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Archivo de la categoría ‘San Antonio Spurs’

Dos de Euroliga

Jueves, 23 Marzo 2017

Ayer jugaron Real Madrid y Barcelona,  Bartzokas volvió a exhibir ese estado de nerviosismo que le acompaña desde que las derrotas abundan en el equipo azulgrana, Rice demostró su clase y su pasotismo a partes iguales y el Real Madrid certificó tanto la ventaja de campo en los Play Offs de cuartos de final como que no está en un momento fluido de juego.

Pero hoy los titulares no los merecen Real Madrid y Barcelona sino dos equipos que asegurarán un equipo más, al menos, en la próxima Euroliga y que se disputarán un título europeo al que optan después de un camino durísimo.

La trayectoria de Valencia Basket y Unicaja de Málaga en la Eurocup define, en parte,  el momento por el que atraviesan ambas entidades. Creo que en el club valenciano y en su técnico, Pedro Martínez, en particular, quedó un sabor amargo de la pasada edición de la Eurocup y este año han afrontado la competición más mentalizados y conscientes de que su excelente nivel de juego les daba una oportunidad de optar a un título de prestigio. Su regularidad les ha hecho valedores de la ventaja campo que han sabido explotar frente a equipazos como Khimki y Hapoel a los que ha enfrentado con jugadores importantes de baja por lesión.

Hay muchos detalles en el juego que reflejan lo bien trabajado que está Valencia Basket. Su manera de defender el “pick and roll” tiene pocos rivales en Europa, la ocupación de espacios y el equilibrio entre el juego interior y exterior hablan de la riqueza táctica de un colectivo que huye de la “dictadura del pick and roll” a la que cada vez se reduce más el juego de muchos equipos. Sería injusto no mencionar el crecimiento en el carácter competitivo de un jugador diferente como Bojan Dubljevic pero creo que los jugadores que mejor representan el espíritu de Valencia Basket son Fernando San Emeterio, Rafa Martínez y Pierre Oriola. Los dos primeros ejemplifican el compromiso, la sapiencia y la oportunidad para aparecer en momentos decisivos de los partidos. Dos tipos con trayectorias ejemplares a los que quizás no damos demasiado bola porque andamos demasiado pendientes de nuestros “americanos” o los referentes nacionales de Real Madrid y Barcelona. Oriola, sobre el ya he escrito en alguna otra ocasión, es un jugador que transmite ambición, solidaridad y hambre por defender un sitio en la élite ganado a base de mucho curro.

Unicaja será sin duda un rival complicado para Valencia Basket. Los de Joan Plaza llegarán con mucha confianza después de superar dos eliminatorias con el factor cancha en contra. Hasta esta fecha, la temporada de Unicaja está llena de altibajos quizás determinados por la propia personalidad de muchos de sus jugadores, talentosos pero poco estables, en muchos casos. Unicaja me dejó algo frío en la Copa de Vitoria, creo que tenían una gran oportunidad de derrotar al Barcelona en Cuartos pero se vinieron demasiado pronto abajo en cuanto los catalanes consiguieron ponerse por delante. Ese punto de espíritu competitivo que les faltó en Vitoria sí que lo han demostrado en Europa donde su nivel defensivo de los últimos partidos ha sido sencillamente espectacular.

La sensación es que Joan Plaza empezó la temporada buscando un ritmo de juego más alto pero que el equipo muestra más solidez cuando el partido camina a menos posesiones y al juego en media pista. El ritmo de juego y el rebote serán probablemente los aspectos que determinen el ganador de la Eurocup, hasta su desenlace, sólo queda por felicitar a ambas plantillas y prepararnos para unos partidos dignos de los mejores de la Euroliga.

Pau y “Pops”

Viernes, 11 Noviembre 2016

El mejor pívot pasador del mundo (con permiso de su hermano, Marc) en el reino del “Passing Game”. Los mejores pies jugando de espaldas en un equipo que no limita la aportación de los pívots a jugar situaciones de “pick and roll”. El jugador de mejor rendimiento en las competiciones de selecciones FIBA en los últimos 15 años en la franquicia  que más respeto e influencia ha demostrado por el baloncesto fuera de la NBA.

