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Vivir sin LLull

15 Agosto 2017 por mariano de pablos

Tenía un gran interés por ver el rendimiento de Sergio LLull en el próximo Eurobasket. El jugador balear venía de realizar, seguramente, la mejor temporada de su vida y ya nadie cuestiona su estatus de estrella en el baloncesto europeo.

La grave lesión sufrida en el encuentro amistoso frente a Bélgica privará, a corto plazo, a la selección española de un elemento diferencial  en su juego exterior y al Real Madrid durante varios meses del líder de uno de los mejores periodos de su historia.

La importancia de Llull en España nunca ha alcanzado la trascendencia que en el Real Madrid. Es lógico, la presencia de otros grandes bases como Rubio o Rodríguez y, sobre todo, de los hermanos Gasol, no obligaba a que el balear  tuviera el rol de imprescindible que se ha ganado en su club.  Este hecho no impide reconocer que la ausencia de Llull representa un enorme inconveniente para el grupo que dirige Scariolo. Además de su versatilidad y capacidad para generarse sus propios puntos, la confección del equipo obligaba a pensar que Llull podría explotar uno de los aspectos que han elevado su dimensión como jugador, su mejora en las lecturas del juego  de bloqueo directo.

El estado físico de Navarro es otro aspecto que hace que la ausencia de LLull tenga mayor trascendencia. Navarro es un mito de nuestro deporte pero ahora mismo no es realista pensar que su rol cambiará con la ausencia de Llull. Son por tanto, San Emeterio, Abrines, Sastre y Vives (si los dos últimos forman parte de la lista definitiva) los que tendrán que asumir mayor peso en el juego.

De todos ellos, confío en la estabilidad y nivel competitivo de San Emeterio, creo que Sastre ha demostrado en Valencia Basket su capacidad para responder con solvencia en ambos lados de la pista y sobre todo espero un gran paso delante de Álex Abrines. El jugador de Oklahoma City Thunder tiene una oportunidad para responder a las expectativas que generó en su etapa en las selecciones inferiores. Alguien podría decirme que Abrines juega en la NBA y eso es ya un aval más que suficiente pero creo que el mallorquín tiene tantas condiciones que cabe exigirle mucho más que ese papel de tirador al que parece que encamina su carrera. Quién sabe si el hecho de saberse importante nos traiga de vuelta a ese Abrines que atacaba el aro con decisión, que no tenía miedo de poner el balón en el suelo y que aportaba puntos aprovechando su buena disposición para correr el campo.

Si Abrines no aporta ese plus, otra posibilidad que podría indagar Scariolo es hacer coincidir en pista a Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, liberando algo más al canario en la faceta anotadora y tomando el relevo de Llull en los movimientos que ya tenía preparados para el jugador del Real Madrid.

Las elecciones de Scariolo y los partidos de preparación nos darán una idea de cómo se adapta España a la ausencia de Llull. Los Gasol, el entusiasmo de los Hernangómez y la pareja de bases siguen haciendo de este grupo tan candidato como el que más al título europeo.

Tiempo habrá para ver la repercusión de la ausencia de Llull en el Real Madrid. De momento, es justo reconocer la cabeza fría en la reacción inmediata mirando primero en los activos con los que se cuenta antes de acudir de manera desesperada al mercado.

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El vuelo de Irving

27 Julio 2017 por mariano de pablos

Kyrie Irving quiere irse de los Cavaliers, alejarse de Lebron James y liderar un proyecto. Da igual, ganador o perdedor, por lo que parece, sino sentirse principio y fin de algo y no mero escudero de uno de los mejores jugadores de la historia.

Reconozco que la decisión me ha extrañado porque, a priori, hay muy pocos destinos mejores que los Cavaliers en estos momentos. No formo, por tanto, parte de ese grupo que ha asumido los deseos de Irving como algo previsible aunque entiendo que el base de origen australiano quiera explorar nuevos límites en su juego.

