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Xavi Hernández y su Rumble in the jungle

Jueves, 21 Mayo 2015

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Louis Van Gaal siempre esboza una sonrisa en cada entrevista en la que cae la pregunta de rigor. ¿Es verdad que Xavi Hernández le salvó una vez del despido? “Rotundamente sí. Lo he dicho una y mil veces. Aquel gol suyo en Valladolid lo cambió todo”. Diciembre de 1998. El Barça había sufrido cuatro derrotas consecutivas y el presidente José Luis Núñez había puesto la guillotina sobre el holandés. La noche pucelana suponía el juicio final de un Van Gaal que no había logrado introducir sus métodos como a él siempre le gusta: por succión. El club le había dado un proyecto nuevo que, al menos, amagase con ser la sombra del extinto Dream Team de Cruyff. Y una de las cláusulas tácitas (no figuraba en su contrato) suponía impulsar una Masía marchita cuyo producto de la ‘Quinta de Lo Pelat’ (Iván de la Peña) había resultado defectuoso. Xavi Hernández fue el elegido aquel verano para “dotar de alma al club”, tal como reconoció Guardiola en una de sus últimas declaraciones como futbolista azulgrana. La prensa barcelonista, en sus ansias por vender futuras estrellas, consideró al bajito de Terrasa como el discípulo adelantado de Pep. Éste lo había sido de Cruyff, y de la escuela creada, la nueva promoción estaría liderada por Xavi. Sin embargo, tardó años en macerar, a pesar de que el Milan casi le convence con 19 años para que dejase el club de su vida por una más lujosa (250 millones de pesetas por temporada y chalet en residencia exclusiva) y con la tutela de mitos como Paolo Maldini.

La historia de Xavi y sus maneras de Von Karajan datan su año 0 en la Eurocopa de Viena. O, mejor dicho, con aquel diálogo entre Luis Aragonés y su confidente Jesús Paredes, en el que el ‘Sabio de Hortaleza’ honró su apodo diciendo que la selección española jugaría a lo que quisiera Xavi. Entre las eternas discusiones de barra de bar, Iniesta aparece como el jugador más decisivo de la historia de España y Xavi el más importante de sin discusión. Años después y sin nada que demostrar, a esa diminuta CPU no le molestó que Luis Enrique le convenciese seguir como segundo plato. Su azotea sigue siendo tan privilegiada como la de Rafa Nadal, y su reto durante estos dos últimos años ha sido acabar con las malas lenguas o, hablando en plata, jubilar a sus jubiladores. En Balaídos instruyó un máster acelerado de balón durante el puñado de minutos que tomó la batuta. Rafinha tiene mucho potencial, y demasiado que aprender; Xavi ha sido hasta hoy su vademécum del perfecto centrocampista. Lo saben en la Academia catarí Aspire, que perdió un maestro como Raúl González, pero que lo va a sustituir por otro Einstein del fútbol. Porque a cualquier entrenador que se le pregunte, dirá sin pestañear que madridista y azulgrana (amigos personales, por cierto) son los más espabilados que ha dado el fútbol contemporáneo. Raúl tuvo que pelear contra aquel murmullo molesto de la calle que insinuaba que ‘nunca hacía nada’; Xavi no ha sufrido esa losa tan injusta. Venerado por el Camp Nou, es una cuestión de orgullo propio, como el Muhammad Alí pasado en años que volvió al ring para retar al púgil que más pegaba entonces. Alí preguntó a quién había que noquear para volver a ser considerado el mejor de todos los tiempos, Cuando le dijeron que George Foreman era el boxeador del momento, entonces espetó: “¡Traédmelo, que le daré una paliza!”.

