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Cuestión de velocidad

Sbado, 15 Octubre 2011

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El maestro Santi Segurola siempre ha defendido que el Madrid en el Bernabeu casi nunca pierde a los puntos, y menos con rivales de ‘otra’ liga. Pepe Mel, en un intento valiente pero suicida, lo sabía de antemano, aunque prefirió no traicionar su estilo…las consecuencias fueron lógicamente devastadoras. Porque el partido pintaba a goleada desde el momento en que los blancos marcaran el primero, que no llegó pronto porque Cristiano no calibró el fúsil. La crónica del 4-1 es la que más le gusta a Mourinho: un duelo a golpes cruzados hasta que mata el de siempre y deja al oponente aturdido hasta el final. Así fue el Betis, al que la lesión del sagaz Vadillo trastocó los planes ofensivos; de todos modos, con o sin el chaval, era obvio que le caería una ristra de goles una vez que le clavaran el primero. Y como sucede siempre, basta que al Madrid le adelanten las líneas en búsqueda de la igualada para que monte una bacanal romana. Precisamente, Mel había comentado en la previa que el arma de destrucción masiva preferida por su colega portugués era la velocidad del contraataque. Atinó como buen entrenador que es.

Cada partido es una prueba más irrefutable que el anterior de que el Madrid ha sido diseñado para volatilizar partidos en apenas dos o tres toques. Así como el guepardo prefiere cazar en la sabana africana antes que en cualquier otro hábitat, Mourinho va teniendo un once fetiche en el que el contragolpe y un puñado de metros neutros es su razón de ser. Y para este tipo de pruebas, da igual que el centro del campo no carbure; y eso que Xabi Alonso ha bajado el pistón en los últimos días. Lo de su escudero ya es un tema cansino: Mou se obceca con Lass y así será por los tiempos de los tiempos. El francés será útil para una guerra de trincheras, pero pierde de vista el balón cuando sus compañeros lo ruedan a toda pastilla. Gran culpa de ello lo tiene Kaká, que se ha olvidado de galimatías psicológicos y por fin ha captado el mensaje de su entrenador…coger el balón con espacios y llevarlo a base de zancadas al área contraria. Extraña que Pellegrini no exprimiese al brasileño en ese detalle durante su primer año, aunque las inclinaciones tácticas del chileno distan mucho de las de su sucesor.

Pero, obviamente, la foto de Higuaín es la que aparecerá en las portadas de toda la prensa. Tuvo su primera oportunidad en Cornellá y descubrió que el fútbol de su equipo es de su mismo rollo. Hoy, más de lo mismo, con el consentimiento de Di María, cuyo pase en el primer gol entra en el catálogo de mejores asistencias de la Liga. Sin duda, Mourinho agradecerá que el ‘Pipita’ conciba su existencia como un examen continuo. Esta semana, su padre, Jorge, confesó que Higuaín “siempre está en discusión”….razón no le falta. Si el mister lo escenifica así para motivar a su delantero, el efecto está siendo bestial. El segundo ‘hat trick’ consecutivo ya está alimentando el siguiente debate: Benzema o él. Es una discusión sana que a buen seguro sobreexcitará a ambos y, por qué no decirlo, es jodido para quien debe elegir. Quizá el francés se mueva mejor en ataques más estáticos, por eso, el perfil de Higuaín garantiza más disparos a puerta y, sobre todo, mayor facilidad de pase para Di María, Kaká y Özil. Por cierto, el alemán está abúlico, hoy se le ha visto lento de piernas…y Di María viene avisando por detrás a toda velocidad. Puede que ahí surja otro debate.  

