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El espectáculo no tiene precio…para todo lo demás está la Super Bowl

Lunes, 6 Febrero 2012

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LG, Sony, Panasonic…las grandes marcas de televisión habían tachado en rojo este fin de semana. Desde las pasadas navidades su cuota de mercado en Estados Unidos se iba a disparar más de un cincuenta por ciento en un puñado de días, los que sirvieron a los americanos para acicalar sus casas de cara a la Super Bowl más apasionante de los últimos años. Las agencias de consumo yanquis calcularon más de 5 millones de televisiones vendidas, medio millón más que en la final de fútbol americano del 2011. ¿Y la crisis galopante que ahoga la economía familiar desde California a Nueva York y de San Francisco a Miami? Cualquier sacrificio nunca está de más cuando el país se toma un respiro con su evento favorito. Porque, más que deporte o entretenimiento, la Super Bowl es negocio: los grandes anunciantes se ríen de su acuciante bajonazo y diseñan su estrategia capital en sólo treinta segundos, los que dura el spot de turno que se emite durante la final. Anoche hubo un comercial que osó pagar tres millones y medio de dólares; su nombre todavía no se ha desvelado, pero no os extrañe que fuese la marca de chocolatinas M&M cuyo spot estuvo aderezado por LMFAO, el grupo de moda en las listas musicales del país. O quizá la secuela de Volkswagen con el pequeño ‘Darth Vader’ que tanto furor causó justo hace un año. Sorprende que el sablazo se lo llevase un viejo conocido que volvía al star system de la publicidad, Pepsi, cuyo anuncio protagonizado por Elton John con zapatos de plataforma defraudó a tenor de la catarata de tweets incendiarios contra el archienemigo de Coca Cola.

Habrá quienes pasen de la Super Bowl porque el fútbol americano les resulte un soberano coñazo; pero, precisamente, los yanquis han ejercitado un don para convertir en show uno de los deportes que más paciencia requiere por sus constantes interrupciones. Cada instante importa: desde la jugada que canta Eli Manning, el quarterback triunfador de anoche, hasta el cubo de palomitas y la Budweiser que engulle el telespectador en casa…y se estima que más de 170 millones de estadounidenses lo vieron. La NBC, que emitió el partido, no escatimó en gastos: en España alucinamos con las cuidadosas coberturas que despliega Canal Plus, en Estados Unidos las cámaras slow motion o super lentas son habituales, más cuando se trata del espectáculo televisivo por antonomasia. Recrearse en el gesto torcido de Tom Brady, la estrella de los Patriots, después de un pase fallido o imitar el bailecito del puertorriqueño de los Giants, Víctor Cruz, cuando celebró su touchdown ejemplifican ese tipo de rituales que ansían los aficionados. Si, además, la victoria se resuelve en los momentos decisivos, tal como volvió a reeditar Nueva York en la cara de los Patriots, el espectáculo, como dirían los creativos de Mastercard,  ‘no tiene precio’…para todo lo demás está la Superbowl.

Y si, encima, el descanso de la final vuelve a poner patas arriba al país por una obscenidad, sobra guacamole en los nachos. Parecía que el ‘pezongate’ de Janet Jackson estaba olvidado (en la Super Bowl de 2004 Justin Timberlake tiró demasiado de la prenda de la hermana de Michael Jackson sacándole un seno a la vista de todo el mundo), incluso Madonna, elegida este año para entretener a las masas durante quince minutos en el tiempo de asueto, advirtió que todo estaba controlado y no habría ‘problemas de vestuario’. Tratándose de la reina del pop, sus palabras estaban bajo sospecha, pero no fue ella la culpable, sino la intérprete británica M.I.A, quien en un momento de éxtasis musical lanzó un corte de mangas lo suficientemente rápido para que la NBC no pudiera vetarlo. Desde el destape de Janet Jackson y dada la susceptibilidad del pueblo americano, las televisiones decidieron tomarse un minuto de receso en actuaciones de esta índole; es decir, la señal de televisión que llega a todas las casas va un minuto por detrás del espectáculo en directo. Pero anoche, la NBC se tragó la obscenidad de M.I.A; aunque casi que mejor, estas historietas dan mucho que hablar en el prime time de allí.

Indianápolis, sede anfitriona de la Super Bowl, ha hecho su agosto en hostelería: ni siquiera los moteles de carretera próximos a la ciudad tenían una habitación. Lógico, pues durante un fin de semana la ciudad que celebra la final es el lugar más seguro del mundo. FBI, CIA y más de una decena de agencias terroristas han cacheado cada rincón de la ciudad para evitar ‘contratiempos’…lo que sea para garantizar la tarde más crucial del país después del 04 de julio, día de la independencia. Y, por qué no decirlo, para no chafar el rato al presidente Obama dentro de una Casa Blanca acorazada para la ocasión.  

