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El lío de España

Mircoles, 10 Agosto 2016

España se ha metido en un lío. La segunda derrota en los Juegos Olímpicos frente a los anfitriones, Brasil, limita el margen de error del combinado dirigido por Sergio Scariolo. La realidad es que España ha tenido los dos partidos en su mano pero no ha conseguido llevarse ninguno.

Por encima de este dato innegable, lo más preocupante es que la sensación del equipo sigue sin ser positiva y que la derrota frente a Croacia dejó ciertas heridas y dudas en el grupo. Frente a la discreta Brasil, hubo muchos momentos de indecisión, renuncias a tiros camufladas con fintas absurdas y poca claridad en el movimiento sin balón cuando éste llegaba a situaciones interiores en las manos de Pau Gasol.

Ricky Rubio. En esta polarización absurda en la que nos encontramos es difícil analizar detalles de algún jugador sin que te encasillen como “hater” o “lover” . No me parece mal el plan de Scariolo de empezar los partidos con Ricky Rubio para buscar solidez defensiva y reducir las posibilidades de que los bases rivales comiencen demasiado enchufados. Lo cierto es que la nula amenaza de Rubio en el lanzamiento exterior y la actitud de los rivales ante este hecho está pesando en el ánimo, no sólo del base catalán, sino de sus compañeros. No culpo a Rubio de no anotar sino de no intentarlo ni jugar de manera agresiva. En realidad, es un síntoma de esa evolución como jugador que ya he mencionado alguna otra vez que le lleva a ser demasiado académico y mucho menos creativo de lo que acostumbraba. Echo de menos al Ricky Rubio de la “Penya” en ambos lados de la cancha. Alguien debería decirle que en los momentos difíciles hay que volver a los orígenes. Aún está a tiempo.

Que nadie entienda el párrafo anterior como que la situación de España se debe exclusivamente a la actuación de Rubio. En absoluto. En defensa, falta constancia en el esfuerzo y en ataque se precisa mayor voluntad por jugar en transición, además de conceptos más claros en la circulación de balón. El equipo tiene muy identificado cual es el plan A, el que debe ser, Pau Gasol, pero falta por construir como ese plan puede enriquecer a más jugadores y otras alternativas que, a la vez, puedan liberar a Gasol de la responsabilidad durante algunos minutos. El ciclo exitoso de España se ha basado en este equilibrio que permitía espacio para brillar a sus estrellas a la vez que sacaba el máximo partido a las características de otros jugadores.

Scariolo apuntó frente a Brasil alguna idea nueva respecto al partido frente a Croacia. Utilizó una defensa en zona durante varios minutos además de equipos más “bajitos” con la idea de tener más jugadores exteriores capaces de generar superioridades. La realidad es que ninguna de las ideas lució mucho, entre otras cosas, porque el escaso acierto en el lanzamiento fue haciendo mella en la confianza de un grupo que reduce sus momentos de inspiración a las fases creativas de Sergio Rodríguez.

España debe marcarse objetivos a corto plazo, el primero de ellos ganar un partido cuanto antes ( en este sentido beneficia que el próximo partido sea contra Nigeria), a partir de ahí, mejorar el ritmo de juego y el trabajo de los jugadores sin el balón. Estos jugadores son ganadores pero también se incomodan con las derrotas. Entiendo que Scariolo piense en seguir apostando por las ideas que traía y quiera dar un margen a la rotación que tenía pensada, pero en estas situaciones a veces ayuda alguna cara nueva que aporte ilusión y, sobre todo, decisión.

No sé si más minutos de Calderón, o si algún momento de Llull como base, quizás comprobar si Abrines cumple con el rol de tirador que fue decisivo para incluirle entre los 12 elegidos o probar con Reyes de titular para que, después con Mirotic, el equipo acuse menos la convivencia de los suplentes. Lo cierto es que parece que alguna pieza habrá que tocar. Confío en Scariolo, se lo ha ganado de sobra en su trayectoria con la selección.

Deberes y poderes

Viernes, 22 Julio 2016

Entiendo que no debe haber ningún motivo de preocupación por las dos derrotas de España frente a Lituania en partidos de preparación para los Juegos Olímpicos. Si algo merece Scariolo y su trayectoria al frente del equipo es confianza en la manera en la que ha sabido evolucionar al grupo con el paso de los días. Entiendo, sin embargo, la inquietud del técnico italiano por lo anómala de una preparación determinada por los problemas físicos de varios jugadores, ausencias “burocráticas”  y el cambio de equipo de muchos de los convocados. Sin duda, no es la mejor manera de preparar una cita tan importante pero aun hay tiempo para afinar y encajar todas las piezas pendientes.

