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Archivo de la categoría ‘Özil’

Y no fueron diez goles de milagro

Mircoles, 9 Julio 2014

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“En esta Alemania jamás habría renunciado a jugar”. Fue la reflexión socarrona de Bernd Schuster pocos minutos después de la masacre del Mineirao. El legendario centrocampista teutón no quiso jugar con su país un amistoso contra Albania en 1983 porque coincidió con el nacimiento de su hijo y la rebeldía le costó la expulsión eterna. “En este equipo, hasta yo con mi edad me divertiría”, lo dice un sabio que, a estas alturas de su vida, ya lo ha visto todo en el mundillo del fútbol. O casi todo. Paco González acertó con el titular de la noche: “Esta goleada es la madre de todos los partidos de la historia”. Pasarán los siglos y el repaso más soberano que se haya visto en un Mundial todavía escocerá. Devolver una bofetada de tales proporciones bíblicas requeriría una Copa del Mundo en Berlín y otra goleada a la inversa, pero a tenor de la cabezonería del seleccionador Luis Felipe Scolari (ni un amago de dimisión), queda Brasil de hormigón para rato. De repente, el fútbol repartió papales distintos y el mítico Brasil del setenta fue imitado palmo a palmo por una Alemania jugona de tiqui-taca. Vamos, un Bayern de Guardiola en toda regla.

El espíritu Neymar, con David Luiz enseñando a todo el Mineirao su camiseta, se esfumó en un chasquillo de dedos. Lo que tardó Joachim Löw en descuartizar a la canarinha de pies a cabeza. El entrenador alemán siempre ha confiado en Khedira y aún se sorprende de la condición de paquete con la que la prensa española trata a su panzer preferido. Con la camiseta nacional, Khedira hace de Makelele y Özil al mismo tiempo (siendo más decisivo incluso que el ‘besugo’); o sea, un cóctel más gustoso que Fernandinho y Paulinho juntos, cuyo tacto por el balón sabe a suela de zapato. Pero Scolari quería morir con sus principios y, aunque se atornille al banquillo por muchos años, jamás habrá visos de jogo bonito. Sus ideales son músculo, mamporros y Neymar. Quizá tenga que atenerse a esta promoción en la que sólo el barcelonista divierte como un malabarista; no obstante, todavía quedan dispersos por ahí Ronaldinho, Robinho, Kaká y Lucas Moura, éste el gran ausente.

Con ellos tampoco habrían ganado nunca a Alemania pero sí habrían aportado algo de show. Como el que hizo, por ejemplo, Toni Kroos, fichaje inminente del Real Madrid. Guardiola no ha contado con él por su predilección hacia Thiago y eso que gana el Madrid. Es un pelotero de los que habría engatusado hasta al propio Alfredo Di Stefano: pisa el balón, medita la mejor jugada, y siempre encuentra un pase decisivo o un disparo a media distancia que busque las cosquillas del portero. Anoche encontró las de Julio César. Kroos vale para construir fútbol y volatilizarlo al contraataque, estilo preferido de Cristiano y Gareth Bale. Opinión diferente merece Schweinsteiger: su edad le ha reconvertido en un Paul Gascoigne con mentalidad germana.  Vertebra la columna de la selección y gambetea en un metro cuadrado, no le hace falta más. Como tampoco a Miroslav Klose, que ha dejado atrás a Ronaldo Nazario en goles mundialistas cazándolos por tierra, mar y aire. En cualquier generación alemana no puede faltar el delantero tanque por antonomasia; Klose aglutina varias camadas juntas y siempre ha sido necesario. Merece una despedida triunfal de Brasil.

