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La mochila de Bartzokas

Martes, 30 Mayo 2017

La llegada de Bartzokas al Barcelona el pasado verano se interpretó como positiva por la mayor parte de los medios. El técnico griego venía de realizar una gran temporada en Krasnodar y le avalaban sus éxitos con Olympiacos. En ambos casos se argumentaba con razón que había llevado a ambos equipos a un nivel superior al que, a priori, ofrecía su plantilla.

La temporada de Bartzokas en Barcelona ha sido complicada y muy decepcionante. Es innegable que el equipo ha tenido malísima suerte con las lesiones, que le han perseguido hasta el último momento de la temporada, pero tampoco se puede negar que el grupo no ha alcanzado en  ningún momento un nivel de consistencia y de solidez que hiciera pensar que estaba preparado para optar a títulos.

Las abundantes lesiones han impedido construir una rotación constante y unos automatismos necesarios. Es difícil concretar cuál ha sido la identidad del juego azulgrana y hasta qué punto Bartzokas ha jugado a lo que ha querido o a lo que ha podido. Ni siquiera en los aspectos positivos, como puede ser la evolución de Vezenkov o Erikson, sabemos si han sido apuestas verdaderas del entrenador o simplemente oportunidades obligadas porque no había nadie más. Dicho todo esto, hay otra certeza, los recursos económicos del club siempre han permitido una rotación amplia, no ha llegado aquello al punto de que el banquillo estuviera lleno de chicos del filial pero quizás el problema ha sido que los recambios de los lesionados no han sido los adecuados, salvo en el caso del esforzado Renfroe.

Asumido que las cuestiones técnico-tácticas han estado muy condicionadas por los jugadores que disponía el técnico en cada momento, toca hablar de cómo ha manejado Bartzokas la dinámica del equipo y su situación personal. Es en este aspecto donde encuentro más posibles reproches a su gestión. Uno no es sólo entrenador de un equipo en las sesiones de entrenamiento o en los partidos sino también en cada entrevista con algún medio o en cada una de las ruedas de prensa.

Tuve la oportunidad de presenciar un partido del Barcelona en la Copa de Vitoria bastante cerca de su banquillo. Hacía tiempo que no veía un equipo que transmitiera tan mala química. ¿Síntomas?. Poquísima comunicación entre el entrenador y sus ayudantes y en general entre los técnicos y los jugadores. Además se observaban pocos refuerzos positivos y una evidente desproporción entre el reproche y la ayuda.

Los mensajes de Bartzokas nunca han contribuido a reforzar la autoestima del grupo, por lo menos los públicos. Entiendo su derecho a defenderse pero se ha  excedido en ese fin. Siempre ha parecido a disgusto con los jugadores que tenía a su disposición cuando quizás hubiera resultado más útil reforzar públicamente su confianza y valorar el esfuerzo que realizaban.

Creo que a la plantilla del Barcelona le ha faltado más estima que actitud, aunque haya algunos aspectos que se deban señalar para evitar pensar que el resultado final ha sido “mérito” exclusivo de Bartzokas. Pienso en Rice, por ejemplo, y en ese comportamiento ciclotímico que me hacen dudar de si su continuidad es verdaderamente necesaria , o en  Koponen que, más allá de las lesiones, ha demostrado cierta falta de arrojo y no, no mencionaré a Tomic por no contribuir a esa injusta “campaña” que le hace responsable de todos los males del equipo.

Nacho Rodríguez tiene un gran trabajo por delante este verano. Creo que tiene preparación y conocimientos para acertar en las medidas que se requieren. Probablemente, la primera medida que tome será la destitución de Bartzokas sobre el que no podremos decir que sea un mal entrenador pero sí que no ha sabido gestionar la situación que ha vivido en el club catalán.

Bartzokas y la “trituradora”

Lunes, 30 Enero 2017

El doble duelo del Barcelona contra el Baskonia ha mostrado esas dos caras que el equipo catalán está exhibiendo desde principio de temporada. En Euroliga, los de Bartzokas volvieron a evidenciar falta de ideas, de dureza mental y de un plan de juego concreto. En Vitoria, el equipo jugó algo más concentrado, identificó mejor los aspectos en los que supera a Baskonia y manejó con gran criterio una renta lograda a base de una gran actividad defensiva y un buen uso de los pases en ataque.

