Blogs

Rebeldes y resignados

¿Y a ti quién te gusta más, Campazzo o Draper?, me preguntaron el otro día. Pues hombre, igual pagaría algo más por una entrada para ver al talentoso base argentino pero creo que, en caso de jugarme un título, a día de hoy  apostaría por Draper. Y no es que crea que Campazzo no pueda tener una buena contribución en el Real Madrid y tenga capacidad para hacerse un hueco en el equipo (de hecho me parece mejor incorporación ahora que cuando se anunció) sino que Draper tiene una solidez y experiencia de la que hoy carece Campazzo.

Campazzo acaba de aterrizar y habrá que ver cómo maneja los minutos Pablo Laso con él. Sin duda, parte en desventaja con Llull y Rodríguez pero, por el momento, tiene bien claro que la única manera de hacerse un hueco es jugando con atrevimiento en ataque y exprimiéndose al máximo en defensa donde está realizando un esfuerzo muy generoso. Su evaluación llegará dentro de unos meses, cuando habrá que ver si es capaz de ofrecer mucho en poco tiempo, el eterno reto de los suplentes, y si el papel secundario que se le supone acaba consumiendo la energía que parece transmitir ahora mismo.

El primer partido de Draper en la recién comenzada Euroliga pone en perspectiva el nivel del jugador, la calidad de los dos bases que le cerraban el paso en el Real Madrid y también el tremendo reto que debe asumir el hombre que hereda su rol en el Real Madrid, Facundo Campazzo. Draper era el máximo exponente de unos criterios de rotación de Pablo Laso que parece haber abandonado este año. Esa rotación permitía participación en el puesto de base a tres jugadores pero no logró crear una verdadera competencia en el puesto porque los minutos de Llull, Rodriguez y Draper parecían predefinidos antes de cada partido.

Lo cierto es que el famoso tercer cuarto donde jugaba el base “croata” solían ser 10 minutos de buen baloncesto del Real Madrid. De Draper me admiró la capacidad para asumir este papel y me hubiera decepcionado que, en el caso de que el club hubiese querido, continuara en el Real Madrid. De haber aceptado esa situación hubiera significado una especie de resignación incompatible con la “rebeldía” que debe ayudar a la evolución de cualquier jugador profesional.

También rebelde y valiente fue la decisión de Víctor Claver de intentar triunfar en la NBA. Una vez realizada esa apuesta, desespera comprobar su falta de coraje y su resignación para intentar buscar nuevos horizontes. En los que se suponen deben ser los mejores años de su carrera, Claver apenas participa en los partidos de pretemporada con los Blazers. Cada minuto que pasa destierra el debate por ver si es un “tres” o un “cuatro” y deja paso a uno nuevo sobre si podrá ser de nuevo aquel jugador que, sobre todo, destacó en el Valencia de Pesic.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Facebook
  • Google
  • TwitThis

Tags: , ,

Deja tu respuesta