El lloro desconsolado de David Luiz no fue inesperado. Sin Thiago Silva y Neymar, o con ellos, se barruntaba un epílogo cruel. Desde luego, Scolari jamás habría desactivado el martillo neumático de Löw. Y si éste no hubiera ordenado bajar el pistón, la goleada podría haber merodeado los diez goles. Habría bastado que Özil hubiese recuperado aquella versión que llegó a dejar boquiabierto al Bernabéu. Quien sí lo haría y un porrón de veces es el Raúl González Blanco de la Mannschaft. Él es Thomas Müller, antiestético corriendo, regateando y chutando, pero siempre delante del gol. Sin tener nada, lo tiene todo: oportunista como Raúl, infatigable en el esfuerzo, presiona por todo el césped olisqueando el balón. Su carácter arrollador lo ha transmitido a un equipo que pisotea y pisotea al rival hasta dejarle aplastado. Le da igual que sea en el nido de Brasil o en un partido de sábado por la tarde contra el Werder Bremen: su obsesión por el gol es de diván de psicólogo. Por eso, Alemania es el país más competitivo que ha existido siempre y, por eso, tenían que ser ellos los que firmaran la mayor vergüenza de la historia centenaria del fútbol. En el futuro ya no bastará que gane Brasil: o fabrican nuevos Zicos, Romarios y Ronaldos, o la torcida brasileña dejará de excitarse con el fútbol. De cualquier modo, siendo Scolari el comandante, la masacre no habrá terminado.

Valdano, pegar con guante de seda

Mircoles, 9 Octubre 2013

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Siempre es un placer escucharle porque pega con guante de seda, y, aunque ha tragado quina en los últimos tiempos de poder omnímodo en la Casa Blanca, nunca lanza misiles tomahawks. Prefiere una retórica bien adornada para defenderse. Jorge Valdano habló anoche en El partido de las 12 de su nuevo libro ‘Los once poderes del líder’ y, claro, sin buscarlo el morbo estaba servido: ¿reunía Mourinho esas virtudes? “Él no es ejemplo de este libro porque su liderato consiste en acumular poder”. Pero al público le gustan los hechos y, quizá porque se ha diluido con el tiempo, Valdano confesó que el clímax de su desencuentro fue la bronca que el ex director general echó a Pepe en el vestuario del Bernabeu después de que el portugués hubiese menospreciado a Soldado durante un Madrid-Valencia. Entonces, Pepe se lo chivó a su entrenador y Mourinho estalló de ira vetando a Valdano incluso del centro de entrenamiento de Valdebebas. Su calidad maestra de portavoz, tan aliviante para el presidente desde que entró en este mundillo allá por el año 2000, chocó de frente con las estrategias de comunicación que Mourinho pergeñaba y con las que trataba de persuadir a su plantilla. Aquella frase demoledora diciendo en Almería que “Mourinho tenía un delantero en el banquillo llamado Benzema” le sentenció para siempre.

Paradojas de la vida, el mismo que justificó el despido de Del Bosque animando a un “cambio de estilo de libro”, es hoy un defensor más en la trinchera del seleccionador nacional. Iker Casillas ha motivado una guerra entre yihadistas y ‘antiyihadistas’ en la que Valdano expone sus colores sin tapujos: “Si Casillas cometió un error, sería fuera de la cancha. Dentro no lo hubo”. Y el Madrid siempre ha sido una bomba de relojería en la que guardar secretos es un reto imposible; al fin y al cabo, para la audiencia española el morbo no es que el Madrid gane o esté en crisis, sino los trapos sucios del vestuario. “No me pareció digna la acusación a Iker”, dijo Valdano. Nadie del club, ni siquiera Mourinho, señaló al portero en público, pero, por supuesto, el argentino se sabe todos los secretos de alcoba desde el despacho presidencial hasta los trasteros de Valdebebas. Obligado por protocolo periodístico a contestar del pasado, Valdano tenía más ganas de hablar del incierto Madrid de ahora. Lejos de sus intensos circunloquios, explicó en un puñado de palabras el problema de Ancelotti: “Está buscando y se le nota mucho, En cada partido hace un cambio táctico sustancial”. La solución, blanca y en botella: su “oráculo” Xabi Alonso. Es el centro neurálgico del equipo y la afición le estima demasiado, sobre todo en un momento en el que Khedira ni defiende ni ataca e Illarramendi busca su sitio metafísico en el campo.

