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Atlético de Madrid, ‘reponedor’ de estrellas

Domingo, 3 Noviembre 2013

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Mientras Simeone se aferra a su discurso de prudencia hiperbólica, su Atlético vence, convence (ligero matiz que no logran ni Barça ni, mucho menos, el Madrid) y comienza a disfrutar de un hábito impensable en toda su historia contemporánea: la inercia de ganar. A estas alturas y con los récords del ‘Doblete’ fracturados en mil pedazos, cualquier aficionado al fútbol debería rezar por ellos, porque sólo los rojiblancos tienen la receta  para curar la crítica salud de nuestro campeonato. Ya no es aquel puñado de victorias reducido a anécdota, ahora el Atlético se lo cree, sin confesarlo a los medios, y lo mejor es que el gran público está dejando de sospechar: este equipo sí puedo codearse con Barça, ¿y Madrid? en la jornada 33, el tope que se ha autoimpuesto el ‘Cholo’ para formalizar públicamente su candidatura a la Liga. Y al césar lo que es del césar, porque el mismo gilifato de los tiempos oscuros, los creadores del ‘pupas’ y de esa brillante resignación resumida en el lema ‘¿Papá, por qué somos del Atleti?’, convencieron a Simeone para que devolviese al club una grandeza dilapidada en pocas décadas. Y vaya si lo está consiguiendo.

La película ha cambiado de género de terror a auténtico thriller. Jugará más o menos vistoso (poco le importa al entrenador), pero en doce jornadas este Atlético ha enseñado un estilo poliédrico, imprescindible para quien aspira a ser un grande: tan pronto amarra un 1-2 en Granada como golea con ‘manitas’ en el Calderón. Al Athletic no le cayeron más porque Gorka impidió el saco de goles, aunque quizá sea lo de menos: los rojiblancos suman, siguen y mantienen hipnotizada a toda la grada. Como Diego Costa, antiguo mamporrero (habladurías de cuando jugaba en Albacete y Valladolid) y hoy maestro artesano en fabricarse goles: él inventa la jugada y él la concluye. Su mérito es sencillamente extraordinario, porque, a bote pronto, apenas se conocen casos de futbolistas que, siendo del montón, se hayan transformado en auténticas estrellas del rock con una rodilla hecha trizas. Si acaso, Ronaldo Nazario, pero éste ya nació siendo un crack. O más cercano y certero, su compañero Villa. Del Bosque tiene un killer infalible por ahora e igualmente válido cuando lleguen los momentos de penurias: Diego Costa golea al tiempo que caliente los partidos irritando a los defensas. Derrite un témpano de hielo con su sola presencia, y ésa es la cualidad que más seduce a Simeone.

Pero Costa no esta solo ante el peligro. David Villa se ha convertido en la bicoca que cualquier broker de Wall Street querría comprar para multiplicar su venta. Una empresa en sí mismo que costó dos millones y que, ahora, cualquier club prefabricado con petrodólares se llevaría por veinte o treinta. Villa nunca perdió su instinto letal, quizá quedó oculto por la voracidad insaciable de Messi; sin embargo, el fútbol le debía un tributo más por servicios a nuestra Liga. La Premier no habría sido mala opción para su estilo, pero el Atleti se ha revelado como un club muy ergonómico para el asturiano: juega con dos puntas como a él le gusta, y se turna con el hispano-brasileño en el ‘trabajo sucio’; es decir, pelearse con todo lo que se menea en el área. Es curioso porque ambos, Villa y Diego Costa, han pasado las de Caín: sus carreras pendieron de un alambre por lesiones gravísimas y ahora devuelven a Atlético una confianza que no se paga con dinero, sino con curro y más curro hacia unos colores. Villa se sintió una baratija en verano y en apenas tres meses opta a la titularidad en el Mundial; exactamente lo mismo de quien era el espectro de Falcao. El colombiano se marchó al calor de los millones, pero este club actúa como ‘reponedor’ de estrellas. La última tiene nombre, apellido y nacionalidad clara.

