Blogs

Corazón, mentalidad y convencimiento

17 Junio 2017 por mariano de pablos

Valencia Basket es el nuevo campeón de la Liga Endesa. El primer título de los “taronja” hace justicia a su apuesta desde hace varios años y a la excepcional ambición del grupo durante toda la temporada. Finalista en todas las competiciones que ha disputado, la victoria ante el Real Madrid dignifica la trayectoria de un grupo de muy buenos jugadores que han hecho de las duras derrotas del curso su gasolina para obtener el título más preciado.

Pedro Martínez y su cuerpo técnico han dominado la final, diría que todos los partidos. Siempre ha dado la sensación de que se jugaba a lo que quería Valencia Basket. En ataque ha apostado por un ritmo rápido de piernas y de balón interpretando en cada momento lo que pedía la táctica defensiva blanca. La ocupación de espacios ha sido perfecta castigando las ayudas en el juego interior del Real Madrid y la voluntad de los jugadores de encontrar siempre al compañero con mejores posibilidades es sintomática de lo bien trabajado que está este equipo.

Si en ataque Valencia Basket ha encontrado fácil el camino al aro, en defensa su rendimiento ha sido extraordinario. Se pueden rescatar muchas defensas vistas en este final que ejemplifican concentración, esfuerzo, actividad y solidaridad de cada jugador para hacer lo que le tocaba y ALGO MÁS.

Creo que cuando Pedro Martínez habla de la buena mentalidad de su equipo, además del convencimiento, de la fortaleza mental y  del “nosotros  antes que el yo” también quiere aludir a esa buena disposición para intentar ayudar en todo momento al compañero que ha demostrado su equipo. Mientras que los jugadores del Real Madrid han buscado con la mirada quién era responsable de cada error defensivo, los de Valencia Basket han resuelto cada situación apelando a la fuerza del grupo.

Desde comienzo de temporada, los valencianos han sido el conjunto que menos ha dependido de la actuación de un jugador y el que ha explorado hasta el límite todas las bondades del juego colectivo. Dicho esto, este equipo se ha consolidado a partir de la calidad del MVP, Bojan Dubljevic y del corazón de Fernando San Emeterio. El pívot ha reivindicado todas las bondades que ofrece un tipo capaz de generar juego en el poste medio. Si “Dubi” recibe de espaldas a dos-tres metros del aro pasan cosas buenas casi siempre, y más, si su progreso en el pase es capaz de conceder tiros cómodos a sus compañeros. San Emeterio, por su parte, ejemplifica el atrevimiento y convencimiento con el que ha jugado su equipo toda la final. No he hablado con Fernando San Emeterio en mi vida pero es de esas personas que transmiten esa actitud en el juego y que aparentan ser tan buena gente que hace que inevitablemente te alegres por todas las cosas buenas que le pasan.

Valencia Basket ha derrotado en la final a uno de los mejores equipos de Europa y eso no hace más que elevar el mérito de los del Turia. No creo que el problema de Real Madrid haya sido físico sino táctico. Siempre ha ido a remolque y no ha dado la sensación de tener muy claro como detener el entusiasmo valenciano. Creo que el ciclo de Laso merece continuidad pero también reflexión y adaptación a la nueva realidad de jugadores como Rudy Fernández, Felipe Reyes o Jonas Maciulis. La temporada ha confirmado todas las incógnitas que ha dejado el grupo durante el año, falta de mecanismos defensivos sólidos, inestabilidad en los jugadores de rotación y un juego demasiado previsible en ataque. Ninguno de esos aspectos son banales y bien haría técnico y club en detenerse a analizar por qué en los partidos más importantes de la temporada el equipo ha concedido canastas tan fáciles, por qué ha demostrado tantos problemas para pasarse el balón y por qué dos jugadores que no participaron en la semifinal de la Euroliga hace un mes han sido los recursos utilizados para intentar dar la vuelta a una final adversa.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Inercia y Herencia

15 Junio 2017 por mariano de pablos

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

“Hay final”

9 Junio 2017 por mariano de pablos

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Don Fernando

6 Junio 2017 por mariano de pablos

Me ha gustado mucho la serie entre Valencia Basket y Baskonia. Entiendo que tienen más eco los mensajes pesimistas y que son fechas en las que duele cierta comparación con otros eventos coincidentes al otro lado del “charco” pero me parece necesario que resaltemos aspectos positivos de nuestra competición.