Mirando con perspectiva los achaques del Madrid, Valdano sabe vender sus palabras como nadie, sobre todo, cuando recurre a sus nociones de marketing: “La frase de ‘Zidanes y Pavones’ todavía no ha sido sustituida”. Y es verdad. De traer a los cuatro galácticos, se maquilló la llamada ‘clase media’ con gente incompetente como Pablo García, Gravesen o Diogo. Urge un nuevo eslogan, algo así como ‘Cartera y Cantera’ o ‘Cristiano y diez más’, uno que defina con precisión el leit motiv del club. Valdano es de esos entrenadores que aprecia el tiempo para macerar ideas, algo imposible de introducir en el club más impaciente del mundo. Por eso, fuera de antena, revela que le gusta mucho un técnico muy de moda, Jürgen Klopp. Pero no por haber inventado un equipo con pocos millones, sino por su concepto existencialista del fútbol. Diego Torres cuenta en su último libro que Klopp, durante el último parón invernal de la Bundesliga, se llevó al Dortmund a España y allí, en una conversación relajada, dijo que le encantaba el Borussia porque su trabajo duraría unos cuantos años, los suficientes para contar en la primera plantilla con chavales que ahora tienen trece o catorce años. Sin embargo, en Dortmund, al contrario que en el Madrid, no ganar no es fracasar. Uno de los grandes motivos de la grandeza blanca: esa exigencia asfixiante.

Por último, Özil. Valdano entendió su salida: “Ancelotti debió aceptar, o elegir entre Bale y Özil”. Lo compara con el fichaje de Cristiano en 2009, “nos pasó lo mismo con él y Robben”. La leve diferencia es que CR7 va camino de ser el jugador más importante de la historia merengue, con permiso de Di Stefano, y Robben estremecía a la grada con su rodilla de cristal. Quizá Valdano no atinara con la comparación. No obstante, se agradece su plática de vez en cuando.

Özil en el limbo

Martes, 27 Agosto 2013

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Davor Suker se cansó de Fabio Capello en su primera temporada en el Real Madrid porque nunca le dejaba acabar un partido. Solía jugar de titular indiscutible, pero al poco rato de las segundas partes le cambiaba. El croata estalló después de un partido contra el Zaragoza en el que el técnico italiano le sustituyó por Luis Milla a media hora para el final; Suker, que no había marcado ningún gol, enfiló el vestuario con cara de pocos amigos, se vistió de calle y esperó al pitido final para presentarse delante de un corrillo de periodistas. “No lo entiendo, siempre soy el pringao”, comentó el delantero. Se había acabado el armisticio con su entrenador, y eso que era el máximo goleador del equipo durante aquella liga 1996-1997. Mesut Özil es poco amigo de la prensa, es exageradamente tímido y aún no domina el español, mejor dicho, apenas chapurrea un puñado de frases para salir del paso. Pero, como Suker, empieza hartarse de la tónica a la que le está habituando Ancelotti: en el Bernabeu contra el Betis aguantó setenta minutos, anoche fueron cinco menos. Al mediapunta alemán no le sentó nada bien el cambio porque entendía que aún podía sacar al contraataque algún pase improvisado para matar un partido que se estaba volviendo feo. Sin embargo, Carletto decidió que su concurso no daba para más, así que Özil se marchó rápido a la ducha sin esperar al final del partido, se puso el chándal y subió al autobús.

El club no va a tardar en descubrir el genio de Özil, en cualquier acepción de la palabra. Su gran rendimiento en el campo, pese a las broncas puntuales (y públicas) de Mourinho, le ha convencido para pedir un aumento al presidente. Su asesor de prensa, Roland Eitel, dijo en la concentración de la selección alemana durante la última Eurocopa que su PVP de 15 millones (precio que el Madrid pagó al Werder Bremen) “se había disparado dos o tres veces”, sobre todo, gracias a la Liga de los récords y a asistencias tan perfectas como la que le dio a Cristiano en el segundo gol del Camp Nou, que valió el campeonato. Mustafa Özil, padre y representante del futbolista, no se lo pensó dos veces y acudió al Bernabeu para reunirse con José Ángel Sánchez. Según cuenta el periodista José Félix Díaz en El Confidencial, el padre expuso a la directiva que si Kaká ganaba nueve millones, cómo no le podrían pagar a su hijo al menos siete. La justificación es indiscutible, por la misma razón por la que Cristiano ha exigido una mejora para estar en el top 3 de los mejor pagados del mundo. Sin embargo, la situación deportiva de Özil ha cambiado: Mustafa utilizó una supuesta oferta del Bayern de Munich para jugar su baza en la negociación; quería obligar al club a declararle  imprescindible de todas, todas. Y así fue, pero el aumento todavía no ha llegado y Özil otea ya no tan en el horizonte un competidor que se está ganando el cariño de la grada a pasos agigantados.

