi. De momento y sin la continuidad que necesita, su aura galáctica seguirá a años luz de la que creyó Florentino cuando se gastó 65 millones.

El Barcelona de Tito no atisba, ni de coña, esos ‘problemillas’ de entretenimiento que rodean al Madrid. En cuestión de tres meses, los azulgranas han tocado todos los palos: goles sobre la bocina, remontadas imposibles, castigos sin piedad  y victorias al tran tran. Este último género es el que tocó ayer en el Camp Nou y eso que el Celta, como el Zaragoza, se puso gallito con el empate a uno. Parecía, entonces, que el partido emulaba al de Riazor, es decir, que podía acabar como el rosario de la aurora. Pero al líder le basta con pequeñas dosis de fútbol de salón para dejarse de tonterías. Y la mejor noticia de todas es que David Villa ha vuelto a entrar en el baile. La jugada de su gol invita a pensar que ya está en la onda de Iniesta, Xavi y Messi; así que lesión olvidada y a sumar los minutos y goles que exige una temporada larga. También ha pillado el tranquillo Jordi Alba, quien con su fisonomía de galgo ha encajado a la perfección en la idea de Tito. Recuerda a Roberto Carlos en su tendencia a corretear la banda de fondo a fondo; el problema es que a veces no distribuye bien la gasolina y sucede que la defensa se queda desnuda, como en el gol del Celta.

¿Y el Atleti? Pues hincó la rodilla en la fecha más señalada, la del primer aspirante a algo. Mestalla debía ser el partido bisagra para que los rojiblancos declararan oficialmente su candidatura al título, pero falló por falta de oficio. Y el próximo panorama pinta aterrador: con Barça y Madrid en el horizonte. El Valencia consiguió enjaular a Falcao, en parte porque su socio Arda no estuvo inspirado. Y aunque el botín conseguido por Simeone ha sido demasiado abundante, hay que ser quisquilloso con sus chicos porque el fútbol, la gente, espera que el Atleti incordie a los dos grandes hasta el final de Liga.

 

 

 

 

Falcao y el equipo del doblete

Lunes, 22 Octubre 2012

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La comparación es inevitable y el sueño sobreexcita a cualquier colchonero que recuerde la temporada del doblete. Este Atlético, el de Falcao, quizá el mejor delantero centro del mundo (bueno, mejor sin el ‘quizá), se postula de momento como un incordio demasiado serio para Barça y Madrid. Porque, al fin, ha encontrado en Simeone un entrenador que borra de un plumazo la fatídica idea de los últimos años: se ha alejado de la nebulosa que azotaba al equipo, ésa que le hacía dudar entre intentar ganar o, al menos, jugar para agradar a su sufridora afición. Y, claro, con ese talante el plan casi nunca salía bien. El ‘cholo’ nunca escondió su propósito: “me importa ganar, el resto no me preocupa nada”, aseveró el técnico el día de su debut en Málaga la pasada temporada. El Atlético empató a cero aquel partido, pero esa carta de intenciones gustó mucho a la masa social por el carácter rabioso que desprendía como jugador y, por qué no reconocerlo, por haber recordado la frase inolvidable de Luis Aragones de “el fútbol es ganar, ganar, ganar….y volver a ganar, ganar y ganar”.

Pero las similitudes entre el Atlético del doblete y el actual colíder sólo pasan por las estadísticas, siete victorias y un empate hasta la octava jornada; aquel equipo lució por la sabiduría táctica de Radomir Antic y éste cuenta con la letalidad del sucesor popular de Hugo Sánchez. Dice Roberto Palomar que Falcao remata hasta un microondas a la escuadra, habría que probarlo porque nadie lo duda. Su racha goleadora no otea horizontes, hasta el punto de que pide probar con una falta como anoche y la clava (menos mal que era su primer gol de falta directa en su carrera, porque llega a esforzarse en esta faceta…). Si el Barça cada vez se abraza más fuerte a la inspiración de Messi, el Atleti ha encontrado en el colombiano la coartada perfecta para que le saquen en las portadas. Por fin cuenta con un tío mediático que vende camisetas y quita protagonismo al mismísimos Messi y Cristiano. Dentro de unas semanas, la repercusión de Falcao será tan extraordinaria que la prensa deportiva más amorfa le pondrá en primera plana hasta cuando se tire un pedo.

