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Archivo de la categoría ‘Zidane’

Zidane también tuvo su debate

Martes, 8 Marzo 2011

Mesut Özil se ha inventado el antídoto contra la ausencia de Cristiano: él mismo. Santander pintaba partido de trámite y el equipo se marcó la mejor primera parte en muchísimo tiempo. A partir de ahí salieron debates incomprensibles sobre si el Madrid se explayaba mejor sin su estrella; sí, hubo un rato de fútbol primoroso, pero este Madrid no se entiende sin el talento omnímodo del portugués. Y aunque es cierto que Cristiano somete a sus compañeros a un individualismo casi exasperante, su presencia es (y será) vital para ganar títulos. Por algo es el mejor, y también porque hasta el domingo sólo Xabi Alonso y Di María (hablo de la parte ofensiva) se las habían dado de cracks. O sea que a tenor de lo sucedido, el 1-3 no se perderá en el universo de los guarismos: Ózil le ha sacado provecho.

Y como el Madrid tiene la virtud (o el vicio) de poner patas arriba los mentideros periodísticos, el sublime papel de ‘jugón’ que se arrogó Özil ha traspapelado hasta a Mourinho. La semana está dedicada al alemán y como hay demasiada tierra de por medio como para estar parloteando del Hércules (el mismo Mou confesó el domingo que no espera un -7 del Barça), el debate de turno intenta ajusticiar el ego de Cristiano. Lo que todos deberíamos entender es que su genio le permite volatilizar partidos y no admite otras interpretaciones; luego vienen los cargos imputados: el Madrid sin él sólo ha perdido un partido de diez y, aun con él, sus goles nunca han sido decisivos en duelos de alta alcurnia. En consecuencia, ¿merece la pena probar varios partidos sin CR7? No por sentido común; no por imagen y no por mercadotecnia. Pero, sobre todo, por lo primero.

La controversia en torno a un crack no es una locura en el Bernabeu. En la temporada 2001-02 el flamante Zidane también fue fustigado por el calamitoso arranque liguero. Entonces, el Madrid sólo ganó al Espanyol en las primeras seis jornadas y los medios cuestionaban la sofisticación de Zizou, ¿sabría mutarse del engorroso Calcio a nuestro fútbol o, más bien, el Madrid no sabía adaptarse a las aptitudes del francés?  La respuesta de Zidane llegó en el último partido de la primera vuelta, cuando el Bernabeu se quedó boquiabierto con un regate antológico de la superestrella al deportivista Héctor. Aquella instantánea aplacó las suspicacias y Zidane encontró la relajación suficiente para sacar todo su abanico de proezas.  Con esto no quiero decir que a Cristiano le vayan a afectar las habladurías de esta semana. Özil, como dice Valdano, es una referencia para la década entrante, pero el liderazgo del portugués no admite dudas. La diferencia entre los dos debates es que Zidane formó parte de un proyecto que erigió Figo y prosiguió Ronaldo; a Cristiano le montaron un equipo descompensado la temporada pasada y en ésta se ha encontrado con el mejor Barcelona. Y no le pidamos avenirse a un propósito más colectivo, en el que verdaderamente el balón rueda más rápido y por más botas, entonces Cristiano ya no sería Cristiano.

La época ominosa

Mircoles, 14 Abril 2010

“No tenemos que aspirar a llegar al nivel del Barcelona, sino a ser un buen equipo”. Las palabras de Xabi Alonso son un buen comienzo para cambiar algo. Primero, toca la mentalidad del equipo y, por eso, el donostiarra ha dado en el clavo con una frase que no habíamos oído a nadie del club. Barça sólo hay uno y  a día de hoy es inigualable. O sea que el Madrid, como atina Alonso, debe emprender su propio camino, pero con una idea y una estrategia clarividente. Afición, prensa y la propia entidad se han dado cuenta de la dañina comparación entre la plantilla de Pellegrini y el que quizá sea el mejor equipo contemporáneo. La perseverancia azulgrana en La Masía ha traído una generación de fenómenos ya inolvidable y que por fortuna ha eclosionado con una precocidad asombrosa. Vamos, que le queda cuerda para un buen rato.