Desde el momento que el Madrid fichó a Isco, el alemán entendió que debía espabilarse para no repetir actos de relajación, esos que tanto habían molestado a Mou. No obstante, el flamante fichaje blanco ha irrumpido antes de lo previsto; Florentino Pérez esperaba mucho de él, aunque no todo concentrado en dos jornadas y unos cuentos partidos de pretemporada. Quizá sea la competencia porque, mientras Isco ha salvado al Madrid de un inicio liguero demasiado discreto, Özil deambula por el limbo y Ancelotti se lo ha hecho saber cambiándole dos veces consecutivas. Visto desde la perspectiva de sus tres años en Madrid, a Özil le va a costar coger el tranquillo a un ritmo de juego más mascado que el pim, pam, pum de su ex entrenador. Pero el talento sigue ahí, a veces escondido y de repente en plena efervescencia; por eso, no le quedarán muchas oportunidades de titular para sacar sus gafas de visión nocturna y encontrar huecos en defensas enmarañadas. No vaya a ser que el italiano se retracte de sus tácticas alegres y ponga un muro de contención delante de la zaga que suponga su sacrificio. En las botas de Özil está el secreto.

Isco y su sentimiento traicionero

Domingo, 23 Junio 2013

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El diario valenciano Superdeporte publica hoy un extracto interesante de una entrevista con Isco de noviembre de 2009 en la que el inminente fichaje del Madrid confesó ser “un poco antimadridista”. “No era del Madrid de pequeño, de hecho diría que soy un poco antimadridista aunque uno no sabe dónde va a estar su futuro. Pero es un equipo que a mí nunca me gustó”. La declaración de intenciones no habría llamado la atención hace pocas semanas, cuando el mercado apuntaba a Isco como primer capricho de Pellegrini para el nuevo Manchester City. Más aún, fue el propio Pellegrini quien llamó por teléfono al malagueño intentando convencerle con la excusa que todo futbolista quiere escuchar: la titularidad sí o sí. Pero en los despachos del Madrid se han movido rápido; de hecho, le llevan siguiendo durante todo el año sin saber de la metedura de pata de Isco en Superdeporte. Quizá suena amarillista que lo publique este diario deportivo (quién no recuerda aquella portada con una fotografía de una ristra de chorizo y el titular ‘La misma chorizada de siempre’ después del Ushiro Nage de Marchena a Raúl), pero la confesión de Isco tiene su miga porque no acaba ahí: “Me da la impresión que el Real Madrid es un club prepotente por cómo son los jugadores, sin humildad no puedes llegar a ningún lado”. Superdeporte ha sacado una noticia bastante jugosa que será utilizada en las tertulias deportivas como martillo pilón contra Florentino Pérez.   

Muy distinta, por ejemplo, fue la declaración de un Andrés Iniesta cadete que, en un documental sobre La Masía, no tuvo reparos en soltar que “era del Madrid a todo poder”. La entrevista a Isco no le pilla pequeño porque, aunque todavía no tenía contrato profesional (pertenecía a la cantera del Valencia), ya apuntaba maneras para ser cazado por ojeadores de Madrid o Barça; al menos, en ese momento se había cerrado una puerta. Pero hablando de sentimientos traicioneros, quien se lleva el primer premio es Alfonso Pérez Muñoz. Canterano merengue de corazón, sorprendió a los periodistas culés el día de su presentación como nuevo jugador azulgrana (verano del 2000) espetando que de pequeño le gustaba el Barcelona. Al día siguiente, el diario AS publicó un reportaje de la desaparecida revista Hala Madrid en la que fotografiaba a Alfonso de pequeño en la habitación de su casa madrileña. El cuarto estaba empapelado de pósters de Butragueño, Hugo Sánchez, Míchel, etc.