Para entender las posibles causas que han llevado a Kyrie Irving a solicitar su traspaso no hay mejor escenario que la pasada final de la NBA. En un lado, los Golden State Warriors fueron capaces de sumar el talento de sus piezas en beneficio del colectivo. Varias canastas llegaron por conexiones entre Durant y Curry y muchas más fueron generadas por la capacidad de pase de Thompson y Green y la exploración de los beneficios de un buen juego sin balón de sus compañeros. Durant anota creándose sus tiros y después de trabajar sin balón. En el  otro lado, el habitual plan de los Cavaliers, con Lebron James generando y muchos jugadores abiertos a la expectativa de beneficiarse de la buena capacidad de pase del genio de Akron. Mientras, Kyrie Irving, cada vez que recibe el balón atacó el aro mediante situaciones de aclarados. A veces tuve la sensación de que juega con cierta urgencia y necesidad de lanzar porque piensa que si la suelta no volverá a recibir. Eso explica que sea uno de los bases con peor ratio de asistencias por minuto y que lance a canasta tanto o más que el “Rey”.  Pero no parece un tema de tiros a canasta, sino de tiempo con el balón en las manos. Desconozco la química personal entre los jugadores de los Cavaliers, deportivamente no hay ningún matiz destacable que permitiera pensar que es un equipo trabajado.

En honor a la verdad, el plan de los Cavaliers no difirió mucho respecto al que les otorgó el título con dos matices absolutamente diferenciales en contra, su defensa en 2017 ha sido una broma, empezando por la de Irving y James y enfrente los Warriors tenían sangre en los ojos y a un tal kevin Durant en sus filas.

Irving sabe que jugando con Lebron James nunca ejercerá de base a tiempo completo y quiere explotar al máximo esa habilidad que le permite ser uno de los mejores jugadores de uno contra uno de la competición. En tiempos donde está de moda la unión de súper héroes, Irving huye de la compañía del más poderoso simplemente porque piensa que éste le aleja de algo que parece valorar más que los anillos e incluso el prestigio, el balón.

La decisión de Irving me gusta por su evidente arrojo y riesgo y me inquieta por ese tufillo que desprende  cierta soberbia. El traspaso de Irving traería un candidato más al MVP y uno menos para el título además de la respuesta final a cuánto impedía Lebron James el vuelo de Kyrie Irving, o ¿quizás le ayudaba?.

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El “Chacho” y el CSKA

18 Julio 2017 por mariano de pablos

Sergio Rodríguez jugará en el CSKA de Moscú al menos las dos próximas temporadas. Buena noticia para la Euroliga necesitada de recuperar iconos y, especialmente para el equipo ruso que contará con uno de los pocos jugadores capaces de suplir la creatividad y el talento del ya “Clipper”, Milos Teodosic.

La marcha de Sergio Rodríguez no ha sentado nada bien en cierto sector del madridismo, probablemente minoritario, que entiende, en base a no sé qué criterio, como una “traición” que el internacional español no acabe a las órdenes de Pablo Laso después de su aventura americana. Asume este grupo de “indignados” que el Real Madrid ha hecho todo lo posible por recuperar a Rodríguez. A diferencia de todos ellos desconozco el nivel de real interés que han demostrado los dirigentes blancos. Desde luego, a nivel público no ha habido ningún gesto que evidenciara un verdadero deseo por reincorporarle y aunque así hubiera sido es imposible obviar que Sergio Rodríguez tiene todo el derecho y razones para escoger el proyecto moscovita.

Hay dos realidades innegables en el pasado reciente de Sergio Rodríguez en el Real Madrid. La primera de ellas es que el tinerfeño alcanzó el mejor nivel de su carrera y fue decisivo en los éxitos que tuvo el equipo. La segunda realidad es que el “base” del ciclo Laso siempre fue en primer término Llull y no Sergio Rodríguez que acostumbraba a no empezar los partidos de titular pero, eso sí, siempre solía ser protagonista junto a Llull de los minutos decisivos de los encuentros. Se obvia este detalle en determinados análisis y no hay que reducirlo a anecdótico porque en Moscú la marcha de Teodosic le permite un rol totalmente protagonista mientras que, en su año de ausencia, el peso y la influencia de Llull en el Real Madrid no ha hecho otra cosa que aumentar.

Asumiendo que el Real Madrid tiene todo el derecho a otorgar a Sergio Rodríguez el rol que considere, deberíamos ser consecuentes y pensar que el “Chacho” pueda sentirse atraído por la excepcional oferta económica y deportiva del CSKA de Moscú que hace pensar que apuestan por él como el base de referencia de un equipo aspirante, como el que más, a conquistar el título más preciado de los que se disputan en el viejo continente.

