Nunca antes el Madrid había perdido tan deliciosamente una liga
Domingo, 17 Abril 2011Winston Churchill describió el día D como “la operación más difícil y complicada que jamás tuvo lugar”. Y así, al pie de la letra, preparó el Madrid el clásico. Su actitud sorprendió por simplona y expeditiva, pero no cobarde. Cuenta Valdano que el 5-0 todavía no había cicatrizado y que semejante correctivo le valió a Mourinho para no tener que sonrojarse una vez más. Ésa quizá sea la respuesta al talante de un equipo que urdió un plan meticuloso, aunque bastante arriesgado: porque un gol tempranero del Barça habría hecho pedazos el método del portugués; porque una pequeña grieta en la trinchera blanca o un momento sublime de Messi habrían finiquitado el partido. Pero no, el Barça se enfurruñó en sobar la pelota sin dar el estoque definitivo y el Madrid, motivado por las circunstancias que esta vez propició el árbitro, gritó ‘Gerónimo’ y no le salió del todo mal.
Anoche comenté en la redacción de COPE que las conclusiones del partido serían difíciles de interpretar: ¿de quién fue la victoria moral? Intuyo que para el Madrid porque, tal como dijo Miguel Rico, “el Madrid se fue feliz con el empate y el Barça jodido por no ganar”. Es un buen indicio para el Barça dentro la vorágine que nos falta. Nunca antes el Madrid había perdido tan deliciosamente una liga y esa sensación, lejos de consolar al madridismo, debería ponerle en guardia…hoy, más que nunca, la final de Copa guarda una importancia capital para ellos, obviamente no tanto para los azulgranas con la Liga en el bolsillo. No obstante, el Barça dio la impresión de no meter el reprís suficiente porque se ahogaba en una posesión en balde: ¿mérito de la defensa espartana de Mou? Por supuesto, a eso salió y así le funcionó…¿hay que aplaudirle? Unos dirán que no perdió y otros que no hace muchos años Zidane, Figo y Raúl nunca habrían tolerado en el Bernabeu un comportamiento tan ‘amarrategui’. Chirría que incluso Arbeloa explicara a los medios que para qué quieren la pelota delante del eterno rival. Deduzco que Mourinho y todo el vestuario se saben inferiores y actúan en consecuencia: a un partido como el de Mestalla todo puede suceder, pero a ida y vuelta el Madrid tendrá que poner algo más de iniciativa.
¿Y Pepe? Pues dentro de su paradójica ubicación, fue el mejor junto a Casillas: el mejor desesperando a Xavi e Iniesta; el mejor dirigiendo el plan defensivo, el mejor regañando a sus compañeros y, por supuesto, el mejor dando estopa a diestro y siniestro…¡y encima sin tarjetas! Bien por él y mal por Muñiz Fernández. Hubo un capitán de la Real Sociedad llamado Loren que empezó de delantero en el Athletic y acabó de central en San Sebastián; no os extrañe que, a la inversa, Pepe pruebe de mediapunta si Mourinho lo considera oportuno. También estaba planeado sacar a Özil si el Madrid no daba para más; su talento volatilizó las intenciones reservonas del Barça con el 0-1 pese a jugar casi sin gasolina, a tenor del grito que le pegó Mou por no ayudar en un contraataque. El alemán ha sembrado otra gran incógnita: ¿usarle cuando el Barça resople o proponerle para un supuesto suicidio en un intento de tutear al mejor equipo del mundo? La Copa será testigo de las intenciones de Mou. Las de Guardiola son evidentes: fútbol control y punto.
El único achaque al Barça es su escasa velocidad de jugadas y movimientos. Ayer Villa tardó casi una hora en recibir un pase en carrera y Messi no encontró socios en la frontal del área para inventar virguerías entre líneas; más que nada, son detalles menores de un equipo que ni se debe inmutar por los propósitos ultradefensivos del Madrid. También eché de menos las cabalgadas de Dani Alves que podían haber desquiciado a Marcelo, claro que con tres barreras por delante el efecto sorpresa del lateral iba a ser nulo. Y, por cierto, detalle feo el que tuvo Messi con la grada, debió ver amarilla y punto. La gracia del lance retrató a Pepe diciéndole al argentino ‘tú estás loco’, quedará de imagen para la posteridad.