Quien no engañó a la opinión pública fue el tránsfuga Luis Figo, que de gritar ‘Blancos Llorones, felicita a los campeones’ desde el palco de la Generalitat un año después era presentado con gesto dramático como el primer galáctico de Florentino Pérez. Pero la jugarreta más rocambolesca le sucedió a Mesut Özil en su propia web. Durante su presentación en el Bernabeu aseguró que sólo había pensado fichar por el Real Madrid; curiosamente, ese mismo día su web no decía lo mismo: publicaba unas declaraciones anteriores del futbolista en las que afirmaba que si salía alguna vez de Alemania, “querría jugar en el Fenerbahce turco o el Fútbol Club Barcelona”. Pero el colmo del cinismo corresponde a Gica Hagi. Fichado por Ramón Mendoza del Steaua de Bucarest en el 90, el ‘Maradona de los Carpatos’ anunció en su primera rueda de prensa que el “Rumanía entera sabía que el Madrid era lo más grandioso del fútbol”. Cuatro años después, al ser preguntado por esas declaraciones en la sala de prensa del Camp Nou, Hagi anduvo tan hábil como usaba la pierna izquierda y dijo que desde entonces, “Rumanía había cambiado de camiseta”. Gica Hagi, genial dentro y fuera del campo. Casi como Isco. 

Figurantes a escena

Domingo, 9 Diciembre 2012

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Karanka nunca sería un buen representante de futbolistas. Minutos después de la exhibición de Özil en Valladolid, salió a la rueda de prensa y, preguntado por el partidazo del alemán, no se detuvo ni un instante en aplaudir la jugada del empate a dos…”Özil ha hecho lo que se le exige: un trabajo sin balón espectacular”. Quizá la reflexión iba dirigida a gente que sabe demasiado de fútbol, pero el gran público le pide al ‘Besugo’ partidos con balón, a ser posible como el de anoche. Si es uno de los mejores mediapuntas del mundo, actuaciones así no deberían sorprender ni siquiera a Mourinho. Sin embargo, el portugués andaba mosqueado con él por sus repentinas abulias sobre el césped (en el Pizjuán y Villamarín le cambió al descanso) y, últimamente, había usado a Modric como método de espabilamiento. Özil es un jugón y, como tal, se gusta cuando no está encorsetado en tácticas férreas. Si su entrenador no le ata en corto, aparece en cualquier palmo del campo para inventar bestialidades tan inimaginables como su primer gol. Por eso, Mourinho tiene razón enrabietándose con su versión inerte, que suele ser habitual; es una pena que Özil no entre en simbiosis casi nunca con Benzema, quizá el delantero más inteligente que existe.

Este Madrid ha demostrado que ya no está teledirigido por Cristiano Ronaldo. La temerosa dependencia del portugués se ha esfumado durante esta temporada; sí, sus cañonazos resuelven entuertos, como el derbi, pero otros futbolistas que parecían figurantes por fin han se han atribuido el protagonismo que exigen sus expectativas y, por qué no decirlo, su PVP. El Valladolid se convirtió en un sparring puñetero pero imprescindible para darse cuenta de que Özil sin Benzema apenas sirve, y viceversa. Lo sabe Mourinho y le alivia en caso de que CR7 se ausente: al menos, lo ha comprobado en las faltas directas. Con esto, el Madrid se evita declarar el estado de alarma que ha montado el Barcelona con la contusión de Messi.

Pero en el vestuario del Madrid se ha encendido un código rojo contra los goles anulados. Sergio Ramos advirtió después de la victoria que, en caso de no haber ganado, las cagadas son repetitivas, y no se refería a las calamidades defensivas de los goles de Manucho. Un gol legal de Benzema en el Villamarín, otro clarísimo del sevillano anoche…los jugadores han entendido el mensaje unívoco de Mourinho: o se quejan o los errores arbitrales acabarán devorándoles. Pepe reconoció que “son muchas cosas en contra”; no hay más alternativas. Así que, con la opinión pública clamando contra el entrenador y estas críticas en consonancia con el discurso mourinhista, queda claro que “Mou y sus guerreros siempre tienen razón, aunque no la tengan en absoluto”, tal como explica el director de A Bola, Vitor Serpa, en la última biografía del portugués, Mourinho ‘El único’. Y es obvio que The only one necesita reforzar sus bastiones con compromisos dialécticos como los de Pepe y Ramos. Falta el de Iker Casillas y, entonces, Mourinho volverá a ser en su vestuario “un rey absoluto, aunque su reino no sea democrático y ande lejos de tal condición”.

