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Respeto

27 Noviembre 2017 por mariano de pablos

No ha sido el mejor fin de semana posible para el Baloncesto. Simultanear encuentros de la Euroliga con partidos clasificatorios para el Campeonato del Mundo de selecciones deja en mal lugar a todos aquellos encargados de dirigir un deporte con la supuesta misión de promocionarlo y engrandecerlo. Cuando los más perjudicados de una medida son aficionados y jugadores es evidente el error.

Dicho esto, he de reconocer que, particularmente, he disfrutado  y me he emocionado viendo el tremendo compromiso de la selección española durante sus dos partidos frente a Montenegro y Eslovenia. Entiendo el aire de reivindicación con el que han jugado los convocados por Scariolo. En ocasiones, hemos insistido tanto en las consecuencias de las “ventanas” que nos hemos olvidado que debajo de esa camiseta jugarían personas de trayectorias inmaculadas dispuestas a todo por dejar bien claro que son una excelente alternativa.

Las dos victorias logradas frente a Montenegro y Eslovenia son de un valor extraordinario. Si en Montenegro el equipo exhibió solidez y un buen planteamiento, frente a Eslovenia el grupo recordó a selecciones previas a la aparición de los Junior de Oro. Para los que ya vamos siendo “viejunos” el partido nos evocó a aquellos de la década de los 80 ó 90 donde España combatía su inferioridad física con valentía y descaro.  Así, Vidmar parecía haber crecido más desde el pasado Eurobasket, Prepelic seguía viendo el aro igual de grande y Cancar demostraba su enorme talento. Frente a ellos siempre ofreció respuesta un colectivo excepcional, heterogéneo en cualidades y edad pero sin fisuras en su compromiso.

Todos los jugadores merecen un gran reconocimiento pero permitidme que comience dedicando unas líneas al técnico, Sergio Scariolo. Su manera de gestionar a sus jugadores y entender sus cualidades ha sido excepcional. En un grupo con pocos puntos ha sabido dar galones anotadores a Colom, encontrar espacio a Jaime Fernández, explotar los terrenos  que mejor domina Vázquez y adivinar el tremendo potencial de chicos como Paulí o Vicedo. Scariolo compite con los Gasol, con un Gasol, y con ninguno, hay que decirlo, y muchas veces porque no estamos ni cerca de estar cansados de escucharlo.

Hay imágenes que han dejado estos dos partidos mucho más importantes que cualquier aspecto que se pueda dibujar en una pizarra. La implicación de Fran Vázquez y su manera de marcar diferencias jugando por encima del aro, los nervios de un debutante de 39 años, Oliver, y su ansiedad por no anotar sus primeros puntos con España y la manera de vivir el partido de los jugadores en el banquillo.

La selección ha conseguido que un fin de semana que veíamos con temor y cierto aire de decepción se haya convertido en un soplo de aire fresco, en un viaje a donde empezó todo y en una fiesta que sus protagonistas, incluso los más laureados, no lograrán olvidar. Mi agradecimiento a todos ellos.

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Efecto Martínez

20 Noviembre 2017 por mariano de pablos

No sé si exagero si digo que Baskonia es uno de los equipos que mejor baloncesto practica en Europa en estos momentos. Incluso diría que el mejor, si no hubiera tenido esa sensación en el reciente CSKA Moscú-Fenerbahce, de que rusos y turcos son capaces de llevar su intensidad defensiva y capacidad para circular el balón a un nivel muy difícil de igualar para sus rivales.

Lo cierto es que la llegada de Pedro Martínez ha revitalizado a un conjunto que, no sólo ha cambiado la dinámica de resultados, sino que está exhibiendo un nivel extraordinario en el que  merecen destacarse varios detalles de valor que podrían ser perfectamente una guía sobre qué hacer para impulsar un grupo e imponer un sello propio en muy poco periodo de tiempo.

