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Archivo de la categoría ‘Quique Sánchez Flores’

¡Leche, Falcao, avellanas y azúcar!

Jueves, 10 Mayo 2012

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Quizás siga siendo ese equipo simpático que nunca deja de ser un desastre; quizás los rescoldos del llamado ‘gilifato’ todavía prevalezcan en un club de decisiones incomprensibles y quizás el sentimiento popular por esos colores tienda a un martirio permanente. Pero el fútbol necesita al Atlético de Madrid, el amigo tontorrón que la pifia en casi todo y acaba redimiéndose con un gesto inolvidable. De la mano de Gil Marín (sí, de la familia Gil) y Cerezo, Quique Sánchez Flores les devolvió la gloria en 2010 con un doblete tan inimaginable que hasta él mismo aventuró cuarenta años para repetir una hazaña de tan calibre antes de terminar en el imponente mausoleo de entrenadores rojiblancos. Y para más inri, el cabreo de la afición desde que empezó esta temporada alcanzó proporciones bíblicas a en verano, cuando Kun Agüero y Forlán entendieron que el Atleti se les quedaba pequeño para su caché. El grado de crispación alcanzó su cota máxima con la eliminación de Copa ante el Albacete y el posterior despido de Goyo Manzano; el clamor contra la directiva desembocó en un “iros ya” y parecía que sólo un milagro divino podía resolver otro año tortuoso…hasta que llegó el ‘Cholo’. (more…)

De Gea, Forlán, Kun…¿pero quién se queda?

Mircoles, 13 Abril 2011

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Un inciso: ¿Y si a Messi le dan el Balón de Oro 2011? Pues también lo habrá merecido. Lo ganó en la última edición, cuando España clamaba por Xavi o Iniesta, y al ritmo que el argentino mete goles no habrá muchas dudas para que repita…faltan los títulos de turno, claro. Pero él es el rey de la regularidad (al fin y al cabo es lo que debería contar): lleva 48 goles en ¡50 partidos! y además, es el máximo goleador para la Bota de Oro. Hay que remontarse a instantáneas en blanco y negro para rescatar a otro jugador que logró una bestialidad semejante: Telmo Zarra con el Athletic hace justamente sesenta años. Y para no atiborrarnos de más alabanzas, es una pena que no haya Mundial este verano; es la némesis que le queda por superar. Andrés Gimeno, excampeón de Roland Garros, me dijo una vez que todo lo que no fuera ganar para Roger Federer olía a fracaso. A Messi habría que aplicarle el mismo rasero, porque como se le ocurra bajar el pistón algún día, florecerán las sospechas. Y eso es muy injusto.

También es injusto que el Atlético haya moldeado a David De Gea para que el Manchester United se lo lleve blandiendo un talón por veinte millones en las narices de Gil Marín. Pero es lógico que el portero quiera firmar el contrato de su vida, aunque a tenor de las palomitas del cuarentón Van der Sar, Ferguson tiene la portería asegurada un par de años más. De todos modos, la hinchada rojiblanca no debería cabrearse: De Gea no ha disimulado en público su corazón atlético (“que estén tranquilos, llevo el club muy dentro” 23/11/10) pero ya se sabe que la idiosincrasia del club entiende de masoquismo hasta cierto punto. Fernando Torres también quería levantar copas y…perdón, creo que no he atinado bien con el ejemplo. El caso es que el Atlético ya ha activado el rastreador de sustitutos y suena con fuerza el parapenaltis Diego Alves, quien tiene un acuerdo personal con el Valencia porque el Almería lo quiere vender al mejor postor este verano. Pero me cuentan en el club que Joel, suplente de De Gea, es buenísimo hasta el punto que en la cantera mostraba más desparpajo. Sólo le falta una oportunidad para empezar carrera en Primera.