La unión de Sergio Rodríguez y su nuevo técnico, Itoudis, presenta retos atractivos para el jugador canario.  Seguramente el técnico griego le protegerá en defensa como hacía con Teodosic. Protección que no significará condescendencia ya que no dudará en penalizarle en determinados momentos. En ataque, Rodríguez exprimirá su capacidad para “alimentar” a sus compañeros y deberá adaptarse a combinar su creatividad en el dribling con la dinámica de un equipo que ha hecho de la circulación de balón su mejor aval en los últimos tiempos.  Su consolidación como tirador de larga distancia también es una característica decisiva que ha impulsado al conjunto ruso a abordar su incorporación. La óptima explotación de los espacios de la que suele hacer gala el equipo ruso le dará opciones de disfrutar de buenas opciones de tiro además de las que se puede generar él mismo.

Particularmente me gusta el desafío que ha asumido Sergio Rodríguez. La sombra de Teodosic le acompañará especialmente en sus malas actuaciones (y eso que el serbio también ha tenido sus “gatillazos”) pero Rodríguez está en la edad ideal para liderar junto a Nando de Colo uno de los proyectos más importantes del baloncesto europeo. Nada le atrae más al “Chacho” que la NBA pero una vez cerrada esa puerta, guste o no,  pocos destinos más estimulantes que Moscú, o mejor dicho que el CSKA.

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El “partido” del verano

13 Julio 2017 por mariano de pablos

Hay un “partido” en juego estas semanas, sin público ni cámaras pero que empieza a decidir resultados de la temporada 17/18. Los equipos, en función de sus posibilidades, trabajan en configurar su plantilla mientras que la ACB, la FEB y el CSD se esfuerzan en limitar su habitual ridículo simulando acuerdos que, en algún caso dignifican (reducción condiciones para facilitar ascensos),  y en otros muchos avergüenzan.

El caso es que estamos en esas semanas en que, prácticamente cada día se suceden noticias de incorporaciones o bajas en todos los equipos.  El atractivo deportivo y económico de la NBA ha propiciado, de momento, que tres de los jugadores más destacados de las últimas ediciones de la Euroliga, Teodosic, Udoh y Bogdanovic debiliten a dos equipos como CSKA y Fenerbahce. Tanto turcos como rusos cuentan con recursos de sobra para reforzarse y ser candidatos principales al título pero la dimensión de estos tres jugadores hace pensar que algunos de sus rivales puedan pensar que están más cerca de ellos.

Uno de los equipos que optará a todo será el Barcelona. El club catalán encara una voluntaria reconstrucción casi total. La incorporación de Sito Alonso como técnico y la llegada de un amplio abanico de jugadores pretenden cambiar la reciente deriva de la sección. Heurtel, Moerman, Sanders y, si se confirman, Oriola y Larkin, encajan en la propuesta de actividad e intensidad que inculca Alonso a sus equipos. No me sorprende que Rice no continúe porque siempre dio la sensación de cierta desconexión emocional con sus compañeros. Si también logra incorporar a Hanga estaremos ante otro plantillón del Barcelona, opinión que suele ser habitual todos los años por estas fechas, por otra parte.

Los dos finalistas de la última ACB como Valencia Basket y Real Madrid también tendrán cambios pero respetarán gran parte de su rotación principal. En los campeones, Valencia, lo más significativo es la llegada de un nuevo técnico, Txus Vidorreta. La salida de Pedro Martínez parecía decidida hace meses y el título de Liga generó una lógica incertidumbre para un cambio ya planificado con antelación. No tardará en encontrar ocupación Pedro Martínez y en seguir aumentando su registro de partidos en la competición. La continuidad de Diot y Vives es un buen punto de partida para garantizar la competitividad de Valencia Basket. Hay verdaderas  ganas de ver a Dubljevic en la Euroliga donde estoy convencido que tendrá un gran impacto. Doornekamp es un acierto que cuenta con el plus de que viene avalado por su técnico. Los refuerzos interiores pendientes y el anotador que quizás necesitan delimitarán los límites de un equipo que tiene como máximo reto adaptarse a la exigencia que impone la Euroliga.

