Blogs

Entradas con etiqueta ‘Ayón’

Inercia y Herencia

Jueves, 15 Junio 2017

Vaya si había final. Valencia Basket está  a una victoria de conseguir el título de campeón de la ACB. El equipo valenciano ha llevado al Real Madrid a una situación límite haciendo gala de muchas de las virtudes que ha ido construyendo Pedro Martínez durante su ciclo como técnico del club levantino.

Las sensaciones que ofrecen ambos conjuntos dan como favorito al Valencia Basket pero el Real Madrid merece todo el crédito del mundo y la lógica también hace pensar que es un rival al que es muy difícil vencer tres veces consecutivas. Para ello es básico que Pablo Laso encuentre la manera de incomodar el juego colectivo valenciano que está identificando perfectamente las (demasiadas) carencias defensivas madridistas. Si Valencia Basket está siendo capaz de sacar su mejor versión en la Final, el Real Madrid está mostrando debilidades en muchos de los aspectos en los que ya había apuntado problemas durante todo el curso. Laso busca y busca en su banquillo soluciones a la falta de intensidad defensiva y variedad de recursos en ataque pero de momento no acaba de encontrar la respuesta adecuada a la superioridad valenciana. Tiene un punto paradójico que cuando las cosas van mal siempre explore la vía Nocioni, sintomático porque fue uno de los dos descartes en el partido más importante de la temporada… hasta el próximo.

Me gusta la idea ofensiva de Valencia Basket. Se adapta a jugar a varios ritmos y explota  todos los espacios del campo. La superioridad de Dubljevic provoca que el Real Madrid se cierre sobre él cuando recibe en situaciones cercanas. A partir de ahí la generosidad y la buena ocupación de espacios está otorgando tiros cómodos a  sus compañeros, hecho a lo que ayuda la poca intensidad que muestra el Real Madrid en sus rotaciones defensivas.  También es de apreciar la apuesta valiente de los valencianos porque no especulan y saben que el Real Madrid no corre con la misma intensidad para atacar que para defender. Es admirable el trabajo en el rebote ofensivo del equipo no sólo como medio para conseguir más posesiones sino como primer paso para evitar que el Real Madrid consiga rebotes claros que le permitan jugar con más ritmo.

Una vez privado el Real Madrid de los puntos que suele conseguir en contraataque (aunque este año ha habido una involución en este sentido), las fuerzas se igualan y salen a reducir las virtudes de la defensa de Valencia Basket, empezando por cómo es capaz de “reducir” el campo en la defensa del pick and roll y continuando por la madurez para identificar cuál es la amenaza del Real Madrid en cada momento. En este sentido ayuda la dinámica que  han construido los blancos durante el año. Randolph no acaba de encontrar su espacio en la final  porque recibe tan pocos balones que cada vez que lo hace siente la tentación de lanzar. Uno de los mejores “cuatros” de Europa tiene el rol de jugador secundario. La pareja LLull-Ayón sigue siendo la que más garantía ofrece además de los momentos en los que se explora la vía Carroll. Otros jugadores como Doncic se muestran excesivamente contenidos quizás preso de haberse convertido en un blanco demasiado fácil de las broncas de sus propios compañeros. A partir de aquí, todo es una interrogación que se hace cada vez más grande porque da la sensación de que Valencia Basket tiene muy claro qué, cómo y con quién  va a jugar el Real Madrid en cada momento.

La clave del cuarto partido pasa porque el Real Madrid mejore su intensidad, actitud y táctica defensiva. Sobre la confianza que le puede facilitar ver que Valencia Basket no anota con comodidad puede empezar a encontrar soluciones en ataque y llevar a los locales al escenario que menos desean, enfrentarse cara a cara con la presión de conseguir el mayor éxito de su historia. Valencia Basket obligará al Real Madrid a hacer un buen partido para ganarle si respeta la esencia del éxito provisional conseguido, esto es, la confianza, el atrevimiento y la solidaridad expresada en el pase y en el esfuerzo defensivo.