Xavi también ha disfrutado de su particular Rumble in the jungle. Los pases imposibles y su visión en cuatro dimensiones envejecen con la edad, pero nunca desaparecen. Y Sergio Busquets lo sabe, por eso a veces miraba de reojo al banquillo esperando la entrada del mesías al que poder entregar el paquete, que éste ya se encargaba de entregárselo en bandeja a Messi. Frans Hoek, ex preparador de porteros de la selección holandesa en el pasado Mundial de Brasil, habla un perfecto español de sus tiempos en Can Barça con Van Gaal: “Si hubiéramos estado más rápido, Louis habría intentado persuadir a Xavi para que viniese a Old Trafford”. Y quizá esa tentadora oferta le habría hecho replantearse su amor incondicional por el Barça.  Steve Gerrard, otra leyenda que ha remado contra su jubilación, siempre lo ha tenido claro: “Hay buenos centrocampistas, otros más completos, están los top y luego Xavi Hernández”. José Mourinho se reunión con Raúl días antes de su adiós para conocer sus intenciones de primera mano y, si acaso, buscarle un resquicio para evitar su salida. No lo consiguió. Con Xavi todo ha sido más fácil: las toneladas de orgullo tragado, sin un mal gesto ni una rajada pública, le han dado un rato más de balón.

Explota el propano

Mircoles, 7 Enero 2015

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“Presidente, o me deja sancionarle o me voy”. En su habitual estado volcánico, Louis Van Gaal amenazó al presidente José Luis Núñez porque el caso Rivaldo le había agotado. Sucedió en diciembre de 1999, cuando la estrella brasileña del Barça acababa de ser informado que recibiría el Balón de Oro y había decidido ir de gallito con su entrenador. Bajo ninguna circunstancia, Rivaldo jugaría de extremo izquierdo en el partido liguero de Vallecas porque se había hartado de los planteamientos férreos del holandés. El cuerpo técnico y algunos compañeros como Figo o Kluivert intentaron convencer al media punta brasileño para que rectificara, pero prevaleció su tozudez. Van Gaal consideró la negativa como un acto de indisciplina y le dejó fuera de la convocatoria contra el Rayo. Al día siguiente, Núñez y su entrenador se reunieron en el Camp Nou, y Van Gaal le dijo que no iba a tolerar “caprichos de niño” por mucho Balón de Oro del que pudiera sacar pecho.El desencuentro protagonizó la trama de aquellas Navidades en la Ciudad Condal y Rivaldo evitó meter otra cerilla en el inflamable vestuario rechazando más días libres de lo habitual para las vacaciones de fin de año en su país. Después de Reyes, Núñez comunicó al jugador que estudiarían seriamente aumentarle el salario en su próxima renovación pero, a cambio, le insistió en que no fuera tan rebelde con Van Gaal por el bien del equipo.

Los decibelios de los chismorreos en Can Barça llegaron a un nivel tan ensordecedor que Van Gaal, conminado por el club, aprovechó una rueda de prensa rutinaria para activar el protocolo de mentiras. “Hablé con Rivaldo y no hay ningún problema (…) Todo el vestuario está unido para intentar ganar todos los títulos (…) ¡Felicidades! Os habéis reído mucho inventando en el tema de Rivaldo”. Meses después, el Barça fue cayendo en todas las competiciones como fichas de un dominó y Van Gaal, oteando el tsunami que se aproximaba, se despidió de los periodistas al son de “¡Felicidades, lo habéis conseguido!”. Rivaldo ganaba un pulso demasiado latoso en el tiempo y José Luis Núñez se despedía de la presidencia por el desgaste de las críticas de la grada, la prensa y esas pequeñas peleas de vestuario que fueron esquilmando su último proyecto. “Había demasiada tensión”, comentó Núñez años después en una entrevista en TV3.

“Había que rebajar la tensión”. Coartada de parvulario que ha usado Josep María Bartomeu para convocar elecciones. El soci las pidió a gritos el día que Sandro Rosell dio la espantada; necesitaban a un presidente electo, no de cartón piedra. Pero los cenáculos periodísticos del Barça ya murmuraban entonces que el flamante presidente tenía fecha de caducidad: la que dictara Leo Messi. Descontento con la gente de traje y corbata de la  planta noble del Camp Nou, el crack argentino intuye que la directiva filtra a la opinión pública basura sobre él. El ‘Tata’ Martino fue un obsequio generoso de parte de Rosell, pero la familia Messi sabía que su fichaje exprés apenas duraría una temporada por la “falta de sintonía con la cultura culé”. Es decir, que Martino era un ente ajeno y extraño para el universo Barça.