De los partidos de preparación se pueden deducir varios aspectos relacionados con la rotación. El primero de ellos es el papel más secundario de Navarro y Calderón, que seguro dispondrán de minutos pero dejarán el rol de “titulares” para jugadores como Llull, Ricky Rubio o Sergio Rodríguez. Sobre este trío recaerá el peso de la “generación” de juego y ventajas para sus compañeros. Rubio aporta más solidez defensiva que Rodríguez pero éste tiene más creatividad y mayor capacidad de anotación. Aún es pronto para realizar evaluaciones categóricas pero me sigue “inquietando” la evolución en el juego de Ricky Rubio y en especial como determinadas carencias de su juego tienen peor “camuflaje” con reglas FIBA. Me gustaría ver una versión más desenfadada y menos académica de Rubio, limitado por su escasa amenaza en el lanzamiento exterior en un baloncesto que camina en la permanente búsqueda de espacios y oportunidades para encontrar las mejores opciones de lanzamiento posible.

Víctor Claver es otro de los jugadores que tendrá un papel importante por su versatilidad defensiva. En estos partidos está mostrándose desacertado en ataque pero el valenciano es un perfil de jugador muy necesario en esta selección, carente de centímetros en la posición de alero alto y en la que Mirotic y Reyes pueden tener problemas ante determinados perfiles de “cuatros”. Me está gustando el paso adelante de Willy Hernagómez que ha aprovechado la ausencia de Gasol para coger confianza aunque debe corregir ciertos despistes defensivos que harán que Scariolo se piense en determinados momentos su presencia en la pista o apostar por Felipe Reyes en la posición de “cinco”.

La inclusión de Gasol como referente ofensivo principal es el aspecto en el que trabajará Scariolo estas semanas en ataque además de una mayor fluidez en la circulación de balón, optimizar la utilización de los botes y una mejor ocupación de los espacios. Hasta el día 7 de agosto, España deberá conjuntar sus dos “almas”, la natural que le sale a determinados jugadores, un juego rápido y poco especulativo que abanderan los jugadores del Real Madrid, y  el “orden” que proporciona tener a un Pau Gasol que acostumbra ser el mejor pívot en todas las citas internacionales que disputa. Es absurdo tener a Gasol y no pensar que deba ser el pilar de todo el juego ofensivo pero también hay que reconocer que muchos de los exteriores como mejor se expresan es jugando en campo abierto.

El trabajo pendiente en  defensa pasa por ajustar algo más las defensas alternativas (falta más actividad en la defensa en toda la pista) y seguir afinando el trabajo colectivo para compensar determinadas carencias físicas que penalizan en determinadas situaciones. Por las características del equipo, conviene ser más intensos en la defensa de la circulación del balón porque hay varios jugadores que pueden sufrir en la defensa de “uno contra uno” y sin Gasol en pista no contaremos con ningún jugador capaz de cambiar tiros. En general, eso sí,  pienso que en defensa el equipo está más sólido que en otras preparaciones a estas alturas.

Veremos como evoluciona el equipo de aquí a los Juegos Olímpicos. Este grupo nos ha demostrado que todos los análisis previos al momento de la verdad hay que ponerlos en cuarentena. Son jugadores experimentados que saben cuando tienen que rendir al máximo. En cualquier caso, conviene que no se fíe todo a esta cualidad ya que los Juegos tendrán una exigencia máxima a nivel táctico y físico.

La duda de España

Lunes, 11 Julio 2016

Algo menos de un mes para que España comience su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Hasta ese primer partido contra Croacia, Sergio Scariolo tendrá que decidir definitivamente los 12 convocados y construir los roles y el modo de juego de un combinado que parte con la ventaja de contar con estructuras muy asentadas pero que, como todos los grupos, tiene incógnitas pendientes de resolver.

En la lista de los 20 jugadores con los que está trabajando Scariolo hay cuatro bases más Sergio LLull. La estructura de la selección hace pensar que es muy complicado que Llull ocupe la posición de base y que Guillem Vives es uno de los descartes casi seguros para la cita olímpica. Entiendo que esta cita tiene un cierto aroma a fin de etapa y que hay jugadores que, por su historial, se han ganado el derecho a decidir cuándo dejan de acudir a la selección pero llevar a Rubio, Rodríguez, Calderón y Llull obliga a que, alguno de ellos tenga un rol muy limitado y en una posición que no es habitual. Llull jugará de escolta porque en esa posición, ahora mismo,  es el mejor de los convocados y entre los otros tres habrá alguno que será el “sacrificado” en minutos, presumiblemente, Calderón.  Hay veces que muchos jugadores buenos en un mismo puesto no consiguen un buen rendimiento en una posición. La última vez que estos cuatro jugadores coincidieron con España, en el Campeonato del Mundo de Madrid, ninguno de ellos rindió a su nivel, todos parecieron desubicados y sin saber muy bien lo que se esperaba de ellos. Seguro que Scariolo tomó buena nota de aquello y delimitará muy claramente los papeles de cada uno de ellos.

