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Ganar a Fenerbahce

19 Mayo 2017 por mariano de pablos

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

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Grandeza

12 Mayo 2017 por mariano de pablos

El baloncesto necesita de iconos, ídolos que arrastren aficionados y “enchufen” a niños el amor por el juego.  La NBA ofrece un momento magnífico en este sentido con un grupo de jugadores de gran nivel, probablemente más que nunca, que cada noche dejan actuaciones e imágenes extraordinarias.

La presencia de estas estrellas condiciona el funcionamiento y las dinámicas de muchas franquicias y nos descubren la verdadera dimensión de algunos jugadores. El tiempo nos ha dado, por ejemplo, respuestas sobre Dwight Howard (bueno pero no tanto para construir alrededor de él), o sobre cómo se benefician mutuamente Lebron James y la corte de tiradores que le acompañan.  También hay espacio para historias de superación admirables como la del  pequeño base, Isaiah Thomas,  capaz de convertirse en un icono de un equipo legendario como los Boston Celtics desde una segunda ronda del draft, o para ejercicios extremos de perseverancia como el extraordinario empeño de Russell Westbrook de convertir a los Thunder en un equipo competitivo a pesar de las limitaciones de su plantilla.

En la época de mayor acumulación de talento (y de no talento… aunque eso lo dejaremos para otro día) merece destacarse el ejercicio de orgullo, sabiduría y respeto por el colectivo que ejemplifican los San Antonio Spurs. Y no es que los tejanos no cuenten con jugadores magníficos, que los tienen, sino que es capaz de crear mecanismos donde jugadores con poco protagonismo estén preparados para ayudar al colectivo cuando se necesite.

Hay varios matices que separan a los Spurs de muchos de los equipos de la competición. Su propuesta ofensiva explora el uso del pase y no sólo del dribling, los pívots son usados para bloquear y para generar desde el poste medio y su reclutamiento de jugadores no sólo obedece a la calidad individual sino a la posibilidad de ser un “Spur”, esto es, tener buen rendimiento defensivo, dejar tu ego a un lado, entender el juego y estar preparado mentalmente para cuando llegue tu oportunidad, porque seguro que llegará.

Sólo con estos ingredientes y con una mentalidad extraordinaria se explica que los San Antonio Spurs hayan accedido a la Final de la Conferencia Oeste derrotando 4-2 a los Houston Rockets después de jugar el último partido de la serie sin Tony Parker ni Kawhi Leonard. La abultada última victoria es una muesca más en la extraordinaria trayectoria de una franquicia diferente y muy  necesaria que explorará sus límites ante uno de los mayores retos de su carrera, tratar de derrotar a uno de los equipos de la historia con más puntos en sus manos, los Golden State Warriors.

Unas horas antes, en una competición empeñada en caminar hacia el abismo por su incapacidad para apelar al consenso y a la lógica, un modesto equipo canario dignificó también el valor del grupo frente al vedetismo. Iberostar Tenerife derrotó al Barcelona en el Palau exhibiendo una paciencia infinita en ataque y una solidaridad defensiva deslumbrante. Una victoria histórica que refleja la ambición de un grupo capaz de alejarse de la tentadora relajación que llamaba a sus puertas después de su brillante título europeo.

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Un equipazo

2 Mayo 2017 por mariano de pablos

El triunfo de Iberostar Tenerife en la Champions League organizada por la FIBA es un éxito incuestionable que consolida el proyecto del equipo canario y confirma su buen hacer en los últimos años.

Desde que Alejandro Martínez, actual técnico del Real Betis, consiguió superar la travesía de las competiciones FEB e  instalar al equipo en la  ACB, el “Canarias” ha seguido progresando hasta conseguir este importante hito en el que también ha tenido mucho que ver la personalidad y el sello que ha impuesto su entrenador, Txus Vidorreta.  El técnico vasco ha creado una dinámica en la que el colectivo es lo más importante y donde la ambición y el deseo son  imprescindibles para que el grupo luche por los primeros puestos de la Liga Endesa con algunos de los mejores equipos de Europa.