Bartzokas no sólo cambió su plan de juego en Vitoria, introduciendo a Faverani y Perperoglou en el quinteto titular por los habituales Tomic y Claver, sino que adoptó una actitud más tranquila en el banquillo tanto con sus jugadores como con los árbitros. Me parece importante este detalle por la influencia que tiene en los equipos la manera de dirigir a sus jugadores. Una medida inteligente la de Bartzokas que sabe que en estos momentos no sólo debe atender a la táctica sino a buscar todos los recursos que le ayuden a conseguir una mejora anímica del grupo y un entorno adecuado para que todos los jugadores muestren su potencial.

En contradicción a su actitud en la pista, Bartzokas sigue reclamando fichajes para su plantilla. La lesión de Renfroe parece obligar al club a buscar otro base pero no sólo se mira en este puesto sino que se abre la puerta a cualquier jugador que se considere que pueda elevar el nivel de la plantilla.

El último rumor señala al máximo anotador de la Liga Endesa, Edwin Jackson, como otro objeto de deseo del club azulgrana. Es cierto que Oleson y Ribas están lesionados pero no acabo de entender este afán derrochador del Barça. Edwin Jackson está jugando a un nivel excepcional en Movistar Estudiantes y no es de extrañar que llame la atención de cualquier equipo pero no debemos dejar de señalar varios contextos. Jackson ya estuvo en Barcelona y no tuvo un buen rendimiento, como tampoco en Málaga. El jugador francés necesita sentirse importante y estructuras ofensivas que le permitan tener mucho tiempo el balón en las manos. En Barcelona probablemente no dispondría de tanta continuidad de minutos y su papel no sería tan preponderante porque el balón en el Barcelona tiene en Rice y Tomic  a sus dueños.

Los aficionados del Barcelona deberían preocuparse de que en su sección de baloncesto no se instale el modelo  “trituradora” que no permita a los jugadores asentarse ni establecerles en un rol concreto. Es evidente que las lesiones han afectado al equipo y Bartzokas no ha dispuesto de continuidad en la plantilla para hacer más sólido el proyecto pero ayudará más mostrar confianza por el grupo que ponerles permanentemente en cuestión. Está bien pedir un base, a Jackson o a quién sea que puede ayudar al grupo siempre y cuando no se desatienda lo prioritario, esto es buscar el máximo rendimiento de los Koponen, Claver, Rice y compañía en los que, en algún caso, se ha pagado un dineral hace poco tiempo por su traspaso y desde el propio club se traslada la impresión de que no se cree en ellos.

Por eso, siempre será más útil la versión de Bartzokas de Vitoria que la de Barcelona. Mejor pensar en ayudar que en culpar, buscar recursos tácticos con lo que tienes, que es mucho,  antes que añorar lo que no tienes y a partir de ahí construir un buen baloncesto que explote los recursos de la plantilla y no uno que trate exclusivamente de disimular sus carencias.

Postureo

Martes, 13 Diciembre 2016

Suenan a historias de “viejuno”  pero me ha dado por reflexionar sobre aquellos tiempos en que valorábamos el tamaño del jugador más allá de sus aptitudes y de  si sabía realmente sacar provecho a esa ventaja física. Esa moda pasó y tanto en Estados Unidos como en Europa se imponen tendencias menos encorsetadas que posibiliten que coincidan quintetos atípicos atendiendo más a las habilidades propias y del rival. Los Warriors en la NBA son abanderados del “Small Ball” y Fenerbahce alterna minutos con dos “cincos” puros como Udoh y Vesely con otras propuestas donde sus “interiores” son Da Tome y Kalinic.

Creo que hubo un tiempo en nuestro baloncesto que nos dejábamos llevar más por la apariencia que por la esencia, donde predominaba ocupar una posición con tamaño más que con cualidades. Claro que este es un deporte donde el factor físico es importante, hasta decisivo, pero lo que marca la diferencia es cómo se utiliza ese físico. Los primeros minutos de Pau Gasol en la Liga ACB los jugó en la posición de “tres”. Entonces Gasol era un jugador más ligero y rápido que el actual y tenía talento de sobra para ocupar esa posición pero pronto Aíto García Reneses supo valorar que era absurdo desperdiciar esos enormes brazos lejos del aro y que el jugador catalán sacaba más provecho de su velocidad jugando contra interiores que contra otros aleros.

