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Archivo de la categoría ‘Sergi LLull’

Historia de tres bases

Lunes, 3 Julio 2017

José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Ricky Rubio. En el orden que queráis, estamos hablando de tres jugadores históricos de nuestro baloncesto, protagonistas de los mayores éxitos de la selección española y con muchos y buenos partidos a sus espaldas en la mejor liga del mundo.

Los tres jugadores afrontan momentos  de cambios en su carrera. Ricky Rubio ha sido traspasado a los Utah Jazz, Sergio Rodríguez espera un nuevo destino en la agencia libre y José Calderón acaba de firmar por los Cleveland Cavaliers en lo que significa una oportunidad histórica de luchar por un título de la NBA que sería un grandísimo broche a su brillante carrera.

La presencia de Calderón en los Cavaliers es un motivo ilusionante que debe servir de impulso al jugador extremeño. A sus 36 años y si las lesiones le respetan, Calderón puede tener minutos en  una franquicia que exige a sus suplentes decisión para tirar e inteligencia en la toma de decisiones. Estoy convencido que Calderón no tendrá difícil mejorar las prestaciones de un Deron Williams decepcionante en las pasadas finales  pero, por otro lado, despojándome de la gorra española, no parece una apuesta que mejore el nivel de una franquicia necesitada de mayor capacidad atlética para poder detener a las poderosas tropas del Oeste.

La decisión de Gordon Hayward de permanecer o no en los Jazz delimitará si Ricky Rubio ha aterrizado en un aspirante a Play Offs o en un equipo sin grandes pretensiones. Me sorprende lo poco que han valorado en Minnesota Timberwolves la última temporada de Rubio y cómo ha influido en la evolución de Towns o Wiggins. En los Jazz, Rubio enriquecerá a interiores atléticos pero con poca “gracia” para generarse sus opciones de anotación como Rudy Gobert. A priori, el estilo de los Jazz le viene bien al jugador español que aterriza en una franquicia que hace del orden y el juego de pases una de sus señas de identidad. Por el nivel de sus compañeros, es imprescindible que Rubio siga insistiendo en esa versión vertical y más “desenfadada” que exhibió en la segunda mitad de la pasada temporada. Desde su año de rookie, los últimos meses de competición mostraron el mejor baloncesto en la carrera de un Rubio que acudirá al próximo Eurobasket con la vitola de titular que siempre le ha otorgado Scariolo.

A día de hoy, Sergio Rodríguez no tiene equipo para la próxima temporada. De por sí, la noticia sorprende. Las sospechas sobre su labor defensiva parecen pesar a la hora de que alguna franquicia en la NBA se lance a por su fichaje a pesar de que, en mi opinión, su temporada pasada en los Sixers ha tenido momentos muy positivos. Con este panorama, la opción más posible parecería la vuelta al Real Madrid pero tampoco hay noticias al respecto.

El jugador siempre ha manifestado su idea de seguir explorando la vía americana pero es un poco intrigante que no se conozca, al menos públicamente, intención de los blancos en recuperarle. El equilibrio y el talento que aportaba el “Chacho” a la rotación blanca resultó decisivo para muchos títulos. La propuesta de Laso siempre evidenció que LLull era su base preferido, incluso cuando estaba Rodríguez, pero la presencia de ambos en los momentos decisivos de los partidos generaba menos certezas en los rivales que tenían que hacer frente a dos tipos capaces de generar superioridades y amenazar además desde larga distancia.

Quizás la idea es dar más protagonismo a Doncic la próxima temporada (aunque el esloveno se adapta a todas las posiciones exteriores), o es que no hay intención de  “amenazar” el protagonismo de Llull. A lo mejor  es el propio Rodríguez el que no tiene intención de volver y apuesta por una nueva aventura americana o moscovita, o quizás es que estamos ante una de esas negociaciones discretísimas, pero lo cierto es que parece raro que, teniéndolo a tiro, se obvie la posibilidad de retorno de un jugador básico en uno de los mejores ciclos del Real Madrid.

Un pasado de lo más moderno

Lunes, 22 Mayo 2017

La leyenda de Zeljko Obradovic sigue creciendo después de conseguir un nuevo título de la Euroliga. Desde que aterrizó en Estambul con el objetivo de conseguir este entorchado Obradovic ha ido mejorando su obra año tras año hasta lograr la magnífica versión que ha mostrado su grupo.

El triunfo de Fenerbahce ha relativizado la influencia de la Fase Regular y tiene matices tácticos de gran valía. La sensación es que los turcos han asimilado las enseñanzas que les dejaba la competición mejor que sus rivales y han llegado en un momento espléndido de confianza y seguridad.

