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Archivo de la categoría ‘Gil Marín’

¡Leche, Falcao, avellanas y azúcar!

Jueves, 10 Mayo 2012

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Quizás siga siendo ese equipo simpático que nunca deja de ser un desastre; quizás los rescoldos del llamado ‘gilifato’ todavía prevalezcan en un club de decisiones incomprensibles y quizás el sentimiento popular por esos colores tienda a un martirio permanente. Pero el fútbol necesita al Atlético de Madrid, el amigo tontorrón que la pifia en casi todo y acaba redimiéndose con un gesto inolvidable. De la mano de Gil Marín (sí, de la familia Gil) y Cerezo, Quique Sánchez Flores les devolvió la gloria en 2010 con un doblete tan inimaginable que hasta él mismo aventuró cuarenta años para repetir una hazaña de tan calibre antes de terminar en el imponente mausoleo de entrenadores rojiblancos. Y para más inri, el cabreo de la afición desde que empezó esta temporada alcanzó proporciones bíblicas a en verano, cuando Kun Agüero y Forlán entendieron que el Atleti se les quedaba pequeño para su caché. El grado de crispación alcanzó su cota máxima con la eliminación de Copa ante el Albacete y el posterior despido de Goyo Manzano; el clamor contra la directiva desembocó en un “iros ya” y parecía que sólo un milagro divino podía resolver otro año tortuoso…hasta que llegó el ‘Cholo’. (more…)

El incunable de Enrique Cerezo

Jueves, 22 Diciembre 2011

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El mausoleo de entrenadores del Atlético vuelve a abrir sus puertas. La cabeza de Goyo Manzano, especial para coleccionistas que no pudieron conseguirla en 2004, quedará exhibida en una vitrina dentro de pocas horas: es obvio porque ha perdido dos de las tres vidas que le concedió el club después de los ominosos veinte minutos ante el Espanyol. Y como anoche la afición salió del campo encabronada por enésima vez, urgía sofocar otro motín popular; así que Enrique Cerezo, quien sabe si teledirigido por la dirección de comunicación del club, fue forzado a hacer la tournée por las radios. Su coartada fue la de siempre: ellos (Gil Marín y el presidente) ponen el dinero y esta vez no han escatimado gastos “para hacer un equipo campeón”. Tal argucia no funcionó con Luis Enrique, quien prefirió la aventura romana, ni con Caparrós, que intuyó que al Atlético no le seduciría su filosofía de trabajo lenta pero provechosa…o sea que, por descarte, Caminero tiró de rango y entre tanta incertidumbre eligió a Manzano. Con un descaro ya muy típico en este club, Cerezo sólo pronunció una frase durante la presentación del entrenador el pasado junio…”buenos días y buenas tardes a todos”, le falto añadir el buenas noches de Jim Carrey en El Show de Truman. Salió a la palestra en calidad de presidente y posó delante de las cámaras esperando a que terminase el suplicio. El propio Manzano le había pedido un esfuerzo para retener a alguna estrella…pero el Kun ya había pataleado para largarse y a Forlán le horrorizaba el panorama, más cuando su sublime Copa América evidenciaba que no pintaba nada en Madrid, si no era para el Real.

Cerezo adelantó que el club tomaría decisiones drásticas, o sea, otro ingenuo al banquillo para comerse un marrón más. Pero cuando le apuntan a él directamente, le sale la vena folclórica…”¿Por qué no me voy? Llevo 18 años en este club y no se me ha pasado vender mis acciones”. Jesús Gil soltaba crochets más contundentes, pero también más respetados que el eterno discurso grouchiano de su predecesor; si el tema versaba sobre cambios en el banquillo, se le ocurría decir…”para mí, echar a un entrenador es como tomar una cerveza. Puedo echar a veinte en un año. Hasta cien si hace falta”. Así, sin titubeos ni ambages. En cambio, la estrategia de Cerezo nunca ha sido tan exagerada, pero sí mucho más incongruente; tan pronto pide “respeto por Manzano que es nuestro entrenador” como, dos días después y quizá pensando que no tendría largo alcance, espeta en una radio argentina que Simeone es “amigo y siempre ha estado presente en el club”.