Una final, cuatro parejas

Mircoles, 15 Junio 2016

Quién sabe si el Real Madrid se acordará de ese último minuto en el partido de Fase Regular en el Palau donde dejó escapar varios puntos que le hubieran dado la ventaja de campo en esta final. Concedo bastante importancia al “factor cancha” y por eso entiendo que, dentro de la gran igualdad entre estos equipos, el Barcelona es ligeramente favorito para llevarse el título.

A priori, la necesidad también es mayor en los azulgranas, con el proyecto de Xavi Pascual en cuestión y con bastantes meses sin llevarse un título de calado a sus espaldas. Se enfrentan dos equipos con filosofías distintas. El Barcelona representa la supremacía del pase pero para ganar también necesitará dosis de talento y creatividad de acciones generadas a través del bote. El Real Madrid genera por las ventajas que obtienen a través del dribling sus “pequeños” pero también su mejor versión está relacionada cuando el equipo es capaz de circular el balón con velocidad.

Los bases. El rendimiento de los bases marcará gran parte de la serie. Analizando el histórico de los últimos duelos, ha existido una gran relación entre quién ha controlado esa posición y el resultado del encuentro. El dominio de la pasada temporada del Real Madrid se sustentó en la superioridad que marcaban los “Sergios”. Satoransky ha logrado elevar su nivel este curso y en los enfrentamientos contra el Real Madrid  ha dominado  a sus rivales en determinados momentos resultando un jugador incómodo para los de Pablo Laso. Me interesa especialmente ver cómo el desgaste defensivo al que se ve sometido en su trabajo con Rodríguez o LLull le afecta a las iniciativas que toma en ataque  y el espacio que le concede Pascual para jugar con intención de castigar a sus defensores (seguro que Carroll en algún momento).

Abrines y Rudy Fernández. Abrines tiene la oportunidad de confirmar en esta final todo aquello que viene apuntando de manera discontinua desde hace tiempo. El ex jugador de Unicaja se ha visto perjudicado en su evolución por las lesiones y la falta de continuidad en un rol determinado. Apetece una versión de Abrines más constante y sólida que además de mostrar su capacidad defensiva no limite su registro en ataque a ser exclusivamente un tirador porque tiene condiciones para hacer más cosas. Abrines es un jugador con condiciones parecidas a Rudy Fernández que también viene de una temporada muy determinada por sus problemas en la espalda. La semifinal contra Valencia Basket ha mostrado a un Rudy más certero en el lanzamiento de tres puntos. Su desgaste físico hace que Rudy use el tiro con más asiduidad que antaño (incluso en ocasiones con mala selección) y juegue con menos agresividad al aro frecuentando menos la línea de tiros libres. Particularmente, me gusta mucho más el Rudy Fernández todoterreno que el “tirador” pero incluso cuando no está acertado le reconozco el valor que aporta en defensa.

Los minutos de Carroll y Navarro. A priori, Carroll y Navarro no estarán entre los jugadores de sus equipos que más minutos disputen pero su influencia en el resultado puede ser determinante. Carroll y Navarro están señalados por ambos entrenadores como jugadores a los que castigar por su debilidad defensiva pero en ataque son capaces de ayudar a que sus equipos obtengan parciales importantes a su favor en poco tiempo. Carroll vive un momento de gran confianza que tendrá su última prueba enfrentándose seguro durante varios minutos a Oleson, el jugador que mejor le ha defendido.

Ayón y Tomic. Ayón es el pívot que define lo que quiere Pablo Laso para esa posición y Tomic es el jugador más determinante jugando al poste bajo en Europa. La realidad que les une es que son fundamentales para sus equipos por la diferencia que hay entre ellos y sus sustitutos aunque en esta posición, Pascual parece tener algo  más de confianza en su banquillo. El factor físico y las faltas personales que cometan serán otros factores que pueden tener influencia en el resultado de la Final.

¿Qué hay de lo mío?