Los valencianos han resultado justos vencedores porque han sido capaces de ir elevando el nivel de intensidad y de acierto según se acercaba el desenlace de la serie. Baskonia ha ido a remolque en los dos partidos disputados en Valencia, le ha faltado constancia, acierto y un punto de paciencia y serenidad para interpretar mejor determinadas situaciones del juego. Un rato Larkin, otro Ledo y algún momento de Shengelia, pero pocos minutos de juego colectivo fluido. Buena temporada en cualquier caso de Baskonia. Sito Alonso ha sido capaz de dar continuidad al trabajo de Perasovic y ha logrado evolucionar a un buen grupo de jugadores que deberían ser la base de un ciclo positivo del club vitoriano.

Valencia Basket afrontará la final de la Liga Endesa con la certeza de que su temporada también ha sido magnífica. Es verdad que la derrota como local en la final de la Eurocup supuso una decepción pero ese hecho concede todavía más mérito a su clasificación para una nueva final. El grupo ha demostrado madurez, entereza y orgullo para levantar el ánimo y sobreponerse a lesiones de jugadores importantes volviendo a recuperar las señas de identidad del equipo, a saber, intensidad defensiva (qué bien trabajan el pick and roll), gran ocupación de espacios, buen uso del pase y capacidad para explotar cualquier ventaja física en el poste bajo.

Los ideólogos de todas esas virtudes son Pedro Martínez y su cuerpo técnico (me temo que se valorará más su trabajo dentro de unos años) y uno de los mejores ejecutores de ese plan es Fernando San Emeterio. El jugador cántabro representa muchos de los valores que más aprecio en un deportista. “SanEme” no regala ni un gesto de cara a la galería pero siempre da un paso adelante en momentos donde a muchos jugadores les tiembla el pulso y algo más. Bajo su disfraz de jugador de rotación, el internacional español es una estrella en toda regla.

El hecho de que Fernando San Emeterio no tenga el mínimo interés en darse importancia no debe afectar a los juicios que hagamos de un tipo generoso que asumió con dignidad y sentido colectivo decisiones cuestionables como aquel guiño al futuro que hizo Scariolo llevando a Abrines a los Juegos Olímpicos después de que San Emeterio se “comiera” toda la preparación sin ausencias, lesiones o viajes para firmar por un nuevo equipo.

San Emeterio y sus compañeros tendrán un reto enorme ante el Real Madrid. Si el equipo responde físicamente podemos asistir a una serie larga porque los valencianos ya saben lo que es llevar al límite a los actuales campeones. Seguro que en su trabajo de scouting, Pablo Laso dedica tiempo a hablar de San Emeterio aunque no hay estudio que ayude a detener la deliciosa anarquía de un tipo admirable.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

La mochila de Bartzokas

30 Mayo 2017 por mariano de pablos

La llegada de Bartzokas al Barcelona el pasado verano se interpretó como positiva por la mayor parte de los medios. El técnico griego venía de realizar una gran temporada en Krasnodar y le avalaban sus éxitos con Olympiacos. En ambos casos se argumentaba con razón que había llevado a ambos equipos a un nivel superior al que, a priori, ofrecía su plantilla.

La temporada de Bartzokas en Barcelona ha sido complicada y muy decepcionante. Es innegable que el equipo ha tenido malísima suerte con las lesiones, que le han perseguido hasta el último momento de la temporada, pero tampoco se puede negar que el grupo no ha alcanzado en  ningún momento un nivel de consistencia y de solidez que hiciera pensar que estaba preparado para optar a títulos.

Las abundantes lesiones han impedido construir una rotación constante y unos automatismos necesarios. Es difícil concretar cuál ha sido la identidad del juego azulgrana y hasta qué punto Bartzokas ha jugado a lo que ha querido o a lo que ha podido. Ni siquiera en los aspectos positivos, como puede ser la evolución de Vezenkov o Erikson, sabemos si han sido apuestas verdaderas del entrenador o simplemente oportunidades obligadas porque no había nadie más. Dicho todo esto, hay otra certeza, los recursos económicos del club siempre han permitido una rotación amplia, no ha llegado aquello al punto de que el banquillo estuviera lleno de chicos del filial pero quizás el problema ha sido que los recambios de los lesionados no han sido los adecuados, salvo en el caso del esforzado Renfroe.