Cuando comenzó la Champions League se percibió que Iberostar Tenerife quería hacer algo importante en esta competición. Además del título en sí, Vidorreta ha logrado consolidar la dinámica ganadora de la Liga Endesa en Europa y ha sabido explotar su momento hasta el final. Cuando un equipo se acostumbra a competir al máximo contra los mejores, logra asentar unos hábitos que son imprescindibles para sacar adelante partidos por pura inercia, incluso sin jugar su mejor baloncesto.

La Final Four disputada en su pabellón ha sido un buen resumen de muchas de las virtudes y valores que definen la temporada de Iberostar Tenerife.

Equipo. Si en las semifinales destacarn Abromaitis y Bogris, en la final fueron White y Grigonis. No hay una estrella en el equipo de Tenerife sino muchos buenos jugadores que tienen capacidad y confianza para dar un paso adelante cuando se precisa. La propuesta de juego del equipo exhibe la variedad táctica que impone su entrenador con movimientos y sistemas que permiten tener a muchos jugadores enchufados y no dejar la suerte del partido en el acierto exclusivo de alguno de ellos. Me gusta mucho el  uso del tiro de tres puntos que hace Iberostar Tenerife. Entiende la importancia de este concepto en el juego moderno porque tiene muchos jugadores con capacidad para lanzar pero también pone mucho celo en que la circulación de balón proporcione buenas situaciones de tiro. No se ven malos tiros en el equipo canario.

Defensa.  No ha sido ajeno Iberostar Tenerife a los nervios típicos de una “Final Four”. El número de pérdidas de balón (33 entre los dos partidos) refleja tensión, nervios y un punto de aceleración al que también pudo contribuir la presión de ejercer como local. Para compensar esas posesiones malgastadas, el equipo exhibió una actitud defensiva diferencial. No es casualidad que los canarios sean el equipo que recibe menos puntos por partido en la Liga Endesa. Hay varios aspectos que definen el trabajo defensivo de los de Txus Vidorreta. Sus jugadores son muy versátiles y eso les permiten jugar situaciones de cambios defensivos con garantías, sus bases (San Miguel y Bassas) mandan un mensaje muy positivo al resto del equipo “apretando” desde los primeros segundos de posesión y el equipo entiende que la defensa de un “pick and roll” implica a mucho más que sólo dos jugadores.

Química.  Tiene que haber mucho y buen trabajo desde hace años y una buena labor en el día a día para generar todas esas buenas sensaciones que transmite Iberostar Tenerife. Da gusto ver como Rodrigo San Miguel juega el mejor baloncesto de su carrera y se ha convertido en un tirador sólido de tres puntos, la implicación de los Doornekamp  y Abromaitis, el liderazgo de White, lo bien que complementa Vidorreta a sus “cincos”, Vázquez, Bogris y Niang y la manera en que Grigonis va dando esos pasos para convertirse en la estrella que puede llegar a ser. Todo ello sin contar por lesión con el que estaba siendo su mejor jugador y uno de los mejores de la Liga Endesa como es Javier Beirán, que, a buen seguro, contribuirá a partir de la próxima temporada a más éxitos del equipo canario.

Iberostar Tenerife tiene grandes y próximos retos. El más próximo, intentar conseguir la ventaja de campo en los Play Offs de la Liga Endesa. A medio y largo plazo, el objetivo será seguir asentando un proyecto que cuenta con una afición entregada. De momento, sirvan estas líneas como un pequeño homenaje para un equipo histórico, expresión de un proyecto que viene madurándose desde hace varios años.

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Mejor en el tercero..

24 Abril 2017 por mariano de pablos

El Real Madrid se ha metido en un problema. La victoria de Darussafaka en el segundo partido de cuartos de final obliga a los blancos a ganar un partido en  el Volkswagen Arena. La empresa no parece una hazaña si observamos la trayectoria de los dos  equipos y el potencial de ambas plantillas pero los dos primeros partidos de la serie han evidenciado la incomodidad del equipo de Pablo Laso y sus dificultades para elaborar un baloncesto fluido ante el planteamiento de David Blatt.