La aportación de Obradovic a Fenerbahce resulta decisiva para entender la solidez de un equipo que, hasta su llegada, era poco fiable. Su propuesta tiene algo de contracultural por la influencia que tiene su juego interior y por su convicción a la hora de jugar con dos “cincos” a la vez como Vesely y el MVP, Udoh. Desde fuera y, visto su rendimiento, parece una apuesta muy segura pero no todos los técnicos la hubieran abordado y quizás se hubieran dejado llevar más por el dogma actual de siempre tener en pista un “pívot” que pueda amenazar desde la larga distancia. En la búsqueda incesante de explotar  al máximo los espacios de la pista en la que están embarcados todos los entrenadores, Obradovic ha instado a generarlos a través de la amenaza de dos tipos que juegan muy cerca del aro. La evolución en la capacidad para pasar de Vesely y Udoh ha generado grandes ventajas para sus compañeros.

A pesar de todas las bondades ofensivas de los turcos, ha sido en la defensa donde Fenerbahce ha marcado diferencias. La exigencia de Obradovic ha mejorado la actitud y el trabajo de hombres como Dixon y Bogdanovic mientras que Kalinic, Udoh y Vesely son excepcionales trabajando cambios defensivos, aspecto fundamental en estos días. La guinda perfecta es la implicación que ha mostrado todo el grupo en el trabajo de rebote en los dos aros.

En tiempos de “small ball” y rotaciones incesantes, Obradovic ha hecho un guiño al pasado reivindicando el valor de los jugadores interiores y utilizando una rotación más corta que sus rivales.  Durante la temporada, el técnico serbio ha evaluado quién está preparado y quién no y en el último mes ha apostado por reforzar a aquellos en los que más confía. Un factor diferencial, especialmente frente al Real Madrid que más allá del rol de Llull y Ayón se ha presentado sin los deberes claros en este sentido, especialmente en el juego exterior.

Merecía el equipo campeón el mayor homenaje por mi parte. Habrá tiempo para seguir observando la evolución del Real Madrid pero vayan por delante algunos comentarios. El primero es que no entiendo que se pueda considerar un fracaso su actuación. El hecho de llegar a una Final Four es tremendamente meritorio y conseguir el título es durísimo. Hoy todos valoramos a Obradovic pero también viene de derrotas recientes.

Dicho esto, el partido del Real Madrid contra Fenerbahce ya lo ha jugado el equipo de Pablo Laso muchas veces esta temporada. En la mayoría de ellos ha conseguido la victoria pero no puedes ganar una competición de este tipo sin equilibrio en el juego, con tan poco trabajo en el juego sin balón y sin una defensa que permita explotar el terreno donde mejor se maneja el equipo, el contraataque. El Real Madrid ha creado un más que merecido MVP de la Euroliga, Sergio Llull pero le han faltado consolidar durante la temporada más recursos colectivos. Detrás del derroche de amor propio emocionante de Llull ha venido poca cosa. No diré que no le importaban a Obradovic los puntos del internacional español pero prestó más atención a castigar su defensa y a evitar que el balear pudiera poner en juego en situaciones de “pick and roll” a tipos como Ayón y Hunter.

Veremos si esta derrota provoca dudas que afectan a la lucha del Real Madrid por el título de liga y si estos partidos confirman la sensación de que hay jugadores que no acaban de lograr salir del agujero en que se encuentran. No me refiero a Doncic, que se llevará lecciones valiosas de su mala actuación en Estambul, aunque no fuera el único que por su actitud defensiva se mereciera una buena regañina…..

LLull y Don Pablo Laso

Lunes, 20 Febrero 2017

El trayecto entre Vitoria y Madrid en coche está en el límite de lo que aún se puede considerar un viaje llevadero. Si se realiza después de asistir a una edición como la que se ha celebrado de esta Copa del Rey, el recorrido todavía se lleva mejor por la cantidad de momentos  excepcionales que ha dejado el evento.

Comentaba antes de la Copa que llegará un momento en que esta competición no pueda dar cobijo a determinados males que acechan y ya están presentes en nuestro baloncesto, pero no es el día hoy para profundizar en la situación de las categorías de formación, en el futuro papel del jugador español, en el efecto perverso de los cupos o en que roten más los entrenadores de ACB que los de la Minicopa.

Hoy es momento para presumir de algunos partidazos vistos, dignos de Final Four de Euroliga, de un excepcional ambiente en las gradas y del gustazo que representa contar, todavía, con algunos jugadores legendarios y con técnicos de primerísimo nivel obligados a exprimirse al máximo para superar a sus rivales.

Un equipo legendario. El Real Madrid era el máximo favorito y cumplió los pronósticos. Los de Pablo Laso superaron un primer partido durísimo y dieron lo mejor de sí en la Semifinal y en la Final. Baskonia y Valencia obligaron a sacar lo mejor del actual líder de la Euroliga. La Copa ha confirmado el gustazo que supone contar con un talento como Randolph, el momento de incertidumbre que vive la carrera de Rudy Fernández y el liderazgo de Sergi Llull. El jugador balear es el icono de la Liga Endesa en este momento. LLull representa un carácter diferencial en este juego que tiene su máxima expresión en los momentos decisivos de los partidos donde su figura parece agrandarse.

