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Efecto Martínez

Lunes, 20 Noviembre 2017

No sé si exagero si digo que Baskonia es uno de los equipos que mejor baloncesto practica en Europa en estos momentos. Incluso diría que el mejor, si no hubiera tenido esa sensación en el reciente CSKA Moscú-Fenerbahce, de que rusos y turcos son capaces de llevar su intensidad defensiva y capacidad para circular el balón a un nivel muy difícil de igualar para sus rivales.

Lo cierto es que la llegada de Pedro Martínez ha revitalizado a un conjunto que, no sólo ha cambiado la dinámica de resultados, sino que está exhibiendo un nivel extraordinario en el que  merecen destacarse varios detalles de valor que podrían ser perfectamente una guía sobre qué hacer para impulsar un grupo e imponer un sello propio en muy poco periodo de tiempo.

Definir una rotación. Baskonia tiene una rotación definida que hace que cada jugador tenga muy claro lo que se espera de él. La titularidad de Malmanis no exime que Shengelia sea el “cuatro” de referencia y que compense con su dureza  los minutos de  convivencia con Voigtmann. La renovación de Janning hasta final de temporada es una apuesta por el jugador y por su técnico que parece valorar la implicación defensiva y los pocos errores que comete un chico con condiciones extraordinarias que no pone ningún “pero” en adaptarse al rol de jugador de “equipo”.

Interiores en toda la pista. El juego interior de Baskonia tiene mucha parte de culpa del momento actual del equipo. Es cierto que los exteriores anotan de tres con grandes porcentajes y muchos de ellos tienen talento para generar ventajas cuando ponen el balón en el suelo. Dicho esto la versatilidad, movilidad y capacidad para jugar en muchos lugares de la cancha de los Malmanis, Shengelia, Poirier, Voigtmann  y, en menor medida, Diop (aunque tendrá su momento) son factores diferenciales. Detrás de muchos tiros librados de sus compañeros hay un buen trabajo de rebote, continuaciones veloces al aro después de bloqueo y una voluntad extraordinaria de correr la cancha y obligar a los defensores a proteger el aro por su amenaza. El pegamento perfecto entre el juego interior y exterior es Janis Timma que, ahora sí, está cumpliendo con las expectativas generadas con su fichaje.

Granger  y el mensaje. Acertó Pedro Martínez en poner el foco en la defensa en sus primeras declaraciones como técnico de Baskonia. El mensaje se ha trasladado en hechos concretos. El primero de ellos ha sido apuntar a la responsabilidad de cada jugador evitando situaciones algo más cómodas que se vivían en las primeras semanas de competición. A partir de aquí la influencia de Granger como “primer” defensor es muy importante así como la gran mejora en todo lo referido al trabajo de los defensores más alejados del balón. Baskonia lleva los partidos a un ritmo alto de muchas posesiones que obliga a mucha concentración defensiva y a jugadores versátiles capaces de adaptarse a la necesidad de alternar atenciones en ciclos de pocos segundos. Es un equipo muy exigido física y mentalmente que también obliga a sus rivales a entrar en esta dinámica.

Expectativas. El primer objetivo con la contratación de Pedro Martínez ya se ha cumplido, cambiar la dinámica. A partir de aquí es justo pensar que este momento extraordinario tenga algún momento de discontinuidad. La Euroliga castiga mucho y, aunque suficiente, la rotación de Baskonia no es tan grande como la de alguno de sus rivales. Por el camino queda disfrutar de la propuesta del equipo vitoriano y analizar con detalle la manera en que responde los días que su porcentaje de tres puntos sea más bajo y como es capaz de adaptarse a planteamientos de rivales encaminados a ralentizar el ritmo de juego. Lo cierto es que, a día de hoy, se ven pocos conjuntos capaces de vencerles si la batalla se lleva a campo abierto.

Cómo encajar a un gigante

Viernes, 10 Noviembre 2017

El fichaje de Walter “Edy” Tavares por el Real Madrid es un buen movimiento del conjunto blanco. Por edad, su condición de cupo y capacidad de progresión se me ocurren pocas incorporaciones accesibles mejores que el jugador nacido en Cabo Verde.