El elegido fue Benzema

Martes, 18 Octubre 2011

Finales de julio de 1994 en Nyon (Suiza). Pretemporada del flamante Real Madrid del técnico Jorge Valdano. La comidilla de la prensa, tanto allí como en España, era averiguar si el mister argentino contaba o no con Iván Zamorano, una estrella cada vez menos rutilante en la Liga. La temporada anterior tan sólo marcó once goles, por lo que Ramón Mendoza meditó hacer negocio con su venta…Stuttgart y Olympiakos se postularon como sus mejores pretendientes. Pero ‘Bam Bam’ tenía entre ceja y ceja  el Calcio, por entonces la mejor liga del mundo, o bien quedarse en el Real Madrid e intentar convencer a su nuevo entrenador. Las noticias de Italia fueron poco alentadoras y Zamorano se tomó aquella pretemporada como un reto: su carrera había llegado a un punto de inflexión demasiado crucial y debía hacer méritos si no quería echar por tierra todo el curre que se había pegado en el Sevilla para atraer a los clubes grandes.

A Valdano le gustaba jugar como uno más en aquellas intensas pachangas; obviamente, todos querían ganarse su favor. El propio Zamorano contó que en una sesión el balón llegó al entrenador y Zamorano rebañó el balón tumbando al argentino. Desde el suelo, Valdano le preguntó…”¿Siempre entrenas así, o sólo cuando odias a tu entrenador?”. Aquel mensaje alteró al delantero, que desde el primer día de pretemporada se entrenó como si le fuera la vida en ello. En pocas semanas, Zamorano había pasado de ser repudiado como cuarto extranjero (Laudrup, Redondo y el malogrado Peter Dubovsky partían con ventaja…Prosinecki directamente se marchó al Oviedo) a consolidarse con goles como el delantero centro titular del decisivo proyecto de Mendoza. Paradójicamente, ni el chileno ni Amavisca eran de la cuerda del nuevo mister en un principio; acabaron siendo los mejores de la Liga junto a Laudrup. Incluso, años después Valdano llegó a confesar que se equivocó…”Mi gran error fue declarar ante los periodistas que yo tenía cinco delanteros y que Zamorano siempre sería el quinto. Con esa afirmación rompí todos los puentes con el jugador”.

David Gistau escribió en El Mundo de ayer, lunes, que fue testigo directo de la eclosión de Gonzalo Higuaín en un River Plate-Boca Juniors del torneo Apertura 2006. El ‘Pipita’ marcó dos goles, uno de ellos escandaloso, y eclipsado por el acontecimiento, Gistau preguntó a sus amigos porteños qué pinta tenía ese delantero. La respuesta fue escueta: ‘Pseé’’. Blanco y en botella: Higuaín era uno más del montón. Esa incertidumbre le persiguió en Madrid, más cuando Ramón Calderón pagó trece millones y medio por él. En su primer año, el de Capello, marcó goles vitales (el de la remontada al Espanyol) y en la primera liga de Schuster se afianzó. Sin embargo, su sambenito permaneció a pesar de un buen puñado de goles y derroches físicos extenuantes…”Higuaín necesita disparar varias veces para marcar un gol”, era el cliché más habitual de la afición. Muchos en el Bernabeu todavía recuerdan su garrafal fallo a puerta vacía ante el Lyon en los octavos de la Champions en los que el Madrid de Pellegrini descabalgó contra todo pronóstico. Aquella pifia no se ha olvidado, aunque Higuaín haya mejorado sus explosivas cualidades, hasta el punto de hacer dudar a Mourinho. El portugués se refirió al debate Higuaín-Benzema con un guiño irónico a la prensa…”No os voy a decir quién jugará ante el Lyon, así no se os acabará el debate”. El elegido fue Benzema, que respondió con la única credencial que le vale…el gol; así que la renuncia al argentino se debía traducir como un método de motivación poco ortodoxo o una intención táctica muy bien pergeñada. Fue esto último, a tenor de la explicación técnica de Mou tras el partido.

La disyuntiva, por cierto, bastante sana (así lo ha entendido Mourinho), va para largo. Por un lado, los últimos ‘hat-trick’ de Higuaín le han descubierto como el delantero perfecto para el Madrid del contragolpe. Es rápido y se siente a gusto con el balón en carrera, justo como le llega de sus compañeros. Pero la sensación es que aún necesita reivindicarse con una cifra redonda de goles; de lo contrario, tendrá que convivir con la sospecha del Bernabeu. Benzema se ha consolidado como un ariete más elegante y cómodo con pocos metros delante. Alfredo Relaño describe en su editorial de AS de este martes que el francés “se abre espacios para el disparo en una baldosa”. Claro que el Madrid de esta noche sí que jugó la pelota e insistió en el toque para acabar con el calamitoso talante de los franceses. El Madrid en dos versiones…la volátil para Higuaín y la más tradicional con Benzema; Mourinho sabe elegir a quién poner dependiendo del partido. Falta por saber si hoy ha meditado jugar al pase corto o el Lyon se lo ha dejado en bandeja.

P.D: unas cuantas más así de Khedira y montamos otra discusión: Lass o él. Porque pensar en Granero para jugar con Xabi Alonso es definitivamente inimaginable.