La presencia de los cuatro “bases” deja muy limitadas las opciones en el resto del juego exterior , contando con que  Navarro y Rudy tienen plaza fija salvo que sus problemas físicos se lo impidan. Si pensamos que en el Juego interior, España acudirá con Claver como comodín y cuatro jugadores  más (Pau Gasol, Felipe Reyes, Mirotic, Mar Gasolc o Willy Hernangómez), cabe deducir que entre San Emeterio, Ribas y Abrines se disputan una única plaza.

No lo tiene fácil Scariolo. Si la decisión dependiera del rendimiento en la temporada, me quedaría con San Emeterio. Si fuera por trayectoria reciente en la selección debería pesar el recuerdo del gran Eurobasket de Ribas el pasado verano y  si fuera por necesidades específicas del grupo y como un guiño al relevo inevitable que se avecina, la elección debería ser Abrines.

San Emeterio, que siempre suele ir de “tapado” tiene sus opciones porque siempre ha parecido muy del gusto del seleccionador por su alto grado competidor y por su experiencia en el rol que se le pediría. Ribas es un gran jugador pero con Calderón, Ricky, Navarro y Llull quizás se necesite a alguien con otro perfil aunque su presencia no “cantaría” en absoluto. Particularmente pienso que por estructura del equipo, que Ribas estuviera en la lista de 12 sería la decisión menos lógica pero me gustaría  por lo que significaría el reconocimiento de su trabajo en el pasado Eurobasket cuando otros se bajaron del carro. Si Abrines hubiera “roto” como muchos esperábamos quizás a estas alturas no habría mucho debate sobre su convocatoria definitiva. La realidad es que por unas causas u otras, el balear no tiene un rendimiento constante aunque si Scariolo elige por características que puedan complementar lo que ya tiene, quizás sería la decisión más lógica.

Ricky Sí, Ricky No

Viernes, 5 Febrero 2016

Hablemos de Ricky Rubio. Estamos ante un jugador diferente, generoso y capaz de ofrecer momentos en todos los partidos que atraen seguidores a este deporte. Un chico con un palmarés admirable acostumbrado  a liderar grupos desde muy joven y que a sus 25 años debe asomarse a los mejores años de su carrera.

Pienso en Rubio y en su rendimiento en esta temporada y encuentro difícil calificarla como buena. La marcha de su equipo condiciona en gran medida este juicio. Los Wolves son un grupo joven, con mucho talento pero indisciplinado en el juego con poco orden en ataque y una tremenda desidia en defensa. Ricky Rubio hace un gran esfuerzo porque todo funcione mejor, asume los tiros que le tocan (a veces menos incluso) y sabe como conectar con  Wiggins, Towns y compañía. Al igual que a sus compañeros  a Rubio le falta mucha continuidad en el juego y sigue lidiando con porcentajes de tiro bastantes deficientes. Incluso en defensa parece haber perdido cierto entusiasmo y parece preso de cierta resignación al ver la falta de implicación del resto del grupo. Digo esto con mucho cuidado porque con los nuestros tenemos la piel muy fina y rápido te incluyen en el cuarto de los “haters” pero valoro tanto las condiciones y personalidad de Ricky Rubio, que me sabe a poco lo que está ofreciendo en la competición.

El futuro de Rubio pasará en gran medida por su capacidad de evolucionar. Seguro que las lesiones han tenido influencia en su desarrollo estos años y que una larga etapa jugando con continuidad será el primer paso para que Rubio se asiente y vaya mejorando aquellos aspectos del juego que necesita para dar el siguiente gran paso. Si no es así, no creo que su recorrido como indiscutible base titular se prolongue demasiado tiempo en la NBA.

Es inevitable acercarse a otros jugadores que ocupan el puesto de base para ver cómo han sabido elevar su nivel y reconocimiento después de corregir muchos detalles. Sergio Rodríguez, por ejemplo, es uno de los mejores (si no el mejor) base de Europa porque a su genialidad y talento ha añadido una gran eficacia en su lanzamiento de larga distancia y ha limitado en gran medida sus pérdidas de balón. Además, su experiencia le ayuda a saber cómo “camuflar” sus deficiencias en defensa. Sergio LLull, con menos dotes para la dirección que Ricky Rubio, ha mejorado muchísimo (y se dice poco) su capacidad para jugar situaciones de “pick and roll” con los jugadores interiores. Antes solía elegir mal el momento y el tipo de pase a utilizar y ahora se acerca a los mejores jugando este tipo de situaciones.