En Vitoria también ha dejado momentos excepcionales Luka Doncic. El esloveno se lleva de este cita la enorme sensación de sentirse capaz de dominar en su casa a uno de los mejores equipos de Europa, Baskonia, y algunos deberes técnicos y tácticos (fundamentalmente el uso y la pérdida del bote) que le acentuó Valencia Basket.  Lejos de significar un problema, estos aspectos serán retos que ayudarán a un jugador con la mentalidad de Doncic a seguir creciendo.

No puedo hablar del Real Madrid sin dedicar unas palabras a Pablo Laso. El técnico vitoriano es uno de los responsables de los continuos ejercicios de fe de su equipo y un maestro en el manejo de los recursos de su plantilla. La manera de implicar a Taylor y conseguir que un tipo se “mate” sabiendo que apenas hará dos o tres tiros por partido o el buen uso de Carroll en la final son dos muescas más en las numerosísimas lecciones de gestión que lleva realizando Laso desde su llegada al club blanco. Sigo pensando que se le da poca bola a Laso, vale que en España maneja el segundo mayor presupuesto pero que nadie olvide que el Real Madrid domina la Euroliga cuando su inversión en plantilla no está entre las cuatro mayores de Europa. La historia del Real Madrid es Ferrándiz, Lolo Sainz y Don Pablo Laso, lástima que haya gente que todavía lo dude.

Algo más que un finalista. Valencia Basket decidió cambiar el signo de su Copa en el descanso del partido frente al Barcelona. En ese momento decidió pensar más en todas las virtudes que les han ganado el respeto del baloncesto. Pedro Martínez debe sentirse orgulloso de su obra y del carácter que ha inculcado a su grupo. El Real Madrid tuvo que ganar varias veces el partido a los valencianos. Cuando parecía que rompía el encuentro, Valencia siempre volvía. Un ejercicio de fe, determinación y calidad (qué buen uso del pase y los espacios) extraordinario que sólo el mejor equipo de nuestro baloncesto en muchos, muchos años logró superar.

Merecían Real Madrid y Valencia acaparar la mayoría de estas líneas. La temporada nos dará más ocasiones para reivindicar al maravilloso Morabanc Andorra, disfrutar con el juego de Baskonia y analizar la fiabilidad de sus jugadores en finales igualados. También habrá que vigilar la mentalidad del Unicaja de Joan Plaza, algo frío en su encuentro frente a Barcelona o ver en qué acaba este vía crucis del Barça, que transmite síntomas en el lenguaje gestual del colectivo, muy preocupantes.

Llull, Llull, Llull

Jueves, 17 Noviembre 2016

No siempre he sido de Llull, lo reconozco, pero ahora hay pocos, muy pocos jugadores que me guste tanto ver jugar como el balear. Hay pocas cualidades que admire más que la capacidad para evolucionar durante una trayectoria y, en este sentido, el ejemplo de Llull es admirable.

Desconfiaba de Llull por su errática toma de decisiones, por su incapacidad para jugar a varios ritmos y porque no le veía capaz de ser el base titular de un equipo aspirante a ganar la ACB o la Euroliga. Me parecía un tipo con grandes cualidades físicas pero un tanto desordenado en su juego y con demasiada tendencia a dejarse llevar por impulsos antes de por lo que demandara el partido. Siempre admiré su capacidad competitiva, su entusiasmo y ese atrevimiento de “dejadme a mí, que yo me ocupo”, terriblemente contagioso. Recuerdo que en la etapa Messina/Molin, Llull era la referencia ofensiva del equipo. No me duelen prendas en reconocer que entonces pensé que era imposible que el Real Madrid aspirase a mucho más pretendiendo que un muy  buen jugador fuera la referencia que llevase a los blancos a ser un gran equipo. Varios años después, no me duelen prendas en reconocer mi tremendo error.

Desconozco que lugar en el rincón de la estima de Llull ocupa su entrenador Pablo Laso pero la influencia del técnico vitoriano en la evolución como jugador del internacional español ha sido máxima.  Llull es el jugador que mejor ejemplifica la etapa de Laso como técnico del Real Madrid. Desde el primer día confió en él en la posición de base y ha sido el jugador que más minutos ha disputado en cada temporada. La responsabilidad de dirigir al grupo ha mejorado a Llull en su relación en el juego con los compañeros y cada año añade un registro más a su arsenal.  Su  mejora en la lectura del “pick and roll” es relevante. Ha pasado de jugar esta situación pensando exclusivamente en él a ser capaz de “alimentar” tanto a los jugadores interiores como a los exteriores. Además, empieza a añadir detalles que demuestran que está atento a muchos aspectos del juego que antes le parecían irrelevantes y todo ello sin perder su actividad defensiva.

