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Archivo de la categoría ‘Mumbrú’

Postureo

Martes, 13 Diciembre 2016

Suenan a historias de “viejuno”  pero me ha dado por reflexionar sobre aquellos tiempos en que valorábamos el tamaño del jugador más allá de sus aptitudes y de  si sabía realmente sacar provecho a esa ventaja física. Esa moda pasó y tanto en Estados Unidos como en Europa se imponen tendencias menos encorsetadas que posibiliten que coincidan quintetos atípicos atendiendo más a las habilidades propias y del rival. Los Warriors en la NBA son abanderados del “Small Ball” y Fenerbahce alterna minutos con dos “cincos” puros como Udoh y Vesely con otras propuestas donde sus “interiores” son Da Tome y Kalinic.

Creo que hubo un tiempo en nuestro baloncesto que nos dejábamos llevar más por la apariencia que por la esencia, donde predominaba ocupar una posición con tamaño más que con cualidades. Claro que este es un deporte donde el factor físico es importante, hasta decisivo, pero lo que marca la diferencia es cómo se utiliza ese físico. Los primeros minutos de Pau Gasol en la Liga ACB los jugó en la posición de “tres”. Entonces Gasol era un jugador más ligero y rápido que el actual y tenía talento de sobra para ocupar esa posición pero pronto Aíto García Reneses supo valorar que era absurdo desperdiciar esos enormes brazos lejos del aro y que el jugador catalán sacaba más provecho de su velocidad jugando contra interiores que contra otros aleros.

La posición de “tres” fue la que más sufrió y aún sufre ese síndrome de la “tamañitis”. La pervivencia en la élite de Mumbrú no sólo se debe a su enorme competitividad sino a que sus herederos han sido incapaces de hacer valer esa superioridad física sobre la mayoría de sus  rivales jugando o pasando desde el poste bajo. Desde el pionero Andrés Jiménez, al que Aíto (nuevamente Aíto) sí que supo cómo explotarle en ese puesto, hemos asistido a numerosos proyectos de aleros altos que no han sido capaces de adaptarse al máximo a la posición.

Bartzokas, por ejemplo, utiliza a Víctor Claver mayoritariamente en la posición de “tres”. Claver es un buen alero alto, en defensa tiene piernas para defender a jugadores exteriores y te permite jugar situaciones de cambios defensivos con enormes garantías. A partir de ahí, es discutible que pudiera aportar más jugando de “cuatro” donde ganaría capacidad en el rebote, tiempo para los tiros y podría sacar más ventaja sobre sus pares cuando pone el balón en el suelo. Si Claver fuera amenaza en el poste bajo, su presencia como alero alto tendría más sentido, pero no lo es…

Luka Doncic es otro jugador con cuerpo de “tres” pero su cabeza es y siempre ha sido la de un base. Acierta Laso en su apuesta por el talentoso esloveno en esta posición y es un reto para técnico y jugador ir descubriendo como utilizar su ventaja física y limitar cómo intentarán castigar sus rivales los inconvenientes de su tamaño. Desde su altura, Doncic distribuye con facilidad y saca tiros por tamaño y técnica más que por velocidad. Además, cuando ataca el aro (cosa que hace poco bajo mi punto de vista) genera superioridades por zancada y fortaleza. De momento, el poste medio  no lo ocupa demasiado pero tiene recursos técnicos para anotar y pasar desde esa posición como tan brillantemente  hacían, por ejemplo, Diamantidis o Pepe Sánchez. Doncic justifica aquello del “base alto” sobre lo que también hubo obsesión hace unos años a partir del “efecto Montero”. También lo hace, Antoine Diot,  otro que tuvo ese puesto en la cabeza desde joven y que este año está siendo clave, como titular de Valencia Basket, en la buena marcha del equipo dirigido por Pedro Martínez. Diot ha vuelto a sus orígenes y desde el puesto que le parece más natural ha dado un paso adelante muy agradecido por su equipo.

Preparados, o casi

Martes, 27 Agosto 2013

Pues sí, España está lista, o eso parece, aunque la verdad siempre he pensado que estos partidos de preparación son sólo eso, meros fuegos artificiales que sólo deben servir para detectar carencias, aprender a camuflarlas y reconocer aquellos aspectos que más dañan a los rivales.

