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Archivo de la categoría ‘Figo’

¿Otra vez el “monstruo”?

Mircoles, 22 Julio 2015

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“Me ha devorado el monstruo que he creado”. Florentino Pérez anunció su hartazgo en febrero de 2006, cansado del vedetismo de esos galácticos que él había creado para su proyecto faraónico. La sorprendente dimisión esparció un reguero de leyendas populares (unas ciertas y otras no tanto) que sobredimensionó la pelea de egos que acabó calcinando el vestuario. Entre ellas, el recelo de Luis Figo, ojito derecho del presidente hasta la llegada de Zidane, primero, y Ronaldo un año después. Cuenta la leyenda que el portugués llegó a llamar personalmente por teléfono a Florentino expresándole su malestar por una supuesta falta de cariño o, mejor dicho, su predilección por el astro francés y el brasileño. Figo siempre creyó que la efervescencia de su fichaje bomba nunca se agotaría; ni siquiera intuyó que la intención de la planta noble era llenar la plantilla de estrellas de rock verano a verano.

En sus círculos privados, Florentino juró no volver a cantar nanas a sus nuevos galácticos. A Cristiano se lo demostró esquivándole las primeras veces que le sugirió la renovación de contrato (aquel antológico “estoy triste”). El derrotismo de Kaká le ayudó a no congeniar demasiado salvo por intereses marketinianos: una suculenta venta de camisetas. Por eso, y aunque la opinión pública no supiera o quisiera explicarlo, el fichaje de Kaká sí fue rentable, como espetó Florentino. En términos de multinacional, por supuesto. En cambio, la relación con Benzema sí tiene las dosis de paternalismo que recuerda  a la de Figo. Con éste consiguió el eslogan perfecto: “Si no viene Figo, pago todas las cuotas de socio de la temporada 2000-2001”; a Benzema no le movieron intereses electorales ni comerciales, simplemente una ilusión por moldear un futuro Balón de Oro desde la base. Por eso, se fue expresamente a buscarle a su casa en un arrabal de Lyon.

El nuevo Real Madrid todavía no genera noticias porque aún no ha salido de la fábrica y no se atisban fichajes de alfombra roja. Quizá, por el mero hecho de distraer al aficionado, ha surgido por inventiva periodística o algún indicio oculto en un jeroglífico el repentino mosqueo de Cristiano Ronaldo con Gareth Bale. Y más cuando el galés gozó de patente de corso en el primer amistoso contra la Roma. En la sección amarillista del club (no es una crítica, en Europa vende diarios a toneladas), Rafa Benítez debe mimar al galés para evitar otro juguete roto como Kaká. Y si ello implica ser negligente con Cristiano, al míster no se le reprochará desde los despachos. La ‘Quinta del Ferrari’ de Lorenzo Sanz sazonó el papel cuché de la época; la era ‘galáctica’ definió a los futbolistas como celebrities; y que CR7 mantenga un cabreo de proporciones bíblicas desde el despido de Ancelotti afila cualquier pluma con ganas de rajar.

Una lucha de egos Cristiano-Bale tiene su morbo en Telecinco, pero que Benítez sepa entender al galés y recuperar en el campo su P.V.P de 100 millones (si es que alguna vez los valió) supera ese morbo al cuadrado o al cubo. El presidente apenas presta atención a la columna de chismorreo porque insiste entre su gente que Cristiano es el líder único e intransferible (esto es información y no opinión). Sin embargo y por si acaso, no baja la guardia, añadiéndose su enésima preocupación de su mandato; no vaya a ser que le suene el teléfono móvil y una voz responda: ‘Presi, soy Cristiano’

Neymar vale 57 y si no, ¡desmiéntemelo!