Tengo mucho interés en ver cuál es el proceso de adaptación e integración de Tavares al Real Madrid en una época en la que el “juego” mira con cierta desconfianza y aire sospechoso a piezas que en tiempos, no tan lejanos, eran más codiciadas. Tavares es un jugador bastante móvil para su estatura, algo muy apreciado por Pablo Laso, y puede ayudar a solventar algunas carencias que exhibe el equipo, esto es, proteger su aro en defensa y recursos para conseguir canastas de alto porcentaje que rodee a un grupo en el que cada vez menos jugadores atacan el aro con decisión.

Para que la importante apuesta por Tavares se traduzca en algo positivo es importante que se ajusten las expectativas y que Pablo Laso y su equipo técnico identifiquen con clarividencia el potencial de un jugador así. Tavares no ha tenido oportunidades en la NBA porque en el baloncesto actual se pregunta antes a quién puede defender Tavares que quién puede detener a un tipo de 2,20 si se le alimenta correctamente de balones cerca del aro. Como en  muchos aspectos, manejar con equilibrio esta dualidad determinará el nivel de las respuestas.

Si ha habido un entrenador en España que ha entendido como nadie el valor de los centímetros ha sido y es Aíto García Reneses. El trabajo del actual técnico del Alba Berlín da pistas interesantes para explotar y hacer progresar a jugadores del perfil de Tavares.  Contra la idea general de “acampar” a estos gigantes debajo del aro en defensa, Aíto obligaba a Dueñas, Porzingis, Gasol y el propio Tavares a defensas agresivas en el pick and roll, alejadas del dogma, pero muy útiles para el desarrollo de los jugadores y por el mensaje de actividad que transmitía al equipo.

 La constitución física de Tavares nos hace pensar en alguien para utilizar en tres o cuatro rotaciones de cinco o seis minutos. Para sacar lo mejor de él es importante que en ese tiempo tenga un verdadero impacto en el juego. Tavares todavía no tiene muchos recursos para generarse sus propias canastas si no recibe muy cerca del aro por lo que es importante que tácticamente se trabajen situaciones previas para que pueda recibir con ventaja y en la posición adecuada. El talento de los “pequeños” del equipo hará que rápidamente  interpreten la atención que genera en las continuaciones después de bloqueo.

Hay que tener un punto de paciencia con Tavares. Viene de una  época con poco estímulo competitivo y aterrizará en dos competiciones con una exigencia tremenda que, en algún caso, son desconocidas para él. El Real Madrid, como todos los equipos de Euroliga afronta una exigencia tremenda pero tanto plantilla como aficionados deben pensar que Tavares tiene  condiciones para ayudar desde el primer día pero su mayor valor viene determinado por lo que puede llegar a ser a medida que vaya acumulando experiencias, y tanto él como los que le rodean, sepan entender todo su potencial.

Una banda en Ohio

Viernes, 3 Noviembre 2017

Creo que los Cleveland Cavaliers jugarán una nueva final de la NBA allá por el mes de junio de 2018. Es una afirmación atrevida, cada día que pasa algo más, pero sostenida por el potencial de la plantilla de la franquicia liderada por Lebron James.

Con la competición recién comenzada, ninguno de los grandes favoritos ha dado la sensación de dominio aplastante. Los Warriors han comenzado con menos química en la circulación y cierta relajación defensiva; los Rockets deberán ajustar su defensa para que sus resultados no dependan exclusivamente del acierto en el lanzamiento exterior; los Thunder tienen mucho recorrido para explotar toda su capacidad anotadora; los Spurs muestran solidez pero a la hora de la verdad no les llegarán las piernas y los Celtics van cada día mejor a medida que Irving toma el pulso a sus compañeros y sus jóvenes se atreven a hacer más cosas, pero parecen un paso por debajo de otros candidatos.

De todos los posibles candidatos ninguno transmite peores sensaciones que los Cavaliers. No hablo tanto de sus cinco derrotas en ocho partidos, que ya son, sino de esa sensación de que, ni Lue ni sus jugadores, han sido capaces de entender por qué llegaron a la Final de la NBA sin ningún mecanismo en su juego que les diera una mínima opción de derrotar a los Warriors.