Todo parece encajar para que la aventura de Pau Gasol en los Spurs sea todo un éxito pero los comienzos distan de ser los esperados. Es pronto, muy pero que muy pronto, estoy convencido de que Gasol encajará a la perfección en el equipo tejano pero los primeros partidos de la temporada me están dejando algo frío respecto al engranaje de Gasol en el ecosistema de Gregg Popovich.

Gasol juega menos que nunca (21 minutos de media) y ahí parece que está el origen de esta “incomodidad” en la pista que manifiesta. La falta de continuidad afecta a cualquier jugador, sobre todo a aquellos que vienen de una dinámica diferente, y Gasol no acaba de acostumbrarse a disputar menos minutos y tener poca presencia ofensiva en ese tiempo. Leonard y Aldridge son opciones prioritarias en el juego de los Spurs en el que el catalán  también es víctima del “small ball” que parece ganar terreno en la NBA lo que obliga a Popovich a apostar por quintetos más pequeños para defender a sus rivales donde Aldridge ocupa la posición de “cinco” y desplaza al jugador español al banquillo.

El último partido de los Spurs frente a los Rockets fue significativo en este sentido, con Gasol jugando 13 minutos y unos Rockets desatados castigando a los veteranos Spurs con un ritmo alto de juego y con Harden generando ventajas de manera constante.

Tengo a Gasol por una de las mentes más brillantes que ha dado este juego en mucho tiempo por lo que me interesa mucho ver cómo es capaz de “convencer” a Popovich de que su presencia en la pista es necesaria para incrementar el nivel de juego de los Spurs. Ya escribí que no soy muy optimista con las opciones de título de los Spurs, muchos de sus mejores jugadores tienen las piernas castigadas y físicamente parecen lejos de las mejores franquicias de la Liga. Aun así, con Gasol a pleno rendimiento tendrían recursos suficientes para ser un equipo altamente competitivo.

Ahora mismo, Popovich opta por igualar las propuestas de los rivales antes que explorar la convivencia durante más tiempo de Aldridge y Gasol. De momento, el laureado técnico parece penalizar la defensa de Gasol antes que valorar el resto de sus amplias virtudes. La ecuación Aldridge-Gasol es la más urgente que debe solucionar Popovich. Donde ve un problema puede encontrar el valor fundamental para que los Spurs sean más sólidos. Para ello, sería conveniente que los dos jugadores tuvieran la oportunidad de jugar más minutos juntos y explorar cómo pueden beneficiarse de sus cualidades. En la época que prima los espacios y la búsqueda de las “divisiones” para encontrar tiros abiertos, es posible, claro que sí, jugar un buen baloncesto con dos grandes jugadores en el poste medio.

El reto para Gasol es mayúsculo y pondrá a prueba una de sus cualidades injustamente menos valoradas, su competitividad. Nadie tiene el rendimiento de Gasol a los 36 años sin un alto grado de ambición y constancia por lo que estoy seguro que será capaz de revolverse ante esta situación y hacerse un hueco como jugador franquicia en los Spurs. Para ser justos, sus situación tampoco se puede achacar en exclusiva a Popovich sino también a que ha llegado a este comienzo de temporada menos “fino” que otros años. Habrá que seguir con atención este proceso de adaptación de Gasol en el que si no acaba de afianzarse veremos como Popovich deja de ser ese entrenador laureado y admirado para convertirse en un sospechoso habitual, al tiempo….

El texto de todos los años

Lunes, 21 Marzo 2016

No debemos dejar de elogiar la vigencia en la élite de San Antonio Spurs. La franquicia tejana es un caso extraordinario que merece un constante reconocimiento. El vendaval de los Curry, Thompson y compañía arrasa con todo incluso con unos Spurs que van camino de registros históricos pero, justo un par de días después de que los de San Antonio vencieran a los Warriors es un buen momento para analizar la versión 2016 de estos viejos rockeros.

