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La paradoja de la elección

Lunes, 5 Marzo 2018

La paradoja de la elección también tiene su aplicación en el baloncesto, por supuesto. La abundancia a veces perjudica la libre elección y en el deporte, en ocasiones, el máximo rendimiento.

El Barcelona ha sido el máximo representante de este axioma y gran parte de su éxito en la pasada Copa del Rey se debió a la gestión de roles que realizó Pesic, simplificando rotaciones y apostando claramente por un grupo de ocho o nueve jugadores.

Las plantillas amplias parecen obligar a los entrenadores a mantener “vivos” a todo el grupo. Sobre el papel, es algo positivo.  En la práctica es muy difícil de realizar porque la experiencia demuestra que pocos jugadores son capaces de adaptarse a rendir sin una cuota mínima de continuidad en pista. De ahí nace por ejemplo mi admiración por Felipe Reyes que es el mejor ejemplo de cómo producir jugando cinco o veinte minutos. Reyes rinde jugando de  titular, siendo el último pívot de la rotación, después de encuentros sin participar o a la sombra de los Gasol en la selección. Tremendo.

Muchas más condiciones que Felipe Reyes tiene Víctor Claver pero hasta ahora ha demostrado mucha menos mentalidad. La llegada de Pesic, seguramente el técnico que mejor le ha llevado en su carrera, puede representar un impulso para la carrera del jugador valenciano. La confianza de su técnico ayuda a que salgan a reducir las cualidades de Claver. Su actividad defensiva favorece situaciones de cambios de asignación, su velocidad ayuda a generar espacios en el juego en llegada y cuando se siente importante es un tirador bastante sólido como receptor del último pase extra. Será interesante observar, si el último tramo de la temporada, Claver confirma estas primeras sensaciones que está dejando tras la llegada de Pesic o si por el contrario vuelve a sumergirse en el peligroso mundo de la intrascendencia.

El Real Madrid se enfrenta al momento en que tiene que hacer efectivo que está recuperando jugadores. La habilidad demostrada de Laso gestionando roles tiene un reto importante en esta atípica temporada para los blancos. De momento, el equipo no es mejor que el de hace unas semanas y parece que le llevará tiempo. El exigente calendario no da respiro y, hacer convivir los minutos necesarios para que los “lesionados” vayan cogiendo sensaciones, con la dinámica consolidada en los meses anteriores no es nada fácil. No es de extrañar que Tavares acusase la irrupción de Ayón en los primeros partidos del mejicano con un descenso en su rendimiento ni que el equipo haya vuelto a mostrar ciertas dudas defensivas. Además, Doncic parece en un ligero bache de juego, algo lógico  y previsible. El joven esloveno debe tirar de serenidad y talento para vencer ciertas muestras de ansiedad que exhibe. No tengo dudas de que lo logrará antes incluso de que se reincorpore Llull al equipo, un reto enorme para que Laso pueda confirmar que en baloncesto, alguna vez, uno más uno, sí son dos.

Postureo

Martes, 13 Diciembre 2016

Suenan a historias de “viejuno”  pero me ha dado por reflexionar sobre aquellos tiempos en que valorábamos el tamaño del jugador más allá de sus aptitudes y de  si sabía realmente sacar provecho a esa ventaja física. Esa moda pasó y tanto en Estados Unidos como en Europa se imponen tendencias menos encorsetadas que posibiliten que coincidan quintetos atípicos atendiendo más a las habilidades propias y del rival. Los Warriors en la NBA son abanderados del “Small Ball” y Fenerbahce alterna minutos con dos “cincos” puros como Udoh y Vesely con otras propuestas donde sus “interiores” son Da Tome y Kalinic.

Creo que hubo un tiempo en nuestro baloncesto que nos dejábamos llevar más por la apariencia que por la esencia, donde predominaba ocupar una posición con tamaño más que con cualidades. Claro que este es un deporte donde el factor físico es importante, hasta decisivo, pero lo que marca la diferencia es cómo se utiliza ese físico. Los primeros minutos de Pau Gasol en la Liga ACB los jugó en la posición de “tres”. Entonces Gasol era un jugador más ligero y rápido que el actual y tenía talento de sobra para ocupar esa posición pero pronto Aíto García Reneses supo valorar que era absurdo desperdiciar esos enormes brazos lejos del aro y que el jugador catalán sacaba más provecho de su velocidad jugando contra interiores que contra otros aleros.