El Real Madrid parece tener la plantilla cerrada. Campazzo, Causeur, Radoncic, Yusta y Kuzmic apuntan a incorporaciones mientras que Suárez, Draper, Hunter y Nocioni representan las bajas respecto a la última temporada. El cambio Kuzmic por Hunter es un movimiento extraño dentro de la habitual idea de Laso que suele apostar más por pívots móviles. El pasaporte de Randolph permitirá a Thompkins mayor continuidad en la dinámica del equipo algo que, a priori, debe resultar muy positivo. Causeur encajará bien en el equipo y reducirá los minutos de Carroll en espera de qué puede ofrecer Rudy Fernández. El alero balear ha renunciado a la selección para afrontar en mejores condiciones una temporada que marcará si lo que ha vivido es el inicio de un declive o simplemente un bache.

La presencia de Campazzo es un reto para Laso ante la explosión de Llull y la calidad de Doncic. El argentino sólo rendirá con cierta continuidad y ésta parece poco posible en la estructura actual. Haría mal el Madrid en reducir las causas de su nivel de juego del tramo de final de temporada exclusivamente al factor físico. La plantilla tiene una pinta excepcional, cuenta con la profundidad necesaria para los retos que se presentan pero puede repercutir en que haya varios jugadores confundidos y desenfocados por no ser capaces de adaptarse a un determinado rol. Además, hay una X que desveló el último curso, el crecimiento de Llull no acaba de implicar a todos sus compañeros, no debe cargar el excepcional base con el peso de ser el principio y fin del equipo, máxime con el talento que le rodea. Mientras tanto, Sergio Rodríguez sigue sin equipo…..

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Historia de tres bases

3 Julio 2017 por mariano de pablos

José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Ricky Rubio. En el orden que queráis, estamos hablando de tres jugadores históricos de nuestro baloncesto, protagonistas de los mayores éxitos de la selección española y con muchos y buenos partidos a sus espaldas en la mejor liga del mundo.

Los tres jugadores afrontan momentos  de cambios en su carrera. Ricky Rubio ha sido traspasado a los Utah Jazz, Sergio Rodríguez espera un nuevo destino en la agencia libre y José Calderón acaba de firmar por los Cleveland Cavaliers en lo que significa una oportunidad histórica de luchar por un título de la NBA que sería un grandísimo broche a su brillante carrera.

La presencia de Calderón en los Cavaliers es un motivo ilusionante que debe servir de impulso al jugador extremeño. A sus 36 años y si las lesiones le respetan, Calderón puede tener minutos en  una franquicia que exige a sus suplentes decisión para tirar e inteligencia en la toma de decisiones. Estoy convencido que Calderón no tendrá difícil mejorar las prestaciones de un Deron Williams decepcionante en las pasadas finales  pero, por otro lado, despojándome de la gorra española, no parece una apuesta que mejore el nivel de una franquicia necesitada de mayor capacidad atlética para poder detener a las poderosas tropas del Oeste.

La decisión de Gordon Hayward de permanecer o no en los Jazz delimitará si Ricky Rubio ha aterrizado en un aspirante a Play Offs o en un equipo sin grandes pretensiones. Me sorprende lo poco que han valorado en Minnesota Timberwolves la última temporada de Rubio y cómo ha influido en la evolución de Towns o Wiggins. En los Jazz, Rubio enriquecerá a interiores atléticos pero con poca “gracia” para generarse sus opciones de anotación como Rudy Gobert. A priori, el estilo de los Jazz le viene bien al jugador español que aterriza en una franquicia que hace del orden y el juego de pases una de sus señas de identidad. Por el nivel de sus compañeros, es imprescindible que Rubio siga insistiendo en esa versión vertical y más “desenfadada” que exhibió en la segunda mitad de la pasada temporada. Desde su año de rookie, los últimos meses de competición mostraron el mejor baloncesto en la carrera de un Rubio que acudirá al próximo Eurobasket con la vitola de titular que siempre le ha otorgado Scariolo.

A día de hoy, Sergio Rodríguez no tiene equipo para la próxima temporada. De por sí, la noticia sorprende. Las sospechas sobre su labor defensiva parecen pesar a la hora de que alguna franquicia en la NBA se lance a por su fichaje a pesar de que, en mi opinión, su temporada pasada en los Sixers ha tenido momentos muy positivos. Con este panorama, la opción más posible parecería la vuelta al Real Madrid pero tampoco hay noticias al respecto.