Pistoleros y estrategas

Domingo, 7 Agosto 2011

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Al gran Tomás Guasch no le ha sorprendido la meteórica progresión de José Callejón. Su fichaje por el Madrid sonaba a moneda de cambio o pack de jugador más un puñado de millones por otra estrella; incluso, se le intuía como banquillero de lujo para minutos coperos. Pero Guasch me advirtió antes de pretemporada que el ex canterano blanco incordiaría en los planes de Mourinho, pues es “un tío de brega que va al choque y se mancha la camiseta”. Y, ciertamente, al portugués le gusta mandar a futbolistas de este perfil. Ha venido para agrietar defensas desde la banda, cometido al que podría haber aspirado Pedro León, perdido para la causa, y podría hacerse un hueco titular en el once de la Supercopa; ha marcado goles y los ha dado mejores. Por eso, en el Espanyol se preguntan de dónde le viene el tino (allí marcó diez tantos…en casi cien partidos). Quizá sea precipitado meterlo en el once fetiche de este Madrid, aunque su estilo driblador y las aspiraciones de Mou con él recuerdan a Santiago Solari, el jugador número doce de la ‘época galáctica’. Bien le vendría al equipo revalorizar cantera con detalles como la adquisición de Callejón: demuestra que sí es posible alcanzar el primer equipo, aunque sea con paciencia y rodeos. Además, él sí ha debido nacer para jugar en el Madrid; al menos, era su pretensión desde alevín. Tal es su desaforado madridismo, que la temporada pasada, siendo jugador del Espanyol, llegó con cara de pocos amigos al entrenamiento matinal posterior al 5-0 del Barça en el clásico.

Quien también debería entender el vademécum del club es Özil. Aúna las mejores cualidades de Guti y su entrenador le ha concedido la oportunidad de salirse del mapa; el año pasado amagó con una ristra de buenas actuaciones y para este curso su función es el de aligerar la responsabilidad de Cristiano Ronaldo. Si el Barça cuenta con Xavi e Iniesta como apuntadores estrellas del equipo, Ózil también debe hacerse un hueco en los créditos principales. Porque a la espera de su regularidad definitiva, el Madrid seguirá pendiendo de la inspiración del portugués, siempre el mejor en pretemporada, temporada y postemporada. Pero la dimensión exagerada de CR7 juega a favor del alemán: un par de malos resultados no se le tendrán en cuenta, pero si se concentra en su talento partido a partido, llegará a ser un mito silencioso, como Xabi Alonso, y evitará concursos tan paupérrimos como el que protagonizó durante el mes frenético de los Madrid-Barça, en el que en unos duelos fue suplente y otros sustituido por falta de soluciones. No obstante, se le ve fresco este verano, con soltura para repartir pases entre líneas y desatascar barullos en el área….ha encontrado en Benzema a su compañero de aventuras y mientras el delantero se emborrache de goles, el mérito de Özil no decrecerá.

Por cierto, Benzema está tan espabilado como las pasadas navidades, cuando Mou le dio un toque para que meditara si realmente valía los 35 millones que Florentino pagó por él. Entonces, se hinchó a golear y parece que ha vuelto a pillar el tranquillo. A lo mejor esa clínica extraña que le recomendó Zidane le ha reseteado….o puede que tanto rumor sobre la cresta más mediática del momento le haya puesto en guardia. Porque, a tenor de la facilidad goleadora del Madrid, Neymar quizá no sea el delantero tan imprescindible que está sobredimensionando el Santos; Benzema se ha ganado los primeros minutos oficiales e Higuaín espera al acecho una racha aciaga de su competidor. De todos modos, me fío de mi compañero de COPE, Fernando Evangelio, quien insiste que Neymar no es otro Robinho mejor vendido…pero sucede que a este Madrid no le urgen pistoleros, sino estrategas. Y, de momento, en ese rol Xabi es el más preciado, Özil está opositando y ya veremos qué sale de Sahin, cuando se recupere……porque Kaká no es quien esperaba el presidente. 

Ruedas de prensa

Domingo, 10 Abril 2011

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Era la décima vez que comparecía ante las cámaras. Y para un tío de fútbol, salir a la palestra no es ningún marrón. Porque el morbo en la sala de prensa de San Mamés consistía en averiguar las razones del nuevo plante de Mourinho; Karanka lo explicó con concisión: es la logística del portugués. Y he de confesar que, aunque estemos poco acostumbrados, me parece una idea genial. El segundo entrenador no camufla con rodeos las explicaciones…”¿tirar la Liga? El 0-3 demuestra que todos están capacitados para jugar en este equipo”. El problema es que Mou es proclive a chulerías verbales o verdades políticamente incorrectas, y eso es precisamente lo que buscamos en la prensa. Rellenar titulares con insinuaciones veladas gusta más que analizar los partidos. Gran error por nuestra parte. Ciertamente, al público no le importa tanto los circos mediáticos como que su equipo gane o pierda. Al fin y al cabo, se trata de que el balón entre.