Mircoles, 4 Febrero 2015

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“Aquí hay un señor que ha venido a provocar”. Joan Gaspart se vio obligado a responder con disimulada furia a las preguntas de los periodistas en el antepalco del Camp Nou. Barcelona y Real Madrid habían empatado a cero, y el césped parecía haber soportado un concierto de AC/DC: mecheros, botellas de plástico, una de whisky JB, pelotas de golf y hasta la cabeza de un cochinillo. La grada había orquestado un infierno contra su Judas universal cada vez que se acercaba a lanzar un córner. Luis Figo advirtió en los días previos que, al contrario que en sus dos primeras visitas, esta vez sí se encargaría de los saques de esquina para resquemor culé. El ídolo odiado a un palmo de miles de aficionados intentando hacerle vudú. Y Gaspart sabía que si el Camp Nou se calentaba como una olla a presión, el Comité de Competición tendría suficiente trabajo para una semana. La solución era dar la cara delante de las cámaras para escupir un fingido perdón…o ganar todas las encuestas de popularidad en el barcelonismo. Eligió la segunda opción porque así se lo aconsejó su guardia pretoriana de la directiva.

Joan Laporta había salvado el match ball de la censura en el convulso verano de 2008 y, con media directiva dimitida, apostó por el novato Pep Guardiola. Fue la temporada en la que Leo Messi se reivindicó al mundo como crack único e intransferible del Barça. Y como suele derivar en este negocio, el nombre del argentino comenzó a utilizarse en campañas mediáticas interesadas o, más bien, inventadas. En una entrevista a TV3 de enero de 2009, Laporta acusó al Real Madrid de “intentos desestabilizadores” y los definió como una “lucha desigual porque el Madrid cuenta con el apoyo de las instituciones”. La respuesta del club blanco no se hizo esperar y Vicente Boluda, presidente interino por la dimisión de Ramón Calderón, amortiguó las críticas de Laporta con un ocurrente “lo que le faltaba al Estado era estar pendiente de Messi”.

Las teorías ‘gasparistas’, maceradas durante la presidencia de José Luis Núñez, y actualizadas por Laporta, han sido escritas con esmero en un incunable. Pasan los años y cada presidente recurre a esa biblia con guantes de látex para mantenerla impoluta. Es el manual de las tesis victimistas que nunca falla. Espanya ens roba o ‘los poderes del Estado’, coartadas conspiranoicas difíciles de derribar, como que Walt Disney sigue criogenizado. Hablando en plata para cualquier ciudadano del mundo, Bartomeu culpa al Gobierno de hinchar el precio de Neymar y movilizar su maquinaria para sajarle millones en impuestos no pagados. La Fiscalía Anticorrupción los cifra en 12 millones, casi 3 pertenecientes al mandato de Bartomeu. Y el montante final del fichaje, según la Fiscalía, asciende a casi cien millones. El presidente azulgrana tiene razón: “Si Neymar no hubiera venido al Barça, no estaríamos imputados ni nosotros ni el Barça”. El tsunami nunca habría arrasado la orilla si el fichaje del brasileño acaba descubriendo tantos ceros como el de Cristiano Ronaldo o Gareth Bale. ¿Tan difícil habría sido reconocerlo si el club acaba procesado?

Bartomeu no dudó en ninguna respuesta a 8TV. Ni siquiera vaciló. Soltó cada perla bien memorizada insistiendo en las más populistas, las que quiere escuchar el electorado que vaya a confiar en él: “Hemos hecho las cosas bien (…) el Madrid también presentó una oferta por Neymar (…) jugamos un partido con una senyera”. Discurso demagogo en España y populista en Cataluña. El quinto presidente imputado (Núñez, Gaspart, Laporta y Rosell también declararon por diferentes motivos) no podía autoflagelarse a cuatro meses del nuevo volantazo que va a pegar el club. Y Bartomeu no ganará porque hay demasiada basura guardada en el contenedor pero tampoco iba a declararse pardillo en la televisión catalana.  Igual que Joan Gaspart la noche del cochinillo, el actual presidente dijo lo que quería el pueblo: Neymar vale 57 y si no, ¡desmiéntemelo! 

¡Beckham, feo, feo!