Viernes, 20 Febrero 2015

Ioannis Bourousis fue un buen movimiento del Real Madrid cuando llegó al equipo blanco en verano de 2013. El pívot griego conoce el oficio y aportaba una buena dosis de carácter a un juego interior con la sospecha de “blando”. Incluso su primera temporada en el conjunto madrileño tuvo más luces que sombras  por ese plus que aportó en los encuentros más duros  justificando su fama de buen competidor.

La realidad actual del jugador griego no arroja ningún dato positivo. Su actitud no parece la más adecuada para revertir la situación y, especialmente en defensa, su desidia es muy llamativa. Bourousis no está y dentro de poco se dejará de esperarle porque ya vienen siendo recurrentes los avisos que le está haciendo llegar Pablo Laso con largas minutadas en el banquillo. Su ausencia en la segunda mitad de la semifinal de la Copa que ha ganado el Real Madrid al Cai Zaragoza está más que justificada.

Y claro que no es fácil ser pívot en la dinámica de juego del Real Madrid. Un equipo que cuenta en sus filas con exteriores como Sergio Rodríguez, Sergi Llull o Rudy Fernández es lógico que plantee situaciones donde estos jugadores tengan mucho tiempo el balón en las manos. El Real Madrid en ocasiones lleva esta máxima demasiado lejos y es un equipo algo desequilibrado. Que se lo digan a Gustavo Ayón que recibe muy pocos balones en el  poste medio. Sin embargo es bastante diferente la manera en que el jugador mejicano está tratando de adaptarse a esta realidad a la cuestionable disposición que exhibe Bourousis.

No diré que la temporada de Ayón esté siendo buena, por el momento se puede calificar de decepcionante, pero se adapta a defender a “cuatros”, rebotea con cierta consistencia y en ataque no deja de intentarlo a pesar de su evidente falta de acierto y su nula amenaza más allá de dos o tres metros del aro. Estoy convencido de que Ayón encontrará su “premio” porque hace todo lo posible por tenerlo y porque su sentido del colectivo no tiene nada que ver con la que muestra un Bourousis que paga su frustración de no tener presencia ofensiva olvidándose de su responsabilidad en defensa. El rendimiento del internacional griego es un claro ejemplo del que está más preocupado por ver qué puede hacer el colectivo por él que en lo que puede aportar al rendimiento del grupo.

¿Es posible la resurrección de Bourousis?. Por supuesto, tiene dos ejemplos extraordinarios en los que fijarse. Felipe Reyes, que no espera que le llegue el balón ni para anotar ni para capturar rebotes, sino que busca sin descanso ser parte activa de los partidos. El otro es Marcus Slaughter, el jugador guineano (en fin…) se ha hecho imprescindible desde el silencio, el trabajo, su propio rendimiento y también por la aportación de los otros “cincos” del equipo. No pasaaría el balón a Slaughter a más de un metro del aro pero qué positivo es para el rendimiento del Real Madrid contar con un jugador capaz de contagiar tanta actividad y a la vez destapar todas las vergüenzas de compañeros empeñados en tirar por la borda una trayectoria precisamente por dar demasiado valor a la misma.

El lenguaje del líder

Mircoles, 10 Diciembre 2014

El Real Madrid lidera la Liga Endesa y su grupo de la Euroliga. Este es un hecho indiscutible que conviene recordar cuando se habla de un equipo que ha afrontado bastantes cambios en la confección de su plantilla después de las últimas semanas decepcionantes de la pasada temporada.

Tan incuestionables son la mayoría de sus victorias como que cuesta encontrar un partido redondo en los que ha disputado el equipo hasta este momento. El grupo mantiene muchas de las señas de identidad del ciclo de Pablo Laso. Obliga a los rivales a anotar muchos puntos para derrotarle, lleva los encuentros a un alto número de posesiones y estructura su ataque a partir de soluciones sencillas y la creatividad de sus jugadores exteriores, especialmente de sus bases. Además, la incorporación de Ayón y Nocioni ha reforzado las opciones de contraataque por su facilidad para correr el campo.