En resumen, Llull ha dejado de ser un jugador exclusivamente de “pista abierta”  para convertirse en un hombre capaz de aportar en el juego en media pista donde también ha mejorado su efectividad en los tiros cortos.

Sergio Llull  vive un gran momento desde hace varios años por lo que está lejos de ser una moda aunque  su influencia en el Real Madrid es cada vez mayor. En un equipo lleno de talento, nadie tiene el rol de este animal competitivo, capaz de empatizar al máximo con su afición mientras que muestra un lenguaje corporal tremendamente educado con rivales y compañeros. El Real Madrid debe vigilar que la influencia de Llull no se convierta en una excesiva dependencia. Estamos en un momento muy incipiente de la temporada pero ya hay varios partidos que ha sacado adelante por actuaciones soberbias de su base titular más que por mecanismos colectivos consolidados.

Talento y “colmillo”

Jueves, 23 Junio 2016

Se puede profundizar mucho más pero no hay indicadores más llamativos que distancien a Real Madrid y Barcelona. Por un lado,  la capacidad de determinados jugadores del equipo blanco de mantener a su equipo en el partido con acciones geniales cuando el funcionamiento colectivo no es adecuado y por otro, ese punto mayor de competitividad y ambición que marca la diferencia y que pone en evidencia la “frialdad” de determinados jugadores de referencia del conjunto azulgrana.

El definitivo cuarto partido que ha dado el segundo título consecutivo de la Liga Endesa al Real Madrid ha sido un perfecto resumen de las virtudes y defectos que han mostrado estos equipos durante esta temporada.

El Real Madrid ha tenido momentos brillantes, especialmente cuando el balón circula rápido, sus jugadores se pasan y logran conseguir tiros cómodos después de poner el balón en situaciones interiores. También, puntualmente,  ha exhibido cierta falta de tensión defensiva y ha abusado de ataques donde el balón pasa por pocas manos y se han resuelto con tiros poco trabajados. Afortunadamente para los de Pablo Laso la balanza entre los momentos positivos y los menos brillantes se ha decantado en esta final para la versión más sólida del equipo. A pesar del esfuerzo de Satoransky, la genialidad de Llull y Rodríguez marca diferencias y la movilidad de Ayón es un tremendo desahogo para sus compañeros.

Laso ha tenido las ideas más claras que Pascual en esta final. Iniciar los partidos con Jayce Carroll le ha permitido tener la iniciativa táctica y un plan muy definido para los primeros minutos y tipos como Taylor, Maciulis y Nocioni se han adaptado a roles muy concretos pero muy necesarios. Probablemente a todos ellos les gustaría jugar más pero tienen muy claro lo que se espera de ellos. Los dos primeros, representan el pegamento defensivo y gastan pocos tiros mientras que Nocioni (al que eché en falta en momentos de la segunda parte del cuarto partido) eleva el nivel de competitividad y agresividad del grupo. Pablo Laso, que ha logrado cambiar la dinámica de una sección a la deriva, tiene en su haber no sólo los títulos de esta temporada sino la capacidad de haber evolucionado al grupo y encontrar utilidad a casi toda la plantilla, como ha sido el caso de un Thompkins, muy mejorado en facetas defensivas y que, por su talento y  capacidad de evolución, podría ser interesante que continuase en el equipo.

Pablo Laso maneja a la perfección la exigencia de su cargo y lo hace apostando por un baloncesto que ha enganchado a una afición con tendencia a renegar. Apetece ver su próxima obra que contando con el aval del trío más fiel de su etapa (LLull, Chacho, Rudy) seguro que será positiva. Si se confirma la continuidad de Ayón, no hay factor más ilusionante que observar la progresión de Luka Doncic y ver si logra ser un jugador de referencia antes de que el “monstruo” (NBA) le atrape en sus garras.

Creo que Xavi Pascual es uno de los cinco mejores entrenadores de Europa. También creo que el ciclo de Xavi Pascual en el Barcelona está en su tope de rendimiento. El equipo transmite síntomas que indican que el mensaje del entrenador no llega del todo claro. Mientras todos los jugadores del Real Madrid tenían claro lo que se esperaba (o no) de ellos, en el Barcelona no ocurría lo mismo. Abrines, no logra quitarse la etiqueta de promesa porque un día parece imprescindible para Pascual y otro es el último alero en saltar a la pista. Lo mismo se puede decir de Oleson e incluso de un Pau Ribas, claramente de más a menos en la temporada. El pasillo de seguridad lo han formado Satoransky, Doellman y Tomic. Satoransky es mucho mejor jugador ahora que el que llegó a Barcelona en 2014 pero le ha faltado ayuda en esa posición mientras que Doellman y Tomic son dos tipos de una calidad tremenda pero que mezclan mal en defensa y tienen cierta falta de fiabilidad cuando los partidos no dependen exclusivamente de la técnica individual sino de la fe y el deseo. Navarro volvió a dejar una lección de dignidad pero  la primera necesidad del Barcelona es un exterior de referencia que incluso en sus días malos garantice un mínimo de puntos.