Domingo, 7 Diciembre 2014

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Luis Enrique no pudo ocultar su sonrisa irónica cuando le preguntaron por los diecisiete aficionados expulsados del Bernabéu. “¿Sólo diecisiete? Si se echa por insultar nos quedamos solos”, espetó el técnico asturiano. Lo dice el enemigo público numero uno del madridismo, que ha aguantado insultos, mofas y broncas en todos los idiomas cada vez que pisaba la capital. Él no se tapó los oídos como Luis Figo la noche que el Camp Nou le reventó los tímpanos al grito de ‘Judas’. Entonces, la sensibilidad con la homofobia y el racismo no era la misma: los ultras también se zurraban entre ellos y las aficiones más animosas nunca se cansaban de hacer vudú verbal a determinados jugadores. Por ejemplo, Mijatovic, ídolo de Mestalla que encendió a toda Valencia cuando pasó a ser proscrito. En cambio, Eto’o casi se larga antes de tiempo de un Zaragoza-Barça porque se cansó que parte de La Romareda le cantara “yo soy aquel negrito del África tropical…”. A Míchel no le gritaron ‘negro’ pero su tocamiento de genitales a Valderrama se hizo demasiado famoso en Primera División. Y, como ahora, también Liga y Federación se reunían a todas horas para fingir intolerancia. Presumían con los brazos cruzados mientras la UEFA se hinchaba a multar a diestro y siniestro por emular gritos simiescos o, simplemente, llamar stupid a alguien.

La Liga, o sea Javier Tebas, ha decidido denunciar al Madrid porque varios seguidores cantaron desde la grada “Messi subnormal”. No hace demasiado tiempo el viejo Atocha recibía al Real Madrid con todo el ‘cariño’ del mundo, cuando los equipos visitantes saltaban al campo en fila de a uno. Así se empezaban a calentar los partidos. Y el encargo no sólo partía de las aficiones más radicales. El Bayern de Munich, en concreto Effenberg y Oliver Kahn, provocó la ira de varios anfiteatros del coliseo blanco durante aquellas guerras europeas entre madridistas y bávaros. Y en los derbis sevillanos, el cruce de ‘piropos’ juraba odios y muertes. “La salsa del fútbol”, solían decir muchos directivos como coartada para suavizar cualquier investigación que propusiera el Comité Antiviolencia. Quién no recuerda aquella pancarta gigante en Anoeta que rezaba ‘Atlético, Gil y Bastión, asesinos’ en respuesta al asesinato del aficionado donostiarra, Aitor Zabaleta. En aquel partido Jesús Gil no estuvo presente pero sí su vicepresidente Lázaro Albarracín, que fue advertido de la pancarta una vez empezado el juego. Antiviolencia propuso una multa a la Real y la sanción económica fue irrisoria. Quizá esta semana, con los nervios a flor de piel, las denuncias por insultos habrían empapelado toda la fachada de un estadio. El efecto acción-reacción ya se ha producido: la LFP denunciará al Madrid por los gritos contra Messi y  el propio club ha localizado y expulsado a los que motivaron los cánticos.

Tebas necesitaba extirpar el cáncer y ha abierto al enfermo en canal. El baremo es muy sencillo: cualquier agresión verbal será punible. Y a la espera de que los jefes del tinglado organicen el enésimo cónclave, supongo que la próxima reunión servirá para crear el código de conducta. Habrá demasiada letra pequeña, porque hay tribuneros sobreexcitados desde el pitido inicial y otros más tranquilos que, de vez en cuando, pierden la compostura soltando ‘burros’; ¿también las caerá un paquete? Habría que preguntar a la afición del Cádiz hasta dónde puede llegar su guasa porque, con su habitual gracejo, cantaron a David Beckham en 2003 un desternillante ‘feo, feo’. Estos días, en pleno clima marcial, el Madrid ha actuado rápido en aras del compromiso contra los aguafiestas del fútbol. Pero no olvidemos que fue Joan Laporta quien conquistó la presidencia del Barça prometiendo cargarse a los Boixos Nois. Dicho y hecho. Ni siquiera las amenazas de muerte amedrentaron al ex presidente. Les invito a ver en youtube las imágenes de los incidentes de las bengalas de los Boixos en el derbi catalán de Montjuic de 2008; la cara de Laporta era todo un poema y sus palabras a Dani Sánchez Llibre (en catalán) no tuvieron desperdicio mientras las bengalas caían como proyectiles desde la grada superior: “Por esto me he cargado a esta gentuza”.

