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El “partido” del verano

13 Julio 2017 por mariano de pablos

Hay un “partido” en juego estas semanas, sin público ni cámaras pero que empieza a decidir resultados de la temporada 17/18. Los equipos, en función de sus posibilidades, trabajan en configurar su plantilla mientras que la ACB, la FEB y el CSD se esfuerzan en limitar su habitual ridículo simulando acuerdos que, en algún caso dignifican (reducción condiciones para facilitar ascensos),  y en otros muchos avergüenzan.

El caso es que estamos en esas semanas en que, prácticamente cada día se suceden noticias de incorporaciones o bajas en todos los equipos.  El atractivo deportivo y económico de la NBA ha propiciado, de momento, que tres de los jugadores más destacados de las últimas ediciones de la Euroliga, Teodosic, Udoh y Bogdanovic debiliten a dos equipos como CSKA y Fenerbahce. Tanto turcos como rusos cuentan con recursos de sobra para reforzarse y ser candidatos principales al título pero la dimensión de estos tres jugadores hace pensar que algunos de sus rivales puedan pensar que están más cerca de ellos.

Uno de los equipos que optará a todo será el Barcelona. El club catalán encara una voluntaria reconstrucción casi total. La incorporación de Sito Alonso como técnico y la llegada de un amplio abanico de jugadores pretenden cambiar la reciente deriva de la sección. Heurtel, Moerman, Sanders y, si se confirman, Oriola y Larkin, encajan en la propuesta de actividad e intensidad que inculca Alonso a sus equipos. No me sorprende que Rice no continúe porque siempre dio la sensación de cierta desconexión emocional con sus compañeros. Si también logra incorporar a Hanga estaremos ante otro plantillón del Barcelona, opinión que suele ser habitual todos los años por estas fechas, por otra parte.

Los dos finalistas de la última ACB como Valencia Basket y Real Madrid también tendrán cambios pero respetarán gran parte de su rotación principal. En los campeones, Valencia, lo más significativo es la llegada de un nuevo técnico, Txus Vidorreta. La salida de Pedro Martínez parecía decidida hace meses y el título de Liga generó una lógica incertidumbre para un cambio ya planificado con antelación. No tardará en encontrar ocupación Pedro Martínez y en seguir aumentando su registro de partidos en la competición. La continuidad de Diot y Vives es un buen punto de partida para garantizar la competitividad de Valencia Basket. Hay verdaderas  ganas de ver a Dubljevic en la Euroliga donde estoy convencido que tendrá un gran impacto. Doornekamp es un acierto que cuenta con el plus de que viene avalado por su técnico. Los refuerzos interiores pendientes y el anotador que quizás necesitan delimitarán los límites de un equipo que tiene como máximo reto adaptarse a la exigencia que impone la Euroliga.

El Real Madrid parece tener la plantilla cerrada. Campazzo, Causeur, Radoncic, Yusta y Kuzmic apuntan a incorporaciones mientras que Suárez, Draper, Hunter y Nocioni representan las bajas respecto a la última temporada. El cambio Kuzmic por Hunter es un movimiento extraño dentro de la habitual idea de Laso que suele apostar más por pívots móviles. El pasaporte de Randolph permitirá a Thompkins mayor continuidad en la dinámica del equipo algo que, a priori, debe resultar muy positivo. Causeur encajará bien en el equipo y reducirá los minutos de Carroll en espera de qué puede ofrecer Rudy Fernández. El alero balear ha renunciado a la selección para afrontar en mejores condiciones una temporada que marcará si lo que ha vivido es el inicio de un declive o simplemente un bache.

La presencia de Campazzo es un reto para Laso ante la explosión de Llull y la calidad de Doncic. El argentino sólo rendirá con cierta continuidad y ésta parece poco posible en la estructura actual. Haría mal el Madrid en reducir las causas de su nivel de juego del tramo de final de temporada exclusivamente al factor físico. La plantilla tiene una pinta excepcional, cuenta con la profundidad necesaria para los retos que se presentan pero puede repercutir en que haya varios jugadores confundidos y desenfocados por no ser capaces de adaptarse a un determinado rol. Además, hay una X que desveló el último curso, el crecimiento de Llull no acaba de implicar a todos sus compañeros, no debe cargar el excepcional base con el peso de ser el principio y fin del equipo, máxime con el talento que le rodea. Mientras tanto, Sergio Rodríguez sigue sin equipo…..