Sin embargo, hay algunos aspectos que diferencian estas primeras semanas de competición con aquellas que ofreció el Real Madrid el curso precedente. La actividad defensiva es bastante pobre, empezando por la defensa al jugador con balón y continuando con la implicación de los jugadores en el lado débil. El colectivo es poco constante en el esfuerzo defensivo y está viendo como muchas de sus acciones son penalizadas con faltas personales derivadas de la poca concentración y tensión con la que trabajan en defensa. La sensación de debilidad defensiva que transmite el Real Madrid proporciona una enorme confianza a sus rivales que afrontan los partidos con planes bastante definidos que empiezan a ser rutinarios en todos los encuentros del equipo dirigido por Pablo Laso. Así, la presencia en cancha de Carroll o Mejri es una señal de aviso para los entrenadores rivales de jugadores con enormes dificultades para defender. Este plan no es ajeno para ninguno de los jugadores, empezando por los dos afectados, demasiado nerviosos y alterados en este comienzo de temporada, especialmente Mejri que no logra exprimir sus extraordinarias condiciones por el exceso de tensión con que afronta la competición.

Si en defensa el margen de mejora es enorme, en ataque, los puntos anotados no deben esconder determinadas realidades. La dependencia de Llull y Rodríguez parece haber aumentado esta temporada, el equipo sigue construyendo a partir del bote más que del pase y no acaba de consolidarse una relación sólida entre el juego exterior e interior donde Bourousis y  Ayón alternan buenos partidos con actuaciones intrascendentes. Sólo Felipe Reyes, porque es el que menos alterado tiene su rol, responde con asiduidad.   Pablo Laso, por su parte,  ha roto con la rigidez de temporadas pasadas y utiliza más combinaciones para comenzar los partidos aunque últimamente parece confiar menos en la posibilidad de que Ayón y Bourousis compartan minutos en pista e intenta dosificar los minutos de Nocioni para intentar asegurar las prestaciones del argentino en los partidos de más enjundia.

Por encima de consideraciones tácticas, hay un aspecto sobre el Real Madrid que no quiero dejar pasar. La comunicación del equipo en los partidos parece escasa. Los jugadores de banquillo parecen demasiado desconectados del partido, falta un punto de pasión que no sé si obedece a cierta prudencia generada por la dura experiencia del final de la temporada pasada o a una falta de sintonía entre los propios jugadores, quizás más pendientes de sus situaciones personales que de su aportación al grupo. El tiempo, como casi siempre, nos dará una respuesta que explique esta aparente frialdad que a veces transmite el Real Madrid en la competición.

El quinteto de Laso

Lunes, 29 Septiembre 2014

Tenía mucha curiosidad por ver cómo se manejaba Pablo Laso en sus primeros partidos oficiales después de la Final de la Liga Endesa y de varias semanas dónde su figura fue cuestionada y ninguneada desde su propio club.

Poco tenía que ganar en esta Súpercopa el técnico madridista al que sólo se le ve a medir en los grandes trofeos (y eso que antes de su llegada el Real Madrid no había ganado esta competición), pero la solvencia demostrada especialmente en la final contra el Barcelona es un buen punto de partida en la temporada y un recordatorio a los desmemoriados de que con él al frente, el equipo ha competido hasta el final prácticamente todos los títulos en juego.

Me pregunto también si el quinteto presentado por Pablo Laso en la final contra el Barcelona significa una especie de reconocimiento y un punto de partida para romper con esa rigidez mostrada la pasada temporada donde era fácil adivinar no sólo el quinteto inicial del equipo sino hasta las rotaciones que se iban a emplear. Es absolutamente necesario que los jugadores reconozcan sus roles y tengan claro lo que se espera de ellos, pero la inmovilidad conduce peligrosamente a la rutina, a la relajación y a convertir al equipo en algo más previsible. El tiempo dirá si esa apuesta por Llull- Carroll-Rudy Fernández-Ayón y Mejri  será el quinteto base del equipo en la parte inicial de la temporada  o fue una elección circunstancial (como creo) para intentar emparejar a Ayón con Doellman, gastar con Mejri las primeras faltas contra Tomic e intentar meter a Jayce Carroll en dinámica del partido desde el comienzo.