Cuando Figo también se entristeció

Lunes, 3 Septiembre 2012

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Luis Figo esperó a su presentación como nuevo jugador del Inter de Milan para escupir todas las razones que le habían forzado a marcharse del Real Madrid. Abandonó la pretemporada merengue un 04 de agosto de 2005 en Austria y dos días después aclaró al madridismo el porqué de su adiós. “Estoy triste y decepcionado, espera salir de otra manera”, espetó el portugués. “Hay gente en el club que no ha confiado en mí”, prosiguió; era evidente que el entonces entrenador, Wanderlei Luxemburgo, y él no podían convivir en el mismo vestuario: Figo habría chupado banquillo y eso era un lujo que el Madrid no podía permitirse, no con quien fue el primer fichaje de alta gama del presidente. “Lástima que todo haya acabado así, aunque siempre estaré agradecido al Madrid y su gente”, insistió en su primera rueda de prensa como jugador interista.

La llegada escalonada de galácticos minó la complicidad de Figo y Florentino Pérez. Después de Zidane y, sobre todo, Ronaldo, el portugués ya no era el ojito derecho del presidente, al que podía llamarle personalmente por teléfono sin ningún tapujo. Durante las últimas jornadas de la Liga 2004/05, con Luxemburgo ya como jefe de filas, la opinión pública escudriñó a un Figo taciturno, triste no por la pésima temporada del equipo, sino por algo más…apenas jugaba como primer o segundo recambio, y su suplencia en el clásico contra el Barça fue el detonante. Pero el jugador se mantuvo callado, sin dar ninguna explicación; su preocupación trascendía más allá del fútbol, era una cuestión de prestigio.

Florentino confió a Luxemburgo el proyecto de la siguiente temporada y, obviamente, Figo iba a resultar un lastre. Liverpool e Inter sí creyeron que aún podía exprimir talento y el poco fuelle físico que le quedaba; al final, se decantó por los italianos. Y ni siquiera en sus últimos estertores en el Madrid, quiso reventar ante la prensa el drama de aquel verano. Abandonó la concentración en Austria un jueves por la tarde sin armar demasiado revuelo, rumbo a Milan donde debía firmar su nuevo contrato. Los medios, y la afición, siempre esperaron una rueda de prensa de despedida, pero Figo prefirió contar todo su serial desde Milan.

Cristiano no se ha dejado asesorar y ha lanzado un misil que ha tambaleado al club por instantes. También está triste, como Figo, pero su falta de cariño (y de mimos) tiran más al dinero, y quizás a una supuesta falta de reconocimiento. Anoche los rumores fueron infinitos: que si no se habla con su íntimo amigo Marcelo porque éste dijo que Casillas merecía el Balón de Oro; que si no ha soportado viajar a Mónaco para figurar en el premio a Iniesta; que si en el vestuario se encuentra solo. Distintas habladurías que convergen en que Cristiano es un eterno insatisfecho: es consciente que el equipo depende de su inspiración y así lo maneja para intentar rascar más a la tesorería del club. Además, ha utilizado su popularidad para dejar atónito al madridismo: dice que está triste por motivos profesionales pero no explica cuáles.

Ni siquiera la directiva vio venir la reunión que Cristiano pidió con Florentino la víspera del partido contra el Granada. José Ángel Sánchez, el verdadero ejecutor de lo que se cuece en las oficinas, quedó tan perplejo con la ‘insatisfacción’ de Cristiano, que llamó a Mourinho y Jorge Mendes para preguntarles por qué. Ninguno de los dos supo contestar al directivo: no sabían de qué iba la película. Las mentes más aviesas podrían intuir que es un plan perpetrado a tres bandas para un aumento salarial considerable. El problema para el Madrid es que se ha quejado su jugador decisivo, quien decide los títulos.