Veo los partidos de los Cavaliers y no entiendo nada. No se atisba ningún trabajo defensivo aceptable, no hay mecanismos de respuestas colectivos ante errores individuales, ni responsabilidad en el balance defensivo. El lenguaje gestual en defensa denota improvisación y poca colaboración, lo que produce que cualquier rival afronte los partidos frente a los subcampeones con la sensación de que será una noche agradable para sus anotadores.

Si en defensa el equipo es un caos, en ataque el equipo se hace cada vez más previsible. Rodear a Lebron James de tiradores es una buena idea mientras que no sea la única idea. Faltan mecanismos colectivos que exploten mejor el juego sin balón y recursos para encontrar tiros de alto porcentaje que su defensa no les concede a través de contraataques.

No comparto que los Cavaliers se hayan movido mal en el mercado, creo que falta más voluntad por explorar las posibilidades de cada jugador y por encima de todo una dinámica de trabajo más comprometida. Eso sí, soy de los que piensa que en verano les ha faltado mover una pieza más, Kevin Love. No tengo nada contra el jugador formado en UCLA pero creo que ya no es una solución para los Cavaliers y empieza a ser un problema que evidencia, especialmente en defensa, la falta de capacidad atlética del equipo.

Los Warriors son mejor equipo que los Cavaliers y están mejor trabajados. La pasada final dejó claro que tienen más mentalidad en defensa y rebote y que su estructura ofensiva es más amplia y da más peso al pase. Esto posibilita que más jugadores puedan ser partícipes y  tengan su espacio para destacar. Es pronto, muy pronto, pero no veo respuesta táctica ni emocional en los de Ohio a las supuestas heridas que debió dejar su derrota.

Si habéis llegado hasta aquí pensaréis que después de este “repaso” es bastante contradictorio mi mensaje del primer párrafo. La respuesta a este hecho es que pienso que los Cavaliers reaccionarán porque en algún momento después de tanto pinchazo empezarán a sangrar y tengo en alta estima el carácter competitivo de Lebron James. Además, creo que la incorporación de Thomas mejorará el entusiasmo del grupo y que a los Celtics aún les falta algo para ser campeones de Conferencia.

El caso Prigioni

Jueves, 26 Octubre 2017

La historia nos dice que son pocos los entrenadores que tuvieron una primera experiencia positiva después de iniciar su carrera inmediatamente a continuación de dejar su actividad como jugadores. Los casos que superaron su primera misión lograron consolidarse como los mejores del mundo en su especialidad.

El reto de Prigioni cuando Baskonia apostó por él era mayúsculo. El equipo Vitoriano afrontaba una nueva reconstrucción después de la pérdida de referentes como Hanga y Larkin. El Eurobasket, las lesiones ,la exigencia de la ACB y el formato de la Euroliga dejan poco espacio para las dudas.

“No me apetece seguir entrenando al equipo”. Creo que no hay frase más representativa que exprese lo que puede estar sintiendo Prigioni y su renuncia a seguir afrontando el reto encomendado por Querejeta. Quién sabe si el argentino se ha anticipado a su Presidente o si el aval de su trayectoria en el club le ha evitado un cese anterior.

La frustración de Prigioni es comprensible atendiendo al rendimiento de Baskonia. En ataque el equipo no ha dado continuidad a la intensidad y actividad que proponía el tan poco apreciado por Vitoria, Sito Alonso. Jugadores como Voigtmann o Timma han sido los más perjudicados por esa cierta anarquía ofensiva que ponía demasiado tiempo el balón en las manos de sus bases. Las dificultades en ataque también tenían relación con los pocos puntos aportados desde la defensa. En mi opinión, utilizar en demasía los cambios defensivos y tratarlos como norma y no como recurso disminuye la responsabilidad individual y afecta a la agresividad del grupo.