David Villa, nombre estelar de precio vulgar

Lunes, 8 Julio 2013

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Muy poca gente se dio cuenta de lo que Enrique Cerezo le dijo a Leo Baptistao la mañana de su presentación: “Te deseo mucha suerte, que la vas a necesitar”. Medio vacile, medio en serio, nunca se sabe cuál es su intención real, el presidente describió al ex delantero del Rayo la esencia del Atleti de forma lacónica: breve y concisa, como les gusta escribir a los poetas. Quizá embriagado por las quejas de Simeone al otro lado del Atlántico, Cerezo le mandó un recado a su director deportivo, Caminero, pidiéndole con su habitual cachondeo ”que viniese alguno más”. Es obvio que la escena no estaba teatralizada, a lo mejor Cerezo sabía de una inminente reunión de Caminero y Gil Marín en Asturias con el siguiente fichaje, pero llevaba una carga de pólvora que no ha estallado de milagro; en concreto, el de haber fichado a David Villa sin apenas dinero en metálico para pulir. Pero Gil Marín, siempre con la sospecha a cuestas por su aparente falta de liderazgo, se ha vuelto a revelar como un mago de las finanzas.

Su jugada perfecta es haber contratado a Villa como quien compra un coche con financiación leasing: una entrada y después diferentes cuotas a medida que transcurran los años. Si el Atlético le encuentra sustituto el segundo año, entonces le habrá costado 2 millones; si es el tercero, cuatro ‘kilos’ y si acaba su contrato en 2016, un milloncejo más hasta sumar esos irrisorios 5,1. Al menos, eso habrá pensado Manuel Llorente, ya desde su retiro como ex presidente del Valencia, que lo vendió al Barça en un regateo más propio del Gran Bazar por 40 millones, un P.V.P propio de un top mundial. Pero, entonces, el ’Guaje’ se había ganado el derecho a codearse en la élite después de salvar la vida a su selección dos veces en el Mundial de Sudáfrica. Sandro Rosell se fijó en él como reclamo electoral para compensar la frustración popular con Ibrahimovic y el efecto fue inmejorable: campeón de Liga y gol en la final de Wembley contra el Manchester United. Sin duda, el asturiano cuajaba bien a la vera de Leo Messi, respetando su jerarquía, por supuesto.

Pero la fatalidad truncó la rentabilidad de un fichaje que hasta año y medio después había sido increíblemente solvente. Un mal movimiento en el Mundialito de clubes de Japón le dejó sin tibia y a partir de ese instante, aparecieron los miedos de cualquier futbolista que retoza en el éxito más absoluto. La recuperación fue prolija y delicada, y a pesar de que el Camp Nou esperaba su vuelta con los brazos abiertos, el hueco por la titularidad estaba más caro que nunca con una pierna casi biónica. Esta última temporada ha sido la del ‘casi’: Villa ha recordado en Can Barça a Kluivert en su última versión: muchas ocasiones pero con la mirilla del fúsil apuntando fuera de la portería. Es ley de vida: una lesión tan grave arrastra incluso al mejor de los mejores, como le sucedió al brasileño Ronaldo en el Inter. Sin embargo, la devoción de Ronnie por el balón le brindó una segunda juventud en el Mundial de Japón y Corea; el caso de Villa y la confianza casi ciega de Del Bosque es similar. Pero Villa es Villa y Ronaldo fue de otra galaxia.

Y justo ahora, cuando la Premier le había tentado, el asturiano ha preferido la opción del Atlético, quizá por el temor de no alcanzar el ritmo vertiginoso del fútbol inglés. Tiene 31 años y,, mirando siempre de reojo a la tibia, la Liga todavía puede darle una oportunidad que culmine en Maracaná, quién sabe. Puede que ahora, liberado del hermetismo del vestuario azulgrana, sepamos el porqué de las broncas con Messi; si se centraban en un pase mal tirado o, realmente, había dosis de recelo. Pero eso es morbo. Villa ha dicho ’sí’ al Atleti porque se ve capaz de organizar mejores festines goleadores (o al menos igualarlos) que Forlán, primero, el Kun Agüero, después, y por el último el inolvidable Radamel Falcao, éste aún con la etiqueta de mejor rematador de la Tierra. De lo contrario, ningún opositor al gilifato podrá achacarle a la directiva otro dispendio absurdo. ¿Qué son cinco puñeteros millones en este mundillo? El problema no es ése, sino los 5 millones limpios de polvo y paja que cobra el delantero. Pero seguro que Gil Marín tiene otro plan estratégico.