Rodríguez, Llull, Ricky Rubio, Calderón y los Juegos Olímpicos de Río. La última experiencia donde coincidieron, en el Mundial de 2014, ninguno de ellos pareció encontrarse cómodo. Todos necesitan continuidad y ninguno gozó de confianza plena. No hay peor decisión que no tomar ninguna y aquella vez por intentar que todos participaran no acabó de conseguirse una buena química. Alguno de ellos quedará relegado al menos en minutos (no creo que en la lista) ya que junto a ellos en el juego exterior están Ribas, Navarro, Rudy y Abrines. Los “Sergios” parten con ventaja por su solvencia en el último Eurobasket. Bendito problema para Scariolo.

Detrás de los números

Viernes, 8 Enero 2016

Terminado el año  y con más de un tercera parte de la Liga Regular disputada, parece un buen momento para evaluar la temporada de los jugadores españoles en la NBA. Todos ellos gozan de roles bastante estables y son tipos muy asentados en la competición, sin embargo, no todos,  acaban de encontrar su mejor rendimiento de manera constante.

Mucho tienen que agradecer los Chicago Bulls a Pau Gasol. La inteligencia en el juego del campeón de la NBA es clave para que la franquicia de Illinois parezca la única alternativa sólida al dominio de los Cleveland Cavaliers en la conferencia Este. En un equipo en el que, a veces, parece que cada uno camina por su lado, Gasol es el pegamento perfecto porque mejora cada balón que llega a sus manos. Personalmente, después de su maravilloso “despertar” en el Barcelona y su excelente contribución a los títulos de los Lakers, éste es el momento que más valoro de Pau Gasol (a nivel de club) por lo significativo que resulta observar cómo ha lidiado con el paso del tiempo y su capacidad para sobrevivir y destacar gracias a su enorme conocimiento del juego.

La versatilidad de Nikola Mirotic también es un factor importante en estos Bulls pero la temporada del jugador de origen montenegrino no parece, por el momento, un gran paso adelante respecto a su año de “rookie”. Me parece interesante que Mirotic huya de especializarse como tirador de tres puntos y siga manteniendo su voluntad de aportar puntos cerca de la canasta. Le ayudará en su objetivo jugar con un punto menos de ansiedad, quizás determinada por las dudas que percibe en su técnico, Fred Hoiberg, que parece desconfiar de la aplicación defensiva y errática toma de decisiones del jugador de origen montenegrino. Los últimos partidos, Mirotic ha vuelto a ser titular en la posición de alero, un reto apasionante para el que parece totalmente preparado y del que si logra salir airoso le ayudará a tener mayor estabilidad en el equipo.

Quizás los números no hacen justicia a la interesante aportación de José Calderón en los Knicks. Los de Nueva York están realizando una buena temporada (ya han ganado tantos partidos como en todo el curso precedente) y Calderón ejerce con solvencia su papel de “Director” de talentos de dudosa “cabeza” como Affalo, López o Derrick Williams que junto con Carmelo Anthony y el brillante Pozingins son la base de la franquicia. La experiencia de Calderón contribuye a dotar de mucho criterio a un grupo con tendencia a la dispersión. Su entrenador, Derek Fisher le concede muchos minutos y el base extremeño parece disfrutar con el reto de intentar llevar a los Knicks a los Play Offs. Si las lesiones le respetan y los Knicks no captan a otro base que altere su rol, creo que Calderón aún crecerá con el paso de la competición y podrá confirmar este progreso después de varias temporadas intrascendentes.

Los Memphis Grizzlies son una de las decepciones de la temporada hasta el momento y Marc Gasol aunque es su jugador más destacado también está teniendo un rendimiento menos sólido que en años precedentes. El pequeño de los Gasol no parece ajeno de la falta de identidad de un equipo que nunca ha sido especialmente entretenido de ver pero que competía a través de una defensa muy dura y generando en ataque a través de la capacidad para anotar y pasar de sus dos jugadores interiores, el propio Gasol y Randolph. El dato más significativo que explica el rendimiento de Marc Gasol es su porcentaje de tiro, por debajo del 50%, algo que en un pívot no deja de ser un porcentaje malo.

Ibaka sigue cumpliendo en su papel de escudero de Durant y Westbrook, dos súperestrellas de la competición. No es fácil para el resto de jugadores de los Thunder alcanzar estabilidad en su rendimiento porque estos dos jugadores acaparan el balón en prácticamente todas las acciones por lo que valoro el rendimiento de Ibaka, su progreso en el lanzamiento exterior (nada malo su porcentaje de tres) y su aportación defensiva en un equipo que no anda sobrado de especialistas en esta faceta. Al igual que su equipo, Ibaka tiene margen de crecimiento para dar la razón a los que pensamos que los Thunder son una alternativa seria al dominio de los Warriors en el Oeste.