Sin embargo, Falcao no es un descubrimiento, simplemente se ha fogueado demasiado tiempo en un campeonato del que sólo nos llegan los mejores goles de cada jornada. Con el Oporto barrió registros, más de setenta goles en dos temporadas, y sólo la Europa League del 2001 le catapultó a la fama en Europa. Entonces, Abramovich ya quiso alcanzarle con sus tentáculos, pero la operación se frenó por overbooking de delanteros: Drogba, Fernando Torres…Ahí estuvo espabilado Gil Marín y, sobre todo, Jorge Mendes, quien quería colocar a una de sus mejores activos en un equipo “manifiestamente mejorable”. El plan para convencer al delantero cafetero fue fácil: tras las salidas de Agüero y Forlán se convertiría en la estrella absoluta del Atlético, todo un equipo jugando para él. Y el resultado ha desbordado las expectativas más sospechosas.

Su eficacia goleadora ha irrumpido con la misma fuerza que aquel grupo formado por el propio Simeone, un tirador de faltas desconocido llamado Pantic, el talentoso Caminero y la versión más oxidada de Lubo Penev que, a la postre, fue la más decisiva. El matiz entre ambos vestuarios es que el Atlético de hoy está de moda por su estrella de rock y Antic logró que en la temporada 95/96 la gente grabase en vídeo los partidos de su equipo. En consecuencia, el riesgo es evidente: ningún club de aquella época tenía dinero para desmontar al Atletic bicampeón, pero que uno de los mejores futbolistas del momento se dedique entre semana a la Europa League es incongruente para el mundillo del fútbol. “Vender a Falcao ayudaría a saldar deudas”, deslizó Gil Marían hace unas semanas. Parece que Florentino Pérez ha tomado nota y pretende ayudar a su club vecino y amigo. Falcoo tiene un pvp fijo, por más goles que marque y suene de lejos para el Balón de Oro. El Madrid ha dado el primer paso.

 

 

Padres impertinentes

Jueves, 6 Septiembre 2012

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El Real Madrid-Espanyol de la pasada Liga no fue una goleada cualquiera, al menos para el ‘Pipita Higuaín’. Su credibilidad volvía a discutirse en la prensa y su comparación con Benzema le dejaba a los pies de los caballos. Así que, aprovechando una lesión del francés, a Higuaín no le quedaba otra que reivindicarse ante el Bernabeu, consciente de que un mano a mano absurdo podía agigantar el debate para la opinión pública. Aquel domingo de marzo, el Madrid goleó por 5-0 e Higuaín se erigió en la estrella con dos goles y otras tantas asistencias; y aunque gozaba del favor de Mourinho (el portugués había declarado esa semana que “sólo un entrenador estúpido querría que se marchase”), nunca pudo ignorar el runrún de la grada.

Al día siguiente de la sublime actuación de Higuaín y aprovechando la efervescencia que había dejado, Jorge Higuaín, el padre del futbolista, atendía gustosamente al portal italiano Tuttosport para dejar claras sus intenciones…”El interés de Marotta (Administrador delegado y director deportivo de la Juventus) ya se produjo hace un año, pero Gonzalo tenía la intención de permanecer en Madrid. Ahora, sin embargo, la posibilidad de un traspaso a un equipo como la Juventus no puede más que enorgullecerle. Ahora es pronto, pero en mayo mi hijo y yo analizaremos bien la situación y estaremos dispuestos a hablar con la Juve”. Su contrato acababa en 2013 y el padre estaba preparado para atender las cientos de llamadas que recibiría si el Madrid no movía ficha.

