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No es el sistema..

La ACB estudia un cambio en su Sistema de Competición, parece que ahora de verdad.  Éste, como otros tantos temas, es un debate que lleva años aplazándose, como si hubiera miedo a que esa gran “sentada” que merece nuestro baloncesto sirviera para destapar más miserias en  vez de  como un  punto de partida para relanzar las competiciones.

Digo esto  mientras pienso que no es el Sistema de Competición uno de los grandes problemas de la ACB, sino su inaudita respuesta a traicionar el motor de cualquier competición deportiva, el mérito. Me planteaba el otro día cuando comentaba el encuentro entre el Herbalife Gran Canaria y el Río Natura Monbus Obradorio si merecía la pena decir que el partido era importante para los gallegos en su lucha para evitar el descenso, pero ¿qué descenso?. Parece un poco contradictorio que la ACB busque una manera de evitar que haya partidos intrascendentes cuando su propia normativa es el mejor aliado para plantearse para qué valen muchos encuentros.

Ahora el debate es si Play Offs sí o Play Offs no. Parece lógico, sobre todo este año cuando la igualdad en la cabeza es tremenda y  sin play offs el título tendría varios aspirantes en este momento. Yo soy partidario de los Play Offs porque me gusta ver muchos encuentros entre los mejores equipos y porque igual que los defensores de una única fase argumentan la igualdad de este año en su beneficio, nosotros (supongo que no seré el único…) podemos decir que en otras ocasiones a estas alturas la Liga ya estaría sentenciada. Y ya me diréis, sin descensos y con marzo casi el título decidido a modo de liga ASOBAL, el único interés recaería en ver quién jugaría la Euroliga la siguiente temporada, ah, no, TAMPOCO¡¡.

Comparto con los aniquiladores del play off el matiz de que es poco premio para el ganador de una fase regular tan dura jugar una eliminatoria al mejor de tres partidos en cuartos de final. Tanto en la Liga Endesa como en Euroliga, clasificaría directamente al campeón para las semifinales o la Final Four, respectivamente, y cerraría el cupo de clasificados para seguir progresando en la séptima posición. Más allá de este cambio, poco más haría en el sistema de competición. Claro, en un mundo ideal con ascensos y descensos plantearía un equipo que desciende y eliminatorias a tres partidos entre penúltimo y antepenúltimo de la ACB contra segundo y tercero de la LEB respectivamente con ventaja de campo para estos últimos, pero suena bastante irreal en estos momentos.

Quizás hay que dedicar más esfuerzo a pensar en el  juego y el jugador. Habría que revisar el sistema de los cupos y valorar si protege al jugador español o le condena a papeles residuales. Habrá un momento, no muy lejano, donde los éxitos de la selección española no serán tan constantes y nos arrepentiremos del tiempo que estamos perdiendo en no impulsar todo lo que viene por debajo de la ACB.

No es el sistema de la competición lo que más nos debe preocupar, aunque toda reflexión que se haga me parece más que positiva, sino una estructura anquilosada que se ha empeñado en reducir el círculo de influencia del baloncesto y en traicionar el esfuerzo y la ilusión de muchos equipos complaciendo a sus agradecidos socios.

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