Duele “Calde”

Jueves, 15 Enero 2015

Duele Calderón y duelen los Knicks de Nueva York. No acaba uno de acostumbrarse a observar dinámica tan desastrosa en una franquicia que debería ser icono de la mejor competición del mundo. 35 derrotas en 40 partidos es un dato dramático que admite poca condescendencia incluso con el venerado Phil Jackson.

No esperaba gran cosa del equipo de Nueva York esta temporada pero tampoco que fuera el peor equipo de la NBA. La llegada de Derek Fisher fue una apuesta personal de Jackson que, indudablemente, no ha conseguido revitalizar ni hacer funcionar un grupo de jugadores presos del desánimo y que parecen dejarse llevar sin mostrar mucho entusiasmo ni afán competitivo. Tan claro está que los Knicks están en fase de transición como que están llevando este proceso de la peor forma posible. No dudo que Fisher podrá ser un gran entrenador ni me agarro a lo indispensable de la formación mediante cursos y demás como algo indispensable para poder ejercer,  pero no tiene nada que ver jugar el triángulo ofensivo con enseñarlo, explotarlo y enriquecerlo.

Este es el contexto en el que tiene que desenvolverse José Manuel Calderón que, a buen seguro, andará dando vueltas a la cabeza si fue una buena decisión apostar por estos Knicks de paso y de paseo. La trayectoria de José Manuel Calderón en la NBA merece un reconocimiento unánime que no debe ser obviado por la trascendencia de los hermanos Gasol. Calderón tiene condiciones para poder formar parte de cualquier franquicia de la NBA y sus 11 años en la competición sólo merecen respeto y admiración, por eso, es difícil evitar que esta frustración que generan los Knicks no afecte en alguna medida a todos aquellos que nos consideramos admiradores del jugador extremeño. Calderón es parte del desastre de los Knicks (nos duela o no), pero ni siquiera un jugador con su ética de trabajo y su experiencia a cuestas puede tapar tantos agujeros como los que tiene el barco neoyorquino.

Es hora por tanto de preguntarse si hay algo de esperanza para Calderón en estos Knicks. La solvencia del base podría ser un buen complemento para cualquier equipo con pretensiones de construir un proyecto sólido, pero probablemente su contrato y edad jueguen en su contra y sea carne de traspaso. Es en este punto cuando estar alejado de los jugadores y sus pensamientos hace  plantearse si Calderón se plantearía un hipotético regreso a Europa. Personalmente, considero su etapa en la NBA más que amortizada y me parecería muy interesante observar su aportación en un equipo de máximo nivel europeo. Probablemente la idea de Calderón sea apurar su carrera en la NBA y explorar si en algún equipo puede tener protagonismo y recuperar buenas sensaciones tras una etapa difícil que comenzó en el pasado Campeonato del Mundo pero tendría su atractivo tenerle de vuelta en el baloncesto europeo donde hay pocos bases que aúnen todas sus cualidades. Calderón tiene muchos buenos partidos por jugar todavía, tiene un buen físico, buena mano y, sobre todo, buena cabeza, un buen jugador para la NBA, pero ¿es la NBA buena para Calderón ahora?.

La Bola de cristal

Jueves, 23 Octubre 2014

Cercano el comienzo de una nueva edición de la NBA es tiempo de especulaciones, pronósticos y expectativas sobre una nueva edición marcada por la decisión de Lebron James de regresar a Cleveland y el excepcional baloncesto que ofrecieron los actuales campeones, San Antonio Spurs en las pasadas finales.

La vuelta a casa. La escenificación que acompañó la decisión de Lebron James de regresar a Cleveland nada tuvo que ver con aquel esperpento en el que anunció su llegada a Miami Heat. Un tipo más maduro,  con la serenidad que proporcionan dos títulos y con el sueño de lograr ser campeón en la franquicia de su tierra. No será fácil, a pesar del esfuerzo de los Cavaliers incorporando a Kevin Love y a complementos del gusto de James. El equipo tiene carencias, especialmente en posiciones interiores y mucho trabajo por hacer para que la distribución de los tiros sea cómoda para todas sus estrellas. El trío Irving, James y Love puede ser demoledor pero quizás no sea suficiente para obtener el título, personalmente tengo mis dudas ya que Irving y Love no tienen ninguna experiencia en Play Offs.

Los Cavaliers tienen otro atractivo, la presencia de David Blatt. Personalmente, es uno de los aspectos que más seguiré durante la temporada. Me interesa comprobar como el “monstruo” de la NBA afecta a la personalidad de un técnico distinguido en Europa por su habilidad para alternar defensas y exprimir el talento de sus jugadores exteriores.