Y con la que se avecina en las próximas tres semanas, es normal que el mister se oculte: ¿cuántas preguntas le habrían hecho sobre el partido del Athletic ? La de rigor por Kaká y poquitas más. Ya habrá tiempo de analizar el puñado de clásicos que van a sobreexcitar al país. Y eso que el de Liga es el menos apasionante, pero el que más incertidumbre aguarda: ¿arriesgará Mou con el equipo de gala o sacará el once de ayer? La segunda opción levantaría sospechas, el Madrid no puede sestear aunque la distancia con el Barça sea casi sideral. El caso es que haga lo que haga, le caerán palos: al madridismo le pone la final de Mestalla y las semis de Champions, la Liga es malgastar esfuerzos porque, aún ganando  al Barcelona, a éste le queda lidiar con equipos de media tabla para abajo y al Madrid tres visitas a miuras: Valencia, Villarreal y Sevilla. Pero al primer clásico le queda una semana y al del Tottenham cuatro días. Y en este trámite sí saldrán los mejores, porque la Champions es a veces traicionera y el Madrid necesita a sus mejores jugadores para aguantar los primeros minutos que a buen seguro consistirán en embestidas inglesas aderezadas con cánticos de guerra en White Hart Lane.

Respecto a Bilbao, Mourinho por fin puede alardear de fondo de armario, como cualquier plantilla que maneje presupuestos tan mareantes. Lo que era intolerable es que Cristiano jugase todos los partidos sin excepción; aunque parezca un terminator, tarde o temprano tenía que romperse por algún lado. Su golazo (con la frivolidad en el regate de tacón previo) evidencia que está listo para acometer el desenlace de la temporada. También debería estarlo Kaká, pero su gran partido de ayer no pasa de ser un buen indicio…le faltan pruebas más duras para contentar a Florentino. Además, le favoreció mucho la inercia del juego: si el Madrid opta por el contraataque (opción nada descabellada para la fisonomía del equipo), el brasileño se aprovecha de su regate por zancada y los pases al espacio para que Higuaín o Di María se desmelenen. Ése es el estilo que le pirra y del que el entrenador tampoco reniega. De lo que sí tendría que abjurar Mou es de vacilar a todos poniendo a Pepe de centrocampista: suena a chiste, pero intuyo que es un amago de acorazar a la defensa en partidos de mucho pressing y, claro está, siempre a domicilio. No creo que tal ocurrencia sea del agrado del Bernabeu.

¿Y el Barça qué? Pues que la supuesta falsa modestia de Guardiola no va a resultar tan engañosa. El Shakhtar se llevó cinco goles pero tuvo otras tantas ocasiones para haber nivelado la eliminatoria y el Almería, que venía descompuesto y asomado al abismo de Segunda, se ordenó en defensa y le metió éxtasis el clásico del sábado por unos minutos. El Barça ganó porque el 0-1 le espabiló y  el colista no iba a aguantar lo que se le venía encima. Una pena la lesión de Bojan, que había pillado la onda de sus compañeros en los últimos partidos. Fue paradójico pero ayer no decidió la inspiración de Iniesta o Xavi, sólo un salida a destiempo del portero Alves en su penalti a Villa y un remate de córner aclararon el panorama azulgrana. Así también gana el Barcelona. Sólo falta saber qué versión sacará en el Bernabeu: la del paseo militar de los últimos años o una más especuladora. Guardiola confesó que irán a ganar y punto…Karanka no se atrevió a ser tan contundente, ¿orden de su jefe?

Cuestión de estilos…y sofismas

Martes, 8 Febrero 2011

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Paco González espetó el pasado domingo en Tiempo de Juego que prefería los partidos de toma y daca del Madrid a las goleadas abusivas del Barcelona. Pensé ipso facto que ironizaba, pero se mantuvo firme cuando Lama, durante el Madrid-Real Sociedad, le replicó que él no. La cuestión planteada estaba matizada en aras del espectáculo y, aunque soy de los que flipa con el mejor fútbol jamás visto del Barça, la reflexión de Paco no era descabellada. El Madrid se gusta en envites arriesgados, con el partido en cocción rápida y sin mucha meditación; funciona a arreones y con ese punto de ‘masoquismo’ que le enchufa al partido. Porque vivir constantemente en el alambre (cada domingo es una final puesto que el líder nunca falla) le sobreexcita y más en el Bernabeu, donde se faja cómodo a los puntos.; da la sensación de que este Madrid, igual que los de la última década, necesita recibir para espabilar. La Real Sociedad fue una merienda fácil, pero aún así probó a Casillas, por si acaso. A diferencia del Barcelona, al Madrid sí se le puede hacer daño. Y eso que con Mou la defensa ha mejorado bastante respecto a años anteriores.