En apariencia, Cristiano ha activado una bomba de racimo en un momento inoportuno (acaba de empezar el show) y con formas desconsideradas (la prensa lo supo antes que sus compañeros). Pero si el portugués ha colocado su mensaje esperanzado en que haya consecuencias ya meditadas, entonces Florentino debe sugerir al entorno de CR7 que ahora sólo importan los retos deportivos; luego, al final de temporada, una vez que el botín sea más o menos lucrativo, quizá sea tiempo de hablar de pecunia. ¡Ah!, y lo suyo no es antimadridismo: no de alguien que sigue marcando goles y volatilizando rivales.

Aquellas dudas con Zidane

Lunes, 27 Agosto 2012

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“No entiendo las críticas a Zidane; hemos empezado mal y punto”. Luis Figo tuvo que salir al paso del bombardeo que sufrió el astro francés en sus primeros partidos como merengue; concretamente, las tres primeras jornadas de la Liga 2001/02, en las que el Madrid tan sólo rascó un empate y llegó a ocupar puestos de descenso. Entonces, el equipo de Vicente Del Bosque había debutado con derrota en Mestalla con aquel marcaje estilo fútbol americano de Albelda a Zidane, y a la siguiente semana la caraja de los blancos propició que un ex de la casa, Fernando Sanz, empatase en el Bernabeu para su Málaga. El detonante sucedió en Sevilla contra el Betis, que pasó por encima del Madrid y a pesar de Zidane que marcó el único gol de los suyos. (more…)

Mcmanaman…40 años de carcajadas

Sbado, 11 Febrero 2012

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“No tengo ni idea cómo me ha salido el gol: yo salté, cerré los ojos y el balón entró. Fue un milagro” (14/01/2001). Así describió Steve Mcmanaman la acrobática volea al Oviedo que puso patas arriba al Bernabeu en su segunda temporada. La gracia de Macca no era qué decía sino el compendio de gestos que hacía delante de las cámaras para aclarar su ‘spanglish’. Hoy cumple cuarenta años y sigue siendo especial…en su carácter, que al fin y al cabo es lo que enamoró al Madrid, incluido a ese tendido siete del Bernabeu que siempre le criticó haber olvidado sus famosos regates en carrera de Anfield. Su década prodigiosa de Liverpool fue demasiado ingrata; no en vano, Mcmanaman lanzó un chascarrillo inolvidable el día después de que los reds ganasen la Supercopa de Europa al Bayer de Munich sin él….”¡Joder! Estoy yo diez años en Liverpool para una Copa inglesa, y van ahora sin mí y ganan Copa, Carling, UEFA y Supercopa, ¡joder!”. Su naturalidad le ha hecho ganar adeptos en todas partes; todas, menos en el Everton, pues fue seguidor confeso de los toffees y labró su leyenda en el enemigo de enfrente. Quién sabe si por su pública afición o por una enajenación mental transitoria del portero Bruce Grobbelaar, pero una de las primeras anécdotas que se le recuerdan fue la monumental bronca que recibió delante de su compañero de equipo después de no haber defendido bien un gol en la derrota del Liverpool por 2-0 en un derbi de Merseyside. Por entonces, el extremo de ascendencia irlandesa y profunda creencia católica todavía estaba en periodo de madurez con 21 años, pero después de aquel partido comentó con su buen humor de siempre que él “no era nadie para rebatir algo a un ídolo de Anfield como el gran Grobbelaar” (18/09/93).