El jugador siempre ha manifestado su idea de seguir explorando la vía americana pero es un poco intrigante que no se conozca, al menos públicamente, intención de los blancos en recuperarle. El equilibrio y el talento que aportaba el “Chacho” a la rotación blanca resultó decisivo para muchos títulos. La propuesta de Laso siempre evidenció que LLull era su base preferido, incluso cuando estaba Rodríguez, pero la presencia de ambos en los momentos decisivos de los partidos generaba menos certezas en los rivales que tenían que hacer frente a dos tipos capaces de generar superioridades y amenazar además desde larga distancia.

Quizás la idea es dar más protagonismo a Doncic la próxima temporada (aunque el esloveno se adapta a todas las posiciones exteriores), o es que no hay intención de  “amenazar” el protagonismo de Llull. A lo mejor  es el propio Rodríguez el que no tiene intención de volver y apuesta por una nueva aventura americana o moscovita, o quizás es que estamos ante una de esas negociaciones discretísimas, pero lo cierto es que parece raro que, teniéndolo a tiro, se obvie la posibilidad de retorno de un jugador básico en uno de los mejores ciclos del Real Madrid.

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Mondelo y el mensaje

26 Junio 2017 por mariano de pablos

La selección española femenina se ha proclamado por tercera vez campeona de Europa. El equipo dirigido por Lucas Mondelo  ha doblegado a la selección francesa haciendo gala de todos los valores que han construido durante el brillante ciclo del técnico catalán.

Avalada por sus grandes éxitos recientes, hay un aspecto esencial en esta selección, su capacidad para emocionar y enganchar por la capacidad de competir siempre al máximo. España ha logrado transformar las dificultades en estímulos, las carencias en retos y con la mochila de la confianza a tope ha consolidado su dominio en el baloncesto europeo.

El técnico. Lucas Mondelo ha conseguido ganar el campeonato de Europa de clubes y de selecciones en el mismo año. Datos lo suficientemente contundentes como para que demos por hecha la valía de su trabajo. Su labor, sin embargo, merece que rasquemos un poquito más. Mondelo maneja muy bien cómo y cuándo transmitir sus mensajes y tácticamente explota como nadie el principal cometido de cualquier entrenador, esto es, explotar al máximo las virtudes de sus recursos y camuflar sus carencias.  Este análisis tiene un punto reduccionista pero es la esencia de cualquier éxito. Hay un gran conocimiento por parte del seleccionador español de  su grupo de jugadoras, sabe cómo sacar el máximo de ellas, proporcionarlas los recursos tácticos que necesitan para sacar lo máximo y estimularlas con sus mensajes para mantener intacta su ambición. No he tenido esa misma sensación con los entrenadores de los equipos que se han cruzado con España en el camino hacia el título. Ninguno de ellos ha mostrado capacidad para alterar con continuidad el timing ofensivo de España que desgasta cualquier defensa por su buen uso del pase.

España ha construido su éxito desde la defensa, donde las limitaciones físicas respecto a otros equipos se han compensado con actividad, buenas decisiones tácticas (cómo y con quién ayudar y rotar, buenas elecciones en la forma de defender pick and roll) y un espectacular compromiso en el trabajo de rebote.

La estabilidad del grupo en las últimas convocatorias ayuda y mucho a que los mecanismos estén consolidados, además de una rotación muy estable donde el núcleo principal de ocho jugadoras que tienen un mayor rol, tienen muy claro lo que deben hacer.

La dirección de Mondelo desde el banquillo tiene su prolongación en la pista en Palau y Domínguez. Laia Palau es el liderazgo, la personalidad y la buena toma de decisiones. Domínguez representa el inconformismo y ese punto de osadía tan necesario para cambiar ritmos y actitudes.

Alba Torrens es el mayor talento del equipo y una merecidísima MVP del Europeo. Torrens tiene múltiples recursos para generarse sus opciones para anotar y ha entendido que el equipo necesita su aportación en otras facetas (rebote) para elevar su nivel. La balear es una de las mejores jugadoras de la historia de nuestro baloncesto y comparte rotación exterior con otros dos talentos como Cruz y Xargay, decisivas por su implicación defensiva y su capacidad para asumir protagonismo en momentos trascendentes. Este trío en la rotación exterior española es diferencial en el continente.