Definir una rotación. Baskonia tiene una rotación definida que hace que cada jugador tenga muy claro lo que se espera de él. La titularidad de Malmanis no exime que Shengelia sea el “cuatro” de referencia y que compense con su dureza  los minutos de  convivencia con Voigtmann. La renovación de Janning hasta final de temporada es una apuesta por el jugador y por su técnico que parece valorar la implicación defensiva y los pocos errores que comete un chico con condiciones extraordinarias que no pone ningún “pero” en adaptarse al rol de jugador de “equipo”.

Interiores en toda la pista. El juego interior de Baskonia tiene mucha parte de culpa del momento actual del equipo. Es cierto que los exteriores anotan de tres con grandes porcentajes y muchos de ellos tienen talento para generar ventajas cuando ponen el balón en el suelo. Dicho esto la versatilidad, movilidad y capacidad para jugar en muchos lugares de la cancha de los Malmanis, Shengelia, Poirier, Voigtmann  y, en menor medida, Diop (aunque tendrá su momento) son factores diferenciales. Detrás de muchos tiros librados de sus compañeros hay un buen trabajo de rebote, continuaciones veloces al aro después de bloqueo y una voluntad extraordinaria de correr la cancha y obligar a los defensores a proteger el aro por su amenaza. El pegamento perfecto entre el juego interior y exterior es Janis Timma que, ahora sí, está cumpliendo con las expectativas generadas con su fichaje.

Granger  y el mensaje. Acertó Pedro Martínez en poner el foco en la defensa en sus primeras declaraciones como técnico de Baskonia. El mensaje se ha trasladado en hechos concretos. El primero de ellos ha sido apuntar a la responsabilidad de cada jugador evitando situaciones algo más cómodas que se vivían en las primeras semanas de competición. A partir de aquí la influencia de Granger como “primer” defensor es muy importante así como la gran mejora en todo lo referido al trabajo de los defensores más alejados del balón. Baskonia lleva los partidos a un ritmo alto de muchas posesiones que obliga a mucha concentración defensiva y a jugadores versátiles capaces de adaptarse a la necesidad de alternar atenciones en ciclos de pocos segundos. Es un equipo muy exigido física y mentalmente que también obliga a sus rivales a entrar en esta dinámica.

Expectativas. El primer objetivo con la contratación de Pedro Martínez ya se ha cumplido, cambiar la dinámica. A partir de aquí es justo pensar que este momento extraordinario tenga algún momento de discontinuidad. La Euroliga castiga mucho y, aunque suficiente, la rotación de Baskonia no es tan grande como la de alguno de sus rivales. Por el camino queda disfrutar de la propuesta del equipo vitoriano y analizar con detalle la manera en que responde los días que su porcentaje de tres puntos sea más bajo y como es capaz de adaptarse a planteamientos de rivales encaminados a ralentizar el ritmo de juego. Lo cierto es que, a día de hoy, se ven pocos conjuntos capaces de vencerles si la batalla se lleva a campo abierto.

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Cómo encajar a un gigante

10 Noviembre 2017 por mariano de pablos

El fichaje de Walter “Edy” Tavares por el Real Madrid es un buen movimiento del conjunto blanco. Por edad, su condición de cupo y capacidad de progresión se me ocurren pocas incorporaciones accesibles mejores que el jugador nacido en Cabo Verde.

Tengo mucho interés en ver cuál es el proceso de adaptación e integración de Tavares al Real Madrid en una época en la que el “juego” mira con cierta desconfianza y aire sospechoso a piezas que en tiempos, no tan lejanos, eran más codiciadas. Tavares es un jugador bastante móvil para su estatura, algo muy apreciado por Pablo Laso, y puede ayudar a solventar algunas carencias que exhibe el equipo, esto es, proteger su aro en defensa y recursos para conseguir canastas de alto porcentaje que rodee a un grupo en el que cada vez menos jugadores atacan el aro con decisión.