En el artículo de la semana pasada Le queda hablar de fútbol escribí que Mou todavía no había estampado un estilo táctico al equipo. No obstante, hasta el 5-0 del Camp Nou el portugués exigía presión asfixiante desde arriba; después del fatídico clásico, el Madrid perdió esa virtud porque a los jugadores se les acartonaron las piernas o, una más trascendental, cuestión de ‘coco’. El caso es que ante la Real, y pongo de ejemplo este partido porque es el mejor que ha jugado en 2011, a Cristiano se le vio más suelto e incluso Adebayor incordiaba sin balón de tal manera que la defensa donostiarra no encontraba más solución que deshacerse de la pelota. Además, como la Real no puso un cerrojazo descarado, Özil encontró carriles sin obstáculos para montar contraataques. Precisamente, ése es el método en el que mejor se desenvuelve el Madrid; pero no es ninguna novedad: a Ronaldo, el brasileño, se le fichó para golear así, cogiendo a la defensa a pie cambiado. Y haciendo un seguimiento exhaustivo a Cristiano y Kaká, ambos  se gustan más cuando tienen espacio para aprovechar su reprís. Suena raro, pero al Madrid que debería marear la pelota le va al contraataque.

En consecuencia, los partidos que el Madrid no mata pronto molan por aquello de la incertidumbre (aunque casi siempre se los lleva) y en los del Barça el reclamo es ver goles de todos los colores. Ya sólo falta que Messi clave uno de ‘escorpión’ y Abidal otro de chilena. Porque la resistencia del rival de turno dura lo que se le antojo a los azulgranas y por ello, queda la gracia de comprobar si este equipo supersónico puede meter diez en un partido, puesto que hacer cinco le cuesta bien poquito.

Y como no sabemos a ciencia cierta si el Madrid está definitivamente a gusto consigo mismo, me han desconcertado las sorprendentes declaraciones de Mourinho a Sky Italia: quizá sea otro sofisma para animar al vestuario y quedar bien ante la opinión pública, pero desde luego pocas veces se atreverá a abandonar su pose chulesca para ahondar en una derrota suya. “El 5-0 no se olvida, hay que recordarlo”, muy inteligente por su parte: si el Madrid gana la final, la entrevista será rescatada y si pierde, la coartada será el mismo Barcelona (contra el mejor siempre se puede claudicar). Tal vez su carácter no le deje reconocerlo, pero las victorias han supuesto que el Madrid haya pasado su particular rubicón, el copero, con todos los riesgos que arrastra. Y ese paso adelante obliga a ganar la Copa o, por lo menos, ser competitivo, porque de lo contrario no mucha gente opinará “que no pasa nada si acaban segundos”. Copa o Champions, ésas fueron las apostillas que se le olvidaron a Mou para terminar la frase ¿las omitiría a posta?

Puro cachondeo

Mircoles, 26 Mayo 2010

¡Milagro!, Kaká se ha recuperado. Ha sido llegar a la concentración de Brasil y ponerse a brincar en el entrenamiento como un alegre juvenil. Ni lesiones musculares, ni pubalgias, Kaká está a tope, o eso nos dicen desde allí. Su sospechosa recuperación contrarreloj desprende el tufillo que el madridismo temía. Quizá esté a tope, pero la sensación de que no se ha exprimido lo necesario en el Madrid para llegar intacto al Mundial no se va ni con aguarrás. Al brasileño no le queda otra que hacer un buen campeonato (de lo contrario, más de uno en el Madrid se habrá arrepentido de su fichaje) y, sobre todo, aprobar la reválida de la próxima temporada. Ésa sí que será definitiva.