Antes que volver a recomponer un equipo a golpe de talonario sin ton ni son, el Madrid debería rogarle al madridismo un poco de paciencia, aunque se antoja imposible. Cada año que el club acaba en blanco, el fracaso aumenta y el prestigio se degrada. La máxima merengue de ganar o morir está asfixiando a Florentino Pérez, quien ha comprobado que esta vez no valía con fichar a los dos o tres mejores del ranking y a ver qué sucedía. Primero debieron elegir a un entrenador que trajera un plan, el que fuera pero uno concreto, y después montar la plantilla; o al revés, fichar con sentido para cubrir todas las necesidades y a continuación traer a alguien que los hiciese bailar.

Pellegrini vino sin ser el preferido, ni siquiera la segunda apuesta; Benzema fue más un subidón mediático allá por verano que un fichaje trascendental; Sneijder y Robben habrían sido los actores más cotizados entre bambalinas y la cantera podría haberse trabajado más en pretemporada para premiar a algún chaval. Nada de eso ha sucedido.

Y  ahora el equipo se encuentra en un brete muy desagradable: primero, tiene que ir a morder en los siete partidos que faltan, por si suena la flauta; segundo, haga lo que haga el club, es vital un título el próximo año. De lo contrario, el siglo esplendoroso que intuyó Zidane con aquella prodigiosa volea habrá sucumbido a una de las épocas más ominosas que recuerde el Madrid.

Si no es el mejor, que baje Messi y lo vea

Martes, 6 Abril 2010

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Messi cogió al Arsenal de esparring y le hizo añicos. Así de contundente, para que andarse con rodeos. Devoró su último tentempié antes del verdadero partido y, lo mejor para su equipo, acabó a hombros y sin rasguño alguno para la batalla del Bernabeu. Precisamente, los madridistas habrán cobrado más argumentos para defender la ‘messidependencia’, pero, ¿a quién le importa? Cuando nos habíamos cansado de sus ‘hat trick’ a granel, va el figura y nos ofrece un póker de goles. Y no hizo repóker porque dormitó durante toda la segunda parte hasta que se inventó la jugada del cuarto gol y lo metió en dos tiempos.

Lo espeluznante es que ni el propio Messi concibe su versión máxima. Él solito maniató al resignado Arsenal, aunque no estuvo enchufado los noventa minutos. De lo contrario, el abuso a los ‘gunners’ habría sido casi improcedente.  Encima, venía el Arsenal suplente, con sus jovenzuelas estrellas todas lesionadas, y  sin quererlo emocionó al madridismo con un gol tempranero al contragolpe. Quizá ésa pueda ser la criptonita que deban utilizar los blancos contra este equipo sobrenatural. De hecho, al Madrid se le da genial contragolpear; más que nada, porque si intenta ganar el combate a los puntos va a salir escaldado.

Pero volvamos a Messi. Justo después de su bacanal goleadora, apareció risueño en TVE y con su habitual inocencia dijo que ahora tocaba mirar al “partidito del sábado”. Quien le conozca sabrá que no lo dijo con regodeo ni chulería. Simplemente, le encanta la pelotita y probar todas esas cositas que practica en los entrenos. Ni se atora ni se ansía, juega para divertirse y lo demás sale rodado. Su noche sublime no fue definitiva, pero confirma la enésima evidencia de que el fútbol mundial se ha vuelto a detener en un solo hombre años después de la desaparición de Zinedine Zidane.

Poquito más queda decir de Messi: terminará por aborrecer cualquier piropo que se le lance, si es que no lo ha hecho ya. Arsene Wenger, cariacontecido ante lo que acaba de presenciar, no se esmeró mucho en rueda de prensa cuando catalogó al argentino de ‘jugador de playstation’. Más creativo estuvo Walcott, el lateral británico que corre a la velocidad de la luz: “el Barça juega a la Playstation 3”. En tal caso, al gran crack habrá que diseñarle la Play 4. Y si alguien duda, que baje Messi y lo vea.    

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

Magnífico: discutimos quién será el tercer portero

Viernes, 5 Marzo 2010

“Esta España es como la Francia de Zidane”. Lo dice Henry, otro francés humillado en París por la estocada del vecino. Claro está que esta España no tiene un Zidane, pero tampoco lo necesita. Francia hincó la rodilla y debería darle las gracias a Del Bosque porque ahora sí ha averiguado su verdadero nivel. O sea, cero. Tampoco ayuda mucho que su opinión pública nos rinda pleitesía, aunque una resignación tan explícita como la de L’equipe (“España da una lección de fútbol”) se agradece después de tantos y tantos años de recelos, pataletas pueriles y envidias insanas. Si fuera por los mentideros franceses, a Induraín le someterían a un control antidoping hasta en una clásica de aficionados y a Rafa Nadal le habrían quitado un par de Roland Garros por ese ‘dudosa capacidad sobrehumana’. Así se las han gastado siempre. Por eso, nuestra selección no debería hacer mucho caso a las loas francesas; su guillotina mediática está bien afilada en caso de que fracasemos.

