Jorge Mendes, un vendedor nato
Sábado, 8 Enero 2011Cristiano Ronaldo, Di MarÃa, Pepe, Carvalho…y, claro está, Mourinho. Todos conviven en el mismo vestuario y todos ‘apañan’ sus contratos con un mismo negociador. Es el hombre de moda y un auténtico fenómeno cuando tocar rubricar acuerdos. Sus gestiones podrÃan estudiarse en la mismÃsima Harvard y seguro que miles de ‘yuppies’ neoyorquinos pagarÃan barbaridades para que les impartiese un master acelerado de negocios deportivos. Asà es Jorge Mendes, un vanguardista del mercado, capaz de endilgar a un club como el Real Madrid toda una corte de representados.Â
Durante muchos años las discusiones por el dinero de los futbolistas tenÃan nombres propios y archiconocidos: Ginés Carvajal, Alberto Toldrá y los hermanos GarcÃa Quilón copaban casi todo el panorama de representados españoles. De vez en cuando salÃa a la palestra Zoran Vekic para tratar asuntos de Hierro, Guti o Prosinecki; y gracias al Atleti, también apareció en escena Marcelo Lombilla, padrino y consigliere de una buena ristra de argentinos tales como Ibagaza, Gago, o Kily González. Obviamente, en esta cuadrilla no puede faltar uno que nunca pasa de moda: Ernesto Bronzetti, representante y ante todo intermediario, porque, más que enfrascarse en arduas discusiones de despacho, su cometido suele ser gestionar citas internacionales. Su amistad con Galliani y Florentino es su principal credencial: ni Milan ni Madrid hacen gestiones recÃprocas sin su conocimiento.
Pero todos ellos han sucumbido al furor de Mendes, quien ha heredado la voracidad y el ingenio de José Veiga, el representante que agitó los cimientos del Barça con un precontrato ultra-secreto entre Figo y Florentino Pérez. Aquella artimaña culminó en el fichaje más sonado de principios de este siglo; el otro gran contrato, el de Cristiano, también tuvo su enjundia por la cabezonerÃa de Sir Alex Ferguson, pero ahà estuvo Mendes y cien millones de euros para resolverlo. Paradójicamente, la venta de Cristiano al Madrid fue la prueba definitiva para que Mendes entrara con honores en el selecto grupo de los ‘tiburones’ del negocio, pero, ni mucho menos, fue su mayor proeza moral, que sà económica: los 9 millones que sacó de la compra-venta lo certifican. Â
Mendes es un vendedor nato, punto. Es de esos que te ofrece una cuchara, te habla de sus ventajas, y te acaba vendiendo la cuberterÃa entera. Y es que esa virtud la lleva explotando desde hace tiempo: empezó con las vallas publicitarias de un equipo de la segunda ‘b’ portuguesa, siguió con la gestión de una discoteca y sus primeros pinitos en el mundo del fútbol los hizo de la mano de Nuno, un portero que pasó sin pena ni gloria por el Depor y el Osasuna; quién le iba a decir que un tiempo después poseerÃa los contratos de media élite. Pues lo ha logrado y mucha culpa de ello lo ha tenido, indirectamente, el éxito meteórico de Mourinho.
Aunque, al margen de la confianza ciega entre Mou y su agente, Mendes se ha especializado en ventas grupales: cuando el técnico del Madrid fichó por el Chelsea, Mendes estuvo listo y, exprimiendo las carencias técnicas del equipo, convenció a Abramovich para que gastara sus petrodólares en Carvalho, ahora también en el Madrid, Paulo Ferreira, Tiago (el del Atleti) y Cech, uno de los pocos con los que Mendes se entiende en lengua no portuguesa. Precisamente, ese curioso don lo ha aplicado y con creces en el Bernabeu; ahà ha cuajado el clan de los portugueses. Y ahora, el próximo reto de Mendes es usar su persuasión para que el Madrid dé a Pepe el contrato de su vida. Muy difÃcil serÃa que no lo consiguiese, pues hoy por hoy Mendes es el ‘conseguidor’ por excelencia del fútbol mundial.
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