Por eso, más allá de aventurarnos sobre futuros éxitos o elucubrar sobre posibles rivales prefiero plantear el análisis sobre España pensando en cómo se están definiendo los roles de los distintos jugadores, quién ha ganado espacio desde el comienzo de la preparación, quién parece haber perdido protagonismo y cómo está organizando el seleccionador, Juan Antonio Orenga el juego del equipo.

La sensibilidad que está mostrando Orenga por intentar implicar a los tres bases en el juego de la selección es reseñable. Es cierto que esa decisión limita los minutos a jugadores como Rudy Fernández, Sergi Llull o Fernando San Emeterio pero la medida se está justificando por el rendimiento de Calderón, Rodríguez y Rubio, éste último fundamental por los “cambios de ritmo defensivos” que imprime a los partidos. Eso sí, Orenga rota y rota pero, a día de hoy, tiene claro con quién se quiere jugar los minutos decisivos de los partidos y Sergio Rodríguez está respondiendo con nota.

Los “Hormiguitas”. Hay dos jugadores que están consolidando su aportación con el paso de los partidos y que parecen muy cómodos en el papel que tienen que representar. El primero de ellos es Alex Mumbrú cuya experiencia es muy útil en momentos determinados de los partidos así como su capacidad para jugar en el poste bajo. Dado que ni Aguilar ni Claver están tirando la puerta abajo (ni mucho menos) no es nada descartable que le veamos jugar de “cuatro” en momentos puntuales. El otro jugador que me gustaría destacar es Xavi Rey. No es fácil ser el suplente de Marc Gasol, sobre todo de esta versión tan excepcional del jugador de los Grizzlies que, incluso jugando contra Francia, se muestra tan descaradamente “abusón”. Rey cumple perfectamente con lo que se espera de él, solidez defensiva, trabajo cerca del aro y buena calidad en los bloqueos y además tiene la virtud de “engancharse” rápidamente a los partidos. Claro, no es Ibaka ni Pau Gasol pero el peso de las ausencias no debe evitarnos ser justos y ponderar a tipos que más allá de componentes estéticos demuestran oficio y sentido colectivo.

No merece tanto elogio Víctor Claver aunque tampoco ensañamiento y juicios desmedidos. El jugador valenciano no acaba de encontrar un buen nivel de manera constante. Su aventura americana no le ha servido para corregir la excesiva dependencia que supone para su rendimiento el resultado de las primeras acciones que realiza. Si Claver entra con buen pie en los partidos parece que redobla su energía y encuentra impulso para exhibir sus magníficas condiciones. Por el contrario, si no tiene acierto en sus primeros minutos vuelve el jugador cabizbajo y lleno de dudas tan frecuente en el equipo nacional. Es lógico dudar de Claver pero aún está a tiempo de identificar este Eurobasket como una gran oportunidad para reivindicarse y consolidarse en una selección en la que siempre ha tenido un papel muy secundario. Yo no pierdo la esperanza.

Mumbrú y Suárez

Lunes, 4 Febrero 2013

La semana previa a la Copa siempre es el termómetro preferido para analistas y aficionados para medir el estado de forma de todos los equipos clasificados para el evento. Si la Copa no hubiera demostrado su singularidad a lo largo de la historia diríamos que se ha reforzado la idea de que el vencedor del cruce Real Madrid-Barcelona es el máximo candidato al título, que el Caja Laboral no parece tan sólido como hace unas semanas y que el lado del cuadro que forman Herbalife Gran Canaria, Uxue Bilbao Basket, Asefa Estudiantes y Valencia Basket parece más abierto que nunca.

El fin de semana tenía una cita de interés en el partido que disputaban Uxue Bilbao Basket y Real Madrid. El enfrentamiento entre estos dos equipos ha deparado grandes momentos de baloncesto en los últimos años. En la previa del partido se conoció que el nuevo seleccionador español, Juan Antonio Orenga estaba sondeando la vuelta de Alex Mumbrú al equipo nacional. La postura de Orenga es absolutamente defendible porque el rendimiento de Mumbrú está siendo más que bueno en los últimos meses. Su capacidad competitiva y el buen uso que hace del juego cerca de canasta le convierte en una alternativa difícil de no valorar. Dicho esto, conviene detenerse un poco más en las repercusiones de esta decisión y mirar con algo más de perspectiva la situación de nuestra selección. Las dudas sobre la posible llamada de Mumbrú las debe generar un Carlos Suárez que está creciendo en sus prestaciones según pasan las jornadas.