Siempre me ha gustado la manera en que Gregg Popovich maneja la fase regular de la temporada. Frente a otros equipos que aparentan ser obras acabadas antes de tiempo, Popovich dosifica las piernas de sus jugadores con descansos oportunos mientras no deja de preocuparse de construir rutinas sólidas en ambos lados de la pista.

El reto de los Spurs de esta temporada era muy ilusionante. La incorporación de Lamarcus Aldridge era el apunte necesario para cubrir dos objetivos básicos, optar al título y asegurar junto a Kawhi Leonard dos pilares básicos para afrontar una reconstrucción que se afrontará en breve con las presumibles retiradas de Duncan y Ginobili.

La evolución de Aldridge desde comienzo de temporada está siendo magnífica. Especialmente después del All Star, el rendimiento del ex jugador de los Blazers está al nivel de los mejores jugadores interiores de la competición. Aldridge siempre ha tenido puntos en sus manos pero ha necesitado tiempo para adaptarse al “passing game” que propone Popovich y para encontrar los mejores espacios para explotar sus cualidades.

Los argumentos de los Spurs comienzan con Aldridge y Leonard y continúan con los momentos excelsos de conocimiento del juego que ofrecen Parker, Ginobili, Duncan y Diaw (qué bueno eres). Junto al irregular Green parece una base sólida para presentarse como candidatos al título. Además, me intriga qué busca Popovich con el fichaje de Kevin Martin, al que seguro que es capaz de sacarle buenos minutos.

La pregunta que nos hacemos es si San Antonio Spurs realmente tienen capacidad para derrotar en una serie a los Warriors y creo que es la exigencia mayúscula del reto el mayor estímulo posible para Popovich y compañía. A día de hoy parece algo muy complicado pero los Spurs han demostrado que tienen un plan, lo han demostrado con la intención de mandar un mensaje a sus rivales y con la clara intención de reafirmarse. A fin de cuentas para eso sirve esa eterna pretemporada que es la Fase Regular, para ajustar roles y dinámicas y para ir aventurando que estrategias castigan a tus futuros rivales planteando determinados encuentros con mentalidad de Play Off. Los favoritos son los Warriors pero no me cabe duda de que Popovich y San Antonio tienen un plan, ¿ lo tienen los Cavs o los Thunder?

Con permiso, Duncan

Lunes, 16 Junio 2014

San Antonio Spurs es el nuevo campeón de la NBA y una página imprescindible para entender la historia de esta enorme competición. El equipo tejano ha arrasado a unos Miami Heat con demasiados jugadores lejos de sus mejores días y sin armas suficientes para inquietar el sistema más indefendible que existe, un grupo de jugadores con un nivel de confianza tremendo en sus posibilidades y, sobre todo, en las de sus compañeros.

La longevidad en la élite de los Spurs sólo puede entenderse desde la maestría de su técnico, Gregg Popovich, capaz de plantear una propuesta de juego que tiene su paradoja principal en que es capaz de mejorar el rendimiento individual de cada jugador integrándolos dentro de un sistema de juego que desnuda principalmente a aquel que no toma la mejor decisión pensando en el colectivo.

Más allá de que la desigualdad de la Final ha sido patente, el mérito de estos Spurs es enorme por varios motivos. Primero de todo,  por la enorme competencia en la conferencia Oeste, con varios equipos de un nivel altísimo; después por la brillantez de su juego y su labor pedagógica en extender el valor del pase extra y del juego sin balón; por último, por las pequeñas historias de superación y éxito que ha propiciado encarnadas en tipos como Mills o Diaw a los que sólo Popovich ha sabido encontrar un lugar en la Liga.

Son numerosos los datos, anécdotas y récords que nos deja la Final. Ese MVP más que merecido para un chaval que no regala sonrisas pero sí mucho sacrificio como Kawhi Leonard, cuyo reto para los siguientes cursos será perpetuar este nivel de confianza con el que ha jugado los últimos tres partidos. También recordaremos los arreones de genio de Manu Ginóbili, la capacidad de pase de Boris Diaw, la madurez de Splitter después de su decepcionante final del año pasado y esas rachas de tiro asombrosas de Patty Mills. Esas imágenes no se borrarán nunca de mi memoria pero nunca superarán el respeto reverencial y admiración por uno de los más grandes jugadores de la historia, Tim Duncan.