Intensidad, Mou, intensidad

Domingo, 25 Noviembre 2012

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A Radek Stepanek le han llegado tarde los reconocimientos. Su descomunal sacrificio en la Copa Davis con casi 34 años no sólo inspirará a las próximas generaciones tenísticas checas,  sino que también será incluido como una nueva técnica de superación en psicología deportiva. Al menos, así lo dedujo Mourinho cuando le achacaron en rueda de prensa un presunto bajonazo físico de sus jugadores tras haberse desfondado el pasado miércoles contra el City. Precisamente, lejos del gol legal de Benzema y la mano clarísima de Nosa, al Madrid hay que acusarle de falta de intensidad, el argumento capital con el que ha vivido el Madrid desde la llegada de su entrenador. Comenzó ‘bien’, aunque Mourinho creyese que es un halago “demasiado simpático”, y quizá por la tenacidad del Betis se fue diluyendo hasta esperar el chispazo definitivo que matase el partido. Y la mala noticia para este equipo al borde del apocalipsis en Liga es que cada jornada se la debe tomar muy en serio si es que aún pretende alcanzar al cohete sputnik de Tito Vilanova.

Pero para lograr semejante gesta, que sin duda sería más recordada que la de Stepanek, el Madrid tiene que hacerse una catarsis definitiva para buscar las causas del pobre rendimiento a domicilio durante este campeonato. Por el momento, acumula una derrota más que en toda la pasada Liga de los récords, pero el cambio táctico de anoche evidencia que Mourinho ya no está tan convencido de acorazar a Xabi Alonso con un guardaespaldas de hierro. Y eso que Khedira atacó más veces el área del Betis que Cristiano Ronaldo, pero, a tenor de lo visto en Manchester, el nuevo cometido del trotón alemán se asemeja mucho al que tiene en la Mannschaft, con internadas permanentes desde la segunda línea. Por eso, resulta curioso que Khedira fuese sustituido al descanso, porque el Madrid mejoró en la segunda parte por actitud y no por las sustituciones: Kaká sigue jugando en el limbo y Modric todavía tiene la excusa de la adaptación, aunque le queda poco crédito.

Y hablando de créditos, Mourinho advirtió a Özil por segunda vez: le cambió al descanso en el Pizjuán por un abúlico primer tiempo, y anoche volvió a darle la patada en el intermedio. Ya son varios capones los que se ha llevado el mediapunta alemán, a quien ni su inmenso talento le va a salvar si no espabila y se marca un buen puñado de partidos. Porque, precisamente, su entrenador se está hartando de que Özil desconecte de sus compañeros por arte de magia. El problema es que si Modric no garantiza nada mejor que su competidor, Mou tiene que resignarse a poner al titular. Tampoco debe estar muy satisfecho con Di María, el año pasado imparable y éste apático en la banda derecha; si para el portugués la intensidad es el leit motiv para figurar en sus onces, Di María ha perdido ese alto voltaje que ponía en jaque a las defensas.

Hasta que el Madrid no se encuentre a sí mismo, no parece que nadie en el club secunde las quejas de Mourinho. La excusa del calendario está demasiado oxidada, más cuando el Málaga se exprimió en San Petesburgo el pasado miércoles y ayer, un rato antes que el Madrid, también se dejó la vida contra el Valencia. Y con los árbitros no están teniendo suerte esta temporada, pero la temporada pasada en el Villamarín el atraco arbitral fue a la inversa y no hubo represalias. Esta semana Fernando Hierro y Beckham han saltado a la palestra porque el club busca un embajador y Mourinho un muñeco de pim, pam, pum que amortigüe los ataques de la opinión pública. Anoche, volvió a reclamar ese cargo, porque piensa que el Madrid debe vivir en la comodidad de ciertas bulas institucionales (calendarios y arbitrajes). Sin embargo, Mou seguirá siendo “el malo de la película” hasta que llegue el día en el que se le ocurra la autocrítica: jugadores, directivos madridistas, calendario y árbitros…nunca involucra su ‘yo’ en situaciones críticas. Quizá entonces, le den una placa.

