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Kubala….”Por el mejor campo del mundo”

Sbado, 1 Octubre 2011

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“Por el mejor campo del mundo”. Ése fue el lema del presidente del Barcelona Francesc Miró-Sans cuando salió electo de los comicios del 14 de noviembre de 1953. Tal era su obsesión por el nuevo estadio que, incluso, se atrevió a confesar a uno de los arquitectos del flamante Camp Nou, curiosamente primo-hermano suyo, la necesidad de levantar un graderío de cien mil espectadores para ver a Ladislao Kubala. “Él solito llenará un estadio con tanta gente”, repitió hasta la saciedad Miró-Sans en sus discursos de precampaña…el ‘Barça de las Cinco Copas’ había eclipsado al régimen con una pléyade de virtuosos que empezaba Ramallets y cuya delantera se recitaba de carrerilla: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Pero fue el húngaro prodigioso quien justificó el cambio de estadio: la fama del Barça condujo a un aumento irrefrenable de su masa social y, por tanto, urgía un foro más vasto, todavía, para festejar las borracheras de goles de Kubala (y de César, claro. Por algo sigue siendo el pichichi histórico). Al final, Miró-Sans no vaciló con su capricho: tan sólo transcurrieron cinco meses desde que fue nombrado presidente hasta la colocación de la primera piedra del Camp Nou.

Ayer, el periodista Emilio Pérez de Rozas quiso mentar a Kubala en Sport a través de amigos íntimos del jugador. Cuenta que el fotógrafo Ramón Dimas, testigo y partícipe de las “salidas nocturnas controladas, o no tan controladas” de Kubala, siempre explicaba que “por encima de todo, el húngaro era una de las personas más maravillosas que había conocido”. Dice Pérez de Rozas que Kubala lo había pasado tan mal en su país, en el campo de refugiados donde había estado durante la guerra, que sólo quería devolver a la afición culé el cariño profesado desde que llegó a la ciudad. Le importaba el fútbol y poco más; haber pasado el mal trago del exilio de su Hungría natal marcó su carácter. Así que, después de tanto sufrimiento, Kubala pudo vivir tranquilo y dedicarse a poner patas arriba los estadios. Le han dedicado canciones, Kubala de Joan Manuel Serrat; ha protagonizado hasta una película, Los ases buscan la paz; ha motivado campañas presidencialistas y su sombra ha sido demasiado alargada hasta la irrupción de Leo Messi. Dos jugadores tan idénticos y tan distintos a la vez.

Por de pronto, una de sus principales diferencias es su físico: Messi ha tenido que cambiar su estilo explosivo para mantener su musculatura entre algodones; en cambio, Kubala era una bestia parda que apostaba todo el juego a sus “dos columnas inmensas, fuertes, robustas y macizas”, metáfora de Pérez de Rozas para aludir a sus piernas. Los mentideros azulgranas cuentan que el ‘barcelonés de Budapest’ (apodo acuñado por un periodista) sudaba poco…algunos compañeros decían que cuando iban a la sauna, la mayoría tenía que salirse a los cinco minutos por el agobio y él tenía que aguantar veinte minutos porque le costaba transpirar. Entonces, la cercanía de los futbolistas no tenía nada que ver con la megalomanía habitual de estos últimos años. Messi es un personaje exageradamente introvertido; Kubala se sentía a gusto, incluso charlando con aficionados antes de los partidos. El argumento solía ser siempre el mismo: el defensa Gustavo Biosca. Siempre que el Barça saltaba al césped antes de los partidos, Kubala le cogía a Biosca de la cabeza para besarla y le preguntaba cómo estaba…si Biosca respondía que ‘fantástico’, el húngaro replicaba ‘ganar partido’ y a veces se dirigía al público asegurándoles que ‘El gitano’ (Biosca) le había dicho que no se preocuparan.  

Pero el récord de goleador de Messi, a un solo tanto de superar a Kubala, ha sugerido debates y comparaciones esta semana. ¿Es el argentino el mejor de la historia del Barça? Del fútbol contemporáneo, desde luego y a lo largo de más de un siglo, quizás. Pero Laszi, indirectamente, cambió un club, y Messi es el resultado más perfecto de la inspiración de La Masía. No obstante, la reflexión de Pérez de Rozas es la más cortés…”solo se sentían felices con el balón entre los pies, jugando a fútbol, trabajando para su público”. Pues sí, Messi y Kubala, tal para cual…como reza el título del artículo.