La contundencia con la que Prigioni ha anunciado su renuncia hace pensar que no habrá vuelta atrás pese al mensaje de algunos jugadores asumiendo su responsabilidad. Creo que Prigioni tiene todas las condiciones para ser un gran entrenador pero tanto él como quién le puso infravaloraron la exigencia actual para todos los equipos y , en especial para aquellos que disputan la Euroliga. Episodios como su expulsión en Fuenlabrada enviaron señales claras de desconcierto y cierta improvisación para reducir a emociones evidencias de carencias en el funcionamiento colectivo del equipo.

La honradez de Prigioni no debe salvar de la crítica por la contradicción en el manejo de entrenadores que, a veces, se expresa desde el club vasco y su entorno. Es curioso como en una entidad que se precia de exigente con las condiciones que exige a sus técnicos, (tanto como que en ocasiones parece que no gusta nadie) no ha tenido más celo y paciencia para formar a uno de sus mitos.

El último “tres”

Viernes, 6 Octubre 2017

Ya he comentado en alguna ocasión mi percepción sobre la carrera de Álex Mumbrú. En su aparición me entusiasmó su verticalidad, valentía y determinación para atacar el aro. Por un  momento, tuve dudas de su evolución porque no acababa de mejorar su tiro y, fundamentalmente, porque acostumbraba a tomar malas decisiones. Su madurez ha sido extraordinaria por su capacidad de liderazgo, mejora en el lanzamiento exterior y la capacidad para explotar desde su posición de “tres”, esa posición que empieza a ser maldita, el poste medio.

Parece que en la que será su última temporada, Mumbrú ocupará más tiempo la posición de “cuatro” que la de “tres”. Más allá de la anécdota, este cambio tiene un punto simbólico que representa tendencias en el baloncesto europeo y mundial. Claramente se ha dejado de priorizar buscar ventajas a través del tamaño de los jugadores en pos de generar superioridades aprovechando al máximo los espacios.

Ninguna posición ha abrazado tanto la demagogia como la del “tres” o la de alero alto. Durante años se convirtió en obsesión buscar aleros grandes. En muchos momentos primaba más la apariencia que la verdadera efectividad. Yo también participé de esa fiebre. A cualquier chaval con movilidad y con buena mano le ayudábamos a visualizar cocodrilos en la zona y  le formábamos para atacar el aro siempre de cara, mientras eran incapaces de tener ningún recurso cuando intentaban sacar ventaja de su estatura cerca del aro. En los últimos años hemos asistido a una regresión en este proceso. Porque claro, de qué sirve ser más grande si no sabes sacar beneficios de esa superioridad. Incluso en muchos equipos, tácticamente apenas han existido diferencias entre el uso del “tres” y el “cuatro”

Mumbrú ha sido el mejor bastión de la posición de alero. El jugador, diría incluso en Europa, que mejor ha entendido cómo sacar ventajas de unas cualidades y el digno heredero de los Jiménez, Andrés, el pionero y Carlos, el mejor. El vértigo que acompañaba su irrupción en la élite se ha ido complementando con la pausa y habilidad para dominar partidos acercando a sus defensores al aro. Y digo bien, dominar, porque pocos jugadores habrán ocupado más tiempo en los análisis de los técnicos de la ACB que Álex Mumbrú, capaz de anotar jugando de espaldas y de generar muchos tiros librados a sus compañeros por las ayudas que generaba y su habilidad en el pase.

Entiendo que su nueva oposición obedece a la movilidad que se requiere en defensa para enfrentarse a jugadores más pequeños pero creo que el catalán todavía guarda buenos momentos jugando de alero. Seguro que Carles Durán sabe utilizarle de la manera más adecuada. A los demás no nos queda otra que disfrutar con su juego y en preparar una despedida al máximo representante de todas las ventajas que se pueden obtener jugando con un alero alto.

La senda de Valencia

Viernes, 29 Septiembre 2017

Comienza una nueva edición de la Liga Endesa, la mejor competición de Europa después de la Euroliga. Conviene comentar ambos aspectos aunque sean poco discutibles porque entre conflictos y disputas dejamos poco espacio para recordar el gran nivel de una competición que nos viene acostumbrando al bochorno en verano, el éxtasis en febrero y detalles brillantes en junio.