El Atlético vendió el último doblete (Europa League y Supercopa) como el punto de inflexión para recuperar la grandeza mancillada por pésimos proyectos, jugadores verbeneros y una intervención judicial que, incluso, algún accionista oteaba de lejos. Quique Sánchez Flores engendró un equipo competitivo que no tuvo continuidad de títulos, pero al que ni Gil Marín ni Cerezo tampoco se esforzaron en dársela. Como siempre, lo más importante eran ellos y cualquier decisión deportiva quedaba supeditaba a las sucesivas aprobaciones del presupuesto del club: si llegaban copas, mejor, si permanecía el ostracismo, pues igual de bien.

Al menos, la entidad consiguió fingir su caché hasta no hace mucho: en concreto, 2005. Entonces, Carlos Bianchi fue el elegido para acabar con la sangría de entrenadores; sus cuatro Libertadores, tres Intercontinentales y un palmarés único en Argentina fueron el reclamo publicitario que usó el Atlético para anunciar que todavía podían traer a los mejores del mundo. La puesta de largo de Bianchi, en junio de 2005, fue una retahíla de loas. El propio Cerezo presumió de haber traído entrenador de prestigio internacional y confesó que, de una vez por todas, tenían “grandes esperanzas en el entrenador para lograr éxitos”. Poco tardó Bianchi en percatarse de los extraños mecanismos de su nuevo club. Al principio, justificó que llevaría tiempo amoldar a los jugadores a su sistema y después se rindió…”hay que cambiar jugadores o el esquema, porque algo no funciona”; después, entendió que sus jefes no aguantarían su estilo demasiado tiempo y tras un desastroso empate ante el Alavés con varios goles encajados de cabeza, sugirió que “a lo mejor había que fichar a Michael Jordan”. Al final, los resultados le fueron adversos y en enero de 2006 toda la ilusión del proyecto más ambicioso y mediático de la década se fue al garete…”Siempre hemos tenido fe en Bianchi, pero lo mejor para el Atlético es que no continuara”. Otro capítulo imperdible del incunable de Enrique Cerezo.        

Aquellas cláusulas de Fernando Torres

Mircoles, 14 Diciembre 2011

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Gil Marín estuvo espabilado cuando redactó al Liverpool un contrato puñetero por la salida de Fernando Torres en el verano de 2007. El traspaso no era una millonada (32 kilos) pero el Atlético incluyó dos cláusulas intuyendo que su delantero se hincharía a marcar goles ante las defensas de barro de la Premier: la primera consistía en una generosa contribución de 250.000 euros por cada 15 goles que marcase el madrileño y la segunda estipulaba la misma cantidad por cada 25 partidos que jugase de titular o suplente. La ocurrencia del consejero delegado recordó al talante duro de Lendoiro (en sus días) o Del Nido; como un Tío Gilito cualquiera, Gil Marín no iba a desprenderse del futuro más prometedor de club por un saco de dinero…había que sacar rendimiento a su invención.  Y, desde luego, que el plan no tardó en funcionar: en diciembre de esa temporada llegaba el primer cheque por un gol de Torres al Derby County. Mister Rafa o, más bien, los dueñós Gillet y Hicks debieron penque la maldita cláusula era un incordio a la deficitaria tesorería de Anfield.

Quizá los magnates más ingenuos del fútbol británico no se percataron que si Torres fallaba en la Premier, le quedaría la Copa como consuelo y, en caso más extremo, la Carling, sin contar competiciones europeas. Pero todavía quedaba la segunda cláusula, que tampoco se demoró: justo después de sus primeras navidades fuera de España, el partido copero contra el Luton certificó otro cuarto de millón para el Atlético. Aquel año le salió redondo a Gil Marín…’El niño’ se quedó a cuatro partidos para que el club de sus amores cobrase un milloncejo redondo que, para la balanza de pagos que maneja, no era calderilla. De este modo, Torres maduraba su talento en un club puntero, al tiempo que evitaba inflamar los ánimos de una afición que desde su ‘huida’ tomó a Agüero como nueva efigie. A partir de entonces, la historia es archiconocida: Torres se superó como jugador pero no con sus expectativas y sin Benítez en el banquillo y hastiado de tanta mediocridad, no dudó en aceptar la mareante oferta de Abramovich.