La posición de “tres” fue la que más sufrió y aún sufre ese síndrome de la “tamañitis”. La pervivencia en la élite de Mumbrú no sólo se debe a su enorme competitividad sino a que sus herederos han sido incapaces de hacer valer esa superioridad física sobre la mayoría de sus  rivales jugando o pasando desde el poste bajo. Desde el pionero Andrés Jiménez, al que Aíto (nuevamente Aíto) sí que supo cómo explotarle en ese puesto, hemos asistido a numerosos proyectos de aleros altos que no han sido capaces de adaptarse al máximo a la posición.

Bartzokas, por ejemplo, utiliza a Víctor Claver mayoritariamente en la posición de “tres”. Claver es un buen alero alto, en defensa tiene piernas para defender a jugadores exteriores y te permite jugar situaciones de cambios defensivos con enormes garantías. A partir de ahí, es discutible que pudiera aportar más jugando de “cuatro” donde ganaría capacidad en el rebote, tiempo para los tiros y podría sacar más ventaja sobre sus pares cuando pone el balón en el suelo. Si Claver fuera amenaza en el poste bajo, su presencia como alero alto tendría más sentido, pero no lo es…

Luka Doncic es otro jugador con cuerpo de “tres” pero su cabeza es y siempre ha sido la de un base. Acierta Laso en su apuesta por el talentoso esloveno en esta posición y es un reto para técnico y jugador ir descubriendo como utilizar su ventaja física y limitar cómo intentarán castigar sus rivales los inconvenientes de su tamaño. Desde su altura, Doncic distribuye con facilidad y saca tiros por tamaño y técnica más que por velocidad. Además, cuando ataca el aro (cosa que hace poco bajo mi punto de vista) genera superioridades por zancada y fortaleza. De momento, el poste medio  no lo ocupa demasiado pero tiene recursos técnicos para anotar y pasar desde esa posición como tan brillantemente  hacían, por ejemplo, Diamantidis o Pepe Sánchez. Doncic justifica aquello del “base alto” sobre lo que también hubo obsesión hace unos años a partir del “efecto Montero”. También lo hace, Antoine Diot,  otro que tuvo ese puesto en la cabeza desde joven y que este año está siendo clave, como titular de Valencia Basket, en la buena marcha del equipo dirigido por Pedro Martínez. Diot ha vuelto a sus orígenes y desde el puesto que le parece más natural ha dado un paso adelante muy agradecido por su equipo.

Y sigue sin romperse

Martes, 15 Septiembre 2015

Probablemente este partido de cuartos de final contra Grecia ha sido el mejor termómetro para reconocer la verdadera entidad de la selección española. Los 40 minutos, resueltos con una meritoria victoria, han servido para identificar las virtudes y carencias de un grupo mermado que, ha alimentado dudas y reforzado ideas por igual, según ha avanzado el campeonato. Presa de todas sus experiencias pasadas, esta es una nueva España, más imprevisible, menos sólida pero con un importante gen competitivo que le ha hecho adaptarse y superar momentos de dificultad para derrotar al equipo que mejor baloncesto había realizado hasta este momento en el Eurobasket.

Gasol y punto. España ha construido sus mejores minutos a partir del temor que Pau Gasol ha despertado en los griegos. En los primeros ataques ha sabido distribuir el balón para sus compañeros y paulatinamente ha reconocido las opciones donde superaba claramente a sus defensores. Dentro de su extraordinaria actuación, pondero de manera especial cómo ha mantenido a España en el partido en esos minutos del tercer periodo donde los griegos han campado a sus anchas ante la frágil y pasiva defensa española. Ha sido en esos instantes donde Gasol ha mandado un mensaje de atrevimiento a unos compañeros presos de las dudas e incapaces de adaptarse al nivel de velocidad y dureza con el que ha salido Grecia tras el descanso. Gasol, que siempre ha tenido un impacto descomunal en las competiciones internacionales, está escribiendo en este Campeonato de Europa una página extraordinaria por su liderazgo, su acierto y su impacto en un grupo muy necesitado de faros.

