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Javier Sierra y sus meninas

Sábado, 4 Abril 2009

Televisión Española, la 2, programa Página 2. Entrevista a Javier Sierra acerca de su último libraco, La Ruta Prohibida. La entrevista es en el Museo del Prado, ya que versa sobre el oculto significado astrológico que alberga -según el escritor esotérico- el cuadro Las Meninas de Velázquez.

La historia es un ejemplo más de la supuesta y consabida “relación exacta” entre la disposición de determinadas estrellas y algún monumento o figura o lo que sea existente en la Tierra (leáse pirámides, ermitas templarias…) y que conviene al escritor de turno para inventarse historias que le ayuden a vender más y más libracos. En este caso, parece ser que la situación de las cinco figuras principales del cuadro, entre ellas la princesa Margarita, se corresponden con la posición exacta de las cinco estrellas principales de la constelación Corona Borealis, y más concretamente coinciden a la perfección el personaje de la princesa Margarita y la estrella alfa de la constelación, llamada Alphecca, Gemma, Gnosia o… exacto, Margarita.

Parece ser que el descubrimiento de tal coincidencia no corresponde a Javier Sierra, sino a un conocido suyo, un astrónomo aficionado de 92 años llamado Angel del Campo, ingeniero de Caminos y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Según escribe el mismo Sierra en El Mundo:

Angel del Campo descubrió que existía cierta relación geométrica entre una de esas constelaciones y la disposición de los personajes principales de Las Meninas. Los mejor iluminados -esto es, el autorretrato del pintor, la menina Sarmiento, la infanta Margarita, la menina Isabel de Velasco y el hombre de la puerta del fondo, el aposentador de la reina José Nieto- estaban dispuestos siguiendo el mismo orden que las estrellas de la constelación Corona Borealis.Es éste un semicírculo estelar situado en el hemisferio norte, integrado por cinco grandes estrellas y otras menores. «Me di cuenta de que había descubierto algo importante cuando supe que la mayor de las estrellas de esa constelación se llamaba Margarita Coronae. ¿Se da cuenta? ¡Margarita! ¡Como la protagonista de Las meninas!». Su hija, Mayte del Campo, profesora de Historia del Arte, lo recuerda bien: «Mi padre salió como una exhalación de su estudio. Tenía dibujado en el rostro el ¡Eureka! de Arquímedes»”

Vale.
Como aficionado a la Astronomía yo también, me ha picado la curiosidad y he comprobado por mí mismo esa correlación de posiciones tan extraña y sugerente, y me he topado con que, en realidad, tampoco es para tanto, y eso siendo benévolo. En realidad, sólo coinciden si el que mira el cuadro quiere que coincidan, como suele pasar con otras “coincidencias”, qué coincidencia…

Aquí tenéis una fotografía parcial del cuadro en el que he superpuesto el perfil de los puntos que se supone deberían coincidir a la perfección con el dibujo de la constelación tal y como aparece en el recuadro negro de abajo a la derecha, sacado del programa Stellarium:

Bien, como se puede apreciar, las coincidencias son bastante forzadas, por no decir inexistentes. Si tomamos como figura central la de la princesa Margarita, alrededor de la cual gira todo este entramado artístico-astrológico, y la hacemos coincidir con la estrella principal de la constelación (la más brillante, la tercera por la derecha), comprobamos como los ángulos no coinciden en absoluto. El único, quizá, es el que une a la segunda y tercera estrella por la derecha con la menina acompañante a la izquierda de la princesa. Del resto, nada de nada. Y por si hay algún quisquilloso en la sala que sugiera ir rotando poco a poco el dibujo de la constelación. tal y como haría en el cielo real, puede hacerlo quien quiera: acercará dos puntos, a lo sumo tres, pero entonces se descuadrarán los restantes más aún si cabe.

Los señores del Campo y Sierra tienen muy buena voluntad, sin duda, pero nula vista. Ni recortando la constelación y pegándola al cuadro con cello se aproximan las respectivas figuras. Pero como la buena voluntad se presume, y no quiero parecer que voy en contra de las pruebas por joder nada más, me voy a confirmar mis sospechas a la web de unos astrónomos, la mayoría aficionados, pero de buena reputación dentro del mundillo de la astronomía en Internet: la Asociación Hubble de Martos, Jaén.

En su web también se hicieron eco de éste fenómeno, y en uno de sus foros aparece un comentario de un visitante confirmando que la coincidencia de posiciones de figuras y estrellas es cierta y corroborable. Y colocan como prueba este gráfico, que muy a su pesar no hace sino confirmar lo que antes decía: que se pueden establecer las coincidencias que uno quiera, y que si se desea casar a martillazos unos gráficos con otros, pues sí, se puede hacer, pero no es serio ni de recibo.

Los señores del Campo y Sierra insisten en considerar como las más relevantes las cinco figuras principales del cuadro, y las cinco estrellas principales de la constelación. Vale, pues según este mismo gráfico entre la menina primera y la princesa Margarita aparece una estrella de las principales descolocada, y al tipo que hay al fondo del cuadro no le corresponde ninguna de las restantes. Sin embargo, en el comentario del foro antedicho el autor destaca: Como en esto suele haber mucha fantasía, me puse manos a la obra y con ayuda de SkyMap, resulta, para mi sorpresa, que las coincidencias son ¡¡ asombrosas!! y … ¡las casualidades no existen!”

¿¿¿¿????
O yo estoy ciego o lo único que veo yo aquí son ganas de hacernos comulgar con ruedas de molino y de meternos en la mollera una apreciación cuanto menos subjetiva y absolutamente parcial.

Y de esas también sé hacer yo. Por ejemplo, contemplen la siguiente foto:

La coincidencia entre las figuras de cuadro y la constelación de Casiopea (recuadro en negro abajo a la derecha) es más que evidente. Y así podríamos seguir ad calendas graecas, que decía aquel…

[Y una última nota para acabar, aunque confieso que cogida con alfileres: se supone que Velázquez conocía que la estrella alfa de la constelación Corona Borealis se llamaba Margarita (entre otras denominaciones), y así hizo coincidir a la princesa Margarita con la situación de la misma dentro de su constelación. Pero ocurre que la denominación de Margarita para esa estrella (ocasionalmente Santa Margarita) es bastante posterior a la fecha del cuadro y la vida de Velázquez y sus meninas. La procedencia moderna del nombre se puede apreciar aquí:

Alphecca is the central one of the seven brightest members of the group, and in modern times has been Margarita Coronae, the Pearl of the Crown, occasionally transformed into Saint Marguerite“.

“En tiempos modernos”, o “modernamente”. No creo que la vida de Velázquez transcurriera durante los “tiempos modernos”. Y las únicas “Santa Margarita” (tres) fueron canonizadas, o sea, convertidas en santas, en 1728, 1920 y 1943.]