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Archivo de la categoría ‘Valencia Basket’

El “partido” del verano

Jueves, 13 Julio 2017

Hay un “partido” en juego estas semanas, sin público ni cámaras pero que empieza a decidir resultados de la temporada 17/18. Los equipos, en función de sus posibilidades, trabajan en configurar su plantilla mientras que la ACB, la FEB y el CSD se esfuerzan en limitar su habitual ridículo simulando acuerdos que, en algún caso dignifican (reducción condiciones para facilitar ascensos),  y en otros muchos avergüenzan.

El caso es que estamos en esas semanas en que, prácticamente cada día se suceden noticias de incorporaciones o bajas en todos los equipos.  El atractivo deportivo y económico de la NBA ha propiciado, de momento, que tres de los jugadores más destacados de las últimas ediciones de la Euroliga, Teodosic, Udoh y Bogdanovic debiliten a dos equipos como CSKA y Fenerbahce. Tanto turcos como rusos cuentan con recursos de sobra para reforzarse y ser candidatos principales al título pero la dimensión de estos tres jugadores hace pensar que algunos de sus rivales puedan pensar que están más cerca de ellos.

Uno de los equipos que optará a todo será el Barcelona. El club catalán encara una voluntaria reconstrucción casi total. La incorporación de Sito Alonso como técnico y la llegada de un amplio abanico de jugadores pretenden cambiar la reciente deriva de la sección. Heurtel, Moerman, Sanders y, si se confirman, Oriola y Larkin, encajan en la propuesta de actividad e intensidad que inculca Alonso a sus equipos. No me sorprende que Rice no continúe porque siempre dio la sensación de cierta desconexión emocional con sus compañeros. Si también logra incorporar a Hanga estaremos ante otro plantillón del Barcelona, opinión que suele ser habitual todos los años por estas fechas, por otra parte.

Los dos finalistas de la última ACB como Valencia Basket y Real Madrid también tendrán cambios pero respetarán gran parte de su rotación principal. En los campeones, Valencia, lo más significativo es la llegada de un nuevo técnico, Txus Vidorreta. La salida de Pedro Martínez parecía decidida hace meses y el título de Liga generó una lógica incertidumbre para un cambio ya planificado con antelación. No tardará en encontrar ocupación Pedro Martínez y en seguir aumentando su registro de partidos en la competición. La continuidad de Diot y Vives es un buen punto de partida para garantizar la competitividad de Valencia Basket. Hay verdaderas  ganas de ver a Dubljevic en la Euroliga donde estoy convencido que tendrá un gran impacto. Doornekamp es un acierto que cuenta con el plus de que viene avalado por su técnico. Los refuerzos interiores pendientes y el anotador que quizás necesitan delimitarán los límites de un equipo que tiene como máximo reto adaptarse a la exigencia que impone la Euroliga.

El Real Madrid parece tener la plantilla cerrada. Campazzo, Causeur, Radoncic, Yusta y Kuzmic apuntan a incorporaciones mientras que Suárez, Draper, Hunter y Nocioni representan las bajas respecto a la última temporada. El cambio Kuzmic por Hunter es un movimiento extraño dentro de la habitual idea de Laso que suele apostar más por pívots móviles. El pasaporte de Randolph permitirá a Thompkins mayor continuidad en la dinámica del equipo algo que, a priori, debe resultar muy positivo. Causeur encajará bien en el equipo y reducirá los minutos de Carroll en espera de qué puede ofrecer Rudy Fernández. El alero balear ha renunciado a la selección para afrontar en mejores condiciones una temporada que marcará si lo que ha vivido es el inicio de un declive o simplemente un bache.