Sus fintas, quiebros y autopases en velocidad por el carril derecho de Anfield fueron grabados en vídeo por los grandes de Europa, en especial Barcelona y Real Madrid. Primero fue Joan Gaspart quien se fijó en él en plena descomposición holandesa del Barça de Van Gaal. Tan serio fue el interés azulgrana que Mcmanaman llegó a reunirse con el mandatario culé en la Ciudad Condal. El futbolista inglés ya había anunciado que no renovaría contrato con el Liverpool, por lo que su carta de libertad sólo cotizaría con salarios estratosféricos. A Macca no le debieron convencer los cantos de sirena de Gaspart porque acabó diciendo sí a los 800 millones netos que le ofreció Lorenzo Sanz. “Macca, Yes”, tituló MARCA en una edición de la primavera de 1999. Todavía recuerdo el reportaje de Michael Robinson en Canal Plus enseñando a Mcmanaman el Bernabeu antes de empezar su primera temporada. Robinson le sugirió visitar lugares tan turísticos como la Plaza Mayor o el Paseo del Prado, consciente de que su compatriota era un tío muy de la calle, al que le gustaba ir a conciertos o sentarse en una plaza pública con una buena pinta. A tenor de sus expresiones durante el reportaje, Macca quedó gratamente sorprendido; daba la sensación de que en Madrid se lo pasaría en grande. Y así fue. No obstante, nunca olvidó sus raíces: al poco de instalarse, se interesó por el club de fans españoles de los Beatles.

Como cualquier británico que intenta abrirse camino en un país mediterráneo, los inicios de Mcmanaman fueron complicados. Su llegada había causado demasiada expectación…por sus credenciales futbolísticas en Liverpool y por una ficha insultante, una de las más alta de la plantilla después de la gran adquisición de ese verano de 1999, Nicolas Anelka. Debutó en el Bernabeu contra el Numancia en la segunda jornada, marcó un gol pero dejó ciertas dudas: ninguno de sus esláloms funcionó y a la enésima vez comenzó el murmullo en la grada. Tuvo que vivir con ese sambenito al principio de su estancia en la capital: dejó de ser el extraordinario Macmanaman para degradarse en el vulgar Steve. Sin embargo, lejos de amedrentarse, explotó otras habilidades como esas voleas en el aire a lo Karate Kid (para la memoria del club el gol a Cañizares en la final de Champions de París) y su generosidad en el esfuerzo. Por arte de magia, dejó de obsesionarse con el catálogo de regates que creó tendencia en Inglaterra y se comprometió en la ardua faena de distribuir balones desde el centro del campo. Su inestimable ayuda a Fernando Redondo en la final de París todavía la agradece el volante argentino y, sobre todo, Vicente Del Bosque, quien siempre le consideró imprescindible en ese Madrid.

Sus últimas aportaciones fueron de traca: el golazo por alto que se inventó ante Bonano en el Camp Nou en la semifinal de Champions del 2002 y una magistral clase de conducción de balón en la exhibición de Ronaldo en Old Trafford en 2003. Muy amigo de Figo y también de Ronaldo en la temporada que compartió con el brasileño, Macca nunca se quejó por haber quedado a la sombra de los incipientes ‘galácticos’ (faltaba Beckham). No obstante, en 2003 volvió a su tierra, al Manchester City, para retirarse allí. No escucharéis a ningún compañero rajar de él; sus carcajadas diarias dejaban muy buen rollo en el vestuario. Era futbolista de profesión, pero nunca ignoraba esos pequeños placeres de la vida, como la cerveza tibia de la taberna Irish Rover. Vamos, que Macca se lo pasó de coña en Madrid: cuando le tocaba jugar, se dejaba el alma, y cuando no, le gustaba aprovechar, los privilegios de la capital, como a cualquier guiri. Una vez le preguntaron si no le molestaba quedarse en el banquillo con asiduidad, se le ocurrió responder: “Vivo en Madrid, estoy en uno de los mejores clubes del mundo, gano mucho dinero y, de vez en cuando, tengo la suerte de jugar”. Simplemente genial. Tratándose de Macca, al final siempre acabas riéndote. 