Sin embargo y a tenor de la versión taciturna del futbolista, Gil Marín debe seguir dando gracias a la divina providencia: sí, Torres es más mediático, está más pulido, pero la suerte también le es más esquiva. Aquellas cláusulas poco habrían valido en su nuevo supercontrato de Londres. Puede que Lebron James comparta opinión con el directivo colchonero pues la estrella de la NBA se ha dado el capricho de invertir en los reds a través de su grupo empresarial. Pero poco que le preocuparán a Lebron las historietas de jugadores, sus intenciones (si es que sus asesores le han puesto al día) se limitan a los números y estos indican que, sin duda, el Liverpool rubricó la mejor venta jamás conseguida por una estrella apagada. El Daily Mail publica que el Chelsea ha decidido desprenderse de Torres por 24 millones, menos de la mitad de lo que costó hace menos de un año. En otro momento, el titular quizá no sería otra astracanada más del sensacionalismo británico, pues Abramovich tan pronto le pone un helicóptero al jugador para que firme el contrato como le considera su enésimo juguete roto. Pero Torres sigue buscando su ‘yo’ y Villas-Boas no le va a defenestrar con Drogba y Kalou en la próxima Copa de África. ‘El niño’ está considerado como un auténtico valor bursátil en Inglaterra, pero urge que llame a la suerte, porque su cotización sigue bajando y ni un broker pesimista atisba el fondo.  

¿Quién es el apuntador?

Viernes, 15 Julio 2011

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Twitter de mi compañera Arancha Rodríguez (@AranchaMOBILE) anoche, durante la entrevista del Kun Agüero en Radio La Red…”Conclusiones después de escuchar al Kun: 1) está fatal asesorado 2) tiene todo cerrado desde hace tiempo y 3) el paripé sobraba”. Una vez más, el todavía delantero del Atlético no tuvo tapujos para pregonar que se larga y punto; queda claro cristalino. Deduzco que el pataleo por fascículos no es baladí, pues la afición colchonera entendió desde el final de Liga que no es el estandarte que intuían. Pero, como en cualquier salida de un crack, se presupone cierto decoro en las maneras, y las del Kun están siendo espantosas.

El primer episodio data del 23 de mayo. Agüero anuncia en su web sus propósito…”He dicho tiempo atrás que cuando quisiera irme, lo diría públicamente. Y ese momento ha llegado. Por eso cumplo con mi palabra y aquí estoy. Me resulta difícil dejar el Atleti. Me duele y me entristece. Pero no me resulta difícil explicar por qué lo hago”. Aquella declaración de intenciones fue entendible. Su potencial no se justifica en un club ‘guadiánico’ que sobrevive en el alambre y con un eterno totum revolutum en los despachos. Por eso, Agüero confiaba en que los pretendientes cogieran turno para negociar en el Calderón y dejó que el mundillo del fútbol transcurriese como debería en estos casos tan puntuales. Justo el día después, debió explicar el comunicado de viva voz en Barajas, antes de partir a la Copa América. Obviamente, corroboró las palabras de su web y añadió que Gil Marín y Cerezo conocían sus deseos. Así, se cubriría de cualquier reproche que apuntase a una salida alevosa.

02 de junio. El Kun reitera en TYC Sports que no va de farol…”Me quiero ir del Atlético y me gustaría, obviamente, jugar en la Liga Española”. Tampoco desdeñó la Premier. Tal entrevista abrió la timba: Madrid, ¿Barça?, Manchester City y Juventus tomaron sus puestos a la espera de que Gil Marín (que no Cerezo) aceptara la oferta que más se acercara a la cláusula de 45 millones.  La Juventus iba más en serio: Antoñito Ruiz contó que emisarios italianos habían negociado tanto con la gente de Agüero como con el Atlético. Del City no se supo nada concreto, aunque sí queda el miedo de que al jeque le dé un arrebato y ponga el cheque en blanco sin toma y daca previo. Y por último, el Madrid no salía a la palestra, mientras que el Barça se esforzaba en Rossi y Alexis.

07 de julio. Leonel Agüero declara a radio La Red que su hijo va a jugar en el Atlético porque le quedan dos años de contrato…”¿Dónde va a jugar si no?”. Tiró de la prudencia que le faltó a su hijo y espetó que si ningún club paga la cláusula, cumplirá su contrato. Fue, entonces, cuando las casas de apuestas ofrecían al propio Atlético como última solución al galimatías que había liado la estrella. La idea de que el Madrid se insinuara descaradamente a Neymar y la falta de credenciales de la Juve, sin Champions, contemplaban que este verano no fuese el del Kun, como el de 2009 tampoco lo fue para David Villa, quien ansioso por venir al Madrid (o al Barça) se quedó en Valencia por la racanería de los dos grandes.

