Blogs

Archivo de la categoría ‘Lorenzo Sanz’

“Heynckes pecó de buena persona”

Sbado, 7 Abril 2012

Jupp Heynckes había reprimido sus ganas de rajar desde que empezó su experiencia en el Real Madrid. Ni él como entrenador ni el madridismo exultante por la Séptima  entendían por qué el entrenador que les había devuelto a la élite europea era fulminado. “Cada directivo dice lo que piensa a los periodistas; se empeñan en hablar todos los días sin saber de fútbol”, espetó el alemán el día de su despedida, el último de mayo de 1998. Entonces, la prensa había desgranado durante toda la temporada los caprichos de una plantilla que ni confiaba en su dócil entrenador ni habría aguantado otro régimen autoritario como el que impuso Fabio Capello el año anterior. Suker y Mijatovic creyeron que su titularidad era inamovible, Seedorf se las tuvo tiesas con el técnico más de una vez y la sensación que daba el vestuario de cara al público era que Fernando Hierra mandaba más que el propio Heynckes. Incluso, ese año Raúl se vio obligado a ofrecer una rueda de prensa para explicar su bajo rendimiento. Demasiados fuegos como para apagarlos todos de golpe o, al menos, eso es lo que debió pensar el presidente Lorenzo Sanz.

Este es un club muy complicado y muy difícil por dentro: el entrenador que venga no lo tendrá fácil”. Heynckes tenía preparado el dardo desde el partido que el Madrid perdió en Vigo a falta de cinco jornadas para el final de Liga. El equipo era segundo, a catorce puntos del Barça, y sólo la Champions salvaba el año. Pero más que la debacle liguera y la falta de carisma de Heynckes, a éste le molestó que la prensa filtrara posibles sucesores…y todos coincidían en uno: José Antonio Camacho. El vestuario asumió pronto el cisma entre directiva y entrenador, pero los jugadores esperaron la salida del técnico para rajar: “No era lógico que a Heynckes le buscaran sustituto desde hacía ocho meses”, comentó Hierro durante la concentración de la selección española previa al Mundial de Francia. Heynckes no se quedó corto en su rueda de prensa: “Si el verano que me fichan aseguro que ganamos la Champions, me fichan tres años más”. No fue una crítica desacertada, porque treinta y dos años de penurias en la Copa de Europa y, sobre todo, el sentimiento de ser el hazmerreír de Europa un año sí y otro también dejaban a los directivos merengues en una posición de nula credibilidad respecto a la afición.

Lorenzo Sanz pudo tolerar la rabia contenida de Heynckes, más que nada, porque su única preocupación a partir del despido era negociar los doscientos millones que debía cobrar el alemán por la siguiente temporada. Pero la opinión de Hierro y otras de Raúl y Morientes en el mismo sentido, le obligaron a coger el micrófono. “Los jugadores, que se dediquen a jugar y punto”, sentenció el presidente, quien también aprovechó la misma comparecencia para mandarle un par de mensajitos a su ya ex entrenador: “No es que a Heynckes le haya venido grande el Real Madrid, pero ha querido pasar de la dictadura de Capello y no ha podido controlar a la plantilla”. Razón no le faltaba a Lorenzo Sanz, porque los caprichos de unas estrellas con ínfulas de dioses habían servido de continua carnaza para la opinión pública. Por eso, futbolistas y directivos concluyeron que la Séptima había salvado una temporada que se intuía desastrosa a pesar de la Supercopa ganada al Barça en verano. No obstante, la razón capital del despido de Heynckes la reveló Sanz, quizás sin darse cuenta: “A lo mejor ha pecado de buena persona, como se lo dije a él personalmente”. Y es que Heynckes no era Capello, ni en carácter ni en metodología; ésa fue la cruz del actual entrenador del Bayern de Munich.