Algo más que detalles fueron los que propiciaron el título del último campeón, Valencia Basket.  Los valencianos han empezado el año de manera excelente conquistando el título de la Súpercopa y se merecen la consideración de favoritos aún con la incógnita que siempre supone la manera en que compatibilizarán ACB y Euroliga. No deja de ser sorprendente que el técnico campeón, Pedro Martínez, no pueda defender su título aunque Valencia Basket está en buenas manos también con un Txus Vidorreta que intentará implantar un estilo muy diferente al de Martínez pero con el que llevó a Tenerife a sus mejores momentos.

El éxito reciente de Valencia Basket tuvo y tiene efectos colaterales. Uno de ellos es que debe reforzar la confianza de proyectos como los de Baskonia y Unicaja que pueden verse capaces de alterar el ejercicio de dominio impuesto por Barcelona y Real Madrid en los últimos años. Ambos equipos han realizado buenos movimientos en verano para seguir formando plantillas competitivas. Gran parte del destino de estos equipos pasará por el rendimiento de sus apuestas en el puesto de base (Huertas, Granger y McCallum) y porque sus jugadores importantes (tipo Nedovic) logren evitar sus habituales ausencias por lesiones. Tengo mucho interés en ver cómo se desenvuelve Prigioni en su nueva etapa como técnico. Hay más experiencias negativas que positivas en situaciones de transición inmediata jugador-entrenador pero el argentino cuenta a su favor con el conocimiento de la competición, el club y el hecho de contar con la total bendición de su Presidente, cosa nada trivial por otra parte.

Real Madrid y Barcelona afrontan el curso con la presión asociada a estos clubes de no haber conseguido el último título. Es cierto que las dinámicas en los últimos años son muy distintas en ambos clubes. Los catalanes afrontan otra nueva reconstrucción. Los movimientos en verano parecen muy positivos, aunque también lo ha parecido otras veces. Entre todas las incorporaciones la  más importante me parece la de Hanga por su impacto en ambos lados de la cancha pero las que tendrán más influencia en el rendimiento serán las de Pressey y Heurtel. Por ellos pasa el futuro de un equipo en el que habrá que seguir cómo lleva Tomic el alto ritmo que imprime Sito Alonso a sus equipos.

No doy mucha importancia a la derrota del Real Madrid en la Súpercopa pero el equipo de Pablo Laso presentó algún síntoma similar al del final de la temporada pasada. Lo más preocupante es que hay poco rastro de aquel equipo atrevido, rápido y poco especulativo. Quizás la cabeza empieza a afectar a las piernas y las dudas de algunos jugadores  lastran al colectivo por lo que el inicio de temporada parece importante para que el equipo recupere viejos y positivos hábitos. Doncic tendrá mayor responsabilidad esta temporada y eso es un gran aliciente. Por sus manos y las de Campazzo pasará la responsabilidad de suplir la ausencia de Llull durante su lesión.  Hay muchas voces que piden la incorporación de otro base durante este periodo, algo que no tengo claro, sobre todo vistos los problemas de la mayoría de los aleros blancos para generarse sus tiros….

Historia de una decepción

Viernes, 15 Septiembre 2017

No formaré parte del bando de los apocalípticos ni de los desagradecidos. La selección española ha caído en unas semifinales del Eurobasket, las décimas consecutivas y optará con todas las garantías a una nueva medalla continental. Tampoco creo que sea positivo cerrar los ojos y obviar la pequeña decepción se supone la derrota frente a Eslovenia, no tanto por el mero resultado en sí, sino porque  España no compitió cerca de su mejor nivel. Es asumible el mayor entusiasmo esloveno, propio de quién se encuentra ante una oportunidad única, pero deja mal sabor de boca esa percepción de que los nuestros tuvieran su peor partido defensivo en el peor momento.