Aquellas dudas con Zidane

Lunes, 27 Agosto 2012

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“No entiendo las críticas a Zidane; hemos empezado mal y punto”. Luis Figo tuvo que salir al paso del bombardeo que sufrió el astro francés en sus primeros partidos como merengue; concretamente, las tres primeras jornadas de la Liga 2001/02, en las que el Madrid tan sólo rascó un empate y llegó a ocupar puestos de descenso. Entonces, el equipo de Vicente Del Bosque había debutado con derrota en Mestalla con aquel marcaje estilo fútbol americano de Albelda a Zidane, y a la siguiente semana la caraja de los blancos propició que un ex de la casa, Fernando Sanz, empatase en el Bernabeu para su Málaga. El detonante sucedió en Sevilla contra el Betis, que pasó por encima del Madrid y a pesar de Zidane que marcó el único gol de los suyos. (more…)

Pistoleros y estrategas

Domingo, 7 Agosto 2011

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Al gran Tomás Guasch no le ha sorprendido la meteórica progresión de José Callejón. Su fichaje por el Madrid sonaba a moneda de cambio o pack de jugador más un puñado de millones por otra estrella; incluso, se le intuía como banquillero de lujo para minutos coperos. Pero Guasch me advirtió antes de pretemporada que el ex canterano blanco incordiaría en los planes de Mourinho, pues es “un tío de brega que va al choque y se mancha la camiseta”. Y, ciertamente, al portugués le gusta mandar a futbolistas de este perfil. Ha venido para agrietar defensas desde la banda, cometido al que podría haber aspirado Pedro León, perdido para la causa, y podría hacerse un hueco titular en el once de la Supercopa; ha marcado goles y los ha dado mejores. Por eso, en el Espanyol se preguntan de dónde le viene el tino (allí marcó diez tantos…en casi cien partidos). Quizá sea precipitado meterlo en el once fetiche de este Madrid, aunque su estilo driblador y las aspiraciones de Mou con él recuerdan a Santiago Solari, el jugador número doce de la ‘época galáctica’. Bien le vendría al equipo revalorizar cantera con detalles como la adquisición de Callejón: demuestra que sí es posible alcanzar el primer equipo, aunque sea con paciencia y rodeos. Además, él sí ha debido nacer para jugar en el Madrid; al menos, era su pretensión desde alevín. Tal es su desaforado madridismo, que la temporada pasada, siendo jugador del Espanyol, llegó con cara de pocos amigos al entrenamiento matinal posterior al 5-0 del Barça en el clásico.

Quien también debería entender el vademécum del club es Özil. Aúna las mejores cualidades de Guti y su entrenador le ha concedido la oportunidad de salirse del mapa; el año pasado amagó con una ristra de buenas actuaciones y para este curso su función es el de aligerar la responsabilidad de Cristiano Ronaldo. Si el Barça cuenta con Xavi e Iniesta como apuntadores estrellas del equipo, Ózil también debe hacerse un hueco en los créditos principales. Porque a la espera de su regularidad definitiva, el Madrid seguirá pendiendo de la inspiración del portugués, siempre el mejor en pretemporada, temporada y postemporada. Pero la dimensión exagerada de CR7 juega a favor del alemán: un par de malos resultados no se le tendrán en cuenta, pero si se concentra en su talento partido a partido, llegará a ser un mito silencioso, como Xabi Alonso, y evitará concursos tan paupérrimos como el que protagonizó durante el mes frenético de los Madrid-Barça, en el que en unos duelos fue suplente y otros sustituido por falta de soluciones. No obstante, se le ve fresco este verano, con soltura para repartir pases entre líneas y desatascar barullos en el área….ha encontrado en Benzema a su compañero de aventuras y mientras el delantero se emborrache de goles, el mérito de Özil no decrecerá.