¿Quién divierte más?

Domingo, 4 Noviembre 2012

“Podemos y debemos jugar mejor”. Mourinho entiende el malestar del Bernabeu porque no es la primera vez que reconoce el bajonazo futbolístico de su equipo. Si la temporada pasada cada partido era una orgía de goles y jugadas al primer toque estilo Dream Team de Cruyff, en este curso liguero los rivales parecen ser un marrón que apenas motiva al Madrid. En el caso de ayer, la grada agradeció que se presentara un sparring valiente, pero en esta liga, la española, basta que el grande pegue dos guantazos para acabar con cualquier atisbo de incertidumbre. El Zaragoza sirvió como prueba de fogueo para la trascendental visita del Dortmund: los jugadores lo sabían y el público se lo temía, de ahí que el Madrid volviese a mostrar su versión más somnolienta y, por eso, los silbidos de la segunda parte. Y sin que urgiese Xabi Alonso, siempre se nota su ausencia; a pesar de los ímprobos esfuerzos de Essien, el ghanés vale como coche-escoba pero le falta la perspectiva de un centrocampista nato: Alonso es imprescindible porque sólo él sabe otear el fútbol desde su atalaya. En cambio, Modric sí se agradece porque le gusta jugar con el balón, aspecto que hace poco no era primordial en la tácticas de Mourinho.

Por cortesía profesional, Mourinho debería ofrecer a sus seguidores algún argumento con gracia: por ejemplo, Kaká. Con 2-0 y el Zaragoza sorprendentemente volcado al ataque, al brasileño le venía el partido como anillo al dedo. Si su entrenador se ha propuesto recuperarle, ocasiones como la de ayer son las más recomendables para que Kaká intenté recuperar alguna migaja de aquel talento que fascinó a Berlusconi. De momento y sin la continuidad que necesita, su aura galáctica seguirá a años luz de la que creyó Florentino cuando se gastó 65 millones.

El Barcelona de Tito no atisba, ni de coña, esos ‘problemillas’ de entretenimiento que rodean al Madrid. En cuestión de tres meses, los azulgranas han tocado todos los palos: goles sobre la bocina, remontadas imposibles, castigos sin piedad  y victorias al tran tran. Este último género es el que tocó ayer en el Camp Nou y eso que el Celta, como el Zaragoza, se puso gallito con el empate a uno. Parecía, entonces, que el partido emulaba al de Riazor, es decir, que podía acabar como el rosario de la aurora. Pero al líder le basta con pequeñas dosis de fútbol de salón para dejarse de tonterías. Y la mejor noticia de todas es que David Villa ha vuelto a entrar en el baile. La jugada de su gol invita a pensar que ya está en la onda de Iniesta, Xavi y Messi; así que lesión olvidada y a sumar los minutos y goles que exige una temporada larga. También ha pillado el tranquillo Jordi Alba, quien con su fisonomía de galgo ha encajado a la perfección en la idea de Tito. Recuerda a Roberto Carlos en su tendencia a corretear la banda de fondo a fondo; el problema es que a veces no distribuye bien la gasolina y sucede que la defensa se queda desnuda, como en el gol del Celta.

¿Y el Atleti? Pues hincó la rodilla en la fecha más señalada, la del primer aspirante a algo. Mestalla debía ser el partido bisagra para que los rojiblancos declararan oficialmente su candidatura al título, pero falló por falta de oficio. Y el próximo panorama pinta aterrador: con Barça y Madrid en el horizonte. El Valencia consiguió enjaular a Falcao, en parte porque su socio Arda no estuvo inspirado. Y aunque el botín conseguido por Simeone ha sido demasiado abundante, hay que ser quisquilloso con sus chicos porque el fútbol, la gente, espera que el Atleti incordie a los dos grandes hasta el final de Liga.