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Historia de tres bases

3 Julio 2017 por mariano de pablos

José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Ricky Rubio. En el orden que queráis, estamos hablando de tres jugadores históricos de nuestro baloncesto, protagonistas de los mayores éxitos de la selección española y con muchos y buenos partidos a sus espaldas en la mejor liga del mundo.

Los tres jugadores afrontan momentos  de cambios en su carrera. Ricky Rubio ha sido traspasado a los Utah Jazz, Sergio Rodríguez espera un nuevo destino en la agencia libre y José Calderón acaba de firmar por los Cleveland Cavaliers en lo que significa una oportunidad histórica de luchar por un título de la NBA que sería un grandísimo broche a su brillante carrera.

La presencia de Calderón en los Cavaliers es un motivo ilusionante que debe servir de impulso al jugador extremeño. A sus 36 años y si las lesiones le respetan, Calderón puede tener minutos en  una franquicia que exige a sus suplentes decisión para tirar e inteligencia en la toma de decisiones. Estoy convencido que Calderón no tendrá difícil mejorar las prestaciones de un Deron Williams decepcionante en las pasadas finales  pero, por otro lado, despojándome de la gorra española, no parece una apuesta que mejore el nivel de una franquicia necesitada de mayor capacidad atlética para poder detener a las poderosas tropas del Oeste.

La decisión de Gordon Hayward de permanecer o no en los Jazz delimitará si Ricky Rubio ha aterrizado en un aspirante a Play Offs o en un equipo sin grandes pretensiones. Me sorprende lo poco que han valorado en Minnesota Timberwolves la última temporada de Rubio y cómo ha influido en la evolución de Towns o Wiggins. En los Jazz, Rubio enriquecerá a interiores atléticos pero con poca “gracia” para generarse sus opciones de anotación como Rudy Gobert. A priori, el estilo de los Jazz le viene bien al jugador español que aterriza en una franquicia que hace del orden y el juego de pases una de sus señas de identidad. Por el nivel de sus compañeros, es imprescindible que Rubio siga insistiendo en esa versión vertical y más “desenfadada” que exhibió en la segunda mitad de la pasada temporada. Desde su año de rookie, los últimos meses de competición mostraron el mejor baloncesto en la carrera de un Rubio que acudirá al próximo Eurobasket con la vitola de titular que siempre le ha otorgado Scariolo.

A día de hoy, Sergio Rodríguez no tiene equipo para la próxima temporada. De por sí, la noticia sorprende. Las sospechas sobre su labor defensiva parecen pesar a la hora de que alguna franquicia en la NBA se lance a por su fichaje a pesar de que, en mi opinión, su temporada pasada en los Sixers ha tenido momentos muy positivos. Con este panorama, la opción más posible parecería la vuelta al Real Madrid pero tampoco hay noticias al respecto.

El jugador siempre ha manifestado su idea de seguir explorando la vía americana pero es un poco intrigante que no se conozca, al menos públicamente, intención de los blancos en recuperarle. El equilibrio y el talento que aportaba el “Chacho” a la rotación blanca resultó decisivo para muchos títulos. La propuesta de Laso siempre evidenció que LLull era su base preferido, incluso cuando estaba Rodríguez, pero la presencia de ambos en los momentos decisivos de los partidos generaba menos certezas en los rivales que tenían que hacer frente a dos tipos capaces de generar superioridades y amenazar además desde larga distancia.

Quizás la idea es dar más protagonismo a Doncic la próxima temporada (aunque el esloveno se adapta a todas las posiciones exteriores), o es que no hay intención de  “amenazar” el protagonismo de Llull. A lo mejor  es el propio Rodríguez el que no tiene intención de volver y apuesta por una nueva aventura americana o moscovita, o quizás es que estamos ante una de esas negociaciones discretísimas, pero lo cierto es que parece raro que, teniéndolo a tiro, se obvie la posibilidad de retorno de un jugador básico en uno de los mejores ciclos del Real Madrid.

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Mondelo y el mensaje

26 Junio 2017 por mariano de pablos

La selección española femenina se ha proclamado por tercera vez campeona de Europa. El equipo dirigido por Lucas Mondelo  ha doblegado a la selección francesa haciendo gala de todos los valores que han construido durante el brillante ciclo del técnico catalán.

Avalada por sus grandes éxitos recientes, hay un aspecto esencial en esta selección, su capacidad para emocionar y enganchar por la capacidad de competir siempre al máximo. España ha logrado transformar las dificultades en estímulos, las carencias en retos y con la mochila de la confianza a tope ha consolidado su dominio en el baloncesto europeo.