El fútbol a veces no deja de ser puro cachondeo: Mourinho soltó que se largaba al Madrid casi antes de que Zanetti levantase la Copa de Europa, ni siquiera se pasó por los fastos preparados en Milan y resulta que Moratti le invita a cenar a su casa.  Encima, dicen que Mourinho intentó convencer al presidente del Inter de que se olvide de esa cláusula de ‘sólo’ dieciséis millones. Y vale que Mou tendrá un poder de convicción absoluto para lograr que Eto’o defienda sin rechistar y que el mundo entero le rinda pleitesía, pero persuadir a Moratti de que le deje irse gratis…

También ha aparecido en escena Del Nido, ¿cómo no? Se ha hartado pronto de las insinuaciones por Jesús Navas. Ayer dijo que quien lo quiera, le costará ‘sangre, sudor y lágrimas’. Bueno, quizá no haga falta tanto porque vino a decir lo mismo cuando el Arsenal se llevó a Reyes o el Madrid a Ramos y Baptista. Si Florentino le planta en la mesa un cheque de veinticinco o treinta millones por Jesusito, quienes llorarán serán los ‘Biris’.

A todo esto, el lenguaraz Maradona volvió a hablar, pero esta vez no la lió. Por fin pensó con coherencia, aunque si fuera madridista estaría un poco mosqueado: jamás le escuché decir que “la gloria es hoy el Real Madrid”. El comentario se agradece, pese a que Maradona no haya atinado mucho. El Madrid es glorioso, sí, pero, precisamente, la gloria de los últimos años se la han llevado el ocaso de Florentino, el circo de Ramón Calderón y esta temporada de despilfarro.

Y por último, nos sigue quedando Guti. Lleva meses vociferando que se marcha del Madrid para emprender una aventura ascética en Tailandia con una vespa; le abren la puerta desde Turquía para que vaya acercándose a culturas más espirituales. Y ayer espetó que tiene un año más de contrato y aún no ha decidido nada. Como diría Sherlock, “elemental querido Watson”: con el pastizal que tiene firmado en Madrid y sabiendo que ni Mou le exigiría mucho en su última temporada, como para irse a vivir fuera.

De Sevilla a Clemente

Domingo, 9 Mayo 2010

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Pues nada, habrá que esperar una jornada más. No es para menos cuando Barça y Madrid no tienen más obligación que jugar un partido por semana. Y eso que la Liga tuvo su gracia durante diez minutos, los que precisó el Sevilla para casi volatilizar el partido. Quién sabe lo que habría ocurrido si su conato de remontada hubiese llegado antes. Aunque, analizándolo fríamente, los últimos momentos fueron un auténtico ‘fútbol control’ del Barcelona. El caso es que los chicos de Guardiola solventaron la visita más crucial con una demoledora demostración: una defensa bien adelantada por Piqué y Puyol, Dani Alvés que volvió a jugar al correcaminos por la derecha y Xavi que se empachó de pases al hueco. Y claro, entre Messi, Bojan y Pedro desahuciaron a Fazio y Escudé. Obviamente, con semejante panorama da igual que el rival fuese el Sevilla, Chelsea o Bayer. Bueno, cualquiera menos el Inter.

De la goleada del Madrid hay poco que contar. La primera parte fue un soberano coñazo, con Cristiano intentándolo por su cuenta (como siempre) y Granero esforzándose por contentar a Pellegrini. De ese sopor sólo es rescatable la maravilla de Yeste, ese chico que iba para jugadorazo y se ha quedado en uno del montón. En la reanudación el Madrid abusó del Athletic metiéndolo dentro de la portería. Sólo faltaban las buenas nuevas de Sevilla que nunca llegaron. Por cierto, Kaká sigue intentando coger la forma idónea para el Mundial y quién sabe si para la próxima temporada. En consonancia,  el club está a la espera de averiguar si sus sesenta y cinco millones rentan algo.

O sea que el Madrid debe envidarlo todo a un protagonista que simpatiza más bien poco con los merengues. Ése es Javi Clemente, a quien el madridismo escudriñará con detalle en el Camp Nou para comprobar que ‘no se deja’ contra el Barça. Sinceramente, las opciones del Valladolid son casi nulas; sólo hay una estrategia posible, la de poner zagueros colgando del larguero y esperar el milagro. Pero ahora mismo una victoria de Clemente es más complicada que el Madrid se corone campeón de Europa, y eso ya es harto difícil.     

¿Es el mejor o es el mejor?