“Perdón a todos por las veces que hemos anunciado mal una quiniela…”

Sbado, 27 Agosto 2011

Miguel Ángel Méndez, periodista de Radio MARCA, tuvo una ocurrente idea en el universo twitter el pasado 10 de agosto: el conflicto Liga-radios humeaba en exceso y Méndez se inventó un foro de debate con denominación de origen #noalfutbolsinradio. Inmediatamente, una catarata de mensajes en apoyo a las radios inundaron el debate en cuestión y apenas asomaron voces discordantes. Éstas coincidieron en que si las televisiones pagan millonadas para meter sus cámaras en los estadios, por qué las radios debían ser la excepción. Las críticas no disparaban mal, pero las respuestas fueron contundentes…a las radios les ampara  la Constitución en su derecho a informar y, además, su propia esencia no es dañina para las audiencias televisivas (no resta telespectadores) y menos para los aficionados que asisten in situ a los estadios. Y profundizando en la esencia, nunca se podrá comparar un espectáculo televisivo con otro radiofónico, ver jugadas con imaginarlas por las ondas.

La decisión de la Liga, obviamente unilateral, sorprendió a radios públicas y privadas: fiscalizar los carruseles de las próximas tres temporadas con un canon a recaudo de la propia LFP chirriaría cuando el modelo de convivencia convive plácidamente, valga la redundancia, con las otras vías de explotación del campeonato (operadores de televisión, mecenazgos – BBVA- y patrocinadores – Mahou, Nike, Burger King y la Quiniela-). Según las cifras que maneja la Liga, su tesorería engordaría 20 millones de euros, cuando en Gran Bretaña la Premier se lleva 70 ‘kilos’ y la Bundesliga cobra a las radios 170 euros por partido, tal como anunció Méndez en su twitter (@miguelangmendez) esta semana. Quizá esa obsesión ‘marketiniana’ por emular a Inglaterra ha impulsado a la Liga a incordiar el estatus quo del espectro radiofónico. Incluso, lo ha estudiado con tanta minucia que en su ‘oferta’ de pago describe los paquetes vendibles al estilo de Digital Plus: desde la opción básica y más barata de narrar partidos en las cabinas del estadio hasta el paquete premium con derecho a narración, zonas mixtas y hasta entrevistas exprés a pie de campo. Pero la Asociación Española de Radiodifusión Comercial lo ha dejado claro…la propuesta es una aberración de una organización también aberrante, que debería dedicarse en cuerpo y alma a garantizar fondos para los futbolistas impagados y matar de un solo cañonazo la tramposa ley Concursal.

Pero la Liga no quiere seguir con actitudes públicamente dóciles (el apretón de manos entre Astiazarán y Luis Rubiales) y en esta materia no ha cedido ni un palmo: está en disputa la segunda jornada de Primera y Segunda División, y los narradores de este sábado han tenido que salir escopetados a sus emisoras para contar (y cantar) fútbol por la tele. Peor tesitura se han encontrado los redactores que iban a actuar con micrófonos inalámbrico….un teléfono móvil y punto. Y en algunos casos, han accedido a los estados previo pago de una entrada de espectador. Puede que en estas primeras jornadas las pérdidas que deba asumir la Liga no sean cuantificables, pero pronto se cerciorará que un partido sin radio, y más con el lastre de los nuevos horarios, repartirá más ansiolíticos que adrenalina. El problema es tan acuciante que hasta José Mourinho tiene opinión…”las radios han sido siempre una parte importante de la pasión que la gente tiene por el fútbol; y por eso, si no están, no será lo mismo. Espero que todo se solucione y venga en la dirección normal”. Es evidente que a los profesionales del primer nivel les consta que el carácter lúdico-festivo del fútbol tiene gracia, en parte, por Tiempo de Juego, Carrusel Deportivo, Radioestadio, Marcador, Tablero Deportivo, La Liga en punto….y por supuesto, las emisoras locales que se desviven en sus narraciones con sus equipos paisanos. La pena es que no se atisba solución perentoria; así que copiaremos al maestro Vicente Marco y pediremos “perdón a todos por la cantidad de veces que hemos anunciado una quiniela que no les había tocado”. El creador de Carrusel soltó el chascarrillo en la entrega de los premios Onda de 1999…las radios llevan dando la ‘matraca’ los domingos ochenta años. Pero aquí importa poco la antigüedad.    

Una aventura inimaginable

Mircoles, 6 Julio 2011

¿Conocéis a algún futbolista capaz de fallar tres penaltis en un partido (mandando uno al portero, otro fuera y el último al larguero), cabecear a gol casi desde el centro de campo, pegarle un patadón al balón desde sesenta metros y clavarla sin querer en la portería contraria, sufrir una triada y marcar en el mismo partido y, el colmo de todo, fracturarse la tibia y el peroné celebrando un gol? Y si, además, recibe como premio a su carrera la portería de uno de los estadios con más solera del mundo, el personaje no puede ser más entrañable. Hace unas semanas Martín Palermo tumbó su facha de perdonavidas para romper a llorar en el partido de su despedida. La Bombonera coreó al unísono el nombre del goleador más célebre de la historia de Boca Juniors. Incluso, Diego Maradona cogió un avión desde Qatar para verle in situ desde su palco privado en el día de su retirada. No era para menos: ‘El Loco’ dice adiós después de tantos años de servicio para el club’ xeneize’, de tantos goles y, sobre todo, de innumerables anécdotas. Y lo peor es que no se marcha por falta de motivación (si por él fuera jugaría hasta los 50)…”no podía seguir jugando infiltrado por las lesiones”. Así lo reconoce Palermo.