El personaje ‘Mou’ y la fanfarria del Barça

Mircoles, 28 Abril 2010

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Los dos personajes más odiados del barcelonismo se sentarán juntitos esta noche en el banquillo del Inter: ¿provocación? algún propósito habrá urdido Mourinho si ha decidido que Figo sea su confidente esta noche. La guerra dialéctica se la ha llevado el técnico portugués, más que nada porque Guardiola, después de su patochada de ‘los árbitros y la meseta’, ha vuelto a su extremo comedimiento. ‘Mou’, en su plan habitual, ha ignorado la cortesía profesional y políticamente correcta espetando que para su equipo jugar la final es un sueño, mientras que para el Barça es una ‘obsesión por su antimadridismo’. No le falta razón, incluso es una perogrullada decir que un culé jugaría sobreexcitado una final de Champions en el Bernabeu, tal como un madridista lo haría en el Camp Nou. Así que no creo que el barcelonismo se lo haya tomado mal.

Más mordaz estuvo ‘Mou’ cuando mostró su desconcierto por los preparativos de la remontada azulgrana. “El mejor equipo del mundo no necesita esto para levantar un 3-1”, soltó el lenguaraz protagonista de la rueda de prensa. Aquí se equivoca, porque en vez de haber sacado a paseo su sarcasmo, debería haberse congratulado que una ciudad entera casi haya declarado día nacional la visita de su Inter, o sea que algo de respeto (o temor) seguro que infunde. De todos modos, esta fanfarria preparada para los prolegómenos no tendría que ser  para tanto, ¿a qué equipo en la faz de la tierra no le puede meter dos golitos el Barça?

Los goles caerán si el Barça no se engaña a sí mismo, tal como reconoció ayer Guardiola. Este Barcelona, quizá no el de otras épocas, se basta con su fútbol, ése que tiene en exclusiva; no le hace falta ni la grada ni artimañas psicológicas. La otra versión (esperemos que no haya que recurrir a ella) es que el Inter marque un gol por casualidad. Entonces, comprobaríamos si los chicos de Pep saben interpretar cuentos épicos tan bien como el Madrid. Porque Guardiola entrenador nunca ha tenido que jugar a las remontadas; sí lo hizo de jugador con aquella famosa goleada al Chelsea por 5-1, que levantó el 3-1 adverso de la ida. No obstante, si se pone serio, el Barça le puede clavar al Inter los que le dé la gana.

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

El dudoso once de la década (parte I)

Jueves, 7 Enero 2010

El diario The Sun ha confeccionado  su once ideal de la década. Se trata de una amalgama de distinciones individuales y verdaderos méritos deportivos, que los convierten en más o menos discutibles. De lo contrario, no se entiende que Cannavaro o Puyol hayan sido elegidos  mejores centrales. Es cierto que el italiano ganó el Mundial de Alemania 2006 con una actuación portentosa, pero su colega Materazzi también se salió durante todo el campeonato. Después, el título mundialista le valió para llevarse el Balón de Oro. Sin embargo, tal galardón también se lo podría haber llevado Buffon, quizá el más decisivo de la selección italiana aquel año. Por cierto, el portero de la Juventus también figura en el once de The Sun. Estaba claro que Casillas o él ocuparían la plaza. Pero Buffon ganó un Mundial, que pesa más que la Eurocopa.

La elección de Puyol suscita más dudas que la de Cannavaro. El catalán siempre ha mantenido la titularidad en el Barça, aunque ha combinado temporadas excelentes (2004-05 y 2005-06), con otras no tan destacadas (desde su debut en el 2000 hasta el 2004 y durante la oxidación del Barcelona de Rijkaard). Su resurgimiento se produjo hace un año, pero Piqué ha obtenido más nota que él con el hexacampeón. Con todo, yo habría elegido a Rio Ferdinand, inconmensurable en el Manchester United desde que fichó en 2002. No en vano, hasta ese año fue el defensa más caro de la historia. El central británico ha fallado poco y con el serbio Vidic forma la pareja más fiable de las zagas europeas.