Y de Martino a Luis Enrique, la solución (según Zubizarreta) a la dejadez del vestuario y la pelea de egos, empezando por el ‘10’ argentino. “Soy un líder”, espetó Luis Enrique en una de sus primeras comparecencias públicas en julio. Lo supo Francesco Totti, gurú físico y metafísico de la Roma, cuando decidió subirse al ring con Luis Enrique en su única temporada en Italia, y lo ha terminado por entender Messi, capataz del rancho desde que Guardiola lo abandonó. En el trasfondo, irá apareciendo Joan Laporta. La carta maestra del próximo entrenador quizá decida presidentes, pero el barcelonismo olvidará la due diligence del ex presidente a tenor de este desastre de proporciones bíblicas. Al fin y al cabo, la clave del éxito en el Barça es controlar el propano. O, dicho políticamente correcto, “rebajar la tensión”. O, hablando en plata, seguir dispensando a Messi trato de faraón. Rivaldo ganó su pulso a Van Gaal, ¿qué suicida cree que el argentino no se impondrá a Luis Enrique?

A Van Gaal le falta libreta

Lunes, 18 Agosto 2014

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Otoño de 1996. El Fútbol Club Barcelona firma un precontrato con Louis Van Gaal para que sea su próximo entrenador que marque época. Cruyff fue despedido ese año y el presidente José Luis Núñez y su brazo ejecutor Joan Gaspart encargaron a sir Bobby Robson una transición sin jaleos. Fue el gran año de Ronaldo, aún lejos de ser recordado como el ‘gordito’, y Van Gaal habló personalmente con Gaspart para exigirle que el delantero brasileño sería la piedra angular de su proyecto. Necesitaba un equipo con el jovencísimo crack para que el Camp Nou entendiese que había vida más allá del ‘cruyffismo’. Sin embargo y dado el éxito sobrecogedor de la manada de búfalos (así describió Jorge Valdano a Ronaldo), los agentes del brasileño llamaron a la puerta del despacho de Núñez para pedir una renovación: había un club italiano que no tenía reparos en poner en un nuevo contrato tantos ceros como se le antojaran al futbolista. Gaspart fue cediendo a las pretensiones de Alexandre Martins, el poli malo de las negociaciones de Ronaldo, pero la jugada había sido pergeñada con premeditación: Ronaldo sí o sí jugaría en el Inter de Milan. Como un producto de marca, se trataba de exportarle a la entonces mejor liga de mundo.

Van Gaal miró con perspectiva el tira y afloja entre Ronaldo y la directiva, y calló hasta que la rescisión se hizo oficial. Quería esperar el momento decisivo para explicar al club que sin un crack el Barça seguiría vagando en esa transición posterior a su compatriota y a la vez archienemigo. Núñez y Gaspart tuvieron que aflojarse la corbata de la presión asfixiante del entorno de Ronaldo y, con el fin de evitar otra discusión eterna, atendieron a la primera queja del flamante entrenador holandés: en una maniobra relámpago depositaron los 4000 millones de pesetas de la cláusula de Rivaldo. El Depor se quedaba compuesto y sin novia, y, ahora sí, Van Gaal podía trabajar a gusto con su libreta.