Jueves, 6 Mayo 2010

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El fútbol mundial se estremeció cuando el Madrid soltó casi cien millones de euros al Manchester, ¿valía algún jugador tal pastizal? Paradójicamente, Cristiano es la respuesta aunque quizá no vaya a rascar nada. Porque este Madrid ha demostrado por enésima vez que es ‘CR9’ y su pandilla. Así le llega para dar guerra al Barça en Liga, no para intentar algo grandioso en Champions. Y eso es porque nuestro campeonato evidencia (lo hizo desde que Madrid y Barça salieron disparados a por el título) que la competitividad está por los suelos. El perdedor final se va a quedar con un consuelo ñoño y estúpido, el de ya haber logrado un récord histórico de puntos. Es complicado que alguno de los dos vaya a dejarse si quiera un empate en las dos jornadas finales. Quizá el Barça pueda pinchar en el Pizjuán contra un Sevilla que debe tomarse muy en serio el partido, la Champions es la Champions.

Pero vuelvo a Cristiano Ronaldo, porque se empeña en que le dediquemos todo tipo de poemas de arte mayor o menor. Anoche clavó su primer ‘hat trick’ de la temporada (extraña, ¿verdad?) y con ello  ocultó el pobre fútbol del equipo. Arrasa con todo a su paso y revoluciona a sus amuermados compañeros. Él solito se las arregla para salvar al Madrid jornada tras jornada. No obstante, es una lástima que esto suceda en este equipo, aunque tampoco le vamos a pedir que deslumbre para dos partidos más; gana con suficiencia, juegue regular o rematadamente mal.

Y puede que la directiva transija con Pellegrini un año más, sobre todo para dar continuidad y estabilidad a su proyecto. Pero claro, aparte de títulos, al chileno se le debe exigir ya una propuesta concreta después del periodo experimental. A Pellegrini le han faltado arrestos en algunos momentos para coger de la pechera a más de uno y haberle mandado al banquillo (Kaká), pero también es cierto que ha recuperado para la causa a otros como a Van der Vaart. Aunque lo mejor que ha dejado el míster es su impasibilidad ante toda la rumorología que envuelve al club. Le han restregado en la cara portadas de Mourinho y no ha perdido los estribos. Su firme estoicismo merece una segunda oportunidad, ¿o ya nadie se acuerda que Johan Cruyff tardó tres años en ganar una Liga?

De todos modos, pase lo que pase en el desenlace liguero, el segundo plan de Florentino deja la intriga de Kaká. En Mallorca fue puesto de titular para no dar una a derechas: cualquier pelota que cogía, la perdía. Es cierto que una pubalgia que arrastraba de Milan le ha condicionado, pero no es menos verdad que su técnica habría bastado en esta liga para finiquitar un buen puñado de partidos. Y no ha sido así. Kaká ha sido devorado por el ansia del madridismo, era el gran deseado desde hacía tres años, y por la sobredimensión inalcanzable de Cristiano Ronaldo. No obstante, me niego a pensar que el brasileño se ha apagado como un interruptor. Como a Pellegrini, a Kaká le toca reválida. Y no vale que se salga en el Mundial.

¡Por fin, Kaká!

Domingo, 25 Abril 2010

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Sesenta y cinco millones parecían un timo muy grande, o eso es lo que debió pensar el madridismo hasta que Kaká regresó en serio. Lo hizo en Zaragoza y cuando más le urgía a su equipo. Y como no fue la tarde de Cristiano e Higuaín, al Madrid sólo le podían salvar detalles diferentes. El decisivo lo puso el brasileño con un desmarque sencillo y una ejecución perfecta. Si había algo que pudiese animarle a su vuelta, sin duda fue ese gol que le convierte en otro recurso más para cazar al Barça. Tampoco es plan de que ahora sea titular por decreto, pero es obvio que su oportuna vuelta sosegará  a los dos delanteros que capitalizaban la esperada remontada. Además, las ansias de Kaká en el momento de saltar al campo confirman que cuatro partidos (los que quedan) le valen para comerse el mundo y demostrar que Florentino no se equivocó soltando el pastizal que se llevó el Milan.    

Kaká llegó a tiempo, pero Raúl puso el verdadero detallazo. La lesión de Van der Vaart y el atrevimiento de Pellegrini plantaron al gran capitán en el campo casi al principio de partido. Corrió y luchó hasta la extenuación, y tanto fue así que marcó su gol sufriendo un esguince de tobillo. De este modo, su inestimable contribución agiganta su leyenda, que sobrevive con esfuerzo y, sobre todo, muchísimas ganas, las mismas con las que debutó en ese estadio hace dieciséis años.