El técnico. Lucas Mondelo ha conseguido ganar el campeonato de Europa de clubes y de selecciones en el mismo año. Datos lo suficientemente contundentes como para que demos por hecha la valía de su trabajo. Su labor, sin embargo, merece que rasquemos un poquito más. Mondelo maneja muy bien cómo y cuándo transmitir sus mensajes y tácticamente explota como nadie el principal cometido de cualquier entrenador, esto es, explotar al máximo las virtudes de sus recursos y camuflar sus carencias.  Este análisis tiene un punto reduccionista pero es la esencia de cualquier éxito. Hay un gran conocimiento por parte del seleccionador español de  su grupo de jugadoras, sabe cómo sacar el máximo de ellas, proporcionarlas los recursos tácticos que necesitan para sacar lo máximo y estimularlas con sus mensajes para mantener intacta su ambición. No he tenido esa misma sensación con los entrenadores de los equipos que se han cruzado con España en el camino hacia el título. Ninguno de ellos ha mostrado capacidad para alterar con continuidad el timing ofensivo de España que desgasta cualquier defensa por su buen uso del pase.

España ha construido su éxito desde la defensa, donde las limitaciones físicas respecto a otros equipos se han compensado con actividad, buenas decisiones tácticas (cómo y con quién ayudar y rotar, buenas elecciones en la forma de defender pick and roll) y un espectacular compromiso en el trabajo de rebote.

La estabilidad del grupo en las últimas convocatorias ayuda y mucho a que los mecanismos estén consolidados, además de una rotación muy estable donde el núcleo principal de ocho jugadoras que tienen un mayor rol, tienen muy claro lo que deben hacer.

La dirección de Mondelo desde el banquillo tiene su prolongación en la pista en Palau y Domínguez. Laia Palau es el liderazgo, la personalidad y la buena toma de decisiones. Domínguez representa el inconformismo y ese punto de osadía tan necesario para cambiar ritmos y actitudes.

Alba Torrens es el mayor talento del equipo y una merecidísima MVP del Europeo. Torrens tiene múltiples recursos para generarse sus opciones para anotar y ha entendido que el equipo necesita su aportación en otras facetas (rebote) para elevar su nivel. La balear es una de las mejores jugadoras de la historia de nuestro baloncesto y comparte rotación exterior con otros dos talentos como Cruz y Xargay, decisivas por su implicación defensiva y su capacidad para asumir protagonismo en momentos trascendentes. Este trío en la rotación exterior española es diferencial en el continente.

La nacionalización de Sancho Lyttle en 2010 (aquí me perdonaréis, pero estas nacionalizaciones por carta de naturaleza no acabo de verlas) fue el primer paso de este ciclo ganador de la selección española. La norteamericana es fundamental por su conocimiento del juego, su aportación reboteadora y la capacidad para anotar en situaciones cercanas, con el oxígeno que eso provoca para Torrens, Cruz y compañía. A su lado Nicholls y Gil batallan habitualmente contra jugadoras que las superan en físico pero a las que doblegan en entusiasmo, intensidad  y compromiso. Laura Nicholls exhibe un optimismo contagioso que siempre ayuda para cualquier batalla. En plena madurez deportiva, la cántabra es un elemento fundamental en la selección cuya trascendencia no reflejan  habitualmente sus números.

El próximo campeonato del Mundo, en España, será otro enorme reto para este grupo. Merecerá la pena seguirlas, esperarlas y apoyarlas al máximo en la cita porque estaremos presenciando a una selección histórica con jugadoras de las que se seguirán hablando dentro de muchos, muchos años.

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Corazón, mentalidad y convencimiento

17 Junio 2017 por mariano de pablos

Valencia Basket es el nuevo campeón de la Liga Endesa. El primer título de los “taronja” hace justicia a su apuesta desde hace varios años y a la excepcional ambición del grupo durante toda la temporada. Finalista en todas las competiciones que ha disputado, la victoria ante el Real Madrid dignifica la trayectoria de un grupo de muy buenos jugadores que han hecho de las duras derrotas del curso su gasolina para obtener el título más preciado.

Pedro Martínez y su cuerpo técnico han dominado la final, diría que todos los partidos. Siempre ha dado la sensación de que se jugaba a lo que quería Valencia Basket. En ataque ha apostado por un ritmo rápido de piernas y de balón interpretando en cada momento lo que pedía la táctica defensiva blanca. La ocupación de espacios ha sido perfecta castigando las ayudas en el juego interior del Real Madrid y la voluntad de los jugadores de encontrar siempre al compañero con mejores posibilidades es sintomática de lo bien trabajado que está este equipo.