Su fama se la granjeó en el gran Boca del técnico Bianchi a finales de los noventa, pero el pedigrí mundial se lo ganó con aquellos dos goles a Iker Casillas en la Copa Intercontinental del 2000. No obstante, su alarde de ‘huevos’ nunca le ha catapultado a un grande. Es más, su paso por España torció su gloria merecida en Boca; los cuatros años entre Villarreal, Betis y Alavés nos dejaron una instantánea única…la valla que destrozó su pierna mientras festejaba un gol en un Villarreal-Levante. Pero Palermo se queda con los mejores recuerdos…”nunca olvidaré el fútbol español, le debo mucha gratitud”, dijo en El Partido de las Doce de la COPE. Tanto es así que anoche le entrevistamos justo antes de que tomase un avión rumbo a Castellón para asistir a una boda. Le espera una época ajena a la obligación del entrenamiento diario, convocatorias y pretemporadas tediosas. Y ahora que puede echar un vistazo a todas sus aventuras, sorprendentemente se queda con un recuerdo único: su debut en Estudiantes de La Plata hace diecinueve años.

La vida de Palermo se debe contar en anécdotas, las que han motivado épicas, chanzas y hasta canciones.. ¡hasta Joaquín Sabina le dedicó un verso en su canción Dieguitos y Mafaldas! Sus datos generales son demoledores: 297 goles en 608 partidos y más de un millar de lances inimaginables en cualquier otro futbolista. Sólo Palermo ha sido capaz de marcar un penalti con los dos pies (el que marcó a Platense en 1999 y que la FIFA le validó); sólo él exigió disparar un tercer penalti a Colombia habiendo fallado los dos anteriores y sólo él marcó un gol in extremis con la rodilla casi volatilizada. Y no sólo Boca Juniors le profesa devoción, Argentina entera todavía recuerda el ‘milagro de San Palermo’ (Maradona dixit) con aquel gol decisivo a Perú que mantuvo a la albiceleste viva en la fase clasificatoria para Sudáfrica 2010. Precisamente y para seguir fardando de rarezas, Palermo aprovechó el pasado Mundial para convertirse en el debutante más veterano en marcar un gol en la historia mundialista. Quizá, la convocatoria de ‘El loco’ fue de los pocos aciertos del entonces seleccionador Maradona.

Todavía no sabe dónde colocará la portería que dos máquinas arrancaron del césped durante los fastos de su despedida…”no me cabe en el salón”, soltó entre risas Palermo. Su hermano tiene un complejo deportivo en La Plata, la ciudad natal de Martín: allí irá a parar el obsequio. Y hasta da noticias: preguntado por la telenovela del Kun Agüero, Palermo espetó que estuvo charlando con él hace días y el rojiblanco le contó que baraja Juventus y Real Madrid. Una declaración que deja a la altura del betún las insinuaciones del propio Kun, las de sus representantes, el Atlético y los pretendientes. Y no sólo demuestra talento como periodista, también le apasionan los coches deportivos…así que no os extrañe verle correr en Daytona, el espectáculo podría ser simplemente bestial.

Pato, más Pato…y, si acaso, Neymar

Lunes, 4 Julio 2011

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15 de junio de 2010. La disciplina castrense de Dunga en la selección brasileña no atraía demasiado optimismo entre la ‘torcida’. Luis Fabiano se erigía en la estrella intermitente de un combinado encorsetado en planteamientos avaros, lejos del jovial Brasil de anteriores mundiales. Aquella fecha fue la del debut en Sudáfrica….el rival, la novata Corea del Norte, debía plantear una mínima guerra para después rendirse a la goleada. Nada de eso sucedió: los favoritos salieron sin reprís, con miedo a defraudar y, lo peor, sin talento para asombrar. Kaká venía tocado y el torneo que le iba a redimir de su decepcionante primera temporada en Madrid se tornó en pesadilla; Robinho se hartó de pedalear bicicletas estáticas y la musculosa medular Felipe Melo-Gilberto Silva se dedicó a tumbar asiáticos. Un pírrico 2-1 fue la evidencia absoluta de que la canarinha había perdido su instinto, el de arrollar rivales a base de caños, paredes, triangulaciones, ‘espaldinhas’ y espuelas.