El rival de los Cavaliers en la conferencia Este probablemente sea Chicago Bulls. Las prestaciones de Derrick Rose después de sus lesiones marcarán el destino del equipo. Si Rose se parece al jugador del pasado campeonato del Mundo serán malas noticias para Chicago a pesar de contar con una de las mejores parejas interiores de la Liga, Joakim Noah y Pau Gasol. El jugador español ha acertado de pleno eligiendo Chicago ya que tendrá estímulos competitivos suficientes y será un jugador importante. Más difícil se presenta el año para Nikola Mirotic que tendrá que explotar su talento en una previsión de 15-20 minutos (quizás no tantos) por partido. Su capacidad para abrir el campo tirando debe distinguirle de sus compañeros de puesto pero no obsesionarle de tal manera que se dedique sólo a eso. El carácter del jugador de origen montenegrino y su empeño por acabar siendo un jugador importante serán sus principales avales para demostrar a su técnico que está preparado para alternar minutos con Noah, Gasol y Gibson. Será un año duro para Mirotic pero su trayectoria invita a pensar que debemos confiar en su mentalidad, aspecto diferenciador en este nivel.

Lejos de los Cavaliers y los Bulls estarán, presumiblemente, los Knicks de Nueva York. El nuevo proyecto dirigido en los despachos por Phil Jackson no parece precisamente ilusionante y mantiene demasiados jugadores alejados de la competitividad necesaria para hacer crecer la franquicia. José Manuel Calderón mejora el puesto de base y tiene una buena oportunidad de recordar tiempos pasados donde su regularidad le distinguía de otros directores de juego de la competición. Calderón puede estar más que orgulloso de su trayectoria en la NBA pero debería interpretar esta oportunidad como un estímulo para intentar contribuir decisivamente en la reconstrucción de la franquicia. En los últimos años ha disputado muchos partidos intrascendentes que le han abocado a muchas actuaciones intrascendentes, esperemos que no se repita la historia…

Dimisiones y algo más

Jueves, 18 Septiembre 2014

Sería bastante injusto que la dimisión de Juan Antonio Orenga del cargo de entrenador de la selección española de baloncesto fuera la única consecuencia de la decepcionante actuación del equipo en la Copa del Mundo.

No quiero decir con esto que Orenga se equivoque, porque la situación no daba para mucho más pero es evidente que se tiene que producir una profunda reflexión en la Federación Española de Baloncesto que mucho me temo no llegará y que se aplazará o camuflará bajo el amparo de frases tan vacías como “hemos organizado el mejor mundial de la historia” y las que están por venir.

Conviene detenerse un poco más en lo que ha sucedido después de la derrota ante Francia, en lo leído y escuchado y en qué manera todos hemos podido a construir unas ideas equivocadas.

Orenga y punto.  Asumido el papel de señalado inherente al cargo de entrenador, me ha sorprendido cierta crudeza en algunas críticas al seleccionador. Curiosamente, las mayores barbaridades se han escuchado de gente alejada del deporte en general y al baloncesto en particular. No diré yo que Orenga estuvo bien, su ciclo en la selección se resume en victorias abultadas y derrotas en partidos ajustados donde no ha dado la sensación de ser capaz de exprimir todo el potencial del equipo. Dicho esto, salvo error, Orenga no ha matado ni robado ni siquiera ha amenazado a nadie de la Federación para que le pusieran en el cargo. Han existido niveles de crítica solo compatibles contra alguien poco dedicado y que no se dedica a su profesión con esmero. Pongo la mano en el fuego por la dedicación, mimo y esfuerzo que Juan Antonio Orenga ha puesto en su labor y sólo por eso hay determinadas líneas que no se deberían pasar.

Los jugadores.  El agradecimiento eterno que debemos a este grupo no debe alejarnos de algunas realidades poco comentadas. El rendimiento de la mayoría de ellos en el partido decisivo fue bastante pobre. Acostumbrados a romper el partido en los primeros minutos se vieron sorprendidos de encontrarse con un partido igualado. Ni la cabeza de la mayoría ni las piernas de algunos estaban preparados para un partido tan duro. Inconscientemente el equipo fue víctima de cierta soberbia que se ha ido generando, alimentando y consintiendo  durante mucho tiempo.