Para mayor escarnio, Forlán se ha hartado de su penitencia en el banquillo y el mercado huele más carnaza en el Manzanares. Diego Costa está sepultando por méritos propios la posible reválida del uruguayo, que en un año ha pasado de ser glorificado a defenestrado: ganó el ‘doblete’, se salió en Sudáfrica pero volvió medio fundido medio lesionado. Obviamente, le ha pasado factura. También Agüero levantará rumores, aunque este serial es prime time en el Calderón cada verano, ¡a ver que ‘megaoferta’ le seduce esta vez! Gil Marín está en Nueva York buscando nuevos patrocinadores (el próximo estadio exige exprimir nuevas vías de marketing) y si su poder de convicción cala en La Gran Manzana, quizá al Kun le monten un equipo más o menos solvente. Y también a Reyes.

Los tres o cuatro amagos al realista Martínez son el mejor y único anestésico a tanta lamentación. Si Ronaldo se quedó flipado no con Zidane o Figo sino con Guti, seguro que ningún compañero de Reyes apostaría por otro que no fuera él. La historia es la de siempre: hacen falta ver un buen puñado de partidos para asistir a un regate tan magistral. Guti dejó un tacón inolvidable en Coruña y salió del Madrid; Reyes se ha creído Garrincha y quizá ahora, en su fugaz esplendor, sea el momento de sacarlo a otro equipo. Recemos para que Gil Marín vuelva del otro lado del charco con buenas noticias.  

¡Pues menos mal que fue el mejor Atlético!

Lunes, 8 Noviembre 2010

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Si fuera Quique Sánchez Flores, pediría para navidades un centro del campo completamente nuevo; desde los tiempos inmemoriales del doblete, no ha vuelto a jugar un tío con cierta lógica. Entonces, Pantic se convirtió en la gran referencia después del hondo recuerdo de Schuster. Pero el griego se retiró y la vacante sigue buscando al candidato ideal.

Valerón iba a ser el elegido, pero su fragilidad le superó; Luis Aragonés se hartó de probar medios en el ‘infierno’ y tampoco los encontró en Primera; Goyo Manzano suplicó por Ibagaza y le trajeron un timo del argentino. Después, el club probó con una larga lista de medios trillados y becarios que salieron escaldados. Casos flagrantes fueron los de Costinha y Maniche, dos campeones de Europa que también se dejaron hipnotizar por el derrotismo rojiblanco. Hoy, Simao está durando un tiempecillo y Reyes está más allá que acá, o sea que la secretaría técnica sigue devanándose los sesos por un centrocampista sencillamente útil.

Anoche les tocó a Thiago, que es el menos distraído de sus competidores, y a Mario Suárez, quien jugó por casualidad. El chaval jugó por Assunçao, otro que se ha vuelto titular indiscutible por razones que sólo Quique entiende. Mejor dicho: en el Atlético no debería haber centrocampistas imprescindibles, ninguno lo merece.

Tampoco mereció nada el derbi, que desde hace décadas sólo es derbi porque coinciden dos equipos madrileños. Estos partidos son sintomáticos para los rojiblancos , que a este paso y con ese complejo bestial de equipo pequeño, ganará al Madrid quizá en su nuevo estadio de La Peineta. Y eso que Mourinho dijo hasta cinco veces en rueda de prensa que el Atlético ha sido el rival más duro que ha pasado por el Bernabeu, ¡imaginaos si hubiera sido el peor!

Tocaba hablar del Atleti, ¿no?

Lunes, 6 Septiembre 2010

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Me piden que haga un pequeño guiño al Atlético y pido perdón por la tardanza, sin duda se lo merece. Habría que frotarse los ojos para creerse cómo ha arrancado la temporada. Lo normal habría sido mandar a paseo al equipo después de un par de citas inaguantables; pero, no, atrás parecen haber quedado los proyectos verbeneros y ruinosos de Jesús Gil. El club ya no cambia docenas de jugadores por año; ahora los directivos se molestan en reunirse antes de verano (por lo menos una vez) y escudriñar qué vale y qué es desechable. Bien por el Atlético.