La nacionalización de Sancho Lyttle en 2010 (aquí me perdonaréis, pero estas nacionalizaciones por carta de naturaleza no acabo de verlas) fue el primer paso de este ciclo ganador de la selección española. La norteamericana es fundamental por su conocimiento del juego, su aportación reboteadora y la capacidad para anotar en situaciones cercanas, con el oxígeno que eso provoca para Torrens, Cruz y compañía. A su lado Nicholls y Gil batallan habitualmente contra jugadoras que las superan en físico pero a las que doblegan en entusiasmo, intensidad  y compromiso. Laura Nicholls exhibe un optimismo contagioso que siempre ayuda para cualquier batalla. En plena madurez deportiva, la cántabra es un elemento fundamental en la selección cuya trascendencia no reflejan  habitualmente sus números.

El próximo campeonato del Mundo, en España, será otro enorme reto para este grupo. Merecerá la pena seguirlas, esperarlas y apoyarlas al máximo en la cita porque estaremos presenciando a una selección histórica con jugadoras de las que se seguirán hablando dentro de muchos, muchos años.

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Corazón, mentalidad y convencimiento

17 Junio 2017 por mariano de pablos

Valencia Basket es el nuevo campeón de la Liga Endesa. El primer título de los “taronja” hace justicia a su apuesta desde hace varios años y a la excepcional ambición del grupo durante toda la temporada. Finalista en todas las competiciones que ha disputado, la victoria ante el Real Madrid dignifica la trayectoria de un grupo de muy buenos jugadores que han hecho de las duras derrotas del curso su gasolina para obtener el título más preciado.

Pedro Martínez y su cuerpo técnico han dominado la final, diría que todos los partidos. Siempre ha dado la sensación de que se jugaba a lo que quería Valencia Basket. En ataque ha apostado por un ritmo rápido de piernas y de balón interpretando en cada momento lo que pedía la táctica defensiva blanca. La ocupación de espacios ha sido perfecta castigando las ayudas en el juego interior del Real Madrid y la voluntad de los jugadores de encontrar siempre al compañero con mejores posibilidades es sintomática de lo bien trabajado que está este equipo.

Si en ataque Valencia Basket ha encontrado fácil el camino al aro, en defensa su rendimiento ha sido extraordinario. Se pueden rescatar muchas defensas vistas en este final que ejemplifican concentración, esfuerzo, actividad y solidaridad de cada jugador para hacer lo que le tocaba y ALGO MÁS.

Creo que cuando Pedro Martínez habla de la buena mentalidad de su equipo, además del convencimiento, de la fortaleza mental y  del “nosotros  antes que el yo” también quiere aludir a esa buena disposición para intentar ayudar en todo momento al compañero que ha demostrado su equipo. Mientras que los jugadores del Real Madrid han buscado con la mirada quién era responsable de cada error defensivo, los de Valencia Basket han resuelto cada situación apelando a la fuerza del grupo.

Desde comienzo de temporada, los valencianos han sido el conjunto que menos ha dependido de la actuación de un jugador y el que ha explorado hasta el límite todas las bondades del juego colectivo. Dicho esto, este equipo se ha consolidado a partir de la calidad del MVP, Bojan Dubljevic y del corazón de Fernando San Emeterio. El pívot ha reivindicado todas las bondades que ofrece un tipo capaz de generar juego en el poste medio. Si “Dubi” recibe de espaldas a dos-tres metros del aro pasan cosas buenas casi siempre, y más, si su progreso en el pase es capaz de conceder tiros cómodos a sus compañeros. San Emeterio, por su parte, ejemplifica el atrevimiento y convencimiento con el que ha jugado su equipo toda la final. No he hablado con Fernando San Emeterio en mi vida pero es de esas personas que transmiten esa actitud en el juego y que aparentan ser tan buena gente que hace que inevitablemente te alegres por todas las cosas buenas que le pasan.