Bajo la influencia de Gasol, España ha superado su peor momento del partido y varios detalles han terminado por resultar decisivos en los últimos minutos. Víctor Claver ha tenido un papel fundamental porque esta selección acusa falta de físico en determinados momentos, ocupa poco espacio en defensa y sufre en el rebote defensivo. Claver aporta lo que se intuía que podía aportar en el momento que menos se esperaba que lo hiciera. Mérito suyo, sin duda, por estar preparado para tener influencia en el juego después de parecer condenado al ostracismo, y mérito de Sergio Scariolo por encontrar una solución a un factor que había resultado evidente durante muchos minutos de la competición. Con Claver limitando al espectacular Antetokoumpo y una mayor actividad de los jugadores más alejados del balón en la defensa de las situaciones de “pick and roll”, España ha ofrecido minutos de gran calidad defensiva. El último minuto, donde España ha puesto en peligro la victoria, es otro síntoma de la versión actual de la selección, que muestra tanto facilidad para adaptarse al nivel que requieren los rivales, como cierta falta de aplomo y seguridad en determinados momentos.

Francia será el siguiente reto de la selección. Físicamente, el mejor equipo del campeonato, por lo que alcanza niveles defensivos difíciles de contrarrestar. A su favor, jugar en casa y recientes victorias contra España en competiciones relevantes. En absoluto invencibles, eso sí, a pesar de que sus jugadores importantes llegarán más frescos al encuentro. Asumiendo que contamos con el factor Gasol, gran parte del partido se decidirá en el duelo entre Parker-De Colo frente a los “Sergios” y en el control del rebote.

Revoluciones e involuciones

Jueves, 30 Julio 2015

Anda uno esperando que se anime algo esto, echando de menos un poco más de chicha en espera del inicio de la súper gira de la “ÑBA”. Es tiempo de rumores, especulaciones y certezas que empiezan a consolidar sensaciones sobre determinados personajes y lo que nos pueden deparar los próximos eventos. Comparto algunas de mis inquietudes.

¿Y Claver?. El Barcelona ficha a Perperoglou y el Real Madrid parece que a Taylor. Ninguno de los dos equipos con más presupuesto de nuestro baloncesto ha caído en la cuenta de incorporar a Víctor Claver. Después de confirmarse su no continuidad en el Khimki, el futuro del jugador valenciano es una incógnita que quizás nos ayude a resolver la convocatoria con la selección española. Personalmente, pienso que Claver está en una edad perfecta y que hay pocos jugadores con sus condiciones y su versatilidad. El hecho de que aun esté sin equipo parece indicar que esta opinión no está muy extendida.

Revolución azulgrana. Ya he escrito sobre esto en más ocasiones pero es que el Barcelona no para de hacer fichajes y con ello se refuerza mi sensación de que el afán por cambiar piezas está haciendo olvidar otros aspectos muy importantes para consolidar el rendimiento de una plantilla. Es incuestionable que Arroyo y Perperoglou son buenos jugadores pero los dos creo que ya han dado su mejor baloncesto. Arroyo es un base de talento que se complementará seguramente muy bien con Tomic en el juego 2×2 pero su rendimiento sólo ha sido óptimo cuando ha jugado con continuidad y sintiendo que el equipo le pertenece. Esto es muy difícil en el Barcelona actual y el matiz diferenciador y que más valoro de los bases del Real Madrid, especialmente de Sergio Rodríguez que rinde al máximo con poco más de 20 minutos de media en pista. En definitiva, la plantilla del Barcelona tiene una pinta estupenda y sobre el papel es candidata a todo. Una plantilla amplia por aquello de dosificar esfuerzos ante la dureza del calendario aunque difícil de manejar cuando estén todos los jugadores disponibles.