 

 

 

 

Acusado o con la flor en el trasero

Mircoles, 24 Octubre 2012

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Tito Vilanova ha comenzado a defenderse de quienes incordian en el nuevo establishment…”no es suerte, es calidad”, se justificó después de la agónica victoria ante el Celtic. Por supuesto, tiene razón porque el portero Forster colocó su muro de dos metros de altura y paró cualquier escándalo de jugada. La suerte fue que los once del Celtic no tuvieran piernas suficientes para tapar todo su área en otra demostración de catenaccio descarado. Y como controlaban las entradas y salidas del espacio aéreo, la única solución del Barça fue recurrir a su fútbol de salón en esa infinidad de combinaciones y triangulaciones que este equipo ha patentado. Sin embargo, en cada partido subyace la sombra de Guardiola, todavía demasiado alargada, y como dice José Joaquín Brotons, cuando no hay goleada, entonces Tito pasa al banquillo de los acusados; pero si el gol llega sobre la bocina, la lectura es bien simplona: el nuevo entrenador tiene una flor en el trasero. Es el chismorreo injusto con el que va a convivir toda la temporada, porque la herencia es tan pesada que si al final el Barça gana Liga, Champions y Copa, saldrán los ‘guardiolistas ilustrados’ jactándose de que el Pep arrasó con todo en un año, incluida la Supercopa que no ha ganado Tito.

La nuevo versión del Barça tiene más gracia, si cabe, que las anteriores. Las goleadas escasean en detrimento de las remontadas milagrosas, cuyos derechos de autor ostenta el Real Madrid. Quizá Tito no se haya acercado ni por asomo a la absoluta perfección de la que él fue testigo hace un par de años, pero bajo su batuta el Barcelona ha demostrado que sabe levantarse cuando está arrinconado y casi noqueado (el ejemplo de Sevilla), y Messi obsequió en Riazor la prueba más irrefutable de que un solo futbolista sí es capaz de ganar un partido. Sin embargo, las críticas son inagotables y la primera diana ha sido la defensa.

Sí, proliferan los goles en contra de Valdés porque éste no le ha cogido el tranquillo a la portería en esta temporada, y por el casting sucesivo y forzoso de centrales, sin olvidar que la condición natural de Mascherano, ya fijo en ese puesto, no está en la defensa. Lesionados Puyol y Piqué, Tito reconvirtió a Song en central y el experimento salió nefasto, pero tuvo que probarlo para averiguar el resultado. Después, las circunstancias del clásico le obligaron a usar a Adriano y éste sí sacó buena nota, aceptable. Fue entonces cuando los ‘entendidos’ recordaron al entrenador que girara la cabeza al banquillo, donde un tal Bartra veía cómo los trenes pasaban por delante de sus narices sin detenerse…hasta anoche. Bartra no había jugado antes porque Tito no lo consideró oportuno. Sabía que una enfermería tan concurrida supondría oportunidades para todos, y el canterano no iba a ser una excepción. Anoche, simplemente aplicó los conocimientos que ha aprendido en La Masía: anticipación y jugar balones, las máximas de la doctrina cruyffista para aspirantes a defensas.

La otra diana a la que apuntan los subversivos es David Villa. Ha marcado goles, pero su rendimiento dista mucho del anterior a la lesión, lógico por otra parte. Tito prefiere a Alexis porque es como el jugador boya de waterpolo: se pelea solo entre la defensa contraria, la agrieta, busca espacios; en definitiva, la vuelve loca. Para marcar goles, ya está Messi. El panorama para el asturiano pinta negruzco: sólo puede encomendarse a sus goles y, estando al lado el mejor jugador del mundo, las apuestas son mil contra uno. No obstante, la Copa y los partidos menos agresivos de Liga son suyos, así que recuperar el puesto pasa por garantizar la máxima eficacia en el menor tiempo posible. No es la primera vez que ocurre: sir Bobby Robson fichó en el 96 al argentino Pizzi del Tenerife para matar partidos y su rentabilidad goleadora fue superior a la del titular indiscutible en aquella temporada…un tal Ronaldo Nazario, entonces el mejor jugador del planeta.