Si en ataque Valencia Basket ha encontrado fácil el camino al aro, en defensa su rendimiento ha sido extraordinario. Se pueden rescatar muchas defensas vistas en este final que ejemplifican concentración, esfuerzo, actividad y solidaridad de cada jugador para hacer lo que le tocaba y ALGO MÁS.

Creo que cuando Pedro Martínez habla de la buena mentalidad de su equipo, además del convencimiento, de la fortaleza mental y  del “nosotros  antes que el yo” también quiere aludir a esa buena disposición para intentar ayudar en todo momento al compañero que ha demostrado su equipo. Mientras que los jugadores del Real Madrid han buscado con la mirada quién era responsable de cada error defensivo, los de Valencia Basket han resuelto cada situación apelando a la fuerza del grupo.

Desde comienzo de temporada, los valencianos han sido el conjunto que menos ha dependido de la actuación de un jugador y el que ha explorado hasta el límite todas las bondades del juego colectivo. Dicho esto, este equipo se ha consolidado a partir de la calidad del MVP, Bojan Dubljevic y del corazón de Fernando San Emeterio. El pívot ha reivindicado todas las bondades que ofrece un tipo capaz de generar juego en el poste medio. Si “Dubi” recibe de espaldas a dos-tres metros del aro pasan cosas buenas casi siempre, y más, si su progreso en el pase es capaz de conceder tiros cómodos a sus compañeros. San Emeterio, por su parte, ejemplifica el atrevimiento y convencimiento con el que ha jugado su equipo toda la final. No he hablado con Fernando San Emeterio en mi vida pero es de esas personas que transmiten esa actitud en el juego y que aparentan ser tan buena gente que hace que inevitablemente te alegres por todas las cosas buenas que le pasan.

Valencia Basket ha derrotado en la final a uno de los mejores equipos de Europa y eso no hace más que elevar el mérito de los del Turia. No creo que el problema de Real Madrid haya sido físico sino táctico. Siempre ha ido a remolque y no ha dado la sensación de tener muy claro como detener el entusiasmo valenciano. Creo que el ciclo de Laso merece continuidad pero también reflexión y adaptación a la nueva realidad de jugadores como Rudy Fernández, Felipe Reyes o Jonas Maciulis. La temporada ha confirmado todas las incógnitas que ha dejado el grupo durante el año, falta de mecanismos defensivos sólidos, inestabilidad en los jugadores de rotación y un juego demasiado previsible en ataque. Ninguno de esos aspectos son banales y bien haría técnico y club en detenerse a analizar por qué en los partidos más importantes de la temporada el equipo ha concedido canastas tan fáciles, por qué ha demostrado tantos problemas para pasarse el balón y por qué dos jugadores que no participaron en la semifinal de la Euroliga hace un mes han sido los recursos utilizados para intentar dar la vuelta a una final adversa.

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Inercia y Herencia

15 Junio 2017 por mariano de pablos

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

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“Hay final”

9 Junio 2017 por mariano de pablos

Sería algo pretencioso y quizás injusto no conceder el cartel de favorito al Real Madrid de Pablo Laso en la final de la Liga Endesa contra Valencia Basket. Los blancos han caminado hacia la final dejando alguna incógnita respecto a su nivel de juego pero con esa seguridad que transmiten los equipos en dinámica ganadora de que, a la hora de la verdad, tienen infinitos recursos para sacar los partidos adelante.

Valencia Basket optará al título después de derrotar a Barcelona y Baskonia (casi nada)  y con varios jugadores quizás en el mejor momento de la temporada. San Emeterio, Sastre, Thomas o Sato demuestran una enorme confianza cuando atacan el aro y proporcionan equilibrio al talento de Diot y a la capacidad de Dubljevic para generarse puntos cerca del aro. El nivel de intensidad de los de Pedro Martínez en los últimos partidos ha sido excelente y debe ser la base que sustente las opciones del equipo “taronja”. Si decíamos que el Real Madrid merecía el cartel de favorito, por trayectoria, antecedentes y, sobre todo, por nivel de juego, Valencia Basket es un candidato serio a un título que vendrá condicionado en función de cómo se resuelven algunos de los siguientes aspectos.