Nadie debe discutir el excelente nivel y la evolución de Sergio Llull. El base del Real Madrid es uno de los jugadores más decisivos de Europa. Dicho esto, no parece una gran noticia que la suerte de los blancos en los partidos esté tan relacionada con el acierto del jugador balear. Es normal que Llull asuma tiros y responsabilidad pero el Real Madrid ha mostrado una versión muy previsible en la serie. El equipo acusa falta de variedad de recursos en ataque y cierta  condescendencia en defensa, especialmente concediendo canastas fáciles y segundas oportunidades en forma de rebote. La diferencia entre acaparar y liderar es uno de los matices que conduce a la excelencia, no deberían olvidarlo ni Laso, demasiado permisivo con el base,  ni Llull que tiene condiciones para ganar un partido pero no una serie entera ante un equipo tan bien trabajado como Darussafaka.

La serie está mostrando a muchos jugadores desenchufados. Randolph no es la primera opción ni la segunda durante muchos de los minutos que juega, la pareja tan productiva que han formado Doncic y Hunter ha coincidido menos tiempo del habitual y, cuando está Carroll en pista, el equipo juega en exclusiva para él mientras que Blatt aprovecha para castigarle percutiendo contra su “defensa” en unos contra unos exteriores o en el poste bajo.

Acierta Pablo Laso cuando identifica uno de los problemas de su equipo en el ritmo. La defensa genera pocos puntos en contraataque y por ahí le falta anotación al Real Madrid. Más que el ritmo de “piernas”, lo que falta es ritmo de balón, el balón se traslada demasiado con bote y poco con pases lo que facilita la bien preparada defensa de los turcos que, además, han sabido utilizar defensas alternativas de manera muy esporádica pero muy efectiva. En estas circunstancias, los blancos no están consiguiendo buenas posiciones de tiro y sólo las continuaciones de Ayón además de lo que genera LLull parecen activos fiables.

La posibilidad de contar con Thompkins en Euroliga no está siendo un valor añadido para el Real Madrid, de momento. No es que el americano esté jugando mal (ni bien) sino que su presencia evita la de Nocioni y resta protagonismo a Hunter y Randolph. En el caso de Hunter, su momento de forma parece aconsejar su presencia en pista. Laso intenta mantener a muchos jugadores vivos y dar minutos a casi todos pero a veces este hecho hace que se pierda foco sobre lo que el equipo necesita. La dinámica de Maciulis de iniciar ambas partes y no acabar los partidos merece revisarse alguna vez así como valorar la buena aportación que ha realizado Draper en los escasos minutos que ha dispuesto en la serie.

Estoy convencido que los días entre el segundo y tercer partido ayudarán al Real Madrid a explorar aquellos aspectos de mejora que le harán superar al equipo turco. A poco que el equilibrio entre el juego exterior y el interior mejore y se reduzcan los espacios en defensa con un mejor trabajo en el uno contra uno, la mayor calidad de los blancos decantará la eliminatoria. Eso sí, mejor empezar a arreglarlo en el tercer partido.

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El MVP y la dictadura de las estadísticas

17 Abril 2017 por mariano de pablos

No caeré en la exageración de decir que es “otro” baloncesto pero el aroma y la intensidad de los play offs de la NBA no tienen comparación con casi ninguno de los más de 1.200 encuentros anteriores de la Fase Regular. La preparación táctica de los partidos se incrementa y el nivel de contacto defensivo se lleva al límite reduciendo las canastas “fáciles” que se conceden. Un lujo para los que nos gusta este deporte que en los próximos dos meses nos deparará imágenes y momentos inolvidables, sin duda.

El debate de estos días no es sólo el comienzo de los Play Offs de la NBA sino quién merece el premio a jugador más valioso de la temporada regular. Este reconocimiento goza de gran prestigio y valor entre los jugadores y algunos de los aspirantes no desaprovecha cada ocasión delante de un micrófono de reivindicar su candidatura. La NBA vive una época excepcional de “súper estrellas”, cada vez es menos ocasional la noche en la que  se bate algún récord y los amantes de las estadísticas tienen mas faena que nunca. El hecho de contar con tantos jugadores tan buenos en el “uno contra uno” realza el valor de los especialistas en el tiro que no tienen más que saber ocupar su espacio y no dudar cuando les llega el balón. Por eso, cada vez se lanza más de tres puntos y pívots como los hermanos Gasol se reinventan ampliando el uso del tiro de larga distancia.