El caso es que ‘La Roja’ interpretó en Saint-Denis el estado de excitación que vive la nación a tres meses vista del Mundial. Fijaos cuál es el grado de perfeccionismo en el que se desenvuelve este equipo, que el único debate con enjundia es discutir quién será el tercer portero de la convocatoria. Magnífico. Pasito a pasito, y el de París fue importante, el combinado nacional inspira una diversión en cada envite comparable a un Madrid-Barça. Al fútbol de la selección le urgía este momento de exaltación; ver a España era un soberano coñazo hasta el comienzo de la pasada Eurocopa. Hoy nos gusta hasta posponer la Champions para deleitarnos con los chicos de Del Bosque.

Y como a la prensa deportiva le encantan las comparaciones, el eterno debate sobre quién es ahora mejor o peor, pues aparentemente sólo Brasil podría hacernos la puñeta. Pero claro, no vayamos a caer en el jueguecito de todos los Mundiales y, creyéndonos la leche, nos den un sopapo en toda regla a las primeras de cambio. Hemos choteado a Francia en un amistoso…Sudáfrica será otra historia.  

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

El dudoso once de la década (parte I)

Jueves, 7 Enero 2010

El diario The Sun ha confeccionado  su once ideal de la década. Se trata de una amalgama de distinciones individuales y verdaderos méritos deportivos, que los convierten en más o menos discutibles. De lo contrario, no se entiende que Cannavaro o Puyol hayan sido elegidos  mejores centrales. Es cierto que el italiano ganó el Mundial de Alemania 2006 con una actuación portentosa, pero su colega Materazzi también se salió durante todo el campeonato. Después, el título mundialista le valió para llevarse el Balón de Oro. Sin embargo, tal galardón también se lo podría haber llevado Buffon, quizá el más decisivo de la selección italiana aquel año. Por cierto, el portero de la Juventus también figura en el once de The Sun. Estaba claro que Casillas o él ocuparían la plaza. Pero Buffon ganó un Mundial, que pesa más que la Eurocopa.

La elección de Puyol suscita más dudas que la de Cannavaro. El catalán siempre ha mantenido la titularidad en el Barça, aunque ha combinado temporadas excelentes (2004-05 y 2005-06), con otras no tan destacadas (desde su debut en el 2000 hasta el 2004 y durante la oxidación del Barcelona de Rijkaard). Su resurgimiento se produjo hace un año, pero Piqué ha obtenido más nota que él con el hexacampeón. Con todo, yo habría elegido a Rio Ferdinand, inconmensurable en el Manchester United desde que fichó en 2002. No en vano, hasta ese año fue el defensa más caro de la historia. El central británico ha fallado poco y con el serbio Vidic forma la pareja más fiable de las zagas europeas.

Del resto de defensas, aparecen el brasileño Cafú como mejor lateral derecho y Paolo Maldini en el izquierdo. Coincido con la designación de Cafú. Es el jugador que más veces ha jugado con Brasil; ha participado en tres finales mundialistas consecutivas; titular indiscutible en el Calcio que ganó con la Roma de Capello, y en el Milan desde el 2003 hasta el 2008. Y por supuesto, no se ha quedado sin Champions. Vamos, que el brasileño lo ha ganado todo y sin nadie que le tosiera. Su largo recorrido por el fútbol de primerísimo nivel sólo ha sido superado por Maldini.

Pero, precisamente, la votación de Maldini no la veo tan clara. Más bien, yo le habría metido en el once ideal de los noventa. El sensacional lateral rossonero se retiró el año pasado, pero llevaba un lustro sin rendir adecuadamente. El sempiterno capitán figura en innumerables instantáneas: la máquina de Sacchi, el equipo devorador de Capello, el Milan de Shevchenko, etc. Sin embargo, sus mejores tardes las ofreció hace algunos años. Sería justo dejar a Maldini entre los mejores de la pasada década y meter aquí a Roberto Carlos, historia viva del Real Madrid. El correcaminos brasileño se despidió del equipo de sus amores en loor de multitud y ganando la Liga del 2007. Inmediatamente después,  empezó su ‘retiro’ en el Fenerbache, con el que ha jugado cuartos de Champions. Por ello, convendría galardonarle en un once ideal de este siglo.

