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Drenthe, al estilo ‘Jimmy Hoffa’

Jueves, 6 Enero 2011

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El díscolo Drenthe ha descubierto un caso atípico en el fútbol. Él solito, evidentemente en su derecho, dejo plantado al Hércules por impago. Sorprende que al último animador de las excentricidades nocturnas le saliese la vena sindicalista: alguien debió aconsejar a Drenthe que tomara nota del estilo expeditivo de Jimmy Hoffa, aquel sindicalista estadounidense que puso patas arriba Estados Unidos con su gremio de camioneros. En su modesto affaire, el holandés no ha ido de farol cuando anunció que no se entrenaría sin su salario pertinente; hasta ocho veces ha cumplido su intención.

Pero el problema es que los impagos están a la orden del día y Drenthe ha querido emprender una cruzada sin apoyos y, dicho está, sin un buen asesor. Porque tomar este tipo de decisiones en solitario, aunque justas, no suelen cuajar. Él ha aplicado un derecho del trabajador intachable e innegociable y le han respondido con una afrenta pública en un aeropuerto, un expediente disciplinario y una multa económica cuya cuantía pronto conoceremos.

Al final, resulta que Drenthe se queja porque no puede pagar sus abusivos gastos y su presidente, Valentín Botella ya ha dicho, con toda la pachorra del mundo, que “igual paga allá por mayo”. Lo soltó en la COPE sin contemplaciones…¿qué dirá un abogado de derecho laboral? Urge que el holandés aclare en público su ausencia, que no absentismo laboral; pero Drenthe no es culpable y así debería entenderlo la misma afición que le aclamó en verano. Otra historia son sus desmanes juerguistas y con la D.G.T, pero hoy no vienen a cuento.   

Mala praxis

Domingo, 12 Septiembre 2010

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Le brindaron una segunda oportunidad para demostrar que no era tan malo y la aprovechó. Paradojas de la vida, fue Drenthe quien ovacionó al Camp Nou cuando le cambiaron, con el partido medio resuelto para el Hércules y el resquemor del díscolo holandés olvidado. El recuerdo fatídico del mano a mano con Valdés en el Barça-Madrid de hace dos años se había esfumado; Drenthe volvía a sentirse útil y quién sabe si al nivel de aquella promesa que se iba a comer el mundo con veinte añitos. Suena bestial, pero ésa fue la noticia del Camp Nou. Bueno, ésa y el baño táctico que le dio ‘Boquerón’ Esteban a Guardiola. Lo había advertido el míster del Hércules en la previa, “venimos a ganar, el empate ya lo tenemos”. Claro, todo el mundo (sin excepción) se partió de risa con esta declaración…de intenciones. Porque atrevido fue el propósito y monumental las consecuencias.

Hasta Guardiola hincó la rodilla con el jaque mate del recién ascendido.  No pudo encontrar excusas, tan poco las rebuscó: había ganado el mejor y punto. Al Barça hay que acusarle de mala praxis, puesto que olvidó su vademécum exclusivo y casi irrepetible. Por de pronto, el batacazo evidencia que Xavi es Xavi y no hay más que hablar. Pep pensó que el Hércules sería un eficaz conejillo de indias para inventar nuevos galimatías. Y en eso se quedó: en un lío de demarcaciones que marearon a los que debían marear (valga y muy bien la redundancia) al contrario. Iniesta empezó desubicado y acabó desesperado; Mascherano se acojonó cada vez que atacaba con la pelotita en sus pies y Bojan nunca encontró a Villa. Entre tanto, no le vamos a exigir a Messi alardes circenses cada fin de semana; se las suele arreglar solito o en pareja (Xavi), pero a veces él no inventa el fútbol.

Como tampoco lo inventa Mourinho, y dudo que pretenda hacerlo. Su criatura sigue en estado embrionario, con pocos visos de una madurez extraordinaria. Querría decir a los socios del Bernabeu que no se acostumbren a espesores como el de ayer, pero les estaría mintiendo. A Mou le han traído para ganar y así se consiguen títulos, lógico. No obstante, si la vida se plantease como el juego del Madrid, vivir sería un coñazo. Cambian los jugadores, los esquemas, pero la idea no se borra y va camino de perpetuarse. El Madrid ataca sin ton ni son, a lo que salga; planta delanteros y ya pasará algo, que casi siempre es una buena pila de goles. Lo hacía con Raúl en plan killer,  también envidaba todo a la inspiración de Ronaldo (el gordito) y no deja de fiar su mordiente a la millonada que cuestan sus goleadores. Sobre todo, a  la de Cristiano.

Y eso que el crack de cracks lo intenta por tierra, mar y aire. Busca el golito él solo, como el niño que le da la tabarra a su madre para que le compre el dichoso juguete, pero de momento cero de dos. Aún así, si hay algo inimaginable para el madridismo es que su dios Ra no vaya a clavar una veintena de goles, como mínimo. En cuanto meta el primero, los demás llegarán por inercia. Es lo que tiene ser CR9…perdón, 7.