Comparto con Marc Gasol su apreciación del mal uso que a veces se hace de las estadísticas. La mayoría de las veces los números son representativos pero en ocasiones no expresan totalmente la capacidad para entender el juego, el liderazgo y la manera de condicionar el resultado mediante acciones que no tienen su equivalente en ningún dato. El equilibrio entre los números y el dominio del juego debe permitir decirnos que Marc Gasol es el mejor cinco de la NBA por su manera de pasar, su variedad ofensiva, su liderazgo y su buena toma de decisiones pero también que su número de rebotes por partido (algo más de seis de media) es bastante pobre.

¿Y a quién darías el MVP? no seré yo el único que ha escuchado esta pregunta en cualquier tertulia de baloncesto en la que haya participado últimamente. La verdad, no lo tengo nada claro por lo que aprovecharé a compartir mis dudas y ver si dentro de unos párrafos me aclaro. Número a número, no hay mejor candidato que Westbrook, ha promediado un triple doble, ha llevado a un equipo justito a los play offs y conmociona la pasión y espíritu competitivo que transmite cada partido. Sobre el jugador de los Thunder pesa, sin embargo, sus malos porcentajes (peores que el curso precedente), sus pérdidas de balón y esa sensación de que no logra con su juego “enganchar” a ningún compañero a la causa con continuidad. No hay ningún compañero de Westbrook que haya aumentado su valor de mercado esta temporada. El máximo anotador de la competición es el que peor porcentaje en tiros de campo tiene entre los 25 mejores de esa lista.

James Harden es otro candidato más que sólido. La “barba” tampoco tiene unos porcentajes deslumbrantes pero ha consolidado a Houston Rockets como uno de los mejores equipos de la competición y ha encontrado en la propuesta de D´Antoni el mejor aliado para explotar al máximo sus cualidades. Un bloqueo directo central para Harden, Capela atacando el aro y tres compañeros esperando abiertos para lanzar. Ese es el plan A, B y C de los Rockets que ha posibilitado que Harden lidere la competición en asistencias.

Como no soy capaz de decidir entre Papá Westbrook y Mamá Harden, mi apuesta para el MVP es Kawhi Leonard. La pista me la dio Harden indicando para defender su candidatura que “esto se trata de ganar partidos”. En ese sentido, de los candidatos, Leonard no tiene rival porque sus Spurs han sido el equipo que más cerca han estado de los Warriors. Los números de Leonard no pueden competir contra Westbrook y Harden pero  Leonard es de los mejores defensores de la competición, no se dosifica en defensa y es capaz de producir en ataque en estructuras más complejas que privilegian la circulación de balón. Si los Spurs han mostrado ese nivel tan alto es, en gran parte, por el constante empeño de Leonard en ser mejor jugador cada día. Westbrook y Harden han hecho mejor que nunca ( o mejor dicho, más que nunca, no mejor) aquello que llevan haciendo toda su trayectoria pero Leonard ha evolucionado de ser un “finalizador” a ser un tipo con múltiples recursos para generarse sus puntos incluido el lanzamiento de tres puntos donde mejora a sus rivales claramente en porcentaje.

No creo que gane mi candidato, me parecerá justo el premio para Westbrook o Harden, claro que sí. Los números de ambos son tremendos pero no conviene reducir el valor del juego a una planilla estadística.

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“Keep calm” and Suárez

6 Abril 2017 por mariano de pablos

Unicaja de Málaga jugará la próxima edición de la Euroliga después de proclamarse campeón de la Eurocup. La serie ha tenido algunos momentos de buen baloncesto (especialmente en los dos primeros partidos), grandes detalles tácticos y varios mensajes contundentes de cómo la mentalidad y el convencimiento son aspectos decisivos para resolver competiciones de este nivel.

El plan. Insistía Joan Plaza en muchos tiempos muertos a sus jugadores sobre la necesidad de mantener la calma. El técnico catalán avisó de sus intenciones antes de la serie, el objetivo era llegar vivo a los minutos finales de la misma. Por un momento, pareció que no lo lograría pero sus jugadores siguieron su plan y lograron que el factor cancha pasara a ser una losa para los valencianos. Plaza bajó las revoluciones del partido conocedor de que en una batalla a campo abierto tenía poco que ganar. Unicaja apostó por ataques largos, no necesariamente con mucha circulación de balón y por aprovechar momentos de inspiración de algunos de sus jugadores. La idea partía de intentar incomodar a Valencia impidiendo que anotara canastas fáciles, obligando a que dependiera demasiado de su tiro exterior y que el partido fuera a pocos puntos. La superioridad en el juego interior de los valencianos no fue tal por el buen trabajo defensivo planteado por Plaza y por la superioridad de la pareja Brooks/Suárez sobre la dupla Thomas/Sikma, una de las claves del desenlace