 

Nunca antes el Madrid había perdido tan deliciosamente una liga

Domingo, 17 Abril 2011

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Winston Churchill describió el día D como “la operación más difícil y complicada que jamás tuvo lugar”. Y así, al pie de la letra, preparó el Madrid el clásico. Su actitud sorprendió por simplona y expeditiva, pero no cobarde. Cuenta Valdano que el 5-0 todavía no había cicatrizado y que semejante correctivo le valió a Mourinho para no tener que sonrojarse una vez más. Ésa quizá sea la respuesta al talante de un equipo que urdió un plan meticuloso, aunque bastante arriesgado: porque un gol tempranero del Barça habría hecho pedazos el método del portugués; porque una pequeña grieta en la trinchera blanca o un momento sublime de Messi habrían finiquitado el partido. Pero no, el Barça se enfurruñó en sobar la pelota sin dar el estoque definitivo y el Madrid, motivado por las circunstancias que esta vez propició el árbitro, gritó ‘Gerónimo’ y no le salió del todo mal.

Anoche comenté en la redacción de COPE que las conclusiones del partido serían difíciles de interpretar: ¿de quién fue la victoria moral? Intuyo que para el Madrid porque, tal como dijo Miguel Rico, “el Madrid se fue feliz con el empate y el Barça jodido por no ganar”. Es un buen indicio para el Barça dentro la vorágine que nos falta. Nunca antes el Madrid había perdido tan deliciosamente una liga y esa sensación, lejos de consolar al madridismo, debería ponerle en guardia…hoy, más que nunca, la final de Copa guarda una importancia capital para ellos, obviamente no tanto para los azulgranas con la Liga en el bolsillo. No obstante, el Barça dio la impresión de no meter el reprís suficiente porque se ahogaba en una posesión en balde: ¿mérito de la defensa espartana de Mou? Por supuesto, a eso salió y así le funcionó…¿hay que aplaudirle? Unos dirán que no perdió y otros que no hace muchos años Zidane, Figo y Raúl nunca habrían tolerado en el Bernabeu un comportamiento tan ‘amarrategui’. Chirría que incluso Arbeloa explicara a los medios que para qué quieren la pelota delante del eterno rival. Deduzco que Mourinho y todo el vestuario se saben inferiores y actúan en consecuencia: a un partido como el de Mestalla todo puede suceder, pero a ida y vuelta el Madrid tendrá que poner algo más de iniciativa.

¿Y Pepe? Pues dentro de su paradójica ubicación, fue el mejor junto a Casillas: el mejor desesperando a Xavi e Iniesta; el mejor dirigiendo el plan defensivo, el mejor regañando a sus compañeros y, por supuesto, el mejor dando estopa a diestro y siniestro…¡y encima sin tarjetas! Bien por él y mal por Muñiz Fernández.  Hubo un capitán de la Real Sociedad llamado Loren que empezó de delantero en el Athletic y acabó de central en San Sebastián; no os extrañe que, a la inversa, Pepe pruebe de mediapunta si Mourinho lo considera oportuno. También estaba planeado sacar a Özil si el Madrid no daba para más; su talento volatilizó las intenciones reservonas del Barça con el 0-1 pese a jugar casi sin gasolina, a tenor del grito que le pegó Mou por no ayudar en un contraataque. El alemán ha sembrado otra gran incógnita: ¿usarle cuando el Barça resople o proponerle para un supuesto suicidio en un intento de tutear al mejor equipo del mundo? La Copa será testigo de las intenciones de Mou. Las de Guardiola son evidentes: fútbol control y punto.

El único achaque al Barça es su escasa velocidad de jugadas y movimientos. Ayer Villa tardó casi una hora en recibir un pase en carrera y Messi no encontró socios en la frontal del área para inventar virguerías entre líneas; más que nada, son detalles menores de un equipo que ni se debe inmutar por los propósitos ultradefensivos del Madrid. También eché de menos las cabalgadas de Dani Alves que podían haber desquiciado a Marcelo, claro que con tres barreras por delante el efecto sorpresa del lateral iba a ser nulo. Y, por cierto, detalle feo el que tuvo Messi con la grada, debió ver amarilla y punto. La gracia del lance retrató a Pepe diciéndole al argentino ‘tú estás loco’, quedará de imagen para la posteridad.