La presencia de Campazzo es un reto para Laso ante la explosión de Llull y la calidad de Doncic. El argentino sólo rendirá con cierta continuidad y ésta parece poco posible en la estructura actual. Haría mal el Madrid en reducir las causas de su nivel de juego del tramo de final de temporada exclusivamente al factor físico. La plantilla tiene una pinta excepcional, cuenta con la profundidad necesaria para los retos que se presentan pero puede repercutir en que haya varios jugadores confundidos y desenfocados por no ser capaces de adaptarse a un determinado rol. Además, hay una X que desveló el último curso, el crecimiento de Llull no acaba de implicar a todos sus compañeros, no debe cargar el excepcional base con el peso de ser el principio y fin del equipo, máxime con el talento que le rodea. Mientras tanto, Sergio Rodríguez sigue sin equipo…..

Corazón, mentalidad y convencimiento

Sbado, 17 Junio 2017

Valencia Basket es el nuevo campeón de la Liga Endesa. El primer título de los “taronja” hace justicia a su apuesta desde hace varios años y a la excepcional ambición del grupo durante toda la temporada. Finalista en todas las competiciones que ha disputado, la victoria ante el Real Madrid dignifica la trayectoria de un grupo de muy buenos jugadores que han hecho de las duras derrotas del curso su gasolina para obtener el título más preciado.

Pedro Martínez y su cuerpo técnico han dominado la final, diría que todos los partidos. Siempre ha dado la sensación de que se jugaba a lo que quería Valencia Basket. En ataque ha apostado por un ritmo rápido de piernas y de balón interpretando en cada momento lo que pedía la táctica defensiva blanca. La ocupación de espacios ha sido perfecta castigando las ayudas en el juego interior del Real Madrid y la voluntad de los jugadores de encontrar siempre al compañero con mejores posibilidades es sintomática de lo bien trabajado que está este equipo.

Si en ataque Valencia Basket ha encontrado fácil el camino al aro, en defensa su rendimiento ha sido extraordinario. Se pueden rescatar muchas defensas vistas en este final que ejemplifican concentración, esfuerzo, actividad y solidaridad de cada jugador para hacer lo que le tocaba y ALGO MÁS.

Creo que cuando Pedro Martínez habla de la buena mentalidad de su equipo, además del convencimiento, de la fortaleza mental y  del “nosotros  antes que el yo” también quiere aludir a esa buena disposición para intentar ayudar en todo momento al compañero que ha demostrado su equipo. Mientras que los jugadores del Real Madrid han buscado con la mirada quién era responsable de cada error defensivo, los de Valencia Basket han resuelto cada situación apelando a la fuerza del grupo.

Desde comienzo de temporada, los valencianos han sido el conjunto que menos ha dependido de la actuación de un jugador y el que ha explorado hasta el límite todas las bondades del juego colectivo. Dicho esto, este equipo se ha consolidado a partir de la calidad del MVP, Bojan Dubljevic y del corazón de Fernando San Emeterio. El pívot ha reivindicado todas las bondades que ofrece un tipo capaz de generar juego en el poste medio. Si “Dubi” recibe de espaldas a dos-tres metros del aro pasan cosas buenas casi siempre, y más, si su progreso en el pase es capaz de conceder tiros cómodos a sus compañeros. San Emeterio, por su parte, ejemplifica el atrevimiento y convencimiento con el que ha jugado su equipo toda la final. No he hablado con Fernando San Emeterio en mi vida pero es de esas personas que transmiten esa actitud en el juego y que aparentan ser tan buena gente que hace que inevitablemente te alegres por todas las cosas buenas que le pasan.

Valencia Basket ha derrotado en la final a uno de los mejores equipos de Europa y eso no hace más que elevar el mérito de los del Turia. No creo que el problema de Real Madrid haya sido físico sino táctico. Siempre ha ido a remolque y no ha dado la sensación de tener muy claro como detener el entusiasmo valenciano. Creo que el ciclo de Laso merece continuidad pero también reflexión y adaptación a la nueva realidad de jugadores como Rudy Fernández, Felipe Reyes o Jonas Maciulis. La temporada ha confirmado todas las incógnitas que ha dejado el grupo durante el año, falta de mecanismos defensivos sólidos, inestabilidad en los jugadores de rotación y un juego demasiado previsible en ataque. Ninguno de esos aspectos son banales y bien haría técnico y club en detenerse a analizar por qué en los partidos más importantes de la temporada el equipo ha concedido canastas tan fáciles, por qué ha demostrado tantos problemas para pasarse el balón y por qué dos jugadores que no participaron en la semifinal de la Euroliga hace un mes han sido los recursos utilizados para intentar dar la vuelta a una final adversa.