Italia y Francia. En clave de Eurobasket, estas dos selecciones me llaman la atención por las plantillas que presentan aunque mi pronóstico para ellas es muy distinto. Italia presenta un “roster” magnífico, el más redondo de los últimos años pero me da poca confianza porque algunas de sus presuntas estrellas no acompañan su talento con un carácter competitivo idóneo, además, no tiene mucha calidad en el puesto de base y eso le penaliza frente a otras selecciones. Francia es el máximo favorito para el Eurobasket. Físicamente es el mejor equipo del continente y cuenta con el conocimiento del juego que aportan hombres como Parker, De Colo y Diaw.

Es el tiro… Sigo con atención los campeonatos de Europa de selecciones en categorías inferiores. No hay mayor termómetro para identificar cuales son los aspectos que imperan en la formación de los jugadores y aventurar hacia donde camina nuestro deporte. Este verano confirma lo que viene anticipándose desde hace tiempo en los jugadores españoles. Hemos ganado en capacidad competitiva y contamos con técnicos muy preparados a nivel táctico capaces de formar grupos sólidos y difíciles de ganar. Por contra, se va agudizando la escasa solidez de nuestras promesas en el lanzamiento exterior. Cada vez contamos con menos jugadores fiables en el tiro, muchos de ellos son capaces de anotar (mayor versatilidad) pero pocos se les puede considerar como especialistas en el tiro. Mala selección de tiro y poco acierto.

Rebeldes y resignados

Viernes, 17 Octubre 2014

¿Y a ti quién te gusta más, Campazzo o Draper?, me preguntaron el otro día. Pues hombre, igual pagaría algo más por una entrada para ver al talentoso base argentino pero creo que, en caso de jugarme un título, a día de hoy  apostaría por Draper. Y no es que crea que Campazzo no pueda tener una buena contribución en el Real Madrid y tenga capacidad para hacerse un hueco en el equipo (de hecho me parece mejor incorporación ahora que cuando se anunció) sino que Draper tiene una solidez y experiencia de la que hoy carece Campazzo.

Campazzo acaba de aterrizar y habrá que ver cómo maneja los minutos Pablo Laso con él. Sin duda, parte en desventaja con Llull y Rodríguez pero, por el momento, tiene bien claro que la única manera de hacerse un hueco es jugando con atrevimiento en ataque y exprimiéndose al máximo en defensa donde está realizando un esfuerzo muy generoso. Su evaluación llegará dentro de unos meses, cuando habrá que ver si es capaz de ofrecer mucho en poco tiempo, el eterno reto de los suplentes, y si el papel secundario que se le supone acaba consumiendo la energía que parece transmitir ahora mismo.

El primer partido de Draper en la recién comenzada Euroliga pone en perspectiva el nivel del jugador, la calidad de los dos bases que le cerraban el paso en el Real Madrid y también el tremendo reto que debe asumir el hombre que hereda su rol en el Real Madrid, Facundo Campazzo. Draper era el máximo exponente de unos criterios de rotación de Pablo Laso que parece haber abandonado este año. Esa rotación permitía participación en el puesto de base a tres jugadores pero no logró crear una verdadera competencia en el puesto porque los minutos de Llull, Rodriguez y Draper parecían predefinidos antes de cada partido.

Lo cierto es que el famoso tercer cuarto donde jugaba el base “croata” solían ser 10 minutos de buen baloncesto del Real Madrid. De Draper me admiró la capacidad para asumir este papel y me hubiera decepcionado que, en el caso de que el club hubiese querido, continuara en el Real Madrid. De haber aceptado esa situación hubiera significado una especie de resignación incompatible con la “rebeldía” que debe ayudar a la evolución de cualquier jugador profesional.

También rebelde y valiente fue la decisión de Víctor Claver de intentar triunfar en la NBA. Una vez realizada esa apuesta, desespera comprobar su falta de coraje y su resignación para intentar buscar nuevos horizontes. En los que se suponen deben ser los mejores años de su carrera, Claver apenas participa en los partidos de pretemporada con los Blazers. Cada minuto que pasa destierra el debate por ver si es un “tres” o un “cuatro” y deja paso a uno nuevo sobre si podrá ser de nuevo aquel jugador que, sobre todo, destacó en el Valencia de Pesic.