.- Sergi Llull es un azote habitual de Valencia Basket. El liderazgo del jugador balear en el Real Madrid es incuestionable. Particularmente, me gusta más la versión de LLull que es capaz de alternar anotación con voluntad de integrar a más compañeros en el juego. Creo que Pedro Martínez también tendrá este detalle en la cabeza y no se obsesionará exclusivamente con que Llull no anote sino en evitar, por ejemplo, esa productiva conexión con Ayón. Al mejicano le cuesta entrar en los partidos si en los primeros minutos no se encuentra bien “alimentado” por sus compañeros.

.- La recuperación de Vives puede tener trascendencia en la serie. La pareja con Diot da un gran  nivel en la posición de base de Valencia Basket. El Real Madrid ha tenido problemas defendiendo bases durante toda la temporada. En varios momentos  ha tenido que recurrir a Taylor para esta misión. Veremos los recursos que utiliza Laso pero quizás el sueco sea más útil intentando limitar la verticalidad de Sastre o San Emeterio. Desde el “base” se empiezan a construir los títulos, un tópico que no pierde vigencia por mucho que las características de los jugadores que ocupan esa posición sean distintas a las de hace unos años.

.- Dubljevic es otro tipo de jugador que suele castigar la estructura defensiva del Real Madrid. Es cierto que los de Laso no suelen recurrir a ayudas en situaciones interiores para evitar que, a partir de estas situaciones, se generen tiros librados pero a veces se echa en falta cierta agresividad para que el balón no llegue tan fácil a situaciones cercanas al aro. Será interesante ver cómo responde el físico de Dubljevic en la serie y la manera en que se protege de cometer demasiadas faltas al principio del partido.

.- El “más-menos” de Carroll. El tirador norteamericano está en un momento muy dulce. Tanto que se vuelve a plantear si quizás debería estar en pista más minutos. La respuesta a esta pregunta la ofrece su rendimiento defensivo. Es saltar Carroll a pista y todos los equipos “giran” su plan ofensivo para atacar sus debilidades. Pedro Martínez no será una excepción e intentará que los minutos del bueno de “Jaycee” en pista le salgan favorables.

.- Mentalidad y atrevimiento. El Real Madrid castiga mentalmente con esos minutos en los que infringe parciales importantes a través del ritmo y la inspiración de sus mejores jugadores. Habitualmente marca diferencias porque en sus minutos malos sale mejor parado que sus rivales. Valencia Basket tiene una estructura defensiva sólida que obligará a que los blancos se esmeren en una de sus carencias habituales, el juego sin balón. Los de Pedro Martínez competirán si juegan con atrevimiento, huyen de la especulación y obligan al Real Madrid en el balance defensivo. La manera en que han trabajado el rebote en sus series previas a la final debe ser un motivo de alerta para Pablo Laso y su equipo.

Una final apasionante entre los dos mejores equipos del curso y una oportunidad extraordinaria para volver a reivindicar el enorme valor de nuestra competición, o de sus equipos, mejor dicho, que no es exactamente lo mismo.

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Don Fernando

6 Junio 2017 por mariano de pablos

Me ha gustado mucho la serie entre Valencia Basket y Baskonia. Entiendo que tienen más eco los mensajes pesimistas y que son fechas en las que duele cierta comparación con otros eventos coincidentes al otro lado del “charco” pero me parece necesario que resaltemos aspectos positivos de nuestra competición.

Los valencianos han resultado justos vencedores porque han sido capaces de ir elevando el nivel de intensidad y de acierto según se acercaba el desenlace de la serie. Baskonia ha ido a remolque en los dos partidos disputados en Valencia, le ha faltado constancia, acierto y un punto de paciencia y serenidad para interpretar mejor determinadas situaciones del juego. Un rato Larkin, otro Ledo y algún momento de Shengelia, pero pocos minutos de juego colectivo fluido. Buena temporada en cualquier caso de Baskonia. Sito Alonso ha sido capaz de dar continuidad al trabajo de Perasovic y ha logrado evolucionar a un buen grupo de jugadores que deberían ser la base de un ciclo positivo del club vitoriano.

Valencia Basket afrontará la final de la Liga Endesa con la certeza de que su temporada también ha sido magnífica. Es verdad que la derrota como local en la final de la Eurocup supuso una decepción pero ese hecho concede todavía más mérito a su clasificación para una nueva final. El grupo ha demostrado madurez, entereza y orgullo para levantar el ánimo y sobreponerse a lesiones de jugadores importantes volviendo a recuperar las señas de identidad del equipo, a saber, intensidad defensiva (qué bien trabajan el pick and roll), gran ocupación de espacios, buen uso del pase y capacidad para explotar cualquier ventaja física en el poste bajo.