Inercia y Herencia

Jueves, 15 Junio 2017

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

“Hay final”

Viernes, 9 Junio 2017

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

Don Fernando

Martes, 6 Junio 2017

Me ha gustado mucho la serie entre Valencia Basket y Baskonia. Entiendo que tienen más eco los mensajes pesimistas y que son fechas en las que duele cierta comparación con otros eventos coincidentes al otro lado del “charco” pero me parece necesario que resaltemos aspectos positivos de nuestra competición.

Los valencianos han resultado justos vencedores porque han sido capaces de ir elevando el nivel de intensidad y de acierto según se acercaba el desenlace de la serie. Baskonia ha ido a remolque en los dos partidos disputados en Valencia, le ha faltado constancia, acierto y un punto de paciencia y serenidad para interpretar mejor determinadas situaciones del juego. Un rato Larkin, otro Ledo y algún momento de Shengelia, pero pocos minutos de juego colectivo fluido. Buena temporada en cualquier caso de Baskonia. Sito Alonso ha sido capaz de dar continuidad al trabajo de Perasovic y ha logrado evolucionar a un buen grupo de jugadores que deberían ser la base de un ciclo positivo del club vitoriano.

Valencia Basket afrontará la final de la Liga Endesa con la certeza de que su temporada también ha sido magnífica. Es verdad que la derrota como local en la final de la Eurocup supuso una decepción pero ese hecho concede todavía más mérito a su clasificación para una nueva final. El grupo ha demostrado madurez, entereza y orgullo para levantar el ánimo y sobreponerse a lesiones de jugadores importantes volviendo a recuperar las señas de identidad del equipo, a saber, intensidad defensiva (qué bien trabajan el pick and roll), gran ocupación de espacios, buen uso del pase y capacidad para explotar cualquier ventaja física en el poste bajo.

Los ideólogos de todas esas virtudes son Pedro Martínez y su cuerpo técnico (me temo que se valorará más su trabajo dentro de unos años) y uno de los mejores ejecutores de ese plan es Fernando San Emeterio. El jugador cántabro representa muchos de los valores que más aprecio en un deportista. “SanEme” no regala ni un gesto de cara a la galería pero siempre da un paso adelante en momentos donde a muchos jugadores les tiembla el pulso y algo más. Bajo su disfraz de jugador de rotación, el internacional español es una estrella en toda regla.

El hecho de que Fernando San Emeterio no tenga el mínimo interés en darse importancia no debe afectar a los juicios que hagamos de un tipo generoso que asumió con dignidad y sentido colectivo decisiones cuestionables como aquel guiño al futuro que hizo Scariolo llevando a Abrines a los Juegos Olímpicos después de que San Emeterio se “comiera” toda la preparación sin ausencias, lesiones o viajes para firmar por un nuevo equipo.

San Emeterio y sus compañeros tendrán un reto enorme ante el Real Madrid. Si el equipo responde físicamente podemos asistir a una serie larga porque los valencianos ya saben lo que es llevar al límite a los actuales campeones. Seguro que en su trabajo de scouting, Pablo Laso dedica tiempo a hablar de San Emeterio aunque no hay estudio que ayude a detener la deliciosa anarquía de un tipo admirable.

“Keep calm” and Suárez

Jueves, 6 Abril 2017

Unicaja de Málaga jugará la próxima edición de la Euroliga después de proclamarse campeón de la Eurocup. La serie ha tenido algunos momentos de buen baloncesto (especialmente en los dos primeros partidos), grandes detalles tácticos y varios mensajes contundentes de cómo la mentalidad y el convencimiento son aspectos decisivos para resolver competiciones de este nivel.