Para que la importante apuesta por Tavares se traduzca en algo positivo es importante que se ajusten las expectativas y que Pablo Laso y su equipo técnico identifiquen con clarividencia el potencial de un jugador así. Tavares no ha tenido oportunidades en la NBA porque en el baloncesto actual se pregunta antes a quién puede defender Tavares que quién puede detener a un tipo de 2,20 si se le alimenta correctamente de balones cerca del aro. Como en  muchos aspectos, manejar con equilibrio esta dualidad determinará el nivel de las respuestas.

Si ha habido un entrenador en España que ha entendido como nadie el valor de los centímetros ha sido y es Aíto García Reneses. El trabajo del actual técnico del Alba Berlín da pistas interesantes para explotar y hacer progresar a jugadores del perfil de Tavares.  Contra la idea general de “acampar” a estos gigantes debajo del aro en defensa, Aíto obligaba a Dueñas, Porzingis, Gasol y el propio Tavares a defensas agresivas en el pick and roll, alejadas del dogma, pero muy útiles para el desarrollo de los jugadores y por el mensaje de actividad que transmitía al equipo.

 La constitución física de Tavares nos hace pensar en alguien para utilizar en tres o cuatro rotaciones de cinco o seis minutos. Para sacar lo mejor de él es importante que en ese tiempo tenga un verdadero impacto en el juego. Tavares todavía no tiene muchos recursos para generarse sus propias canastas si no recibe muy cerca del aro por lo que es importante que tácticamente se trabajen situaciones previas para que pueda recibir con ventaja y en la posición adecuada. El talento de los “pequeños” del equipo hará que rápidamente  interpreten la atención que genera en las continuaciones después de bloqueo.

Hay que tener un punto de paciencia con Tavares. Viene de una  época con poco estímulo competitivo y aterrizará en dos competiciones con una exigencia tremenda que, en algún caso, son desconocidas para él. El Real Madrid, como todos los equipos de Euroliga afronta una exigencia tremenda pero tanto plantilla como aficionados deben pensar que Tavares tiene  condiciones para ayudar desde el primer día pero su mayor valor viene determinado por lo que puede llegar a ser a medida que vaya acumulando experiencias, y tanto él como los que le rodean, sepan entender todo su potencial.

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Una banda en Ohio

3 Noviembre 2017 por mariano de pablos

Creo que los Cleveland Cavaliers jugarán una nueva final de la NBA allá por el mes de junio de 2018. Es una afirmación atrevida, cada día que pasa algo más, pero sostenida por el potencial de la plantilla de la franquicia liderada por Lebron James.

Con la competición recién comenzada, ninguno de los grandes favoritos ha dado la sensación de dominio aplastante. Los Warriors han comenzado con menos química en la circulación y cierta relajación defensiva; los Rockets deberán ajustar su defensa para que sus resultados no dependan exclusivamente del acierto en el lanzamiento exterior; los Thunder tienen mucho recorrido para explotar toda su capacidad anotadora; los Spurs muestran solidez pero a la hora de la verdad no les llegarán las piernas y los Celtics van cada día mejor a medida que Irving toma el pulso a sus compañeros y sus jóvenes se atreven a hacer más cosas, pero parecen un paso por debajo de otros candidatos.

De todos los posibles candidatos ninguno transmite peores sensaciones que los Cavaliers. No hablo tanto de sus cinco derrotas en ocho partidos, que ya son, sino de esa sensación de que, ni Lue ni sus jugadores, han sido capaces de entender por qué llegaron a la Final de la NBA sin ningún mecanismo en su juego que les diera una mínima opción de derrotar a los Warriors.

Veo los partidos de los Cavaliers y no entiendo nada. No se atisba ningún trabajo defensivo aceptable, no hay mecanismos de respuestas colectivos ante errores individuales, ni responsabilidad en el balance defensivo. El lenguaje gestual en defensa denota improvisación y poca colaboración, lo que produce que cualquier rival afronte los partidos frente a los subcampeones con la sensación de que será una noche agradable para sus anotadores.

Si en defensa el equipo es un caos, en ataque el equipo se hace cada vez más previsible. Rodear a Lebron James de tiradores es una buena idea mientras que no sea la única idea. Faltan mecanismos colectivos que exploten mejor el juego sin balón y recursos para encontrar tiros de alto porcentaje que su defensa no les concede a través de contraataques.