La confianza en Quique es lo mejor que ha podido gestionar Cerezo o Gil Marín, quizá al alimón. El míster llegó a las pocas jornadas del año pasado, cuando la descomposición prematura de la plantilla intuía una catástrofe de proporciones bíblicas. Quique no sacó conejos de la chistera, sino que su sentido común en una casa de locos revirtió una situación casi irreversible, ese estatus quo al que se suele resignar el Atleti.

Para el 2010-2011 continúan los mismos, antes criticados (como todos los que pasan por ahí) y ahora indispensables para las necesidades del club. La clasificación para Champions debe ser el único propósito de la temporada; después, lo podrán hacer bien o mal en Copa y Europa League, pero no dejará de ser residual. El Atlético no puede acostumbrar a su afición a UEFAS. Siempre dejará mejor sabor de boca un papel protagonista en el torneo de los mayores.

Por supuesto, no olvido felicitarles por la Supercopa europea. Como dijo Guardiola, este tipo de torneos son la prueba irrefutable de que las cosas se han hecho bien. Y por una vez en muchísimos años (casi desde el doblete), el Atlético ha antepuesto la cordura futbolística y empresarial a anomalías tipo ‘Pato’ Sosa, Richard Núñez, Venturín o exhibir títulos de pelis como Este poli es un panoli en sus camisetas. Esa imagen de chiste también parece haberse esfumado.

También espero que sigamos dando la vara con los debates de Forlán y su posible Balón de Oro, o las tropecientas ‘novias’ que salen a concurso cada verano para llevarse a Agüero. Tales gestos engrandecen y a la vez van mudando la reputación de la entidad. Y vale que Barça y Madrid se mantiene a años luz (el dinero es el dinero), pero un mínimo de constancia, alejada de la vehemencia con la que siempre ha actuado, puede llevar al Atleti a luchar por alguna Liga, quién sabe.

El caso es que el pistoletazo de salida ha sido impecable: un repaso estelar a un abusón como el Inter y un entrenamiento holgado con los del Sporting. Pero, por si acaso, seamos un poquito escépticos, el Atleti es…el Atleti.

 

La vuelta de un grande

Jueves, 13 Mayo 2010

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Pues sí, la vuelta de un grande que nunca debió desvanecerse…o inmolarse, como le ha sucedido esta década. Pero eso es historia; el presente, éste, aguarda un futuro muy jugoso para la entidad que dejó de creerse importante. Hasta anoche todo eran desarraigos, resignaciones y harturas. Quizá suene exagerado, pero la final de Hamburgo ha cambiado la contemporaneidad del Atlético o, por lo menos, es un grato indicio. También lo fue el ‘doblete’, aunque aquello vivió y murió en un solo año. Y no lo digo por la victoria en sí, una UEFA maquillada, sino por la sensación de que con buen gusto y a conciencia, los mandamases pueden armar un equipo con cositas para pugnar por más Copas, Ligas Europeas o puestos de Champions.

En un santiamén Quique Sánchez Flores ha inculcado sus chicos un nuevo talante, el de unos jugadores que debieron ver hace tiempo vídeos de Enrique Collar, Adelardo, Gárate, Futre o el gran Kiko Narváez. No lo hicieron y nadie se ha molestado en explicarles por qué todas las vitrinas de la sala de trofeos del Calderón rebosan de metales. Puede que los héroes de anoche cuenten batallas a las generaciones venideras que pisan fuerte en la cantera de Majadahonda. Para empezar, ya tienen una historia fascinante con la que deleitar a futuros colchoneros: la de su nuevo idilio con Europa veinticuatro años después.