El plan. Insistía Joan Plaza en muchos tiempos muertos a sus jugadores sobre la necesidad de mantener la calma. El técnico catalán avisó de sus intenciones antes de la serie, el objetivo era llegar vivo a los minutos finales de la misma. Por un momento, pareció que no lo lograría pero sus jugadores siguieron su plan y lograron que el factor cancha pasara a ser una losa para los valencianos. Plaza bajó las revoluciones del partido conocedor de que en una batalla a campo abierto tenía poco que ganar. Unicaja apostó por ataques largos, no necesariamente con mucha circulación de balón y por aprovechar momentos de inspiración de algunos de sus jugadores. La idea partía de intentar incomodar a Valencia impidiendo que anotara canastas fáciles, obligando a que dependiera demasiado de su tiro exterior y que el partido fuera a pocos puntos. La superioridad en el juego interior de los valencianos no fue tal por el buen trabajo defensivo planteado por Plaza y por la superioridad de la pareja Brooks/Suárez sobre la dupla Thomas/Sikma, una de las claves del desenlace

Para que la apuesta saliera bien influyeron principalmente dos aspectos. El primero de ellos la ansiedad de Valencia Basket a partir del momento en que vio que su margen se reducía en el último cuarto. Un ataque fue el más significativo en este sentido, con cuatro tiros seguidos de los de Pedro Martínez después de imponer su físico en el rebote de ataque. Cada tiro de ese ataque llevaba más miedo en el vuelo que el anterior, demostrando que querían cerrar el partido rápido porque empezaba a ser una molestia cada segundo de más que pasaban en la pista.

El primer jugador de Unicaja que leyó el mensaje fue Carlos Suárez. No discutiré el MVP a la voluntad y acierto de Alberto Díaz pero el lenguaje corporal de Suárez, su determinación y esfuerzo en los peores momentos de su equipo y la manera de conducir con su actitud la remontada, fueron realmente emocionantes. A lomos de los huevos (con perdón) de Suárez, de los tiros de Díez y Smith y ayudados por el bloqueo de Valencia expresado en la dificultad para anotar desde fuera o por hacer llegar el balón en buenas condiciones a Dubljevic, Unicaja se llevó una victoria que tuvo parte de su origen en las dos eliminatorias previas también con el factor cancha en contra. Suárez apenas anotó, pero nunca asumió la derrota, afrontó retos diversos en defensa y con su actitud de no rendirse obligó a muchos de sus compañeros a seguirle para no delatarse.

Valencia Basket echó en falta un líder en los momentos decisivos, alguien a quién no le quemara el balón en los momentos decisivos. Los de Pedro Martínez no lograron salir del ritmo bajo al que les llevó Unicaja pero aun así tuvieron momentos para “matar” la Final. No sé si a alguien más le pasó pero en esos momentos finales eché particularmente en falta al lesionado Diot. El equipo valenciano tiene un reto mayúsculo de aquí a final de temporada, la Euroliga es un objetivo al alcance de la mano aunque para lograrlo deberán superar las heridas que deja una derrota de este tipo. Por trayectoria y nivel de juego en los últimos tiempos, no hay duda de que ese lugar en la máxima competición europea es del todo merecido para este grupo.

Parciales de enero I

Martes, 17 Enero 2017

Terminada la primera fase y definidos los  participantes en  la Copa del Rey de Vitoria (qué mérito lo de Iberostar Tenerife y Morabanc  Andorra),  es buen momento de evaluar el rendimiento de los 17 equipos de la Liga Endesa y aventurar sus perspectivas para la segunda vuelta de la competición.

Paradojas del líder. El actual campeón, el Real Madrid lidera la Liga Endesa y por ello merece todo el reconocimiento. El rendimiento del equipo parece algo menos sólido aunque sus múltiples recursos le han valido para salvar encuentros que caminaban en el alambre. Doncic y LLull figuran dentro de los aspectos positivos, Ayón es una garantía aunque está un pelín por debajo del curso pasado, Randolph es un talentazo que peca de irregularidad y el rendimiento de Carroll y Rudy delimitará el límite del grupo.

