Blogs

Archivo de la categoría ‘Pablo Laso’

El “Chacho” y el CSKA

Martes, 18 Julio 2017

Sergio Rodríguez jugará en el CSKA de Moscú al menos las dos próximas temporadas. Buena noticia para la Euroliga necesitada de recuperar iconos y, especialmente para el equipo ruso que contará con uno de los pocos jugadores capaces de suplir la creatividad y el talento del ya “Clipper”, Milos Teodosic.

La marcha de Sergio Rodríguez no ha sentado nada bien en cierto sector del madridismo, probablemente minoritario, que entiende, en base a no sé qué criterio, como una “traición” que el internacional español no acabe a las órdenes de Pablo Laso después de su aventura americana. Asume este grupo de “indignados” que el Real Madrid ha hecho todo lo posible por recuperar a Rodríguez. A diferencia de todos ellos desconozco el nivel de real interés que han demostrado los dirigentes blancos. Desde luego, a nivel público no ha habido ningún gesto que evidenciara un verdadero deseo por reincorporarle y aunque así hubiera sido es imposible obviar que Sergio Rodríguez tiene todo el derecho y razones para escoger el proyecto moscovita.

Hay dos realidades innegables en el pasado reciente de Sergio Rodríguez en el Real Madrid. La primera de ellas es que el tinerfeño alcanzó el mejor nivel de su carrera y fue decisivo en los éxitos que tuvo el equipo. La segunda realidad es que el “base” del ciclo Laso siempre fue en primer término Llull y no Sergio Rodríguez que acostumbraba a no empezar los partidos de titular pero, eso sí, siempre solía ser protagonista junto a Llull de los minutos decisivos de los encuentros. Se obvia este detalle en determinados análisis y no hay que reducirlo a anecdótico porque en Moscú la marcha de Teodosic le permite un rol totalmente protagonista mientras que, en su año de ausencia, el peso y la influencia de Llull en el Real Madrid no ha hecho otra cosa que aumentar.

Asumiendo que el Real Madrid tiene todo el derecho a otorgar a Sergio Rodríguez el rol que considere, deberíamos ser consecuentes y pensar que el “Chacho” pueda sentirse atraído por la excepcional oferta económica y deportiva del CSKA de Moscú que hace pensar que apuestan por él como el base de referencia de un equipo aspirante, como el que más, a conquistar el título más preciado de los que se disputan en el viejo continente.

La unión de Sergio Rodríguez y su nuevo técnico, Itoudis, presenta retos atractivos para el jugador canario.  Seguramente el técnico griego le protegerá en defensa como hacía con Teodosic. Protección que no significará condescendencia ya que no dudará en penalizarle en determinados momentos. En ataque, Rodríguez exprimirá su capacidad para “alimentar” a sus compañeros y deberá adaptarse a combinar su creatividad en el dribling con la dinámica de un equipo que ha hecho de la circulación de balón su mejor aval en los últimos tiempos.  Su consolidación como tirador de larga distancia también es una característica decisiva que ha impulsado al conjunto ruso a abordar su incorporación. La óptima explotación de los espacios de la que suele hacer gala el equipo ruso le dará opciones de disfrutar de buenas opciones de tiro además de las que se puede generar él mismo.

Particularmente me gusta el desafío que ha asumido Sergio Rodríguez. La sombra de Teodosic le acompañará especialmente en sus malas actuaciones (y eso que el serbio también ha tenido sus “gatillazos”) pero Rodríguez está en la edad ideal para liderar junto a Nando de Colo uno de los proyectos más importantes del baloncesto europeo. Nada le atrae más al “Chacho” que la NBA pero una vez cerrada esa puerta, guste o no,  pocos destinos más estimulantes que Moscú, o mejor dicho que el CSKA.

El “partido” del verano

Jueves, 13 Julio 2017

Hay un “partido” en juego estas semanas, sin público ni cámaras pero que empieza a decidir resultados de la temporada 17/18. Los equipos, en función de sus posibilidades, trabajan en configurar su plantilla mientras que la ACB, la FEB y el CSD se esfuerzan en limitar su habitual ridículo simulando acuerdos que, en algún caso dignifican (reducción condiciones para facilitar ascensos),  y en otros muchos avergüenzan.

El caso es que estamos en esas semanas en que, prácticamente cada día se suceden noticias de incorporaciones o bajas en todos los equipos.  El atractivo deportivo y económico de la NBA ha propiciado, de momento, que tres de los jugadores más destacados de las últimas ediciones de la Euroliga, Teodosic, Udoh y Bogdanovic debiliten a dos equipos como CSKA y Fenerbahce. Tanto turcos como rusos cuentan con recursos de sobra para reforzarse y ser candidatos principales al título pero la dimensión de estos tres jugadores hace pensar que algunos de sus rivales puedan pensar que están más cerca de ellos.

Uno de los equipos que optará a todo será el Barcelona. El club catalán encara una voluntaria reconstrucción casi total. La incorporación de Sito Alonso como técnico y la llegada de un amplio abanico de jugadores pretenden cambiar la reciente deriva de la sección. Heurtel, Moerman, Sanders y, si se confirman, Oriola y Larkin, encajan en la propuesta de actividad e intensidad que inculca Alonso a sus equipos. No me sorprende que Rice no continúe porque siempre dio la sensación de cierta desconexión emocional con sus compañeros. Si también logra incorporar a Hanga estaremos ante otro plantillón del Barcelona, opinión que suele ser habitual todos los años por estas fechas, por otra parte.

Los dos finalistas de la última ACB como Valencia Basket y Real Madrid también tendrán cambios pero respetarán gran parte de su rotación principal. En los campeones, Valencia, lo más significativo es la llegada de un nuevo técnico, Txus Vidorreta. La salida de Pedro Martínez parecía decidida hace meses y el título de Liga generó una lógica incertidumbre para un cambio ya planificado con antelación. No tardará en encontrar ocupación Pedro Martínez y en seguir aumentando su registro de partidos en la competición. La continuidad de Diot y Vives es un buen punto de partida para garantizar la competitividad de Valencia Basket. Hay verdaderas  ganas de ver a Dubljevic en la Euroliga donde estoy convencido que tendrá un gran impacto. Doornekamp es un acierto que cuenta con el plus de que viene avalado por su técnico. Los refuerzos interiores pendientes y el anotador que quizás necesitan delimitarán los límites de un equipo que tiene como máximo reto adaptarse a la exigencia que impone la Euroliga.

El Real Madrid parece tener la plantilla cerrada. Campazzo, Causeur, Radoncic, Yusta y Kuzmic apuntan a incorporaciones mientras que Suárez, Draper, Hunter y Nocioni representan las bajas respecto a la última temporada. El cambio Kuzmic por Hunter es un movimiento extraño dentro de la habitual idea de Laso que suele apostar más por pívots móviles. El pasaporte de Randolph permitirá a Thompkins mayor continuidad en la dinámica del equipo algo que, a priori, debe resultar muy positivo. Causeur encajará bien en el equipo y reducirá los minutos de Carroll en espera de qué puede ofrecer Rudy Fernández. El alero balear ha renunciado a la selección para afrontar en mejores condiciones una temporada que marcará si lo que ha vivido es el inicio de un declive o simplemente un bache.

La presencia de Campazzo es un reto para Laso ante la explosión de Llull y la calidad de Doncic. El argentino sólo rendirá con cierta continuidad y ésta parece poco posible en la estructura actual. Haría mal el Madrid en reducir las causas de su nivel de juego del tramo de final de temporada exclusivamente al factor físico. La plantilla tiene una pinta excepcional, cuenta con la profundidad necesaria para los retos que se presentan pero puede repercutir en que haya varios jugadores confundidos y desenfocados por no ser capaces de adaptarse a un determinado rol. Además, hay una X que desveló el último curso, el crecimiento de Llull no acaba de implicar a todos sus compañeros, no debe cargar el excepcional base con el peso de ser el principio y fin del equipo, máxime con el talento que le rodea. Mientras tanto, Sergio Rodríguez sigue sin equipo…..

Corazón, mentalidad y convencimiento

Sbado, 17 Junio 2017

Valencia Basket es el nuevo campeón de la Liga Endesa. El primer título de los “taronja” hace justicia a su apuesta desde hace varios años y a la excepcional ambición del grupo durante toda la temporada. Finalista en todas las competiciones que ha disputado, la victoria ante el Real Madrid dignifica la trayectoria de un grupo de muy buenos jugadores que han hecho de las duras derrotas del curso su gasolina para obtener el título más preciado.

Pedro Martínez y su cuerpo técnico han dominado la final, diría que todos los partidos. Siempre ha dado la sensación de que se jugaba a lo que quería Valencia Basket. En ataque ha apostado por un ritmo rápido de piernas y de balón interpretando en cada momento lo que pedía la táctica defensiva blanca. La ocupación de espacios ha sido perfecta castigando las ayudas en el juego interior del Real Madrid y la voluntad de los jugadores de encontrar siempre al compañero con mejores posibilidades es sintomática de lo bien trabajado que está este equipo.

Si en ataque Valencia Basket ha encontrado fácil el camino al aro, en defensa su rendimiento ha sido extraordinario. Se pueden rescatar muchas defensas vistas en este final que ejemplifican concentración, esfuerzo, actividad y solidaridad de cada jugador para hacer lo que le tocaba y ALGO MÁS.

Creo que cuando Pedro Martínez habla de la buena mentalidad de su equipo, además del convencimiento, de la fortaleza mental y  del “nosotros  antes que el yo” también quiere aludir a esa buena disposición para intentar ayudar en todo momento al compañero que ha demostrado su equipo. Mientras que los jugadores del Real Madrid han buscado con la mirada quién era responsable de cada error defensivo, los de Valencia Basket han resuelto cada situación apelando a la fuerza del grupo.

Desde comienzo de temporada, los valencianos han sido el conjunto que menos ha dependido de la actuación de un jugador y el que ha explorado hasta el límite todas las bondades del juego colectivo. Dicho esto, este equipo se ha consolidado a partir de la calidad del MVP, Bojan Dubljevic y del corazón de Fernando San Emeterio. El pívot ha reivindicado todas las bondades que ofrece un tipo capaz de generar juego en el poste medio. Si “Dubi” recibe de espaldas a dos-tres metros del aro pasan cosas buenas casi siempre, y más, si su progreso en el pase es capaz de conceder tiros cómodos a sus compañeros. San Emeterio, por su parte, ejemplifica el atrevimiento y convencimiento con el que ha jugado su equipo toda la final. No he hablado con Fernando San Emeterio en mi vida pero es de esas personas que transmiten esa actitud en el juego y que aparentan ser tan buena gente que hace que inevitablemente te alegres por todas las cosas buenas que le pasan.

Valencia Basket ha derrotado en la final a uno de los mejores equipos de Europa y eso no hace más que elevar el mérito de los del Turia. No creo que el problema de Real Madrid haya sido físico sino táctico. Siempre ha ido a remolque y no ha dado la sensación de tener muy claro como detener el entusiasmo valenciano. Creo que el ciclo de Laso merece continuidad pero también reflexión y adaptación a la nueva realidad de jugadores como Rudy Fernández, Felipe Reyes o Jonas Maciulis. La temporada ha confirmado todas las incógnitas que ha dejado el grupo durante el año, falta de mecanismos defensivos sólidos, inestabilidad en los jugadores de rotación y un juego demasiado previsible en ataque. Ninguno de esos aspectos son banales y bien haría técnico y club en detenerse a analizar por qué en los partidos más importantes de la temporada el equipo ha concedido canastas tan fáciles, por qué ha demostrado tantos problemas para pasarse el balón y por qué dos jugadores que no participaron en la semifinal de la Euroliga hace un mes han sido los recursos utilizados para intentar dar la vuelta a una final adversa.

“Hay final”

Viernes, 9 Junio 2017

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

LLull y Don Pablo Laso

Lunes, 20 Febrero 2017

El trayecto entre Vitoria y Madrid en coche está en el límite de lo que aún se puede considerar un viaje llevadero. Si se realiza después de asistir a una edición como la que se ha celebrado de esta Copa del Rey, el recorrido todavía se lleva mejor por la cantidad de momentos  excepcionales que ha dejado el evento.

Comentaba antes de la Copa que llegará un momento en que esta competición no pueda dar cobijo a determinados males que acechan y ya están presentes en nuestro baloncesto, pero no es el día hoy para profundizar en la situación de las categorías de formación, en el futuro papel del jugador español, en el efecto perverso de los cupos o en que roten más los entrenadores de ACB que los de la Minicopa.

Hoy es momento para presumir de algunos partidazos vistos, dignos de Final Four de Euroliga, de un excepcional ambiente en las gradas y del gustazo que representa contar, todavía, con algunos jugadores legendarios y con técnicos de primerísimo nivel obligados a exprimirse al máximo para superar a sus rivales.

Un equipo legendario. El Real Madrid era el máximo favorito y cumplió los pronósticos. Los de Pablo Laso superaron un primer partido durísimo y dieron lo mejor de sí en la Semifinal y en la Final. Baskonia y Valencia obligaron a sacar lo mejor del actual líder de la Euroliga. La Copa ha confirmado el gustazo que supone contar con un talento como Randolph, el momento de incertidumbre que vive la carrera de Rudy Fernández y el liderazgo de Sergi Llull. El jugador balear es el icono de la Liga Endesa en este momento. LLull representa un carácter diferencial en este juego que tiene su máxima expresión en los momentos decisivos de los partidos donde su figura parece agrandarse.

En Vitoria también ha dejado momentos excepcionales Luka Doncic. El esloveno se lleva de este cita la enorme sensación de sentirse capaz de dominar en su casa a uno de los mejores equipos de Europa, Baskonia, y algunos deberes técnicos y tácticos (fundamentalmente el uso y la pérdida del bote) que le acentuó Valencia Basket.  Lejos de significar un problema, estos aspectos serán retos que ayudarán a un jugador con la mentalidad de Doncic a seguir creciendo.

No puedo hablar del Real Madrid sin dedicar unas palabras a Pablo Laso. El técnico vitoriano es uno de los responsables de los continuos ejercicios de fe de su equipo y un maestro en el manejo de los recursos de su plantilla. La manera de implicar a Taylor y conseguir que un tipo se “mate” sabiendo que apenas hará dos o tres tiros por partido o el buen uso de Carroll en la final son dos muescas más en las numerosísimas lecciones de gestión que lleva realizando Laso desde su llegada al club blanco. Sigo pensando que se le da poca bola a Laso, vale que en España maneja el segundo mayor presupuesto pero que nadie olvide que el Real Madrid domina la Euroliga cuando su inversión en plantilla no está entre las cuatro mayores de Europa. La historia del Real Madrid es Ferrándiz, Lolo Sainz y Don Pablo Laso, lástima que haya gente que todavía lo dude.

Algo más que un finalista. Valencia Basket decidió cambiar el signo de su Copa en el descanso del partido frente al Barcelona. En ese momento decidió pensar más en todas las virtudes que les han ganado el respeto del baloncesto. Pedro Martínez debe sentirse orgulloso de su obra y del carácter que ha inculcado a su grupo. El Real Madrid tuvo que ganar varias veces el partido a los valencianos. Cuando parecía que rompía el encuentro, Valencia siempre volvía. Un ejercicio de fe, determinación y calidad (qué buen uso del pase y los espacios) extraordinario que sólo el mejor equipo de nuestro baloncesto en muchos, muchos años logró superar.

Merecían Real Madrid y Valencia acaparar la mayoría de estas líneas. La temporada nos dará más ocasiones para reivindicar al maravilloso Morabanc Andorra, disfrutar con el juego de Baskonia y analizar la fiabilidad de sus jugadores en finales igualados. También habrá que vigilar la mentalidad del Unicaja de Joan Plaza, algo frío en su encuentro frente a Barcelona o ver en qué acaba este vía crucis del Barça, que transmite síntomas en el lenguaje gestual del colectivo, muy preocupantes.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Épica y Justicia

Mircoles, 8 Junio 2016

Los duelos Real Madrid-Valencia Basket de los últimos años dan para grandes piezas documentales, de esas que tan poco se producen en nuestro país. Empiezan a acumularse momentos de interés, canastas decisivas y detalles curiosos (jugadores no inscritos, eliminados sin llegar a cinco faltas) que hacen que uno se acerque a los encuentros entre estos dos equipazos con la sensación de que siempre va a pasar algo.

Me alegra que Valencia Basket haya logrado alargar la serie de Semifinales. Esta  victoria no añade más valor a una, ya de por sí, buena temporada pero tiene ese matiz simbólico de no acabar el año con un “rosco” en el casillero que no haría justicia al trabajo de un equipo que ha añadido interés  y, por encima de todo, mucha calidad a nuestra competición.

Comprendo la alegría y emoción del entrenador de Valencia Basket,  Pedro Martínez, después de la victoria porque poco gratifica más a un técnico que observar cómo sus jugadores se unan y rebelen para superar las lesiones que afronta el equipo y ser capaces de competir frente a un Real Madrid que castiga con duros parciales cualquier despiste, falta de concentración o síntoma de desgaste físico.  Valencia Basket pudo pensar que su temporada estaba hecha, que las lesiones justificaban su derrota y que habían competido muchos minutos contra el actual campeón pero eligieron la opción que más les dignifica a ellos y al deporte y obtuvo un justísimo premio. Tácticamente, los valencianos tienen identificados los puntos débiles de la defensa madrileña. Mientras Pablo Laso intenta preparar a Doncic para mayores responsabilidades que afrontará en próximas temporadas, Pedro Martínez le da la bienvenida a estos retos a su manera, jugando permanentemente situaciones contra el joven esloveno cada vez que está en pista. Tampoco está siendo una serie especialmente positiva para Sergio Rodríguez, obligado en defensa e inusualmente menos brillante en ataque. Malas noticias para Valencia Basket porque ya sería raro que el “Chacho” enlazara otro partido por debajo de su nivel.

Es evidente que el Real Madrid viene demostrando desde hace varias semanas que su nivel es mejor que el que ha mostrado la mayoría de los meses precedentes. No cabe pensar ningún desgaste mental por la derrota aunque no es la Fonteta un campo para repetir visita teniendo la opción de evitarlo. Los de Pablo Laso, sin embargo, dejan todavía alguna sensación  que sí que han mostrado durante todo el año, como esa facilidad para “irse” de los partidos, momentos de cierta anarquía ofensiva y dificultades para dar una respuesta adecuada en conceptos defensivos más relacionados con la responsabilidad individual que con un trabajo colectivo.

A priori, la serie sigue teniendo un favorito claro, el Real Madrid, pero mal harían los blancos en confiarse porque Valencia Basket es un rival durísimo reforzado  por una victoria de las que incrementa la autoestima del grupo. Es cierto que los valencianos tienen bajas importantísimas que disminuyen el potencial del grupo pero jugadores menos habituales están dando buena respuesta porque saben que contarán con un rol más constante. Lucic es un buen ejemplo y en los dos últimos partidos se ha ganado la confianza de su entrenador aportando energía, actividad y una buena dosis de atrevimiento  que siempre habíamos echado en falta aquellos que pensábamos que su “frialdad” y contención evitaban que pudiera desplegar todas sus cualidades.

Más es menos

Mircoles, 30 Marzo 2016

El rendimiento del Real Madrid es uno de los temas del momento. El equipo está a punto de afrontar duelos decisivos para determinar su continuidad en la competición europea con la sensación de que hace semanas que no hace un partido redondo. El lenguaje gestual que transmiten los jugadores expresa ciertas dudas y no acaban de solucionarse evidentes carencias defensivas y de equilibrio en el juego que se vienen manifestándose desde comienzo de temporada.

No seré yo quién dude del Proyecto de Pablo Laso. Esta misma temporada ha sacado adelante todas las “finales” que ha afrontado y ha logrado el título más importante que se ha disputado, la Copa del Rey. Sin embargo, es evidente que el rendimiento del grupo no iguala las temporadas precedentes del ciclo del técnico vitoriano. Son varias las causas pero me gustaría detenerme en cómo puede influir la configuración de  la plantilla en cantidad, calidad y cómo ha podido influir los roles determinados por Laso en el rendimiento de determinados jugadores.

Comprendo, en gran medida, el afán de los equipos de contar con plantillas cada vez más amplias para afrontar con garantías un calendario muy exigente pero este hecho puede ir en contra del propio rendimiento de los colectivos. El Real Madrid cuenta con 15 jugadores en su plantilla, la más amplia de su historia y quizás pueda ser ésta una de las causas por las que el equipo no alcanza un buen rendimiento de manera constante cuando el grupo mantiene el núcleo de jugadores artífices de una temporada repleta de éxitos. No parece arriesgado decir que las incorporaciones no han ayudado a mejorar el colectivo y eso ha hecho que el rendimiento del equipo se haya resentido ante cualquier bajón o lesión de los “Sergios”, Reyes, Rudy Fernández, Reyes o Ayón.

No parece justo meter a todos los nuevos en el mismo “saco”. Poco más, por ejemplo,  se puede pedir a Luka Doncic que siempre deja detalles interesantes cada vez que juega, con su talento y su aportación en otras facetas del juego como el rebote. Las dudas con Doncic no vienen tanto si está preparado ya para la primera plantilla sino si puede estar listo para algo más de protagonismo del que tiene. Tampoco se puede pedir mucho más a N´Dour porque juega poco y porque no tiene entidad aún para ser parte de este equipoWilly Hernangómez no acaba de romper pero es cierto que no lo ha tenido fácil. Probablemente sea uno de los más perjudicados de la súperpoblación de la plantilla ya que no le recuerdo tres partidos seguidos entrando en la rotación de manera constante. La llegada de Lima aún le ha restado más continuidad y tampoco el brasileño acaba de encontrarse cómodo sabiendo que tiene que aportar mucho en poco tiempo. No es fácil rendir en estas condiciones. No ha sido el mismo caso de Willy el de Thompkins que, hasta la llegada de KC Rivers era habitual en convocatorias y rotación. El americano se ha visto superado por la responsabilidad y sus carencias defensivas no le dan para competir contra los mejores equipos. Si no rindió cuando jugaba con asiduidad, esperar una buena aportación ahora cuando juega un día sí y dos no, parece utópico.

Este es precisamente el detalle que más me gustaría señalar. Entiendo que Laso quiere tener a todos los jugadores “vivos” para justificar la necesidad de tener una plantilla amplia pero es difícil que muchos de ellos aporten sin un rol algo más definido sabiendo que un día jugarán y al siguiente ni siquiera se vestirán. Claro, diréis, son profesionales, se tienen que adaptar y estar preparados para rendir pero esto no funciona así y por eso son tan valorados tipos como Slaughter que se podían pasar cuatro o cinco partidos sin jugar y hacer lo que se esperaba de él cuando su entrenador le requería. Y claro que no todos los problemas del Real Madrid pasan por ahí, ni mucho menos, ya que el peso de los minutos los llevan otros pero no se ha generado una dinámica tan positiva para que cuando las cosas no vayan tan bien Laso se gire con confianza hacia su banquillo. Este hecho sí que es diferencial si tenemos en cuenta que este ciclo tan exitoso se ha construido con una rotación estable, la mejor pareja de bases de Europa y también, no hay que olvidarlo,  aportaciones diferenciales de los “especialistas” del equipo. La manera en que Laso encontraba soluciones y sacaba brillo a todos sus jugadores fue magnífica, quién sabe, quizás con 12 se vivía mejor…

Corazón, carácter y… Laso

Domingo, 17 Mayo 2015

Entiendo que la mayoría de los éxitos deportivos son merecidos, pero en pocas ocasiones he encontrado tan adecuado este calificativo como para esta Euroliga que ha conquistado el Real Madrid. Conozco a Pablo Laso de “Hola y adiós” pero no ha sido difícil empatizar con un técnico que ha creado uno de los proyectos más atractivos que he presenciado en este deporte.

El partido ha comenzado con el barro que ha propuesto Olympiacos ante el que el Real Madrid no ha tardado en oponer un trabajo defensivo impresionante en el que sólo chirriaba la excesiva atención en Spanoulis que dejaba campo libre a otros compañeros. También ha jugado la memoria y la presión que arrastraba el Real Madrid que ha afectado a determinados jugadores en el comienzo del partido. Por eso ha sido importante la aportación de esos jugadores que han llegado esta temporada y que han cumplido con creces su misión de aportar carácter, experiencia y mentalidad ganadora en este tipo de eventos.  Así lo ha entendido Nocioni, capaz de intimidar a un equipo tan físico como los griegos y marcar el nivel de intensidad que debían imitar sus compañeros.

Frente a ellos Olympiacos ha seguido al dedillo su habitual manual de supervivencia. Normalmente, el paso de los minutos desgasta a sus rivales sobre todo mentalmente por lo incómodo que resulta enfrentar a estos guerreros indomables a los que, de vez en cuando, hasta se les escapan sonrisas cuando van por detrás en el marcador. El mérito del Real Madrid ha residido en su fortaleza mental para agarrarse a su defensa cuando los griegos les llevaban a ataques sin fluidez y con poca circulación de balón. Desde la solidez de su trabajo defensivo y con la aportación de los menos habituales Rivers, Slaughter, Maciulis y Nocioni, el equipo dirigido por Pablo Laso superó un momento de duda donde un parcial de 11 a 0 de los griegos amenazaba con una historia ya conocida. Entonces apareció Carroll, que recordó al de sus mejores días y con sus triples arañó la mentalidad de los  griegos a los que castigó verse con la obligación de hacer un nuevo esfuerzo para meterse en el partido. A fe que lo intentaron pero enfrente ya no estaba el equipo que había perdido dos finales sino el grupo que mejor baloncesto ha hecho en los últimos años en Europa.

Mención especial para Pablo Laso. Desde su llegada el Real Madrid ha recuperado la competitividad y ha sido capaz de construir un proyecto en el que ha sabido evolucionar como entrenador y hacer progresar a sus jugadores. Un técnico con cintura para corregir errores como el que les llevó a llegar tiesos al final de la pasada temporada y con habilidad para identificar los aspectos que marcan la diferencia en los partidos. La dimensión de Laso se ha manifestado en detalles como saber sacar rendimiento en defensa de tipos como Carroll o Rivers, leer los quintetos de “pequeños” que planteaban los griegos y confiar en la mayor calidad de sus jugadores de banquillo, aspecto en el que los blancos superaban a sus rivales. Por  encima de todo, un tipo normal, que ha alcanzado la cima del baloncesto europeo desde la serenidad, la confianza en su método y construyendo la mejor pareja de bases del baloncesto europeo que, incluso en un día no especialmente brillante, también han marcado la diferencia con sus rivales.

En honor a Laso

Domingo, 22 Febrero 2015

No hay sufrimiento en defensa y no hay pases en ataques, viene a decir Pablo Laso cuando el Barcelona amenaza con romper el partido mediado el segundo cuarto. Es un gran tiempo muerto del técnico vitoriano que viene a indicar por dónde suele descoserse el equipo blanco. Son los dos detalles que han marcado los peores momentos de un grupo que ha conseguido vencer la Copa del Rey gracias a un descomunal ejercicio de compromiso y solidaridad para superar momentos duros de un partido lleno de alternativas y condicionado por la intensidad de ambas defensas. Merece reconocimiento Laso por la manera en que ha logrado dar respuesta a la aparente superioridad táctica de la que presumía el Barcelona y por la personalidad con la que está conviviendo con ese aire de desconfianza que se ha creado a su alrededor y que combate llevando a su equipo a disputar hasta el final todos los títulos en juego.

El  ”genio”. No ha necesitado el Real Madrid de un buen partido de los dos jugadores que le han sostenido en esta primera mitad de la temporada. Llull ha tenido uno de esos días erráticos donde acusa no tener unos primeros minutos positivos que le ayuden a “meterse” en el partido mientras que Felipe Reyes ha estado correcto pero no tan deslumbrante como en partidos precedentes. Tampoco ha sido brillante la primera aparición en el encuentro de Sergio Rodríguez. Excesivamente blando en defensa y con poca trascendencia en el juego ofensivo no parecía el día del jugador canario. Todo ha cambiado en el segundo periodo donde su actuación ha sido decisiva para el triunfo de su equipo. Antes de la jugada con la que definió el partido su agresividad condicionó los movimientos de Pascual y generó dudas en la preparadísima defensa azulgrana. Como suele suceder entre estos dos equipos, el rendimiento de los bases resultó definitivo y el “Chacho” superó todo lo bueno realizado por Satoransky hasta ese momento.

“El competidor”. Supongo que cuando los dirigentes del Real Madrid se plantearon la incorporación de Nocioni lo hacían pensando en partidos de esta índole. El argentino no ha defraudado en absoluto y frente a la calidad, talento y cierto individualismo de Doellman ha ofrecido una buena dosis de intensidad y carácter.

“El todoterreno”. Rudy Fernández  es un jugador extraordinario porque es capaz de tener impacto en el juego sin necesidad de estar anotando constantemente. Algunos señalarán que no ha estado acertado al final del partido pero es necesario remarcar su influencia para mantener a su equipo con opciones  cuando el Barcelona, liderado por Tomic,  amagaba con romper el partido. Este partido reivindica la hiperactividad de Rudy y lo determinante que resulta un jugador de sus características en el baloncesto europeo. En plena madurez física y de conocimiento del juego se pueden esperar muchas actuaciones de este nivel del jugador balear y con ellas se reforzarán las opciones del Real Madrid en los dos títulos pendientes.

Sin bases.  Sorprendente la decisión de Xavi Pascual de jugar los últimos instantes sin Marcelinho ni Satoransky. Navarro se ha ganado con creces confiar en él cuando se deciden los partidos pero sus piernas no parecen preparadas para más esfuerzos de los necesarios, sobre todo en defensa, donde está lejos del rendimiento de sus compañeros de puesto. El extraordinario esfuerzo de Tomic ha encontrado pocos aliados constantes. Alguna cosa de Abrines, detalles de Satoransky y Thomas y el talento desordenado de Doellman han sido lo mejor de un Barcelona lleno de talento en las posiciones exteriores pero al que le ha faltado algún detalle táctico recurrente al que agarrarse para superar la agresividad, intensidad y deseo de su rival.