La posición de “tres” fue la que más sufrió y aún sufre ese síndrome de la “tamañitis”. La pervivencia en la élite de Mumbrú no sólo se debe a su enorme competitividad sino a que sus herederos han sido incapaces de hacer valer esa superioridad física sobre la mayoría de sus  rivales jugando o pasando desde el poste bajo. Desde el pionero Andrés Jiménez, al que Aíto (nuevamente Aíto) sí que supo cómo explotarle en ese puesto, hemos asistido a numerosos proyectos de aleros altos que no han sido capaces de adaptarse al máximo a la posición.

Bartzokas, por ejemplo, utiliza a Víctor Claver mayoritariamente en la posición de “tres”. Claver es un buen alero alto, en defensa tiene piernas para defender a jugadores exteriores y te permite jugar situaciones de cambios defensivos con enormes garantías. A partir de ahí, es discutible que pudiera aportar más jugando de “cuatro” donde ganaría capacidad en el rebote, tiempo para los tiros y podría sacar más ventaja sobre sus pares cuando pone el balón en el suelo. Si Claver fuera amenaza en el poste bajo, su presencia como alero alto tendría más sentido, pero no lo es…

Luka Doncic es otro jugador con cuerpo de “tres” pero su cabeza es y siempre ha sido la de un base. Acierta Laso en su apuesta por el talentoso esloveno en esta posición y es un reto para técnico y jugador ir descubriendo como utilizar su ventaja física y limitar cómo intentarán castigar sus rivales los inconvenientes de su tamaño. Desde su altura, Doncic distribuye con facilidad y saca tiros por tamaño y técnica más que por velocidad. Además, cuando ataca el aro (cosa que hace poco bajo mi punto de vista) genera superioridades por zancada y fortaleza. De momento, el poste medio  no lo ocupa demasiado pero tiene recursos técnicos para anotar y pasar desde esa posición como tan brillantemente  hacían, por ejemplo, Diamantidis o Pepe Sánchez. Doncic justifica aquello del “base alto” sobre lo que también hubo obsesión hace unos años a partir del “efecto Montero”. También lo hace, Antoine Diot,  otro que tuvo ese puesto en la cabeza desde joven y que este año está siendo clave, como titular de Valencia Basket, en la buena marcha del equipo dirigido por Pedro Martínez. Diot ha vuelto a sus orígenes y desde el puesto que le parece más natural ha dado un paso adelante muy agradecido por su equipo.

De Pascual a Bartzokas

Lunes, 28 Noviembre 2016

Escribe un admirador de Xavi Pascual que, sin embargo, opina que el ciclo del actual técnico de Panathinaikos tocaba a su fin en Barcelona. Pascual, que cogió al equipo en una situación difícil, mantuvo al Barça en la élite del baloncesto europeo durante toda su trayectoria pero su mensaje parecía no llegar de manera  clara a los jugadores en su última etapa. Daba la sensación de que tendría difícil evolucionar al grupo y que eso le permitiera igualarse con el Real Madrid en España y acechar a los blancos, CSKA  y Fenerbahce en Europa.

Es evidente que cualquier análisis que se pueda realizar de la trayectoria del Barcelona Lassa  en estos meses de competición está condicionado por las innumerables lesiones que ha sufrido el grupo dirigido por Georgios Bartzokas. En este contexto, el exigente calendario no ha dado tregua y el equipo catalán no ha contado con la plantilla al completo o casi al completo en ningún momento.

Las numerosas lesiones no impiden que podamos esbozar alguna idea sobre el nivel de la plantilla y las propuestas que intenta explorar Bartzokas. La primera idea fundamental es que el Barcelona ha dejado de ser el “equipo de Tomic” y ha pasado a ser “el equipo de Tyrese Rice”. Lo sé, es una visión simplista pero Pascual, que tuvo grandes bases en nómina, nunca tuvo un director del nivel del estadounidense y, desde que incorporó a Tomic, hizo que el pívot croata fuera el centro principal de sus opciones ofensivas.