La primera vuelta de Valencia Basket ha sido excelente y, bajo mi punto de vista, ha tenido poco eco. Su segunda posición, sus 12 victorias y su nivel de juego merecen destacarse. Consolidarse en la élite es muy difícil y el equipo de Pedro Martínez mantiene su gran nivel del curso pasado. La apuesta de Diot como base titular ha dado sus frutos y es el detalle más destacado de un grupo sin estrellas pero  con un amplio número de grandes jugadores comandados por los incombustibles Rafa Martínez y Fernando San Emeterio.  Me interesa ver la evolución de Van Rossom en la segunda vuelta, antes de su larga lesión estaba a un nivel espectacular y el base belga va apuntando poco a poco que va recuperando sensaciones. Un activo más para el equipo y un reto más para Martínez saber conjugar el liderazgo de Diot, la evolución de Van Rossom y la proyección de Vives.

“Libra por Libra” el mejor equipo de esta primera vuelta ha sido Iberostar Tenerife.  Grandísimo trabajo de Txus Vidorreta que ha logrado superar además adversidades en forma de lesión de jugadores importantísimos como Richotti, Vázquez y Beirán, este último de larga duración cuando estaba siendo uno de los mejores jugadores de la competición. Me parece significativo el paso delante de Rodrigo San Miguel que completa la aportación de Doornekamp y White. Desde su regreso a la Liga ACB, Iberostar Tenerife siempre ha sido un equipo alegre, con buena capacidad para hacer puntos. Su salto de calidad de esta temporada viene dado por su gran rendimiento defensivo y el aumento del carácter competitivo del grupo.

Igual que Valencia  e Iberostar Tenerife, el Barcelona ha sumado 12 victorias. El conjunto de Bartzokas ha mostrado su potencial en varios encuentros pero también ha enseñado demasiadas costuras propias de un equipo en construcción. Rice y Tomic han rendido a buen nivel pero han estado rodeados de muchos jugadores que ofrecen poca certidumbre.  Decepcionante la primera vuelta de Claver después de una Supercopa prometedora. La mala suerte del Barça con las lesiones es proporcional a sus inagotables recursos para asumir traspasos por encontrar sustitutos. Peligrosa inercia de convertir la sección en una “trituradora” de jugadores.

Sito Alonso ha convertido a Baskonia en uno de los equipos más atractivos de ver. El estilo de juego vitoriano exhibe intensidad, ritmo y versatilidad propiciada por las especiales características de sus jugadores interiores. Larkin es un base de primer nivel y Beaubois un “combo” del que cabe esperar algo más de regularidad. Voigtmann está superando las expectativas (por lo menos las mías) y es uno de los jugadores a destacar. Con 24 años, su proyección es tremenda. Dos aspectos a corregir en la segunda vuelta. El primero, mostrar algo más de solidez fuera del Buesa Arena y el segundo que contar con  muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia no pervierta el plan de juego y obvien cierto equilibrio que les posibilite mejores opciones de tiro.

Herbalife Gran Canaria superó sus derrotas iniciales y ha conseguido clasificarse nuevamente con brillantez para la Copa del Rey. No es ninguna sorpresa porque tanto en el banquillo como en la pista, los canarios tienen jugadores experimentados que saben manejarse en múltiples situaciones. McCalebb no es el de sus mejores días pero da un buen nivel, Kuric es una amenaza desde la larga distancia, O´Neale es un todo terreno súper interesante y Pasecniks, junto a Doncic es el jugador con mayor potencial de todos los que habitan la Liga Endesa. El letón es una joya que Casimiro está puliendo con brillantez.