Y con un hombre herido que se alzó sobre el resto. El que tenía que marcar los goles, cumplió y con creces. Se había dudado de su compromiso con el club por ciertos gestos imprudentes, pero Diego ‘U-RU-GUA-YO’ Forlán se ha empeñado en marcar goles agónicos en los últimos partidos. El de Anfield fue la pista que condujo al de anoche. Y como en el Atleti no hay dos sin tres, las casas de apuestas han bajado por los suelos la cotización de un supuesto gol postrero en la final de Copa de la semana que viene. Deberían contemplar otra apuesta que incluya cuántos regates hace Agüero en un metro cuadrado, ¡qué bárbaro! Los defensas del Fulham todavía no se ha bajado del tiovivo al que les montó el Kun: una, dos, tres y casi cuatro fintas cerradas intentó varias veces. La buena fue la última, la que permitió asistir a Forlán.

Claro que, jamás se entendería al Atleti sin las emociones de sus aficionados, angustiados por las constantes vicisitudes de sus ídolos. No, nunca se podrá obviar al número doce que lloró desconsolado aquella fatídica tarde de mayo del 99 en Oviedo; el mismo que se ilusionó viendo salir al ‘Mono’ Burgos de una alcantarilla un año después; que clamó contra el cielo cuando Fernando Torres dijo ‘basta’ y que hace unas horas, justo en el momento en el que Forlán mató el partido, sintió que merece la pena eso de ser del Atleti. Hasta Sabina lo ha cantado: ‘qué manera de perder,…. qué manera de ganar’. Hamburgo ha descubierto la nueva manera. Enhorabuena, atléticos.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

El ‘Atleti de las Islas’

Viernes, 23 Abril 2010

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Si en semifinales de Europa League se enfrentan dos equipos que no juegan a nada, el coñazo puede ser mayúsculo. Así sucedió en el Atlético-Liverpool, que se intuía soporífero y que no ‘defraudó’ a las expectativas. Con partidos tan lamentables como el del Calderón es incomprensible que Rafa Benítez tenga una cotización desorbitada y que cada verano el club fije objetivos grandiosos. Porque al Atleti lo conocemos de sobra, pero es que los ingleses viven de la inspiración de Gerrard, su complicidad con Fernando Torres y ya está. Para colmo, anoche el delantero no jugó y tampoco es muy seguro que se vuelva a poner la camiseta roja. Rectifico, la de ‘La Roja’ desde luego, la del Liverpool ya es otra historia. Es irrebatible que Torres ha madurado allí a pasos agigantados, pero su propósito de besar trofeos tendrá que hacerlo en otro club. Este Liverpool ni quiere ni puede ganar nada, a tenor de talantes como el de ayer.

Y eso que al Atlético le faltaba Tiago, el único que sabe poner cordura a la caterva de mediocampistas que tiene Quique. Su equipo fue valiente y se afanó en buscar el golito. Lo encontró en un desenlace indecente, con una jugada trompicada de Forlán que expresó a la perfección lo que el público habría de aguantar todo el partido. Pero, insisto, conocemos los límites del Atlético, y los propios futbolistas saben hasta dónde se les puede exigir; la sorpresa, lamentable en este caso, fue constatar que el Liverpool es el auténtico ‘Atleti de las Islas’.

A la venerable The Kop le habría resultado más honesto que sus ídolos hubiesen ido a por el partido, aunque hubiesen salido escaldados. De verdad, el partido no mereció la actitud del Liverpool. Sí la del Atlético, que con un puñado de recursos muy mundanos (Assunçao, Raúl García, Jurado….)  y alguno llamativo (Reyes) ha puesto en jaque a los red, obligados a tirar otra vez del misticismo de Anfield. También lo tuvo en su día el Calderón, pero se desvaneció debido a la permanente incertidumbre en la que deambula el club. Futre, Schuster y compañía fueron los últimos custodios de la leyenda indomable de aquel Atlético  que se daba codazos con Madrid y Barça. Hoy, a pesar de media final de UEFA y una de Copa, aquel misticismo no es más que polvo y cenizas.