La importancia de Rice en el Barcelona de Bartzokas también viene determinada por la carencia de un base que le otorgue minutos de descanso. La lesión de Koponen a principio de temporada y la de Ribas, que se alargará durante todo el curso, han destapado un agujero que la Dirección Deportiva parece que cubrirá con alguna incorporación. Rice es el eje fundamental de un equipo que ha apuntado por momentos que puede jugar un gran baloncesto pero que ha vuelto a dejar dudas en un aspecto recurrente en los últimos meses de Pascual, su carácter competitivo. La dificultad para cerrar partidos y dominar el ritmo del encuentro con constancia siguen siendo asignaturas pendientes de un Barcelona en el que Bartzokas también tiene que acostumbrarse a la exigencia de la Liga Endesa, donde no aplazan partidos ni organizan la competición para que sus equipos lleguen más descansados a Europa como sucede en Grecia.

En estos escasos meses el técnico griego acumula méritos y alguna sombra. Entre los méritos figura que está siendo capaz de evolucionar a jóvenes como Vezenkov y sacar lo mejor de  jugadores como Oleson.  Tambien, hay detalles de táctica defensiva interesantes para corregir o al menos camuflar la convivencia de Rice o Tomic defendiendo situaciones de “pick and roll”. Me gusta también el afán por compartir el balón del equipo y su manera de ocupar los espacios  Entre las sombras, destaco  que el grupo, aún no tiene una identidad muy definida de ritmo de juego  y que Bartzokas trasmite demasiada negatividad (o eso me parece) en la dirección de los encuentros. Aparte de su excesiva preocupación y constantes protestas a los árbitros (venga, haré un esfuerzo por no caer en si a todos los entrenadores les aguantan lo mismo)  hay situaciones del juego que requieren algún gesto de ánimo o condescendencia hacia los jugadores. Hay partidos del Barcelona donde me ha dado la sensación que su técnico no dirige sino exclusivamente reprocha, seguro que esa exigencia es necesaria pero también es positivo valorar cuál es la mejor manera de implicar a los jugadores en el objetivo común.

El objetivo común del Barcelona es optar a todos los títulos en juego. Estoy convencido de que lo harán, plantilla y entrenador tienen para lograrlo.

Lecciones de Krasnodar

Mircoles, 27 Abril 2016

No esperaba que el Barcelona cayera eliminado frente al Lokomotiv Kuban. Los rusos son un buen equipo, excelentemente dirigidos, pero su plantilla parece inferior a la del  conjunto catalán.  El Lokomotiv obtiene con su clasificación para la Final Four un justo premio a su excelente temporada. En esta serie ha exhibido todas las cualidades que le han hecho competir contra los mejores equipos de Europa, especialmente en el cuarto partido, ya que son pocos los equipos que pueden presumir de vencer en cancha del Barcelona.

El Barcelona ha sido víctima de la irregularidad que acompaña a su juego desde el principio del curso. Su plantilla es tan larga como escasas son sus certezas. A la hora de la verdad, el equipo ha vuelto a acusar cierta falta de espíritu competitivo y ha exhibido muchas dudas. La sensación es que ha faltado claridad para exprimir aquellos aspectos donde el Barcelona superaba con claridad a los rusos.

Siempre he defendido la labor de Xavi Pascual. Su trayectoria en el Barcelona está plagada de títulos y de una meritoria regularidad en la élite. Es difícil esperar debacles de este equipo por la solidez de su trabajo defensivo y su habitual orden en ataque. Dicho esto, la serie ha destapado viejas carencias en el juego azulgrana que no parecen nuevas sino herederas de una filosofía concreta y de quizás un mal análisis de los errores cometidos en  temporadas precedentes.

No es la primera vez que el transcurso de la temporada no logra consolidar los roles en la plantilla y, por consiguiente, las prestaciones de muchos jugadores. Siempre que me fijo en los equipos pienso en qué jugador parece mejor en mayo de lo que era en septiembre. Hay una realidad en el club catalán últimamente que etiqueta a un mismo jugador como gran fichaje en julio, acierto total en septiembre y tipo dudoso en mayo.  Hay muchos jugadores que actúan con la angustia de la eventualidad,  lo que hace que paradójicamente la plantilla se “acorte” a la hora de la verdad. Desconcierta ver a un tipo tan fiable y sólido como Pau Ribas arrugarse en tiros completamente “librados”, algo que no parece tan raro si piensas en sus largas estancias en el banquillo. Sorprende también que el equipo olvide tan rápidamente el plan de juego que en el tercer cuarto les puso por delante en el marcador, pero tampoco es un defecto nuevo sino algo que viene manifestándose desde hace tiempo y que está relacionado con cierta debilidad mental en momentos complicados de los partidos que provoca que un equipo, acostumbrado a cuidar el pase como elemento esencial de su juego, se atasque con botes inútiles y pases defectuosos.