La apuesta de Unicaja esta temporada otorga gran protagonismo a su amplia colección de bases-escoltas que habitan en el equipo.  Los de Málaga son el equipo con mejor porcentaje de tiro de tres de la competición pero acusan cierta falta de continuidad de sus jugadores. Cierto, un día es Nedovic, otro Fogg, y alguna vez, Smith, pero cuesta apostar sobre seguro con alguno de ellos. Buena primera vuelta de Carlos Suárez y de un Dejan Musli necesitado de un recambio de garantías. Creo que Unicaja tiene potencial para acercarse al nivel de Valencia o Baskonia, ese debe ser su objetivo y están dando los pasos correctos para lograrlo.

Morabanc Andorra ha hecho bueno un dogma tan usado y pervertido como válido. Aquello de “dame un base y un pívot y construiré el mundo”  es muy aplicable para los andorranos que han explotado su buen rendimiento en su cancha para clasificarse brillantemente para la copa del Rey. A los mandos de Albicy y con la solvencia de Shermadini, Andorra ha encontrado buena respuesta en Walker, Jelinek y Burjanadze. Es bueno que se mueva el árbol y que más equipos vivan experiencias como la Copa del Rey por lo que no se puede más que celebrar este éxito del equipo dirigido por Joan Peñarroya

Épica y Justicia

Mircoles, 8 Junio 2016

Los duelos Real Madrid-Valencia Basket de los últimos años dan para grandes piezas documentales, de esas que tan poco se producen en nuestro país. Empiezan a acumularse momentos de interés, canastas decisivas y detalles curiosos (jugadores no inscritos, eliminados sin llegar a cinco faltas) que hacen que uno se acerque a los encuentros entre estos dos equipazos con la sensación de que siempre va a pasar algo.

Me alegra que Valencia Basket haya logrado alargar la serie de Semifinales. Esta  victoria no añade más valor a una, ya de por sí, buena temporada pero tiene ese matiz simbólico de no acabar el año con un “rosco” en el casillero que no haría justicia al trabajo de un equipo que ha añadido interés  y, por encima de todo, mucha calidad a nuestra competición.

Comprendo la alegría y emoción del entrenador de Valencia Basket,  Pedro Martínez, después de la victoria porque poco gratifica más a un técnico que observar cómo sus jugadores se unan y rebelen para superar las lesiones que afronta el equipo y ser capaces de competir frente a un Real Madrid que castiga con duros parciales cualquier despiste, falta de concentración o síntoma de desgaste físico.  Valencia Basket pudo pensar que su temporada estaba hecha, que las lesiones justificaban su derrota y que habían competido muchos minutos contra el actual campeón pero eligieron la opción que más les dignifica a ellos y al deporte y obtuvo un justísimo premio. Tácticamente, los valencianos tienen identificados los puntos débiles de la defensa madrileña. Mientras Pablo Laso intenta preparar a Doncic para mayores responsabilidades que afrontará en próximas temporadas, Pedro Martínez le da la bienvenida a estos retos a su manera, jugando permanentemente situaciones contra el joven esloveno cada vez que está en pista. Tampoco está siendo una serie especialmente positiva para Sergio Rodríguez, obligado en defensa e inusualmente menos brillante en ataque. Malas noticias para Valencia Basket porque ya sería raro que el “Chacho” enlazara otro partido por debajo de su nivel.

Es evidente que el Real Madrid viene demostrando desde hace varias semanas que su nivel es mejor que el que ha mostrado la mayoría de los meses precedentes. No cabe pensar ningún desgaste mental por la derrota aunque no es la Fonteta un campo para repetir visita teniendo la opción de evitarlo. Los de Pablo Laso, sin embargo, dejan todavía alguna sensación  que sí que han mostrado durante todo el año, como esa facilidad para “irse” de los partidos, momentos de cierta anarquía ofensiva y dificultades para dar una respuesta adecuada en conceptos defensivos más relacionados con la responsabilidad individual que con un trabajo colectivo.