No comparto que los Cavaliers se hayan movido mal en el mercado, creo que falta más voluntad por explorar las posibilidades de cada jugador y por encima de todo una dinámica de trabajo más comprometida. Eso sí, soy de los que piensa que en verano les ha faltado mover una pieza más, Kevin Love. No tengo nada contra el jugador formado en UCLA pero creo que ya no es una solución para los Cavaliers y empieza a ser un problema que evidencia, especialmente en defensa, la falta de capacidad atlética del equipo.

Los Warriors son mejor equipo que los Cavaliers y están mejor trabajados. La pasada final dejó claro que tienen más mentalidad en defensa y rebote y que su estructura ofensiva es más amplia y da más peso al pase. Esto posibilita que más jugadores puedan ser partícipes y  tengan su espacio para destacar. Es pronto, muy pronto, pero no veo respuesta táctica ni emocional en los de Ohio a las supuestas heridas que debió dejar su derrota.

Si habéis llegado hasta aquí pensaréis que después de este “repaso” es bastante contradictorio mi mensaje del primer párrafo. La respuesta a este hecho es que pienso que los Cavaliers reaccionarán porque en algún momento después de tanto pinchazo empezarán a sangrar y tengo en alta estima el carácter competitivo de Lebron James. Además, creo que la incorporación de Thomas mejorará el entusiasmo del grupo y que a los Celtics aún les falta algo para ser campeones de Conferencia.

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El caso Prigioni

26 Octubre 2017 por mariano de pablos

La historia nos dice que son pocos los entrenadores que tuvieron una primera experiencia positiva después de iniciar su carrera inmediatamente a continuación de dejar su actividad como jugadores. Los casos que superaron su primera misión lograron consolidarse como los mejores del mundo en su especialidad.

El reto de Prigioni cuando Baskonia apostó por él era mayúsculo. El equipo Vitoriano afrontaba una nueva reconstrucción después de la pérdida de referentes como Hanga y Larkin. El Eurobasket, las lesiones ,la exigencia de la ACB y el formato de la Euroliga dejan poco espacio para las dudas.

“No me apetece seguir entrenando al equipo”. Creo que no hay frase más representativa que exprese lo que puede estar sintiendo Prigioni y su renuncia a seguir afrontando el reto encomendado por Querejeta. Quién sabe si el argentino se ha anticipado a su Presidente o si el aval de su trayectoria en el club le ha evitado un cese anterior.

La frustración de Prigioni es comprensible atendiendo al rendimiento de Baskonia. En ataque el equipo no ha dado continuidad a la intensidad y actividad que proponía el tan poco apreciado por Vitoria, Sito Alonso. Jugadores como Voigtmann o Timma han sido los más perjudicados por esa cierta anarquía ofensiva que ponía demasiado tiempo el balón en las manos de sus bases. Las dificultades en ataque también tenían relación con los pocos puntos aportados desde la defensa. En mi opinión, utilizar en demasía los cambios defensivos y tratarlos como norma y no como recurso disminuye la responsabilidad individual y afecta a la agresividad del grupo.

La contundencia con la que Prigioni ha anunciado su renuncia hace pensar que no habrá vuelta atrás pese al mensaje de algunos jugadores asumiendo su responsabilidad. Creo que Prigioni tiene todas las condiciones para ser un gran entrenador pero tanto él como quién le puso infravaloraron la exigencia actual para todos los equipos y , en especial para aquellos que disputan la Euroliga. Episodios como su expulsión en Fuenlabrada enviaron señales claras de desconcierto y cierta improvisación para reducir a emociones evidencias de carencias en el funcionamiento colectivo del equipo.

La honradez de Prigioni no debe salvar de la crítica por la contradicción en el manejo de entrenadores que, a veces, se expresa desde el club vasco y su entorno. Es curioso como en una entidad que se precia de exigente con las condiciones que exige a sus técnicos, (tanto como que en ocasiones parece que no gusta nadie) no ha tenido más celo y paciencia para formar a uno de sus mitos.