Del resto de defensas, aparecen el brasileño Cafú como mejor lateral derecho y Paolo Maldini en el izquierdo. Coincido con la designación de Cafú. Es el jugador que más veces ha jugado con Brasil; ha participado en tres finales mundialistas consecutivas; titular indiscutible en el Calcio que ganó con la Roma de Capello, y en el Milan desde el 2003 hasta el 2008. Y por supuesto, no se ha quedado sin Champions. Vamos, que el brasileño lo ha ganado todo y sin nadie que le tosiera. Su largo recorrido por el fútbol de primerísimo nivel sólo ha sido superado por Maldini.

Pero, precisamente, la votación de Maldini no la veo tan clara. Más bien, yo le habría metido en el once ideal de los noventa. El sensacional lateral rossonero se retiró el año pasado, pero llevaba un lustro sin rendir adecuadamente. El sempiterno capitán figura en innumerables instantáneas: la máquina de Sacchi, el equipo devorador de Capello, el Milan de Shevchenko, etc. Sin embargo, sus mejores tardes las ofreció hace algunos años. Sería justo dejar a Maldini entre los mejores de la pasada década y meter aquí a Roberto Carlos, historia viva del Real Madrid. El correcaminos brasileño se despidió del equipo de sus amores en loor de multitud y ganando la Liga del 2007. Inmediatamente después,  empezó su ‘retiro’ en el Fenerbache, con el que ha jugado cuartos de Champions. Por ello, convendría galardonarle en un once ideal de este siglo.

Mañana veremos si Zidane, Figo, Ronaldinho y Cristiano Ronaldo merecen ocupar la media ideal de la década.

El otro imperialismo

Lunes, 20 Julio 2009

“Nosotros no avasallamos en el mercado, ser imperialistas no es nuestro estilo”. Joan Laporta se despachó a gusto contra el descomunal dispendio del eterno rival hace tres semanas. Hoy, con el Madrid bien pertrechado, el Barça ha visto que sus opciones para reforzarse se han limitado a Ibrahimovic. Después de la negativa tajante del Valencia en vender a Villa, Guardiola ha apretado al club y ha suplicado encarecidamente que le traigan a un nueve. Más bien, el técnico azulgrana exigió que echaran a Eto’o, lo del sueco era secundario. Y en esta tesitura, sin apenas escaparate de delanteros, el Inter ha apretado las tuercas al Barça y podría zanjar en las próximas horas el mayor negocio después de la compra-venta de Cristiano Ronaldo. Los italianos piden por ‘Ibra’ una generosa cantidad de cuarenta millones más Eto’o y la cesión de Hleb. Quiere decir que el montante total sobrepasaría los ochenta millones, a unos pocos de ‘CR9’. Entonces, veremos por dónde sale Laporta.

El presidente del Barça porfía en negar la mayor de las evidencias: los grandes de Europa tienen que poner muchos ceros en la chequera. Quizá haya jugado al despiste o sencillamente ha calibrado mal la planificación de los fichajes, pero el caso es que Ibrahimovic va a resultar bastante más caro que Kaká, ¿de qué imperialismo estaremos hablando ahora? Puede que Laporta piense que sólo se revienta el mercado con un maletín de 94 millones y no pagando veinte ‘kilos’ menos de lo que costó Figo al Madrid más el mejor goleador de Europa.

El tiempo y las circunstancias han sobrepasado a Laporta, quien hoy no está en posición de racanear nada. Si el Inter pidiese por su sueco cincuenta millones, el Barça los pagaría. No hay margen para rastrear el mercado porque los buenos están cogidos. Lo que sigue siendo ininteligible es por qué no han pagado la cláusula de Forlán, a quien su excepcional estado físico le garantiza un par de temporadas más. El galimatías se habría solucionado hace días y el Barça tendría goleador para rato, por lo menos hasta que fabricase el próximo Balón de Oro, que de eso sí sabe este club. Para negocios, mejor el gestor de ACS.