Para que la apuesta saliera bien influyeron principalmente dos aspectos. El primero de ellos la ansiedad de Valencia Basket a partir del momento en que vio que su margen se reducía en el último cuarto. Un ataque fue el más significativo en este sentido, con cuatro tiros seguidos de los de Pedro Martínez después de imponer su físico en el rebote de ataque. Cada tiro de ese ataque llevaba más miedo en el vuelo que el anterior, demostrando que querían cerrar el partido rápido porque empezaba a ser una molestia cada segundo de más que pasaban en la pista.

El primer jugador de Unicaja que leyó el mensaje fue Carlos Suárez. No discutiré el MVP a la voluntad y acierto de Alberto Díaz pero el lenguaje corporal de Suárez, su determinación y esfuerzo en los peores momentos de su equipo y la manera de conducir con su actitud la remontada, fueron realmente emocionantes. A lomos de los huevos (con perdón) de Suárez, de los tiros de Díez y Smith y ayudados por el bloqueo de Valencia expresado en la dificultad para anotar desde fuera o por hacer llegar el balón en buenas condiciones a Dubljevic, Unicaja se llevó una victoria que tuvo parte de su origen en las dos eliminatorias previas también con el factor cancha en contra. Suárez apenas anotó, pero nunca asumió la derrota, afrontó retos diversos en defensa y con su actitud de no rendirse obligó a muchos de sus compañeros a seguirle para no delatarse.

Valencia Basket echó en falta un líder en los momentos decisivos, alguien a quién no le quemara el balón en los momentos decisivos. Los de Pedro Martínez no lograron salir del ritmo bajo al que les llevó Unicaja pero aun así tuvieron momentos para “matar” la Final. No sé si a alguien más le pasó pero en esos momentos finales eché particularmente en falta al lesionado Diot. El equipo valenciano tiene un reto mayúsculo de aquí a final de temporada, la Euroliga es un objetivo al alcance de la mano aunque para lograrlo deberán superar las heridas que deja una derrota de este tipo. Por trayectoria y nivel de juego en los últimos tiempos, no hay duda de que ese lugar en la máxima competición europea es del todo merecido para este grupo.

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Una selección en abril

30 Marzo 2017 por mariano de pablos

Respeto a la historia y los galones o paso al empuje, al mérito y al futuro. No es la selección española de baloncesto el primer caso, ni será el último, donde estas opciones se “enfrentarán” pero el próximo Eurobasket y las seis ventanas para compromisos de selecciones que tendremos entre finales de 2017 y comienzos de 2018, obligan a reflexionar sobre cuál es la mejor manera de afrontar el futuro del combinado.

La sensación después de la gira del seleccionador Sergio Scariolo por Estados Unidos es que todos los jugadores españoles que juegan en la NBA han manifestado su intención de acudir a la cita del próximo verano. El compromiso de los Gasol y compañía sigue siendo admirable y único en el mundo y no debe dejar de mencionarse. El rendimiento de los hermanos Gasol no genera ninguna duda pero hay otros componentes de esta época dorada de la selección que, por su momento actual, pueden generar más incertidumbre.

Después de los Juegos Olímpicos de Brasil sólo José Manuel Calderón anunció su decisión de dejar la selección nacional. La sensación previa de fin de etapa no acabó de corresponderse con la realidad.

Es evidente que hay varios jugadores que han dado un paso adelante estos meses. Willy Hernangómez ya es un habitual de las últimas convocatorias y su temporada en los Knicks está superando las expectativas. Lo mismo se puede decir de su hermano Juancho, de manera más discontinua, pero con partidos de mucho valor en un equipo que opta a los Play Offs. La energía y versatilidad del pequeño de los Hernangómez son cualidades necesarias en España así como la capacidad de tiro de un Abrines que aportaría esa amenaza exterior de la que España va menos sobrada de lo que pensamos.

