Aquellas cláusulas de Fernando Torres
Mircoles, 14 Diciembre 2011Gil Marín estuvo espabilado cuando redactó al Liverpool un contrato puñetero por la salida de Fernando Torres en el verano de 2007. El traspaso no era una millonada (32 kilos) pero el Atlético incluyó dos cláusulas intuyendo que su delantero se hincharía a marcar goles ante las defensas de barro de la Premier: la primera consistía en una generosa contribución de 250.000 euros por cada 15 goles que marcase el madrileño y la segunda estipulaba la misma cantidad por cada 25 partidos que jugase de titular o suplente. La ocurrencia del consejero delegado recordó al talante duro de Lendoiro (en sus días) o Del Nido; como un Tío Gilito cualquiera, Gil Marín no iba a desprenderse del futuro más prometedor de club por un saco de dinero…había que sacar rendimiento a su invención. Y, desde luego, que el plan no tardó en funcionar: en diciembre de esa temporada llegaba el primer cheque por un gol de Torres al Derby County. Mister Rafa o, más bien, los dueñós Gillet y Hicks debieron penque la maldita cláusula era un incordio a la deficitaria tesorería de Anfield.
Quizá los magnates más ingenuos del fútbol británico no se percataron que si Torres fallaba en la Premier, le quedaría la Copa como consuelo y, en caso más extremo, la Carling, sin contar competiciones europeas. Pero todavía quedaba la segunda cláusula, que tampoco se demoró: justo después de sus primeras navidades fuera de España, el partido copero contra el Luton certificó otro cuarto de millón para el Atlético. Aquel año le salió redondo a Gil Marín…’El niño’ se quedó a cuatro partidos para que el club de sus amores cobrase un milloncejo redondo que, para la balanza de pagos que maneja, no era calderilla. De este modo, Torres maduraba su talento en un club puntero, al tiempo que evitaba inflamar los ánimos de una afición que desde su ‘huida’ tomó a Agüero como nueva efigie. A partir de entonces, la historia es archiconocida: Torres se superó como jugador pero no con sus expectativas y sin Benítez en el banquillo y hastiado de tanta mediocridad, no dudó en aceptar la mareante oferta de Abramovich.
Sin embargo y a tenor de la versión taciturna del futbolista, Gil Marín debe seguir dando gracias a la divina providencia: sí, Torres es más mediático, está más pulido, pero la suerte también le es más esquiva. Aquellas cláusulas poco habrían valido en su nuevo supercontrato de Londres. Puede que Lebron James comparta opinión con el directivo colchonero pues la estrella de la NBA se ha dado el capricho de invertir en los reds a través de su grupo empresarial. Pero poco que le preocuparán a Lebron las historietas de jugadores, sus intenciones (si es que sus asesores le han puesto al día) se limitan a los números y estos indican que, sin duda, el Liverpool rubricó la mejor venta jamás conseguida por una estrella apagada. El Daily Mail publica que el Chelsea ha decidido desprenderse de Torres por 24 millones, menos de la mitad de lo que costó hace menos de un año. En otro momento, el titular quizá no sería otra astracanada más del sensacionalismo británico, pues Abramovich tan pronto le pone un helicóptero al jugador para que firme el contrato como le considera su enésimo juguete roto. Pero Torres sigue buscando su ‘yo’ y Villas-Boas no le va a defenestrar con Drogba y Kalou en la próxima Copa de África. ‘El niño’ está considerado como un auténtico valor bursátil en Inglaterra, pero urge que llame a la suerte, porque su cotización sigue bajando y ni un broker pesimista atisba el fondo.







No le hizo ninguna gracia viajar a Barcelona. Sabía que, aparte del gran estreno del estadio de Cornellá-El Prat, la atención mediático le atosigaría durante toda su estancia. Y bastante tiene que soportar con todo lo que se rumorea en España. Es Xabi Alonso, tan cerca y a la vez tan lejos del Madrid. Creeríamos que Ribery protagonizaría el culebrón veraniego pero las elevadas pretensiones del Bayer le escondieron en un segundo plano. El genio francés habría servido de acicate para la nueva galaxia del Madrid, Alonso es una necesidad. Porque Pellegrini lleva dando la lata con el centrocampista vasco desde que fue nombrado técnico. No en vano, era el gran deseado después de Cristiano y Kaká. Con Xabi Alonso, el Madrid dilapidaría la urgencia por apuntalar la medular. Kaká es un crack, sí, pero necesita un socio a su espalda que le adiestre en tareas defensivas. Además, el español abriría aún más el abanico de jugadas a balón parado, recurso casi desechado por el equipo durante estas últimas temporadas.