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Volver a lo básico

Enorme triunfo del Barcelona en la Copa del Rey de Gran Canaria. Baskonia, Herbalife Gran Canaria como local y Real Madrid son tres rivales de enorme entidad y el equipo de Svetislav Pesic los ha superado con autoridad, solidez y momentos de gran juego.

Es indudable que Pesic ha cambiado la cara del equipo catalán. No renegaré de mi gusto por Sito Alonso (como muchos) pero parece claro (más que nada por algunas declaraciones de sus jugadores) que su conexión con la plantilla no era la adecuada y que su estilo no lograba convencer a sus jugadores ni explotar sus mejores cualidades. Pesic ha reducido rotaciones y sistemas, lo que ha conducido  a mejorar la confianza de su plantilla, y ha logrado concienciar al grupo de mejorar en su esfuerzo defensivo y reboteador. Bajo esas medidas, empiezan a reconocerse las virtudes que se suponían a este equipo.

El duelo inesperado. Dominar las posiciones de base y pívot suele ser determinante para decidir las suertes de los partidos. Pocos esperábamos que en la lucha Doncic-Campazzo frente a Heurtel-Ribas se decantara tan claramente del lado de los azulgranas. El plan de Pesic simplifica las alternativas de sus bases obligados a prestar atención a menos cosas.

Junto a ellos, Tomic es otro de los beneficiados de la nueva época. El croata sólo es un jugador útil si se siente importante y es parte preferente en el plan ofensivo del equipo. Nunca será un buen suplente, o te la juegas con él o prescindes de sus servicios. Pesic ha entendido que debe complementar sus debilidades acompañándole de músculo en los minutos iniciales y Heurtel ha reconocido como exprimir y pasar a su “gigante”. La personalidad de Pau Ribas durante todos los partidos merece también elogiarse por su continuidad en la buena toma de decisiones.

Un equipo no gana cuatro Copas seguidas sin atrevimiento, orgullo y carácter. Estas virtudes han dado al Real Madrid un tiro final para conseguir otro título después de estar a 18 puntos de distancia. Los de Laso nunca han estado cómodos en la Final. Durante muchos minutos han dado la sensación de poder jugar sólo a lo que el Barcelona les dejaba. Un ejemplo ha sido Doncic que sólo producía desde el tiro libre pero que no lograba involucrar como en otras ocasiones a más compañeros en el juego.  Cuando los blancos han visto el encuentro perdido han sabido capaces de llevar el partido a un ritmo más adecuado a sus intereses. Varios de sus jugadores no han llegado en buen momento, especialmente Randolph, Causeur y, lógicamente, Ayón,  lo que les ha penalizado para obtener canastas de alto porcentaje ante su escaso acierto en el lanzamiento  hasta el último cuarto.

Ninguna herida y muchos retos por delante para el equipo blanco que como mejor noticia se lleva la recuperación, no diré del mejor nivel, pero sí de uno muy bueno, de un Rudy Fernández diferencial en ambos lados de la pista.

Enhorabuena a un excelente Barcelona que ha reivindicado el valor de dominar los conceptos básicos y que es tan candidato como el que más al título nacional que queda en disputa.

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