Duncan tiene mucho más que ver con el éxito de este equipo de lo que indican sus (buenos) números. Su mentalidad y la manera de afrontar el éxito ha marcado el camino de muchos de sus compañeros que no dudan en señalar su ejemplo como uno de los elementos claves para el buen funcionamiento del grupo. La manera en que Duncan ha vivido esta final es una muestra más de su generosidad y su absoluto desapego a los focos. Su mayor velocidad la ha alcanzado para ofrecer esa mano para el compañero caído al suelo, su mayor gesto de alegría, para ese triple de uno de los suyos y  en todos sus gestos la satisfacción de formar parte de una de las mejores obras de siempre, impensable sin su presencia en tres décadas.

Manu y Ray

Viernes, 6 Junio 2014

El primer partido de la Final de la NBA entre San Antonio Spurs y Miami Heat no ha estado nada pero que nada mal. Los dos equipos han demostrado por qué son los mejores de la competición. Cada uno en su estilo, los Heat han controlado durante muchos minutos el encuentro gracias a la versatilidad de la mayoría de sus jugadores y las posibilidades tácticas que este hecho les ofrece tanto en ataque como en defensa. Los Spurs querían jugar con más ritmo pero se han mostrado erráticos en el pase y han echado en falta la aportación de dos de sus jugadores-termómetro, Green y Leonard, hasta el último cuarto, donde han resultado decisivos.

El partido se recordará por el tremendo calor, los calambres de Lebron y, quién sabe si por el primer paso en el camino hacia el título de los Spurs, pero también, por lo menos en mi caso, por la nueva demostración de talento de dos jugadores que, en el invierno de su carrera, reivindican la calidad técnica y el conocimiento del juego como armas poderosas para prolongar su exitosa trayectoria.

A estas alturas de su carrera, Manu Ginóbili no necesita mucha ayuda para reconocer aquellos aspectos del juego dónde su equipo supera al contrario. Su influencia en esta primera victoria de su equipo va más allá de los números. Su primera aparición liberó a sus compañeros del cierto respeto con el que habían encarado el partido. El argentino adivinó que en ese momento sus compañeros necesitaban una referencia que atacara el aro sin miedo y castigara la benevolencia de los Heat concediendo lanzamientos exteriores. Sin embargo, lo mejor de Ginóbili llegaría al final del encuentro en su interpretación del juego por parejas con sus compañeros Splitter y Duncan. Una vez tras otra, el internacional argentino alimentó las continuaciones de sus pívots castigando con canastas fáciles la defensa de Miami que no cuenta con jugadores con suficiente envergadura para defender a los jugadores interiores del equipo tejano.

Ginóbili enseñó el camino y el juego colectivo de los Spurs hizo el resto. Cuando los Heat quisieron restañar el agujero cerrándose sobre las continuaciones de Duncan, aparecieron los espacios para permitir tiros cómodos, muy cómodos para Green, Leonard y Parker. Nadie domina el arte del “pase de más” como estos Spurs.

La derrota de Miami deslucirá la aportación de Ray Allen. Probablemente estamos ante los últimos partidos de uno de los jugadores que más gusto da ver jugar en una pista de baloncesto. De los jugadores actuales, sólo Stephen Curry provoca sensaciones parecidas. El indudable magnetismo que ofrece la plasticidad en el juego de Allen no debe engañarnos ante el tipo de jugador que es, nadie alcanza ese nivel sólo por ser elegante sino por tener una capacidad competitiva tremenda. Los Spurs conocen de primera mano como se las gasta Allen en partidos de este tipo y por eso sorprende la escasa atención con la que han recibido su presencia en cancha, un error que deberán corregir porque las piernas de Allen rejuvenecen a medida que el partido tiene más trascendencia.

Mucho Ibaka

Lunes, 26 Mayo 2014

La ausencia de Serge Ibaka en los dos primeros partidos de la Final de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder ha puesto en valor, la aportación  del pívot de origen congoleño en su equipo y su capacidad para condicionar cualquier partido.