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Los retos de Doncic

13 Octubre 2017 por mariano de pablos

No considero exagerados casi ninguno de los comentarios que leo y escucho sobre Luka Doncic. No recuerdo un jugador con tanto impacto y mejor palmarés a su edad. El curso recién comenzado es un enorme estímulo para el jugador esloveno que con el título del pasado Eurobasket a sus espaldas deberá asumir mayor responsabilidad en el Real Madrid por la lesión de LLull y por su propia evolución que demanda un mayor protagonismo en la cancha.

La temporada no será exclusivamente un camino de rosas para Doncic. A bote pronto se me ocurren tres obstáculos que deberá superar. El primero será ver cómo responde físicamente después de su primer verano “ocupado” con una competición tan exigente como el Eurobasket. Ahora mismo está exprimiendo el punto de forma que le dejó la competición pero la Euroliga y la ACB pasan factura y veremos malas semanas del joven esloveno, seguro. También deberá saber lidiar con todo el ruido alrededor de su figura y, por último, en un reto compartido con su entrenador, tiene que manejar el impacto que supondrá el regreso dentro de unos meses de un jugador como LLull que puede alterar el rol principal que ahora tiene en el equipo.

En un momento donde la opinión unánime es que los límites de Luka Doncic son  impredecibles prefiero detenerme en aquellos aspectos que no debe descuidar para que su formación se vaya completando de la mejor manera posible. Pienso que a nivel físico, Doncic tiene bastante margen de mejora. No es excesivamente rápido por lo que creo que debe atender a cualquier gramo de más que pueda lastrarle en este sentido. Desde el punto de vista técnico debe incidir en su capacidad para progresar en dribling con su mano izquierda (Obradovic lo leyó muy bien en la última Final Four), y seguir insistiendo en la velocidad y precisión de su tiro, faceta en la que su mejora ha sido evidente en el último curso. Tácticamente es un jugador maravilloso pero debe cuidar la selección de tiro y no limitarse a lanzamientos cuando su altura le concede ventaja en situaciones cercanas al aro. No sería una buena señal que, amparado en sus progresos en el tiro, dejara de hacer otras cosas en las que también destaca. Muchos jugadores no han alcanzado toda su potencial por una excesiva especialización en una faceta técnica determinada.

Respecto a la defensa, su principal objetivo debe ser la constancia. Le he visto momentos extraordinarios ante jugadores de primer nivel y otros donde se muestra ausente y desconectado. Su ambición para capturar rebotes es admirable y dudo que esta temporada suponga un paso atrás en ese sentido.

Lejos del punto nostálgico que expresan algunos porque podamos estar ante los últimos meses de Doncic en Europa prefiero apuntarme a aquellos que disfrutan del camino y no exclusivamente de la meta.

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El último “tres”

6 Octubre 2017 por mariano de pablos

Ya he comentado en alguna ocasión mi percepción sobre la carrera de Álex Mumbrú. En su aparición me entusiasmó su verticalidad, valentía y determinación para atacar el aro. Por un  momento, tuve dudas de su evolución porque no acababa de mejorar su tiro y, fundamentalmente, porque acostumbraba a tomar malas decisiones. Su madurez ha sido extraordinaria por su capacidad de liderazgo, mejora en el lanzamiento exterior y la capacidad para explotar desde su posición de “tres”, esa posición que empieza a ser maldita, el poste medio.

Parece que en la que será su última temporada, Mumbrú ocupará más tiempo la posición de “cuatro” que la de “tres”. Más allá de la anécdota, este cambio tiene un punto simbólico que representa tendencias en el baloncesto europeo y mundial. Claramente se ha dejado de priorizar buscar ventajas a través del tamaño de los jugadores en pos de generar superioridades aprovechando al máximo los espacios.