Así que menos mal que Raúl y Kaká entraron en la convocatoria. Pellegrini les podría haber reservado hasta su completa recuperación, pero a estas alturas cualquier arma, aunque no esté bien engrasada, vale para dar al objetivo. La decisión de Pellegrini fue sabia en la previa y durante el partido, porque aparte de los acertadísimos cambios el chileno alentó a sus chicos para que se olvidaran del juego hosco del Zaragoza. Cristiano y Marcelo se llevaron alguna que otra tarascada, e Higuaín se salvó de milagro de un codazo de Contini. El Zaragoza se sintió cómodo con el juego de lucha libre, quizá su único argumento para contrarrestar al Madrid. Pero el Madrid pasó de tanto rifirrafe y salvó el obstáculo con su razón de ser: una pegada sobrenatural. O sea que hay Liga una jornada más.

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

Este Madrid merece un Oscar

Domingo, 7 Marzo 2010

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No recuerdo un meneo tan arrollador ni siquiera en los momentos más apoteósicos de los antiguos ‘galácticos’. Éste sí es el equipo por el que Florentino Pérez ha extendido cheques en blanco; éste sí es el equipo que tenía que sobreexcitar a los miles de aficionados que esperaban un partido así; también es el equipo que intimida y achanta a cualquiera. Porque, o muy bien se ha preparado el Lyon la vuelta del miércoles, o tras lo sucedido anoche con el Sevilla, pueden contentarse con acudir al encuentro del miércoles.  

El Madrid se inventó su mejor función en lustros y lo hizo en su formato fetiche: el de la remontada imposible en el Bernabeu. Cuando todo hacía presagiar que la clarividencia del Sevilla y el estado exultante de Palop serían suficientes para asaltar el último fortín inexpugnable que queda en Europa (los blancos son los únicos que lo han ganado todo en casa), el flamante líder decidió que debía intentarlo. Después de la semana internacional, parecía que con el 0-2 las fuerzas estaban justitas; quizá no eran necesarios ímprobos esfuerzos en Liga teniendo un examen tan serio en la Champions dentro de cuatro días. Pero los jugadores se concienciaron de que, más allá de ganar o perder, su imagen no estaba a la altura del club. Además, también había que acabar con el sambenito de que el Madrid no sabía competir con equipos importantes. Todo eso dio un vuelco espectacular en una hora de juego.

La revolución la promovió Guti, cuya especialidad de desatascador nunca fue tan bienvenida. Pellegrini se dio cuenta a tiempo de que Lass es el jugador perfecto para aguantar embestidas y resultados favorables, pero no para dibujar fútbol; tampoco Kaká aportó el valor añadido que seguimos esperando de él. Por tanto, sólo había una solución imaginable: sacar al campo a peloteros como Guti y Van der Vaart. Sabia decisión del chileno, a quien también hay que aplaudir.

Más allá de la heroica, del liderato, incluso de las veintitantas ocasiones de gol que se inventó el equipo delante de Palop, el Madrid aportó una novedad esperanzadora e ilusionante en su estilo: dejó a un lado su vicio por el contraataque y se puso a hilvanar jugadas desde el centro a las bandas con las subidas de los laterales. El equipo daba la pinta de que jugaba con extremos puros en forma de laterales camuflados, sin obcecarse con pases inverosímiles por el centro de la zaga sevillista. Por una vez su dominio aplastante del balón fue provechoso porque maniató al Sevilla, regocijó a Cristiano e Higuaín y nos flipó a todos los espectadores. Gracias a la espectacularidad de Palop, el partido fue lo que fue. Ganar así tiene más gracia que haberlo hecho por 7-2, quizá el resultado más justo.

¿Y ahora qué? El único miedo del madridismo es pensar que la película de ciencia ficción de anoche fue un espejismo, un entretenimiento que llegó por casualidad. Tampoco le vamos a pedir al Madrid que fusile por igual a todos sus rivales. Sin embargo, ya va siendo hora de exigirle de verdad que se dedique a este tipo de fútbol, el mismo que viste y calza el mejor Barcelona.