En las oficinas del club merengue intuían que el entorno de Higuaín airearía la proximidad de fin de contrato; lo que nunca sospecharon es que el padre iba a usar un micrófono (en este caso, una web) para presionar al Madrid. La jugada le salió bien al argentino, quien se hinchó a goles en el tramo decisivo del campeonato; era obvio que la coartada no podía resultar más perfecta. Finalmente y después de un tenso tira y afloja, con la Juventus preparada para la cazería, fue el representante de Higuaín, Norberto Recasensm quien anunció el pasado 01 de junio que el ‘Pipita’ se quedaba en Madrid. La mediación de Mourinho había sido decisiva, pero a Florentino Pérez y su ‘ejecutor’ José Ángel Sánchez les molestó bastante el papel de ‘mosca cojonera’ del padre.

Radamel Falcao nunca habría necesitado el ‘favor’ de su padre para pregonar su talento. El partido más inolvidable que se recuerda en la historia contemporánea del Atlético es la prueba irrefutable de que Falcao es un delantero top para clubes con proyectos faraónicos. Radamel García, el padre, debió pensar que una entrevista en Colombia con un periodista de la casa tendría cierta complicidad: su hijo está disfrutando de la pleitesía más absoluta de la prensa y a qué padre no le entusiasmaría de fardar de hijo futbolista.

El padre de Falcao no ha entendido que el fútbol es un negocio como la bolsa, en la que cualquier declaración de intenciones sube o baja las cotizaciones. Manchester City y/o Chelsea han sido desenmascarados por él; curiosamente, Gil Marín dijo después de la Supercopa que los rumores de una oferta de Abramovich el mismo día de la final eran falsos, pero al tiempo confirmó que había clubes de Francia e Inglaterra dispuestos a pagar la cláusula de sesenta millones.

Pero el trasfondo no es sólo monetario, sino también sobradamente indecoroso: Falcao es el nuevo ídolo de masas rojiblancas y su padre le ha traicionado con su pasado. Quizá sea hincha del Madrid desde la infancia, pero mejor que lo desvelen otros, a ser posible que no tengan nada que ver con el Atlético. Incluso el fútbol guarda verdades que no son políticamente correctas. Marca Televisión se puso en contacto anoche con el entrevistador del padre de Falcao, Jorge Eliecer, para conocer de primera mano el porqué de las explosivas declaraciones. “Conozco a Falcao desde los 14 años y es hincha del Real Madrid”, la rotundidad del periodista no admite interpretaciones. Radamel García prefiere alardear de un hijo que juega Champions, lógico, pero al contrario que Falcao, será siempre un eterno desagradecido. Ganará más dinero en Inglaterra o el mismo Madrid, por supuesto, pero su hijo, ése al que quiere ver en escaparates de la Quinta Avenida, pasó al estrellato definitivo en Mónaco.

 

Falcao remata hasta un microondas

Sbado, 1 Septiembre 2012

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A las doce de la noche la Liga de Fútbol Profesional no había recibido ningún fax sorpresa por Falcao. Ni Madrid ni Barça se atrevieron a dar el paso, más cuando un rato antes el colombiano había demostrado las mejores credenciales imaginables para un equipo grande. Cuesta creer que el ‘Tigre’ quede enjaulado en la Europa League y no pueda probar su voracidad en el torneo de los ‘mayores’. Pero Falcao es un delantero especial en el club más especial de todos: sus espectaculares remates a lo Circo del Sol y esos tomahawks inteligentes que alcanzan las escuadradas contrarias son el mejor argumento del Atleti contra su victimismo histórico, el síndrome que excusaba cagada tras cagada.

Gil Marín consiguió la gestión de su vida, justo cuando el panorama pintaba caótico: Kun Agüero y Forlán se acogieron a una razón natural, pues tenían talento para promocionarse en empresas más internacionales y con más caché que el Atlético. En consecuencia, sólo quedaba la opción de traer a una promesa mundial o un jugador de ligas menores con ínfulas de crack; de lo contrario, la gran masa social habría engullido a Cerezo y al propio Gil Marín, y además, se habría rebelado de una vez por todas contra las reminiscencias tóxicas del llamado ‘Gilifato’.