Ninguna posición ha abrazado tanto la demagogia como la del “tres” o la de alero alto. Durante años se convirtió en obsesión buscar aleros grandes. En muchos momentos primaba más la apariencia que la verdadera efectividad. Yo también participé de esa fiebre. A cualquier chaval con movilidad y con buena mano le ayudábamos a visualizar cocodrilos en la zona y  le formábamos para atacar el aro siempre de cara, mientras eran incapaces de tener ningún recurso cuando intentaban sacar ventaja de su estatura cerca del aro. En los últimos años hemos asistido a una regresión en este proceso. Porque claro, de qué sirve ser más grande si no sabes sacar beneficios de esa superioridad. Incluso en muchos equipos, tácticamente apenas han existido diferencias entre el uso del “tres” y el “cuatro”

Mumbrú ha sido el mejor bastión de la posición de alero. El jugador, diría incluso en Europa, que mejor ha entendido cómo sacar ventajas de unas cualidades y el digno heredero de los Jiménez, Andrés, el pionero y Carlos, el mejor. El vértigo que acompañaba su irrupción en la élite se ha ido complementando con la pausa y habilidad para dominar partidos acercando a sus defensores al aro. Y digo bien, dominar, porque pocos jugadores habrán ocupado más tiempo en los análisis de los técnicos de la ACB que Álex Mumbrú, capaz de anotar jugando de espaldas y de generar muchos tiros librados a sus compañeros por las ayudas que generaba y su habilidad en el pase.

Entiendo que su nueva oposición obedece a la movilidad que se requiere en defensa para enfrentarse a jugadores más pequeños pero creo que el catalán todavía guarda buenos momentos jugando de alero. Seguro que Carles Durán sabe utilizarle de la manera más adecuada. A los demás no nos queda otra que disfrutar con su juego y en preparar una despedida al máximo representante de todas las ventajas que se pueden obtener jugando con un alero alto.

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La senda de Valencia

29 Septiembre 2017 por mariano de pablos

Comienza una nueva edición de la Liga Endesa, la mejor competición de Europa después de la Euroliga. Conviene comentar ambos aspectos aunque sean poco discutibles porque entre conflictos y disputas dejamos poco espacio para recordar el gran nivel de una competición que nos viene acostumbrando al bochorno en verano, el éxtasis en febrero y detalles brillantes en junio.

Algo más que detalles fueron los que propiciaron el título del último campeón, Valencia Basket.  Los valencianos han empezado el año de manera excelente conquistando el título de la Súpercopa y se merecen la consideración de favoritos aún con la incógnita que siempre supone la manera en que compatibilizarán ACB y Euroliga. No deja de ser sorprendente que el técnico campeón, Pedro Martínez, no pueda defender su título aunque Valencia Basket está en buenas manos también con un Txus Vidorreta que intentará implantar un estilo muy diferente al de Martínez pero con el que llevó a Tenerife a sus mejores momentos.

El éxito reciente de Valencia Basket tuvo y tiene efectos colaterales. Uno de ellos es que debe reforzar la confianza de proyectos como los de Baskonia y Unicaja que pueden verse capaces de alterar el ejercicio de dominio impuesto por Barcelona y Real Madrid en los últimos años. Ambos equipos han realizado buenos movimientos en verano para seguir formando plantillas competitivas. Gran parte del destino de estos equipos pasará por el rendimiento de sus apuestas en el puesto de base (Huertas, Granger y McCallum) y porque sus jugadores importantes (tipo Nedovic) logren evitar sus habituales ausencias por lesiones. Tengo mucho interés en ver cómo se desenvuelve Prigioni en su nueva etapa como técnico. Hay más experiencias negativas que positivas en situaciones de transición inmediata jugador-entrenador pero el argentino cuenta a su favor con el conocimiento de la competición, el club y el hecho de contar con la total bendición de su Presidente, cosa nada trivial por otra parte.