El último episodio, que no el último, se celebró anoche. La Red puede presumir de ser el medio en el que la familia Agüero está interpretando las líneas maestras del culebrón… “yo no jugaría en Racing de Avellaneda, pero el Madrid… Pongan los boletos a los clubes que quieran, menos al Atlético. Quiero salir y lo dejé claro, soy de Independiente, no del Atlético. Trataré de buscar lo mejor. No me veo ahí. No puedo mentir”. Podría haber ignorado por esta vez su deseo (Fernando Torres sólo tuvo que explicar su salida en la presentación como nuevo jugador del Liverpool en el verano de 2007), pero ya ha metido el nombre del Madrid en el redil. O sea que estas declaraciones no las ha hecho sin ton ni son; debe existir un apuntador que indica cuándo el Kun debe hablar o callar. De lo contrario, comparto con Arancha Rodríguez que no hacía falta tanto alarde de ingratitud; más que nada, porque es obvio que no puede seguir en el Atlético, y si acabase en el otro lado, no me quiero ni imaginar su recibimiento en el próximo derbi del Calderón. Reíros del que sufrió Figo en el Camp Nou en el 2000.  

Verdades a medias

Mircoles, 29 Junio 2011

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Ayer habló Enrique Cerezo en Sportyou…..”Si el Kun va al Madrid, mala suerte”; hoy ha vuelto opinar en Telemadrid…”¿Traición? Preguntádselo a Agüero”. La reunión de altas esferas del jueves pasado barruntaba un nuevo modelo en el club: los sainetes públicos del presidente cambiarían por opiniones cualificadas (Caminero y Manzano). No ha transcurrido ni una semana y el segundo máximo accionista del Atlético ha tirado de galones; lógicamente y sin reproches de Gil Marín por medio, Cerezo no se avendría a las quejas del tercer máximo accionista, Fernando García Abásolo. Es su club, su dinero y, obviamente, el rol que le da fama y popularidad. Quizás, una entidad seria no consentiría que ni siquiera el presidente manche la hoja de ruta pergeñada para un futuro más prometedor.

Precisamente, esa hoja se va esclareciendo. Obviamente, De Gea se ha despedido, pero lo ha hecho fríamente y con incógnitas. Ha dicho que la oferta del Manchester United le llegó la semana pasada, cuando el runrún mediático indicaba que jugaría en Old Trafford sí o sí. No en vano, el periodista Javier Ares de Onda Cero adelantó la noticia el pasado 12 de marzo; desde entonces, el portero siempre ha echado balones fuera hasta que finalizase la temporada. Puede que sea cierto que el disparate de las sábanas de los empleados del centro médico del United le pilló “por sorpresa”, pero su viaje a Inglaterra olía a rúbrica de contrato. Aunque, en su última declaración sí ha desvelado que el Atlético le había propuesto la renovación en octubre, después de su memorable actuación en el 1-2 del Calderón contra el Barcelona. Él estaba llamado a tomar el testigo de Fernando Torres y así lo ha entendido, sólo que De Gea se ha hartado mucho antes de lo que lo hizo ‘El niño’. La fuga de estrellas es otro problema del club; puede que no más importante que el galimatías institucional que marea a jugadores, técnicos y, sobre todo, masa social. Pero, en definitiva, se está convirtiendo en el peligroso trasfondo que impide la competitividad de la plantilla. 

En contraste con las verdades a medias de De Gea, el Kun sí ha ido de cara confesando su deseo de irse cuanto antes. Tanto es así que mi compañera de COPE Arancha Rodríguez contó ayer que la Juventus es la ‘novia’ más insistente y va en serio por 35 millones y un sueldo estratosférico. Además, los agentes del argentino comunicaron al Atlético que el jugador no va a empezar la pretemporada como rojiblanco; o sea que el pataleo no era un farol (por la posibilidad de que se quedase finalmente en Madrid y no el Madrid). La nebulosa de salida se prolongará durante la Copa América, la excusa perfecta para seguir tanteando sugerencias. Y sí sería importante que Forlán se quedase…para no exaltar más a la hinchada. Ahora está metido en una catarsis con Uruguay que le haga olvidar a Quique Sánchez Flores y recuperar su deuda con el club. Quedarse en el Atleti es un gesto de confianza en una apuesta todavía anodina. Pero si el curso sale agraciado, el uruguayo habrá sido el adalid de la nueva tendencia, la de ‘jugar en ese club vale para algo’.                   