Ed Woodward es el vicepresidente ejecutivo del Manchester United y quien atiende las peticiones de su nuevo técnico. Los reporteros del United cuentan que es un teléfono pegado a un hombre y “que se vaya preparando después de la derrota ante el Swansea”. El relevo de Sir Alex Ferguson se encareció con el despido de David Moyes y, como medida de choque, el segundo sucesor tampoco quiere ser devorado por el mito. Su United asombró contra el Real Madrid en la gira estadounidense pero se ha estampado en el debut en Old Trafford. Las imágenes de televisión del pasado sábado fueron demasiado elocuentes: Van Gaal no hacía más que escribir con saña en su libreta secreta, como si estuviera pintarrajeando el batacazo contra el Swansea. Un garabato por aquí, otro por allá; si hubiera un periodista que publicase las páginas de la libreta del sábado, sería digno del Pulitzer. Sin embargo, no hizo falta intuir cómo dibuja sus perturbaciones sobre el papel: “Sí, podríamos hacer más fichajes”, anunció tajantemente en rueda de prensa.

Al Manchester le urge ese Rivaldo que no pueden asumir ni Rooney, al que hay que motivar a cucharaditas, ni Van Persie, que todavía busca el partido de su vida. No obstante, Van Gaal tampoco pide un Eric Cantona que ponga a cien al vestuario, su lista de peticiones no es tan exagerada: Ángel Di María por delante de cualquiera, un central con empaque como el alemán Hummels, el polivalente centrocampista Kevin Strootman y, por si cae, el capricho de Edinson Cavani. Woodward le prometió cien millones para gastar, pero de momento el United se está construyendo en formato ahorro. Todavía no ha llegado ninguno de estos candidatos y puede que se les espere toda la temporada, pero Van Gaal sabe que los cambios de ciclo requieren cambios drásticos: “A Mister Robson le cambiaron el Barcelona en apenas unas semanas sabiendo que entrenaría un año”, suele contar Van Gaal a su gente de confianza. Lo lleva diciendo desde que pidió a Rivaldo en aquel verano de 1997. Él no es uno más, pero tampoco sueña con la inmortalidad de Ferguson: simplemente necesita un par de sus elegidos para que no traspapelar la libreta.

La libreta de Van Gaal

Sbado, 14 Junio 2014

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La pizarra de Van Gaal sentenció el partido. Siempre con su libreta secreta bajo el brazo, el técnico imitó la táctica de Ancelotti que pulverizó a Guardiola en Munich. La prensa advirtió que Holanda se blindaría con cinco defensas y así pareció al principio de partido. Pero no, ilusiones ópticas: David Albelda avanzó en Tiempo de Juego que Van Gaal había colocado tres defensas y cinco centrocampistas; poblando la medular ahogaría la esencia del tiqui-taca español, el genuino que siempre propusieron Xavi e Iniesta. Nada que ver esta Holanda con el finalista macarra que cosió a patadas a los españoles en 2010. Ni siquiera De Jong, que ayer también sacó la trilladora pero que se esmeró en jugar de coche-escoba. El gran público no conocía a la zaga oranje, casi toda construido por Ronald Koeman en el Feyenoord, y a tenor de lo visto, son jóvenes pero sobradamente preparados. Los papeles de Van Gaal nunca se filtrarán, pero no hace falta ser entrenador para intuir un garabato que pusiera ‘Robben y Van Persie vs Piqué y Ramos’. Ésa fue la clave de la carnicería.

El penalti de España, lejos de garantizar la posesión de ‘La Roja’, sobreexcitó a los holandeses, con Sneijder como mente del plan a perpetrar, y Robben y Van Persie de ejecutores. El propio Arjen todavía se ríe del apodo que le puso el Bernabéu: ‘Rodilla de cristal Robben’; su cintura todavía gira mejor que la de una gimnasta del Circo del Sol. Desafortunadamente, la de Piqué necesita por ahora engrasarse con tres en uno. El problema de Ramos no fue tanto físico como de despiste: el cabezazo de Van Persie le cogió la espalda y en ningún momento exhibió esa proeza genética que le ha convertido en uno de los centrales más decisivos del mundo. Partido para olvidar del madridista y punto. Los enviados especiales a la concentración española habían resaltado el estado de forma del sevillano y también de Silva. El grancanario subió el voltaje del juego y compitió con Iniesta en un concurso de pases estéticos; la pena es que toda España hubiese preferido que fusilase a Cillesen en vez de adornarse con una vaselina sólo apta para cracks mundiales.