Lo cierto es que la apuesta de Laso tuvo un resultado espléndido porque logró dominar el encuentro desde la defensa y el rebote y la renta alcanzada en los primeros minutos fue decisiva para el resultado final. Destacó por encima de todos un acertadísimo Sergi Llull, sobre el que Laso no ha modificado su planteamiento de que la mayoría de los minutos los juegue en la posición de base. Por encima de todo, el Real Madrid dio la sensación de ser un equipo con un potencial enorme que tendrá su principal enemigo en cómo manejan sus egos todos los jugadores (muchos de ellos necesitan demasiado tiempo el balón en las manos). Especialmente en la semifinal contra Valencia hubo varios tiros que sonaron a aquello de “ahora me toca a mí que llevo varios ataques sin olerla”.

El Barcelona se vio superado por la intensidad del Real Madrid y no logró engancharse al partido en ningún momento. Me detengo en la figura de Alex Abrines, absolutamente consolidado como jugador importante en su equipo. Abrines tiene personalidad y ofrece un buen rendimiento en defensa apoyado en sus buenas piernas pero en ataque se está especializando demasiado en el lanzamiento de tres puntos. El jugador balear tiene condiciones para ser algo más que un buen tirador. Puede poner el balón en el suelo, ayudar en el rebote y ser más vertical para conseguir acudir más veces a la línea de tiros libres. Limitarse exclusivamente a tirar le reducirá como jugador, seguro que es capaz de corregirlo.

Los bases. En los partidos que enfrentan a Real Madrid y Barcelona hay una gran relación entre el rendimiento de los bases y el resultado final. Sólo cuando Marcelinho Huertas ha estado a un nivel excepcional el equipo de Xavi Pascual se ha impuesto a los blancos. El refuerzo de Satoransky permite al Barça mayor descanso para Huertas y contar con mayor capacidad física en el puesto de base. El jugador checo es un fichaje excepcional pero aun no tiene la experiencia del brasileño en este tipo de encuentros. Sus primeros minutos mostraron un jugador contenido, con demasiado miedo a fallar e incapaz de generar muchos problemas al elemento defensivo más débil del Real Madrid, Jaycee Carroll.

Preguntas o respuestas

Viernes, 26 Septiembre 2014

La nueva edición de la Supercopa que comienza hoy en Vitoria dará luz y algo de certidumbre a las especulaciones que ofrece la formación de los equipos. En Vitoria obtendremos únicamente pistas de lo que puede ser el potencial de los cuatro equipos que participan pero también se nos presentarán las primeras incógnitas a resolver por Barcelona, Real Madrid, Valencia y Baskonia.

La plantilla del Barcelona genera pocas dudas. Satoransky, Doellman y Pleiss son tres jugadores muy consolidados en la Liga Endesa mientras que Deshaun Thomas no tendrá difícil igualar la sobrevalorada participación de Papanikolau. Me parece interesante prestar atención a cómo se adapta Huertas a tener menos minutos en pista (se supone que Satoransky tendrá más presencia que Sada/Pullen), observar la evolución de Abrines y Hezonja y comprobar cómo encaja una pareja de tanto talento como Doellman y Tomic. Espero un buen nivel del Barcelona pero con muchos aspectos por ajustar sobre todo en defensa.

El Real Madrid es un interrogante andante, no tanto por su plantilla, de indudable calidad, sino por las dudas que se han generado en la sección después de las derrotas en las Finales de la Euroliga y liga Endesa de hace unos meses. Desde entonces, Laso ha estado con un pie fuera, han fulminado a sus ayudantes y le han rodeado de técnicos que conocen la casa (y el puesto de primer entrenador en la ACB). No parecen las mejores condiciones para encabezar un proyecto pero tampoco se puede dudar de que el equipo será capaz de realizar un gran baloncesto. Quizás en Vitoria encontremos las primeras respuestas a cómo afecta a la rotación interior y al plan de juego la llegada de Ayón, si Campazzo va a tener el papel testimonial de Draper o si Sergio Rodríguez va a perpetuarse en la rotación como jugador de segundo y cuarto periodo.