El encuentro dejó la sensación de que Eslovenia superó a la selección tanto en planteamiento como en disposición. Kokosvov demostró un buen conocimiento de nuestra selección y explotó al máximo carencias de las cuales veníamos avisados y sobre las que se debe prestar atención en los próximos años, especialmente la ausencia de tiradores y de jugadores creativos en el uno contra uno. El plan de Eslovenia imitó varios aspectos de lo que realizó Turquía en el encuentro de octavos de final. Concedió opciones de tiro a costa de evitar que los Gasol jugaran cómodos y lograron que éstos no conectaran con sus compañeros ni entre ellos (cuando los pívots no logran pasarse entre ellos es mal síntoma).

Aunque eficaz en fondo y forma, el destino del partido no pasó exclusivamente por la defensa eslovena y el escaso acierto en el lanzamiento exterior español. Lo más sorprendente de la semifinal resultó el bajísimo nivel defensivo de España. Cierto es que los eslovenos lanzaron con gran acierto pero discrepo de los que justifican el resultado sólo en este aspecto. Ni siquiera comparto que se trabajara especialmente mal sobre Doncic y Dragic que no tuvieron grandes porcentajes en el tiro. El problema de España fueron las canastas fáciles concedidas, el deficiente balance defensivo y la ausencia de esa solidaridad que ha sido santo y seña de este colectivo. En ningún  momento España logró alterar el “timing” de pase esloveno y eso es peligrosísimo ante un equipo en el estado anímico de los balcánicos que crecieron y crecieron ante la falta de cualquier atisbo de duda que les pudiera plantear la defensa de los de Scariolo.

La propuesta de juego eslovena merece destacarse porque es vistosa para el espectador y quizás representativa del estilo de juego que parece imponerse. A lomos de los excepcionales Dragic y Doncic y explotando como nadie los espacios, Kokoskov ha construido un equipo en el que todos tienen muy claro cuál es su papel. Asumiendo el peso de sus dos talentos exteriores, el factor que hace crecer a los eslovenos es la capacidad física y el talento de Randolph y el buen trabajo de Vidmar cerca del aro. En estos dos jugadores está el destino de Eslovenia en la final además de en su trabajo defensivo, más inteligente que intenso.

España, en cierto modo, representa una propuesta poco habitual en estos tiempos. Un equipo construido en torno a la convivencia simultánea de los Gasol que deberá afrontar paulatinamente una transición en la que tiene que encontrar perfiles determinados que parecen no abundar, especialmente exteriores que tengan en su cabeza como primera opción tirar desde larga distancia. Mejor centrarse en lo más cercano,  esto es,  la disputa por la medalla de bronce, que sería un final fantástico para uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro baloncesto, Juan Carlos Navarro. ¡¡A por ello¡¡

España-Eslovenia en claves

Mircoles, 13 Septiembre 2017

España y Eslovenia disputarán un puesto en la final de la presente edición del Eurobasket. Dos selecciones invictas que han alcanzado las semifinales con cierta autoridad y cuyas propuestas son, en gran medida, antagónicas. España se construye a partir de su juego interior y alcanza su mejor nivel cuando sus “pequeños” explotan los espacios que les generan los hermanos Gasol. Eslovenia está determinada por la creatividad de sus “combos” pero ha llegado a su plenitud competitiva cuando Vidmar y Randolph han sabido explotar la atención que generan Doncic y Dragic. ¿Favorita?. España, por experiencia y, sobre todo, por la mayor solidez que exhibe en defensa y rebote.

Ritmo. Me gusta que España corra aprovechando su defensa y capacidad reboteadora. No debe privarse de conseguir estos puntos “gratis” en la semifinal, eso sí, tiene que tener la cabeza fría para no convertir el partido en un correcalles. En este escenario, Eslovenia igualará el hecho de contar con menos variedad de recursos ofensivos.

Profundidad.  España cuenta con mayores alternativas desde el banquillo que una Eslovenia que ha crecido en el campeonato a medida que ha reducido los minutos de sus jugadores de rotación. Eslovenia se beneficia de este hecho por la confianza con la que juegan los chicos que disponen de minutos pero se ve perjudicada por determinadas concesiones defensivas donde, especialmente Doncic y Dragic, tienden a dosificarse. Es fundamental que estos dos superclases se sientan presionados en su labor defensiva. En este sentido, es importante que Rubio siga mostrándose agresivo, que el “Chacho” castigue a sus pares y que Sastre, San Emeterio y Juancho Hernangómez sigan mostrando determinación e incluso se atrevan, en el caso de los dos últimos, a explorar terrenos que han pisado poco en el campeonato como el poste medio.

