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Si Alexis vale casi 50, ¿Cesc no vale 40?

Martes, 21 Junio 2011

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“Alexis Sánchez está hecho con el Barça al ochenta por ciento”. Lo aseveró Quique Pina anoche en la COPE, en un despliegue de información precisa poco usual en presidentes, agentes e intermediarios. Porque los grandes fichajes no se suelen escupir a los medios con todo lujo de detalles, pero Pina, agente oficial de Udinese en España, anunció sin tapujos que el Barça fichará con inminencia al delantero chileno. Y el precio no es peccata minuta…Gino Pozzo, dueño del club italiano,  tasó a Alexis en cincuenta millones para asombro de Rosell y su tope de cuarenta y cinco ‘kilos; finalmente, su precio rondará las pretensiones italianas: veintiocho fijos, cinco variables y dos productos de fábrica, Jeffren y el pichichi de Segunda Jonathan Soriano. ¿Tanto vale Alexis? Su compatriota Iván Zamorano también le puso por las nubes en El partido de las 12…”destaca por su velocidad, uno contra uno invencible, compañerismo. Está tocado por la varita mágica”. Vamos, que no le falta de nada, según Bam Bam.

Si Alexis es tan bueno por casi cincuenta millones, extraña que Cesc no lo sea tanto por cuarenta; habría que planteárselo al jefe económico del Barça, Javier Faus, quien anunció hace dos semanas el recorte presupuestario. Sí, el chileno tiene buena pinta y, sin ser goleador nato (doce tantos en esta temporada), se ha granjeado un cartel de top sencillamente porque el campeón de Europa está dispuesto a pagar lo que le exija Udinese. Y para que Cesc no se mosqueé,  Rosell ha explicado con habilidad que el Arsenal se subió a la parra la temporada pasada pidiendo ochenta y siete millones…con tal panorama, no ha sorprendido que el presidente del Barça haya espetado con resignación que ofrecerán menos de cuarenta y “si el Arsenal no cede, pues el jugador no vendrá”. Chirría que el catalán todavía no sea azulgrana…lo dijo públicamente y se lo ha confesado a su mentor Wenger. No obstante,  como la obcecación del Arsenal sea eterna, acabará el gran ciclo del Barça y Cesc se quedará esperando a pesar de sus 24 años.

Pero como estos fichajes distan mucho de los made in Florentino (pagar la cláusula sin negociación previa y adelante), el Barça quiere utilizar La Masía para apretarse el cinturón: el caso de Bojan no vale porque su irrupción meteórica en 2007 no ha encontrado hueco y quizá la Roma de Luis Enrique sea el sitio idóneo para una catarsis; Thiago reconoció que triunfar en Barcelona se antoja complicadísimo, pero tuvo que recular para no vulnerar el código deontológico del club; Martín Montoya está en el Europeo sub’21 y es un lateral que promete, pero también Luis Enrique insiste en llevárselo; los mencionados Jeffren y Jonathan Soriano en la operación Alexis son otro ejemplo de que, incluso, el mejor plantel de Europa tiene que meter dinero en tesorería como sea, aun sacrificando la cantera por la cartera…..¿Y Rossi? Fernando Roig está más preocupado esta semana por renovar a Marcos Senna que por seguir esperando una oferta formal del Barça….una oferta que todavía no existe inexplicablemente.  

Recuerdos del Foxboro

Sbado, 4 Junio 2011

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Fue la selección de la perilla…Caminero, Bakero y Julio Salinas pusieron de moda un look diferente en un país extraño para el fútbol. Estados Unidos había luchado enconadamente por su Mundial del 94, lógico: el deporte más capitalista del mundo también debía ser engullido por la globalización. Y la selección viajó allí porque la inspiración de Cañizares agotó a Dinamarca en el Sánchez Pizjuán. Javi Clemente, seleccionador en aquella cita, ha confesado innumerables veces que ese grupo fue el más sólido y musculoso que jamás tuvo España. Por entonces, Caminero había cogido los galones del equipo, con el permiso de Hierro, y sólo la fatalidad y un árbitro húngaro les volatilizaron en los malditos cuartos de final ante Italia. Los españoles se encargaron por sí solos de llenar la casilla de cagadas garrafales: Zubizarreta no leyó bien el obús de Dino Baggio y salió descaradamente mal en la jugada del otro Baggio, Roberto. Entre medias, Julio Salinas se congració con Cardeñosa (Argentina 78) y Eloy Olalla (Méjico 86),  y perdonó para siempre al penitente Pagliuca por su cantada ante Irlanda en la primera fase. Sándor Puhl acabó rematando la faena…la FIFA, en su costumbre única e incomprensible de premiar el sinsentido, pensó que un tabique roto, el de Luis Enrique, bien le valía a Puhl para arbitral una final, la del infumable Italia-Brasil.

Casi dos décadas después, la nueva España ha vuelto al estadio que se levantó encima del demolido Foxboro. Para la posteridad quedará el Italia-España, las ganas de Luis Enrique por devolverle el codazo a Tassotti y el último ‘Picasso’ de Maradona: regate, gol por la escuadra griega y celebración en primerísimo plano delante de una cámara a ras de césped. Boston también reivindicó la experiencia agonizante de la Italia mundialista con un suspiro in extremis de Roberto Baggio que evitó el sorpresón de Nigeria. Hoy todo ha cambiado…para bien. Pero el folclore queda ahí y conviene recordarlo cuando la ocasión lo merece; así podemos contrastar lo bueno que somos ahora y lo desdichado que fuimos.

De aquel Mundial, los españoles salieron como buenos soldados y a Clemente le endilgaron el gracioso y rimbombante patapum parriba. Fue un campeonato sin virguerías y con mucho oficio. Incluso, Brasil tuvo que aparcar el fútbol de salón de Romario y Bebeto para remangarse la camiseta y sudar las eliminatorias. Sinceramente, me gustó España porque sobrevivió a los obstáculos: supo competirle a la campeonísima Alemania y bajó los humos a Suiza, que apuntaba revelación con Estados Unidos y Suecia, ¡vaya si lo fueron estos!. En fin, fue un Mundial bien montado y que nos dejó instantáneas eternas: de la camiseta histriónica del portero mejicano Campos a la barba pelirroja de Alexis Lalas. Pero, sobre todo, no fue un Mundial más para la selección española…el fútbol la enorgulleció y la detuvo en cuartos porque entonces la historia reciente no habría sido tan preciosa.