Fantasías manchegas

Jueves, 7 Abril 2011

Su inspiración basta para matar partidos, pero lo que más le engrandece es su extraordinaria polivalencia. Cuando Messi y Villa están aciagos, aparece Iniesta para marear la pelota y encumbrar a otros compañeros no tan ‘killers’; extraña que anoche ninguno de los goleadores fuera delantero, poco importa: la segunda línea de batalla es tan demoledora que Guardiola ni se preocupa por la pólvora mojada de sus arietes. La inercia es exageradamente abrumadora..¡más de diez goleadas por cinco o más tantos en la actual temporada!, y el entrenador angustiado porque las últimas victorias habían sido pírricas. Obviamente no se puede abusar cada partido, ni siquiera el propio Iniesta o Xavi se esmeran por asombrar siempre; sobra con  mantener el nivel y salirse en ocasiones pintiparadas. Y desde luego que la de anoche lo era.

Porque el Barça enfilaba el partido con el runrún del 4-0 del Madrid y con las sospechas de que las advertencias de Guardiola en la previa pintaban un panorama traicionero. Nada de eso barruntó el Barça cuando Iniesta se percató que no tenía un perro de presa pegado a su cogote. El manchego abrió la grieta desde su banda  y los demás le siguieron el ritmo. Me encanta verle crear desde el lado porque los equipos rivales pierden los papeles en defensa: no saben si descuidar a Xavi para pararle a él, o sacrificar tíos ofensivos para taponar a ambos. Precisamente, Xavi tuvo una noche plácida porque fue su compañero quien decidió poner patas arriba al Shakhtar. Es una flipada ver cómo una serie de combinaciones y triangulaciones al primer toque provocan la histeria de un rival cuya única misión era evitar una derrota dolorosa para exprimirse en su campo.

Fantasías manchegas al margen, Dani Alves también apareció en los primeros créditos, para lo mejor y lo peor. Le sucede como a Roberto Carlos en su última etapa: confía demasiado en su físico  y no siempre le da para estar omnipresente. Lee mejor que nadie las subidas al ataque (el míster Xabier Azkargorta sólo las entiende por su efecto sorpresa), véase en el tercer gol, y en contraste descuida su tarea primera de cubrir el lateral. En noventa minutos Alves sacó su mejor virtud y su peor vicio.

Pero entre tanto virtuosismo, Cruyff tenía algo de razón en su artículo del pasado lunes: el Madrid lo iba a tener más fácil. Y a tenor de lo que el Shakhtar falló en el Camp Nou, no cabe duda que el 5-1 no fue tan irrisorio para los ucranianos como lo fue el 4-0 para el Tottenham. Últimamente Valdés y la suerte se aplican más de la cuenta porque la sombra de Puyol es demasiado alargada. Busquets es un jugadorazo al que le cuesta recular cuando juega de central; se siente más cómodo por delante de su zaga. Por eso, Guardiola habrá tomado nota para el año que viene: hace falta un central de garantías para suplir al capitán. Aunque con el antecendente de Chygrynskiy…

“Llevo el fútbol en la sangre…¡vamos kun Agüero!”

Viernes, 19 Marzo 2010

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Es el mejor jugador en un metro cuadrado y punto. A Agüero no hay quien le gane cuando tiene que zafarse de dos o tres jugadores en un palmo de terreno, ni siquiera Messi, que necesita más recorrido para accionar sus prodigiosas fintas. El José Alvalade de Lisboa enmudeció con el émulo de Romario; la verdad es que sus movimientos se asemejan mucho, quizá el Kun sea más explosivo. Pero lo trascendental es que el fútbol español da la bienvenida, otra vez, al futbolista de ‘dibujos animados’. Romario lo fue en su día, apadrinado por Valdano, y hoy es el Kun quien está haciendo los honores, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Lo que importa es que el argentino, tal como canta en su canción, lleva el fútbol en la sangre y eso ya es mucho en la lobreguez de este Atlético.

Pero mientras el yernísimo esté aquí, que lo disfruten los colchoneros. El Kun se irá en verano porque su talento queda reprimido por la incertidumbre permanente de su club, aunque mola que Agüero sea del Atleti, le da un toque más fantástico, a lo Robin Hood. Y encima, está  mejorando a un equipo que hacía décadas que no se las había visto en una casualidad tan golosa.

