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Efecto Martínez

No sé si exagero si digo que Baskonia es uno de los equipos que mejor baloncesto practica en Europa en estos momentos. Incluso diría que el mejor, si no hubiera tenido esa sensación en el reciente CSKA Moscú-Fenerbahce, de que rusos y turcos son capaces de llevar su intensidad defensiva y capacidad para circular el balón a un nivel muy difícil de igualar para sus rivales.

Lo cierto es que la llegada de Pedro Martínez ha revitalizado a un conjunto que, no sólo ha cambiado la dinámica de resultados, sino que está exhibiendo un nivel extraordinario en el que  merecen destacarse varios detalles de valor que podrían ser perfectamente una guía sobre qué hacer para impulsar un grupo e imponer un sello propio en muy poco periodo de tiempo.

Definir una rotación. Baskonia tiene una rotación definida que hace que cada jugador tenga muy claro lo que se espera de él. La titularidad de Malmanis no exime que Shengelia sea el “cuatro” de referencia y que compense con su dureza  los minutos de  convivencia con Voigtmann. La renovación de Janning hasta final de temporada es una apuesta por el jugador y por su técnico que parece valorar la implicación defensiva y los pocos errores que comete un chico con condiciones extraordinarias que no pone ningún “pero” en adaptarse al rol de jugador de “equipo”.

Interiores en toda la pista. El juego interior de Baskonia tiene mucha parte de culpa del momento actual del equipo. Es cierto que los exteriores anotan de tres con grandes porcentajes y muchos de ellos tienen talento para generar ventajas cuando ponen el balón en el suelo. Dicho esto la versatilidad, movilidad y capacidad para jugar en muchos lugares de la cancha de los Malmanis, Shengelia, Poirier, Voigtmann  y, en menor medida, Diop (aunque tendrá su momento) son factores diferenciales. Detrás de muchos tiros librados de sus compañeros hay un buen trabajo de rebote, continuaciones veloces al aro después de bloqueo y una voluntad extraordinaria de correr la cancha y obligar a los defensores a proteger el aro por su amenaza. El pegamento perfecto entre el juego interior y exterior es Janis Timma que, ahora sí, está cumpliendo con las expectativas generadas con su fichaje.

Granger  y el mensaje. Acertó Pedro Martínez en poner el foco en la defensa en sus primeras declaraciones como técnico de Baskonia. El mensaje se ha trasladado en hechos concretos. El primero de ellos ha sido apuntar a la responsabilidad de cada jugador evitando situaciones algo más cómodas que se vivían en las primeras semanas de competición. A partir de aquí la influencia de Granger como “primer” defensor es muy importante así como la gran mejora en todo lo referido al trabajo de los defensores más alejados del balón. Baskonia lleva los partidos a un ritmo alto de muchas posesiones que obliga a mucha concentración defensiva y a jugadores versátiles capaces de adaptarse a la necesidad de alternar atenciones en ciclos de pocos segundos. Es un equipo muy exigido física y mentalmente que también obliga a sus rivales a entrar en esta dinámica.

Expectativas. El primer objetivo con la contratación de Pedro Martínez ya se ha cumplido, cambiar la dinámica. A partir de aquí es justo pensar que este momento extraordinario tenga algún momento de discontinuidad. La Euroliga castiga mucho y, aunque suficiente, la rotación de Baskonia no es tan grande como la de alguno de sus rivales. Por el camino queda disfrutar de la propuesta del equipo vitoriano y analizar con detalle la manera en que responde los días que su porcentaje de tres puntos sea más bajo y como es capaz de adaptarse a planteamientos de rivales encaminados a ralentizar el ritmo de juego. Lo cierto es que, a día de hoy, se ven pocos conjuntos capaces de vencerles si la batalla se lleva a campo abierto.

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