A priori, la serie sigue teniendo un favorito claro, el Real Madrid, pero mal harían los blancos en confiarse porque Valencia Basket es un rival durísimo reforzado  por una victoria de las que incrementa la autoestima del grupo. Es cierto que los valencianos tienen bajas importantísimas que disminuyen el potencial del grupo pero jugadores menos habituales están dando buena respuesta porque saben que contarán con un rol más constante. Lucic es un buen ejemplo y en los dos últimos partidos se ha ganado la confianza de su entrenador aportando energía, actividad y una buena dosis de atrevimiento  que siempre habíamos echado en falta aquellos que pensábamos que su “frialdad” y contención evitaban que pudiera desplegar todas sus cualidades.

Crédito para Valencia Basket

Mircoles, 26 Noviembre 2014

Cierto es que esperaba algo más de Valencia Basket en este comienzo de temporada pero me sorprende la rapidez con la que se pretende laminar y cuestionar el crédito de un equipo que animó  la Liga Regular la temporada pasada y que puede presumir de disputar la Euroliga con el mejor aval posible, el que le proporcionó su rendimiento deportivo.

Probablemente el peaje por competir en la Euroliga esté haciendo mella en un equipo que realizó un buen trabajo en verano para mantener una plantilla competitiva pero que está acusando bastantes problemas de lesiones,  el descenso del rendimiento de jugadores hasta ahora fiables, inconsistencia en la dirección que ofrecen sus bases y el desgaste que las derrotas están produciendo en la confianza de Perasovic para otorgar roles más estables a la mayoría del grupo.

Detallando cada aspecto, es bastante significativo el escaso impacto de Romain Sato en el juego del equipo. El jugador centroafricano no acaba de encontrar su espacio en un equipo que se distingue porque la mayoría de sus opciones ofensivas están dirigidas para explotar la creatividad a través del bote de jugadores como Van Roosom, Rafa Martínez, Pau Ribas y ahora, Dedovic.

Si bien, la idea principal de juego es muy similar a la temporada pasada, es cierto que algo no está funcionando tan bien como el curso precedente y es la manera en que circula, o mejor dicho, que no circula, la pelota en ataque. Pienso que hay que buscar una de las causas en la inestabilidad en el puesto de base. Van Roosom, ahora lesionado, está a un nivel algo más bajo que el año pasado, Vives está adaptándose aún a una forma de juego que le obliga a pensar algo más rápido de lo que venía haciendo y Nedovic acaba de aterrizar. También influye, lógico, las ausencias de dos talentos como Doellman y Lafayette pero Valencia Basket se está haciendo más pequeño porque el desequilibrio entre su juego exterior e interior es demasiado grande y le impide competir contra equipos del máximo nivel.

Si las piezas en ataque no parecen tan ajustadas, en defensa el equipo ha perdido actividad y también se ha encontrado contra rivales más preparados para atacar a una estructura defensiva muy agresiva que, en sus mejores momentos, posibilitaba muchas opciones de canastas en contraataque.

A pesar de que buena parte de la estructura se mantiene, el grupo pide a gritos mayor continuidad. Por un lado, las lesiones han impedido una estructura estable de la plantilla y por otro lado Perasovic empieza a mostrar algo de impaciencia con alguno de sus jugadores. Este factor  puede ser contraproducente para una plantilla que necesita estabilidad, recordar sus principios básicos de juego, integrar en mayor medida en el juego a sus pívots (sobre todo Dubjlevic y Loncar) y conseguir alguna victoria de mérito frente a un rival de entidad que les vuelva a recordar el gran equipo que pueden llegar a ser.

No tengo ninguna duda de que Valencia Basket ofrecerá muchos buenos momentos de baloncesto en la temporada, eso sí, la reacción tendrá que ser inmediata porque entonces esos momentos en ningún caso serán en la Euroliga.

Gestas y Gestos

Viernes, 13 Junio 2014

La coincidencia con las Finales de la NBA (qué maravilla los Spurs) y el habitual poco tacto en la difusión y promoción del producto, no deben hacernos caer en la injusticia de no valorar en su justa medida las semifinales de la Liga Endesa. Los dos emparejamientos han tenido (y lo que queda) momentos muy interesantes, propuestas tácticas brillantes, acciones de gran talento y, por encima de todo, un grado de competitividad muy gratificante.