Valencia Basket ha derrotado en la final a uno de los mejores equipos de Europa y eso no hace más que elevar el mérito de los del Turia. No creo que el problema de Real Madrid haya sido físico sino táctico. Siempre ha ido a remolque y no ha dado la sensación de tener muy claro como detener el entusiasmo valenciano. Creo que el ciclo de Laso merece continuidad pero también reflexión y adaptación a la nueva realidad de jugadores como Rudy Fernández, Felipe Reyes o Jonas Maciulis. La temporada ha confirmado todas las incógnitas que ha dejado el grupo durante el año, falta de mecanismos defensivos sólidos, inestabilidad en los jugadores de rotación y un juego demasiado previsible en ataque. Ninguno de esos aspectos son banales y bien haría técnico y club en detenerse a analizar por qué en los partidos más importantes de la temporada el equipo ha concedido canastas tan fáciles, por qué ha demostrado tantos problemas para pasarse el balón y por qué dos jugadores que no participaron en la semifinal de la Euroliga hace un mes han sido los recursos utilizados para intentar dar la vuelta a una final adversa.

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Inercia y Herencia

15 Junio 2017 por mariano de pablos

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

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“Hay final”

9 Junio 2017 por mariano de pablos

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

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Don Fernando

6 Junio 2017 por mariano de pablos

Me ha gustado mucho la serie entre Valencia Basket y Baskonia. Entiendo que tienen más eco los mensajes pesimistas y que son fechas en las que duele cierta comparación con otros eventos coincidentes al otro lado del “charco” pero me parece necesario que resaltemos aspectos positivos de nuestra competición.

Los valencianos han resultado justos vencedores porque han sido capaces de ir elevando el nivel de intensidad y de acierto según se acercaba el desenlace de la serie. Baskonia ha ido a remolque en los dos partidos disputados en Valencia, le ha faltado constancia, acierto y un punto de paciencia y serenidad para interpretar mejor determinadas situaciones del juego. Un rato Larkin, otro Ledo y algún momento de Shengelia, pero pocos minutos de juego colectivo fluido. Buena temporada en cualquier caso de Baskonia. Sito Alonso ha sido capaz de dar continuidad al trabajo de Perasovic y ha logrado evolucionar a un buen grupo de jugadores que deberían ser la base de un ciclo positivo del club vitoriano.

Valencia Basket afrontará la final de la Liga Endesa con la certeza de que su temporada también ha sido magnífica. Es verdad que la derrota como local en la final de la Eurocup supuso una decepción pero ese hecho concede todavía más mérito a su clasificación para una nueva final. El grupo ha demostrado madurez, entereza y orgullo para levantar el ánimo y sobreponerse a lesiones de jugadores importantes volviendo a recuperar las señas de identidad del equipo, a saber, intensidad defensiva (qué bien trabajan el pick and roll), gran ocupación de espacios, buen uso del pase y capacidad para explotar cualquier ventaja física en el poste bajo.

Los ideólogos de todas esas virtudes son Pedro Martínez y su cuerpo técnico (me temo que se valorará más su trabajo dentro de unos años) y uno de los mejores ejecutores de ese plan es Fernando San Emeterio. El jugador cántabro representa muchos de los valores que más aprecio en un deportista. “SanEme” no regala ni un gesto de cara a la galería pero siempre da un paso adelante en momentos donde a muchos jugadores les tiembla el pulso y algo más. Bajo su disfraz de jugador de rotación, el internacional español es una estrella en toda regla.

El hecho de que Fernando San Emeterio no tenga el mínimo interés en darse importancia no debe afectar a los juicios que hagamos de un tipo generoso que asumió con dignidad y sentido colectivo decisiones cuestionables como aquel guiño al futuro que hizo Scariolo llevando a Abrines a los Juegos Olímpicos después de que San Emeterio se “comiera” toda la preparación sin ausencias, lesiones o viajes para firmar por un nuevo equipo.

San Emeterio y sus compañeros tendrán un reto enorme ante el Real Madrid. Si el equipo responde físicamente podemos asistir a una serie larga porque los valencianos ya saben lo que es llevar al límite a los actuales campeones. Seguro que en su trabajo de scouting, Pablo Laso dedica tiempo a hablar de San Emeterio aunque no hay estudio que ayude a detener la deliciosa anarquía de un tipo admirable.

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