¿Qué tapamos con la manta?. Es raro el ataque que Eslovenia no utiliza una situación de “pick and roll” para Dragic o Doncic. Lo ideal es que España pueda ir alternando situaciones defensivas que obliguen a pensar a estos jugadores. Mi opinión es que la prioridad debe ser proteger divisiones profundas y continuaciones ganadoras de Randolph y Vidmar a costa de conceder algún tiro exterior de más de sus estrellas. Eslovenia no gana por los triples de Doncic y Dragic sino por las faltas que provocan, los tiros de alto porcentaje que consiguen,  las continuaciones de sus interiores y los tiros librados que conceden a sus compañeros.

El peso de la defensa. Ya he comentado que Eslovenia deja momentos defensivos que exhiben cierta sospecha. No creo que, por lo menos en los primeros minutos, se obsesione con excesivas ayudas sobre los hermanos Gasol. El paso del tiempo hará que se vayan cerrando más y pongan a prueba el tiro exterior de los de Scariolo. España no ha necesitado hasta el momento utilizar durante muchos minutos defensas alternativas, algo que puede ser de utilidad en la semifinal, fundamentalmente para alternar el ritmo ofensivo esloveno.

En definitiva, una semifinal con una  pinta estupenda, con grandes talentos en la pista en la que España cuenta con recursos para llevar a Eslovenia a un terreno que no ha pisado en todo el Eurobasket, el  terreno de la duda.

Un “agradable” mal rato

Domingo, 10 Septiembre 2017

Un pasito más de España hacia la lucha por las medallas en un partido poco vistoso contra Turquía. Los 17 puntos de diferencia final no reflejan la dureza de un partido, tácticamente dominado por Turquía durante algunos momentos, y que la selección española ha sacado adelante por experiencia, tranquilidad y, fundamentalmente, por calidad.

El mensaje de Sergio Scariolo respecto a cómo determinará el rendimiento defensivo la suerte de España en el Eurobasket parece haber calado en el equipo y este duelo de octavos de final reforzará la confianza de sus jugadores en esta faceta de juego. Se percibe una buena preparación de los partidos y una buena disposición para que cada jugador haga lo que tiene que hacer e incluso algo más. Es cierto que en algún momento ha faltado algo de solidez en el control del rebote defensivo pero también condicionado por la movilidad y agresividad de los exteriores turcos atacando el aro.

Como decíamos, la propuesta de Turquía ha exigido a España al máximo. Los turcos ayudaron con criterio sobre los Gasol y, sobre todo, evitaron que recibieran en buenas posiciones. Se ha echado de menos mayor agresividad de Pau Gasol para trabajar posiciones más cercanas cuando le ha defendido Osman y una mejor ocupación de los espacios para encontrar mejores posiciones de pase y tiro. En general, a pesar de que España siempre ha llevado la iniciativa, el partido transmitía más la sensación de que estaba en el ritmo y propuesta que pretendían los turcos que, eso sí, más allá de su corazón han demostrado que han acudido con un equipo justo de talento y profundidad.

Disminuida la producción anotadora de los Gasol por el buen trabajo colectivo turco, España se ha apoyado en el rendimiento de sus bases para consolidar sus ventajas y confirmar su victoria. El matiz de este Eurobasket es que, seguramente, es la primera competición en que Ricky Rubio y Sergio Rodríguez comparten un momento óptimo de confianza que se refleja en que los dos aportan en aquellos aspectos en los que menos se les espera. Espoleado por el mensaje que manda Rubio en los minutos iniciales, el “Chacho” muestra una buena actividad defensiva que completa con su habitual descaro y personalidad en ataque. Dado que el día no estaba para que Pau  y Marc Gasol pudieran recibir con comodidad, Sergio Rodríguez ha tomado el mando anotando y poniendo en juego a los hermanos a través de brillantes pases jugando “pick and roll”. Rubio ha aportado su habitual actividad defensiva y puntos muy valiosos exhibiendo, como en todo el Eurobasket, mayor confianza en su lanzamiento donde está aprovechando el tiempo que le concede el scouting rival y la calidad de los pases de sus compañeros.