Asumiendo que por presupuesto y potencial Barcelona y Real Madrid son los grandes favoritos, tengo la sensación (y esperanza) de que Valencia, Unicaja y, sobre todo, Baskonia den un paso adelante respecto a sus prestaciones del curso pasado. Laboral Kutxa Baskonia presenta varias incorporaciones que hacen pensar que precisará cierto tiempo para formar un equipo. En un principio, el proyecto parece ilusionante pero dependerá bastante del rendimiento que ofrezcan sus bases. Perkins parece un suplente bastante apañado mientras que Heurtel deberá aprovechar la inercia de confianza que le ha dejado el campeonato del Mundo para desprenderse de una vez por todas de esa percepción de jugador con tendencia a la dispersión y a la errática toma de decisiones. Apetece ver a Baskonia, la verdad y sería bueno para el baloncesto que después de esta Supercopa apetezca mucho más.

Valencia Basket se ha movido en el mercado buscando mantener la idea de juego que tan buenos resultados le ha dado. Pequeños creativos con capacidad de generarse sus puntos por sí solos e interiores versátiles y móviles. Ilusiona ver la evolución y el espacio en el equipo de Guillem Vives y comprobar como se adaptan Buycks y Luke Harangody, probablemente dos de los jugadores que marcarán el nivel del equipo durante la temporada. La semifinal que les enfrentará al Real Madrid  mostrará a un equipo poco dado a la especulación, trabajando en toda la pista y con muchos jugadores capaces de anotar desde larga distancia. A priori, sólo a priori, puede ser el equipo que esté más cerca de su mejor nivel a estas alturas de la temporada.

Lecciones del “Fuenla”

Lunes, 23 Enero 2012

Tengo la sensación de que la clasificación de Fuenlabrada para la Copa del Rey de Barcelona ha alegrado a mucha más gente que a los aficionados del equipo madrileño, y es que ese es uno de los méritos del “Fuenla”, hacer de su rebeldía y su capacidad de superación una constante que le ha concedido el mayor de los premios posibles, la admiración general.

Sin victimismos. Fuenlabrada ha vendido a Batista, Ayón y Biyombo en menos de un año pero no se han escuchado los habituales mensajes del tipo “qué malos son los clubes con más dinero que nos quitan los jugadores”. La realidad es tan sólida como su proyecto que pasa, entre otros aspectos,  por revalorizar a jugadores para poder venderlos y seguir existiendo.

- Autoexigencia. Los múltiples avatares del equipo en forma de traspaso de jugadores y lesiones no se han traducido en mensajes condescendientes. El grupo está tan convencido de sus posibilidades que da la sensación de poder superar cualquier adversidad. No hay rastro de conformismo en el juego ni nadie se agarra a las circunstancias para justificarse. Simplemente, cada día son mejores.

- Hogar, dulce hogar. Da la sensación de que Fuenlabrada es un sitio en el que se está a gusto, que deja un gran poso entre los jugadores porque se sienten cómodos para desarrollar su mejor juego. Valters, en su momento, Sergio Sánchez o Saúl Blanco son algunos ejemplos de jugadores que han mostrado su mejor versión en el equipo madrileño y que regresaron al club después de experiencias erráticas. El perfil de ellos es parecido, chicos muy dependientes de su estabilidad emocional y de sentirse con confianza para expresarse en el campo con acierto. Esto produce un cierto “efecto llamada”, ahora mismo Fuenlabrada es un club atractivo para muchos jugadores, tienen la sensación de que “aquí voy a jugar muy bien”.