¡Gracias por venir¡. Hay una cosa del baloncesto que comparte con otros deportes (en este caso, no con el fútbol) sobre la que se debe reflexionar. La condescendencia con la que se asume que los jugadores no acudan a convocatorias con sus selecciones. Duele que en un Campeonato del Mundo tengas que especular permanentemente con lo que darían todos los equipos sin sus ausencias. Nos dicen y reiteran que tenemos que estar muy agradecidos al compromiso que demuestran los jugadores españoles, que nunca fallan. Y digo, que es  verdad, pero que los demás se equivoquen no debe hacernos caer en valorar de manera extraordinaria hechos que deberían catalogarse como normales. Seré un desagradecido acomplejado y todo lo que queráis pero no me parece nada heroico que vengan Ricky Rubio, Marc Gasol,  Pau Gasol o José Manuel Calderón a jugar con España cuando su último partido oficial lo habían disputado hace más de cuatro meses. Me parece bastante más meritorio que acudan los jugadores de Real Madrid y Barcelona que jugaron la final de la Liga Endesa hasta finales de junio.

La FEB y la figura indispensable. Soy un firme convencido de que las organizaciones crecen con un número conveniente de “tocapelotas”. Desde fuera parece que esta figura no existe en la Federación Española de Baloncesto. Seguramente porque su Presidente, José Luis Sáez no los quiere cerca ni en pintura (como ya demostró). Empieza el debate sobre quién será el próximo seleccionador y yo digo que tiene que ser un técnico de sobrada experiencia y preparación pero que también sería muy positivo que fuera alguien con la capacidad de remover alguna idea que pueda estar equivocada. Alguien que pueda plantear que no pasa nada porque una preparación tenga más de un partido fuera de casa, que reflexione con los técnicos de la casa si el servilismo a la medalla es el mejor camino en las selecciones inferiores para preparar a los futuros jugadores de la selección, y también que se cuestione porque desde hace casi una década apenas aparecen jugadores que se integren con plenitud en la rotación de la selección en  los partidos importantes.

Los momentos del drama

Jueves, 11 Septiembre 2014

Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona no habíamos asistido a un momento tan doloroso para nuestra selección de baloncesto. La enorme decepción que ha supuesto esta derrota contra Francia en “nuestro” Mundial invita a la frustración pero también a los excesos, algo de lo que intento alejarme en estas líneas. Si lo analizas con detenimiento, algunos de los aspectos negativos vividos en el encuentro ya han tenido sus antecedentes, lo que era difícil pensar es que todos estos detalles se vieran en el mismo partido.

1. Tensión. Por mucho que un equipo esté acostumbrado a competir y sus jugadores importantes tengan “el culo pelao”, jugar en casa con la obligación de ganar siempre es un componente que en un momento determinado puede generar un punto más de tensión. Ya desde la primera fase se ha notado al equipo y al banquillo algo sobreactuado y cuando han aparecido las primeras dificultades, los amplios recursos que mostraba la selección se han ido reduciendo.

2. “Pequeños”. España jugó francamente bien en la primera fase pero gestionó mal la posibilidad de no “perder” a tantos jugadores por el camino. Dentro de la gestión de los roles, no utilizar a Felipe Reyes se entiende poco por el desarrollo del partido (muy propicio para el cordobés) y porque su trayectoria habla de un jugador fiable capaz de rendir a buen nivel sin necesidad de contar con muchos minutos en pista. Las victorias de la primera fase curiosamente no contribuyeron a sumar jugadores a la causa sino todo lo contrario. Desconozco hasta qué punto ha influido en la poca participación de Reyes la incomodidad que han mostrado los Gasol e Ibaka  cuando han sido sustituidos en otros partidos,  pero Felipe Reyes ha sacado adelante muchos partidos que tenían el mismo aroma que el de Francia.

3. Francia. Mucho mérito al corazón con el que jugó Francia, pero su nivel de baloncesto tampoco fue extraordinario lo cual hace la derrota más dolorosa. Su plan partió de ahogar líneas de pase a los pívots, dejar mucho espacio a Rubio y jugar con un ritmo muy bajo. Imposible que sorprendiera a nadie. Algo más impactante su superioridad en el rebote, aspecto diferenciador en el juego de España y sobre el que ha cimentado su baloncesto en los partidos anteriores. Francia ha hecho lo correcto y España se ha visto inmersa en un partido que no esperaba y se ha visto superada física, anímica y tácticamente.

4. Los bases. Orenga ha apostado por Ricky Rubio para lo bueno y para lo malo. Rubio ha estado mejor robando balones que defendiendo y con él en pista jugamos de manera extraordinaria en Granada. Eso sí, con reglas FIBA y partidos igualados contar con un base que no anota desde la larga distancia es una rémora muy importante. Sergio Rodríguez tampoco ha estado cómodo y ha abusado del bote en muchas situaciones. Calderón no ha jugado de base contra Francia y apenas en el campeonato. El base que ha dirigido esta generación tan maravillosa no ha ejercido como tal casi en ningún momento. Cuestionable al menos. En el partido decisivo, contar con tres grandes bases no ha garantizado tener los 40 minutos del puesto bien cubiertos.