Ibaka es el pegamento que convierte a un equipo anárquico, con poco cuidado de los detalles y demasiado dependiente de los porcentajes de tiro de sus anotadores, como son los Thunder, en un verdadero aspirante al título. Es agradable ver que un tipo con los valores que representa Ibaka logre un reconocimiento tan unánime aunque sea a costa de sus ausencias. Más allá de sus cualidades atléticas, conviene detenerse en la capacidad del internacional por España para abrirse hueco y consolidarse en un equipo dominado por dos de las estrellas más rutilantes de la competición como Durant y Westbrook. Ibaka ha evolucionado de manera firme desde que aterrizó en la competición. Su aportación en defensa fue inmediata pero sus limitaciones ofensivas hacían que no formara parte del quinteto de los de Oklahoma en los momentos decisivos de los partidos. Su trabajo en los meses fuera de temporada, su paciencia y la confianza que ha demostrado en sus posibilidades le han permitido consolidar su lanzamiento y entender mejor la manera de explotar sus condiciones en ataque. Estamos ante mucho más que un potencial All Star, un jugador ejemplar por su altruismo, su capacidad de trabajo y su actitud, de la que también ha hecho gala cuando ha formado parte de la selección española.

El compromiso y tesón de Ibaka por “recuperarse” ha otorgado interés a una final de conferencia que conducía a un triunfo claro de los Spurs. Oklahoma no logró competir los dos primeros partidos y dio la sensación de no tener ningún plan para contener la velocidad a la que circula el balón en San Antonio. El panorama cambia bastante con Ibaka porque ya no será tan fácil hacer canastas de alto porcentaje, porque Durant y Westbrook tendrán un buen finalizador que juega por encima del aro para castigar las ayudas de San Antonio y por el refuerzo anímico que proporciona a sus compañeros su presencia.

Más allá de la influencia de Ibaka, conviene que echemos un vistazo al duelo de estilos que representan estos dos equipos. San Antonio es el mayor ejemplo de cómo un buen juego colectivo apoyado en la convivencia de buenos pasadores es el sistema ofensivo más difícil de defender. El buen uso del pase multiplica las opciones ofensivas de los Spurs y castiga la frágil defensa de unos Thunder que intentan competir a través del desequilibrio individual de Durant y Westbrook. La duración y el desenlace de esta final vendrá determinada por la aportación de más jugadores del equipo de Oklahoma. Ibaka ha sido el primero en levantar la mano, pero  no será suficiente si alguien más no se apunta a la fiesta. Están a tiempo…

Siempre San Antonio

Jueves, 13 Marzo 2014

No es que me sorprenda que San Antonio Spurs tenga el mejor balance victorias-derrotas de la NBA pero reconozco que no esperaba este excepcional rendimiento del equipo tejano. Por mucho que uno confíe en las cualidades de los Parker, Duncan, Ginobili, Leonard y compañía, pensaba que este año les costaría bastante más defender su espacio en la Conferencia Oeste ante la gran cantidad de franquicias jóvenes con capacidad de optar al título que habitan en esta Conferencia.

Es por ello por lo que me atrevo nuevamente a escribir unas líneas de reconocimiento a un equipo inolvidable del que merecen destacarse numerosas cualidades pero por encima de todo, su enorme orgullo competitivo, ese que hace que, a pesar de que su núcleo duro tenga la barriga llena de títulos, les empuja a querer superarse, a dignificar su trayectoria y, en definitiva, a hacerse respetar, cada vez que saltan a la cancha. Nadie encarna mejor este espíritu que Tim Duncan, sin duda en una versión muy alejada de sus mejores días, pero aún capaz de ser un referente en uno de los mejores conjuntos de la competición.

La versión de esta temporada de los Spurs mantiene su capacidad competitiva porque sigue entendiendo el pase como un elemento diferenciador y no como un accesorio. A diferencia de otros conjuntos que viven del talento individual de sus estrellas, San Antonio compite gracias a que nadie iguala su capacidad en el juego colectivo. Esta característica permite que varios de sus jugadores se desarrollen y puedan tener cierto protagonismo y que además logren grandes porcentajes en el lanzamiento exterior por su habilidad para encontrar al compañero mejor situado.