Acabo con una mención a Sergio LLull, el merecidísimo MVP de esta final. Llull es el máximo representante de la etapa de Pablo Laso en el Real Madrid. Desde el primer día, el técnico, apostó por el  balear como base, habitualmente es el jugador que más minutos disputa y expone como nadie la ambición del grupo por seguir sumando títulos a pesar de tener la barriga bastante llena. Laso es bastante responsable de la evolución de Llull en estos años y de cómo ha mejorado en la interpretación del juego. Me gusta que Llull reconozca públicamente la aportación de su técnico a los éxitos colectivos y estoy convencido de que valorará como es debido la importancia que ha tenido encontrarse con Laso para el desarrollo de su carrera. Llull no es un base al uso pero es en el puesto de base donde más partido saca de sus cualidades, ahora se puede afirmar este hecho con bastante rotundidad, hace cinco temporadas, Pablo Laso y pocos más pensaban así.

Una final, cuatro parejas

Mircoles, 15 Junio 2016

Quién sabe si el Real Madrid se acordará de ese último minuto en el partido de Fase Regular en el Palau donde dejó escapar varios puntos que le hubieran dado la ventaja de campo en esta final. Concedo bastante importancia al “factor cancha” y por eso entiendo que, dentro de la gran igualdad entre estos equipos, el Barcelona es ligeramente favorito para llevarse el título.

A priori, la necesidad también es mayor en los azulgranas, con el proyecto de Xavi Pascual en cuestión y con bastantes meses sin llevarse un título de calado a sus espaldas. Se enfrentan dos equipos con filosofías distintas. El Barcelona representa la supremacía del pase pero para ganar también necesitará dosis de talento y creatividad de acciones generadas a través del bote. El Real Madrid genera por las ventajas que obtienen a través del dribling sus “pequeños” pero también su mejor versión está relacionada cuando el equipo es capaz de circular el balón con velocidad.

Los bases. El rendimiento de los bases marcará gran parte de la serie. Analizando el histórico de los últimos duelos, ha existido una gran relación entre quién ha controlado esa posición y el resultado del encuentro. El dominio de la pasada temporada del Real Madrid se sustentó en la superioridad que marcaban los “Sergios”. Satoransky ha logrado elevar su nivel este curso y en los enfrentamientos contra el Real Madrid  ha dominado  a sus rivales en determinados momentos resultando un jugador incómodo para los de Pablo Laso. Me interesa especialmente ver cómo el desgaste defensivo al que se ve sometido en su trabajo con Rodríguez o LLull le afecta a las iniciativas que toma en ataque  y el espacio que le concede Pascual para jugar con intención de castigar a sus defensores (seguro que Carroll en algún momento).

Abrines y Rudy Fernández. Abrines tiene la oportunidad de confirmar en esta final todo aquello que viene apuntando de manera discontinua desde hace tiempo. El ex jugador de Unicaja se ha visto perjudicado en su evolución por las lesiones y la falta de continuidad en un rol determinado. Apetece una versión de Abrines más constante y sólida que además de mostrar su capacidad defensiva no limite su registro en ataque a ser exclusivamente un tirador porque tiene condiciones para hacer más cosas. Abrines es un jugador con condiciones parecidas a Rudy Fernández que también viene de una temporada muy determinada por sus problemas en la espalda. La semifinal contra Valencia Basket ha mostrado a un Rudy más certero en el lanzamiento de tres puntos. Su desgaste físico hace que Rudy use el tiro con más asiduidad que antaño (incluso en ocasiones con mala selección) y juegue con menos agresividad al aro frecuentando menos la línea de tiros libres. Particularmente, me gusta mucho más el Rudy Fernández todoterreno que el “tirador” pero incluso cuando no está acertado le reconozco el valor que aporta en defensa.

Los minutos de Carroll y Navarro. A priori, Carroll y Navarro no estarán entre los jugadores de sus equipos que más minutos disputen pero su influencia en el resultado puede ser determinante. Carroll y Navarro están señalados por ambos entrenadores como jugadores a los que castigar por su debilidad defensiva pero en ataque son capaces de ayudar a que sus equipos obtengan parciales importantes a su favor en poco tiempo. Carroll vive un momento de gran confianza que tendrá su última prueba enfrentándose seguro durante varios minutos a Oleson, el jugador que mejor le ha defendido.

Ayón y Tomic. Ayón es el pívot que define lo que quiere Pablo Laso para esa posición y Tomic es el jugador más determinante jugando al poste bajo en Europa. La realidad que les une es que son fundamentales para sus equipos por la diferencia que hay entre ellos y sus sustitutos aunque en esta posición, Pascual parece tener algo  más de confianza en su banquillo. El factor físico y las faltas personales que cometan serán otros factores que pueden tener influencia en el resultado de la Final.