Mañana veremos si Zidane, Figo, Ronaldinho y Cristiano Ronaldo merecen ocupar la media ideal de la década.

Ese engendro de Europa League

Viernes, 4 Diciembre 2009

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No le acabo de pillar el gustillo a la Europa League, ese engendro nacido de la ya atrofiada Copa de la UEFA. Por más que la miro y remiro no veo la gracia de empezar un torneo con eliminatorias previas para quitar a los más malos, después montar grupos a granel para seguir echando a equipos paquetes y luego volver al formato de play-off para embutir a los repudiados de la Champions. La extinta Copa de la UEFA sí que molaba, pero no la de las última década, sino aquella histórica en la participaban los subcampeones de liga, y que más tarde pasó a jugarse con terceros, cuartos y campeones de copa.

Ya me diréis cuál es el secreto de un torneo en el que van cuartos, quintos y sextos clasificados de liga, con algunos equipos invitados de gorra por ‘fair play’ y no sé cuántas milongas más. Todavía recuerdo aquellas ‘UEFAS’ con Juventus, Inter, Bayer, Manchester y Liverpool como ogros de la competición. Aquí, en España, vivimos martes espectaculares con Madrid o Barça en liza. El Atlético de Schuster y Futre o el Valencia de Penev también eran unos clásicos. En la mismísima Copa de la UEFA se inició la saga de aquel preciosista Paris Saint-Germain con Weah y Ginola; se forjó la leyenda popular de que los equipos italianos siempre llegaban a las finales y, sobre todo, descubrimos a un mito, Zinedine Zidane, por entonces, alma mater del modestísimo Girondins de Burdeos. Incluso, la ‘Quinta del Buitre’ dejó su impronta con dos Copas y sus archiconocidas remontadas en el Bernabeu.

Todo aquello se grabó en vídeos para el baúl de los recuerdos . En estos años la UEFA, sus mandamases, se ha despreocupado por revitalizar una copa con pedigrí y ha volcado denodadamente sus esfuerzos en potenciar la Champions y sus jugosos ingresos por derechos de tele. Encima, para que el fútbol no pare, se sacaron de una reunión la Intertoto, una aberración que interesa menos que el trofeo Carranza o el Teresa Herrera.

Los futboleros ochenteros echamos de menos la UEFA de toda la vida. Ésa que decían que era más difícil de ganar que la propia Copa de Europa. Por lo menos, la casualidad ha salvado a Platini esta temporada y le ha servido un engendro que en febrero contará con Liverpool, Bayer, Atlético, Roma, Lazio, Ajax, PSV, Valencia, Villarreal y un invitado de excepción, el Athletic. Algo es algo.

 

De jabato a don nadie

Mircoles, 15 Julio 2009

¡Qué pena lo de David Villa!, pobrecito. El chico quería venir a Madrid pero su ‘padre’ no le dejó, después decidió cambiarse a Barcelona pero  su ‘papi’ también se enfadó. Y es que la protección cuasi paternal que le confiere Manuel Llorente está hartando al propio delantero y a Joan Laporta por igual. “Villa vale más de 50 millones de euros”, dice el presi ché. Bien, razón no le falta en tasar a su estrella por el precio que le plazca, lo que sucede es que al Valencia le apremian los acreedores y no está en posición de hacerse el gallito. Al final, Florentino tendrá razón y habrá que exigir a los fichajes que se declaren en rebeldía, con causa, claro.

Una servilleta le valió a Zidane para agrandar la leyenda del Madrid; un ‘botazo’ de Ferguson a la cara de Beckham culminó con el fichaje más mercadotécnico de la historia; un precontrato con cláusulas millonarias convirtió a Figo en el chaquetero por antonomasia y el repudio de ‘FP’ a Ronaldinho acabó con éste en el Barça más un Balón de Oro, dos FIFA World Player, Champions y Ligas.  En fin, Villa no puede esperar más y debe hacerle un guiño a Laporta ya, toda vez que su aura se desvaneció en la galaxia blanca por culpa de Benzema.