Siempre me ha gustado analizar cómo ha influido aterrizar en San Antonio a los distintos jugadores. El objeto de mi atención este año se llama Marco Belinelli. El jugador italiano es de los que ha llevado una progresión firme desde que llegó a la NBA. Su última temporada en Chicago fue muy positiva y Popovich entendió que su presencia enriquecería a los Spurs. Belinelli siempre ha tenido cualidades pero, a veces, ha dado la sensación de ser un jugador desordenado y con un punto de impaciencia en su juego que le hacía tomar malas decisiones. En los Spurs, su lanzamiento luce más porque encuentra mayores opciones desde la larga distancia y sabe que, aún saliendo desde el banquillo, se encuentra en un equipo donde los tiros no están repartidos antes de jugarse el partido.

La manera de agarrarse a la élite de los Spurs es una noticia muy positiva para la NBA y una lección permanente que debemos disfrutar y valorar más allá de que al final consigan el título o no. Larga vida a Popovich y sus chicos.

Dos equipos en apuros

Martes, 18 Junio 2013

Eso de que coincidan en el tiempo la Final de la Liga Endesa con la de la NBA da para que, irremediablemente, encuentres analogías entre distintas situaciones, te avergüences de otras (véase tratamiento televisivo, difusión, cierto cariño por el producto en definitiva) e intentes encontrar aspectos similares entre las vivencias que pueden estar sintiendo los distintos equipos.

En este punto de ambas series, con la iniciativa moral del Barcelona frente al Real Madrid y la real de los Spurs contra los Heat conviene analizar aquellos aspectos comunes  por los que los dos equipos que partían como favoritos han permitido llevar las eliminatorias ante un punto límite que no les permite ningún margen en forma de derrota.

 Los rivales:  Sería injusto para San Antonio y Barcelona no reconocerles el enorme mérito de sus actuaciones. Los Spurs están logrando llevar la iniciativa táctica de la Serie apoyándose en la constancia de Duncan y Parker, en los momentos brillantes de Ginóbili y, por encima de todos, en Greene y ese Kawai Leonard que hace de todo y muy bien. El punto de coincidencia con el Barcelona viene porque da la impresión de que sus jugadores tienen mucho más claro lo que se espera de ellos que los de sus rivales y también porque están sabiendo jugar con esa sensación de que Real Madrid y Miami Heat tienen mucho más que perder que ellos.

Roles. En el Real Madrid los roles están menos claros, Darden ha pasado en cuatro partidos de ser un jugador de últimas rotaciones a jugar momentos decisivos, Carroll ha llevado el proceso contrario, casi como Sergio Rodríguez, héroe en la primera victoria blanca y muy señalado en la última derrota con sorprendente poca presencia y viviendo desde el banquillo minutos en los que suele ser protagonista. Esto es, no ha habido una real suma de jugadores a la causa, los que se han sumado ha sido a costa de otros, será muy interesante observar la gestión de los minutos por parte de Pablo Laso en el último partido. En el Barcelona casi podemos adivinar la presencia que tendrá cada jugador. Mavrokefalidis está siendo un jugador importante por su capacidad para combinar con cualquier jugador interior mientras que Jasikevicius cobrará más protagonismo por los problemas físicos de Navarro. Aún así, nadie puede dudar ya de que Marcelinho es el termómetro de este equipo.