Real Madrid y Barcelona afrontan el curso con la presión asociada a estos clubes de no haber conseguido el último título. Es cierto que las dinámicas en los últimos años son muy distintas en ambos clubes. Los catalanes afrontan otra nueva reconstrucción. Los movimientos en verano parecen muy positivos, aunque también lo ha parecido otras veces. Entre todas las incorporaciones la  más importante me parece la de Hanga por su impacto en ambos lados de la cancha pero las que tendrán más influencia en el rendimiento serán las de Pressey y Heurtel. Por ellos pasa el futuro de un equipo en el que habrá que seguir cómo lleva Tomic el alto ritmo que imprime Sito Alonso a sus equipos.

No doy mucha importancia a la derrota del Real Madrid en la Súpercopa pero el equipo de Pablo Laso presentó algún síntoma similar al del final de la temporada pasada. Lo más preocupante es que hay poco rastro de aquel equipo atrevido, rápido y poco especulativo. Quizás la cabeza empieza a afectar a las piernas y las dudas de algunos jugadores  lastran al colectivo por lo que el inicio de temporada parece importante para que el equipo recupere viejos y positivos hábitos. Doncic tendrá mayor responsabilidad esta temporada y eso es un gran aliciente. Por sus manos y las de Campazzo pasará la responsabilidad de suplir la ausencia de Llull durante su lesión.  Hay muchas voces que piden la incorporación de otro base durante este periodo, algo que no tengo claro, sobre todo vistos los problemas de la mayoría de los aleros blancos para generarse sus tiros….

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Historia de una decepción

15 Septiembre 2017 por mariano de pablos

No formaré parte del bando de los apocalípticos ni de los desagradecidos. La selección española ha caído en unas semifinales del Eurobasket, las décimas consecutivas y optará con todas las garantías a una nueva medalla continental. Tampoco creo que sea positivo cerrar los ojos y obviar la pequeña decepción se supone la derrota frente a Eslovenia, no tanto por el mero resultado en sí, sino porque  España no compitió cerca de su mejor nivel. Es asumible el mayor entusiasmo esloveno, propio de quién se encuentra ante una oportunidad única, pero deja mal sabor de boca esa percepción de que los nuestros tuvieran su peor partido defensivo en el peor momento.

El encuentro dejó la sensación de que Eslovenia superó a la selección tanto en planteamiento como en disposición. Kokosvov demostró un buen conocimiento de nuestra selección y explotó al máximo carencias de las cuales veníamos avisados y sobre las que se debe prestar atención en los próximos años, especialmente la ausencia de tiradores y de jugadores creativos en el uno contra uno. El plan de Eslovenia imitó varios aspectos de lo que realizó Turquía en el encuentro de octavos de final. Concedió opciones de tiro a costa de evitar que los Gasol jugaran cómodos y lograron que éstos no conectaran con sus compañeros ni entre ellos (cuando los pívots no logran pasarse entre ellos es mal síntoma).

Aunque eficaz en fondo y forma, el destino del partido no pasó exclusivamente por la defensa eslovena y el escaso acierto en el lanzamiento exterior español. Lo más sorprendente de la semifinal resultó el bajísimo nivel defensivo de España. Cierto es que los eslovenos lanzaron con gran acierto pero discrepo de los que justifican el resultado sólo en este aspecto. Ni siquiera comparto que se trabajara especialmente mal sobre Doncic y Dragic que no tuvieron grandes porcentajes en el tiro. El problema de España fueron las canastas fáciles concedidas, el deficiente balance defensivo y la ausencia de esa solidaridad que ha sido santo y seña de este colectivo. En ningún  momento España logró alterar el “timing” de pase esloveno y eso es peligrosísimo ante un equipo en el estado anímico de los balcánicos que crecieron y crecieron ante la falta de cualquier atisbo de duda que les pudiera plantear la defensa de los de Scariolo.

La propuesta de juego eslovena merece destacarse porque es vistosa para el espectador y quizás representativa del estilo de juego que parece imponerse. A lomos de los excepcionales Dragic y Doncic y explotando como nadie los espacios, Kokoskov ha construido un equipo en el que todos tienen muy claro cuál es su papel. Asumiendo el peso de sus dos talentos exteriores, el factor que hace crecer a los eslovenos es la capacidad física y el talento de Randolph y el buen trabajo de Vidmar cerca del aro. En estos dos jugadores está el destino de Eslovenia en la final además de en su trabajo defensivo, más inteligente que intenso.