Anoche debutó la ‘otra’ selección…la de Neymar, Pato, Ganso y Robinho; la del balón rodeado de virtuosismo sin las reminiscencias del férreo Dunga. Pero, paradójicamente, el cuento ha cambiado poco. El cartel pintaba apabullante, como siempre, y acabó descafeinado….lo peor que se le puede achacar a los brasileños. Extraña que la misma Venezuela que salió escaldada ante España hace menos de un mes (0-3), se viniese arriba sin dificultades ante una de las dos favoritas, cuyo actuación no importaba tanto como ver a Neymar, a quien Florentino ha dado a conocer en un pispás. Si el presidente está obsesionado con un Messi de fabricación propia, Neymar todavía tendrá que esperar o, al menos, el Madrid deberá cuidarle con mimo y paciencia. Y eso que el chaval es buenísimo: se le ven maneras, es atrevido en el zigzag y no demasiado chupón (requisito importante en el Madrid de Cristiano). Aunque, más que su pobre concurso, trascendía verle en escena y hacerse una vaga idea de cómo juega….Miguel. A.Herguedas lo clava en su crónica de El Mundo, “Si alguien les pregunta, ya pueden decir que Neymar juega por la izquierda en Brasil, aunque también se viene al centro, para combinar con su amigo Ganso, con el que comparte todo menos peluquero. Gasta cresta y tiene un regate en el área para cortar el hipo….Y cuando le dejan metros para correr por el carril central, no es sencillo derribarle, por mucho que apenas dé 60 kilos en la báscula”. Imposible mejorar la descripción con sólo un puñado de imágenes.

Regates, pocos, pero los controles de balón que se inventó Pato merecieron un rato de partido. Hasta tres veces pinchó la pelota al estilo Zidane. Se nota que el Calcio le está curtiendo, prueba de ello es la corpulencia que ha cogido en las intensas sesiones de gimnasio obligatorias en el fútbol italiano. Sin duda, es el alumno aventajado en este equipo necesitado de talentos contrastados; el milanista lo está, Ganso va camino de y Neymar es más impredecible…puede que haya vacilado al mundo y en los próximos partidos (Paraguay y Ecuador) convenza a Florentino para que pague los 45 millones sin discusión previa. Hasta ahora, se habla más de él por rifirrafes que por ‘gambetas’, aunque anoche fue el seleccionador de Venezuela quien le incordió por un lance de los muchos que se cuecen en el césped. No obstante, el problema de haberse mediatizado en exceso es que cualquier arrebato, como la patada en la tángana del Santos-Peñarol, abre telediarios. Pero, para evaluarle con perspectiva, urgen más partidos y, sobre todo, traerle a Europa; es el único modo de calibrar un crack. Y seguir jugando en Brasil sólo alimenta especulaciones. Incluso, la Copa Ámerica no es suficiente barómetro para medir el ‘efecto Neymar’….que se lo digan a Messi. Salvo que a éste le queda poco por descubrir.  De momento, las elucubraciones no paran: Dani Alves dijo que le ficharía para el Barça, Roberto Carlos le reclamó para Europa este mismo verano, pero el mejor apologista de Neymar ha sido el presidente del Santos, Luis Álvaro de Oliveira Ribeiro,…”el presidente del Real Madrid llamó interesándose por el jugador, de no haberlo hecho no tendría ilusión por el fútbol”. ¡Caray, marchando 45 millones por Neymar!     

Quique, Forlán…todo huele a chamusquina

Mircoles, 11 Mayo 2011

Petón se indignó al final del partido…”al Atlético hay que exigirle más de una vez por todas”. Lo dijo un colchonero confeso que, lejos de comentar partidos cegado por forofismos al estilo Manolete, siempre intentar sacar una crítica constructiva al juego de su equipo, de por sí malo. Seguramente se meterá en la Europa League y sabrá venderla a la afición, como lo hizo en Hamburgo. Pero un trasfondo peligroso incordia la moral de la grada: el club se está acostumbrando a retos de segunda categoría. La misión del cuarto puesto atora a una plantilla que no sabe si llegar a Champions es un vacile o  basta con pulular por Europa. Y como la vida del club es tan ciclotímica (un par de victorias da pábulo para soñar y un bache destapa la caja de los truenos), ni siquiera Gil Marín y Cerezo sabe por dónde enfocar los objetivos. Extraña que una empresa tan eficiente en el mundo del marketing (convenios asiáticos, merchandising internacional, patrocinios lucrativos,…), no dibuje un boceto claro en asuntos futboleros.

Anoche perdió por desgana, poco más se puede concretar. Santander sirve de enésimo ejemplo de cómo se pierde una treinta de puntos por dejadez y distracciones varias: las defensivas son archiconocidas y repetidas…con Perea, ¡el foráneo con más partidos del club!, encabezando el co-starring ; en la medular ha salido Mario Suárez, que vino con buenas referencias de Mallorca y que en Madrid, al menos, está siendo generoso en el esfuerzo. Pero quizá no baste: Thiago se ha difuminado toda la temporada y el error, de Quique y no suyo, es que las rentas del año pasado le han valido para mantener el puesto. Y el runrún mediático que generan las jóvenes promesas tampoco beneficia a nadie: De Gea es una figura en potencia, que no en acto, y todavía necesita foguearse con un buen puñado de ‘Bernabeus’ y ‘Camp Nous’…pero saltó a la palestra del United, y mientras Cerezo negaba a diario cualquier oferta, el portero descuidaba sus tareas bajo palos ensimismado con la atracción que siempre supone Old Trafford.

