Blogs

Archivo de la categoría ‘Barcelona Lassa’

De Pascual a Bartzokas

Lunes, 28 Noviembre 2016

Escribe un admirador de Xavi Pascual que, sin embargo, opina que el ciclo del actual técnico de Panathinaikos tocaba a su fin en Barcelona. Pascual, que cogió al equipo en una situación difícil, mantuvo al Barça en la élite del baloncesto europeo durante toda su trayectoria pero su mensaje parecía no llegar de manera  clara a los jugadores en su última etapa. Daba la sensación de que tendría difícil evolucionar al grupo y que eso le permitiera igualarse con el Real Madrid en España y acechar a los blancos, CSKA  y Fenerbahce en Europa.

Es evidente que cualquier análisis que se pueda realizar de la trayectoria del Barcelona Lassa  en estos meses de competición está condicionado por las innumerables lesiones que ha sufrido el grupo dirigido por Georgios Bartzokas. En este contexto, el exigente calendario no ha dado tregua y el equipo catalán no ha contado con la plantilla al completo o casi al completo en ningún momento.

Las numerosas lesiones no impiden que podamos esbozar alguna idea sobre el nivel de la plantilla y las propuestas que intenta explorar Bartzokas. La primera idea fundamental es que el Barcelona ha dejado de ser el “equipo de Tomic” y ha pasado a ser “el equipo de Tyrese Rice”. Lo sé, es una visión simplista pero Pascual, que tuvo grandes bases en nómina, nunca tuvo un director del nivel del estadounidense y, desde que incorporó a Tomic, hizo que el pívot croata fuera el centro principal de sus opciones ofensivas.

La importancia de Rice en el Barcelona de Bartzokas también viene determinada por la carencia de un base que le otorgue minutos de descanso. La lesión de Koponen a principio de temporada y la de Ribas, que se alargará durante todo el curso, han destapado un agujero que la Dirección Deportiva parece que cubrirá con alguna incorporación. Rice es el eje fundamental de un equipo que ha apuntado por momentos que puede jugar un gran baloncesto pero que ha vuelto a dejar dudas en un aspecto recurrente en los últimos meses de Pascual, su carácter competitivo. La dificultad para cerrar partidos y dominar el ritmo del encuentro con constancia siguen siendo asignaturas pendientes de un Barcelona en el que Bartzokas también tiene que acostumbrarse a la exigencia de la Liga Endesa, donde no aplazan partidos ni organizan la competición para que sus equipos lleguen más descansados a Europa como sucede en Grecia.

En estos escasos meses el técnico griego acumula méritos y alguna sombra. Entre los méritos figura que está siendo capaz de evolucionar a jóvenes como Vezenkov y sacar lo mejor de  jugadores como Oleson.  Tambien, hay detalles de táctica defensiva interesantes para corregir o al menos camuflar la convivencia de Rice o Tomic defendiendo situaciones de “pick and roll”. Me gusta también el afán por compartir el balón del equipo y su manera de ocupar los espacios  Entre las sombras, destaco  que el grupo, aún no tiene una identidad muy definida de ritmo de juego  y que Bartzokas trasmite demasiada negatividad (o eso me parece) en la dirección de los encuentros. Aparte de su excesiva preocupación y constantes protestas a los árbitros (venga, haré un esfuerzo por no caer en si a todos los entrenadores les aguantan lo mismo)  hay situaciones del juego que requieren algún gesto de ánimo o condescendencia hacia los jugadores. Hay partidos del Barcelona donde me ha dado la sensación que su técnico no dirige sino exclusivamente reprocha, seguro que esa exigencia es necesaria pero también es positivo valorar cuál es la mejor manera de implicar a los jugadores en el objetivo común.

El objetivo común del Barcelona es optar a todos los títulos en juego. Estoy convencido de que lo harán, plantilla y entrenador tienen para lograrlo.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

El Base y el “cuatro”

Lunes, 28 Diciembre 2015

Golpe de autoridad del Barcelona Lassa en el primer duelo del curso entre los dos eternos rivales. El equipo de Xavi Pascual se mostró más sólido que un Real Madrid inconstante y demasiado dependiente de sus rachas de acierto en el lanzamiento exterior. Más allá de la escasa trascendencia del resultado, merece crédito la victoria de los catalanes por la confianza que les proporcionará y porque reafirma varias de las apuestas que ha realizado para esta temporada.

Factor Satoransky y .. Ribas. Me gusta mucho la evolución de Satoransky, cada temporada es mejor director, comete menos errores y tiene la capacidad de condicionar el juego en ambos lados de la cancha. Cuando uno juega contra el Real Madrid y quiere tener opciones de victoria es fundamental que en el duelo frente a los “Sergios” no se salga mal parado. En esta ocasión Ribas y Satoransky dirigieron mejor a su equipo y entendieron donde se generaban permanentemente las ventajas.  No sólo eso sino que en defensa lograron que ni Llull ni Rodríguez acabaran de encontrarse cómodos limitando sus porcentajes de tiro y asistencias. Probablemente sea un carca pero aún soy de los que piensa que gran parte de los partidos se deciden desde la posición de base y el Barça empezó a ganar el partido por ahí a través de la verticalidad de Satoransky y de la clarividencia de Ribas, ¿el fichaje del año?