Dos fenómenos

Lunes, 29 Febrero 2016

Entiendo como lógico el permanente deseo de comparación entre acciones o jugadores. Me parece hasta enriquecedor en algunos momentos  y positivo porque casi todo debate en torno a nuestro deporte contribuye a su difusión. La canasta desde su campo de Sergio Llull no sólo será tema de conversación de los aficionados habituales sino de aquellos más esporádicos y el baloncesto tendrá más repercusión de la habitual en determinados medios.

Dicho esto, permitidme que huya de las comparaciones que se han establecido entre las canastas ganadoras de Stephen Curry frente a Oklahoma (¿el partido de la temporada NBA hasta ahora?) y la que consiguió Sergio Llull frente a Valencia Basket.  Me interesa más el debate que trata de dimensionar las figuras de Llull y Curry en sus diferentes entornos. Llull es uno de los mejores jugadores de Europa y se ha labrado esa consideración paso a paso superando, en mi opinión, cualquier expectativa que se pudiera realizar sobre él en los primeros años de su carrera. Curry también ha mejorado cualquier previsión, probablemente es el mejor jugador del mundo y la aparición más interesante en este juego desde la retirada de Michael Jordan.

La vistosidad y el carácter decisivo de la canasta de Llull en Valencia restan notoriedad a muchos detalles previos que indican la trascendencia del jugador balear en el Real Madrid. Si su “churro” resultó decisivo es porque previamente él mismo se había dado opciones de ganar el partido con cinco puntos seguidos. Hasta entonces su partido había sido discreto, discreto dentro de su nuevo rol porque a diferencia de hace unos años, Llull es capaz de aportar en muchos aspectos cuando no anota  con facilidad. Este es precisamente el aspecto que más valoro del base internacional. La manera en que se ha hecho con el liderazgo de un grupo, el respeto que tiene entre sus compañeros y su mejora en el conocimiento del juego que nos permiten ver cada semana acciones de pase impensables en este jugador hace tiempo.

Valoro mucho la evolución de los jugadores durante su trayectoria. En este sentido, Sergio Llull es un ejemplo admirable. Un jugador con unas piernas poderosas que podrá prolongar su carrera al máximo rendimiento por los matices que le añade cada temporada. Un tipo valiente y un competidor asombroso que ha respondido con creces a la confianza que ha depositado Pablo Laso en él desde el momento que tomó las riendas del equipo. Ya lo he escrito en alguna ocasión, por encima de Sergio Rodríguez y Rudy Fernández, Llull ha sido el jugador por el que más ha apostado Pablo Laso, tanto en minutos de juego como en responsabilidad otorgada.

Curry también está siendo más de lo que aparentaba que iba a ser. Su trayectoria está muy lejos de la carrera de Michael Jordan pero su temporada actual discute con la mejor posible del gran Michael. Curry es una noticia estupenda para reivindicar el talento por encima de las cualidades atléticas. Un tipo no especialmente rápido ni fuerte que es el mejor jugador del momento porque es el más hábil y el único que representa una amenaza lanzando desde ocho o nueve metros. Curry es un anotador que se ha convertido en un dominador.Su “tiranía” nace desde su cabeza, se manifiesta a través de su muñeca y se completa con una actitud muy favorable para el juego, se divierte, nos divierte y encima compite como nadie. Un fenómeno, lo dicho, lo mejor en los últimos 20 años, y creo que no exagero..

A Sergio lo que es de Sergio

Domingo, 20 Septiembre 2015

Quién sabe si aquella derrota ante Francia sirvió para convencer a Pau Gasol de acudir a este Eurobasket y prolongar una carrera extraordinaria con el equipo nacional. Quién sabe también si aquella derrota sirvió para valorar dentro del grupo todo lo que había aportado Scariolo y quizás lo poco que se le había reconocido. Lo único cierto es que este título europeo conseguido por España es de un mérito extraordinario en fondo y forma.

Los primeros minutos de la Final contra Lituania han mostrado cierta falta de tensión en ambos equipos, como si estuvieran vacíos después de dos semifinales tan duras y exigentes en el plano físico y mental. En este entorno, España ha jugado con mucha más seguridad por la experiencia de sus jugadores y, sobre todo, por la fiabilidad de contar con unos tipos que están más habituados a levantar títulos que los lituanos. Más allá del efecto “Gasol”, cuyo dominio en este Eurobasket tiene escasos equivalentes en la historia, España ha marcado diferencias por la generosidad con la que ha jugado, representada como nadie por Sergio Rodríguez y Sergio Llull, en su  mejor actuación conjunta del campeonato.

No creo que haber sido el único que ha pensado que España ya había hecho lo más difícil antes de la final. Esta impresión también ha sido compartida por españoles y lituanos durante todo el partido. Los de Scariolo han demostrado nuevamente su capacidad para adaptarse a lo que pedía cada instante. Quizás,  de los últimos cinco partidos, éste era el encuentro donde su desenlace dependía en mayor medida de lo que hicieran los jugadores españoles. Por lo menos,  algo así parecía también que pensaban los lituanos, presos de una cierta resignación desde el momento en que España “rompió” el encuentro en los primeros minutos.