Curiosamente, el nudo gordiano que asfixia la convivencia del grupo lo ha protagonizado uno de los menos indicados. Forlán y su cansancio es la razón primera (y última) de su suplencia: el Mundial de Sudáfrica causó estragos en el mejor delantero del torneo y los primeros síntomas de agotamiento le pusieron en tela de juicio. El rendimiento del uruguayo delataba que no aguantaría otro sobreesfuerzo como el del doblete. Y así ha sido. El mister entendió que las bulas de Forlán tenían un límite y, al fin, decidió probar con Diego Costa, un parche más para acabar la Liga. Es una pena que la relación entrenador-jugador haya quedado en chamusquina por la vehemencia de Quique…”ha jugado 35-40 minutos y no voy a valorarlo. Vosotros – los periodistas- lo habéis visto”. Lógico que Forlán haya pedido explicaciones en el entrenamiento de hoy; quizá algún día descubramos esa conversación.

Pero la realidad inminente se describe con Quique fuera del club y Forlán a la espera de otro técnico con el que empiece de cero o, bien, una última oferta apetecible para su carrera profesional. También aguarda noticias Agüero, porque sus pretendientes deben concertar cita para negociar…Chelsea, City, Juventus y Real Madrid suenan más alto que otros clubes que puedan actualizar sus talonarios a última hora. El problema, insisto, es que dará igual: cambiar estrellas o peones no mejorará la esencia, sólo podría maquillarla por un tiempo.  Lo suele decir el maestro Santi Segurola…”el Atlético debe empezar de cero, lo del tercer equipo de España sólo le causa problemas”. Y es verdad: de cero nació el Villarreal y el Superdepor, la diferencia es que el Atlético tiene un respaldo social que le obliga a remontar. Lo peor es que sólo se divisa incertidumbre.

Yo conocí a Seve

Lunes, 9 Mayo 2011

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La muerte del maestro Severiano me devolvió a la memoria aquel instante inolvidable y perdurable que me sucedió en julio de 1996. Después de todo el tren de voces ilustres que le han rendido pleitesía durante este fin de semana, cada vez estoy más orgulloso de haberme topado con una de las divinidades del deporte español. Como digo, ocurrió en aquel verano y yo pasaba unas vacaciones de aprendizaje en Inglaterra con una familia nativa. Mis padres me mandaron a Lytham St.Annes, un pueblecito costero al noroeste, con la misión de volver a España hablando inglés por los codos. Ciertamente, la experiencia fue maravillosa, aunque tuvo un inconveniente : convivíamos allí varios españoles que acudíamos a clases de inglés a diario. O sea que también había palique en nuestra lengua.

Nada más aterrizar allí, recuerdo que la familia inglesa me contó que Lytham era famosa por su monstruosa montaña rusa (constato que sí era gigantesca y acojonaba cuando el trenecillo encaramaba la parte más alta) y un torneo centenario de golf del que jamás había oido hablar. Ciertamente, yo aún no había cumplido los catorce años y mis conocimientos deportivos se limitaban a la Liga, el tenis de Sergi Bruguera y Arancha, y la ACB. Incluso, la dimensión épica de los Juegos Olímpicos de Barcelona me causaron una extraordinaria apetencia por otros deportes no tan triunfantes en España: atletismo, natación, waterpolo,etc. Pero como el golf no era una discipina olímpica, caía en mi saco de la ignoracia.

La admiración que mi familia profesaba por ese campeonato me condujo a averiguar por qué decían que era tan divertido. Así que el padre, haciendo de cicerone para mí, me llevó al torneo de golf en sábado…era la penúltima jornada. El club respiraba solemnidad por cualquier recoveco (por algo es royal y británico) ; allí se concitaban los mejores golfistas del momento para competir por el British Open, el torneo con más pedigrí junto al de Estados Unidos. Innumerables cámaras de televisión, cobertura de reporteros de prensa y una catarata de aplausos que estallaban después de cada golpe inverosímil pintaban el panorama de aquel lugar. Evidentemente, había un protocolo para los aficionados: nada de hacer el cafre, como en el fútbol. Debíamos mantener un silencio sepulcral hasta que el golfista de turno atizaba la pelota con el ‘perro gordo’ o cualquier  otro palo de aquellas bolsas que parecían macutos de acampada.

Paradójicamente, ese sábado lo recuerdo como angustioso y cansino…no dejé de caminar hoyo tras hoyo, ¡y eso que sólo completamos la mitad – nueve-! O sea que mi impresión final es que había presenciado un deporte para ‘señoritos’ con emociones calibradas…tan pronto podía gritar como debía estar callado; vitorear un golpe que no había visto y lamentarme por lo que llamaban pelota al bunker. Quizá no lo comprendía bien, ni tampoco sus reglas.