Valencia Basket aporta buenas noticias colectivas e individuales en forma de progreso de Joan Sastre y un interesantísimo Pierre Oriola. Claro que también debemos destacar la solidez de San Emeterio, Rafa Martínez y los cortos pero firmes pasos de Vives. El otro finalista de la Eurocup, Unicaja de Málaga tiene un perfil interesante de especialista en Alberto Díaz  y un valor seguro en un Carlos Suárez al que siempre, quizás de manera injusta, damos por descartado para estas cosas.

En definitiva, hay alternativas y Scariolo tiene que decidir entre aquel principio de que hay jugadores que deciden cuando se retiran o pensar en dar entrada a tipos que necesitará con total seguridad más adelante.

Los casos de Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes son los de más miga. Hasta este momento, la temporada de Navarro ha estado muy condicionada por las lesiones y sus Juegos Olímpicos en Brasil ya dejaron claro que no es un elemento esencial en la rotación de la selección. Su condición de mito es indiscutible pero si atendemos al mérito, a día de hoy Joan Sastre, Rafa Martínez o Fernando San Emeterio deberían estar por delante.

Reyes ha demostrado que se adapta a roles con pocos minutos y es capaz de producir en poco tiempo y nos tiene acostumbrados a finales de temporada magníficos mientras que Oriola viene demostrando en Valencia Basket su capacidad para adaptarse a todos los retos que se le presenta por delante jugando mucho o menos y en la posición de “cuatro” y de “cinco”.

Bueno, basta de dar rodeos, esta sería mi lista si el Eurobasket fuera dentro de un mes

Bases: Ricky Rubio, Sergio Rodríguez, Sergio Llull (sí, ya sé que jugará de dos en la selección..)

Exteriores: Rudy Fernández (hay caso Rudy es evidente, pero incluso sin anotar aporta tanto en otras facetas..), Joan Sastre, Juancho Hernangómez (también puede hacer y muy bien el “cuatro” y ahora mismo su temporada dice más cosas que la de Claver aunque el valenciano  está en plena remontada. ), Alex Abrines. Un apunte en esta posición, elijo a Sastre como guiño al futuro pero viendo jugar a Rafa Martínez siempre tengo la sensación de que ha jugado menos con España de lo que ha merecido.

Interiores: Pau Gasol, Marc Gasol, Nikola Mirotic, Willy Hernangómez

Faltaría una plaza…. Pero no pensaríais que me iba a mojar tanto. Quizás Alberto Díaz por si necesitas un base que apriete cinco minutos a una estrella rival, el mencionado Rafa Martínez por si el día está que no entra ni un tiro, u otro pívot (a día de hoy, Oriola) si se obvia que Juancho Hernangómez puede darte minutos en la posición de cuatro.

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Dos de Euroliga

23 Marzo 2017 por mariano de pablos

Ayer jugaron Real Madrid y Barcelona,  Bartzokas volvió a exhibir ese estado de nerviosismo que le acompaña desde que las derrotas abundan en el equipo azulgrana, Rice demostró su clase y su pasotismo a partes iguales y el Real Madrid certificó tanto la ventaja de campo en los Play Offs de cuartos de final como que no está en un momento fluido de juego.

Pero hoy los titulares no los merecen Real Madrid y Barcelona sino dos equipos que asegurarán un equipo más, al menos, en la próxima Euroliga y que se disputarán un título europeo al que optan después de un camino durísimo.

La trayectoria de Valencia Basket y Unicaja de Málaga en la Eurocup define, en parte,  el momento por el que atraviesan ambas entidades. Creo que en el club valenciano y en su técnico, Pedro Martínez, en particular, quedó un sabor amargo de la pasada edición de la Eurocup y este año han afrontado la competición más mentalizados y conscientes de que su excelente nivel de juego les daba una oportunidad de optar a un título de prestigio. Su regularidad les ha hecho valedores de la ventaja campo que han sabido explotar frente a equipazos como Khimki y Hapoel a los que ha enfrentado con jugadores importantes de baja por lesión.