“Llevo el fútbol en la sangre…¡vamos kun Agüero!”

Viernes, 19 Marzo 2010

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Es el mejor jugador en un metro cuadrado y punto. A Agüero no hay quien le gane cuando tiene que zafarse de dos o tres jugadores en un palmo de terreno, ni siquiera Messi, que necesita más recorrido para accionar sus prodigiosas fintas. El José Alvalade de Lisboa enmudeció con el émulo de Romario; la verdad es que sus movimientos se asemejan mucho, quizá el Kun sea más explosivo. Pero lo trascendental es que el fútbol español da la bienvenida, otra vez, al futbolista de ‘dibujos animados’. Romario lo fue en su día, apadrinado por Valdano, y hoy es el Kun quien está haciendo los honores, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Lo que importa es que el argentino, tal como canta en su canción, lleva el fútbol en la sangre y eso ya es mucho en la lobreguez de este Atlético.

Pero mientras el yernísimo esté aquí, que lo disfruten los colchoneros. El Kun se irá en verano porque su talento queda reprimido por la incertidumbre permanente de su club, aunque mola que Agüero sea del Atleti, le da un toque más fantástico, a lo Robin Hood. Y encima, está  mejorando a un equipo que hacía décadas que no se las había visto en una casualidad tan golosa.

El Atlético es el único que puede fardar en España de competir por dos títulos: la Copa espera una dichosa fecha, mientras que en la Europa League, todo es posible y más con el Kun en plan superhéroe. Quique, con su mano de hierro en guante de seda, ha dejado claro que su ‘10’ es imprescindible para las citas serias. En contraste, el míster ha detectado en Forlán una fatiga excesiva y, por tanto, no le queda más remedio que dosificarle en este esprint final. No obstante, este Atlético conserva mucha mordiente con Kun como punta único, asistido por Jurado de mediapunta. Pero, claro, tampoco se trata ahora de ignorar por completo al bota de oro.

Lo mejor para nosotros, para nuestro fútbol, es que no sólo el Kun fusila en Europa. En Alemania Villa también sacó su recortada para ametrallar al Werder. Y eso que los ché las pasaron canutas cuando los alemanes lanzaron su blitzkrieg  contra el monumental César. Al final, partidazo de 4-4 y el Valencia se carga a uno de los equipos señores del torneo. Así que con el Kun jugando a la playstation en Lisboa y Villa haciendo en Bremen de Harry, el ejecutor, que siga la fiesta de la Europa League.  

“Me mata, me da la vida”

Viernes, 5 Febrero 2010

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A este Atleti nos lo han cambiado, ¡vaya si lo han hecho! Los mismos once tíos que avergonzaron a su afición ante el Málaga hace cuatro días, hicieron ademán de entender qué significa llevar esa camiseta, tan llena de gloria como de desdichas. Por fin Quique supo inculcarles espíritu de competición (y de competitividad); por fin la hinchada disfrutó de una noche placentera, exenta de taquicardias y sustos; por fin los jugadores nos descubrieron, o por lo menos aparentaron, que no son tan ‘paquetes’ como creían sus seguidores; por fin, un partido sobrio de noventa minutos; por fin, defensas que no se complicaron y delanteros esforzados en marcar goles; por fin, una táctica sencilla pero con sentido, sin galimatías tácticos ni suicidios colectivos … ¡Por fin, un dichoso equipo de futbol!

El club ya ha encontrado su leitmotiv para animar  a sus chicos cuando vengan mal dadas, que no tardarán en llegar. El ejemplo copero induce a pensar que si el Atlético se lo toma en serio, puede ganar el trofeo y, por qué no, dar guerra en la Europa League. Pero claro, con este equipo hay que resignarse a lanzar una moneda al aire y que salga lo que salga. Ya lo advirtieron en uno de esos convincentes spot publicitarios que montan cada temporada: “El Atleti me mata, me da la vida”.