España, en cierto modo, representa una propuesta poco habitual en estos tiempos. Un equipo construido en torno a la convivencia simultánea de los Gasol que deberá afrontar paulatinamente una transición en la que tiene que encontrar perfiles determinados que parecen no abundar, especialmente exteriores que tengan en su cabeza como primera opción tirar desde larga distancia. Mejor centrarse en lo más cercano,  esto es,  la disputa por la medalla de bronce, que sería un final fantástico para uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, Juan Carlos Navarro. ¡¡A por ello¡¡

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España-Eslovenia en claves

13 Septiembre 2017 por mariano de pablos

España y Eslovenia disputarán un puesto en la final de la presente edición del Eurobasket. Dos selecciones invictas que han alcanzado las semifinales con cierta autoridad y cuyas propuestas son, en gran medida, antagónicas. España se construye a partir de su juego interior y alcanza su mejor nivel cuando sus “pequeños” explotan los espacios que les generan los hermanos Gasol. Eslovenia está determinada por la creatividad de sus “combos” pero ha llegado a su plenitud competitiva cuando Vidmar y Randolph han sabido explotar la atención que generan Doncic y Dragic. ¿Favorita?. España, por experiencia y, sobre todo, por la mayor solidez que exhibe en defensa y rebote.

Ritmo. Me gusta que España corra aprovechando su defensa y capacidad reboteadora. No debe privarse de conseguir estos puntos “gratis” en la semifinal, eso sí, tiene que tener la cabeza fría para no convertir el partido en un correcalles. En este escenario, Eslovenia igualará el hecho de contar con menos variedad de recursos ofensivos.

Profundidad.  España cuenta con mayores alternativas desde el banquillo que una Eslovenia que ha crecido en el campeonato a medida que ha reducido los minutos de sus jugadores de rotación. Eslovenia se beneficia de este hecho por la confianza con la que juegan los chicos que disponen de minutos pero se ve perjudicada por determinadas concesiones defensivas donde, especialmente Doncic y Dragic, tienden a dosificarse. Es fundamental que estos dos superclases se sientan presionados en su labor defensiva. En este sentido, es importante que Rubio siga mostrándose agresivo, que el “Chacho” castigue a sus pares y que Sastre, San Emeterio y Juancho Hernangómez sigan mostrando determinación e incluso se atrevan, en el caso de los dos últimos, a explorar terrenos que han pisado poco en el campeonato como el poste medio.

¿Qué tapamos con la manta?. Es raro el ataque que Eslovenia no utiliza una situación de “pick and roll” para Dragic o Doncic. Lo ideal es que España pueda ir alternando situaciones defensivas que obliguen a pensar a estos jugadores. Mi opinión es que la prioridad debe ser proteger divisiones profundas y continuaciones ganadoras de Randolph y Vidmar a costa de conceder algún tiro exterior de más de sus estrellas. Eslovenia no gana por los triples de Doncic y Dragic sino por las faltas que provocan, los tiros de alto porcentaje que consiguen,  las continuaciones de sus interiores y los tiros librados que conceden a sus compañeros.

El peso de la defensa. Ya he comentado que Eslovenia deja momentos defensivos que exhiben cierta sospecha. No creo que, por lo menos en los primeros minutos, se obsesione con excesivas ayudas sobre los hermanos Gasol. El paso del tiempo hará que se vayan cerrando más y pongan a prueba el tiro exterior de los de Scariolo. España no ha necesitado hasta el momento utilizar durante muchos minutos defensas alternativas, algo que puede ser de utilidad en la semifinal, fundamentalmente para alternar el ritmo ofensivo esloveno.

En definitiva, una semifinal con una  pinta estupenda, con grandes talentos en la pista en la que España cuenta con recursos para llevar a Eslovenia a un terreno que no ha pisado en todo el Eurobasket, el  terreno de la duda.

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