El encuentro confirmó la sensación de que el Barcelona tiene muy identificados aquellos aspectos del juego en los que el Real Madrid le superó en el pasado. Felipe Reyes siempre ha sido un dolor de cabeza para los de Xavi Pascual y en esta ocasión sólo le permitieron capturar un rebote ofensivo. No sólo eso sino que Doellman supo utilizar su velocidad para decantar sus duelos ante el capitán madridista. Junto a los minutos de Vezenkov y la interesante convivencia a ratos de Tomic y Samuels, el Barcelona marcó una gran diferencia en la posición de “cuatro”. La capacidad de Samuels de jugar como pívot o de compartir espacio con Tomic será de gran utilidad al Barcelona esta temporada ya que le permite contar con un recurso excepcional para aquellos momentos en los que Doellman no aporta la suficiente solidez a la defensa azulgrana.

Desde el punto de vista del Real Madrid, el partido sacó a relucir determinados aspectos sobre los que aun tiene que “construir” Pablo Laso. Uno de ellos es recurrente en los momentos menos lúcidos de su equipo,  la tendencia a intentar solucionar problemas defensivos con ataques basados casi exclusivamente en el lanzamiento exterior. El segundo y más complicado es la ausencia de “intimidadores” en defensa (el 71% en porcentaje de tiro de dos del Barcelona es escandaloso). Cuando no cuentas con jugadores grandes que cambien tiros es imperativo trabajar en toda la pista, ser más agresivo evitando la circulación de balón y acertar con las propuestas defensivas en la defensa del bloque directo. Los que minusvaloran la ausencia de Rudy Fernández no debieron prestar atención a lo mal que trabajó el Real Madrid en el lado defensivo más alejado del balón.

Esperando la Supercopa

Viernes, 2 Octubre 2015

Confieso que no veía mucho sentido a esta competición cuando se fundó pero  el paso de los años ha logrado que la valore como un buen punto de partida para la temporada y una forma de intuir cuál puede ser el potencial de los equipos que participan. Los equipos aun están en fase de preparación y su rendimiento está muy condicionado por el momento físico de los jugadores y el necesario acoplamiento de las incorporaciones pero ninguno despreciará la opción de alzarse con un título nada fácil de conseguir por el gran nivel de los contendientes.

El Real Madrid parte con la ventaja de la confianza que le dan sus títulos recientes y porque ha dado continuidad a la mayoría de sus jugadores importantes. Parece que no dispondrá de  Rudy Fernández y Taylor pero cuenta con suficientes recursos para que se le considere favorito. Me interesa ver como Laso protege a Thompkins, un talentazo por otra parte, de ciertas debilidades defensivas y disfrutar del conocimiento del juego que exhibe el jovencísimo Doncic. La ausencia de Slaughter tiene miga porque Thompkins y Hernangomez tienen en la defensa su aspecto prioritario para mejorar. En este contexto, Ayón parte como imprescindible (poco se ha valorado su gran actuación en el segundo partido de la Copa Intercontinental).

No lo tendrán fácil los de Pablo Laso frente al Unicaja de Málaga. Los andaluces tienen argumentos para pensar que pueden derrotar al Real Madrid. Tengo curiosidad en observar como Joan Plaza utiliza al triángulo Díez, Suárez y Kuzminskas y en si Hendrix puede ser la referencia interior que buscaban. El verano generó la pregunta de si Unicaja había optado por una excesiva “revolución” en la configuración de su plantilla y en la Supercopa empezaremos a tener respuestas (pocas) sobre si los cambios han sido para mejor. Me mojo en este sentido, creo que el grupo actual tiene mayor potencial que el precedente pero presenta varios jugadores que tienen en la irregularidad su seña de identidad. Smith, Jackson y Nedovic, por ejemplo son tipos con gran talento pero con demasiada tendencia al error y a la falta de constancia en su rendimiento. Un reto para Joan Plaza, sin duda.

Herbalife Gran Canaria ha hecho un buen trabajo este verano. Es cierto que no continúan Bellas y Tavares, dos referentes en los últimos años pero ha “pescado” dos nacionales de buen nivel como Rabaseda y Aguilar  y ha vuelto a llamar a filas a un seguro de vida como Savané. Me generan más dudas los “gigantes” Omic y Galdikas pero tienen asegurada una buena dirección en la cancha con Oliver y Pangos y en el banquillo con la continuidad de Aíto García Reneses. A priori, por plantilla, no tengo dudas de que es un equipo de Copa del Rey y Play Offs aunque la pasada campaña dejó la sensación de ser un grupo poco sólido en defensa. Veremos si las incorporaciones dotan de algo más de carácter y agresividad a un equipo con talento.

El Barcelona Lassa ha vuelto a apostar por una revolución en su plantilla. Como todos los años por estas fechas, la plantilla parece ser deslumbrante y en los últimas temporadas desde la Supercopa han empezado a adivinarse pequeñas grietas en la construcción del equipo. La presencia de Lawal viene a cubrir cierto déficit atlético en el juego interior que fue muy evidente el pasado curso pero viene a anticipar un pequeño problema de roles. La experiencia indica que Tomic rinde mucho más en un papel de indiscutible y la trayectoria de Lawal también apunta a que sólo ha dado el máximo cuando se ha sentido indiscutible y ha tenido mucha continuidad en pista. En un rol 20/20 ¿serán los dos capaces de dar el máximo?. Algo parecido ocurre en posiciones exteriores, mucho talento y pocos minutos para los Abrines, Oleson, Navarro y un Pau Ribas muy reforzado después de su Eurobasket. El exceso de talento es una bendición casi siempre pero obliga a una buena gestión por parte de los técnicos y a jugadores con una mentalidad determinada. Dicho todo esto, si tuviera que señalar una única clave del rendimiento del Barcelona, indicaría su pareja de bases. En esta posición empezó a perder todos los partidos claves la temporada pasada y eso que, entonces Satoransky y Marcelinho y ahora el checo y Arroyo parecen parejas de primerísimo nivel pero lo cierto es que, en los momentos decisivos, no marcaron diferencias. Veremos ahora..