Asumido que las cuestiones técnico-tácticas han estado muy condicionadas por los jugadores que disponía el técnico en cada momento, toca hablar de cómo ha manejado Bartzokas la dinámica del equipo y su situación personal. Es en este aspecto donde encuentro más posibles reproches a su gestión. Uno no es sólo entrenador de un equipo en las sesiones de entrenamiento o en los partidos sino también en cada entrevista con algún medio o en cada una de las ruedas de prensa.

Tuve la oportunidad de presenciar un partido del Barcelona en la Copa de Vitoria bastante cerca de su banquillo. Hacía tiempo que no veía un equipo que transmitiera tan mala química. ¿Síntomas?. Poquísima comunicación entre el entrenador y sus ayudantes y en general entre los técnicos y los jugadores. Además se observaban pocos refuerzos positivos y una evidente desproporción entre el reproche y la ayuda.

Los mensajes de Bartzokas nunca han contribuido a reforzar la autoestima del grupo, por lo menos los públicos. Entiendo su derecho a defenderse pero se ha  excedido en ese fin. Siempre ha parecido a disgusto con los jugadores que tenía a su disposición cuando quizás hubiera resultado más útil reforzar públicamente su confianza y valorar el esfuerzo que realizaban.

Creo que a la plantilla del Barcelona le ha faltado más estima que actitud, aunque haya algunos aspectos que se deban señalar para evitar pensar que el resultado final ha sido “mérito” exclusivo de Bartzokas. Pienso en Rice, por ejemplo, y en ese comportamiento ciclotímico que me hacen dudar de si su continuidad es verdaderamente necesaria , o en  Koponen que, más allá de las lesiones, ha demostrado cierta falta de arrojo y no, no mencionaré a Tomic por no contribuir a esa injusta “campaña” que le hace responsable de todos los males del equipo.

Nacho Rodríguez tiene un gran trabajo por delante este verano. Creo que tiene preparación y conocimientos para acertar en las medidas que se requieren. Probablemente, la primera medida que tome será la destitución de Bartzokas sobre el que no podremos decir que sea un mal entrenador pero sí que no ha sabido gestionar la situación que ha vivido en el club catalán.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Un pasado de lo más moderno

22 Mayo 2017 por mariano de pablos

La leyenda de Zeljko Obradovic sigue creciendo después de conseguir un nuevo título de la Euroliga. Desde que aterrizó en Estambul con el objetivo de conseguir este entorchado Obradovic ha ido mejorando su obra año tras año hasta lograr la magnífica versión que ha mostrado su grupo.

El triunfo de Fenerbahce ha relativizado la influencia de la Fase Regular y tiene matices tácticos de gran valía. La sensación es que los turcos han asimilado las enseñanzas que les dejaba la competición mejor que sus rivales y han llegado en un momento espléndido de confianza y seguridad.

La aportación de Obradovic a Fenerbahce resulta decisiva para entender la solidez de un equipo que, hasta su llegada, era poco fiable. Su propuesta tiene algo de contracultural por la influencia que tiene su juego interior y por su convicción a la hora de jugar con dos “cincos” a la vez como Vesely y el MVP, Udoh. Desde fuera y, visto su rendimiento, parece una apuesta muy segura pero no todos los técnicos la hubieran abordado y quizás se hubieran dejado llevar más por el dogma actual de siempre tener en pista un “pívot” que pueda amenazar desde la larga distancia. En la búsqueda incesante de explotar  al máximo los espacios de la pista en la que están embarcados todos los entrenadores, Obradovic ha instado a generarlos a través de la amenaza de dos tipos que juegan muy cerca del aro. La evolución en la capacidad para pasar de Vesely y Udoh ha generado grandes ventajas para sus compañeros.

A pesar de todas las bondades ofensivas de los turcos, ha sido en la defensa donde Fenerbahce ha marcado diferencias. La exigencia de Obradovic ha mejorado la actitud y el trabajo de hombres como Dixon y Bogdanovic mientras que Kalinic, Udoh y Vesely son excepcionales trabajando cambios defensivos, aspecto fundamental en estos días. La guinda perfecta es la implicación que ha mostrado todo el grupo en el trabajo de rebote en los dos aros.