Popovich y Pascual. Creo mucho en Pablo Laso y en Spoelstra y en los grandes proyectos que están construyendo en sus equipos pero, hasta ahora, parece que están siendo superados por los entrenadores rivales. El matiz con el que están compitiendo Popovich y Pascual es distinto. El entrenador de los Spurs apela mucho a las emociones pero hace jugar a su equipo con el orgullo de sus cuatro anillos ganados, esto es, no asume tácticamente ningún tipo de inferioridad y busca castigar a Miami retando el orgullo de sus estrellas concediendo tiros lejanos a Wade y Lebron pero poniendo mucho énfasis en no permitirles canastas de alto porcentaje. Esos últimos minutos del quinto partido con San Antonio huyendo de especular con el marcador y con Parker percutiendo constantemente contra sus defensores son un claro ejemplo de la manera con la que los Spurs intentan conseguir el título. Si Popovich no se encuentra a gusto con márgenes cortos en el marcador, Xavi Pascual parece tener otro pensamiento. Ha logrado calar en el equipo que todo lo que sea llegar con opciones a los últimos minutos es muy positivo, planteamiento de aquél que se sabe inferior y que ve en esta idea la única opción de conseguir la victoria. El Barcelona está viviendo de su solidez defensiva y de la enorme tensión con la que juega el Real Madrid que, salvo contados minutos, no ha sabido liberarse de la presión de saberse favoritos. Cada fallo en el lanzamiento exterior de los blancos es una piedrita más en la mochila de la tensión que lleva a los partidos a decidirse en situaciones cercanas al aro, terreno donde el Barcelona sabe que tiene muchas más opciones.

Aún así creo que Real Madrid y Miami Heat van a conseguir el título. El Real Madrid, casi por un tema de probabilidades, no puede seguir tirando tan mal (aunque ojo, ya van cuatro partidos..) y tiene muchos más recursos que el Barcelona, sólo tiene que ponerlos en orden. Los Heat llevan seis meses sin perder dos partidos seguidos por lo que parece bastante probable que lleven la eliminatoria al decisivo séptimo encuentro. En ese contexto, jugando en casa y con el mejor jugador del momento parece un atrevimiento no considerarles favoritos aunque yo no me fiaría de Popovich….

Terreno conocido

Viernes, 7 Junio 2013

Gran primer partido de la Final de la NBA entre Miami Heat y San Antonio Spurs. Los dos equipos pisaban terreno conocido y eso se ha notado desde el primer minuto. Nada de momentos de tanteo ni de nervios propios de una final. Baloncesto del bueno, con muchos detalles a rescatar, talento técnico y atlético en los dos equipos en una Serie que se presume puede ser larga.

Parker. Está en un momento magnífico y es el más firme candidato a decantar la final. Su tiro de media distancia es muy sólido y el control que ejerce sobre cómo debe jugar su equipo en cada momento da a los Spurs un orden del que los Heat carecen en muchos minutos.

Bosh-Duncan. Chris Bosh intenta castigar a Duncan jugando lejos del aro pero en el primer encuentro ha abusado de estas situaciones. Convertir los recursos en la norma no suele traer cosas positivas, Miami necesita anotación en la pintura y no depender tanto del tiro exterior.

¿Quién defiende a Duncan?. La respuesta que nos ofrece el primer partido es que el jugador que mejor le ha defendido ha sido Udonis Haslem. Sin embargo el rol de éste en el equipo se limita a jugar los primeros minutos de cada tiempo, por eso, la importancia del eterno Duncan ha ido creciendo con el paso de los minutos en cada periodo, Spoelstra tiene faena en este sentido.

Leonard y Green. Estos dos pretorianos no tienen el nivel de Parker, Duncan o Ginobili pero son dos jugadores de equipo muy necesarios en este tipo de partidos. Leonard defendió de manera excelente a Lebron James y tuvo apariciones ofensivas puntuales bastante decisivas a pesar de que en algún tiro pareció verse superado por la entidad del acontecimiento. Green se aprovechó de la atención que generaban sus compañeros para anotar tiros de larga distancia. Si mantienen este nivel, las opciones de San Antonio serán muchas.

Lebron, fallón pero generoso. Tengo la sensación de que el MVP de la temporada salió al partido con la intención de implicar a muchos jugadores en la Final y estuvo tremendamente generoso a la hora de compartir el balón. Esta vez su lanzamiento exterior no ha estado a la altura y sus porcentajes no han sido buenas. La duda radica en cuál va a ser su actitud en el segundo partido y si va a sacar como lectura de la derrota que debe acaparar más protagonismo ofensivo. En mi opinión se equivocaría, es cierto que quizás tiene que ser algo más agresivo buscando el aro pero la cantidad de posibilidades de tiros librados que ofrece a sus compañeros sólo debe producir cosas positivas.