Pocos futbolistas juegan a disgusto en un club y a este paso el caso de Villa va a ser el más sonado. Da la sensación que retener al delantero es la jugada maestra de Llorente. Cierto es que su reputación subiría como la espuma. La opinión pública recordaría al máximo mandatario valencianista como el luchador infatigable que nunca se plegó a los designios imperiales de Florentino ni al flirteo convincente de Laporta. Eso sí que es un presidente. Porque, además, la gente se acordará que, de momento, ni Silva ni Mata se han marchado ni la situación tiene pinta de conato de espantada.

Olé por Manuel Llorente, el negociador implacable. Su entidad se hunde a la deriva inexorablemente y él sigue en sus trece: unos ‘milloncejos’ no son suficientes para comprar la dignidad del Valencia. El patrimonio son los ‘jugones’ y así lo llevará hasta las últimas consecuencias. Esperemos que éstas no se desencadenen en la próxima junta de accionistas o cuando el acreedor de turno llame a las oficinas con un ultimátum. Entonces, de gestor jabato pasará a ser un don nadie con ínfulas de grandeza. 

Nos estamos acostumbrando muy bien

Jueves, 2 Abril 2009

Cómo ha cambiado el discurso. Si el derrotismo ha sido el estigma de España durante toda su historia, ha sido ganar una Eurocopa y lo demás venir por sí solo. La selección ha cogido una inercia triunfal en la que parece que plantear un empate es de segundones. La ‘Roja’ juega y gana en todas sus vertientes: que el rival invita a hacer ‘tiki-taka’, pues jugamos cortito y al pie; que urge ser expeditivos y plantear partidos físicos, pues los nuestros se remangan la camiseta y a la faena. Por suerte aún no hemos tenido que emplear el ‘patamun p’arriba’ de Javier Clemente. Y anoche, en el Ali Sam Yen, los españoles sudaron para contrarrestar las embestidas de unos turcos ardorosos, que se desenvolvieron con más vehemencia que inteligencia.

Del Bosque estuvo acertado al alinear a Riera. El extremo del Liverpool ha recuperado ese juego explosivo con el que destacó en el Español. Quienes no estuvieron atinados fueron Xavi y Xabi Alonso, engullidos por un gran Mehmet Aurelio (cómo eché de menos a Iniesta). Sin embargo, este grupo cuenta con multitud de recursos y ayer el premio se lo llevó Güiza, quien porfió en dar guerra hasta el final. Viene bien tener a un delantero tanque como el gaditano para refrescar el lado ofensivo.

Lo que importa es que, juegue bien o mal, España no tiene parangón en Europa. Del resto de países, si acaso destaca la remozada Inglaterra de Fabio Capello. El italiano ha inculcado a los ‘pross’ carácter para sufrir. Anoche en Wembley, Terry salvó a la nación con un gol sobre la bocina ante Ucrania. También continúan sólidas Alemania y Holanda, aunque sus rivales apenas tienen empaque. Encima, la selección holandesa funciona por los madridistas: Robben, Huntelaar y Van der Vaart son indiscutibles. Extraña el caso de Van der Vaart, que sigue saliéndose con su selección cuando en el Madrid todavía no ha aparecido en escena.

Italia va a lo suyo. Da igual que empatase anoche contra Eire, al final acumulará los puntos necesarios para clasificarse con holgura. Y quien cada día ofrece peores síntomas es Francia. Lejos queda ya el extraordinario combinado de Zidane. Hoy es Ribery quien mantiene en la brecha a sus compañeros. Pero Francia se encuentra sumida en un periodo de transición y no se atisba optimismo en las generaciones venideras.  

De Sudamérica, el gran titular es la humillación de Bolivia a Argentina. Llegaba Maradona a La Paz con aires de grandeza y los andinos le dieron un bofetón en toda regla con media docena de goles. Messi y Agüero se diluyeron ante el ímpetu aplastante de los andinos. En consecuencia, ha quedado claro que la albiceleste no es tan infalible como nos querían vender desde Buenos Aires. Y por último, Brasil ganó sin convencer por enésima vez. A los ‘canarinhos’ se les ve tristones, no disfrutan con su fútbol y eso es lo peor que les puede suceder. Menos mal que todavía juega Kaká, el único que puede arreglar el desaguisado, porque el pasotismo de Ronaldinho es mayúsculo. A ‘Ronnie’ se le acabó el talento hace tiempo.