La Final Four a cuestas. Tengo la sensación de que Real Madrid y Barcelona no han borrado de sus cabezas las heridas que dejó la Final Four de Milán. Vaya por delante que los blancos ya están clasificados para la Final, que su serie contra Unicaja ha sido muy exigente y que se presentan como máximos favoritos al título sea cual sea el rival. Dicho esto, la sensación que queda es que el equipo tiene menos confianza en aquellos aspectos del juego en los que había mostrado un salto cualitativo la presente temporada, su trabajo defensivo y el rebote. Este Real Madrid recuerda mucho más al de la primera temporada de Pablo Laso que al de los primeros meses del presente curso. Aquel Real Madrid ya era un gran equipo pero era mucho más vulnerable e inestable que el conjunto que nos ha maravillado durante muchos meses.

La semifinal Real Madrid-Unicaja ha tenido momentos extraordinarios propiciados por la valiente propuesta de Joan Plaza. El técnico catalán acostumbraba a plantear los partidos frente al Real Madrid llevando el partido a un ritmo lento, de posesiones largas que intentaba evitar que los blancos entrarán en “combustión”. La novedad de esta serie ha venido porque Unicaja ha jugado asumiendo muchos riesgos, con un ritmo altísimo de juego y trabajando distintos tipos de defensas con el fin de hacer pensar más de la cuenta al conjunto de Pablo Laso (cuántas pistas ha dado Maccabi). Lo cierto es que el tres a uno final con el que ha resuelto la eliminatoria el Real Madrid suena demasiado contundente para lo igualada que ha estado una serie que debe significar el primer paso de un proyecto que tiene buena pinta como es el malagueño dirigido por Joan Plaza.

Si bajamos al terreno de los nombres, la semifinal ha vuelto a poner en cuestión el momento de forma y, sobre todo, de confianza de Mirotic y la maravillosa longevidad de Felipe Reyes. Por Unicaja, además de la madurez de Jayson Granger me quedo con la aportación de dos jugadores que han mostrado sus condiciones en un momento de máxima trascendencia. Fran Vázquez ha dominado a todos sus rivales del Real Madrid y ha tenido una enorme influencia en que su equipo compitiera cada segundo de los partidos. Carlos Suárez es una gran noticia para Unicaja y para el baloncesto español en general. Durante todo el año ha sido probablemente el jugador más utilizado por Joan Plaza y eso es suficiente aval para ilustrar la importancia de su trabajo en defensa y rebote, la mayor confianza en su lanzamiento exterior, su estabilidad para limitar sus errores y su versatilidad para  generar ventajas desde la posición de “cuatro”.

Fe, trabajo y el aliento del rival. Que Valencia haya llevado su eliminatoria frente al Barcelona a un quinto partido es una gesta extraordinaria, digna de un grupo de jugadores y técnicos que se merecen cualquier premio que les llegue. El equipo ha llegado justo físicamente, con muchos problemas de lesiones y cierta falta de fluidez en su juego. La semifinal pintaba a que iba a terminarse en tres partidos pero Valencia decidió dignificar su temporada y no dejarse ir cuando tenía todo perdido. A partir de ese momento, el Barcelona puso también mucho de su parte. Algo parece haberse roto en Barcelona y tiene pinta de que en el quinto partido en La Fonteta se jugará algo más que la clasificación para la Final. El equipo transmite dudas y ya ni siquiera puede agarrarse a la pareja Huertas-Tomic. Navarro lo intenta pero está muy penalizado por lo obligado que está en defensa con los  exteriores valencianos. Demasiados jugadores  azulgranas aparecen con una interrogación debajo de su número por lo incierto de cual puede ser su rendimiento, o alguien da un paso adelante o Valencia no desaprovechará la oportunidad que tan brillantemente ha conseguido para ganar la serie ante su público.