En tiempos de “small ball” y rotaciones incesantes, Obradovic ha hecho un guiño al pasado reivindicando el valor de los jugadores interiores y utilizando una rotación más corta que sus rivales.  Durante la temporada, el técnico serbio ha evaluado quién está preparado y quién no y en el último mes ha apostado por reforzar a aquellos en los que más confía. Un factor diferencial, especialmente frente al Real Madrid que más allá del rol de Llull y Ayón se ha presentado sin los deberes claros en este sentido, especialmente en el juego exterior.

Merecía el equipo campeón el mayor homenaje por mi parte. Habrá tiempo para seguir observando la evolución del Real Madrid pero vayan por delante algunos comentarios. El primero es que no entiendo que se pueda considerar un fracaso su actuación. El hecho de llegar a una Final Four es tremendamente meritorio y conseguir el título es durísimo. Hoy todos valoramos a Obradovic pero también viene de derrotas recientes.

Dicho esto, el partido del Real Madrid contra Fenerbahce ya lo ha jugado el equipo de Pablo Laso muchas veces esta temporada. En la mayoría de ellos ha conseguido la victoria pero no puedes ganar una competición de este tipo sin equilibrio en el juego, con tan poco trabajo en el juego sin balón y sin una defensa que permita explotar el terreno donde mejor se maneja el equipo, el contraataque. El Real Madrid ha creado un más que merecido MVP de la Euroliga, Sergio Llull pero le han faltado consolidar durante la temporada más recursos colectivos. Detrás del derroche de amor propio emocionante de Llull ha venido poca cosa. No diré que no le importaban a Obradovic los puntos del internacional español pero prestó más atención a castigar su defensa y a evitar que el balear pudiera poner en juego en situaciones de “pick and roll” a tipos como Ayón y Hunter.

Veremos si esta derrota provoca dudas que afectan a la lucha del Real Madrid por el título de liga y si estos partidos confirman la sensación de que hay jugadores que no acaban de lograr salir del agujero en que se encuentran. No me refiero a Doncic, que se llevará lecciones valiosas de su mala actuación en Estambul, aunque no fuera el único que por su actitud defensiva se mereciera una buena regañina…..

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Ganar a Fenerbahce

19 Mayo 2017 por mariano de pablos

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Grandeza

12 Mayo 2017 por mariano de pablos

El baloncesto necesita de iconos, ídolos que arrastren aficionados y “enchufen” a niños el amor por el juego.  La NBA ofrece un momento magnífico en este sentido con un grupo de jugadores de gran nivel, probablemente más que nunca, que cada noche dejan actuaciones e imágenes extraordinarias.

La presencia de estas estrellas condiciona el funcionamiento y las dinámicas de muchas franquicias y nos descubren la verdadera dimensión de algunos jugadores. El tiempo nos ha dado, por ejemplo, respuestas sobre Dwight Howard (bueno pero no tanto para construir alrededor de él), o sobre cómo se benefician mutuamente Lebron James y la corte de tiradores que le acompañan.  También hay espacio para historias de superación admirables como la del  pequeño base, Isaiah Thomas,  capaz de convertirse en un icono de un equipo legendario como los Boston Celtics desde una segunda ronda del draft, o para ejercicios extremos de perseverancia como el extraordinario empeño de Russell Westbrook de convertir a los Thunder en un equipo competitivo a pesar de las limitaciones de su plantilla.

En la época de mayor acumulación de talento (y de no talento… aunque eso lo dejaremos para otro día) merece destacarse el ejercicio de orgullo, sabiduría y respeto por el colectivo que ejemplifican los San Antonio Spurs. Y no es que los tejanos no cuenten con jugadores magníficos, que los tienen, sino que es capaz de crear mecanismos donde jugadores con poco protagonismo estén preparados para ayudar al colectivo cuando se necesite.

Hay varios matices que separan a los Spurs de muchos de los equipos de la competición. Su propuesta ofensiva explora el uso del pase y no sólo del dribling, los pívots son usados para bloquear y para generar desde el poste medio y su reclutamiento de jugadores no sólo obedece a la calidad individual sino a la posibilidad de ser un “Spur”, esto es, tener buen rendimiento defensivo, dejar tu ego a un lado, entender el juego y estar preparado mentalmente para cuando llegue tu oportunidad, porque seguro que llegará.