La Final ha sido un digno colofón a la brillantez con la que Sergio Scariolo ha manejado al grupo y a ciertas decisiones tácticas que ayudaron a incrementar el rendimiento del colectivo.

- El rol de los “Sergios”. Tras el “experimento” de hacerles coincidir en el quinteto titular frente a Serbia, Scariolo ha optado por dar continuidad a la rotación de Llull y Rodríguez en el Real Madrid, haciéndoles coincidir en momentos concretos, habitualmente trascendentes y permitiendo comenzar de titular a Sergio Llull para intentar no “meter” en el partido a los bases rivales y aprovecharse de la habitual efervescencia inicial del balear.

-  Proteger y reforzar a Mirotic. El rendimiento de Mirotic ha crecido junto al del equipo. Scariolo le ha ayudado con el seguro que siempre es contar con Felipe Reyes y la solidez defensiva que éste aporta en muchos momentos. Lo mejor de Mirotic con España está por llegar y ésta experiencia hará crecer como jugador de enorme talento y que, tácticamente, ha tenido también algo que ver en los espacios que ha propiciado para Pau Gasol.

- Pau y a través de Pau. El enorme rendimiento de Gasol viene también provocado por una buena disposición táctica del equipo, especialmente en la ocupación de espacios y movimiento del resto de los jugadores. En anteriores experiencias, el juego interior de España fue más previsible y menos “rico” por las dudas del resto de jugadores en cuánto a cómo moverse cuando el balón estaba en situaciones cercanas.

- Descubrimiento Claver. Víctor Claver jugó toda la preparación en la posición de “cuatro”. Valoro por eso mucho más la aportación que ha tenido como “tres” en los partidos decisivos. Scariolo rectificó a tiempo un déficit evidente, el físico de nuestro juego exterior, necesitado de piernas y centímetros que limitaran a los rivales y echasen una mano en el rebote. Está en las manos y, sobre todo, en la cabeza, de Claver que este Eurobasket signifique en su carrera algo más que un título.

- Adaptarse y crecer. Valoro mucho de todos los éxitos de Scariolo en la selección su capacidad para hacer crecer al equipo a medida que la competición avanzara. El patrón de este Campeonato de Europa tiene matices similares a otros anteriores con el técnico italiano. No se puede dudar de la buena planificación, capacidad de adaptación y  preparación de los partidos que han realizado el técnico italiano y sus colaboradores.

La presencia de España en los Juegos Olímpicos de Río como Campeona de Europa es extraordinaria para nuestro deporte y será, esta vez, sí, el  broche de oro a una  generación irrepetible. Al frente de ellos estará un técnico que ya forma parte de la historia del baloncesto de nuestro país. Scariolo ha sido muchas veces criticado y casi siempre poco reconocido, lo cierto es que ha encontrado en este Eurobasket  y en las circunstancias que rodeaban a España un estímulo ideal para reencontrarse consigo mismo y aprovechar su experiencia y conocimiento de las peculiaridades del grupo para sacar la mejor versión de sí mismo.

Roles y Trolas

Mircoles, 24 Junio 2015

Me alegra que un tipo normal haya liderado a un grupo para conseguir algo extraordinario. Seguro que peco de corporativista pero no se puede entender esta temporada histórica del Real Madrid sin valorar todo el recorrido desde que Pablo Laso fue designado entrenador del equipo. Desde un mensaje moderado y humilde y manejando con entereza el fuego amigo, Laso ha sabido construir un equipo histórico que ha logrado atraer admiradores y aficionados.

Hay un momento clave en la temporada del Real Madrid que es cuando Laso intercambia los roles de Bourousis y Slaughter. El equipo que ha desarrollado el mejor baloncesto de ataque en Europa en los últimos años elevó su nivel cuando entró en la rotación un tipo que renuncia a intentar anotar cuando está a dos metros del aro. El mensaje afectó en primera instancia a Bourousis pero caló en todo el equipo.

La Final ha evidenciado la diferencia entre un equipo asentado y otro que aún está en modo “búsqueda”. Desde hace tiempo, Laso ha encontrado el rol de todos sus jugadores mientras que Pascual solo ha parecido confiar de manera estable en Tomic. Por ejemplo, Thomas y Lampe han pasado de titulares a muy secundarios. Dudas frente a certezas, confianza frente a inquietud, pasión frente a resignación y también los “Sergios” frente a Huertas y Satoransky.