Además, ya tenía ganas de hablar un poquito del Kun. Sin duda, su partido estrella del año y eso que no marcó. A lo mejor reservó la pólvora para la supuesta final contra el Sevilla (hipotética para los andaluces, no para el Atleti. Se contempla perder en Santander por dos, quizá tres pero, por favor, nunca por cuatro o cinco). El caso es que Agüero ya ha puesto fecha para su función estrella: la gran final le servirá para rendir un último tributo al equipo con el que ha llegado a ser alguien, a pesar de muchos cabreos. Después, contemplaremos cómo abandona Madrid y le disfrutaremos mucho más desde la lejanía, en la Premier.

Y a esa afición martirizada le recomendaría que guardase la goleada en un dvd no regrabable, por lo que pueda suceder en el futuro. Además, es un partido que deben ver una y otra vez en los despachos del Calderón. No en vano, la obra es una magnífica prueba para determinar quién vale y a quién le pesa el escudo con el oso madroño. A tenor de lo visto anoche, todos son aptos, pero… 

 

Psiquiátrico Vicente Calderón

Viernes, 22 Enero 2010

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Para qué poner adjetivos al partido del Atleti  si Quique Sánchez Flores ya se encargó de ello con su habitual laconismo: “partido feo con errores groseros”. Bueno, tampoco le podíamos reclamar al míster rojiblanco que despotricase de sus chicos. De eso ya se encargaron los cuarenta y cinco mil espectadores, que por enésima vez (y no será la última, desde luego) huyeron del Calderón para olvidar semejante esperpento. Porque ahí está el secreto de nuestro queridísimo Atlético. Sus funciones de entre semana y domingos son tragicomedias dignas del gran Lope de Vega. En ellas, lo de menos es el fútbol, puesto que al aficionado le da igual que su equipo juegue increíblemente  bien o ni siquiera sepa dar una patada a un bote.

El sentimiento rojiblanco sobrevive por pulsaciones eléctricas generadas por desfibrilador. Tan pronto la caga el equipo y se acaba, como resucita con un gol de la nada. Y lo mejor es que todo puede suceder en cuestión de momentos. De otro modo, aún nadie se explica cómo un equipo sobreexcitado para la Copa puede dejar a tres delanteros rivales solos contra De Gea a los dos minutos, y por qué instantes después Ujfalusi se atreve a improvisar una cabalgada milagrosa para el asombro o estupor del graderío. Insisto, es el Atleti y no tiene parangón en el fútbol mundial.

Luego hay que estudiar la misteriosa patología de una de las defensas más chistosas que se recuerdan. Assunçao debió tener una oscura premonición durante su martirio ante el Recre y se borró para este último envite. Que se rían de otro, pensaría el brasileño. Y en efecto, el Calderón se mofó de Perea y, en ocasiones, de Pernía, quien todavía no ha averiguado por dónde le corre el aire. Pero el lateral argentino tiene coartada: su larga ausencia de la competición. Perea no puede esconderse en ningún sitio.

Extraña el caso del colombiano, que se hizo famoso hace tres años por su rapidez en los cruces y por secar a Samuel Eto’o en esos partidos contra el Barça que tan bien se le daban al Atleti. Pero, a día de hoy, darle un balón a Perea en la retaguardia es exactamente igual que saltar sin paracaídas a diez mil pies de altura. Así están las cosas.

Para colmo, las últimas y prodigiosas paradas del joven De Gea han desatado un debate impensable en la portería. El canterano ha demostrado en un puñado de partidos que sabe templarse mejor que Asenjo, el gran y único fichaje del verano. Aunque, claro, quién le dice ahora a García Pitarch que Asenjo sería un buen banquillero, cuando el director deportivo no concebía ni en sueños que De Gea ya estuviese jugando en el primer equipo. En fin, otra historia rocambolesca para el disparate atlético.