Hay muchos detalles en el juego que reflejan lo bien trabajado que está Valencia Basket. Su manera de defender el “pick and roll” tiene pocos rivales en Europa, la ocupación de espacios y el equilibrio entre el juego interior y exterior hablan de la riqueza táctica de un colectivo que huye de la “dictadura del pick and roll” a la que cada vez se reduce más el juego de muchos equipos. Sería injusto no mencionar el crecimiento en el carácter competitivo de un jugador diferente como Bojan Dubljevic pero creo que los jugadores que mejor representan el espíritu de Valencia Basket son Fernando San Emeterio, Rafa Martínez y Pierre Oriola. Los dos primeros ejemplifican el compromiso, la sapiencia y la oportunidad para aparecer en momentos decisivos de los partidos. Dos tipos con trayectorias ejemplares a los que quizás no damos demasiado bola porque andamos demasiado pendientes de nuestros “americanos” o los referentes nacionales de Real Madrid y Barcelona. Oriola, sobre el ya he escrito en alguna otra ocasión, es un jugador que transmite ambición, solidaridad y hambre por defender un sitio en la élite ganado a base de mucho curro.

Unicaja será sin duda un rival complicado para Valencia Basket. Los de Joan Plaza llegarán con mucha confianza después de superar dos eliminatorias con el factor cancha en contra. Hasta esta fecha, la temporada de Unicaja está llena de altibajos quizás determinados por la propia personalidad de muchos de sus jugadores, talentosos pero poco estables, en muchos casos. Unicaja me dejó algo frío en la Copa de Vitoria, creo que tenían una gran oportunidad de derrotar al Barcelona en Cuartos pero se vinieron demasiado pronto abajo en cuanto los catalanes consiguieron ponerse por delante. Ese punto de espíritu competitivo que les faltó en Vitoria sí que lo han demostrado en Europa donde su nivel defensivo de los últimos partidos ha sido sencillamente espectacular.

La sensación es que Joan Plaza empezó la temporada buscando un ritmo de juego más alto pero que el equipo muestra más solidez cuando el partido camina a menos posesiones y al juego en media pista. El ritmo de juego y el rebote serán probablemente los aspectos que determinen el ganador de la Eurocup, hasta su desenlace, sólo queda por felicitar a ambas plantillas y prepararnos para unos partidos dignos de los mejores de la Euroliga.

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El caso Mirotic

14 Marzo 2017 por mariano de pablos

Nikola Mirotic ha vuelto a disponer de minutos en el último partido de Chicago Bulls y se ha destapado con uno de sus mejores partidos del curso en la victoria de su equipo frente a los Hornets. A pesar de esta actuación es evidente que hay “caso Mirotic” y que el jugador de origen montenegrino no goza de la total confianza de su entrenador que durante varios partidos ha mantenido a Mirotic sin jugar e incluso fuera de la convocatoria.

Vaya por delante que las condiciones de Mirotic le dan, no sólo para jugar, sino para ser pieza importantísima en estos Bulls de Fred Hoiberg. Si hablamos de condiciones, no tengo muchas dudas. Si nos fijamos en el rendimiento, ¿es tan ilógico que Hoiberg empiece a mirar hacia otro lado?. Seguramente también, si la alternativa es Lauvergne, pero son tantas las condiciones del ala-pívot que conviene enfocar el asunto desde el prisma de la exigencia más que el de la condescendencia.

No se ha observado una gran evolución en el juego de Mirotic desde su llegada a la NBA. Hace igual o algo peor aquello que ya dominaba cuando jugaba con el Real Madrid y no ha dado un paso adelante en aquellos aspectos del juego en los que tenía más margen de mejora (defensa y consistencia fundamentalmente). Mirotic sufre en sus carnes ese proceso de especialización al que son reducidas muchas piezas en la NBA. De ser un “cuatro” con capacidad para tirar, ha pasado a ser un “cuatro” tirador. La diferencia es notable y nada trivial, máxime cuando el talento de Mirotic le da para bastante más. Lo cierto es que Mirotic juega como un  especialista en el tiro de tres (más del 60% de sus tiros son de tres puntos frente al 50% de su primera temporada en los Bulls) que apenas supera el 30% de acierto en este tipo de lanzamientos. Es una pena que un tipo con habilidad para jugar en el poste medio, que siempre ha demostrado ambición para capturar rebotes y que conoce el juego como para promediar más de 1 asistencia en 22 minutos de juego, se reduzca de esa manera.

Es probable que estemos ante un momento muy puntual dentro de la trayectoria profesional  de Mirotic. Me consta que es un tipo muy profesional y comprometido y se supone que los mejores años de su carrera están por llegar. Veremos si la medida de Hoiberg de no concederle minutos se vuelve a repetir y cómo afecta a su posible continuidad o no en los Bulls.