Hablando de porteros, Casillas no escapa de las crónicas periodísticas. Empezó siendo el ‘santo’ y acabó en la barca de Caronte como un difunto reciente. Sus fallos estrepitosos sirvieron de carnaza para el sector cafre de twitter, en especial los llamados ‘yihadistas’. La memoria es frágil y olvida rápido que el mismo capitán de España conjuró milagros en las pasadas Eurocopas y en Sudáfrica (que se lo digan a Robben, hoy resarcido de aquel ¡uy! De Johannesburgo). Un muy buen amigo de Casillas, Xavi Hernández, también nos recordó que sus mejores momentos ya han pasado. Asumió los galones de capitán general el tiempo que le duró el poco combustible diesel que le queda; “ha sido la derrota más dura de mi carrera”, confesó el barcelonista en rueda de prensa. Y lo dice un futbolista con un palmarés que no cabe en las vitrinas de casi ningún club del mundo. En un ejercicio de sinceridad, todos asumieron el mea culpa delante de la televisiones. “Es una cagada mayúscula”, como dijo Schuster en COPE, pero remediable. El problema no es la goleada, que afectará a las matemáticas del golaverage, ni siquiera que el siguiente perro de presa sea Chile, la alarma roja la anunció Piqué: “Lo peor son las sensaciones”. De cansancio físico y embotamiento mental. Y ahí entra de lleno Del Bosque, como ayer lo hizo Van Gaal, el gran vencedor del 5-1.

Van Gaal sí se quejó del césped

Sbado, 14 Abril 2012

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“¿Cómo quieren que juguemos bien en este césped?”, preguntó con indignación Van Gaal en su primera prueba de fuego con el Barcelona. Los azulgranas visitaron Riga para finiquitar la previa de Champions 97-98, pero el Skonto, que se había llevado del Camp Nou una sorprendente derrota por 3-2, ‘cuidó’ el terreno de juego para que Guardiola, Figo y compañía pasaran las de caín. Y así fue. Los futbolistas del Barça se quedaron boquiabiertos durante el rato previo en el que comprobaron el césped; no entendían la pasividad de la UEFA por no haber decidido un cambio de estadio, más cuando a este organismo no se le escapa ni un solo detalle que afecte a su competición fetiche. Sin embargo, aquel partido se jugó y el Barcelona lejos de ganar con brillantez (0-1), apenas pudo trenzar jugadas de dos pases, como sí sucedió en el gol del brasileño Anderson a pase de Figo. El Barça se había clasificado para el sorteo de grupos, pero el cabreo de Van Gaal fue demasiado contundente: “Así es imposible jugar a algo. Por eso, hemos ganado y a olvidar este caos”, refiriéndose al campo de minas que había sembrado el campeón letón.

Ni siquiera la estrella Rivaldo, fichado días antes previo pago al Deportivo de 4.000 millones de pesetas, habría maquillado la fea actuación del Barcelona. No obstante, viendo el transcurso de la temporada, un césped corto y bien regado tampoco habría mejorado la propuesta futbolística de Van Gaal…¡y eso que aquella temporada logró el doblete Liga-Copa! El patatal de Riga no fue la única vez que la prensa vio cómo a Van Gaal se le hinchaba la vena: la derrota del Barça en Oviedo durante aquella liga propició otra rajada del técnico holandés. “Aparte de la actuación horrible del árbitro (Pérez Burrull), el Oviedo no puede tener un campo así en Primera División”. Las quejas de Van Gaal fueron consecuencia de la trampa que había perpetrado el entrenador oviedista Óscar Tabárez, quien durante los días previos mandó a los jardineros dejar crecer el césped y regarlo una sola vez por la mañana el día del partido. La artimaña le salió bien al Oviedo y a Van Gaal se le escapó en la zona mixta del Tartiere un ‘se van a enterar cuando vengan al Camp Nou’.