Falcao encontró en el Oporto la ocasión perfecta para tumbar sparrings menores. Pero su descarado instinto depredador evidenció que su sitio estaba en las grandes Ligas. Gil Marín lo intuyó rápido y preparó la operación con el dinero fresco del Kun. Había llegado el sustituto; claro que aún debía echarle huevos, la virtud que más gusta en el Vicente Calderón. Pero poco tardó en reivindicar que es una estrella que prefiere pelearse en el barro antes que esperar un balón para captar flashes y cámaras de televisión. Aquel ‘hat-trick’ al Racing en la tercera jornada borró de un plumazo cualquier duda. Su borrachera goleadora entre Liga y UEFA no sólo devolvió la fe a la afición colchonera , sino que les hizo temer otra huida. Más que nada, porque era un delantero que estaba puliendo su perfección en el equipo imperfecto por antonomasia.

‘Falcao remata hasta un microondas por la escuadra’. La definición del periodista Roberto Palomar debería ser patentada por el Atlético, tan ingenioso en campañas publicitarias. Tiene en sus filas al mejor delantero centro del mundo (así lo piensan el capitán Gabi y Mario Suárez) y va siendo hora que lo pregonen al mundo: en el Atleti también juegan los mejores, al menos uno de ellos. Y no es por sacar la vena folclórica, pero Iraizoz en la final de la Europa League y Peter Cech anoche se pisparon que el fútbol moderno todavía brinda un hueco a la leyenda de los arietes clásicos, muy propios del Madrid de Santillana y heredado por el máximo exponente, Hugo Sánchez. Falcao es un híbrido de ellos con las cualidades amplificadas; quizá le falta el salto de altura de ‘Bam Bam’ Zamorano, pero ningún portero le quiere ver merodeando por el aire. El colombiano huele a peligro porque él es el peligroso.

La  buena noticia para el Atlético es que Falcao ha quintuplicado su cotización cuando el mercado no dejaba margen de reacción; la mala es el incordio permanente que sufrirá Gil Marín con la catarata de ofertas que van a colapsar su despacho. La Europa rica se insinuará pronto porque sólo el Barça domina el fútbol con delantero ‘mentiroso’. Pero “Falcao sólo hay uno y es del Atleti”, como advirtió después del partido el consejero delegado. ¿Y qué dice de todo esto Radamel? “No se sabe qué sucederá mañana”, espetó con incertidumbre el gran triunfador de la Supercopa; aunque su matiz fue tranquilizador….”pero estoy muy feliz en el Atlético”.

 

 

 

 

¡Leche, Falcao, avellanas y azúcar!

Jueves, 10 Mayo 2012

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Quizás siga siendo ese equipo simpático que nunca deja de ser un desastre; quizás los rescoldos del llamado ‘gilifato’ todavía prevalezcan en un club de decisiones incomprensibles y quizás el sentimiento popular por esos colores tienda a un martirio permanente. Pero el fútbol necesita al Atlético de Madrid, el amigo tontorrón que la pifia en casi todo y acaba redimiéndose con un gesto inolvidable. De la mano de Gil Marín (sí, de la familia Gil) y Cerezo, Quique Sánchez Flores les devolvió la gloria en 2010 con un doblete tan inimaginable que hasta él mismo aventuró cuarenta años para repetir una hazaña de tan calibre antes de terminar en el imponente mausoleo de entrenadores rojiblancos. Y para más inri, el cabreo de la afición desde que empezó esta temporada alcanzó proporciones bíblicas a en verano, cuando Kun Agüero y Forlán entendieron que el Atleti se les quedaba pequeño para su caché. El grado de crispación alcanzó su cota máxima con la eliminación de Copa ante el Albacete y el posterior despido de Goyo Manzano; el clamor contra la directiva desembocó en un “iros ya” y parecía que sólo un milagro divino podía resolver otro año tortuoso…hasta que llegó el ‘Cholo’. (more…)