Los ideólogos de todas esas virtudes son Pedro Martínez y su cuerpo técnico (me temo que se valorará más su trabajo dentro de unos años) y uno de los mejores ejecutores de ese plan es Fernando San Emeterio. El jugador cántabro representa muchos de los valores que más aprecio en un deportista. “SanEme” no regala ni un gesto de cara a la galería pero siempre da un paso adelante en momentos donde a muchos jugadores les tiembla el pulso y algo más. Bajo su disfraz de jugador de rotación, el internacional español es una estrella en toda regla.

El hecho de que Fernando San Emeterio no tenga el mínimo interés en darse importancia no debe afectar a los juicios que hagamos de un tipo generoso que asumió con dignidad y sentido colectivo decisiones cuestionables como aquel guiño al futuro que hizo Scariolo llevando a Abrines a los Juegos Olímpicos después de que San Emeterio se “comiera” toda la preparación sin ausencias, lesiones o viajes para firmar por un nuevo equipo.

San Emeterio y sus compañeros tendrán un reto enorme ante el Real Madrid. Si el equipo responde físicamente podemos asistir a una serie larga porque los valencianos ya saben lo que es llevar al límite a los actuales campeones. Seguro que en su trabajo de scouting, Pablo Laso dedica tiempo a hablar de San Emeterio aunque no hay estudio que ayude a detener la deliciosa anarquía de un tipo admirable.

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La mochila de Bartzokas

30 Mayo 2017 por mariano de pablos

La llegada de Bartzokas al Barcelona el pasado verano se interpretó como positiva por la mayor parte de los medios. El técnico griego venía de realizar una gran temporada en Krasnodar y le avalaban sus éxitos con Olympiacos. En ambos casos se argumentaba con razón que había llevado a ambos equipos a un nivel superior al que, a priori, ofrecía su plantilla.

La temporada de Bartzokas en Barcelona ha sido complicada y muy decepcionante. Es innegable que el equipo ha tenido malísima suerte con las lesiones, que le han perseguido hasta el último momento de la temporada, pero tampoco se puede negar que el grupo no ha alcanzado en  ningún momento un nivel de consistencia y de solidez que hiciera pensar que estaba preparado para optar a títulos.

Las abundantes lesiones han impedido construir una rotación constante y unos automatismos necesarios. Es difícil concretar cuál ha sido la identidad del juego azulgrana y hasta qué punto Bartzokas ha jugado a lo que ha querido o a lo que ha podido. Ni siquiera en los aspectos positivos, como puede ser la evolución de Vezenkov o Erikson, sabemos si han sido apuestas verdaderas del entrenador o simplemente oportunidades obligadas porque no había nadie más. Dicho todo esto, hay otra certeza, los recursos económicos del club siempre han permitido una rotación amplia, no ha llegado aquello al punto de que el banquillo estuviera lleno de chicos del filial pero quizás el problema ha sido que los recambios de los lesionados no han sido los adecuados, salvo en el caso del esforzado Renfroe.

Asumido que las cuestiones técnico-tácticas han estado muy condicionadas por los jugadores que disponía el técnico en cada momento, toca hablar de cómo ha manejado Bartzokas la dinámica del equipo y su situación personal. Es en este aspecto donde encuentro más posibles reproches a su gestión. Uno no es sólo entrenador de un equipo en las sesiones de entrenamiento o en los partidos sino también en cada entrevista con algún medio o en cada una de las ruedas de prensa.

Tuve la oportunidad de presenciar un partido del Barcelona en la Copa de Vitoria bastante cerca de su banquillo. Hacía tiempo que no veía un equipo que transmitiera tan mala química. ¿Síntomas?. Poquísima comunicación entre el entrenador y sus ayudantes y en general entre los técnicos y los jugadores. Además se observaban pocos refuerzos positivos y una evidente desproporción entre el reproche y la ayuda.

Los mensajes de Bartzokas nunca han contribuido a reforzar la autoestima del grupo, por lo menos los públicos. Entiendo su derecho a defenderse pero se ha  excedido en ese fin. Siempre ha parecido a disgusto con los jugadores que tenía a su disposición cuando quizás hubiera resultado más útil reforzar públicamente su confianza y valorar el esfuerzo que realizaban.