Me parece injusto esta vez que muchas miradas “incriminatorias” se dirijan hacia Ante Tomic. El pívot croata no recibió un balón en condiciones en el último cuarto. En defensa es imposible que limite en situaciones exteriores a jugadores como Singleton y Randolph como es imposible para éstos detener a Tomic jugando en el poste bajo. Frente a esta realidad queda la táctica colectiva y las decisiones en el juego. El Plan A de Lokomotiv Kuban en el último periodo fue jugar contra Tomic y generar ventajas a partir de esta decisión. El Plan A del Barcelona en los últimos 10 minutos está pendiente de descubrir.

Frente a las dudas azulgranas, Lokomotiv Kuban exhibió en el partido decisivo carácter, determinación y cintura desde el banquillo. Carácter para superar el excelente tercer cuarto del Barcelona; determinación para no dudar respecto a su plan de juego y cintura de su entrenador, Bartzokas,  para corregir decisiones tácticas defensivas que no estaban dando el resultado que esperaba.

Oda a los supervivientes

Jueves, 24 Abril 2014

Acostumbrados a realizar análisis desde la óptica de los equipos que nos resultan más cercanos, tendemos a obviar e incluso infravalorar los méritos y aportaciones de otros conjuntos. Escribo esto mientras repaso el cuarto partido de la serie entre Olympiacos y Real Madrid y, más allá de que el equipo de Pablo Laso no haya jugado bien los dos partidos en Grecia, creo que es justo reconocer la extraordinaria capacidad de supervivencia del equipo griego.

Porque, sí, coincido que el Real Madrid tiene más calidad que los de Bartzokas, pero los griegos han tenido la capacidad de llevar la eliminatoria a su terreno. El Real Madrid es favorito  y el factor cancha suele ser muy determinante en estos encuentros pero los blancos se enfrentarán a unos competidores asombrosos que llevan la eliminatoria igualada sin una actuación maravillosa (ni siquiera muy buena) de su mejor jugador.

Datos y hechos. Me parece interesante y certera la aseveración de Laso de que su equipo no jugó de manera colectiva el cuarto partido pero también este hecho merece ponerse en el haber de Olympiacos que ha ralentizado el ritmo de los encuentros y ha focalizado su atención en realizar de manera extraordinaria los conceptos defensivos más básicos. El Real Madrid cuenta con jugadores muy creativos desde el dribling y muchas de las ventajas de su juego se originan en “unos contra unos” y en el ritmo de juego que pueden imprimir por su habitual buen trabajo en el rebote. En ambos aspectos, los griegos están desarrollando un gran trabajo, con un mejor equilibrio entre el juego interior-exterior y una gran responsabilidad individual en la defensa. Y claro, Sergio Rodríguez y Mirotic no están jugando bien pero hay mucho y buen trabajo del rival en este hecho. El dato más llamativo de la serie, especialmente de los partidos disputados en Grecia, están siendo los porcentajes de tiro del Real Madrid. La actividad defensiva de los jugadores griegos, la implicación de sus jugadores interiores en labores correctoras y su trabajo para limitar la velocidad de balón del Real Madrid tienen mucho que ver en este hecho.

La atmósfera del Palacio de los Deportes creará un nivel de excitación que ayudará a que los jugadores del Real Madrid jueguen con un punto de mayor actividad que les facilite superar una defensa que no encontrará en Madrid ese aliento extra que provoca el empuje del público. Quizás eso no sea suficiente. En el quinto partido de la pasada final de la Liga Endesa, Pablo Laso tomó la iniciativa táctica incluyendo a Jayce Carroll en el quinteto inicial. Este detalle permitió al escolta americano “meterse” en la Final, liberarse unos minutos de Oleson y ayudar a que su equipo tuviera la ventaja en el marcador desde los primeros instantes. Es innegable que la estudiada mecánica de rotaciones de Laso ha resultado muy exitosa pero no vendría mal algún detalle de ese tipo que altere el plan previsto por los helenos. El equipo tiene capacidad de sobra para recuperar su juego y clasificarse para la Final Four con el plan habitual pero, quién sabe…, ¿Por qué no Sergio Rodríguez, titular?.