Esta noche no crecerán amapolas en el Ciudad de Valencia, pero tampoco habrá una alfombra como la de los Oscar del Kodak Theatre. A falta de munición, los rivales del Barça usan su astucia para ‘darle mil patadas’ al balón. Sin embargo, Guardiola ha sido prudente en este tema porque sabe que la pillería también tiene gracia en el fútbol. Pasó en San Siro y al Milan le salió bien la jugada (0-0); en La Romareda el pésimo estado del campo embolicó el juego del Barça durante un buen rato y quién sabe si el Villamarín y Vallecas (las salidas que le queda) también serán cómplices de la causa ‘antiBarça’.  La diferencia es clara: Guardiola no critica tal causa porque las quejas arbitrales veladas ( y no tan encubiertas) han sido demasiado alargadas, mientras que a Van Gaal le importó un comino quejarse del césped, pues las críticas a su fútbol eran imparables.

El origen del Barcelona

Sbado, 7 Enero 2012

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Joseba Larrañaga planteó anoche en El Partido de las doce de COPE una tertulia sobre la verdadera génesis del Barça. El título concedido a Guardiola como ‘mejor entrenador del mundo’ invitó a nuestros contertulios en asuntos del Barcelona a discutir cómo nació un equipo que no deja de arramblar títulos y cuál es el secreto que le mantiene en la punta del iceberg. Miguel Rico, José María Minguella, Emilio Pérez de Rozas y Tomás Guasch desmenuzan en esta apasionante charla la idea primigenia del modelo azulgrana….

Miguel Rico: Diría que Stefan Kovacs, Rinus Michels, Cruyff, Van Gaal, Rijkaard y Guardiola han sido trascendentales para llegar a este Barcelona. Y menciono a Kovacs porque se le conoce como el verdadero inventor del ‘fútbol total’; no en vano, él fue quien instruyó a Cruyff en el Ajax en unos conceptos bastante vanguardistas y diferentes al fútbol de entonces. No obstante, Michels llegó al Barcelona a principio de los setenta, cambió la preparación física de los equipos y aplicó un nuevo estilo de fútbol de ataque, hecho que Cruyff perfeccionó como entrenador, incluyéndolo en La Masía.  

Minguella: el cambio de sistema (marcajes al hombre, poco movimiento, laterales y extremos fijos, posiciones determinadas, etc) empieza en el Ajax de Rinus Michels. Éste lo recreó en la naranja mecánica  del Mundial de 74. Luego, Michels llega al Barça en el año 71 y las cosas que decía no las entendía casi nadie, sobre todo, Charly Rexach: el nuevo entrenador les explicaba que el jugador más cercano al balón era el primero que tenía que defender. A ciertos jugadores como el propio Rexach o Marcial les costó asimilar cambios tan brutales, y no fue hasta la llegada de Cruyff en el 73 cuando el cambio se implementa del todo. La consigna importada por Michels era que todos los jugadores podían hacer de todo en cualquier momento. 

Miguel Rico: cuando llega Cruyff, se habla de un juego de posición en el que todo cambia. El 2 ya no era el lateral derecho, el 4 no era central, ni siquiera el 10 era el que mejor la tocaba.   

P. de Rozas: Rexach cuenta que le costó tanto aprender la doctrina Michels que un día dijo que ”correr era de cobardes”. Para jugadores finos estilistas sonaba a chino. Por eso, cuando decimos que Guardiola llega a la excelencia no es tanto por el fútbol en sí sino por la valentía de apostar por la prodigiosa cantera. Y, por fin, el embrión ha estallado y podrá tener continuidad en el futuro. 

Miguel Rico: es importantísimo haber apostado por un estilo de juego desde que Laureano Ruiz se involucró en La Masía. Esto ha permitido al Barça criar este tipo de jugadores para jugar este fútbol.  

P. de Rozas: a partir de esa época, los entrenamientos se volvieron mucho más específicos en cada categoría. Prueba de ello es que Guardiola no dio instrucciones a sus jugadores en la última final de Wembley contra el United porque ellos sabían cómo se jugaba ahí, no en la final sino dentro de ese club. 