Ricky y Claver

Jueves, 21 Agosto 2014

Camina España en estos partidos de preparación con ese ánimo despreocupado de los equipos que tienen claras sus posibilidades y cuando comienza lo verdaderamente importante. El hecho de disputarse la mayoría de los partidos en “casa” propicia que el equipo se vea en la responsabilidad de “apretar” un rato cada partido, y ese tiempo  suele ser suficiente para marcar diferencias con los rivales, incapaces de aguantar especialmente la calidad en el juego interior de la selección.

Uno de los aspectos que me parece más interesante es la búsqueda del ritmo o de los ritmos de juego más adecuados para este grupo de jugadores. La importancia del juego interior no debe llevar a ese ritmo tan pausado y espeso que muestra el grupo en determinados momentos. Quizás uno de los puntos pendientes será aprovechar la superioridad en el rebote para intentar generar más en situaciones de llegada que aumenten las opciones de anotación de España.

Siempre he prestado atención al manejo de los tres bases por parte del seleccionador y a cómo se organiza el equipo en torno a ellos. Las actuaciones de Ricky Rubio empiezan a deslizar de manera constante la peor sensación posible que se puede tener sobre un jugador, la intrascendencia. Evidentemente, el jugador de los Timberwolves no es un cualquiera y atesora condiciones de sobra para formar parte de este grupo. Es un titular indiscutible en la NBA pero quizás, solo quizás, resultaría más productivo para el equipo si alguien le recordara cuales son las cualidades que tiene que más pueden aportar al grupo y que le diferencian de sus compañeros de puesto.

Con Ricky me pasa como con Rudy Fernández, su mejor versión siempre me ha parecido la de aquella Penya de Aíto (reconozco que la primera temporada de Rubio en el Barcelona fue excelente). Ahora, camino de cumplir 24 años, queda bastante poco de aquella alegría y despreocupación que transmitía, incluso su actividad en la pista es menor. Para gustos, los colores, pero yo preferiría que Ricky se equivocara mucho más por atreverse a hacer más cosas y no mostrara una versión tan rígida.

Otro jugador que siempre me despierta curiosidad es Víctor Claver. Pertenezco al grupo de los decepcionados con su carrera pero que mantiene esperanzas en que pueda ser un jugador muy útil e importante para cualquier equipo…. europeo. Claver, como Rubio se está viendo muy penalizado por su falta de acierto en el lanzamiento exterior pero tiene condiciones, que, a priori, pueden resultar muy útiles en un campeonato largo. Está mostrando mucha solidez en defensa y eso ayudará frente a aleros altos y pívots que jueguen abiertos (dos agujerillos defensivos del equipo). Eso sí, para demostrar esas cualidades deberá superar una asignatura que todavía no ha salvado, ser capaz de rendir a buen nivel teniendo poca continuidad en pista. Veremos.

¿ Y Claver?

Viernes, 14 Febrero 2014

Estamos tan acostumbrados a sus ausencias que, poco a poco, va pasando desapercibida la temporada o no temporada de Víctor Claver en los Blazers. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que el jugador español tenga participación en una franquicia que está realizando un curso espectacular y que presume de la estabilidad en sus roles y rotaciones como una de las claves para ese éxito.

El jugador valenciano nos ilusionó con sus partidos finales en el Eurobasket con la selección española donde indudablemente dio un paso adelante largamente esperado. Por primera vez desde que acudía a una cita internacional demostró su capacidad y estar listo para hacer más llevadera la transición cuando los chicos de la generación del 80 den un paso a un lado. Desde esos partidos del Eurobasket, los minutos de competición de Claver prácticamente no han existido perdiendo en su equipo el protagonismo, poco, que tuvo en su año de Novato.