Atlético lampedusiano

Jueves, 23 Junio 2011

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“Cambiar todo para que nada cambie”…el autor de El Gatopardo,  Giuseppe Tomasi di Lampedusa, bien podría haber escrito el incierto devenir del Atlético de Madrid. Su máxima afloró ayer en los despachos del Vicente Calderón, en otra reunión estrambótica cuyas conclusiones todavía enredan más la gestión del club. A Enrique Cerezo se le pide que deje de salir a la palestra por convertir cada charla en un pitorreo y su misión pública se ajustará  a actos institucionales tipo RFEF, UEFA y si cae alguna audiencia de Zarzuela, mientras que Gil Marín ostentará todo el poder, tendrá la última palabra en fichajes, ventas y el negocio general del club. Así que sólo Caminero y Manzano aparecerán en los medios, junto a los jugadores. El planteamiento es limpio, pero es poco creíble que Cerezo se vaya a alejar de las cámaras y micrófonos; obviamente, siendo el dueño número dos, la fama del mundillo es demasiado tentadora como para desaparecer sine die.

Al menos, la reflexión vino de dentro: el tercer máximo accionista del club, Fernando García Abásolo, habló claro en la COPE después de su pequeña subversión en el consejo de administración….”propuse que Gil Marín o Cerezo, uno de los dos, asumiese todo el poder”. Sin bicefalia. Porque aunque Cerezo se lo toma como una chorrada, la opinión pública y, sobre todo, la afición, dudan si el presidente lo es sólo por cargo honorífico o realmente pinta algo en el mando ejecutivo. La sensación es que Gil Marin actúa con o sin sentido en la sombra, y Cerezo vale para intentar justificar los eternos despropósitos del Atlético: el problema es que casi nunca los aclara porque, sencillamente, casi nunca sabe nada o eso dice. Po eso, Tomás Guasch, con su atinado gracejo siempre le saca lo de “Pero, ¿usted es presidente del Atlético de Madrid o del Orihuela? Y como todo huele a sainete allí dentro, al presidente pues no se le toma en serio. Quizá por eso, Abásolo amagó con dar un puñetazo en la mesa. Puede que no sea el último, aunque sí ha sido el primero. Buen indicio, pero con el Atlético siempre hay que estar en guardia.

Y después viene la traca de las salidas…Ujfalusi se ha esfumado en un pispás, Reyes y Forlán seguirán recibiendo ofertas tan tentadoras como la del Galatasaray y el efecto Kun ha perdido la chispa con la que encendió este mercado veraniego. Al final, puede que Agüero se marche a la Juventus en reconstrucción, ya que el Madrid se ha enomarado de Neymar, el Barça ignoró al argentino hace tiempo y el Manchester City tiene preparado el talón los ceros de los 40 millones por Alexis Sánchez, éste tan cerca y tan lejos del Barça. O puede que Agüero tenga que tragar quina y voltear demasiados ‘me quiero ir’. Caprichos del fútbol. El trasfondo del batiburrillo es curioso: ¿por qué el Atleti intenta deshacerse de sus estrellas? La urgencia de tesorería es evidente, pero si la consigna errónea continúa siendo la de vivir como el tercer equipo de España, no se entiende el poco mimo a los jugadores diferentes:

-Pretemporada de 1998…..Christian Vieri empieza su segundo curso colchonero después de haber sido pichichi el año anterior. El problema es que el Atlético ficha a Arrigo Sacchi de entrenador y su disciplina militar no contempla los desmanes del delantero italiano. Al final y a pesar de la sintonía entre Jesús Gil y Vieri, éste se marcha al Lazio previo pago de 4.200 millones.

-02 de septiembre de 1999 …Juninho, que deslumbró en el primer año hasta que Míchel Salgado le rompió el tobillo, pide salir del club…”Me voy con la idea de quedarme en el Middlesbrough. No pienso regresar al Atlético para vivir el mismo culebrón. No pienso vivir otro año sin jugar”. Tal fue la huella de Sacchi en Vieri y Juninho, los dos grandes activos que harían olvidar las reminiscencias de Futre y Schuster.

- Verano del 2007…El caso de Fernando Torres fue diferente. Se marchó porque el club de sus amores no aspiraba a nada. Y también porque no tenía acompañantes de cartel.

Ni siquiera el Atlético sabe si Agüero y Forlán vestirán de rojiblanco la primera jornada. Por el momento, la dirección se ha preocupado más de fichar gente trajeada que de traer a Borja Valero o guardar en la recámara un delantero que pueda mitigar la posible salida del Kun. Pues eso, otra reunión en la cumbre para el mismo Atlético lampedusiano, todo cambia…para nada.