Creo que a la plantilla del Barcelona le ha faltado más estima que actitud, aunque haya algunos aspectos que se deban señalar para evitar pensar que el resultado final ha sido “mérito” exclusivo de Bartzokas. Pienso en Rice, por ejemplo, y en ese comportamiento ciclotímico que me hacen dudar de si su continuidad es verdaderamente necesaria , o en  Koponen que, más allá de las lesiones, ha demostrado cierta falta de arrojo y no, no mencionaré a Tomic por no contribuir a esa injusta “campaña” que le hace responsable de todos los males del equipo.

Nacho Rodríguez tiene un gran trabajo por delante este verano. Creo que tiene preparación y conocimientos para acertar en las medidas que se requieren. Probablemente, la primera medida que tome será la destitución de Bartzokas sobre el que no podremos decir que sea un mal entrenador pero sí que no ha sabido gestionar la situación que ha vivido en el club catalán.

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Un pasado de lo más moderno

22 Mayo 2017 por mariano de pablos

La leyenda de Zeljko Obradovic sigue creciendo después de conseguir un nuevo título de la Euroliga. Desde que aterrizó en Estambul con el objetivo de conseguir este entorchado Obradovic ha ido mejorando su obra año tras año hasta lograr la magnífica versión que ha mostrado su grupo.

El triunfo de Fenerbahce ha relativizado la influencia de la Fase Regular y tiene matices tácticos de gran valía. La sensación es que los turcos han asimilado las enseñanzas que les dejaba la competición mejor que sus rivales y han llegado en un momento espléndido de confianza y seguridad.

La aportación de Obradovic a Fenerbahce resulta decisiva para entender la solidez de un equipo que, hasta su llegada, era poco fiable. Su propuesta tiene algo de contracultural por la influencia que tiene su juego interior y por su convicción a la hora de jugar con dos “cincos” a la vez como Vesely y el MVP, Udoh. Desde fuera y, visto su rendimiento, parece una apuesta muy segura pero no todos los técnicos la hubieran abordado y quizás se hubieran dejado llevar más por el dogma actual de siempre tener en pista un “pívot” que pueda amenazar desde la larga distancia. En la búsqueda incesante de explotar  al máximo los espacios de la pista en la que están embarcados todos los entrenadores, Obradovic ha instado a generarlos a través de la amenaza de dos tipos que juegan muy cerca del aro. La evolución en la capacidad para pasar de Vesely y Udoh ha generado grandes ventajas para sus compañeros.

A pesar de todas las bondades ofensivas de los turcos, ha sido en la defensa donde Fenerbahce ha marcado diferencias. La exigencia de Obradovic ha mejorado la actitud y el trabajo de hombres como Dixon y Bogdanovic mientras que Kalinic, Udoh y Vesely son excepcionales trabajando cambios defensivos, aspecto fundamental en estos días. La guinda perfecta es la implicación que ha mostrado todo el grupo en el trabajo de rebote en los dos aros.

En tiempos de “small ball” y rotaciones incesantes, Obradovic ha hecho un guiño al pasado reivindicando el valor de los jugadores interiores y utilizando una rotación más corta que sus rivales.  Durante la temporada, el técnico serbio ha evaluado quién está preparado y quién no y en el último mes ha apostado por reforzar a aquellos en los que más confía. Un factor diferencial, especialmente frente al Real Madrid que más allá del rol de Llull y Ayón se ha presentado sin los deberes claros en este sentido, especialmente en el juego exterior.

Merecía el equipo campeón el mayor homenaje por mi parte. Habrá tiempo para seguir observando la evolución del Real Madrid pero vayan por delante algunos comentarios. El primero es que no entiendo que se pueda considerar un fracaso su actuación. El hecho de llegar a una Final Four es tremendamente meritorio y conseguir el título es durísimo. Hoy todos valoramos a Obradovic pero también viene de derrotas recientes.

Dicho esto, el partido del Real Madrid contra Fenerbahce ya lo ha jugado el equipo de Pablo Laso muchas veces esta temporada. En la mayoría de ellos ha conseguido la victoria pero no puedes ganar una competición de este tipo sin equilibrio en el juego, con tan poco trabajo en el juego sin balón y sin una defensa que permita explotar el terreno donde mejor se maneja el equipo, el contraataque. El Real Madrid ha creado un más que merecido MVP de la Euroliga, Sergio Llull pero le han faltado consolidar durante la temporada más recursos colectivos. Detrás del derroche de amor propio emocionante de Llull ha venido poca cosa. No diré que no le importaban a Obradovic los puntos del internacional español pero prestó más atención a castigar su defensa y a evitar que el balear pudiera poner en juego en situaciones de “pick and roll” a tipos como Ayón y Hunter.