Soy de los que aprecia la valentía y entiendo que los jugadores persigan sus sueños pero parece claro que, a corto-medio plazo no se puede esperar nada bueno de la aventura americana de Claver. El mismo arrojo que le animó a probarse en la NBA debe llevarle a intentar demostrar que puede tener un rol principal en una de las mejores franquicias europeas. Su edad  permite pensar que habrá tiempo de regresar de nuevo en la mejor competición del mundo pero no debe desperdiciar minutos de juego que evalúen su madurez, sus progresos y sobre todo su capacidad competitiva, algo sobre lo que siempre ha generado más dudas.

Sin duda, la situación de Claver es la más atípica de todos los españoles en la NBA. Calderón, Gasol, Ibaka y Ricky Rubio tienen un rol muy estable en sus respectivas franquicias aunque en el caso de Rubio hay un cierto run run de sospecha originado por sus porcentajes de tiro y porque su entrenador, Adelman, ha prescindido en ocasiones de él en los minutos decisivos de algunos partidos. Eso sí, mientras su competencia siga siendo Barea o Shved, no creo que los amagos de Adelman pasen de ahí.

El binomio Ricky Rubio-Minnesota es muy beneficioso para ambas partes. El ex jugador de la Penya y Barça ha encontrado un sitio perfecto para él por estilo de juego y por el aprecio que le demostraron nada más aterrizar en la Liga. Además, la anarquía de muchos jugadores de la franquicia se compensa con la generosidad en ambos lados de la pista de Rubio. El peligro vendrá si los Wolves no son capaces de elevar su nivel y luchar por objetivos más ambiciosos. Entonces, esa sensación confortable lindará peligrosamente con la dejadez y la rutina. Rubio debe estar alerta para evitar dejarse llevar y seguir trabajando para poder elevar su nivel. Su situación invita a pensar que para él son tan importantes los meses de competición como aquellos en los que no compite.

Preparados, o casi

Martes, 27 Agosto 2013

Pues sí, España está lista, o eso parece, aunque la verdad siempre he pensado que estos partidos de preparación son sólo eso, meros fuegos artificiales que sólo deben servir para detectar carencias, aprender a camuflarlas y reconocer aquellos aspectos que más dañan a los rivales.

Por eso, más allá de aventurarnos sobre futuros éxitos o elucubrar sobre posibles rivales prefiero plantear el análisis sobre España pensando en cómo se están definiendo los roles de los distintos jugadores, quién ha ganado espacio desde el comienzo de la preparación, quién parece haber perdido protagonismo y cómo está organizando el seleccionador, Juan Antonio Orenga el juego del equipo.

La sensibilidad que está mostrando Orenga por intentar implicar a los tres bases en el juego de la selección es reseñable. Es cierto que esa decisión limita los minutos a jugadores como Rudy Fernández, Sergi Llull o Fernando San Emeterio pero la medida se está justificando por el rendimiento de Calderón, Rodríguez y Rubio, éste último fundamental por los “cambios de ritmo defensivos” que imprime a los partidos. Eso sí, Orenga rota y rota pero, a día de hoy, tiene claro con quién se quiere jugar los minutos decisivos de los partidos y Sergio Rodríguez está respondiendo con nota.

Los “Hormiguitas”. Hay dos jugadores que están consolidando su aportación con el paso de los partidos y que parecen muy cómodos en el papel que tienen que representar. El primero de ellos es Alex Mumbrú cuya experiencia es muy útil en momentos determinados de los partidos así como su capacidad para jugar en el poste bajo. Dado que ni Aguilar ni Claver están tirando la puerta abajo (ni mucho menos) no es nada descartable que le veamos jugar de “cuatro” en momentos puntuales. El otro jugador que me gustaría destacar es Xavi Rey. No es fácil ser el suplente de Marc Gasol, sobre todo de esta versión tan excepcional del jugador de los Grizzlies que, incluso jugando contra Francia, se muestra tan descaradamente “abusón”. Rey cumple perfectamente con lo que se espera de él, solidez defensiva, trabajo cerca del aro y buena calidad en los bloqueos y además tiene la virtud de “engancharse” rápidamente a los partidos. Claro, no es Ibaka ni Pau Gasol pero el peso de las ausencias no debe evitarnos ser justos y ponderar a tipos que más allá de componentes estéticos demuestran oficio y sentido colectivo.