- Dirigentes. Lo que más destacaría de ellos es su valentía. Apuestan por jugadores desconocidos, demuestran conocer las ligas LEB al máximo y mantienen la guardia pretoriana encargada de enseñar el camino a los nuevos desde el primer día. En general, el club da muestras de actividad permanente.

- Entrenadores. La mayoría de los entrenadores que han pasado por Fuenlabrada en los últimos años se han revalorizado en su paso por el club madrileño. El mérito de todos ellos (Casimiro, Guill, Mateo, Maldonado y ahora Fisac) ha sido su humildad para adaptarse a la filosofía del grupo y olvidar su ego para mantener las buenas herencias recibidas. Ninguno de ellos ha pretendido ser un revolucionario, cada uno ha aportado su matiz y sus ideas pero han partido de la misma premisa que inunda el club: Prohibido quejarse y resignarse.

P.D. 1. Un reconocimiento especial para el Lagún Aro empezando por sus jugadores y cuerpo técnico y también para sus dirigentes que supieron tener paciencia y reconocer el esfuerzo del equipo cuando perdía. Vieron más allá de los resultados y distinguieron que el grupo competía en todos los campos. Fueron pacientes y tuvieron su premio, suele pasar.

P.D.2. Mi máximo apoyo para el maestro de maestros, Manel Comas. El cáncer debe estar acojonado.

El “Fuenla” y 7 más

Lunes, 16 Mayo 2011

Vaya por delante mi perdón a aficionados y profesionales de todos los equipos clasificados para los Play Off, muy especialmente a los fieles seguidores del Gran Canaria que han visto una excepcional temporada de un equipo capaz de reinventarse año tras año y que ha conseguido una brillantísima quinta posición que refuerza la trayectoria de ese entrenador ya referente en nuestra competición como es Pedro Martínez.

Pero lo del “Fuenla” merece un capítulo aparte. Un equipo sin patrocinador que pierde a su mejor jugador, Batista,  con media temporada por jugarse, que encuentra de su cantera un sustituto adecuado, Biyombo, y tampoco cuenta con él las últimas jornadas. Un  equipo que ha descubierto a un gladiador sin límites como Gustavo Ayón, quizás el jugador que mejor representa los valores que han hecho grande al Fuenlabrada, el inconformismo y el “hambre“, necesarios para hacer crecer a unos jugadores que, lejos de alimentar su ego en busca de números que les faciliten un mejor contrato, interpretan el juego colectivo como pocos equipos en la competición.

Esos locos bajitos.  En un grupo tan coral que tiene la paciencia para saber encontrar sus ventajas en cada ataque es difícil poner en valor a unos jugadores por encima de otros, la temporada ha dado momentos para todos ellos. Sin embargo es justo señalar la tremenda importancia de los bases Valters y Colom en la trayectoria del grupo. Valters volvió al equipo después de no adaptarse a la dinámica que ofrecía el Joventud, el jugador letón encuentra en Fuenlabrada el medio más adecuado para expresarse porque sus tiros, a veces alocados, ganan en precisión por la enorme confianza con la que los realiza. Quino Colom es una de las revelaciones de la temporada, un jugador joven que juega con extraordinaria madurez y que discute la titularidad de Valters con un punto mayor de pausa y algo más de actividad defensiva. Colom es cada año mejor jugador, no detiene su progresión y es un jugador  que da un rendimiento mucho mayor que otros bases de la liga con mayor reconocimiento mediático.

No me gustaría olvidarme del entrenador del Fuenlabrada, Salva Maldonado, un técnico que tiene en su trayectoria su mejor aval pero que rescatará esta temporada en el equipo madrileño como uno de los mayores hitos de su carrera. Su mayor virtud ha sido adaptarse a las circunstancias sin desenfocarse, ha huido de las excusas y ha buscado y rebuscado entre las características de sus jugadores cómo solventar las posibles carencias de la plantilla y, por encima de todo ha hecho sentir a todos ellos que son buenos jugadores y éstos se lo han creído.