Por cierto, Benzema está tan espabilado como las pasadas navidades, cuando Mou le dio un toque para que meditara si realmente valía los 35 millones que Florentino pagó por él. Entonces, se hinchó a golear y parece que ha vuelto a pillar el tranquillo. A lo mejor esa clínica extraña que le recomendó Zidane le ha reseteado….o puede que tanto rumor sobre la cresta más mediática del momento le haya puesto en guardia. Porque, a tenor de la facilidad goleadora del Madrid, Neymar quizá no sea el delantero tan imprescindible que está sobredimensionando el Santos; Benzema se ha ganado los primeros minutos oficiales e Higuaín espera al acecho una racha aciaga de su competidor. De todos modos, me fío de mi compañero de COPE, Fernando Evangelio, quien insiste que Neymar no es otro Robinho mejor vendido…pero sucede que a este Madrid no le urgen pistoleros, sino estrategas. Y, de momento, en ese rol Xabi es el más preciado, Özil está opositando y ya veremos qué sale de Sahin, cuando se recupere……porque Kaká no es quien esperaba el presidente. 

Zidane también tuvo su debate

Martes, 8 Marzo 2011

Mesut Özil se ha inventado el antídoto contra la ausencia de Cristiano: él mismo. Santander pintaba partido de trámite y el equipo se marcó la mejor primera parte en muchísimo tiempo. A partir de ahí salieron debates incomprensibles sobre si el Madrid se explayaba mejor sin su estrella; sí, hubo un rato de fútbol primoroso, pero este Madrid no se entiende sin el talento omnímodo del portugués. Y aunque es cierto que Cristiano somete a sus compañeros a un individualismo casi exasperante, su presencia es (y será) vital para ganar títulos. Por algo es el mejor, y también porque hasta el domingo sólo Xabi Alonso y Di María (hablo de la parte ofensiva) se las habían dado de cracks. O sea que a tenor de lo sucedido, el 1-3 no se perderá en el universo de los guarismos: Ózil le ha sacado provecho.

Y como el Madrid tiene la virtud (o el vicio) de poner patas arriba los mentideros periodísticos, el sublime papel de ‘jugón’ que se arrogó Özil ha traspapelado hasta a Mourinho. La semana está dedicada al alemán y como hay demasiada tierra de por medio como para estar parloteando del Hércules (el mismo Mou confesó el domingo que no espera un -7 del Barça), el debate de turno intenta ajusticiar el ego de Cristiano. Lo que todos deberíamos entender es que su genio le permite volatilizar partidos y no admite otras interpretaciones; luego vienen los cargos imputados: el Madrid sin él sólo ha perdido un partido de diez y, aun con él, sus goles nunca han sido decisivos en duelos de alta alcurnia. En consecuencia, ¿merece la pena probar varios partidos sin CR7? No por sentido común; no por imagen y no por mercadotecnia. Pero, sobre todo, por lo primero.

La controversia en torno a un crack no es una locura en el Bernabeu. En la temporada 2001-02 el flamante Zidane también fue fustigado por el calamitoso arranque liguero. Entonces, el Madrid sólo ganó al Espanyol en las primeras seis jornadas y los medios cuestionaban la sofisticación de Zizou, ¿sabría mutarse del engorroso Calcio a nuestro fútbol o, más bien, el Madrid no sabía adaptarse a las aptitudes del francés?  La respuesta de Zidane llegó en el último partido de la primera vuelta, cuando el Bernabeu se quedó boquiabierto con un regate antológico de la superestrella al deportivista Héctor. Aquella instantánea aplacó las suspicacias y Zidane encontró la relajación suficiente para sacar todo su abanico de proezas.  Con esto no quiero decir que a Cristiano le vayan a afectar las habladurías de esta semana. Özil, como dice Valdano, es una referencia para la década entrante, pero el liderazgo del portugués no admite dudas. La diferencia entre los dos debates es que Zidane formó parte de un proyecto que erigió Figo y prosiguió Ronaldo; a Cristiano le montaron un equipo descompensado la temporada pasada y en ésta se ha encontrado con el mejor Barcelona. Y no le pidamos avenirse a un propósito más colectivo, en el que verdaderamente el balón rueda más rápido y por más botas, entonces Cristiano ya no sería Cristiano.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.