Veremos si esta derrota provoca dudas que afectan a la lucha del Real Madrid por el título de liga y si estos partidos confirman la sensación de que hay jugadores que no acaban de lograr salir del agujero en que se encuentran. No me refiero a Doncic, que se llevará lecciones valiosas de su mala actuación en Estambul, aunque no fuera el único que por su actitud defensiva se mereciera una buena regañina…..

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Ganar a Fenerbahce

19 Mayo 2017 por mariano de pablos

El Fenerbahce es el peor rival posible para el Real Madrid en un cruce de Final Four.  Puede parecer extraña esta afirmación si tenemos  en cuenta que los turcos fueron quintos en la Fase Regular y los blancos primeros, pero hay varias características del grupo de Obradovic (además del hecho de jugar como locales) que incomodan mucho a la habitual propuesta de los de Pablo Laso.

Fenerbahce ha sido el equipo que tradicionalmente  mejor ha explotado  aquellos aspectos en los que el Real Madrid es menos consistente. Los turcos saben llevar el partido a un punto de intensidad máxima donde prima más el físico que el talento. Esto se traduce en problemas para sus rivales para circular el balón, alterando el “timing” ofensivo en sus movimientos.  “Fener” exige mucho mentalmente a sus rivales por su intensidad y por las diferentes opciones que puede plantear Obradovic. No hay momento para que las piernas y el cerebro descansen ni un segundo.

El Real Madrid tiene también muchos argumentos para pensar que puede llevarse la victoria. Para ello, deberá prestar atención a aquellos aspectos en los que ha montado alguna inconsistencia durante la temporada y analizar bien los duelos con los turcos en las dos últimas temporadas que han dejado enseñanzas muy valiosas para este partido.

Los guardianes de Llull.  Ningún equipo en Europa ha defendido mejor a los exteriores del Real Madrid que el Fenerbahce de Obradovic. El técnico serbio suele apostar por subir líneas defensivas y trabajar para que el balear tenga dificultades para volver a recibir una vez que suelta el balón. Seguro que muchos técnicos han planteado esta opción pero  Fenerbahce es quién mejor lo ha puesto en práctica. Además de LLull, Jayce Carroll también ha tenido problemas contra los turcos que, mediante cambios defensivos, o ayudas muy  largas, han impedido que el norteamericano pueda aportar su habitual eficacia en el lanzamiento exterior. En este contexto es importante que el Real Madrid muestre variedad ofensiva (aleros en poste bajo, equilibrio entre pick and roll y juego interior con sus pívots) y que su intensidad defensiva y dominio del rebote, les permita jugar con más ritmo y evite que la táctica defensiva en media pista de los turcos se imponga.

Rudy Fernández y Luka Doncic serán dos factores importantes en la medida que el desgaste que sufrirá LLull será tremendo. Será importante que el primero ataque el aro con decisión y no abuse de malos tiros. Se debe exigir a Rudy que los días que no está acertado en el lanzamiento al menos juegue con agresividad y visite con frecuencia la línea de tiros libres. Tampoco será un partido cómodo para Doncic porque sus defensores atacaran el bote “alto” del esloveno. Espero del jovencísimo talento sobre todo valentía y decisión para atacar el aro.

Randolph vs la “parejita”.  Siempre es difícil ser categórico con estos temas pero si me dieran a elegir cuál es el jugador clave para que el Real Madrid decante la victoria hacia su lado diría que éste es Anthony Randolph. La propuesta de Fenerbahce de juntar muchos minutos a Vesey y Udoh tiene un punto de “contracultural” en el baloncesto actual pero es la fórmula que mejor rendimiento proporciona a los de Obradovic. Su movilidad en defensa posibilita jugar cambios defensivos con calidad y en ataque garantizan muchos puntos de alto porcentaje además de generar buenos tiros para sus compañeros. El Real Madrid necesita que Randolph sea consistente y cambie tiros en defensa, obligue a su defensor a un esfuerzo extra en el balance defensivo y genere puntos en ataque alternando lanzamientos exteriores con juego más cerca del aro.

Espera un partido espectacular, uno de los mayores retos dentro del ciclo de Pablo Laso en el Real Madrid. Los dos equipos llegan en buen momento y, tirando de tópicos, el encuentro se decidirá por detalles, una forma eufemística de decir que el deselance dependerá de quién domina el rebote y limita las pérdidas de balón.

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