Reducir la diferencia entre los dos equipos a los bases no sería del todo justo pero actualmente la aportación de Llull y Rodríguez es diferencial y decisiva para explicar esta temporada histórica. Dos jugadores alejados del perfil de base-director que necesitan anotar para encontrar sentido a su juego  y lograr implicarse en otras facetas y que, a diferencia del curso pasado, han llegado al momento decisivo de la temporada en un buen momento físico. Satoransky y Huertas es una pareja magnífica pero que no suma tanto como la de los blancos porque Huertas no acaba de adaptarse a compartir minutos y porque ninguno de los dos es un tirador sólido desde la larga distancia lo que, en determinados momentos, es una limitación importante por los recursos defensivos que permite a los rivales.

Desde la superioridad en la posición de base, el Real Madrid ha consolidado su ventaja con la aportación de sus “segundos” espadas. El trío Rivers, Maciulis y Carroll merece un aparte por su solidez. Rivers ha logrado encajar dejando a un lado cierto espíritu libre y aplicándose en artes que no le venían tanto de serie. Acostumbrado a “buscar” ha acabado entendiendo las ventajas de “esperar”. Algo parecido le ha ocurrido al lituano Maciulis, excelente en defensa y rebote y muy generoso repartiendo juego desde el poste bajo. Carroll puede decir con orgullo que ha sido un factor diferencial en los dos títulos principales del curso. Su recuperación es otro mérito de Laso que ha tenido la habilidad de ponderar más sus virtudes que sus defectos para encontrarle siempre espacio en su rotación. Los buenos minutos de Carroll son fruto también de aquellas veces que tuvo oportunidades cuando sus lagunas defensivas tenían más visibilidad que su aportación en ataque.

Seguro que el Barcelona se reinventará y optará a todos los títulos la próxima temporada. La Final no deja, sin embargo, muchas pistas sobre cuales, serán los pilares del nuevo proyecto. Estará Tomic, que ya es mucho, pero queda por ver quién aportará ese plus de competitividad tan necesario para competir al máximo. Ese empuje que ha aportado Nocioni al Real Madrid y que no parece sumar  Doellman, talentoso pero huidizo cuando los partidos se juegan con el nivel de intensidad y actividad que ha propuesto el Real Madrid y el Barça no ha sabido igualar.

Y también, alma

Domingo, 21 Junio 2015

Esos primeros siete minutos del Real Madrid en el segundo partido de la final son un perfecto resumen de la etapa Laso con ese enorme plus de confianza que ha supuesto el título de la Euroliga. Por supuesto, no había otro mejor hombre para representar este ciclo que Sergi Llull. Llull ha sido ( y veremos si seguirá siendo) “el chico de Laso”.

En las buenas y en las malas, el balear ha sido la apuesta más decidida y sólida de Laso. Desde el primer día aventurócualidades de base,  le dio el mando del equipo y le liberó en los minutos decisivos con la inestimable ayuda de Sergio Rodríguez. Por momentos, incluso pareció que Laso exageraba su apuesta por Llull, dándole más minutos y galones que a dos talentos del nivel de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez. Hoy, LLull es mucho más que el jugador que anota cinco triples sin fallo en una final de la Liga Endesa. Es un auténtico líder, que ha sido capaz de mejorar su interpretación del juego y que explota al máximo la enorme personalidad que siempre ha mostrado. Un tipo valiente que, como todos los de su condición, está recogiendo su premio y que ha respondido a la confianza de su entrenador derribando la puerta que separa un buen jugador de una estrella del baloncesto europeo.

Bajo el liderazgo de Llull y la hiperactividad de Rudy Fernández, el Real Madrid está a un sólo paso de proclamarse campeón de la Liga Endesa exhibiendo un juego brillante que no debe esconder algunas debilidades de su rival. El Real Madrid juega con un  nivel de confianza máximo pero también recordando la última final perdida en Liga frente al eterno rival. El Barcelona es víctima de sus dudas, de roles poco definidos en algunos puestos y de una alarmante falta de deseo. Más allá  del dominio en la posición de base que ejercen Llull y Rodríguez, de la movilidad de Ayón que penaliza a Tomic y Pleiss y de la intensidad en defensa del Real Madrid, sorprende el poco entusiasmo del Barcelona por intentar agarrarse al único título al que optan esta temporada. Incluso su técnico, Xavi Pascual parece haber perdido algo de esa habilidad para limitar las cualidades del Real Madrid siempre que jugaba contra los suyos. Todo lo contrario, el equipo de Pablo Laso parece excesivamente cómodo cuando juega contra el Barcelona.

El Palau es la cancha más difícil de Europa por lo que no se puede descartar  que la serie se alargue. Bajo su techo, varios de los jugadores del Barcelona pueden camuflar esa ausencia de carácter competitivo que les lleva pesando fuera de su campo durante toda la temporada. Es improbable que el Real Madrid anote de manera tan fluida fuera de su entorno pero la evolución durante el ciclo de Pablo Laso ha permitido a los blancos saberse adaptar a mayores tipos de partidos. En un año en el que el grupo ha sido capaz de derribar todas sus barreras pendientes, le queda otro reto para culminar su obra perfecta, jugar un buen baloncesto en el Palau Blaugrana.