La victoria frente a Turquía no ha sido brillante pero sí que es de las que refuerza a los equipos porque ha superado un buen planteamiento y ha permitido exhibir varios de los recursos que se suponen. Scariolo ha acertado ajustando la defensa apostando por Juancho Hernangómez durante varios minutos en la posición de “cuatro” al igual que en jugar los minutos decisivos con sus dos bases en pista porque también el encuentro ha confirmado que se echan de menos generadores de ventajas exteriores con el dribling. España pasa a cuartos de final después de un partido duro y lo más importante, útil, que deja como principal aspecto de mejora el juego en contraataque y llegada, aspectos en los que el grupo siempre ha mostrado disposición y clarividencia.

Lo que deja Croacia

Mircoles, 6 Septiembre 2017

El partido contra Croacia resultó de una utilidad extraordinaria para España. La ajustada victoria de los de Sergio Scariolo y, sobre todo, el desarrollo del partido, ayudarán al combinado español a identificar y seguir poniendo foco en aquellos aspectos en los que los rivales les buscarán las vueltas cuando los partidos tengan carácter de decisivos.

Ritmo. Croacia entendió que sus opciones para competir y mantenerse en el partido pasaban por evitar al máximo que España consiguiera puntos en el juego de contraataque. Su plan hubiera tenido más éxito con un mayor control de rebote pero, por el contrario, los croatas trabajaron muy bien la defensa de  las situaciones de transición españolas en las que intentaban poner el balón en situaciones cercanas al aro con cualquiera de los Gasol. Me gustó la actividad croata de brazos y manos para alterar el “timing” de pase de España.

No es un problema para España jugar en media pista por la gran nómina de buenos pasadores con los que cuenta pero un equipo con tal dominio del rebote debe aprovecharlo para conseguir más puntos “gratis”. El partido evidenció una de las carencias del  equipo en determinados momentos, la ausencia de  un exterior creativo capaz de generar ventajas con el dribling y generarse sus propios puntos. Por ahí viene el recurso de Scariolo de utilizar a Sergio Rodríguez de escolta en los momentos decisivos. Un acierto, sin duda. Respecto a otra de las preocupaciones del técnico de España antes del campeonato, la defensa, el partido dejó más cosas buenas que malas aunque hubo momentos que el equipo estuvo poco intenso en situaciones defensivas de uno contra uno y nuestros interiores sufrieron cuando Croacia apostó por abrir el campo con sus “pívots”.


Intendencia. Que España supere a Croacia sin un súper partido de los hermanos Gasol me parece una excelente noticia.  Ricky Rubio está realizando su mejor campeonato con la selección hasta el momento y Sergio Rodríguez acudió al rescate alternando el “uno” y el “dos”. Las diferencias que marca España en la posición de base son muy grandes. Juancho Hernangómez volvió a demostrar personalidad y dejó destellos que confirman esa sensación que tenemos muchos de que es un jugador sin límites en su potencial. Cada partido que disputa Juancho en este Eurobasket es seguramente el partido de más trascendencia que ha disputado en su carrera, por eso doy tanto valor a su aplomo y a la energía que transmite al equipo.

No me olvido tampoco de los San Emeterio, Sastre y Oriola, que demostraron una solidez que quizás he visto poco reconocida en los minutos posteriores al encuentro. Pocos se merecen más que Fernando San Emeterio tener la oportunidad de disputar un Eurobasket con un rol importante. Cada buena acción que realiza y cada minuto que juega es el premio a muchos entrenamientos, convivencia y descartes de última hora que ha vivido en su trayectoria con España.

El primer partido igualado de España en el Eurobasket no ha dejado “heridos” por el camino ni señalado a nadie. Simplemente ha recordado que ser campeón de Europa no es nada fácil, y es bueno recordarlo, tanto para los componentes del equipo como para todos los que les seguimos.