Minguella: La base está en los conceptos de selección de jugadores. No puedes tener estos jugadores si en la selección previa, con doce o trece años, no buscas unas características determinadas. Además, desde Cruyff y siguiendo con Van Gaal, nunca ha habido problemas en dar salida a jugadores del primer equipo….recuerdo una oferta del Real Madrid a Luis Milla, el Barça intentó retenerle y no pudo, así que Rexach rebuscó en el filial y se fijó en Guardiola.  

P. de Rozas: cuando hablamos de perfil Barça nos referimos a un término que no se usa en casi ningún equipo. La gente sabe qué significa ‘perfil Barça’…la maquinaria de los observadores va con la idea de buscar jugadores con perfiles muy concretos. 

Miguel Rico: todos han tenido una importancia sustancial en la progresión del equipo. Y como suele defender Tomás Guasch, el holandés Edgar Davids tuvo una aportación decisiva: fue una evolución del sistema porque apareció la presión que tan maravillosamente bien hace este Barça de Guardiola. 

P. de Rozas: durante estas décadas destaco una frase de Cruyff…”los mejores de la cantera y los tres mejores del mundo”. Cruyff le dijo al presidente Núñez…”El dinero no debe estar en el banco sino en el césped”. 

 Tomás Guasch: Davids es una figura básica porque le dio al equipo un aceite imprescindible para el funcionamiento de ese Barça. En la política del club también figura el dinero: cantera y cartera. En el 97, el Barça ficha a Rivaldo por 4.000 millones de pesetas porque era un proyecto descabezado por la salida de Ronaldo. 

Miguel Rico: Tomás, lo que ha hecho al Barça campeón no lo ha comprado. Sólo fíjate en la actual plantilla del Barça: Valdés, Piqué, Iniesta, Xavi, Messi, etc. 

 P. de Rozas: respecto a Davids, no sólo cae en paracaídas, sino que, desde el 2003, todavía vale su ejemplo para decir que en el mercado de invierno se puede pillar a alguien provechoso. Y respecto a Alexis, el estilo del Barça convence al chileno para venir,  porque tenía mejores ofertas económicas. 

Tomás Guasch: un Calcio serio habría retenido a Alexis; un Milan o Juventus serio, no esta broma de ahora. Fíjate cómo está la Roma. 

P. de Rozas: la aportación de buena parte de los mejores del mundo supone que los canteranos crezcan al lado de estos tipos. Haber visto a Romario, Ronaldo, Ronaldinho, Deco, etc, les supone entrenar de otra manera. Por otra parte, antes habéis aludido a Van Gaal y creo que el mundo ha sido muy injusto con él, y yo el primero. 

Miguel Rico: y Van Gaal consigo mismo.  

P. de Rozas: la aportación de Van Gaal en ese Barça embrionario habría sido brutal con otro carácter, distinto asesoramiento y mano izquierda.  

Tomás Guasch: Seguramente aún estaría ahí. 

Minguella: todos esos procesos están muy bien, pero luego hay que ganar. Da la tranquilidad necesaria para subir jugadores sin arriesgar demasiado. 

P. de Rozas: estoy seguro que Guardiola dirá mañana (por hoy) en rueda de prensa que se ha llevado el premio al mejor entrenador del mundo porque gana, no por ser el mejor. 

Tomás Guasch: ganar lo puede hacer cualquiera en un momento determinado. La ventaja que tiene un club, una coral o un ballet es si tiene un manera de trabajar, un esquema y objetivo claro. Messi pudo haber fichado por el Espanyol por 15 millones de pesetas.

Minguella: disiento porque he vivido de cerca los avatares de Messi: ha recibido ofertas de cadete hasta que firmó su primer contrato profesional y todas eran de clubes muy importantes en Europa, con todo mi respeto al Espanyol. 

Tomás Guasch: son historias, como que el padre de Xavi, cabreado con el Barça porque a su hijo no lo querían en unas pruebas de pequeñito, se lo ofreció al Espanyol y estos tampoco le quisieron. 