La brillantez del juego exterior del Real Madrid ha privado en muchas ocasiones de un justo reconocimiento a la labor del jugador madrileño. Rodeado de compañeros que necesitan acaparar tiros, la continuidad de minutos en pista sin tener un papel importante en el juego ofensivo ha provocado que en muchas ocasiones Suárez pareciera algo “desenchufado”, lógico por otra parte. Por eso, merece destacarse la actitud que está mostrando en los últimos partidos donde no permite que minutos continuos sin lanzar un tiro le afecten a la hora de rebotear, aparecer en segundas y terceras ayudas muy necesarias y dar ese pase extra a un compañero en mejor posición. Madurez, en definitiva.

Ahora que viene la Copa del Rey y ese esperado duelo de Cuartos de Final entre Real Madrid y Barcelona Regal, los antecedentes nos obligan a pensar que Pascual tiene señalados los emparejamientos Mickeal-Suárez, Lorbek-Mirotic como aquellas parejas en las que puede tener una mayor ventaja. Hace un año el Real Madrid empezó a inclinar la final de su parte cuando obligó a Mickeal también a preocuparse de defender a Carlos Suárez. Mentalmente cada canasta del jugador del Madrid en el poste bajo fue un duro golpe al plan previsto por Xavi Pascual. Desde entonces hasta hoy el rendimiento del ex jugador de Estudiantes se ha movido en una discontinuidad en la que no debemos  dejar de valorar la dificultad de su papel en el equipo.

Mumbrú se ha ganado a pulso que se mire con lógica su regreso al equipo nacional, pero muchos esperamos que Carlos Suárez derribe ese pequeño paso que le permita ganarse un sitio en una selección tan necesitada de un “tres” para un lustro.

“Matar” al veterano

Viernes, 24 Febrero 2012

Pasada la Copa del Rey, anda uno repasando las imágenes que nos dejó la cita de Barcelona y empezando a imaginarse como será el resto de la temporada. Además, no olvidamos que es año Olímpico y la especial ilusión que nos hace la próxima cita en Londres. Empezamos a elucubrar con posibles candidatos para formar la selección nacional y cuesta encontrar alguna aparición rutilante que cuestione el grupo de 15 ó 16 candidatos que se manejan en los últimos tiempos. Dos reflexiones sobre esto, los que están son muy buenos y tenemos que disfrutar al máximo lo que nos queda de alguno de ellos porque el futuro, en este caso, no va a ser mejor.

Pero más allá de quién forme el grupo final, que tiempo habrá para analizarlo, pienso hasta qué punto se ha valorado y se valora la trayectoria de determinados jugadores veteranos que han sufrido demasiado desgaste mediático por el mero hecho de llevar mucho tiempo en la élite. Estamos en un país con demasiada tendencia a cansarnos pronto de determinadas caras y todos ( repasando alguno de mis escritos me incluyo) quizás realizamos aseveraciones demasiado categóricas sobre jugadores que merecen mucho más respeto por conseguir lo más difícil de esta profesión, mantenerse durante mucho tiempo en el máximo nivel.

Tengo la sensación de que además, en muchos casos, no hemos hecho un gran favor a los jugadores llamados a reemplazar a estos veteranos ya que les hemos  ponderado mucho más por el mero hecho de representar la novedad  que por verdaderos méritos deportivos. Hay varios ejemplos representativos, me centraré en un par de ellos.

- “Los tres de España”. Pienso en Carlos Suárez, Víctor Claver, Alex Mumbrú, Carlos Jiménez y, aún en menor medida, en Rabaseda. Me alegró muy especialmente el partidazo de Carlos Suárez en la final de Copa del Rey contra el Barcelona. Desde que le conozco siempre me ha parecido un jugador extraordinariamente competitivo, no recuerdo en su etapa de formación un partido de máxima importancia en el que no rindiera al máximo. Sin embargo, en muchos momentos de estas temporadas no ha mostrado ese deseo de ser protagonista de un partido como lo hizo en Barcelona, su presencia fue decisiva en los dos lados del campo. A Carlos Suárez y Víctor Claver les lanzamos entre todos como relevos de los ya curtidos Mumbrú y Jiménez. En esa “campaña” probablemente pecamos de injustos relativizando la aportación de éstos. La verdad es que ni Claver ni Suárez han tenido un rendimiento tan constante como para afirmar con rotundidad que “han retirado” a Mumbrú y Jiménez que, sobre todo en el caso del primero, vienen realizando una temporada excepcional. La presencia de Suárez y Claver en el equipo nacional es muy necesaria para que vayan teniendo más experiencias que puedan ayudar en los diferentes procesos de transición en el equipo nacional pero debemos ser más exigentes con jugadores de su enorme capacidad, que la tienen. Creer en ellos no significa “matar” a veteranos para que se les haga hueco sino exigirles que realmente muestren que son superiores a ellos.