Sólo con estos ingredientes y con una mentalidad extraordinaria se explica que los San Antonio Spurs hayan accedido a la Final de la Conferencia Oeste derrotando 4-2 a los Houston Rockets después de jugar el último partido de la serie sin Tony Parker ni Kawhi Leonard. La abultada última victoria es una muesca más en la extraordinaria trayectoria de una franquicia diferente y muy  necesaria que explorará sus límites ante uno de los mayores retos de su carrera, tratar de derrotar a uno de los equipos de la historia con más puntos en sus manos, los Golden State Warriors.

Unas horas antes, en una competición empeñada en caminar hacia el abismo por su incapacidad para apelar al consenso y a la lógica, un modesto equipo canario dignificó también el valor del grupo frente al vedetismo. Iberostar Tenerife derrotó al Barcelona en el Palau exhibiendo una paciencia infinita en ataque y una solidaridad defensiva deslumbrante. Una victoria histórica que refleja la ambición de un grupo capaz de alejarse de la tentadora relajación que llamaba a sus puertas después de su brillante título europeo.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Un equipazo

2 Mayo 2017 por mariano de pablos

El triunfo de Iberostar Tenerife en la Champions League organizada por la FIBA es un éxito incuestionable que consolida el proyecto del equipo canario y confirma su buen hacer en los últimos años.

Desde que Alejandro Martínez, actual técnico del Real Betis, consiguió superar la travesía de las competiciones FEB e  instalar al equipo en la  ACB, el “Canarias” ha seguido progresando hasta conseguir este importante hito en el que también ha tenido mucho que ver la personalidad y el sello que ha impuesto su entrenador, Txus Vidorreta.  El técnico vasco ha creado una dinámica en la que el colectivo es lo más importante y donde la ambición y el deseo son  imprescindibles para que el grupo luche por los primeros puestos de la Liga Endesa con algunos de los mejores equipos de Europa.

Cuando comenzó la Champions League se percibió que Iberostar Tenerife quería hacer algo importante en esta competición. Además del título en sí, Vidorreta ha logrado consolidar la dinámica ganadora de la Liga Endesa en Europa y ha sabido explotar su momento hasta el final. Cuando un equipo se acostumbra a competir al máximo contra los mejores, logra asentar unos hábitos que son imprescindibles para sacar adelante partidos por pura inercia, incluso sin jugar su mejor baloncesto.

La Final Four disputada en su pabellón ha sido un buen resumen de muchas de las virtudes y valores que definen la temporada de Iberostar Tenerife.

Equipo. Si en las semifinales destacarn Abromaitis y Bogris, en la final fueron White y Grigonis. No hay una estrella en el equipo de Tenerife sino muchos buenos jugadores que tienen capacidad y confianza para dar un paso adelante cuando se precisa. La propuesta de juego del equipo exhibe la variedad táctica que impone su entrenador con movimientos y sistemas que permiten tener a muchos jugadores enchufados y no dejar la suerte del partido en el acierto exclusivo de alguno de ellos. Me gusta mucho el  uso del tiro de tres puntos que hace Iberostar Tenerife. Entiende la importancia de este concepto en el juego moderno porque tiene muchos jugadores con capacidad para lanzar pero también pone mucho celo en que la circulación de balón proporcione buenas situaciones de tiro. No se ven malos tiros en el equipo canario.

Defensa.  No ha sido ajeno Iberostar Tenerife a los nervios típicos de una “Final Four”. El número de pérdidas de balón (33 entre los dos partidos) refleja tensión, nervios y un punto de aceleración al que también pudo contribuir la presión de ejercer como local. Para compensar esas posesiones malgastadas, el equipo exhibió una actitud defensiva diferencial. No es casualidad que los canarios sean el equipo que recibe menos puntos por partido en la Liga Endesa. Hay varios aspectos que definen el trabajo defensivo de los de Txus Vidorreta. Sus jugadores son muy versátiles y eso les permiten jugar situaciones de cambios defensivos con garantías, sus bases (San Miguel y Bassas) mandan un mensaje muy positivo al resto del equipo “apretando” desde los primeros segundos de posesión y el equipo entiende que la defensa de un “pick and roll” implica a mucho más que sólo dos jugadores.

Química.  Tiene que haber mucho y buen trabajo desde hace años y una buena labor en el día a día para generar todas esas buenas sensaciones que transmite Iberostar Tenerife. Da gusto ver como Rodrigo San Miguel juega el mejor baloncesto de su carrera y se ha convertido en un tirador sólido de tres puntos, la implicación de los Doornekamp  y Abromaitis, el liderazgo de White, lo bien que complementa Vidorreta a sus “cincos”, Vázquez, Bogris y Niang y la manera en que Grigonis va dando esos pasos para convertirse en la estrella que puede llegar a ser. Todo ello sin contar por lesión con el que estaba siendo su mejor jugador y uno de los mejores de la Liga Endesa como es Javier Beirán, que, a buen seguro, contribuirá a partir de la próxima temporada a más éxitos del equipo canario.