Popovych y Spoelstra. Son dos entrenadores estupendos con matices bien distintos. Popovych maneja una plantilla más al uso que se rige por unos cánones tradicionales que otorgan protagonismo al base y al “cinco”. Spoelstra sabe manejar con buen criterio las diferentes combinaciones que le ofrece la versatilidad de su plantilla. Ojo¡ a veces esto puede llevar a la confusión y hay quintetos de Miami que son tan atípicos que en vez de alterar al rival parecen conducirles al desorden a ellos mismos.

Esto que van un francés, un argentino y uno de las Islas Vírgenes

Martes, 28 Mayo 2013

Los San Antonio Spurs disputarán su quinta final de la NBA en los últimos 15 años. Las cuatro anteriores las ganaron. Mi admiración por esta franquicia y su entrenador ha evolucionado como el conocimiento del juego de su base Tony Parker. Con sus primeros anillos me faltaba encanto en el equipo, iluso de mí, relacionaba la NBA con aquello de las 10 mejores jugadas de la semana y claro, casi nunca salían los Spurs. Además, los gurús de la Liga en España decían que era un equipo aburrido, que especulaba mucho y que nunca tendría el encanto de otros campeones de Leyenda. Luego, cuando empecé a ver más partidos interpreté que lo que llamaban especulación era que este equipo se pasaba la pelotita más que otros y les empecé a mirar de otra forma.Hay que ser muy ciego para no calificar de extraordinario a un equipo que mantiene sus pilares fundamentales desde hace más de una década y que ha sabido enriquecerse con la presencia de jugadores y propuestas internacionales. La longevidad del éxito de la franquicia tejana se ha ganado de manera indiscutible un lugar en la historia y merece reconocerse la influencia de su entrenador Gregg Popovych en este ciclo. Popovych es un revolucionario silencioso que cuestiona el “Star System” de la Liga. Vale, ha entrenado durante más de 15 años al mejor “cuatro” de la Historia, Tim Duncan pero su manera de organizar el juego ofensivo ha permitido espacio para muchos jugadores porque siempre ha entendido que la diferencia en este negocio siempre la determina “el pase”. Siempre ha parecido que uno fichaba por los Spurs y se dejaba un cuarto de su ego antes de abrir la taquilla de su vestuario.

La columna vertebral de estos Spurs es la misma desde hace mucho tiempo, no siempre han ganado, es más, a veces se han pegado unos batacazos considerables pero Popovych nunca ha parecido dudar de estos tres jugadores extraordinarios.

De Tim Duncan está casi todo dicho, lo más admirable a día de hoy es su empeño por respetar su propia trayectoria y  por hacer más grande su leyenda. Más allá de sus incuestionables números, lo de Duncan es un tema de jerarquía, de trascendencia en el juego, de dominio…

Tony Parker fue MVP de las finales de la NBA en 2007, su juego actual es bastante mejor que el de entonces. El base francés domina los partidos gracias a su mayor experiencia, a su habilidad y a su capacidad por aprovechar la atención que generan otros compañeros. Su rango de tiro no ha evolucionado mucho en los últimos años pero ni falta que hace porque sus recursos con el balón son tantos que es capaz de anotar de mil maneras. Me gusta que el Parker más maduro y estable siga teniendo esos destellos geniales que no han ido en detrimento de que su toma de decisiones haya mejorado.

La pasión es un elemento imprescindible en cualquier equipo campeón. Duncan y Parker compiten con extraordinario orgullo, de otra manera no podría explicarse su éxito, pero lo de Ginóbili es otra cosa, algo así como una continua reivindicación, sorprendente en un jugador que genera unánime admiración y con la panza llena de títulos en Europa y Estados Unidos. El argentino tiene el cuerpo castigado por las lesiones y su versión más errática es más frecuente que en otras temporadas pero se viene una final y éste es de los que no perdona…