Entonces, ocurrió en la noche de aquel sábado. La familia me llevó a un buffet de pizza en el centro urbano de Lytham y al salir, coincidí con otras dos compañeras españolas que también participaron en la aventura inglesa. Una de ellas, Irene, paseaba con sus anfitriones del pueblo, pero estaba hablando en español con un grupillo de gente. Naturalmente y a pesar de mi desconocimiento del golf, sabía quién era el gran Ballesteros –cultura general-. Pues ahí estaba el cántabro, preguntando a Irene dónde podían cenar. Y por lo que charlaron, mi amiga me confesó que había sugerido a Severiano Ballesteros el sitio exquisito del pueblo, nada que ver con el olor de los fish&chips o el buffet de pizza y pasta que yo acababa de engullir. No recuerdo el nombre del restaurante sugerido, sé que Irene lo conocía porque le habían invitado una vez. El caso es que antes de que ella se despidiese del golfista, me acuerdo con detalle que me acerqué a él y exclamé  ‘¡Vamos, Seve!’…el tío sonrió y espetó un escueto ‘hola, ¿qué tal?’. El padre de mi familia intentaba advertirme modales, pero ya era tarde. Y como podréis imaginar, no fue un diálogo demasiado fantástico, simplemente me saludó uno de los más grandes de la historia de España y, por lo que comprobé, del mundo. Faltó el autógrafo o la foto ; dio igual, no había ni boli ni cámara….sólo un retal de mi memoria, ¡pero qué retal!

Unos con balón..los otros con agallas

Mircoles, 4 Mayo 2011

 

Cómo me gustas, Madrid. Es el titular que hoy le pone Dagoberto Escorcia a su crónica de La Vanguardia. La frase respira la ironía guasona con la que el barcelonismo se regodea del Madrid, pero también barrunta lo que pudo hacer Mourinho y no quiso. Porque este Madrid, irreconocible por cierto, podría presumir de fútbol divertido…tiene mimbres para ello y anoche, sin presión ni obligación, lo sacó del alma. Y, además, resulta cada vez más evidente que su apuesta debe ser el contraataque; es el perfil que le gusta porque siempre huele a peligro. Pero no, un árbitro –bueno, dos- y el ‘intento confuso de resurrección’ (brillantez de David Gistau) ahogaron cualquier conato de remontada. No obstante, poco le importará al madridismo los galimatías tácticos o el cambio abrupto de su esencia: De Bleeckere y, por ende, la UEFA, son demonizados por todas las esquinas del Bernabeu. Lo entrevió Valdano, lo piensa Florentino y lo lamenta Zidane, imagen del club en sus relaciones internacionales.

Supuestas conspiraciones al margen, el IV episodio deja una nebulosa de resquemor en los sectores más antimourinhistas: ¿por qué no salió ese ímpetu en la ida? Quizá el portugués tenga razón y el 0-0 fuese el plan perpetrado. Así lo entendió Casillas, cuando al final del partido conjeturó que el 1-1 les habría metido en Wembley sin la judiada de la expulsión de Pepe. Pero nunca lo sabremos, porque el Barcelona jamás habría salido sin reprís en caso de tocar a rebato. Precisamente,  garbo es lo que les ha faltado a los azulgranas, salvo Messi: Guardiola nota que sus chicos están fundidos (consecuencia inexorable de competir sin dos tíos por puesto) y llama al esfuerzo mental de la plantilla para sobreponerse a los calambres de final de temporada. Aunque no importa demasiado: el Barça tiene que conjurarse para dos o tres partidos más….la final y uno o dos de Liga. Entonces, sacará el sobresaliente, el cum laude incluía la Copa.

La tercera final en seis años es la prueba irrefutable de que el Barcelona no debe cambiar la hoja de ruta, sólo pulir ciertas cláusulas: la primera, la del fondo de armario. Y me da que Guardiola habrá propuesto a Zubizarreta el fichaje de otro delantero. Suena el brasileño Neymar, pero aparecerán más pretendientes. El caso es que Villa no está atinado y Pedro, con su gol, rompió una ristra de actuaciones simplonas. Sinceramente, Eto’o caló hondo y todavía queda el poso…Ibrahimovic se postulaba como sucesor para un buen rato pero su carácter inflamable le mandó al Inter. Pero ya habrá tiempo de moldear al equipo; ahora sólo importa seguir arramblando con títulos. Y el regusto no puede ser más delicioso: eliminación del Madrid, el Espanyol como víctima propiciatoria para cantar el alirón liguero y Wembley, lugar místico del que Francisco Cabezas, de El Mundo Barcelona, extrae un significado precioso…”el punto de inicio de una filosofía que gobierna el fútbol moderno”. Ésa es la reflexión con la que el Madrid debería devanarse los sesos; la clave tiene la Mourinho.

Así que, con la temporada finiquitada, el Madrid puede tirar por el atajo y permitir que su entrenador plenipotenciario experimente lo que le venga en gana sin atender al folclore que Di Stefano y los de la Quinta del Buitre han perpetuado. O, por otra parte, Mourinho podría no ser tan ‘Mourinho’  y confiar más en unos pupilos que le rinden pleitesía a la vez que prefieren jugar con el balón en los pies y no dándose las manos los unos a los otros para formar barreras humanas. Escuché a un Sandro Rosell eufórico jactándose de que el pase a la final fue el triunfo del fútbol…y eso al madridista le debe escocer, aparte de los arbitrajes maquiavélicos que denuncia. El 1-1 demostró que la distancia entre ambos no es sideral, sólo que el Barça ha chivado al Madrid el camino: jugar como un poderoso…los primeros con la pelota y agallas, los segundos sin pelota pero también con agallas. Al menos, en Mestalla y desde ayer.  