Felipe y Nikola. El caso de Mirotic y Felipe Reyes tiene el interés añadido de que además comparten equipo. La irrupción de Mirotic pareció descentrar en algún momento a Felipe Reyes. El jugador de origen montenegrino es un talento superior de aquellos que pueden marcar una época. Sin embargo, las ganas que tenemos de “más Mirotic” no deben hacernos caer en la injusticia de no valorar en su justa medida a Reyes. La temporada del capitán del Real Madrid sólo puede calificarse de fantástica. Ante la irrupción de Mirotic ha hecho lo más beneficioso para él, para su equipo y para su compañero de puesto, competir como un animal y “marcar distancias” con el aún inexperto Mirotic en los aspectos del juego dónde es superior. En ese rebote ofensivo que no pelea Niko, aparece Reyes; cuando Lorbek castiga con dos triples porque Mirotic hace ayudas demasiado largas, ahí está Felipe para cortar esa sangría; cuando el partido está más en el barro que para pasos de ballet siempre está Don Felipe Reyes. A todos nos gusta ver acciones plásticas técnicamente o demostraciones de exhuberancia física pero no debemos dejar de ponderar los mensajes actitudinales de muchos jugadores. Felipe Reyes quiere jugar los Juegos Olímpicos y seguir teniendo protagonismo en el Real Madrid, quién no quiera que sea así, que demuestre lo contrario, en el campo, por favor.

Las dos Ligas, los “descartes” y las piernas de Sergio

Lunes, 4 Octubre 2010

Si algo ha llamado la atención de esta primera jornada de la ACB son los numerosos partidos resueltos con amplias diferencias en el marcados, ¿señal de algo?, ¿simple casualidad?. Mucho me temo que la Liga de las dos velocidades que se apuntó en el curso pasado se ha consolidado en la presente edición y que más partidos de los que deseamos se habrán resuelto antes del descanso.

Es lo que hay, la crisis en el mundo del baloncesto es un espejo de la realidad española, los débiles son los más afectados, demasiados equipos que bastante tienen con sobrevivir que afrontan sus encuentros contra los “grandes” como meros trámites en espera de un partido contra alguien de su “liga”. Esta realidad es asumida por todos y los equipos más poderosos se esmeran en no conceder ninguna opción a la sorpresa, conocedores de que hay partidos que sus más inmediatos rivales no perderán.

Los descartes… y Mumbrú. En esta primera jornada, con el Mundial de Selecciones muy reciente, es curioso observar la particular reivindicación de dos descartados de la Lista de Scariolo. Meritorio el caso de Carlos Suárez, sin duda el jugador del Real Madrid que mejor ha rendido en el primer encuentro contra su ex-equipo Estudiantes. Ni Antúnez, en su momento, ni Alberto Herreros ni los hermanos Reyes pudieron con los nervios en la misma situación en la que Suárez resultó decisivo. Otro “descartado”, Rafa Martínez se “sale”  en la primera victoria de su equipo en la temporada mientras que Alex Mumbrú cierra muchas bocas y destaca en la primera victoria de ese equipo con tremendo olor a play off que es el Bizkaia Bilbao Basket.

Sergio, tres años después. Tenía enorme curiosidad por ver a  Sergio Rodríguez en acción, uno de los jugadores de mayor talento de la competición. El base canario va a ser un jugador importante en el Real Madrid. Debe comprender que las exigencias de Messina en defensa son altísimas porque siempre tiene el recurso de Llull para jugar en esa posición. Rodríguez ha venido algo mejorado en defensa (pero con mucho margen aún), con mayor aplomo y seguridad en sus acciones y manteniendo intacta su capacidad creativa con el balón en las manos. Sin embargo, lo que más me ha sorprendido es su debilidad en el tren inferior que le ha restado un punto de explosividad en todas sus acciones. Quizás es algo coyuntural debido al trabajo acumulado en pretemporada, pero si ya asumimos que en Estados Unidos la evolución técnica es limitada y encima nos los “devuelven” en peor estado físico….