Suena bien un cambio de equipo para Mirotic pero no será suficiente si no viene acompañado de un cambio de mentalidad. El proceso de evolución de los jugadores no sólo afecta a su parte técnica y táctica sino también a su grado de competitividad y rebeldía ante los momentos adversos.  Mirotic está ante un gran reto para superar dudas que le vienen acompañando desde que jugaba en el Real Madrid cuando Felipe Reyes era el que disputaba los  minutos trascendentes de los partidos. Por edad, condiciones y capacidad de trabajo no se puede mirar al futuro de Mirotic más que con optimismo, sobre todo si acierta en pensar que no todo pasa por su “mano” sino por su cabeza. Cometería un error Mirotic si decide jugarse su carrera exclusivamente a su porcentaje en el tiro de tres puntos. Seguro que le  dará para tener buenos contratos y para tener momentos de gloria, pero no dejaría de ser un gran ejercicio de conformismo.

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No es el sistema..

7 Marzo 2017 por mariano de pablos

La ACB estudia un cambio en su Sistema de Competición, parece que ahora de verdad.  Éste, como otros tantos temas, es un debate que lleva años aplazándose, como si hubiera miedo a que esa gran “sentada” que merece nuestro baloncesto sirviera para destapar más miserias en  vez de  como un  punto de partida para relanzar las competiciones.

Digo esto  mientras pienso que no es el Sistema de Competición uno de los grandes problemas de la ACB, sino su inaudita respuesta a traicionar el motor de cualquier competición deportiva, el mérito. Me planteaba el otro día cuando comentaba el encuentro entre el Herbalife Gran Canaria y el Río Natura Monbus Obradorio si merecía la pena decir que el partido era importante para los gallegos en su lucha para evitar el descenso, pero ¿qué descenso?. Parece un poco contradictorio que la ACB busque una manera de evitar que haya partidos intrascendentes cuando su propia normativa es el mejor aliado para plantearse para qué valen muchos encuentros.

Ahora el debate es si Play Offs sí o Play Offs no. Parece lógico, sobre todo este año cuando la igualdad en la cabeza es tremenda y  sin play offs el título tendría varios aspirantes en este momento. Yo soy partidario de los Play Offs porque me gusta ver muchos encuentros entre los mejores equipos y porque igual que los defensores de una única fase argumentan la igualdad de este año en su beneficio, nosotros (supongo que no seré el único…) podemos decir que en otras ocasiones a estas alturas la Liga ya estaría sentenciada. Y ya me diréis, sin descensos y con marzo casi el título decidido a modo de liga ASOBAL, el único interés recaería en ver quién jugaría la Euroliga la siguiente temporada, ah, no, TAMPOCO¡¡.

Comparto con los aniquiladores del play off el matiz de que es poco premio para el ganador de una fase regular tan dura jugar una eliminatoria al mejor de tres partidos en cuartos de final. Tanto en la Liga Endesa como en Euroliga, clasificaría directamente al campeón para las semifinales o la Final Four, respectivamente, y cerraría el cupo de clasificados para seguir progresando en la séptima posición. Más allá de este cambio, poco más haría en el sistema de competición. Claro, en un mundo ideal con ascensos y descensos plantearía un equipo que desciende y eliminatorias a tres partidos entre penúltimo y antepenúltimo de la ACB contra segundo y tercero de la LEB respectivamente con ventaja de campo para estos últimos, pero suena bastante irreal en estos momentos.

Quizás hay que dedicar más esfuerzo a pensar en el  juego y el jugador. Habría que revisar el sistema de los cupos y valorar si protege al jugador español o le condena a papeles residuales. Habrá un momento, no muy lejano, donde los éxitos de la selección española no serán tan constantes y nos arrepentiremos del tiempo que estamos perdiendo en no impulsar todo lo que viene por debajo de la ACB.

No es el sistema de la competición lo que más nos debe preocupar, aunque toda reflexión que se haga me parece más que positiva, sino una estructura anquilosada que se ha empeñado en reducir el círculo de influencia del baloncesto y en traicionar el esfuerzo y la ilusión de muchos equipos complaciendo a sus agradecidos socios.

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