El Atlético es el único que puede fardar en España de competir por dos títulos: la Copa espera una dichosa fecha, mientras que en la Europa League, todo es posible y más con el Kun en plan superhéroe. Quique, con su mano de hierro en guante de seda, ha dejado claro que su ‘10’ es imprescindible para las citas serias. En contraste, el míster ha detectado en Forlán una fatiga excesiva y, por tanto, no le queda más remedio que dosificarle en este esprint final. No obstante, este Atlético conserva mucha mordiente con Kun como punta único, asistido por Jurado de mediapunta. Pero, claro, tampoco se trata ahora de ignorar por completo al bota de oro.

Lo mejor para nosotros, para nuestro fútbol, es que no sólo el Kun fusila en Europa. En Alemania Villa también sacó su recortada para ametrallar al Werder. Y eso que los ché las pasaron canutas cuando los alemanes lanzaron su blitzkrieg  contra el monumental César. Al final, partidazo de 4-4 y el Valencia se carga a uno de los equipos señores del torneo. Así que con el Kun jugando a la playstation en Lisboa y Villa haciendo en Bremen de Harry, el ejecutor, que siga la fiesta de la Europa League.  

Así de bien late nuestro fútbol

Domingo, 6 Septiembre 2009

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El fútbol nos ha vuelto a demostrar que a veces sus ídolos más egregios no plasman su encanto en los banquillos. Es el caso del más grande entre los grandes. Maradona asumió el desafío  de resucitar  a Argentina después de años de penurias pero los últimos varapalos indican que saldrá chamuscado de la fogata que él mismo ha originado. Anoche Brasil se rió de la albiceleste en territorio comanche y ante los ojos de todo el globo por aquello del morbo Messi-Kaká. El baile ‘canarinho’ supuso la confirmación definitiva del abismo que existe entre un proyecto sólido a la par que áspero, pero en definitiva fidedigno, y un mar de dudas, palos de ciego y desajustes brutales. Es en este último punto donde Elano en el papel de pasador y Luis Fabiano como gran ejecutor, mandaron a los anárquicos argentinos al averno.

Tampoco se entiende que el seleccionador argentino dejase a su yerno Agüero en la banqueta. Tévez garantiza goles pero el ‘Kun’ se suele disfrazar de ‘hormiga atómica’ en estas majestuosas citas. Y eso que los pupilos de Maradona salieron enchufados. Sin embargo, el otrora vilipendiado Dunga ha logrado amoldar a su gusto un híbrido de músculo y talento. El resultado está a la vista: la pentacampeona se dirige como una exhalación a por su sexto cetro mundial. Con permiso de España, claro.

Del Bosque se habrá aliviado al comprobar que su 4-4-2 está bien engranado. La Confederaciones descubrió la incómoda disyuntiva de si alinear uno o dos delanteros. Parecía que Villa y Torres, lejos de complementarse, se estorbaban mutuamente. Y aunque anoche quien no mojó fue el del Liverpool, ambos arietes están aprendiendo al alimón a leer los ataques. En este apartado ha vuelto a entrar Silva. El canario sabe fajarse  por cualquiera de las dos bandas y de vez en cuando, como ayer, engancha algún trallazo que se cuela adentro.

La ‘manita’ a Bélgica es la enésima prueba de que nos sobran alternativas tácticas para dar y tomar. Busquets está siguiendo la estela fulgurante de su compañero Piqué y si su meteórica madurez no se tuerce, acudirá al Mundial de cabeza. En Riazor su entendimiento con Xabi Alonso fue simplemente perfecto. Además, teniendo a Guardiola como maestro teórico y a Xavi e Iniesta para los casos prácticos, no sería ninguna sorpresa que Busquets termine manejando los hilos de la selección en un futuro muy próximo. Si el presente está para disfrutarlo, el futuro augura grandes prodigios. Así de bien late nuestro fútbol.

 

Sí pero…

Jueves, 13 Agosto 2009

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Dani Jarque merecía un homenaje y una victoria. Su ansiado sueño de llegar a la absoluta se habría cumplido de no ser por la tragedia. Así que la selección rindió tributo al ‘capi’ ante una Macedonia que estuvo a punto de chafar el homenaje. La emotividad del prolegómeno del partido se tornó en desidia y aburrimiento en el transcurso del mismo. Desde la ausencia de Iniesta, Del Bosque no atina con un once solvente. El salmantino se empeña en alinear a Torres y Villa cuando los últimos resultados aconsejan colocar a un solo punta. Y tras lo visto, Torres se entiende mejor con Xavi y Silva que el propio Villa. Pero no sólo el valencianista se ha quedado en la inopia, Xabi Alonso tampoco está aportando mucho. Debe ser que el donostiarra aún no ha asimilado su vertiginoso verano.