Miguel Rico: Xavi estuvo a punto de irse al Milan…y como un fichaje fuerte. 

Tomás Guasch: también hay que tener suerte. Yo he visto a un Barça con Maradona y Schuster incapaz de ganar una Liga. Pero, sí, hay que regar el bonsai para que crezca. 

Miguel Rico: Guardiola trabaja para el club, no para engrandecer su curriculum o lucrarse con contratos largos. La continuidad de ese proyecto es el gran reto.  

Tomás Guasch: si hacen eso, será genial; si no, una coña…¡menos Uzbekistán y más Hostafrancs!

Miguel Rico: de Uzbekistán ya no queda nadie pringado.

Tomás Guasch: todos somos Uzbekistán…¡Uzbekistán son països catalans! Y el domingo 3-1, ¡Pochettino, todos para atrás!       

El bueno del Bayer es Robben, no Ribery

Jueves, 22 Abril 2010

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Y a Van Gaal le querían correr a gorrazos allá por noviembre. Así es, su Bayer daba tumbos en la Bundesliga y, cuando el presidente Rummenigge se había mentalizado con la Europa League (aderezo apetecible si venía acompañada de la liga), despertó el equipo en Turín y salvó la clasificación de Champions, mandando (todo sea dicho)  a la Juventus a la U.V.I. Desde entonces, Robben, que había sufrido un par de lesiones musculares leves, se olvidó de su rodilla de cristal y reclamó el liderazgo en detrimento de un disperso Ribery.

En navidades el Bayer se reenganchó definitivamente a su campeonato y, con un fútbol poco vistoso, dejó de regalar puntos en el Allianz Arena. Después, llegó febrero y el club no se obsesionó con la Champions, pues ganarla no era su obligación (ahora tampoco). El equipo salvó la ida de octavos ante la Fiorentina merced a un gol en clarísimo fuera de juego. En consecuencia, la funesta decisión del árbitro noruego Tom Henning enfureció a la ciudad de Florencia, que se levantó en armas para la vuelta. Y vaya si surgió efecto: a falta de veinte minutos el Bayer estaba eliminado, hasta que Robben comprendió que si Messi hacía diabluras, él también sabía unas cuantas. Así que cogió la pelotita en la línea de cal de la banda izquierda, la zona en la que le chifla jugar, e hizo su jugada por antonomasia: amagó por el exterior y cabalgó hacia dentro hasta localizar en su mirilla la portería contraria. Evidentemente, el gol fue repetido en toda Europa porque confirmó la vuelta de uno de esos genios dudosos (con un cuerpo fornido habría recogido el testigo de Van Basten, Gullit, Rijkaard,…).

Aquel trallazo a la Fiore disparó definitivamente a Robben. En la vuelta de cuartos, Old Trafford enmudeció con el que posiblemente sea el mejor gol de esta Champions. El zurdazo celestial del holandés volvió a salvar al Bayer, que ahora sí veía cerquita la final del Bernabeu. Pero lo mejor es que pocos días después la Bundesliga aclaraba el liderato con el Bayer-Schalke. Pues bien, o la defensa del Schalke fue muy torpe o Robben se hizo el sueco durante todo el partido para apostarlo todo a una carta, de otro modo no se entiende que el jugadorazo del Bayer volviese a clavar un gol con una jugada calcada cientos de veces. Él la intentó (qué otra cosa iba a hacer) y la consiguió. Así que Van Gaal había dejado al equipo donde se lo encomendaron, en lo más alto.

Y anoche, con la Bundesliga a punto de caramelo, el Bayer encaró la ida de las semis exultante por la gracia de Robben, el hombre al que el Madrid nunca otorgó galones de jefe. A lo mejor, si Robben se hubiese sentido importante en Chamartín, su estado de forma habría sido otro. La pena es que nunca lo sabremos, al no ser que a Florentino le entre un pronto y le repesque, ¿por qué no? El bueno del Bayer es Robben, no Ribery.