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El Lyon se añora a sí mismo…el Ajax también

Viernes, 26 Agosto 2011

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Gerland dejó de ser maldito para el Madrid. Llegó Mourinho, conjuró los recientes fantasmas del Lyon (en recuerdo de los del Paris Saint Germain de los noventa) y después del primer KO francés de cuatro asaltos, el presidente francés, Jean Michael Aulas, decidió resetear el banquillo. La amenaza de despido a Claude Puel se cumplió el pasado verano, pues la hegemonía del equipo en Francia (siete ligas consecutivas, la última con el propio Puel) quedó en entredicho con una tercera temporada aciaga. Porque a este equipo le pasa como al Valencia, que instruye futbolistas para venderlos en grandes operaciones: el último en salir ha sido Toulalan, cortejado por el proyecto faraónico del Málaga; antes de él, Essien, Diarra, Tiago, Abidal, Malouda, Juninho y, sobre todo, Benzema. No obstante, el técnico primerizo Remi Garde todavía conserva en la plantilla al cazagoles Lissandro, al apuntador Gourcuff, del que se espera una eclosión definitiva y al lateral Michel Bastos, un émulo muy logrado de Roberto Carlos.

Será el quinto duelo Lyon-Madrid de los últimos siete años: en el primero, Luxemburgo se dio de bruces con un equipo melódico en el que las ‘bombas’ de Juninho Pernambucano y el taconazo sublime del gigantón Carew en el Bernabeu dejaron en evidencia el famoso cuadrado mágico; Fabio Capello también sufrió su puesta de largo en Gerland con una derrota irrisoria acompañada de una deplorable actuación de los flamantes fichajes Cannavaro y Emerson; Pellegrini puso el epílogo a la pesadilla francesa con un batacazo más doloroso que los anteriores, porque nunca antes el Madrid había sido tan favorito en unos octavos y el Lyon tan perdedor sobre el papel. Pero ni siquiera Cristiano, y menos Kaká, pudieron con un Lyon en plena regeneración. Al final, fue Mourinho (otra muesca para su revolver) el que dio carpetazo a otra horrorosa historia estilo Milan o el propio P.S.G. La eliminación del equipo francés fue el preludio del cambio en el banquillo; el insípido tercer puesto liguero, el detonante.

El Ajax tampoco parece un equipo intimidatorio y menos con la salida del uruguayo Luis Suárez. Su filosofía es nutrir al primer equipo con jugadores de perfil bajo: vendió al mediático portero Stekelenburg a la Roma y al todoterreno De Zeew al Spartak de Moscú, y ha incorporado al ariete islandés Kolbeinn Sightorsson, quien la temporada anterior marcó 15 goles con otro de los gallitos, el AZ Alkmaar, y también a un magnífico zurdo, Theo Jansenn, procedente del sorprendente Twente y cuyo cometido será poner orden y disciplina al centro del campo, la gran debilidad de un equipo al que le gusta jugar vertebrado. Pero, sin duda, la atracción está en el banquillo…Frank de Boer se ha propuesto rodar de nuevo al Ajax en Champions, competición en la que no hace muchos años Louis Van Gaal logró conjuntar un grupo de ensueño (los hermanos de Boer, Kluivert, Litmanen, Finidi…) y que, por cierto, salió a hombros del Bernabeu en una exhibición legendaria (0-2 y debió acabar 0-4 o 0-5).

Pero De Boer ha dado pistas a Mourinho: la pasada primavera comentó en una entrevista que su inspiración era Guardiola, Con semejante declaración, el Madrid sabe a lo que atenerse, aunque, evidentemente, el propósito del Ajax dista mucho de la realidad del Barça. Por último, el Dinamo de Zagreb tan sólo debe ser un “equipo pasional entregado a su afición”, tal como lo describió Butragueño. Y sus resultados no engaña: fuerte en el estadio Maksimir (4-1 al Malmoe sueco en la previa de Champions) y muy tierno sin el ímpetu del público croata (en Suecia perdió 2-0). Además, han convertido la liga en su rancho particular: cinco títulos consecutivos que han dejado en olvido al histórico Hadjuk Split.

P.D: mañana Barça-Milan y los caprichos del fútbol…Juan Mata vuelve a casa, quizá demasiado pronto.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

¡¡Esto es el Bernabeu!!

Mircoles, 10 Marzo 2010

Un colega sevillano me ha comentado esta semana que siguen de uñas con Manolo Jiménez por haberse dejado avasallar en el Bernabeu cuando a falta de media hora ganaban 0-2. Yo escuchaba estupefacto hasta que le interrumpí justificando al técnico hispalense: “¿Pero que esperabais?, ¡es el Bernabeu! Y así es. El Madrid es el único capaz de encender un partido que va directo al mortuorio; sólo la hinchada merengue se frota las manos cuando toca remontada. No en vano, los blancos llevan obsequiando al fútbol con un par de resurgimientos imposibles por temporada. Esta noche urge otro.

Viene el Lyon y no sé con qué talante. Seguro que Claude Puel tomó buena nota de la orgía futbolística del sábado noche. Por ello, si su obsesión es vivir de las rentas, no durará mucho. Aunque el técnico francés es de esos poquitos que preparan media victoria con pizarras, vídeos e informes del rival. El planteamiento debería ser sencillo sobre el papel: ahogar a los ingenieros del balón. Sólo falta averiguar quiénes serán los ilustres encargados de inventar la remontada. Hasta una hora antes del partido no lo sabremos, porque con Pellegrini ya se sabe: tan pronto alinea a Gago y Diarra para meterle cinco al Alcorcón, como sacaría a Guti, Van der Vaart y el resto de la artillería para intentar ganar en Stamford Bridge.

Precisamente, Guti y Van der Vaart se ganaron el puesto en el último encuentro o, por lo menos, una oportunidad. Ambos se entienden bien, les gusta la pelota y mover a los demás. O sea que su turno ha llegado para la ansiada cita, porque hoy toca arriesgar (no queda más margen) y reeditar otra famosa ‘noche encendida’ en el Bernabeu. Desde aquellos ‘noventa minuti son molto longo’ de Juanito, el Madrid no ha tenido que remangarse para voltear marcadores, a excepción de un par de remontadas contra Bayer y Galatasaray.

Cierto es que estos octavos tampoco serían una hazaña épica, el Lyon ya no es ese club hegemónico que ha arrasado casi toda esta década. No obstante, la eliminatoria se las trae: como el Madrid salga igual de alelado que ante el Sevilla, cuidado si los galos marcan un golito. Esto es Champions y aquí no valen fallos puntuales. Aunque no es menos verdad que si los blancos hubiesen tenido que marcarle cuatro al Sevilla, sin duda lo habrían conseguido. Quizá haya alguien que todavía no se ha enterado pero…¡esto es el Bernabeu!