5. Ibaka y la ansiedad. El nivel tan bajo de Ibaka y Marc Gasol ha sido determinante. Me detengo en Ibaka porque ha mostrado síntomas que ya hemos advertido y observado en algunos jugadores en determinados momentos. Está bien sumar nuevos recursos al juego como el lanzamiento exterior pero reducirse a eso es limitarse como jugador. Ibaka ha jugado con mucha ansiedad porque quería demostrar mucho en poco tiempo. Ha abusado del lanzamiento exterior y le ha faltado un punto de tranquilidad. Será uno de los referentes en el futuro, reboteando, intimidando, anotando cerca del aro y también lanzando de fuera pero como un recurso más, no como la base de su juego.

6. Y ahora. Ahora hay que replantearse la absurda norma de que un entrenador ACB no pueda ser seleccionador, hay que atreverse a denunciar determinado caldo de cultivo creado por la FEB, hay que detenerse en realidades que transmite nuestro baloncesto (esa ausencia de tiradores que viene) y también no olvidar todo lo que debemos a este grupo tan maravilloso que tantos buenos momentos nos ha ofrecido. También veremos lo que queda de Mundial, un campeonato pobre, por cierto, con pocos partidos a destacar. Y ya duele decirlo, porque es el “nuestro”, pero es lo que hay.

La sonrisa de Juan Carlos

Viernes, 5 Septiembre 2014

No es ninguna sorpresa que España esté superando a todos sus rivales pero no debemos dejar de destacar los aspectos positivos y el nivel del equipo, por previsible que sea. Además, la selección nos había acostumbrados en sus últimos eventos de importancia a mostrar ciertas dudas (y algo de indolencia, por qué no decirlo) en sus primeros partidos, por lo que, igual que en su momento se señalaron estos detalles, no se deben dejar de valorar las victorias y, por encima de todo, el nivel de actividad y brillantez mostrado hasta este momento por un grupo que parece muy mentalizado en conseguir este título.

No seré yo quién forme parte de esas teorías que indican que quizás no es tan bueno solventar los partidos tan fácilmente, que siempre viene bien llevarse un susto cuando la derrota no tiene tanta trascendencia y  que “ya nos ha ido bien otras veces cuando los primeros partidos no jugábamos tan bien”. Los mensajes de autoridad de España en estos partidos sólo pueden enfocarse de manera positiva  salvo que el buen momento deportivo derive en una euforia desmedida, relajación o pérdida de atención en el evento que ocupa al grupo en estos momentos (ya habrá tiempo de pensar quién y cómo llega a las Juegos Olímpicos).

El nivel de España está cimentado en el poderío del juego interior y en cómo los exteriores están sabiendo adaptar sus cualidades y su ego a la exhuberancia de los Gasol e Ibaka. A diferencia de la rutinaria preparación, el equipo juega con un ritmo muy elevado que provoca que los jugadores se diviertan. Ricky Rubio aporta una actividad defensiva muy contagiosa y está respondiendo a la confianza de Orenga liberándose y  atreviéndose con el paso de los partidos a tomar más iniciativas, Llull parece muy adaptado a su rol, Sergio Rodríguez y Calderón se alternan para ofrecer buenos momentos y Rudy Fernández es un espectáculo en defensa. Y luego queda Navarro.

Tenía mucho interés en ver la respuesta de Navarro en este campeonato. El jugador del Barcelona viene de unos meses luchando contra sus problemas físicos y la nueva realidad que le permiten sus piernas, algo que en determinados momentos le ha generado cierta frustración en el juego. La evidente pérdida de velocidad la está compensando con un punto más de paciencia, ya no se trata de intentar generar ventajas cada vez que recibe el balón, sino de administrar los esfuerzos y ocupar buenos espacios para castigar las ayudas sobre nuestros jugadores interiores. Además, la presencia de los hermanos Gasol está haciendo lucir una de las cualidades de Navarro menos valoradas, su capacidad para pasar a los interiores jugando situaciones de bloqueo directo. No caeré en la euforia y diré que incluso está defendiendo muy bien pero conviene fijarse en su inteligencia para protegerse de sus debilidades (hay un buen trabajo de Xavi Pascual detrás durante estos años).

Navarro y la manera en que está encontrando la manera de disfrutar en este campeonato es un buen ejemplo de todo lo positivo que ha transmitido el equipo en esta primera fase. Es cierto que el equipo no se ha encontrado con momentos incómodos, que tácticamente los rivales no han utilizado algún recurso que puede incomodarnos y que en esta dinámica positiva cuestan que aparezcan ciertos efectos provocados por jugadores disgustados con su rol. Dicho esto, España está jugando un muy buen baloncesto y no pasa nada por decirlo, es más, hay que decirlo muchas veces.