El arte de insultar

Viernes, 9 Diciembre 2011

cibeles1.jpg

“Quizás ahora los presidentes sean más inteligentes, porque nosotros siempre estábamos en primera línea de fuego”. Fue la respuesta del ex presidente Lorenzo Sanz en El Partido de las 12 al hermetismo del fútbol que incordia a nuestro periodismo deportivo. Madrid y Barça, o sea, Florentino y Rosell, apenas hablan más de lo que exige el protocolo (lo harán mañana en la comida de directivas). Pero bajando de las altas instancias, ni siquiera Mourinho ha dado su versión en la víspera del clásico; advirtió en verano que dosificaría sus comparecencias, pero no avisó que se ausentaría en el día más señalado. La reflexión de Sanz vaticina una política de comunicación cada vez más anquilosada; los clubes prefieren tirar de comunicados oficiales vía web antes de que a un directivo le dé un arrebato de vehemencia en el antepalco del estadio. Durante estos años los presidentes atienden gustosamente y con educación al micrófono inquisitorio de Mónica Marchante en Canal Plus, y justo hace una década Joan Gaspart reunió en un corrillo a periodistas con grabadora en mano para justificar que el cochinillo del Camp Nou estuvo motivado por “un futbolista (Figo) que vino a provocar”.

Lorenzo Sanz y Gaspart dominaban el teatrillo que rodeaba a los clásicos atribuyéndose el papel de folloneros: bastaba una indirecta al contrario para encender los ánimos y la respuesta del ‘ofendido’ no se hacía esperar…“¡Son unos impresentables, tanto el señor José Luis Núñez como Gaspart, que no paraban de levantarse!”, soltó Sanz a la salida del Camp Nou después un Barça 1 – Real Madrid 0 (10 de mayo de 1997). Pocos minutos después, Gaspart tomó el turno de réplica alegando que “el impresentable” era el presidente merengue, que se había ido sin despedirse, “¿qué creía, que le iba a atizar?”. Sanz recordó con nostalgia aquellos rifirrafes,  pues eran “un divertimento de niños”. Aquellos obuses dialécticos Madrid-Barcelona guardaban cierto parecido con el arte de insultar que una vez universalizaron Góngora y Quevedo: archiconocido fue el rapapolvo de Lorenzo Sanz a Núñez cuando éste se atrevió a opinar sobre las ‘prebendas’ que, supuestamente, se le concedían al jugador Fernando Sanz  por ser hijo de quien era y es…”el señor Núñez, aparte de ser bajo de estatura, me parece bajo de moral”. El dardo de la palabra se quedaba en anécdota y así lo entendían los periodistas que en aquellos tiempos preferían provocar la noticia (dando la vara a los presidentes, claro está) que estrujarla y tergiversarla como en las múltiples tertulias que bombardean los medios. Pero es lógico, Lorenzo y Gaspart contaban historias, como ahora Del Nido; las de Florentino y Rosell hay que intuirlas. En consecuencia, esta nueva corriente de mutis por el foro, sin entrevistas ni valoraciones, obliga a exprimir la creatividad del gremio. Sin los protagonistas directos, los recursos son obvios: ex presidentes, viejas glorias y demasiada interpretación. Corremos el peligro de que estas coartadas se agoten y las semanas de los clásicos deriven en ese puro chau chau del que hablaba Jesús Gil.

Sería inimaginable que Florentino exigiese a Mourinho salir a la palestra, en contraste con el protocolo de UEFA, que aplica en su decálogo ruedas de prensa obligatorias. Sin embargo, hasta en eso tiempos pasados fueron mejores: el propio Lorenzo Sanz quedó decepcionado cuando su entrenador Jupp Heynckes sugirió públicamente prudencia a sus directivos antes de un Madrid-Barça. “La línea de declaraciones la marco yo, el entrenador que se dedique a entrenar”, aseveró el máximo mandatario, quien después apostilló que le habría gustado escuchar la opinión de Heynckes sobre “lo que no le gustaba del señor Núñez o Gaspart”. Los ex presidentes sí entendían que los clásicos se animaban con carnaza para la prensa, y por ende, para el aficionado. Y así actuó Mourinho la temporada pasada, hasta que la opinión pública se echó las manos a la cabeza y convirtió los Madrid-Barça en una guerra de guerrillas periodísticas. Puede que un futuro próximo, cuando los directivos pasen el relevo, se suelten delante de un micrófono y cuenten historietas tan asombrosas como que Joan Gaspart tuvo que disfrazarse de camarero en un hotel de Miami para subir a la habitación de Ronaldo durante una concentración de Brasil y llevarle el contrato para que lo firmara. En definitiva, el fútbol progresa pero el teatrillo que alimenta los cenáculos periodísticos está en peligro de extinción; el orden se ha invertido y son los clubes los que dictan la hoja de ruta de los medios. Mal negocio para la comunicación.