No merece tanto elogio Víctor Claver aunque tampoco ensañamiento y juicios desmedidos. El jugador valenciano no acaba de encontrar un buen nivel de manera constante. Su aventura americana no le ha servido para corregir la excesiva dependencia que supone para su rendimiento el resultado de las primeras acciones que realiza. Si Claver entra con buen pie en los partidos parece que redobla su energía y encuentra impulso para exhibir sus magníficas condiciones. Por el contrario, si no tiene acierto en sus primeros minutos vuelve el jugador cabizbajo y lleno de dudas tan frecuente en el equipo nacional. Es lógico dudar de Claver pero aún está a tiempo de identificar este Eurobasket como una gran oportunidad para reivindicarse y consolidarse en una selección en la que siempre ha tenido un papel muy secundario. Yo no pierdo la esperanza.

Claver, el precio de un sueño

Viernes, 9 Noviembre 2012

Estoy absolutamente convencido de que la etapa de Víctor Claver en Valencia había tocado a su fin. Asentado como un jugador importante del equipo, sin embargo, no había logrado “romper” con continuidad en el jugador que se suponía dadas sus condiciones. Su última temporada fue inferior a la anterior y su presencia en el equipo nacional en los últimos veranos habían contribuido más que nada a aumentar la confusión sobre las verdaderas posibilidades de un jugador llamado junto con los LLull, Rodríguez, Rudy, Marc Gasol, Suárez y compañía a perpetuar el máximo nivel en el que ha situado a nuestro baloncesto la generación del 80.

El fichaje de Víctor Claver  por Portland Trail Blazers parecía a priori una buena oportunidad para intentar dar la vuelta a esa tendencia que conducía al jugador valenciano hacia un peligroso estancamiento. Un nuevo equipo en otra ciudad, en una liga muy distinta que cumplía el sueño de casi todos los jugadores de conocer de cerca la NBA. Desde el principio, no obstante, hubo en su fichaje una sensación que mezclaba una verdadera apuesta deportiva con cierto aroma a huida. El comienzo de temporada de la NBA ha servido para corroborar que el camino del internacional español no será nada fácil y que tendrá que pelear mucho para conseguir minutos de juego imprescindibles para seguir evolucionando y para demostrar que puede tener sitio en la competición. La última versión de Claver, ya lejana, mostraba a un jugador con dudas, con capacidad para hacer muchas cosas de manera correcta pero con mucha dificultad para hacer algo de manera excepcional. Probablemente todo haya sido una cuestión de expectativas y muchos, entre los que me incluyo, hayamos aventurado demasiado pronto cualidades excepcionales sin haberse visto reforzadas por una mentalidad competitiva más pronunciada.

En cualquier caso, es inevitable mirar con preocupación la situación de Claver porque siempre ha dado la sensación de ser un jugador con un potencial enorme. Su edad y sus condiciones nos obligan a mirar el futuro con optimismo incluso sabiendo que su situación actual pondrá a prueba su carácter y su fortaleza mental, quizás los aspectos en los que más dudas ha generado hasta el momento. De momento, hace bien en intentar vivir su sueño mientras éste no le aleje cada vez más de la realidad. Mucho ánimo para él.

Brasas de Londres

Jueves, 16 Agosto 2012

Reposado el éxito de la selección española en Londres es hora de hacer un balance de distintas sensaciones que ha dejado el baloncesto olímpico no sólo en lo que atañe a España sino a los aspectos de interés que ha dejado una competición que ha consolidado diversas ideas que venían anunciándose desde hace un tiempo, ausencia de apariciones jóvenes relevantes, cierta intención de utilizar más defensas alternativas y patrones de juegos ofensivos cada vez más sencillos y cortos con muchos elementos de distracción encaminados a facilitar el terreno al juego 2×2 con bloqueo directo dominante en el baloncesto actual. (more…)