Iberostar Tenerife tiene grandes y próximos retos. El más próximo, intentar conseguir la ventaja de campo en los Play Offs de la Liga Endesa. A medio y largo plazo, el objetivo será seguir asentando un proyecto que cuenta con una afición entregada. De momento, sirvan estas líneas como un pequeño homenaje para un equipo histórico, expresión de un proyecto que viene madurándose desde hace varios años.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Mejor en el tercero..

24 Abril 2017 por mariano de pablos

El Real Madrid se ha metido en un problema. La victoria de Darussafaka en el segundo partido de cuartos de final obliga a los blancos a ganar un partido en  el Volkswagen Arena. La empresa no parece una hazaña si observamos la trayectoria de los dos  equipos y el potencial de ambas plantillas pero los dos primeros partidos de la serie han evidenciado la incomodidad del equipo de Pablo Laso y sus dificultades para elaborar un baloncesto fluido ante el planteamiento de David Blatt.

Nadie debe discutir el excelente nivel y la evolución de Sergio Llull. El base del Real Madrid es uno de los jugadores más decisivos de Europa. Dicho esto, no parece una gran noticia que la suerte de los blancos en los partidos esté tan relacionada con el acierto del jugador balear. Es normal que Llull asuma tiros y responsabilidad pero el Real Madrid ha mostrado una versión muy previsible en la serie. El equipo acusa falta de variedad de recursos en ataque y cierta  condescendencia en defensa, especialmente concediendo canastas fáciles y segundas oportunidades en forma de rebote. La diferencia entre acaparar y liderar es uno de los matices que conduce a la excelencia, no deberían olvidarlo ni Laso, demasiado permisivo con el base,  ni Llull que tiene condiciones para ganar un partido pero no una serie entera ante un equipo tan bien trabajado como Darussafaka.

La serie está mostrando a muchos jugadores desenchufados. Randolph no es la primera opción ni la segunda durante muchos de los minutos que juega, la pareja tan productiva que han formado Doncic y Hunter ha coincidido menos tiempo del habitual y, cuando está Carroll en pista, el equipo juega en exclusiva para él mientras que Blatt aprovecha para castigarle percutiendo contra su “defensa” en unos contra unos exteriores o en el poste bajo.

Acierta Pablo Laso cuando identifica uno de los problemas de su equipo en el ritmo. La defensa genera pocos puntos en contraataque y por ahí le falta anotación al Real Madrid. Más que el ritmo de “piernas”, lo que falta es ritmo de balón, el balón se traslada demasiado con bote y poco con pases lo que facilita la bien preparada defensa de los turcos que, además, han sabido utilizar defensas alternativas de manera muy esporádica pero muy efectiva. En estas circunstancias, los blancos no están consiguiendo buenas posiciones de tiro y sólo las continuaciones de Ayón además de lo que genera LLull parecen activos fiables.

La posibilidad de contar con Thompkins en Euroliga no está siendo un valor añadido para el Real Madrid, de momento. No es que el americano esté jugando mal (ni bien) sino que su presencia evita la de Nocioni y resta protagonismo a Hunter y Randolph. En el caso de Hunter, su momento de forma parece aconsejar su presencia en pista. Laso intenta mantener a muchos jugadores vivos y dar minutos a casi todos pero a veces este hecho hace que se pierda foco sobre lo que el equipo necesita. La dinámica de Maciulis de iniciar ambas partes y no acabar los partidos merece revisarse alguna vez así como valorar la buena aportación que ha realizado Draper en los escasos minutos que ha dispuesto en la serie.

Estoy convencido que los días entre el segundo y tercer partido ayudarán al Real Madrid a explorar aquellos aspectos de mejora que le harán superar al equipo turco. A poco que el equilibrio entre el juego exterior y el interior mejore y se reduzcan los espacios en defensa con un mejor trabajo en el uno contra uno, la mayor calidad de los blancos decantará la eliminatoria. Eso sí, mejor empezar a arreglarlo en el tercer partido.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis