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Historia de tres bases

Lunes, 3 Julio 2017

José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Ricky Rubio. En el orden que queráis, estamos hablando de tres jugadores históricos de nuestro baloncesto, protagonistas de los mayores éxitos de la selección española y con muchos y buenos partidos a sus espaldas en la mejor liga del mundo.

Los tres jugadores afrontan momentos  de cambios en su carrera. Ricky Rubio ha sido traspasado a los Utah Jazz, Sergio Rodríguez espera un nuevo destino en la agencia libre y José Calderón acaba de firmar por los Cleveland Cavaliers en lo que significa una oportunidad histórica de luchar por un título de la NBA que sería un grandísimo broche a su brillante carrera.

La presencia de Calderón en los Cavaliers es un motivo ilusionante que debe servir de impulso al jugador extremeño. A sus 36 años y si las lesiones le respetan, Calderón puede tener minutos en  una franquicia que exige a sus suplentes decisión para tirar e inteligencia en la toma de decisiones. Estoy convencido que Calderón no tendrá difícil mejorar las prestaciones de un Deron Williams decepcionante en las pasadas finales  pero, por otro lado, despojándome de la gorra española, no parece una apuesta que mejore el nivel de una franquicia necesitada de mayor capacidad atlética para poder detener a las poderosas tropas del Oeste.

La decisión de Gordon Hayward de permanecer o no en los Jazz delimitará si Ricky Rubio ha aterrizado en un aspirante a Play Offs o en un equipo sin grandes pretensiones. Me sorprende lo poco que han valorado en Minnesota Timberwolves la última temporada de Rubio y cómo ha influido en la evolución de Towns o Wiggins. En los Jazz, Rubio enriquecerá a interiores atléticos pero con poca “gracia” para generarse sus opciones de anotación como Rudy Gobert. A priori, el estilo de los Jazz le viene bien al jugador español que aterriza en una franquicia que hace del orden y el juego de pases una de sus señas de identidad. Por el nivel de sus compañeros, es imprescindible que Rubio siga insistiendo en esa versión vertical y más “desenfadada” que exhibió en la segunda mitad de la pasada temporada. Desde su año de rookie, los últimos meses de competición mostraron el mejor baloncesto en la carrera de un Rubio que acudirá al próximo Eurobasket con la vitola de titular que siempre le ha otorgado Scariolo.

A día de hoy, Sergio Rodríguez no tiene equipo para la próxima temporada. De por sí, la noticia sorprende. Las sospechas sobre su labor defensiva parecen pesar a la hora de que alguna franquicia en la NBA se lance a por su fichaje a pesar de que, en mi opinión, su temporada pasada en los Sixers ha tenido momentos muy positivos. Con este panorama, la opción más posible parecería la vuelta al Real Madrid pero tampoco hay noticias al respecto.

El jugador siempre ha manifestado su idea de seguir explorando la vía americana pero es un poco intrigante que no se conozca, al menos públicamente, intención de los blancos en recuperarle. El equilibrio y el talento que aportaba el “Chacho” a la rotación blanca resultó decisivo para muchos títulos. La propuesta de Laso siempre evidenció que LLull era su base preferido, incluso cuando estaba Rodríguez, pero la presencia de ambos en los momentos decisivos de los partidos generaba menos certezas en los rivales que tenían que hacer frente a dos tipos capaces de generar superioridades y amenazar además desde larga distancia.

Quizás la idea es dar más protagonismo a Doncic la próxima temporada (aunque el esloveno se adapta a todas las posiciones exteriores), o es que no hay intención de  “amenazar” el protagonismo de Llull. A lo mejor  es el propio Rodríguez el que no tiene intención de volver y apuesta por una nueva aventura americana o moscovita, o quizás es que estamos ante una de esas negociaciones discretísimas, pero lo cierto es que parece raro que, teniéndolo a tiro, se obvie la posibilidad de retorno de un jugador básico en uno de los mejores ciclos del Real Madrid.

Ricky y el no traspaso

Lunes, 27 Febrero 2017

La continuidad de Ricky Rubio en los Minnesota Timberwolves es mejor noticia para su equipo que para el propio Rubio. Los dirigentes de los Wolves han impuesto la lógica y no han traspasado al internacional español dejándose llevar por la realidad actual y obviando cualquier guiño a la nostalgia que hubiera dado con Derrick Rose en Minnesota.

He escrito varias veces sobre Ricky  Rubio en este blog. Cuando nació esta bitácora, Rubio asombraba en la Penya por  su actividad defensiva, imaginación y el descaro propio de un chaval con cualidades para marcar una época en nuestro baloncesto. Como espectador, probablemente la época del Joventut  es la más atractiva de su trayectoria. Como entrenador, diría que su influencia fue decisiva para la última copa de Europa que ganó el Barcelona, donde dirigió con maestría a un equipo que jugó a un nivel altísimo en la Final Four de París. El mejor nivel en fondo y forma de la época Pascual.

La trayectoria de Ricky Rubio en la NBA ha estado muy condicionada por las lesiones, que le han impedido jugar con continuidad y por el escaso rendimiento de su equipo, en permanente reconstrucción y sin una línea muy definida de hacia dónde quiere ir. Antes de comenzar esta temporada tenía gran interés en ver la evolución de Rubio después de unos Juegos Olímpicos en los que fue de menos a más pero que me volvieron a dejar la sensación de que el base formado en la Penya jugaba  demasiado contenido.

La temporada del internacional español está siendo positiva, los Wolves han mejorado de la mano de Thibodeau aunque no parece que alcanzarán los Play Offs y Rubio es el mejor base posible para desarrollar a dos de los talentos que dominarán la próxima década como Wiggins y Towns. En este entorno, Rubio parece encontrarse cada día más cómodo y eso se refleja en su juego donde ha abandonado ese papel de “pasabolas” y parece recobrar el gusto por atacar el aro, explorar el tiro tras bote y exhibir su tremenda capacidad de pase especialmente en campo abierto. La mejor virtud del base español es que sabe jugar para sus compañeros y que no necesita estar siempre atacando el aro para sentir que está aportando, pero ha tenido épocas en las que ha obviado demasiado sus posibilidades para anotar y se ha mostrado poco vertical en su juego como si tuviera miedo de errar y siempre apostara por la opción más conservadora, que no siempre es la mejor.

Me gusta mucho esta versión de Rubio y esa sensación que desprende de encontrarse cada vez más cómodo en la pista. Desde su época como novato y hasta antes de su primera lesión grave, estamos ante su mejor momento en la Liga por lo que se hacía raro el empeño de los Wolves en traspasarlo. La lógica se impuso al final y Rubio seguirá dirigiendo a esta franquicia  al menos esta temporada. Dudo que el camino de Rubio en Minnesota se amplíe mucho más. Ya ha estado “expuesto” y desde hace un tiempo tiene el aire a “traspasable”.

Decía al principio que con la permanencia de Rubio ganan más los Wolves que el propio Ricky que debe seguir en su camino de “vuelta a sus orígenes” para añadir a su buena dirección y su eficacia defensiva ese “picante” que le hizo en su momento un jugador diferente. El Rubio actual es un buen base para muchas franquicias de la NBA pero no todos los bases de la NBA son buenos para los Wolves actuales, Rubio lo es y, por un momento, alguien con criterio en Minnesota también lo pensó, veremos hasta cuando… y si no, ellos se lo pierden, lo mejor de Ricky está por llegar.

El lío de España

Mircoles, 10 Agosto 2016

España se ha metido en un lío. La segunda derrota en los Juegos Olímpicos frente a los anfitriones, Brasil, limita el margen de error del combinado dirigido por Sergio Scariolo. La realidad es que España ha tenido los dos partidos en su mano pero no ha conseguido llevarse ninguno.

Por encima de este dato innegable, lo más preocupante es que la sensación del equipo sigue sin ser positiva y que la derrota frente a Croacia dejó ciertas heridas y dudas en el grupo. Frente a la discreta Brasil, hubo muchos momentos de indecisión, renuncias a tiros camufladas con fintas absurdas y poca claridad en el movimiento sin balón cuando éste llegaba a situaciones interiores en las manos de Pau Gasol.

Ricky Rubio. En esta polarización absurda en la que nos encontramos es difícil analizar detalles de algún jugador sin que te encasillen como “hater” o “lover” . No me parece mal el plan de Scariolo de empezar los partidos con Ricky Rubio para buscar solidez defensiva y reducir las posibilidades de que los bases rivales comiencen demasiado enchufados. Lo cierto es que la nula amenaza de Rubio en el lanzamiento exterior y la actitud de los rivales ante este hecho está pesando en el ánimo, no sólo del base catalán, sino de sus compañeros. No culpo a Rubio de no anotar sino de no intentarlo ni jugar de manera agresiva. En realidad, es un síntoma de esa evolución como jugador que ya he mencionado alguna otra vez que le lleva a ser demasiado académico y mucho menos creativo de lo que acostumbraba. Echo de menos al Ricky Rubio de la “Penya” en ambos lados de la cancha. Alguien debería decirle que en los momentos difíciles hay que volver a los orígenes. Aún está a tiempo.

Que nadie entienda el párrafo anterior como que la situación de España se debe exclusivamente a la actuación de Rubio. En absoluto. En defensa, falta constancia en el esfuerzo y en ataque se precisa mayor voluntad por jugar en transición, además de conceptos más claros en la circulación de balón. El equipo tiene muy identificado cual es el plan A, el que debe ser, Pau Gasol, pero falta por construir como ese plan puede enriquecer a más jugadores y otras alternativas que, a la vez, puedan liberar a Gasol de la responsabilidad durante algunos minutos. El ciclo exitoso de España se ha basado en este equilibrio que permitía espacio para brillar a sus estrellas a la vez que sacaba el máximo partido a las características de otros jugadores.

Scariolo apuntó frente a Brasil alguna idea nueva respecto al partido frente a Croacia. Utilizó una defensa en zona durante varios minutos además de equipos más “bajitos” con la idea de tener más jugadores exteriores capaces de generar superioridades. La realidad es que ninguna de las ideas lució mucho, entre otras cosas, porque el escaso acierto en el lanzamiento fue haciendo mella en la confianza de un grupo que reduce sus momentos de inspiración a las fases creativas de Sergio Rodríguez.

España debe marcarse objetivos a corto plazo, el primero de ellos ganar un partido cuanto antes ( en este sentido beneficia que el próximo partido sea contra Nigeria), a partir de ahí, mejorar el ritmo de juego y el trabajo de los jugadores sin el balón. Estos jugadores son ganadores pero también se incomodan con las derrotas. Entiendo que Scariolo piense en seguir apostando por las ideas que traía y quiera dar un margen a la rotación que tenía pensada, pero en estas situaciones a veces ayuda alguna cara nueva que aporte ilusión y, sobre todo, decisión.

No sé si más minutos de Calderón, o si algún momento de Llull como base, quizás comprobar si Abrines cumple con el rol de tirador que fue decisivo para incluirle entre los 12 elegidos o probar con Reyes de titular para que, después con Mirotic, el equipo acuse menos la convivencia de los suplentes. Lo cierto es que parece que alguna pieza habrá que tocar. Confío en Scariolo, se lo ha ganado de sobra en su trayectoria con la selección.

Río en 10 nombres

Lunes, 1 Agosto 2016

En muchos casos no son los mejores jugadores de sus selecciones, pero por unos motivos u otros, los Juegos Olímpicos de Brasil pueden significar para estos hombres una reivindicación y un paso adelante en sus carreras. Todos son extraordinarios jugadores que, en su mayoría, no lideran todavía a su selección pero que tienen en esta competición la oportunidad de empezar a cambiar su rol.

Sergio Scariolo ha confirmado que Ricky Rubio será el base que comience los partidos durante la cita olímpica. El reto del jugador de los Timberwolves será sin embargo ser el director de juego en los momentos decisivos de los partidos. Me gustaría que el adjetivo que se asocie al juego de Rubio sea el de “brillante” y no el de “correcto” que le acompaña con más frecuencia últimamente.

Demarcus Cousins. Ese es mi hombre de Estados Unidos. Lo sé, no es el mejor jugador pero en un equipo que lanzará más de 30 triples cada partido, me apetece ver si Cousins confirma lo que apuntó en el Mundial de 2014 y muestra su versión más demoledora y diferencial ante los grandes pívots que acudirán a la cita olímpica. Probablemente el mejor pívot del mundo en estos momentos.

Francia es una de las selecciones favoritas para conseguir medalla en los Juegos. Nuestros vecinos presentan una gran capacidad atlética y muchos jugadores capaces de generar anotación para ellos y para los demás. Entre ellos, la temporada de Nando de Colo merece que le destaquemos y pensemos en él como uno de los referentes a la altura del mismísimo Tony Parker. De Colo viene de ser MVP en las últimas competiciones que ha disputado y por qué no pensar que pueda repetir galardón en Río de Janeiro.

Fortaleza, poderío y mucha personalidad. Nikola Jokic es uno de los referentes de otro de los candidatos, Serbia. El jovencísimo pívot de los Nuggets ya ha dejado su tarjeta de visita en el preolímpico. Los Juegos nos ayudarán a dimensionar mejor a un jugador que, sin mucho ruido, está tirando abajo todos los obstáculos que se le plantean en su carrera.

Mindaugas Kuzminskas debe dar un paso más en su trayectoria en la selección lituana. Hasta ahora, Maciulis demostraba más capacidad competitiva y de liderazgo en el equipo nacional. Kuzminskas debe ser uno de los mejores aleros altos en Río y dejar atrás esas dudas sobre su escasa presencia en el juego en los momentos más calientes de los partidos. ya que habitualmente, el nuevo jugador de los Knicks empieza muy enchufado los partidos pero se va disolviendo con el paso de los minutos.

Dario Saric es otro de los jugadores europeos que dará el salto a la NBA después de los Juegos Olímpicos. Saric parece preparado para el reto. Su actuación en el preolímpico fue decisiva para que Croacia venciera a domicilio a Italia. Junto a Bogdanovic liderará a una selección que, salvo sorpresa, echará en falta a un buen base para optar a los puestos de privilegio.

Raulzinho Neto no será probablemente el base titular de Brasil pero tendrá la responsabilidad de evitar que el equipo se “caiga” cuando Marcelinho Huertas no esté en pista. Neto siempre me ha parecido un gran talento pero me deja dudas su evolución después de un año complicado en los Jazz en una etapa de su formación donde parece imprescindible que dispute minutos y se muestre más sólido y constante en su rendimiento.

Bastante menos talento que Neto tiene Matthew Dellavedova, pero éste siempre podrá presumir de ser campeón de la NBA y de haberse hecho un hueco en la mejor competición del mundo por su digamos “dureza” defensiva. Dellavedova  es un jugador con grandes limitaciones pero dos virtudes de la que carecen otros bases más talentosos, confía mucho en sí mismo y es un gran competidor. No bastará para que Australia opte a medallas pero seguro que dan más de un susto a equipos más poderosos.

En la última ocasión de ver jugar con Argentina a los dos mejores jugadores de su historia, Ginóbili y Scola, Facundo Campazzo tendrá la responsabilidad de ser el base que dirija a la albiceleste. Campazzo tendrá en estos juegos la oportunidad de dar respuesta a determinadas dudas sobre su techo como jugador y si se trata de un tipo “vistoso” capaz de liderar a buenos equipos o si está preparado para enfrentarse a los mejores bases del mundo.

Ike Diogu será el referente de Nigeria, actual campeón africano. Diogu parece haber superado problemas físicos que le han acompañado últimamente y tendrá en sus manos la difícil tarea de que Nigeria pueda competir en cada partido. Nigeria es el principal exponente de las virtudes y carencias del baloncesto africano. Buena capacidad atlética pero poco conocimiento del juego, escasa capacidad de lanzamiento y bases muy lejos del nivel que se requiere en estas competiciones.

Deberes y poderes

Viernes, 22 Julio 2016

Entiendo que no debe haber ningún motivo de preocupación por las dos derrotas de España frente a Lituania en partidos de preparación para los Juegos Olímpicos. Si algo merece Scariolo y su trayectoria al frente del equipo es confianza en la manera en la que ha sabido evolucionar al grupo con el paso de los días. Entiendo, sin embargo, la inquietud del técnico italiano por lo anómala de una preparación determinada por los problemas físicos de varios jugadores, ausencias “burocráticas”  y el cambio de equipo de muchos de los convocados. Sin duda, no es la mejor manera de preparar una cita tan importante pero aun hay tiempo para afinar y encajar todas las piezas pendientes.

De los partidos de preparación se pueden deducir varios aspectos relacionados con la rotación. El primero de ellos es el papel más secundario de Navarro y Calderón, que seguro dispondrán de minutos pero dejarán el rol de “titulares” para jugadores como Llull, Ricky Rubio o Sergio Rodríguez. Sobre este trío recaerá el peso de la “generación” de juego y ventajas para sus compañeros. Rubio aporta más solidez defensiva que Rodríguez pero éste tiene más creatividad y mayor capacidad de anotación. Aún es pronto para realizar evaluaciones categóricas pero me sigue “inquietando” la evolución en el juego de Ricky Rubio y en especial como determinadas carencias de su juego tienen peor “camuflaje” con reglas FIBA. Me gustaría ver una versión más desenfadada y menos académica de Rubio, limitado por su escasa amenaza en el lanzamiento exterior en un baloncesto que camina en la permanente búsqueda de espacios y oportunidades para encontrar las mejores opciones de lanzamiento posible.

Víctor Claver es otro de los jugadores que tendrá un papel importante por su versatilidad defensiva. En estos partidos está mostrándose desacertado en ataque pero el valenciano es un perfil de jugador muy necesario en esta selección, carente de centímetros en la posición de alero alto y en la que Mirotic y Reyes pueden tener problemas ante determinados perfiles de “cuatros”. Me está gustando el paso adelante de Willy Hernagómez que ha aprovechado la ausencia de Gasol para coger confianza aunque debe corregir ciertos despistes defensivos que harán que Scariolo se piense en determinados momentos su presencia en la pista o apostar por Felipe Reyes en la posición de “cinco”.

La inclusión de Gasol como referente ofensivo principal es el aspecto en el que trabajará Scariolo estas semanas en ataque además de una mayor fluidez en la circulación de balón, optimizar la utilización de los botes y una mejor ocupación de los espacios. Hasta el día 7 de agosto, España deberá conjuntar sus dos “almas”, la natural que le sale a determinados jugadores, un juego rápido y poco especulativo que abanderan los jugadores del Real Madrid, y  el “orden” que proporciona tener a un Pau Gasol que acostumbra ser el mejor pívot en todas las citas internacionales que disputa. Es absurdo tener a Gasol y no pensar que deba ser el pilar de todo el juego ofensivo pero también hay que reconocer que muchos de los exteriores como mejor se expresan es jugando en campo abierto.

El trabajo pendiente en  defensa pasa por ajustar algo más las defensas alternativas (falta más actividad en la defensa en toda la pista) y seguir afinando el trabajo colectivo para compensar determinadas carencias físicas que penalizan en determinadas situaciones. Por las características del equipo, conviene ser más intensos en la defensa de la circulación del balón porque hay varios jugadores que pueden sufrir en la defensa de “uno contra uno” y sin Gasol en pista no contaremos con ningún jugador capaz de cambiar tiros. En general, eso sí,  pienso que en defensa el equipo está más sólido que en otras preparaciones a estas alturas.

Veremos como evoluciona el equipo de aquí a los Juegos Olímpicos. Este grupo nos ha demostrado que todos los análisis previos al momento de la verdad hay que ponerlos en cuarentena. Son jugadores experimentados que saben cuando tienen que rendir al máximo. En cualquier caso, conviene que no se fíe todo a esta cualidad ya que los Juegos tendrán una exigencia máxima a nivel táctico y físico.

Ricky Sí, Ricky No

Viernes, 5 Febrero 2016

Hablemos de Ricky Rubio. Estamos ante un jugador diferente, generoso y capaz de ofrecer momentos en todos los partidos que atraen seguidores a este deporte. Un chico con un palmarés admirable acostumbrado  a liderar grupos desde muy joven y que a sus 25 años debe asomarse a los mejores años de su carrera.

Pienso en Rubio y en su rendimiento en esta temporada y encuentro difícil calificarla como buena. La marcha de su equipo condiciona en gran medida este juicio. Los Wolves son un grupo joven, con mucho talento pero indisciplinado en el juego con poco orden en ataque y una tremenda desidia en defensa. Ricky Rubio hace un gran esfuerzo porque todo funcione mejor, asume los tiros que le tocan (a veces menos incluso) y sabe como conectar con  Wiggins, Towns y compañía. Al igual que a sus compañeros  a Rubio le falta mucha continuidad en el juego y sigue lidiando con porcentajes de tiro bastantes deficientes. Incluso en defensa parece haber perdido cierto entusiasmo y parece preso de cierta resignación al ver la falta de implicación del resto del grupo. Digo esto con mucho cuidado porque con los nuestros tenemos la piel muy fina y rápido te incluyen en el cuarto de los “haters” pero valoro tanto las condiciones y personalidad de Ricky Rubio, que me sabe a poco lo que está ofreciendo en la competición.

El futuro de Rubio pasará en gran medida por su capacidad de evolucionar. Seguro que las lesiones han tenido influencia en su desarrollo estos años y que una larga etapa jugando con continuidad será el primer paso para que Rubio se asiente y vaya mejorando aquellos aspectos del juego que necesita para dar el siguiente gran paso. Si no es así, no creo que su recorrido como indiscutible base titular se prolongue demasiado tiempo en la NBA.

Es inevitable acercarse a otros jugadores que ocupan el puesto de base para ver cómo han sabido elevar su nivel y reconocimiento después de corregir muchos detalles. Sergio Rodríguez, por ejemplo, es uno de los mejores (si no el mejor) base de Europa porque a su genialidad y talento ha añadido una gran eficacia en su lanzamiento de larga distancia y ha limitado en gran medida sus pérdidas de balón. Además, su experiencia le ayuda a saber cómo “camuflar” sus deficiencias en defensa. Sergio LLull, con menos dotes para la dirección que Ricky Rubio, ha mejorado muchísimo (y se dice poco) su capacidad para jugar situaciones de “pick and roll” con los jugadores interiores. Antes solía elegir mal el momento y el tipo de pase a utilizar y ahora se acerca a los mejores jugando este tipo de situaciones.

Rodríguez, Llull, Ricky Rubio, Calderón y los Juegos Olímpicos de Río. La última experiencia donde coincidieron, en el Mundial de 2014, ninguno de ellos pareció encontrarse cómodo. Todos necesitan continuidad y ninguno gozó de confianza plena. No hay peor decisión que no tomar ninguna y aquella vez por intentar que todos participaran no acabó de conseguirse una buena química. Alguno de ellos quedará relegado al menos en minutos (no creo que en la lista) ya que junto a ellos en el juego exterior están Ribas, Navarro, Rudy y Abrines. Los “Sergios” parten con ventaja por su solvencia en el último Eurobasket. Bendito problema para Scariolo.

Ricky y Claver

Jueves, 21 Agosto 2014

Camina España en estos partidos de preparación con ese ánimo despreocupado de los equipos que tienen claras sus posibilidades y cuando comienza lo verdaderamente importante. El hecho de disputarse la mayoría de los partidos en “casa” propicia que el equipo se vea en la responsabilidad de “apretar” un rato cada partido, y ese tiempo  suele ser suficiente para marcar diferencias con los rivales, incapaces de aguantar especialmente la calidad en el juego interior de la selección.

Uno de los aspectos que me parece más interesante es la búsqueda del ritmo o de los ritmos de juego más adecuados para este grupo de jugadores. La importancia del juego interior no debe llevar a ese ritmo tan pausado y espeso que muestra el grupo en determinados momentos. Quizás uno de los puntos pendientes será aprovechar la superioridad en el rebote para intentar generar más en situaciones de llegada que aumenten las opciones de anotación de España.

Siempre he prestado atención al manejo de los tres bases por parte del seleccionador y a cómo se organiza el equipo en torno a ellos. Las actuaciones de Ricky Rubio empiezan a deslizar de manera constante la peor sensación posible que se puede tener sobre un jugador, la intrascendencia. Evidentemente, el jugador de los Timberwolves no es un cualquiera y atesora condiciones de sobra para formar parte de este grupo. Es un titular indiscutible en la NBA pero quizás, solo quizás, resultaría más productivo para el equipo si alguien le recordara cuales son las cualidades que tiene que más pueden aportar al grupo y que le diferencian de sus compañeros de puesto.

Con Ricky me pasa como con Rudy Fernández, su mejor versión siempre me ha parecido la de aquella Penya de Aíto (reconozco que la primera temporada de Rubio en el Barcelona fue excelente). Ahora, camino de cumplir 24 años, queda bastante poco de aquella alegría y despreocupación que transmitía, incluso su actividad en la pista es menor. Para gustos, los colores, pero yo preferiría que Ricky se equivocara mucho más por atreverse a hacer más cosas y no mostrara una versión tan rígida.

Otro jugador que siempre me despierta curiosidad es Víctor Claver. Pertenezco al grupo de los decepcionados con su carrera pero que mantiene esperanzas en que pueda ser un jugador muy útil e importante para cualquier equipo…. europeo. Claver, como Rubio se está viendo muy penalizado por su falta de acierto en el lanzamiento exterior pero tiene condiciones, que, a priori, pueden resultar muy útiles en un campeonato largo. Está mostrando mucha solidez en defensa y eso ayudará frente a aleros altos y pívots que jueguen abiertos (dos agujerillos defensivos del equipo). Eso sí, para demostrar esas cualidades deberá superar una asignatura que todavía no ha salvado, ser capaz de rendir a buen nivel teniendo poca continuidad en pista. Veremos.

¿ Y Claver?

Viernes, 14 Febrero 2014

Estamos tan acostumbrados a sus ausencias que, poco a poco, va pasando desapercibida la temporada o no temporada de Víctor Claver en los Blazers. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que el jugador español tenga participación en una franquicia que está realizando un curso espectacular y que presume de la estabilidad en sus roles y rotaciones como una de las claves para ese éxito.

El jugador valenciano nos ilusionó con sus partidos finales en el Eurobasket con la selección española donde indudablemente dio un paso adelante largamente esperado. Por primera vez desde que acudía a una cita internacional demostró su capacidad y estar listo para hacer más llevadera la transición cuando los chicos de la generación del 80 den un paso a un lado. Desde esos partidos del Eurobasket, los minutos de competición de Claver prácticamente no han existido perdiendo en su equipo el protagonismo, poco, que tuvo en su año de Novato.

Soy de los que aprecia la valentía y entiendo que los jugadores persigan sus sueños pero parece claro que, a corto-medio plazo no se puede esperar nada bueno de la aventura americana de Claver. El mismo arrojo que le animó a probarse en la NBA debe llevarle a intentar demostrar que puede tener un rol principal en una de las mejores franquicias europeas. Su edad  permite pensar que habrá tiempo de regresar de nuevo en la mejor competición del mundo pero no debe desperdiciar minutos de juego que evalúen su madurez, sus progresos y sobre todo su capacidad competitiva, algo sobre lo que siempre ha generado más dudas.

Sin duda, la situación de Claver es la más atípica de todos los españoles en la NBA. Calderón, Gasol, Ibaka y Ricky Rubio tienen un rol muy estable en sus respectivas franquicias aunque en el caso de Rubio hay un cierto run run de sospecha originado por sus porcentajes de tiro y porque su entrenador, Adelman, ha prescindido en ocasiones de él en los minutos decisivos de algunos partidos. Eso sí, mientras su competencia siga siendo Barea o Shved, no creo que los amagos de Adelman pasen de ahí.

El binomio Ricky Rubio-Minnesota es muy beneficioso para ambas partes. El ex jugador de la Penya y Barça ha encontrado un sitio perfecto para él por estilo de juego y por el aprecio que le demostraron nada más aterrizar en la Liga. Además, la anarquía de muchos jugadores de la franquicia se compensa con la generosidad en ambos lados de la pista de Rubio. El peligro vendrá si los Wolves no son capaces de elevar su nivel y luchar por objetivos más ambiciosos. Entonces, esa sensación confortable lindará peligrosamente con la dejadez y la rutina. Rubio debe estar alerta para evitar dejarse llevar y seguir trabajando para poder elevar su nivel. Su situación invita a pensar que para él son tan importantes los meses de competición como aquellos en los que no compite.

Ricky y Pau

Lunes, 11 Noviembre 2013

Un punto de nostalgia en este partido que han disputado los Lakers de Pau Gasol y los Timberwolves de Ricky Rubio. Nostalgia, o quizás pena, por ver esta plantilla del equipo californiano, escasamente competitiva,  mezcla de jóvenes animosos pero con poco talento y veteranos muy lejos de sus mejores días. Lo raro del tema es que uno ya no se sorprende de que los Wolves ganen en Los Ángeles, algo lógico si comparamos los rosters actuales de ambos equipos y la situación particular de los dos jugadores españoles de ambos equipos.

El comienzo de temporada de Pau Gasol es claramente decepcionante (algo que quizás ya se anunciaba desde esas fotos de hace unos meses con algunos kilitos de más) y no le ayudará a continuar en la franquicia como es su deseo. El tiempo pasa para todos, también para el mejor jugador de nuestra historia, pero hay maneras de retrasar sus efectos y no parece que el verano de Gasol le haya ayudado a llegar en perfectas condiciones a estos primeros partidos. La ausencia de Bryant y la “espantá” de Howard permitían a Gasol la oportunidad de reivindicarse como un jugador capaz de liderar a un equipo muy necesitado de referentes. El Pau Gasol actual es un jugador errático porque físicamente está lejos de sus mejores momentos. Esa falta de tono físico repercute en su acierto y en su toma de decisiones donde convive con la duda más tiempo que nunca. Es seguro que el jugador español mejorará con el paso de los partidos y con la vuelta de Bryant pero, a día de hoy, relacionar a estos Lakers con los Play offs parece una broma en toda regla. Se avecina reconstrucción en toda regla en los Lakers y miedo da de pensarlo vistas las últimas decisiones de sus dirigentes.

El rendimiento de Pau Gasol en la NBA está muy condicionado por su estado físico, por su entorno, y por lo difícil que resulta encontrar estímulos cuando has alcanzado de sobra todos tus objetivos. Esos condicionantes son muy distintos en el caso de Ricky Rubio. El ex jugador de Penya y Barça está en un equipo perfecto para sus condiciones que le otorga un rol imprescindible para su desarrollo y su confianza. Ricky sigue teniendo un gran problema con el porcentaje de tiro pero su entrenador y sus compañeros adoran contar en pista con un tipo que aporta generosidad, buenísimas lecturas en el juego dos contra dos y muchísima habilidad para recuperar balones. Los Timberwolves cuentan con un quinteto titular equilibrado que puede pintar la cara a cualquier conjunto de la Liga. Su banquillo y su escasa consistencia defensiva impide que pensemos en ellos como algo más que candidatos a los últimos puestos de Play Offs.

El reto de Rubio pasa por no dejarse llevar por lo complaciente que resulta tener muchos minutos en pista. El objetivo de acabar la temporada con más victorias que derrotas debe ser el impulso que le ayude a intentar no limitarse en su evolución. Está más que asumido que el juego de la NBA penaliza menos aquellos aspectos técnicos y tácticos en los que tiene más problemas, pero no por ello debe dejar de pensar en seguir trabajando por ser más consistente en el lanzamiento. Seguro que lo hará, su trayectoria en este sentido invita al optimismo.

Encajar a un NBA

Mircoles, 14 Agosto 2013

Estas líneas no gustarán a aquellos que dividen las selecciones entre los que juegan en la NBA o no, y a los que otorgan a los jugadores que forman parte de la Liga americana un cierto status superior al resto. Y claro está que yo también pienso que Ricky Rubio es un fenómeno jugando aquí, allí y en la China Popular que diría aquel, pero  lo cierto es que la composición de la selección española y los compañeros de puesto del ex jugador de la Penya indican que Rubio no tendrá fácil obtener un rol de jugador-referencia en la Selección.

Y ojo, que no hablo basándome en el primer partido de preparación contra Polonia (en el cuál Rubio fue titular, por cierto) sino en sensaciones generales basadas en las necesidades del grupo y en la importancia que deben tener Calderón (por capacidad, experiencia y jerarquía) y Sergio Rodríguez (por talento, confianza y habilidad para generar vías de anotación) en el juego del equipo.

Alguien pensará que el hecho de que Rubio fuera titular en el primer partido del equipo da a entender que su situación es algo que no preocupa mucho al seleccionador. Lógico, porque acumular talento es un bendito problema, pero yo interpreto la titularidad como un experimento para buscar un encaje a un jugador que se ve penalizado para competir por su falta de constancia en el rendimiento de su tiro exterior. Claro que pueden jugar dos bases juntos, faltaría más, y es una buena noticia que lo hagan y que se abran paso alternativas que eviten el reduccionismo y la especialización en el baloncesto, pero no es eso de lo que hablo sino de si realmente esta alternativa tiene que ser un recurso o una norma, o si, por el hecho de que los tres bases se sientan importantes y ahorrarse la problemática de elegir, se penalizan otras cualidades y alternativas que ofrece el grupo.

Por lo demás, del partido de preparación, merece la pena destacar algunos apuntes, como la presencia de las defensas zonales desde el  primer encuentro, la buena disposición del equipo a intentar jugar rápido, la ya sabida importancia de Marc Gasol y la necesidad de jugadores que den un paso adelante y que acompañen al Pasillo de seguridad que forman Calderón, Rudy y Marc Gasol. Y de momento, poco más, porque uno es limitado y no se atreve a hablar de certezas con sólo un partido de preparación, porque era eso, ¿no?, un partido de preparación, porque leyendo y escuchando a alguno parecía que lo de ayer era algo más que eso y que en 40 minutos con la limitación que supone rotar a 15 jugadores esperaba ya ver un equipo afinado, completamente rodado y que arrasara a Polonia desde el primer minuto. Está bien eso de la exigencia y demás pero qué bueno es un poquito de prudencia de vez en cuando.