La lectura óptima indica que la selección atesora múltiples y variados recursos. Si Alonso no funciona, sale Busquets para completar los deberes pendientes del tolosarra; si Cazorla no puede volatilizar el partido, Cesc cambia el ritmo y a otra historia. Ésta es nuestra España: una pléyade de futbolistas buenísimos, todos ellos reemplazables y todos ellos necesarios. Quizá Iniesta sea el único al que habría que mantener en el campo los noventa minutos, esté certero o fallón.

La remontada de anoche confirma que la selección no puede rayar la excelencia continua. Lo vimos contra Estados Unidos en la Confederaciones y lo corroboramos contra los correosos macedonios. Sin embargo, no estaría demás que los jugadores saliesen a comerse el mundo desde el pitido inicial. No en vano, toca año de Mundial y en la carrera final somos favoritos con permiso de Brasil. Si el susto de ayer fue puntual, perfecto; pero si ‘La Roja’ persiste en sus fallos defensivos y algún que otro desajuste táctico, el Mundial no perdona.

Del resto de partidos, el ‘Kun’ Agüero salvó contra Rusia la deteriorada imagen de Maradona; Inglaterra y Holanda divirtieron con su empate a dos goles en el que extrañó que un equipo de Capello fallara tanto en defensa; Brasil se tomó a guasa su trámite ante Estonia aunque Luis Fabiano sigue opositando a delantero indiscutible para Sudáfrica. Y por último, Italia continúa envejeciendo a pasos agigantados. Sin planes presentes ni futuros, la ‘azzurra’ tendrá que tirar de oficio para no fracasar esta temporada.

Otra vez Manuel Llorente

Sbado, 8 Agosto 2009

Tiene bemoles el asunto: el Valencia no mejora el contrato de Mata pero tampoco le deja fichar por el Barcelona. Sin duda, Manuel Llorente se jactará de nuevo de ser el adalid de la maltrecha causa valencianista. Resulta que el ex canterazo merengue figuró en la baraja de fichajes del Madrid pero Florentino ni siquiera amagó con negociar (ya sabéis cómo se las da el Valencia cuando los blancos apuntan con el dedo a alguna de sus estrellas). Después, Beguiristain tanteó el fichaje y cuando el Madrid se retiró de la puja, expuso su oferta de veinte millones. Pero nada, ni con esas. El presidente ché parece ignorar que la caja fuerte del club tiene las baldas vacías y quiere erigirse como el gran salvador de este lúgubre Valencia. Para mayor escarnio, Llorente también ha pasado por alto que el equipo afronta un temporada con sus tres mosqueteros enrabietados por haber perdido sus opciones de haber pertenecido a cortejos casi reales: Villa ha contenido sus ganas de gritar que quería marcharse al Madrid o al Barça; Silva se quedó embelesado para nada con los cantos de sirena de Florentino y a Mata le ha salido el tiro por la culata. Creyó que siendo leal podría presionar al club para un aumento y se ha dado un tortazo inesperado a la par que morrocotudo. En fin, otro crack soliviantado para una temporada que se antoja de traca.

Del supuesto dinero del grupo inversor, nada de nada por el momento. Se sabe que los jugadores cobran a fin de mes y que en los próximos días se va a llevar a cabo la vital ampliación de capital. Tal maniobra servirá para paliar la agonizante situación temporalmente pero si Llorente y sus directivos no actúan con dos dedos de frente, a largo plazo el Valencia se las verá de nuevo asfixiado por sus acreedores. Y por lo que hemos visto, haber rechazado millones a espuertas por jugadores reemplazables no es la solución más coherente. Aunque con el entuerto que dejó Soler, será complicadísimo atinar para que el barco se hunda definitivamente. Por cierto, precioso el detalle de Unai Emery y la plantilla en comprar acciones para la ampliación. Su compromiso es intachable. Veremos si el de la directiva es el mismo con técnico y jugadores si amenaza tormenta.