Africa desnuda al Barça

Domingo, 3 Enero 2010

Sólo transcurrieron cinco minutos y el Barça ya echaba de menos a sus africanos. El Villarreal ha dado el primer aviso a un equipo que, empachado de agasajos, debe encontrar nuevas inspiraciones para no caer en la autocomplacencia. Keita y Touré, por este orden, son imprescindibles para la indisolubilidad del equipo; sin ellos, Xavi e Iniesta no están a gusto y, también en su ausencia, Puyol y Piqué tiemblan ante los embates del rival. La impertinencia de la Copa de África puede ser el punto de partida para derrocar a la imbatible facción de Guardiola. Pero al perspicaz ‘Pep’ no le sorprenderá: él sabía en verano que a esta plantilla le faltan peones para parchear al equipo. Y más, si el público exige acometer la conquista de los títulos en juego, aunque luego no se vayan a ganar todos.

Nunca lo confesaría, pero seguro que a Guardiola no le habría parecido un sacrilegio haber sido eliminado de la Copa. No habría pasado nada: al Barça  no se le recordaría en el tiempo por revalidar este torneo, pues lo que realmente cuentan son las Champions y las Ligas.

El caso es que nos adentramos en enero y, entre jornada y jornada va a aparecer el Sevilla, club que sí que morirá por la Copa. Después, si el Barça pasa a cuartos, le tocaría Valencia o Deportivo. Es decir, otro justificante para no dar descanso a los mejores. Es obvio que la asignatura del mes para el míster azulgrana será la gestión de plantilla. Si es hábil, se llevará la gloria. Pero en caso contrario, lo más fácil es que el soci piense que Guardiola no reclamó los refuerzos adecuados. A ver cómo se las ingenia en enero.

Los caprichos de la Copa de África han puesto en un brete a Sergio Busquets, uno de las grandes apuestas de Del Bosque. El chaval se va a hartar a jugar, pero sin saber a qué precio. Sin Keita y Touré, es el único trotón que queda en el centro del campo (Márquez está para el arrastre entre tanta lesión). En consecuencia, la disyuntiva es clara: o Busquets se agiganta en su puesto, o se queda a merced de la sombra alargada de Keita. No creo que el canterano se haya querido ver en esa tesitura.

Un domingo cualquiera

Domingo, 27 Diciembre 2009

Un domingo cualquiera puedes ver fútbol…en Inglaterra. Allí se celebró el solemne y ancestral boxing day, con estadios abarrotados de forofos sedientos de goles; cánticos resonando al unísono en medio de guirnaldas navideñas; jugadores afanados en regalar un buen rato a sus aficionados, los que pagan por verles; directivos ansiosos de cerrar el año con buenos balances, y los gurús de la Premier, satisfechos otro año más por convertir su liga en el ocio futbolero del fin de semana. Todos los años nos quejamos de la misma cantinela, pero nuestros dirigentes, contumaces navidad tras navidad, se acogen al maldito convenio de futbolistas para aprovecharse de unas vacaciones no sé si muy merecidas.

Resulta que en España nos quitan la Liga el último fin de semana de cada año porque los protagonistas tienen que descansar. Las millonadas que cobran no sirven de óbice para darles descanso y dejar al futbolero de pro a dos velas y pendiente de chuminadas ‘hollywoodienses’. Hay quien defenderá que el parón viene bien para evitar saturaciones, aunque tiene bemoles que la Liga, la de aquí, sea la última en empezar y se dé un respiro sólo tres meses después. Insisto, suena a tópico, aunque sigue siendo así: debemos aprender de Inglaterra.

Queremos el mejor campeonato del mundo al tiempo que no le hacemos ni caso. Disponemos de una oportunidad inmejorable de explotar su filón comercial, pero dejamos que los Torres, Drogba, Cesc, Rooney copen la atención del mundillo. En Francia jugaron en la víspera de nochebuena, en Alemania han llegado a su clásico parón invernal y en el Calcio amoldan las jornadas al compás de las festividades religiosas. Aquí no hay fútbol por vagancia. Hasta la NBA no cierra por navidad, hecho que multitud de padres aprecian una infinidad.

Al margen de designar horarios más o menos intempestivos (jugar a las diez de la noche en invierno es una desfachatez), las fiestas navideñas invitan a colocar partidos a primera hora de la tarde. Sé que, ante todo, es un negocio, igual que el cine, pero las salas no cierran estos días y los estadios sí. Cuando los clubes se cercioren de que da tiempo a empacharse de polvorones y a coger a los niños para ir al fútbol, o verlo por la tele, aparcarán su tozudez. Además, el sentido común tampoco les ayuda mucho: en año de Mundial siempre es aconsejable acabar la Liga antes para preparar a la selección. En fin, como casi siempre aquí vamos al revés. Menos mal que siempre me quedará a Robert D. Kaplan y sus extraordinarios testimonios.